Colecciones NiKa-CyberMunicipio
   -CEMENTERIO OCCIDENTAL
Managua, Nicaragua

Personalidades enterradas en el Cementerio General


CONSTRUCCIÓN:

Al arribar a la primera mitad del Siglo XX, la Ciudad de Managua adquiere un desarrollo acelerado de su población que modiican el espacio urbano como producto el aumento de la natalidad y a las constantes inmigraciones de los departamentos y de las zonas rurales.

Este crecimiento poblacional, ligado a la saturación del Cementerio San Pedro, demandó los servicios de un nuevo camposanto. En ese sentido, en 1912, el entonces alcalde de Managua don Samuel Portocarrero, inició la construcción del nuevo cementerio al occidente de la ciudad conocido como Cementerio General u Occidental.

Finalmente en 1922, concluyó su construcción el cual fué inaugurado con los restos del Sr. Samuel Portocarrero por ser éste el principal impulsor.

DIMENSIÓN Y LOCALIZACIÓN

Tiene una extensión de 36 manzanas, presta actualmente servicios a la zona occidental de Managua. Esta localizado al Norte del Barrio Monseñor Lezcano. Limita en su contorno con zonas de viviendas y no tiene áreas de reserva.

SERVICIOS

 Actualmente proporciona servicios comunales que son lotes que pertenecen a la Alcaldía. Las inhumaciones se realizan utilizando el sistema de enterramiento tradicional con la política de ejecutar las recobas. También existen terrenos propios que pagan a la Municipalidad por la introducción de cadáveres e impuestos por mantenimiento y ornato, así como el 10% sobre el valor de trabajo realizado.
 

ARTE SACRO

El Cementerio Occidental en sus inicios continuó con el estilo arquitectónico utilizado en el Cementerio San Pedro. Dentro de estos elementos resaltan los mausoleos, capillas, imágenes, pedestales, cruces, maceteras; elaboradas a base de mármol. Posteriormente se ha venido utilizando las construcciones de granito en colores blanco y negro. Tambien hacia la parte Oeste se observan construcciones con un estilo más sencillo donde lo que predomina es el cordón, la cruz y dentro de ella la punta de lanza, el trébol, la corriente y el cristo, elaborado en finos y cemento. 

En dicho Cementerio predominan las bóvedas verticales con capacidad para 6 enterramientos en donde cada tapa sirve de soporte para el siguiente difunto; las bóvedas de gaveta con capacidad de 10 a 15 bóvedas aproximadamente: Bovedas de Castilla en la que 2 lotes tenían capacidad de 10 a 12 bóvedas y Bóvedas aéreas con capacidad de 10 bóvedas.

En la arquitectura del siglo XIX los ejemplos de la arquitectura    neoclásica como la Capilla de las Animas del cementerio de    Granada o formas del eclectisismo como el antiguo Palacio   Nacional, anterior al existente en el centro de Managua. 
 
 
 

MORTALIDAD DEL CEMENTERIO GENERAL DESDE JULIO 1922 A DICIEMBRE 1988.

1922 1931 14,267
1932 1941 12,865
1942 1951 19,288
1952 1961 28,718
1962 1971 20,061
1972 1981 13,710
1982 1988 7,621
.                                                                                             TOTAL                                          116,548
DEFUNCIONES
Areas Comunales 81-89
Adultos activos        1,284    lotes
Areas Comunales de párvulos
Activos                     1,275   lotes


4 DE AGOSTO DEL 2002 /  La Prensa   José Adán Silva 
              Desalojarán a 10 mil muertos  “morosos” 

               No sólo para honrar la memoria de los muertos sirven
               las tumbas. En algunos cementerios espontáneos les
               dan otros usos más prácticos, aun a riesgo de contraer
               enfermedades. Las verjas de esta tumba del
               cementerio ilegal de San Judas, son usadas por una
               familia vecina al camposanto para secar ropas. 

             Por incumplimiento de pago de impuestos, más de 10 mil cadáveres podrían ser desalojados del Cementerio General en los próximos dos meses, informó el
              administrador de ese campo santo, Rigoberto Muñoz. 

              Según el funcionario, esas medidas podrían ser aplicadas a partir de una revisión a
              las cuentas del mencionado cementerio, donde detectaron que de 40 mil
              contribuyentes plenamente identificados, sólo 8 mil están al día con el pago de las
              cuotas de mantenimiento de derecho a un lote en este cementerio público. 

              Los cementerios son servicios públicos administrados por las alcaldías
              municipales, según la Ley de Municipios, Ley 40. 

              De acuerdo con Muñoz, el reglamento de tasas para los cementerios de Managua
              establece que las alcaldías pueden desocupar lotes de cementerios que no hayan
              sido pagados en los últimos cinco años por los deudos de los muertos. 

              La política de desalojo podría darse en unos 60 días, cuando termine un estudio
              para la ubicación y cobro de los morosos. 
 

              APLICARAN LA LEY A LOS MUERTOS 

              La aplicación del masivo desalojo de restos humanos se daría bajo el amparo del
              artículo 17 del mencionado reglamento de tasas, el cual textualmente dice que “al
              entrar en vigencia el presente acuerdo municipal, las personas que adquirieron
              derecho a perpetuidad y no han pagado los impuestos correspondientes de
              mantenimiento y ornato de los últimos cinco años perderán sus derechos, y el lote
              pasará a dominio de la Municipalidad”. 

              Según sus cálculos, para contrarrestar la saturación de los cementerios, se
              tendrían que destinar algunas áreas verdes para nuevas tumbas, y “reacomodar” a
              los difuntos. Con suerte, se llegará hasta el 2006 con más tumbas, pero después de
              eso ya no habrá capacidad para más muertos. 

              La única posibilidad de alargar el servicio hasta ese año es desalojando unas 10
              mil tumbas que se creen han sido abandonadas por sus deudos, o en el peor de los
              casos, también los deudos han dicho adiós a este caro mundo cruel. 

              Según sus cálculos e investigaciones, de los 32 mil contribuyentes que están en
              mora con el Cementerio General, el 50 por ciento están fuera del país o han
              fallecido. 
 

              MUERTOS HACINADOS 

              Dice que si las personas pagaran anualmente sus deudas con la Alcaldía, se
              recuperaría 8,443,000 córdobas, con los que se construiría un nuevo cementerio.
 

              Los datos y registros indican que desde que se fundó el Cementerio General, hasta
              este año, hay 1.7 millones de muertos enterrados en 400 mil lotes, con 40 mil
              contribuyentes. 

              La desproporción entre la cantidad de enterrados, la cantidad de tumbas y el
              número reducido de contribuyentes, radica en que por cada tumba comprada por
              un contribuyente, se pueden enterrar todos los muertos que alcancen, y así, por
              ejemplo, hay tumbas hasta con 10 muertos adentro y criptas de hasta 30 lotes. En
              otras palabras, hay “hacinamiento mortuorio”.

4 DE AGOSTO DEL 2002 /  La Prensa  Mariela Fernández 
              Buscan vida entre los difuntos 
   Marco Antonio y Carmen Isabel, de 11 y 13  años respectivamente, limpian una de las  tumbas que cuida su abuelita, Rosa Isabel  Calero. 
                Con un balde de agua en la mano encontramos a Rosa Isabel Calero Ruiz, de 58  años, quien pasó de pequeña comerciante a cuidadora de tumbas del Cementerio Oriental de Managua.   Hace 15 años, por la necesidad de sacar adelante a sus 14 hijos, Isabel viajó de Ticuantepe a la capital en busca de mejor suerte, con la venta de enchiladas,  tortillas y agua helada, pero esas tareas agotadoras aportaban poca ganancia a su  numerosa familia.     “Primero vine a vender enchiladas y agua helada, pero como un tío mío trabajaba   cuidando tumbas aquí (cementerio) venía mis ratitos, hasta que un día él me dijo   que si quería trabajar como él, fue entonces cuando me empezó a buscar clientes y  ahora yo le busco a mis hijas”, relata la mujer.    Hoy la acompañan dos de sus hijas, quienes tienen a cargo 150 tumbas, las que se  reparten entre las tres, 50 cada una, para darles mantenimiento.    La jornada laboral de Rosa Isabel y sus dos hijas inicia a las siete de la mañana   cuando emprende su viaje a Managua, y a las nueve ya comienza su trabajo. Los   martes y jueves se encargan únicamente de regar las tumbas, los miércoles y  viernes las limpian, y los fines de semana les siembran plantas.    Además de sus hijas, a Rosa Isabel también le acompañan sus dos pequeños nietos de 11 y 13 años, sin descuidar el estudio, porque ellos le ayudan sólo durante fines de semana y días feriados.   “En ningún momento dejo que ellos pierdan clases, porque es eso lo que les  permitirá tener un mejor futuro”, señaló.     El cementerio se ha convertido para Rosa Isabel y su familia en su segunda casa,   porque además de ser su lugar de trabajo es el sitio donde encuentra paz y  tranquilidad. “Este trabajo me ha servido para pasar mi vejez más descansada, el    trabajo es suave, ni parecido cuando después de pasar cerca del fuego tenía que  salir a vender las tortillas y las enchiladas”.   Asegura que ahora los días son más llevaderos, el dinero es más constante,   aunque a veces hay clientes a los que no les gusta pagar. “De los 50 que tenemos  cada una, casi siempre la mitad es la que nos viene a pagar, a los demás los   tenemos que andar buscando”.
 

4 DE AGOSTO DEL 2002 /  La Prensa    José Adán Silva 
              Cementerios agonizan y tumbas se agotan    De 40 cementerios en   Managua, cuatro son legales y tres  sobrepasaron su vida útil

               Desde su propio terreno, y al otro lado de la malla que  separa a los vivos de los muertos, estas cruces se  levantan tristes, apuntando a las casas vecinas del Cementerio General.
     Un diagnóstico sobre la situación actual de los cementerios en la capital reveló que  los principales camposantos públicos están agonizando por el paso inclemente del tiempo, asimismo, las tumbas administradas por los cementerios públicos se están  acabando a paso acelerado. 

              El estudio se llama “Análisis de los Cementerios de Managua y recomendaciones para la administración de los servicios que brindan”, y fue elaborado durante todo 2001 por el funcionario de la Dirección de Urbanismo de la Alcaldía de Managua, José Adams Sandoval. 

              “Se hizo un diagnóstico sobre las condiciones de los cementerios, y se descubrió que de 40 cementerios en Managua, sólo 4 son legales, pero ya sobrecumplieron su  vida útil. El resto son cementerios espontáneos que no están administrados por la  Alcaldía de Managua. Muchos de ellos no cumplen con los requisitos mínimos de   construcción y normas de higiene”, revela Sandoval, quien menciona como una de  las causas del agotamiento de la capacidad de almacenamiento de muertos, las  guerras civiles y los desastres naturales ocurridos en las últimas décadas. 

              Los cuatros cementerios legales son el Oriental o Periférico, construido en 1959; el Cementerio General u Occidental, abierto en 1923; el San José o Sabana Grande,  abierto en 1993, y el San Pedro, inactivo, creado a mediados del siglo XIX,   abandonado a mediado de los años 20 del pasado siglo, y declarado patrimonio  histórico de Managua en 1991. 

   De acuerdo con las investigaciones de Sandoval, un cementerio tiene una vida útil de 20 años, lo que obviamente lo lleva a concluir que ninguno de los cementerios  públicos legales y activos reúne todas las condiciones para garantizar la seguridad de los cadáveres, los visitantes y los vecinos de los cementerios, aunque se estén  impulsando planes para alargar la vida útil de los mismos. 

              El Cementerio Oriental fue construido en 1959, bajo la administración de Luis Somoza, y fue diseñado para tener una vida útil de 50 años, pero en condiciones  normales. Sin embargo, fue clausurado en 1991, es decir 18 años antes de lo  previsto. 

              Cuenta Sandoval que entre las causas que llevaron a la saturación de los cementerios públicos están las guerras civiles. 

              Entre 1979 y 1990, en los años más duros de la guerra civil nicaragüense, el  gobierno sandinista orientó enterrar ahí a la mayoría de los caídos, y con más de 15 mil muertos en 11 de años de guerra, más otros muertos por otras causas, la  capacidad del Cementerio Oriental llegó a su fin en 1991, cuando el entonces alcalde de Managua, Arnoldo Alemán, ordenó cerrarlo. Sacrificando las áreas verdes, y haciendo de tripas corazón, dicho cementerio aún tiene 200 lotes disponibles para  emergencias sociales. 
               En el caso del Cementerio General, hay mil lotes disponibles, mientras que en el San  José, existe capacidad para 300 lotes. Entre los tres cementerios públicos activos, apenas hay 1,500 lotes disponibles. 

              Una de las principales fallas de los viejos cementerios es su sistema de drenaje.  Sandoval señaló que el sistema de drenaje de los cementerios públicos es obsoleto,  porque todos tienen más de 50 años de servicio. 

              “Cuando esos cementerios fueron construidos, estaban fuera de la ciudad, ahora están en el centro de núcleos urbanos, y sus desagües caen a las casas vecinas. Cuando un cementerio se llena de agua, los cadáveres flotan, por el problema de drenaje, el agua socava las bóvedas y sacan materia, y la arrastran cuando se  fusionan con las corrientes. Hay que hacer un estudio, una inversión, un plan de drenaje para evitar riesgo de salud. A veces por eso se dan los malos olores, porque  un muerto aun siete años después de enterrado sigue lleno de materia y produce  riesgos en la salud de las personas”, explica Sandoval. 

              Como ejemplo, dijo que todos los cementerios deberían estar alejados de la ciudad o de centros urbanos, y su construcción se debería basar en estudios de terrenos,  para evitar que contaminen el manto acuífero, como se sospecha que actualmente ocurre. 

               Su teoría es que antes en la construcción de los cementerios públicos, en tiempos de Somoza, se ignoraban las recomendaciones de los arquitectos y se construían donde querían, sin respetar las normas de construcción de cementerios, incluyendo la distancia de los cementerios de los mantos de agua subterráneo. 

              De esto no se descarta que algunos cementerios espontáneos podrían estar contaminando fuentes de agua subterráneas con líquidos como formalina, cal, y  demás sustancias químicas que se desprenden de los cadáveres. 

              En el estudio se encontró, además, que a inicios del año pasado en los cementerios  no existían normas de seguridad, había problemas con la calidad de las construcciones (las bóvedas fueron mal hechas y dejaban escapar olores y sustancias putrefactas), no había personal permanente de mantenimiento; desde 1972 no había iluminación interna en el Cementerio General, los libros de registros   fueron muy mal manejados y se perdió mucha documentación histórica. 

              Esta situación de desorden provocaba que pandilleros, vagos y todo tipo de  personas visitaran, al amparo de la oscuridad, los cementerios para ingerir licor, drogas, provocar orgías sexuales, profanar y robar tumbas, actos de necrofilia y  hasta actividades satánicas, como ritos y sustracción de “tierra de muerto”,  cabellos y huesos de cadáveres, para practicar embrujos y hechicerías.

17 de Diciembre de 2001 |  El Nuevo Diario
  Nepotismo en Cementerio
   —María Haydée Brenes Flores—    Imagínese esta situación, acaba de morir una persona muy cercana  a usted y tiene que comprar un lote.   Llega al cementerio, quienes lo reciben son los enterradores que desde que le ven la cara lo fichan como «cliente», amarra el trato  pero tiene que ir a comprar el lote, ellos lo esperan pero el  administrador del cementerio le dice que no hay lote si «esos»   entierran a su muerto. Usted, desecho por la pérdida, cede y deja a los pobres enterradores sin el pan de sus hijos porque si no dónde   entierra a su difunto. 

                Esta situación es la que ocurre en el Cementerio General de  Managua, mejor conocido como Cementerio Occidental, ubicado en el Barrio Monseñor Lezcano desde que asumió la  responsabilidad como administrador el señor Rigoberto Muñoz  Meza. 

                «Nosotros somos trabajadores fundadores de este cementerio en  el que nuestras familias han trabajado por generaciones desde 1946, antes que fuese ampliado y pavimentado, con el crecimiento demográfico creció el número de clientes y por supuesto de  trabajadores, por eso en 1986 nos organizamos en una empresa  de Servicios varios que denominamos ALBASISA», expresaron. 

                ALBASISA posee desde su fundación personería jurídica, matrícula  y está registrada en la Gaceta, en la Dirección General de Ingresos  y la Alcaldía de Managua. 

                NEPOTISMO CON REGLAMENTO 

                «Cuando este señor Muñoz Meza se hizo cargo de la   administración del Cementerio llevó a trabajar a sus familiares y allegados; no estamos en contra del derecho al trabajo, pero sí  contra el nepotismo y abuso de poder y él desde su posición nos hace una competencia ruinosa y desleal», dijeron los miembros de ALBASISA. 

                Lo peor para los antiguos trabajadores no es sólo la competencia  desleal, sino que ahora el señor Meza mandó a sus allegados a  conformar cooperativas violando de esa manera el derecho  internacional que expresa primeros en tiempos, primeros en  derechos. 

                El reglamento interno del Cementerio estipula que cada
  organización quedara conformada por 40 miembros que se dividirán en 4 grupos y tendrán una programación rotativa con   igualdad del derecho al trabajo. 

                «Muñoz le llama a este reglamento la nueva Ley, pero se puede  apreciar la intención de favorecer a sus trabajadores porque él tiene un porcentaje de ganancia por cada trabajo que hacen»   comentaron. 

                También, según el Reglamento, los trabajadores deberán presentar  en los primeros 5 días de cada mes la copia de solvencia de los  impuestos; si no es presentada la solvencia se les suspenderá el  trabajo de construcción. 

                «Solicitamos al Alcalde Herty Lewites que tome en cuenta nuestra  denuncia, porque las rotaciones que establece el reglamento nos quitan estabilidad laboral y también rentabilidad y cómo vamos a  mantener a nuestras familias», comentaron. 

                Para concluir los trabajadores de ALBASISA pidieron al alcalde de  Managua que investigue los actos oprobiosos del señor Meza que,  valiéndose de su cargo, empaña también la confianza que el edil ha depositado en él

24 de Mayo de 2000 | El Nuevo Diario

                 "Lo problemático de un entierro en   Managua"

                 ——
 

                 INTRODUCCION: 

                 ¿Será un escrito para Obituarios? ¿Para Sucesos? ¿Para Opinión
                 del lector? Es algo que sucedió aquí en Managua, específicamente
                 en un barrio oriental. Un muchachito entre 10 u 11 años llegó a
                 avisarle al joven de pecho descubierto y tatuado, que estaba dentro
                 del agujero en donde se depositarían los restos de la tía Angelita
                 que las pandillas ya se estaban acercando. Eran más o menos las
                 6:20 pm. y estaba oscureciendo rápidamente. Habían más o menos
                 15 personas alrededor del ataúd que estaba en el suelo esperando
                 terminara de sacar la tierra para meterla en el hoyo. 

                El joven tatuado dijo que ya estaba bien la sepultura y que se
                 apuraran a enterrarla antes de que los pandilleros se posesionaran
                 del cementerio. 

                 Este atraso se inició porque el tío Enrique, un señor de unos 65
                 años, hijo de la difunta, quien quedó algo tarado después de la
                 guerra contra los revolucionarios en la montaña, salió a traer un
                 dinero que le enviaba un pariente desde los Estados Unidos. Una
                 sobrina de la Carmelita, la que además es doctora en derecho, se
                 lo encontró por el mercado Iván Montenegro y le preguntó ¿Para
                 dónde iba? Enriquito le contestó que a traer el dinero por El Nuevo
                 Diario. Cada cual cogió su camino, la doctora en su camioneta y él
                 a pie. La doctora se dirigió a la casa donde estaba la difunta
                 todavía en su cama. 

                 Llegaron el resto de hermanas de la doctora y entre varias
                 recogieron para la compra del ataúd. En la funeraria les ofrecieron
                 sillas, cortinas y otros detalles para arreglar la casa, pero explicaron
                 que no la iban a velar porque había muerto un poco antes de la
                 madrugada, no la iban a preparar y ya estaba comprobado que
                 estaba muerta y con deseos de descansar en la madre tierra.
                 Solamente se llevaron un Crucifijo para mientras la llevaban a
                 enterrar. Es más ni aceptaron el carro fúnebre. 

                 Después de llevar el ataúd, colocaron dentro de él a la tía Angelita,
                 ella ya estaba viejita y consumidita, parecía una muchachita.
                 Durante este tiempo todas estuvieron velándola, pero al dar las 3
                 de la tarde y que Enriquito no se aparecía, las sobrinas jefeadas
                 por la doctora se dirigieron al cementerio para averiguar lo
                 relacionado a la compra y hechura del sepulcro. Un sobrino que
                 vivía con ellos dijo que él tenía parte de los dólares para el pago del
                 terreno del cementerio y hacia allá se dirigieron todos para dar un
                 adelanto y valga la redundancia adelantar el trabajo de cavar la
                 tierra. 

                 En esos lados hay 3 cementerios pequeños, uno ya estaba lleno, en
                 el otro solamente aceptaban deudos de su barrio y quedaba la
                 opción de un nuevo cementerio, pero no había quien hiciera el
                 trabajo; buscaron y encontraron a dos hombrecitos tipos
                 bazuqueritos, con unas herramientas que parecían sacadas de un
                 museo, o de algún cuento de García Márquez. Una pala partida por
                 la mitad y una coba sin filo. Se pagó la mitad del valor del terreno y
                 comenzaron las dos personas a abrir el hoyo. Todo esto sin
                 aparecer Enriquito. 

                 La doctora comenzó a preguntar a la gente que transitaba por el
                 pequeño cementerio si no había alguien con mejores herramientas
                 para apurar el trabajo porque ya se estaba haciendo tarde, el sol
                 estaba inclemente y la difunta no podía esperar mucho en su casita
                 pequeña y sin ventilación. Pero nada, solamente había un
                 muchacho sin camisa y todo tatuado que desde hacía rato los
                 estaba observando. La doctora fue donde él y le pidió que por ser
                 joven tal vez podría ayudar más eficientemente en la labor que se
                 estaba llevando a cabo. El muchacho la vio, y sin contestarle nada
                 se dirigió a la tumba, le pidió la coba a uno de los hombres, y en
                 efecto comenzó a abrir el agujero rápidamente. 

                 Cuando estaba bastante adelantado el trabajo, y estaba cayendo la
                 tarde, serían las 5:00 pm. más o menos, sugirió el muchacho
                 tatuado que fueran a traer el cadáver para ganar tiempo mientras él
                 terminaba. Se montaron en los dos vehículos que andaban, la
                 camioneta doble cabina y otra camioneta sencilla. Ninguna de las
                 sobrinas se quiso quedar acompañando al muchacho, solamente
                 se quedó el sobrino. 

                 Cuando llegaron a la casita, situada como a ocho malas cuadras,
                 ya estaba Enriquito, le preguntaron por qué se había demorado
                 tanto, que ¿qué le había pasado? Y él contestó que se había ido y
                 regresado a pie. Por eso se había dilatado, pero que ya tenía el
                 resto del dinero. 

                 Caramba Enriquito, qué falta de confianza, pensábamos te había
                 pasado algo, etc. fueron los reclamos de todos los parientes. Pero
                 no estaban para atrasarse más y entre todos montaron el féretro y a
                 pesar de que era flaquita la viejita, pesaba. Pero bueno, la
                 acomodaron y se fueron al cementerio en donde la bajaron para no
                 tener más contratiempo por lo tarde que era. 

                 El joven tatuado cuando oyó lo que el muchacho había dicho salió
                 del hoyo rápidamente y ayudó a los otros dos hombres con los
                 mecates para meter el féretro en el sepulcro. Enriquito decía que no
                 estaba bien hecho y que a su mamita la iban a sacar los perros,
                 que no la dejaran así, que la sacaran e hicieran más grande el hoyo
                 para que su mamita estuviera bien. 

                Pero nada de eso oyeron las primas. La tía Angelita fue enterrada a
                 la carrera, le echaron la tierra con todo lo que podían para que no
                 les agarrara la noche. Las flores que llevaban ya no fueron puestas
                 sino tiradas sobre el montón de tierra. Se subieron a las
                 camionetas con toda la velocidad que la edad, faldas y sofoques
                 les dieron. 

                 Hasta los hombres que habían ayudado a hacer el hoyo se
                 subieron. Pero grande fue la sorpresa cuando el muchacho de los
                 tatuajes, se montó en el pescante de una de las puertas de la
                 camioneta doble cabina y se dirigió a la doctora que manejaba de
                 esta manera: usted solamente tome el volante, yo le voy a ir
                 diciendo por dónde vamos a pasar. 

                 Ya para ese entonces el tiempo se hizo eterno eran las 6:30 ó 6:45
                 pero se creía que era medianoche y que estaban en algún lugar que
                 habitaban pieles rojas o del Africa, porque se oían de tambores
                 (dice que es el modo en que las pandillas infunden terror o avisan
                 su llegada). Sentían que estaban en la jungla. Las hermanas, tías y
                 parientes de la doctora decían ¡Por aquí! ¡Por allá! ¡Nos van a
                 violar! ¡Nos van a matar! Pero la doctora a pesar de que tenía el
                 terror reflejado en su rostro, hizo caso de lo que el tatuado le había
                 dicho y se impuso a los demás. 

                 Encendió la camioneta y llevando al joven tipo comando siguió sus
                 indicaciones. El tatuado comenzó a gritar ¡Levanten el cerco!
                 ¡Levanten el cerco! ¡Agarre por aquí! ¡Ahora por allá! y como en las
                 películas que se han visto de Vietnam, los cercos se levantaban o
                 bajaban, según la petición del joven para que pasaran los vehículos
                 e inmediatamente los volvían a colocar para perderles la pista a los
                 pandilleros que habían rodeado el cementerio y podrían venir
                 siguiéndoles. 

                 El tiempo que duró nadie lo cronometró, cuando lograron salir del
                 laberinto por el que fueron guiados y llegaron a calles pavimentadas
                 y transitadas decentemente, les parecía mentira que hubieran
                 pasado semejante susto. Allí comenzaron la doctora, las hermanas,
                 tías y primo y Enriquito a llorar, a darle gracias a Dios porque
                 habían salido bien de semejante susto. 

                 Al muchacho descamisado y tatuado, no paraban de darle las
                 gracias, pero con las reservas del caso. Y él para que no se
                 quedaran con las dudas, les dijo: «Los de la otra pandilla saben que
                 este es mi territorio y no les iba a permitir que se metieran en él.
                 Todo el resto de mi pandilla estaba pendiente para que ustedes
                 pudieran enterrar bien a su difunto». 

                 CONCLUSIONES: 

                 Una situación social es que las Pandillas se han apoderado de los
                 barrios, no importando la hora que sea. 

                 El ser pobre, y no estar relacionado con los gastos que ocasiona el
                 deceso y entierro de un ser querido sumado a la falta de
                 comunicación que se dio entre las familias, hubiera convertido en
                 una verdadera catástrofe el entierro de la querida tía. 

                 Tenemos la interrogante: ¿Será necesario tener comprado un
                 terreno en cualquier cementerio para no tener este problema? 

                 Diremos que es problema ser enterrado en Managua, porque en los
                 pueblos y departamentos, todavía se respeta al deudo y a los
                 familiares, aunque no se conozcan. 

                 Solamente sabemos que este relato es verdadero y se tiene la
                 autorización de la familia de la tía Angelita para contarlo y
                 publicarlo. 

                 Mireya Solórzano Madriz V año Español Sabatino Universidad
                 Católica «Redemptoris Mater» 
 
 

PROFANACIÓN

Hasta la fecha, no se han registrado profanaciones sistemáticas, aunque el año 87, fué violada una bóveda por delicuentes comunes y este tipo de ocuurencias continua con la supuesta complicidad de algunos celadores en busca de joyas y otros colectibles. estos pillos sustraen efectos personales. Una de las repotadas fué una difunta y famoso accidente aéreo de la Compañía aerea SAHSA de Honduras
 

                 Pregunta familia de niños «desalojados» del cementerio Occidental
                 ¿Dónde están mis muertos? 
                 ** Insinúan presencia de banda que trafica tumbas privadas
   —KARLA CASTILLO—13 de Diciembre de 2000 | El Nuevo Diario
    donde reposaban desde hace veinte  años los cuerpos de sus dos hijitos,   Rosa Danelia Membreño casi sufre un desmayo al enterarse que la tumba que   visitaba más o menos cada seis meses, había sido vendida y   ocupada por la familia propietaria de la tumba vecina, la cual  construyó una sola bóveda de lujo, sobre los dos lotes. Ahora, allí  reposan, uno al lado del otro, dos señores que en vida fueron marido y mujer y que expiraron con dos años de diferencia.     Los huesos de los dos niños están desaparecidos, mientras la  nueva administradora del cementerio Occidental -o General, como  quiera llamársele-, doña Rosa Vega, lo único que ha ofrecido a la    familia doliente es compensar con otro lote la pérdida sufrida.  o que cuestiona William, quien se ha hecho cargo del caso,   porque su hermana Rosa Danelia está destrozada, es por qué fue   vendido el terreno de sus sobrinos a otras personas que pagaron   por él cuatrocientos córdobas. «Tenemos título de propiedad y  nunca hemos dejado de pagar los impuestos», relata el joven.  Al acudir ante la administradora del cementerio, ésta argumento   que ella no podía solucionar nada, ya que recién había tomado   posesión de su cargo. Una persona allegada al cementerio hizo ver   a la familia Membreño que en el lugar hay una especie de banda  que trafica con los lotes, los cuales son vendidos al mejor postor,    sin importar si éstos tienen dueño o si guardan los restos de algún    ser.     «Sabemos que el encargado del cementerio, el señor Manuel  Salvador Talavera, es la persona responsable de asignar los lotes»,    dijo el joven Membreño, quien acudió al Centro Nicaragüense de   Derechos Humanos -CENIDH-, a exponer la queja de sus parientes,    ante la imposibilidad de obtener una respuesta satisfactoria de las   autoridades del cementerio.   Gladys Vanegas, abogada del CENIDH, señaló que hubo violación  a los derechos morales de los Membreño y violación a la propiedad  privada. Vanegas intentó canalizar una solución entre los afectados y la administradora, pero fue imposible, porque ésta sólo ofreció lo mismo: otro lote, pero sin huesos.
 

27 de Septiembre de 2001 |  El Nuevo Diario—OLIVER GOMEZ—
               La anterior ahora administra "la casa de campaña"
                PLC sólo dejó huesos en panteón de  Managua     * Desmantelaron banda de saqueadores, pero en los juzgados    salieron libres  * Hasta el nuevo administrador es sujeto de quejas por venta de   lotes abandonados   Fue hace más de siete meses.  Entre cruces, palas, lápidas,  maceteras y registros, la anterior    administración del cementerio  occidental de Managua entregó   sus oficinas. No hubo un acto oficial que lo certificara, ni   música, ni cohetes: sólo  evidencias de una gestión cuestionable y múltiples  anomalías que llevaron a la   captura de los miembros de una  red de delincuentes que se  ganaban la vida aprovechándose de los difuntos, "pero ahora ya  andan sueltos".  Rigoberto Muñoz, Administrador del Cementerio, desenterró "toda la podredumbre que dejó la  anterior gestión, a cargo de la  licenciada Rosa Vega, quien actualmente se desempeña como  administradora en la Casa de Campaña del PLC", enfatizó.   Al momento de tomar posesión, "encontramos un descontrol total"  afirmó Muñoz: libros de registro en mal estado y descuidados, no  hay control del dinero que entró y salió de los contribuyentes, quejas de los dueños de las tumbas y muchas otras.   Los documentos mostrados por el regidor del camposanto,   aseguran que los terrenos de primera clase ("A"), estaban siendo    vendidos en cinco mil córdobas a cada interesado, "cuando el   precio real es de mil doscientos cincuenta córdobas (C$ 1,250.00),  así lo dicta la Ley".    Actualmente, los lotes clase "B" (o de segunda) se cotizan a 800   córdobas, mientras los de clase "C" (o comunal) cuestan sólo la   mitad. Todos estos terrenos deben pagar un impuesto anual   llamado "de ornato y mantenimiento", que en el orden anterior,  equivalen a: 250, 100 y 50 córdobas.     Pero en la venta ilícita, Vega no está sola. Se encuentran de por    medio otros funcionarios: Manuel Salvador Talavera, anterior Fiscal  General y Xavier Rivas, ex Registrador. Muñoz así lo reveló e indicó   que los últimos datos encontrados muestran que antes de dejar la Administración la señora Vega, se repartió una serie de lotes con   la ayuda de Plutarco Hernández y Salvador Mayorga, ex  Coordinador y ex Delegado del distrito dos, respectivamente.     Para Muñoz, no todo es "color de rosas", pues desde hace algunos    días "le ha llovido parejo" porque supuestamente ha comenzado a   vender algunos lotes que pertenecen a familias que dejaron el país con la caída del gobierno de Somoza.    En su explicación lo confirmó. Dijo que esto ya es posible debido a  una reforma a la Ley hecha por el Concejo Municipal de la ALMA    en 1995, donde quedaba explícito que si una familia luego de  cuatro años no ha cancelado completamente el lote será   expropiado (aunque no dijo cuál Ley), por eso, también hizo un  llamado a los deudores y contribuyentes para que se presenten a   hacer arreglos de pago.      A mediados de marzo -relató- el robo de ornamentos y la   profanación de las propias tumbas se convirtió en un verdadero  dolor de cabeza. Las denuncias de robos en los monumentos   "llegaban como buses a las paradas", a cada ratito. "Cristos,  cruces, planchas de mármol, lápidas, maceteras y todo lo que  estuviera mal puesto se lo llevaban sin contemplaciones", indicó  Muñoz.     Fue cuando en coordinación con la segunda Estación Policial,   diseñaron una estrategia que desarticuló una banda de elementos    ue se extendían hasta el occidente del país. "Ellos traían a vender a  Managua objetos de cementerios de León y Chinandega, y viceversa", señala, "pero no valió de nada agarrarlos, a los  cuarenta días estaban libres".    La Juez, aún con pruebas y denuncias de los mismos propietarios,   decidió dejar en libertad a los reos -expresó- lo único que nos  quedó fue duplicar la vigilancia del cementerio con Seguridad   Privada y propia. A raíz de la estrategia, los robos, según la Policía  y la Administración, han disminuido en un 80%.    Las cifras de este cementerio de 36 manzanas, dicen que todavía   tiene a la disposición mil 200 lotes para los "próximos afortunados  que encontrarán espacio". Ellos se sumarán a un poco más de 600   mil que ya descansan en las tumbas. Los libros de registro que son  llevados a puño y letra, datan de 1926, cuando entraron los primeros vecinos del sector.  En esta administración trabajan 21 personas en total, quienes   introdujeron en la Alcaldía de Managua un proyecto de   remodelación por siete millones de córdobas. Con ello pretenden   digitalizar los registros, reparar las luminarias y muros que tienen   unos 30 años de uso, construirán una fuente en la rotonda de las   personalidades, un monumento a las víctimas del terremoto de   1972, un estacionamiento y un kiosco para la venta de flores. .

6 de Marzo de 2000 | El Nuevo Diario—MOISES CASTILLO ZEAS—

  Tráfico de lotes y robos en Cementerios
                   * Entierran muertos sobre muertos y luego los sacan
                   * Hay «mercado negro» de lotes *Deudos tienen que encadenar
                   imágenes
   Un tráfico macabro de venta de lotes para   sepulturas se viene dando en los  cementerios de la capital y han habido  casos en que los cadáveres han sido  arpillados en la misma fosa.    Este oprobioso negocio, que pone los   pelos de punta a cualquier cristiano, ha    venido siendo denunciado constantemente por familias que han   resultado afectadas, aún teniendo el título  de propiedad del lote.    Sin embargo, todo hace indicar que los   muertos no encuentran la paz ni en el  cementerio, donde las osamentas de los   difuntos son sacados cuando otra familia  compra el lote y cava la fosa para enterrar a su deudo.    Sobre estas acciones las autoridades del gobierno municipal no   han dado ninguna explicación clara a las familias afectadas, pero  los sepultureros del General admiten que esta situación se ha dado,  «pero todo ha sido por un error humano».   EL NUEVO DIARIO conoció el caso de una familia que desde hace  25 años tenía reservado el terreno ante cualquier percance del    destino, pero cuando falleció recientemente un pariente, el sitio que  tenían para darle cristiana sepultura había sido vendido por los administradores del cementerio Occidental.     Los deudos tuvieron que comprar otro terreno en dos mil córdobas   en el mismo camposanto, para sepultar al familiar y además   tuvieron que incurrir en grandes gastos de construcción de bóveda y   pago de enterradores. 

                   La familia del finado puso la denuncia ante las autoridades del   gobierno municipal, pero hasta el momento no han tenido ninguna   repuesta. Los afectados se preguntaban: ¿Cómo es posible que  los restos de nuestros difuntos no descansen en paz, ni en el   panteón?      Los trabajadores del cementerio Occidental admitieron el error y se   justificó expresando «que nadie es indefectible en la vida. Todos  nos podemos equivocar y el sepulturero que vendió la tumba ajena   tenía muchos años de trabajar».    Pese a que las máximas autoridades del gobierno municipal han    anunciado que no existen terrenos para enterrar a los difuntos tanto   en el cementerio Oriental como Occidental, cualquier persona que lo solicite halla un sitio que para su deudo sea sepultado.    Un equipo de EL NUEVO DIARIO pudo constatar en el Occidental  lo fácil que se hace obtener un terreno para sepultar a cualquier pariente o amigo. Inmediatamente que uno llega al camposanto, un  hombre pregunta que si necesita un terreno y la tumba. Venga....    venga tenemos suficientes lotes y le hacemos el trabajo de   inmediato....    Dos hombres muy solícitos nos indicaron en la parte central del  cementerio que hay suficiente terreno en el panteón. ¿Dónde   quiere? Tenemos lotes de todo tipo. Ese de la parte central está  bonito, ahí pueden alcanzar hasta seis bóvedas. ¿Se la hacemos   ya? 

                   NO LLEVAN REGISTRO DE DEFUNCION 

                   Lo más extraño de los hombres que ofertan pedazos de tierra en el   cementerio es que ni siquiera mostraron registros de defunción y algún mapa que indique cuáles son los sitios que están disponibles.  Doña Melba Cortés Blandón, todos los domingos acude al panteón a limpiar y poner flores en la tumba de su marido, dijo: «yo pienso  que puede haber un negocio con la venta de lotes, que está  escapando del control de las autoridades municipales».     La señora Elisa María Rodríguez, a quien encontramos visitando la   tumba de su difunto marido, expresó: «yo he querido comprar el  predio que colinda, pero las autoridades me han dicho que no está  en venta, yo no sé si venden predios o terrenos, pero a mí no me  han querido vender el que colinda con la sepultura de mi familia».    Los trabajadores del cementerio que omitieron sus nombres,   manifestaron que los principales responsables de la situación que se presenta son las autoridades superiores del gobierno municipal,   porque sólo se preocupan por cobrar el impuesto de la sepulturas que oscila entre C$ 50 y C$ 150 anual. 

                   Karla Rodríguez dijo que las autoridades edilicias mantienen   abandonado el camposanto. «Cualquier imagen que sea puesta  sobre la cripta es arrancada por los ladrones, que andan en busca  de plata, cobre y mármol».    La maleza en el cementerio crece y nadie le da importancia. Las 38   manzanas que tiene el camposanto están inundadas de basura de  toda especie. Sobre las bóvedas destrozadas aflora la hierba silvestre. La basura se mira en grandes promontorios: botellas de   licor, vasos, envases de gaseosas y hasta condones.     El doctor Rodolfo Lacayo, a quien encontramos visitando la    sepultura de su familia, dijo que halló la bóveda profanada. «No   existe vigilancia y se supone que uno paga impuesto para que resguarden las tumbas». 

                   Lacayo dijo que en la entrada al cementerio tiene su familia catorce   fosas que están utilizadas por su padre y su madre y para  resguardar paga vigilancia privada.    Los ladrones se filtran en los cortejos fúnebres y hasta se visten de  luto para observar a la hora del sepelio quién es el muerto y qué  tipo de bóveda tiene para llegar por la noche a profanarla, contó doña Mercedes Balmaceda, quien vende flores en las   inmediaciones del cementerio. 
Deberia de existir un registro que controle ka entrada y salida, que presente su cedula para entrar. O que se le filtre con lista de invitados en cada funeral
                   Los familiares de los difuntos demandaron del alcalde Roberto   Cedeño Borgen, que incremente la vigilancia en el cementerio y  que mande a limpiar la maleza, donde se esconden por la noche los delincuentes para profanar las sepulturas.
 

4 DE AGOSTO DEL 2002 /  La Prensa
José Adán Silva 
  Cementerios Públicos Mayoría de muertos son jóvenes 
   Los cementerios públicos de Managua están llenos de historia sobre fantasmas y orgías profanas de vagos y delincuentes, pero  ahora también reflejan nuevos problemas del país: la mayoría de sus moradores recientes son
 jóvenes víctimas de la violencia, las tumbas pueden estar contaminando las fuentes de agua,  y la corrupción del gobierno liberal tampoco respetó el abandono de  miles de muertos, que ahora corren el riesgo de ser desalojados

               En los cementerios públicos, es común  ver algunas fosas abiertas con las lápidas movidas, dejando al aire los vapores  mortuorios que emanan de criptas mal  selladas. Adentro, no sólo anidan los  restos de algún prójimo, sino también  basura y peligro de enfermedades.
 
 
 

       La mañana del 18 de julio, una denuncia poco común llegó a la redacción de LA  PRENSA a través del hilo telefónico. Una angustiada señora denunciaba con asco que una manada de perros se disputaban en plena calle los huesos de una calavera  humana que habían extraído de una tumba del cementerio de Las Jagüitas, después de varios días de lluvia. 

              Con asco, la mujer confesó que frente a ella tenía la prueba de tan macabro festín: un  cráneo humano que su perro arrebató a la bulliciosa jauría callejera, el cual  intentaba enterrar en el patio de la casa. 

              Sin más detalles y de forma abrupta, la mujer colgó el teléfono para espantar con chillidos y ruidos al perro que, quizás aprovechando que su dueña hablaba por  teléfono, intentó saborear otra vez el trofeo óseo que la señora, minutos antes, le  había arrebatado del hocico a golpe de escobazos. 

              Aunque la llamada no regresó, y no se comprobó la veracidad de la denuncia, quedó en el aire una pregunta: ¿Qué tanta seguridad existe para preservar la salud de las  poblaciones que habitan en los alrededores de los cementerios? 

              En búsqueda de respuestas encontramos cuatro hallazgos escalofriantes: la  juventud nicaragüense se está matando violentamente, la corrupción liberal no respetó ni a los muertos, y las viejas condiciones físicas de los principales cementerios públicos ponen en riesgo la salud de los vecinos de los cementerios.   Para colmo, se agotan las tumbas. 
 

              LOS JOVENES SE MATAN 

              Según las estadísticas de los dos últimos dos años sobre el porcentaje de entierros en el Cementerio General de Managua, de 130 muertos que en promedio llegan cada  mes a este camposanto, la mayoría no pasa de los 30 años y fallece de forma   violenta o en accidentes. 

              Estos datos los registró el administrador del cementerio, Rigoberto Muñoz, quien  está al frente de este lugar desde que asumió la Alcaldía de Managua Herty Lewites. Dice que como parte de un plan de modernización y actualización de estadísticas de  los cementerios públicos, empezó por anotar las causas de fallecimiento de las  personas, reflejadas en las actas de defunción emitidas por el Instituto de Medicina Legal y los hospitales. 

              Un informe que Muñoz presentó a la delegación municipal del distrito II, reflejó lo  siguiente: “Con el accionar de las pandillas y accidentes de tránsito, recibimos solicitud de servicios brindados a 130 personas que fallecen como promedio en un  mes, y el 70 por ciento de los fallecidos son por accidentes de tránsito, pleitos de pandillas, homicidios y otros. Las edades (de los muertos) oscilan entre los 16 y los 30 años”. 

              La cifra contradice las estadísticas sobre las expectativas de vida de los  nicaragüenses. Según el informe de población anual de 2001 del Fondo de las Naciones Unidas para la Población (FNUAP), la expectativa de vida de los nicaragüenses comunes anda por los 68 años. Las estadísticas del Cementerio  General hacen añicos esas expectativas. 
   El delegado del Distrito II de la Alcaldía de Managua, Héctor Gatica, reveló que la  nueva administración edilicia de Herty Lewites hizo una auditoría sobre el manejo del Cementerio General, porque sospechaban que hubo negocios ilícitos con las tierras destinadas a los muertos, durante 10 años de alcaldías liberales. 

              “En las pasadas administraciones hicieron del terreno de los muertos un negocio  oscuro, ya que lotificaron en áreas verdes para vender tumbas sin que reportaran  los ingresos, y además, tenemos sospechas de que desalojaron a miles de tumbas que creían olvidadas, para revenderlas sin registrar el cambio ni la plata”, afirmó Gatica. 

              Encontraron, además, que el nepotismo había socavado el respeto por los muertos.  Las anteriores administraciones supuestamente organizaron cooperativas de  trabajadores de cementerios, que mantenían el monopolio de los trabajos de regado de tumbas, limpieza, construcciones y reparaciones de bóvedas, ventas y otros servicios funerarios, con afines al liberalismo. 

              “Vendían el lote y en las estadísticas lo anotaban como reposición, pero la  diferencia del dinero se la embolsaban. Los que sabían se quedaban callados y nadie decía nada”, dice Gatica. El negocio fue descubierto cuando una señora vino de    Estados Unidos a enflorar a su hijo muerto en la guerra de los años ochenta, y descubrió que la cruz que lo identificaba ya no era la misma, era nueva, y en vez del nombre de su hijo estaba el de una señora muerta en los años noventa. 

              Los cálculos de la Alcaldía indican que la Administración liberal vendió de manera irregular al menos mil lotes destinados a las áreas verdes de los cementerios, cuyos ingresos no fueron reportados, y al menos 500 tumbas fueron desalojadas para  revenderlas sin ningún registro o control. 
               De acuerdo con estudios preliminares de la Delegación II de la Alcaldía de Managua, sobre la ubicación e identificación de los contribuyentes en deuda con la Municipalidad, por el uso de los cementerios, hasta un 25 por ciento podrían haber  fallecido desde el terremoto de 1972, las guerras civiles y otras causas. 

              Existe una ley de reglamentación a los cementerios aprobada en junio de 1995, que  en su artículo 17 dice textualmente que “aquellos contribuyentes que caen en mora en el pago de sus impuestos por cinco años pierden el derecho de sus lotes a  perpetuidad, y dichos lotes pasarían a ser de utilidad pública para la comunidad de  Managua”. 

              Dos cosas ocurren con los muertos. Una es que la gente que ha adquirido un lote se olvida de pagarlo anualmente, hasta el día en que lo van a ocupar. La otra es que  una vez ocupado el lote, se olvidan de pagarlo hasta que vuelve a ocurrir otro  deceso. Así lo indican las estadísticas de 40 mil contribuyentes, de los cuales 32 mil están en mora. 

              Otro de los hallazgos encontrados en los cementerios es un hecho que desvirtúa la  frase de que ante la muerte todos somos iguales: la categorización de los muertos. Desde su inicio, hasta la fecha, las tumbas las han clasificado en clases: muertos de  primera clase, de segunda, de tercera y de caridad. 
               Ante la falta de recursos para ordenar todos los problemas del Cementerio General, la delegación II de la Alcaldía de Managua ha optado por un plan de ornato. Hay un  proyecto de levantar un muro perimetral de 432 metros en los alrededores del  Cementerio Occidental; se ha comenzado a iluminar el cementerio para llevarle un  poco de luz a la oscuridad de los muertos, se levantará un monumento a las 10 mil víctimas anónimas del terremoto del 72, y se propondrá elevar el cementerio a  rango de patrimonio cultural de Managua, con fines turísticos. . 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

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