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Cementerio de León
Nicaragua
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Pocas actividades han sido llevadas en los últimos años encaminadas a la protección del Patrimonio Cultural existente en el Cementerio de La Ciudad de León, más esfuerzo para preservar sobresalientes creaciones arquitectónicas y artísticas; obras señeras, testimonio de una época, ubicadas en un ente vivo como es el cementerio es necesario.


 Curiosamente,  El Cementerio de León, es uno de los más destacados en el ámbito funerario de Nicaragua tanto por la traza del recinto como por las obras que en el se custodian. Por esta razón, ésta me sirvó para reconocer  la necesidad de conformar la Cofradía del Cementerio de León..como ente encargado de un estudio histórico del arte con el fin de catalogar y poner en valor el patrimonio arquitectónico y artístico del campo santo.

Situación y entorno
Se ubica al interior del cementerio de Guadalupe, próximo a su entrada y con una barrera vegetal que le oculta de exterior. Por sus grandes proporciones, se impone al entorno circundante caracterizado por  una disposición cuadricular colmada de mausoleos y sepulturas. 

Su composición plástica se adapta comunes agregadas y orientadas perfectamente a las características ambientales del lugar. 

 Como los leoneses se negaban a enterrar sus muertos en dicho cementerio, encerrado con cercas de alambre, se levantó un alto y largo muro de gran espesor, de piedra cantera y en el propio centro del terreno, con un sinnúmero de nichos para que se depositaran en ellos los cadáveres. 
Fue inaugurado en 1834 y  eregido por el Dr. Francisco Mateo Lacayo.

Puerta del Viejo Cementerio, 

Esta impresionante muralla separa el Viejo con el Nuevo Cementerio estructura que ha resistido los embates del medio ambiente en tres siglos. La muralla es de estilo neoclásico, formada simétricamente por un cuerpo principal de gran altura y acterizado por unos muros ciegos a ambos lados que le dan continuidad hasta los extremos donde se levantan las fosas comunes agregadas y orientadas hacia el Sur. La muralla interior del cementerio fué destinada para proteger las fosas comunes. 

Desde el 8 de Mayo de 1830 el Poder Ejecutivo había autorizado construir cementerios "campestres y lazaretos", acordándose pequeño tambor con cúpu el 8 de mayo del mismo año la del Cementerio de Guadalupe por suscripciones voluntarias y fondos propios. 

El cuerpo principal conserva los vanos de acceso con arcos de medio punto, jerarquizándose el central por sus grandes dimensiones y ubicación; arranca con un
basamento de gran proporción combinando el orden toscano de las columnas adosadas con el jónico de los capiteles y tallamentos. Las torres de los extremos se componen de dos cuerpos: el primero de líneas Je el 8 de Mayo sobrias y el segundo recargado con columnas perimetales y tablamentos jónicos rematados por un pequeño tambor con cúpula. La muralla tiene nichos en su costado Sur

Materiales y sistemas constructivos
Construida con sillería y argamasa, las bases de las columnas y la estructuración de los arcos son de ladrillo.

 Sobre la edificación del campo santo ..extramuros, es sumamente interesante, adelantándose a otras grandes urbes en la creación de una necrópolis que cubriese sobradamente las necesidades de la población. 

se  compone un cementerio de (capilla, osario, sala de autopsias, vivienda del capellán y del sepulturero, entre otras),   permitiendo adaptarse a las futuras ampliaciones y nuevas necesidades. 

las vías de comunicación clasificadas en tres órdenes: de  primer orden destinadas a pasos de tránsito y circulación principal de las comitivas; de segundo orden las que dividen  estas zonas en manzanas son achaflanados, generando pequeñas plazoletas que facilitan el tránsito, lo mismo que el  camino de ronda que se proyectó, pero no se terminó. 

Para resaltar la severidad del recinto al tiempo que preservar la salubridad pública, su proyecto incluía plantaciones naturales como cedros, tejos, abetos y cipreses. Quedando hoy pocos.
 
 

Aquellos tiempos que el amor en vida se digficaba a la hora de la  muerte con monumentos y jardines, que se perseveran ante inclementes condiciones.

La diversidad de sepulturas y  monumentos que se incluyen en el campo santo leonés son ejemplo de la riqueza de la producción funeraria en  el país, ejecutadas por profesionales con experiencias en construcciones funerarias y modelos iconográficos. 

No se ha hecho un estudio sobre los artesanos más famosos por sus trabajos, y  también  se pueden notar las que se sumaron a las corrientes del momento. 

además alguna información histórica de los recuerdos familiares, que se aglutina una parte de la expresión artística de los creadores del siglo XX; porque en los cementerios también hay arte.

Angel de La Guarda guía mi camino en la vida y la muerte, y por siempre.. amen

                  Valorar y conservar

                  La iniciativa de poner en valor el patrimonio arquitectónico y artístico conservado en el cementerio de León es el punto de partida para promover la protección de una determinada área  de la necrópolis con alguna figura de las que se contemplen en Ley de Patrimonio Cultural de León. 
                                    No  es difícil, en estos casos, que la administración pueda tomar medidas ya que los panteones aunque los lotes son de propiedad privada. Diferente sería si parte del campo santo se declarase bien de interés cultural, lo que podría obligar a mantener las construcciones. 

 Tumbas sobresalientes como los de Arechavala, 


23 DE JUNIO DEL 2002 /  La Prensa
“Por el estilo arquitectónico se puede definir el pensamiento del difunto” 
El arquitecto Porfirio García Romano, profesor titular de la Universidad de Ingeniería (UNI) y de la Unicit, ha visitado casi todos los cementerios de Nicaragua, con el fin de estudiar los diferentes estilos arquitectónicos que a través del tiempo han influido en estas obras fúnebres. En un cementerio, dice García Romano, uno ve el reflejo de las clases sociales, como cuando camina por la ciudad y mira viviendas pobres, otras fastuosas, aquí también se nota eso en la parte de arriba, porque como dice alguien que escribió en una tumba, en la parte de abajo: “La muerte nos hace iguales a todos”. 

Explicó que a pesar que todos estamos claros de eso, algunas familias que tienen cierto poder económico, a la hora de morir sus deudos quieren recordarlos, por lo que se dan a la tarea de construir mausoleos en los diferentes estilos arquitectónicos. Si bien es el estilo ecléctico el que predomina, éste no es un estilo puro, sino una mezcla de estilos europeos, entre ellos el neoclásico, neobarroco, neogótico y otros. 

“La explicación sobre la preferencia de estos estilos arquitectónicos en Latinoamérica, como también en Nicaragua, es que las gentes pudientes siempre han pensado que son europeos y que tienen el gusto europeo, como dice Sergio Ramírez en Volcanes y Balcanes: “Tienen el cuerpo aquí y la cabeza allá”, dice el arquitecto García Romano. 

García aseguró que por el estilo arquitectónico se puede definir el pensamiento del difunto al que se le hizo algún mausoleo: “Si es una familia liberal, el monumento hará referencia a lo clásico o neoclásico: cornizas, guirnaldas y todo lo que simbolice lo griego, en cambio si es una familia conservadora, va a tener referencias a lo conservador, que es la colonia, y la colonia es la religión católica, y ésta hace referencia a los santos y a todos los símbolos del cristianismo”. Explicó que casi todas estas obras fueron hechas por artistas extranjeros porque aquí no existía enseñanza artística y porque la gente de plata siempre los traía de afuera, especialmente de Europa. 

Estimó que una razón por la que en la actualidad ya casi nadie hace estas obras monumentales puede ser la recesión económica, y a que la formación artística, iniciada con Peñalba, es reciente en Nicaragua. 

Consultamos a varias empresas marmoleras, y la mayoría coincide en que sólo están haciendo cruces, decoraciones de criptas y lápidas en mármol, pues los grandes mausoleos ya no se hacen en el país, ya que si alguien solicita algún monumento en este material, lo mandan a hacer hasta Italia.
Cementerio de Guadalupe desentierro histórico de León 
 
 
 
 Los primeros Campos Santos fueron para sepultar indios cristianos, esclavos y pobres. El Cementerio de Guadalupe, en León, se comenzó a construir en 1831 y se inauguró en 1834, la antigua entrada y el muro están ahora en el centro del cementerio. Entre los primeros sepultados estuvieron el asesinado Jefe de Estado, don José Zepeda y el Presidente Patricio Rivas. Allí están los restos del general Máximo Jerez Tellería y el Presidente José Madriz Rodríguez  
 
 
 
 
 
Roberto Sánchez Ramírez
ESPECIAL PARA LA PRENSA/ ACADEMIA DE GEOGRAFÍA E HISTORIA DE NICARAGUA 
rsanchez@managua.gob.ni 
El cementerio donde estuvieron Martínez, Mena y Castañeda 
 
 
JOSÉ DE LA CRUZ MENA
OLIVERIO CASTAÑEDA
GENERAL ORTIZ
 
 
 

Nacido en Nagarote, el 21 de diciembre de 1820, el general Tomás Martínez Guerrero fue uno de los nicaragüenses que más combatieron la presencia de los filibusteros norteamericanos, jefeados por William Walker. Terminada la Guerra nacional, constituyó con el general Máximo Jerez Tellería, el Gobierno Binario, conocido como “chachagua”, del 24 de junio al 15 de noviembre de 1857.

Hasta el 1 de marzo de 1867 gobernó el país, fecha en que asumió la Presidencia de la República, el general Fernando Guzmán Solórzano. Unido con el general Jerez trataron de derrocar al Presidente, pero fueron derrotados. Falleció en León el 12 de marzo de 1873. Se le sepultó en el Cementerio de Guadalupe, en medio de una multitud. Sus restos fueron exhumados y trasladados al Cementerio Occidental o Central de Managua. Se ignora dónde estuvo sepultado.

Nació en León el 3 de marzo de 1874. Desde muy joven estudió música con su padre, don Yanuario Mena, aprendió a ejecutar el cornetín. Estuvo en Honduras y El Salvador, integrándose a la Banda de los Supremos Poderes. Se enfermó de lepra. Ayudado por sus discípulos logró varios valses, entre ellos Amores de Abraham. En 1904 obtuvo el primer premio en los Juegos Florales de León, con el vals “Ruinas”. Compuso otros valses, marchas fúnebres, villancicos. Falleció el 22 de septiembre de 1907, se le sepultó al fondo del antiguo cementerio, donde se levantó un pequeño mausoleo, sus restos fueron exhumados y trasladados a la Catedral de León.

Al lado sur-este del cementerio, casi oculta está una pequeña tumba, en la que se lee el nombre de Oliverio Castañeda, una fecha borrada del mes de Julio de 1936. Ya los restos no están allí, fueron trasladados a su país de origen, Guatemala, donde nació en 1908, en Zacapa. Su recuerdo está tan presente que sirvió de tema al escritor Sergio Ramírez Mercado para su nombre Castigo Divino.

Oliverio Castañeda y Palacios apareció en León con el propósito de estudiar la carrera de Abogado. Ocupaba un cargo diplomático en la Legación de Guatemala en Nicaragua. En 1930 se casó en Guatemala con Martha Jerez de origen nicaragüense. En 1932 llegan a León, se hacen muy amigos de la familia de don Enrique Gurdián Herdocia y son invitados a alojarse en su residencia.

En febrero de 1933 fallece doña Martha, quejándose de fuertes dolores en el estómago. Después de estar Oliverio en Guatemala, regresa a Nicaragua y de nuevo habita con la familia Gurdián. En noviembre de 1933 muere Enna Gurdián Castro, una semana después fallece su padre, don Enrique. Surgen las sospechas de muerte por envenenamiento, el Juez Mariano Fiallos Gil, ordenar realizar la autopsia de los cadáveres de Enrique y Enna. Los médicos encuentran restos de estricninas. 

El juicio de Oliverio Castañeda apasionó a la ciudadanía leonesa, fue presidido por el doctor Iván Argüello Gil. Entre los testigos que rindieron declaración estuvieron: Julio Argüello Barreto, Filiberto Herdocia Adams, Alí Vanegas, Alejandro Sequeira Rivas, Esteban Duquestrada, Ulises Terán, doña Lidia Gurdián de Balladares y Evenor Gurdián Herdocia. Varios de ellos están sepultados en el Cementerio de Guadalupe.

Oliverio Castañeda y Palacios se defendió solo, agregando mayor espectacularidad al juicio. Finalmente fue condenado. El 24 de diciembre de 1933, un militar de la Guardia Nacional, vinculado a la familia Gurdián, el capitán Anastasio J. Ortiz Ramírez, al mando de una patrulla le aplicó la llamada “Ley fuga” , es muerto a balazos cerca del Cementerio de Guadalupe. Con el tiempo surgió una leyenda negra, atribuyéndose a Castañeda varias muertes por envenenamiento, incluyendo su madre Lucila y su esposa Bertha.

Además de los restos del general Máximo Jerez Tellería, traídos de Rivas al Cementerio de Guadalupe, el 25 de agosto de 1974, fueron repatriados desde El Salvador los del general Anastasio Ortiz Argeñal, integrante de la Junta Revolucionaria que presidió la revolución liberal del 11 de julio de 1893, encabezada por el general José Santos Zelaya López. El 15 de septiembre es nombrado vice-Presidente de la República.

El 25 de noviembre fue designado Generalísimo de las tropas que van a combatir a Honduras. Después de controlar ese país regresa triunfante. El 1 de septiembre de 1894 es destituido por la Asamblea Constituyente que nombra al doctor Francisco Baca. El 20 de febrero de 1896 se rebela en León contra el general Zelaya López. Es derrotado y sale exiliado.

Cabe recordar que las personas no mueren cuando fallecen, sino cuando se les olvida. Durante mis visitas al Cementerio de Guadalupe vi tantas tumbas, difíciles de mencionar en su totalidad en un reportaje, era curioso cómo quienes se dedican a preparar condiciones para el próximo 2 de noviembre, preguntaban sobre la identidad de los sepultados. Cuántos generales tienen perdidas sus hazañas en medio de la maleza y el abandono.

 
 
 
 
 

“Rogamos y encargamos a los prelados, que bendigan el sitio en el campo donde se entierren los Indios Christianos y esclavos, y otras personas pobres y miserables, que sería gravoso llevarlos a enterrar a ellas porque los fieles no carezcan de sepultura eclesiástica”. (Recopilación de leyes de Indias).

En su obra León, la Sombra de Pedrarias, el doctor Nicolás Buitrago Matus, refiere que por Cédula del Emperador Don Carlos y la Princesa Gobernadora, el 10 de mayo de 1554, se crearon los Campos Santos o Campos Benditos. En la Provincia de Nicaragua en el barrio indígena de Sutiaba, cerca de León, habían seis Campos Santos.

Durante muchos años, las personas de mayor influencia social y religiosa eran sepultadas dentro de los templos y en los atrios. Por Acuerdo Legislativo del 8 de mayo de 1830, se inició la construcción de los llamados “cementerios campestres o lazaretos”. A inicios del siglo XIX, Fray Ramón Rojas de Jesús María, construyó al sur de la ciudad de León, una iglesia dedicada a la Virgen de Guadalupe, nombre que tomó el poblado.

NACE EL CEMENTERIO

El año 1831, la municipalidad de León, dispuso que al sur del Barrio de Guadalupe, se construyera un cementerio, destinándose cuatro manzanas. Refiere el doctor Buitrago Matus que hubo resistencia a sepultar allí a los difuntos por quedar los cuerpos de los deudos en un lugar despoblado, al aire libre y bajo la inclemencia de las lluvias.

A la entrada del cementerio se mandó a construir un ancho muro que contenía gran cantidad de nichos, la mayoría ahora vacíos. Frente a la antigua entrada del cementerio, un pequeño mausoleo contiene los restos de don Simón Echeverría, el maestro constructor que tuvo a su cargo el diseño del cementerio, razón por la que la Junta de Caridad, encargada del cementerio mandó a ponerle una placa de mármol, cuando falleció el 13 de diciembre de 1870. El cementerio inaugurado en 1834, se debió principalmente al doctor Francisco Matus Lacayo.

Entre los primeros personajes sepultados en el Cementerio de Guadalupe están el Jefe de Estado, don José Zepeda y el Presidente Patricio Rivas. El coronel Zepeda, nacido en León, tuvo una brillante trayectoria militar y política, asumió el cargo de Jefe de Estado el 23 de abril de 1835. El 25 de enero de 1837, se insurreccionó una tropa y dio muerte al coronel Zepeda y al coronel Román Balladares, Comandante General de Armas. Ambos fueron sepultados en el Cementerio de Guadalupe.

Don Patricio Rivas gobernó Nicaragua del 23 de octubre de 1855 al 24 de junio de 1857. El cargo fue de Presidente Provisorio, con la aprobación de William Walker. Posteriormente se opuso al filibustero que lo destituyó y nombra a Fermín Ferrer. El presidente Rivas logró llegar a un entendimiento con Legitimistas y Democráticos, el 23 de junio de 1856, en León, firmó el Decreto declarando al filibustero Walker traidor y enemigo de Nicaragua. Renunció cuando se constituyó el Gobierno Binario de los generales Tomás Martínez Guerrero y Máximo Jerez Tellería. Falleció el 12 de julio de 1867.

TUMBAS NO IDENTIFICADAS

Lamentablemente no existen libros que señalen los sitios donde fueron sepultados importantes personajes de nuestra historia, hay tumbas sin lápidas. El libro más antiguo data del año 1930, inicia en el mes de enero. Otros libros se encuentran deteriorados y faltan páginas. Para un estudio más detallado habría que tener como referencia el Registro Civil de las Personas y el Archivo Histórico de la Diócesis de León.

El cementerio tuvo divisiones acordes a la época, llamadas entonces patios, ahora es en clases, como hasta 1893, los cementerios estaban bajo el control de la Iglesia católica, en un sitio al lado del Cementerio de Guadalupe, eran sepultados los suicidas o aquellos no considerados católicos, en general casi todos los extranjeros, igual que sucedió en el Cementerio San Pedro, en Managua.

Inicialmente las personas de mayor categoría social y económica fueron sepultadas al sur del muro, en la actualidad es el sitio más desordenado y montoso, son pocas las tumbas que se mantienen limpias, como la del matrimonio de don Mariano Fiallos y doña Rosario Gil de Fiallos. Entre los mausoleos y monumentos, cubiertos de maleza, están los de Luis Debayle (1838-1893) y del doctor Tomás Ayón.

El doctor Ayón, nació en Masaya el 7 de marzo de 1820, estudió Derecho en León. Desempeñó importantes cargos, entre ellos los ministerios de Relaciones Exteriores, Gobernación, Instrucción Pública. Su Historia de Nicaragua está contenida en tres tomos, el último concluido gracias a su hijo Alfonso. Falleció el 15 de marzo de 1887. Doctor Hermenegildo Zepeda, jurisconsulto (1804 / 7-agosto-1880).

En este mismo sitio están los restos de otros ilustres leoneses, como los del doctor Bruno Buitrago (6-octubre-1846/ 24- noviembre-1912), los del general Irineo Salgado G., (1-septiembre-1868 / 17-agosto-1913). General José L. Guerrero (27-diciembre-1827/ 29-diciembre-1911). 

También al sur del muro están las tumbas del recordado guitarrista Edmundo Guerrero Herradora (1-mayo-1923 / fallecido en un accidente de tránsito en el Parque Volcán Masaya el 11 de diciembre de 1984) y del estimado periodista, Armando Quintero Martínez (27-diciembre-1936/ 24-marzo-2006). Amigo de Rigoberto López Pérez, después de los sucesos del 21 de septiembre de 1956 fue terriblemente torturado.

JEREZ Y MADRIZ

El antiguo Cementerio de Guadalupe, queda ahora entre un terreno más grande hacia el norte y otro en dirección sur, sumando casi 25 manzanas. Cerca de la nueva entrada, está la tumba del ex Presidente de Nicaragua, doctor José Madriz Rodríguez. Nació en León, el 21 de febrero de 1867. Se graduó de abogado. Tuvo importantes cargos durante los gobiernos del Presidente José Santos Zelaya López, a la renuncia de este, asumió la Presidencia de la República el 21 de diciembre de 1909, hasta el 20 de agosto de 1910 que fue obligado a renunciar, marchándose exiliado a México, donde falleció el 14 de mayo de 1911. En 1965, durante el Gobierno del doctor René Shick Gutiérrez, fueron repatriados sus restos. En la tumba, unas letras que apenas se pueden leer dicen: José Madriz, Apóstol.

Recorrer el Cementerio de Guadalupe es un encuentro con la historia. Son tantos los personajes allí sepultados que más que un reportaje hay temas para varios libros. Nacido el 6 de noviembre de 1871, el doctor Santiago Argüello, falleció el 4 de julio de 1940, pocos días después de ser nombrado Ministro de Instrucción Pública. educador y poeta, autor de numerosos libros.

Mariano Barreto (Chichigalpa, 5-diciembre-1856/León, 28-septiembre-1927). Se graduó de abogado, liberal de principios, fue sin embargo opositor al general José Santos Zelaya López. Doctor Modesto Armijo Lozano (18-mayo-1886 / 11-julio-1968), desempeñó importantes cargos en la educación nacional, uno de los más elocuentes oradores que ha dado Nicaragua.

Cerca de los mencionados está la tumba del general Máximo Jerez Tellería (León, 8-junio-1818/12-agosto-1881), murió en Washington estando a cargo de la representación diplomática de Nicaragua. Apoyó a Francisco Castellón para traer a los filibusteros que combatieron con los Democráticos (liberales) contra los Legitimistas (conservadores). Integró el Gobierno Binario con el general Tomás Martínez Guerrero, entre el 24 de junio de 1857 y el 15 de noviembre de 1857. Varios años estuvo sepultado en Rivas. Se le considera el padre del liberalismo.

Sobre la calle principal están las tumbas que contienen los restos del general Carlos A. Castro Wassmer y de su hijo Edwin Castro Rodríguez. El primero era el candidato del doctor Juan Bautista Sacasa para Jefe Director de la Guardia Nacional, cargo que asumió Anastasio Somoza García por decisión de las fuerzas militares norteamericanas de ocupación, su hijo Edwin, participó en la acción de Rigoberto López Pérez que le costó la vida a Somoza García. Fue asesinado en la cárcel de La Aviación.

En una lápida se mira el nombre y la firma del Rector de la Autonomía Universitaria, doctor Mariano Fiallos Gil (León 16-diciembre-1907/ León 7-octubre-1964). Su funeral fue un homenaje nacional. Una humilde placa señala dónde descansa el general Alfonso Valle Candia (26-mayo -1870/21- abril - 1961), destacado combatiente en la batalla de Namasigüe en 1907, fue ingeniero topógrafo, miembro fundador de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua. Entre sus obras se destacan: Filología nicaragüense, Interpretación de nombre geográficos indígenas de Nicaragua y el Diccionario del habla nicaragüense.

Cerca está la tumba medio oculta del médico Escolástico Lara, discípulo del doctor Luis H. Debayle. En la proximidad, una imagen de Cristo en el huerto de Getsemaní, vela por los restos del doctor Ramiro Sacasa Guerrero, fue Ministro del Trabajo, Hacienda y Crédito Público, Educación, Secretaría de la Presidencia de la República, fundador del PLC, (29-julio-1922 / 27-septiembre-1981) y de su señora esposa, doña Liliam Gurdián de Sacasa (17-noviembre-1927/17-junio -2003).

Lino Argüello (10-agosto-1877/ 15-agosto-1937), poeta, obras: Claros de luna, versos de Lino Argüello, Sus mejores versos, Obras en verso. Gregorio Juárez (9-mayo-1800 / 21-septiembre-1879), realizó estudios de Medicina, Farmacia, Matemáticas. Fue senador, Alcalde de León, diplomático, se le conocía como el sabio Juárez. Doctor Juan de Dios Vanegas (8-mayo-1873 / 31-mayo-1964), poeta, docente, Rector de la Universidad de León.

José Wenceslao Mayorga (6-febrero-1887 / 19-septiembre-1948), abogado y notario, fue diputado, defensor de las causas de los obreros y campesinos de occidente. Uriel Sotomayor R., sepultado el 19 de diciembre de 1948, líder estudiantil, asesinado por la Guardia Nacional. Doctor Bruno H. Buitrago (11-noviembre-1846 / 4-octubre-1912). Toribio Tijerino Tellería, fallecido el 18-junio-1896. Buenaventura de la Selva Sacasa, el 13 de agosto de 1900, fue Ministro de Relaciones Exteriores y candidato del Partido Liberal en las elecciones que ganó el general Pedro Joaquín Chamorro Alfaro.

Doctor Antonio Medrano, político y poeta, falleció el 27 de agosto de 1928, al tiempo de ser proclamado candidato para la vice-Presidencia de la República, en la fórmula del general José María Moncada Tapia, fue sustituido por el doctor Enoc Aguado Farfán, quien perdió en forma fraudulenta la Presidencia de la República en 1947. Sergio Saldaña, estudiante asesinado por la Guardia Nacional el 23 de julio de 1959. General Francisco Parajón, sepultado en enero de 1961. Don Crisanto Sacasa, en mayo de 1964, Ministro de Educación, senador, diplomático. El doctor Apolonio Berríos, el 18 de abril de 1974. Pedro Cardenal Ayerdis (1-julio-1817 / 17-febrero-1873). Entre sus descendientes figuran: Carlos Cardenal Argüello, los poetas Pablo Antonio Cuadra Cardenal y Ernesto Cardenal Martínez, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Salvador y Julio Cardenal Argüello.

General Francisco Valladares Bone (27-abril-1868/ 18-abril-1896), sobre la tumba se erige su busto. Otra magnífica escultura es la estatua de don Ramón Sacasa Sarria, mandada a esculpir por su esposa Feliciana Sacasa. Es el mausoleo de la familia Sacasa Sarria, están entre otros Antioco Sacasa y el doctor Leonte Herdocia Ortega (1924-1983).

El 14 de julio de 1983 el Cementerio de Guadalupe fue declarado Patrimonio Histórico y Artístico Nacional. Lástima que estos Decretos no vayan acompañados del respectivo presupuesto. Igual que pasó con el Cementerio San Pedro, en Managua, necesita un proyecto de restauración y cuido. Parte del antiguo muro se ha caído y está en proceso de destruirse. Faltan andenes y una guía escrita señalando dónde están las tumbas de los principales personajes allí sepultados.

Fue difícil localizar muchas tumbas de los personajes citados en este reportaje. El tanto caminar fue revelador de cómo el olvido cunde a pesar de las inscripciones en las lápidas. La palabra inolvidable es frecuente para referirse a una esposa o esposo, a una madre o un padre. Hay una realmente conmovedora que dice: “A la que fue un día mi dulce y tierna esposa mi consuelo y mi alegría”. Eso en 1905. Pasados 100 años cunde alrededor de la tumba la maleza y el abandono.
 
 
 

23 DE JUNIO DEL 2002 / La Prensa
Los cementerios, auténticos museos de arte al aire libre 

    Los cementerios, donde reposan los restos de los humildes e ilustres personajes que han forjado nuestra nación y cultura, resultan de un alto valor por la majestuosidad ornamental de sus obras y estructuras construidas en varios estilos: gótico, griego, morisco, egipcio, neoclásico, moderno y otros. Junto a esta profusión de formas, volúmenes y espacios, los camposantos sorprenden por el gran número de obras de excelente calidad, realizadas por diversos escultores , que convierten estos lugares de descanso para los difuntos, en verdaderos museos. 

Un ejemplo del neoclásico es la imagen de La Piedad, una de las más bellas e impresionantes esculturas existentes en el Cementerio de León, de la familia Baca-Martínez.

Orlando Valenzuela
La mayoría de las personas sienten repulsión hacia los cementerios, y sólo los visitan por necesidad: cuando fallece algún pariente, amigo o conocido; otros tienen la costumbre de visitar los camposantos únicamente el Día de Difuntos o en ocasión del aniversario del fallecimiento de alguna persona muy querida. 

Son visitas breves (durante los funerales), en las que muchas veces casi ni se detienen a observar el entorno de la tumba abierta, preocupados más bien en cumplir con el rito, con la familia doliente, y salir lo más pronto del lugar. 

Sin embargo, si se tiene la curiosidad de caminar por un cementerio y observar con atención, se pueden descubrir algunos detalles: tumbas, monumentos y mausoleos levantados para honrar la memoria de los allí enterrados, con la idea de perpetuar su recuerdo, pero sobre todo rendirle culto a la inmortalidad del espíritu y ejemplo de los que ya se fueron para siempre. 

La creencia en la inmortalidad es tan antigua como el hombre mismo, y está basada en la esperanza de la continuidad de la vida, de vivir en el más allá o en la reencarnación, por eso en algunas culturas, sobre todo en la Edad Antigua, enterraban a los difuntos con propiedades personales como comida, agua, ropa, armas, juguetes y otros objetos, para que las usaran en la otra vida, incluso en algunos casos los enterraban con sus criados y esposas para que les sirvieran. 

Grandes esculturas de mármol o cemento representando ángeles, arcángeles, cúpulas, cristos, retratos y bustos de personajes de todas las épocas, pueblan casi todos los cementerios de las principales ciudades de Nicaragua, y constituyen un reflejo claro de las diferentes clases sociales a las que pertenecían los difuntos, a decir por la forma en que sus familiares decidieron perpetuar su recuerdo. 

Pero lo que conmueve hasta en lo más profundo de los sentimientos, no es el acabado artístico de las obras realizadas en las tumbas y mausoleos, sino la expresión escrita, versos nacidos del dolor, palabras del adiós para quien se fue sin retorno. 
 
 
 

La tumba del Gral Máximo Jeréz en el Cementerio de León

23 DE JUNIO DEL 2002 /  La Prensa
León: predominio neoclásico 

Una obra de diseño moderno con algunos toques neoclásicos es el monumento de la familia Balladares Marín, donde se destaca el rostro de Cristo en bajo relieve que para donde uno se mueva, parece que lo observa.Hay mausoleos y monumentos que reflejan los sentimientos de pesar, nostalgia y dolor por la ida de los seres queridos 

Uno de los mausoleos más impresionantes del Cementerio Guadalupe de León, es el dedicado por doña Feliciana Sacasa a su esposo don Ramón Sarria, construido todo de mármol en 1888. En lo alto del mausoleo aparece la figura del difunto Sarria custodiado por cuatro ángeles tristes al pie de cada columna, y una mujer en una escalinata. En el epitafio se lee: “Breves son los días del hombre, y tienen fijado su término, mas la inmortalidad es el bálsamo de la fe, la esperanza y la misericordia”. 

En el mismo monumento, en otra placa dedicada al doctor León Herdocia Ortega, 1924-1983, se lee lo siguiente: “Alto como sus ideales, Robusto como sus convicciones, Demoledor como sus principios, Claro como su sabiduría, Alegre como su esperanza, Humano como su vocación”. 

Otro monumento que destaca por su altura, ornamentación y belleza artística es la imagen en mármol, con los brazos quebrados, de San Miguel Arcángel sobre un dragón de siete cabezas, que adorna la tumba de Pastora C. de Marín y demás miembros de su familia, construido en 1912. 

En la misma fila, a menos de veinte metros de distancia se encuentra el busto al general Francisco Balladares Bone, nacido el 27 de abril de 1866 y muerto un 18 del mismo mes de abril, pero de 1896. Sin necesidad de leer la placa, al momento uno se da cuenta de que el difunto fue un alto militar, pues en la base de la escultura labrada en mármol, se destaca en alto relieve una espada cruzada con un fusil de chispa y una gorra de los ejércitos de aquella época. Como epitafio, se lee: “¡Duerme el eterno sueño cual tu padre!, si te cubre esta losa hijo querido... ¡No te cubre en el pecho de tu madre la losa del olvido!” 

Con su diseño moderno, sin ostentación de decoraciones, se encuentra a un lado de la entrada principal, la tumba con lápida en cabecera a manera de cortinas, donde se destaca el rostro de Cristo en bajo relieve, que tiene la particularidad de que por cualquier lado que se mire da la impresión que él lo sigue a uno con la mirada. Esta obra pertenece a la familia Balladares Marín. 

Otra obra que también impresiona por su belleza es la imagen de La Piedad que adorna el mausoleo de la familia Baca-Martínez. Es un conjunto que contiene dos relaciones simbólicas cristianas, la cruz con el manto que indica que Cristo bajó, y en la parte inferior, la Virgen María con su hijo muerto en brazos. Es una referencia neoclásica que sugiere la vida en el Más Allá a través de la escena de la muerte de Cristo. 

Igualmente majestuoso es el monumento dedicado por la familia Aguado a sus deudos, donde aparece en la cúspide la imagen en cuerpo completo de una ninfa con un arco de flores en su mano derecha, mientras con la otra señala hacia el cielo. Es un conjunto neoclásico labrado todo en fino mármol blanco.
 
 


30 DE ENERO DEL 2004 /  La Prensa  Mercedes Peralta y Carol Munguía
 Occidente conmovido por muerte de monseñor Padilla Gómez 
    Propugnó porque se otorgue a los sacerdotes de mayor edad una pensión que les permita una vida digna

Monseñor Miguel Angel Padilla Gómez.
 

Una vida de entrega al servicio pastoral concluyó el pasado miércoles, con la muerte por infarto de monseñor Miguel Ángel Padilla Gómez, de 89 años, a quien la Diócesis de León le ofreció honras fúnebres, reconociendo la fecunda vida sacerdotal del recordado vicario de Chinandega. 

Sus exequias se realizaron ayer después de la misa de cuerpo presente, a realizarse en la Catedral de León, a las 3:00 p.m. Sus restos serán depositados en el Cementerio de Guadalupe de León, explicó el sacerdote Marcos Díaz Prado. 

Monseñor Padilla Gómez murió en su casa en el barrio San Sebastián. La tarde del miércoles fue trasladado a la Iglesia Santa Ana en Chinandega, departamento donde hizo vida sacerdotal por treinta años y de donde se retiró por razones de edad y de salud el 19 de marzo 2001. 

El cuerpo fue recibido por una valla humana de chinandeganos y durante cuatro horas el pueblo católico rindió tributo dentro del templo, donde por más de treinta años permaneció prestando servicio religioso. 

El féretro fue escoltado por unidades de Policía, Cuerpo de Bomberos Voluntarios y federados que, por primera vez, marcharon unificados como tantas veces lo ha pedido la ciudadanía. 

El ardiente sol y el ambiente sofocante no impidió que la multitud se concentrara en la Iglesia Santa Ana para concelebrar una misa con todos los sacerdotes de clero diocesano del departamento. 

“Fue un verdadero sacerdote”, dijo emocionado el padre Pedro Javier González, cura párroco del municipio de Santa Rosa del Peñón, quien auxilió en los servicios al religioso, quien presentaba problemas de salud. 

La Diócesis de León lo veló en los Patios del Príncipe de la Catedral de León. Monseñor deseaba que lo enterraran en Chinandega, pero su cuerpo reposará en León. 

En una entrevista concedida a esta corresponsal en el mes de junio 2001, monseñor Padilla Gómez, quien vivía con mucha modestia en casa de sus hermanas, expresó su deseo de que a los sacerdotes de mayor edad se les otorgue una pensión que les permita una vida digna, y puedan costear sus gastos médicos. 

LABOR SOCIAL 

Monseñor Miguel Ángel Padilla fue ordenado sacerdote el 1 de mayo de 1938, en la Catedral de León por monseñor Agustín Nicolás Tijerino y Loáisiga. 

En su vida sacerdotal fue abriendo escuelas en Estelí, Somoto, El Viejo y Chinandega. Además de director del colegio Tridentino San Ramón, en León, de donde fue alumno, sirvió como capellán del colegio de La Asunción. 

Monseñor Miguel Ángel Padilla Gómez dejó su corazón en Chinandega. 
 

 18 DE JUNIO DEL 2003 / La Prensa
     Nota luctuosa 

La Policía Nacional expresa su más sentido pésame a la familia Sacasa-Gurdián, por el fallecimiento de la señora Lilliam Gurdián de Sacasa, madre de la Comisionada General en retiro Eva Sacasa Gurdián. Sus restos serán sepultados hoy en el cementerio de Guadalupe de Léon. 


17 DE JULIO DEL 2002 / La Prensa

El día sábado 20 de julio la intelectualidad leonesa rendirá homenaje póstumo en el Teatro Municipal José de la Cruz Mena, al eminente médico y orador leonés, DR. JOSÉ MARÍA CARMONA GUTIÉRREZ. Los restos mortales del ilustre galeno llegarán al país procedentes de San Francisco, California, donde falleció recientemente, para ser sepultado en el Cementerio de San Felipe de León. 

Doña Ma. Manuela Sacasa de Prego, directora del Teatro Municipal José de la Cruz Mena y la Alcaldía de León preparan dicho homenaje con la participación de distinguidos intelectuales leoneses. 

El Dr. José María Carmona Gutiérrez, persona muy estimada y querida en todos los estratos de la ciudad universitaria, médico clínico de los mejores en sus tiempo, fue muy admirado por su verso y oratoria. 

Su viuda, doña Isabel Santos Vda. de Carmona y sus hijos: Sergio, Ariel y Ligia Isabel, llegarán con sus restos mortales a Managua este 17 de julio, y el día 20 a las 3:00 p.m. recibirá homenaje póstumo en el Teatro Municipal. A las 4:00 p.m. se celebrará misa en su memoria en la Iglesia de San Felipe y a continuación será trasladado al Cementerio de San Felipe para recibir cristiana sepultura.
 

2 DE NOVIEMBRE DEL 2002 / La Prensa

Sutiabas con “fajinas” recuerdan a sus muertos 

 Suenan los tambores y reparten chicha, pozol, tiste, buñuelos y tamales 
 

Mercedes Peralta 
 

Las tradiciones y el cariño de los familiares de los difuntos, hacen lucir limpios y ornamentados los cementerios de León y particularmente los seis panteones de Sutiaba, donde sus pobladores trabajaron las madrugadas de los domingos de octubre en las “fajinas” o rondas, en las que hubo tambores, chicha, pozol y tiste. 

Aunque se ha perdido la tradición de las “ofrendas”, que consistían en flores, comidas o bebidas típicas, enviadas a las tumbas por amigos y compadres de los difuntos, las fajinas se mantienen gracias a la perseverancia de las “Juntas de Cementerios”, que los administran, de acuerdo a sus reglamentos. 

REPARTIDERA DE GOLOSINAS 

Buñuelos, variedad de tamales, chicha de maíz negrito, y otras golosinas típicas del pueblo grande de Sutiaba son adquiridas y degustadas por los asistentes a los cementerios de San José del Zapote, San Francisco, San Juan Bautista, San Pedro, entre otros. Esto es igual en las aceras de todos los panteones locales. 

Pablo Medrano, miembro del Consejo de Ancianos de Sutiaba y concejal de León, recuerda las tradiciones propias de esta fecha, como son los recorridos de los miembros de las juntas por las calles de Sutiaba, que en la madrugada los domingos de octubre, van tocando con sus tambores las marchas “El paso de camino”, “El trago amargo” y “Paso doble”. 

“No hay palabras, la gente escucha los tambores y sale con sus palas y otros instrumentos de limpieza hacia el cementerio. El último domingo recogen la basura, y el 2 de noviembre el cementerio está limpio”, explica el concejal. 

MISAS Y RESPONSOS 

El Día de Difuntos, los sacerdotes de las parroquias visitan los camposantos, sean éstos administrados por las alcaldías o las “Juntas de Cementerio”, para rezar responsos o celebrar la misa. 

Este día, en estos lugares donde se respira la paz que ofrece Dios, no hay diferencias sociales. Es un punto de convergencia para recordar a quienes se han ido, y para elevar una plegaria por consuelo y compañía para quienes sufren la ausencia del ser querido. 

COSTUMBRES ARRAIGADAS 

Los cementerios de Sutiaba, que históricamente se localizaban alrededor de las ermitas, pasaron a ser administrados por las juntas, con apoyo del “Alcalde de Vara” a partir de 1902, con la anexión de Sutiaba, como barrio de León. 

Don Sergio Morales Cano, ex presidente de la Junta del Cementerio de San Pedro, recuerda su Reglamento que data de 1928, en el que se establecen las obligaciones de los miembros de la Junta y los familiares de los deudos. 

“Juráis por Dios y la Cruz de Cristo, que es la insignia de todo cristiano y la que vela los restos en los panteones, cooperar con todas vuestras energías, al bienestar del panteón San Pedro? Si así lo hiciereis, Dios y las cenizas de nuestros deudos os bendecirán, si no ellos os lo demanden!”, dice la promesa de los directivos. 

¡Y la promesa se cumple! Los familiares, en cada fajina del año, sea en enero, abril u octubre limpian sus cementerios. La junta se encarga de darle mantenimiento. Desde el San Pedro, hasta el “Panteón de la Gracia”, donde son sepultadas personas que no tienen familias, son limpiados. 



 11 de Agosto de 2002 |  El Nuevo Diario
Notable abogado

Fallece Dr. Iván Morales Carazo
* Hermano de del diputado Jaime Morales Carazo

El Dr. Iván Morales Carazo falleció la mañana de ayer a la edad de 68 años. El fue hijo del Dr. Carlos Arellano Morales y Anita Carazo Arellano. También es hermano del diputado Jaime Morales Carazo, de Carlos, Bernard, René y Nidia Morales Carazo. Su viuda, Leyda Abaunza Salinas y sus hijos Iván, Alberto, Leyda y Liset de Argüello junto a todos sus familiares y amigos participaron en la vela anoche en la Funeraria Monte de los Olivos. Un domingo 11 de Agosto del 2002, a las 9 de la mañana, se celebró misa de cuerpo presente en la capilla de Funeraria Monte de los Olivos. Los funerales serán este mismo día en  León.
 

 Para Jorge Eduardo Arellano, que se confiesa el mayor heredero de su archivo, de su biblioteca y su bibliomanía, José Jirón Terán es «El último monumento vivo de León... devoto de las letras como su homónimo eclesiástico del siglo XVIII, Bibliógrafo y Bibliófilo, amigo sin par y enemigo del orgullo y la ostentación. «También para Jorge Eduardo Arellano, José Jirón es el único sobreviviente de los artesanos intelectuales que hicieron la época aurea de la metrópoli que idolatra, es patriarca en serio, y fuera de serie, en el genio y la figura, en el espíritu y las letras, un patriarca en bicicleta y escritorio (JEA. El DARIOLATRA-Feb. 1986.). 
 JOSE JIRON TERAN DOCTOR HONORIS CAUSA
COMERCIANTE POR VOCACION, DARIANO POR DEVOCION 
—Fernando Centeno Zapata—
  Don José Jirón Terán recibiendo el Doctorado Honoris Causa de manos del Dr. Ernesto Medina, Rector de la UNAN-LEON. 

El Consejo Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-LEON) distinguió al ciudadano José Jirón Terán con el título de DOCTOR HONORIS CAUSA de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades. Acto solemne que tuvo lugar en el Paraninfo de la Universidad del día veintidós de julio del año en curso. 
El Magnífico Rector de la Universidad Dr. Ernesto Medina Sandino reafirmaría en esta ocasión el juicio que expresa en el Prólogo del más reciente libro escrito por José Jirón: POR LOS CAMINOS DE RUBEN DARIO, Marzo de 1999, edición auspiciada por la UNAN-LEON y la Academia Nicaragüense de la Lengua, correspondiente a la Real Academia Española. En este Prólogo el Magnífico Rector empresa: «Su vida intelectual, refiriéndose a José Jirón Terán, además de sorprendente, nos da una visión transparente de lo que han logrado la abnegación, la entrega total y el esfuerzo sin descanso ni reparos, en busca de los mil fragmentos de un tesoro diseminados: La Obra de RUBEN DARIO». Y continúa: «Los vínculos intelectuales con escritores y poetas de todos los continentes hacen de Don José Jirón un personaje buscado y solicitado, el depositario viviente del más importante elemento de nuestro acervo cultural y el más grande bibliógrafo dariano del mundo». 
 
 

PERO QUIEN ES JOSE JIRON TERAN PARA RECIBIR TAN ALTO HONOR? 

PERFIL BIOGRAFICO DE UN QUIJOTE EN BICICLETA 

JOSE JIRON nació en León Nicaragua, campanario de Rubén Darío, a como lo bautizara el Dr. Mariano Fiallos Gil. Nació en León, antigua capital de la provincia, sede del Seminario San Ramón fundado en 1680 y de la Universidad de León que abre sus puertas a las élites de Nicaragua en 1816. 

Nace en León cuna del Humanismo y del Liberalismo cuya ideología y filosofía se proyectan más adelante en la Dirección del Instituto Nacional de Occidente (INO) desde el día que abre sus puertas a la juventud en 1881. 

En la ciudad de León, muchos antes del nacimiento de José, ya se habían organizado los primeros sindicatos y las primeras Federaciones de Obreros y Campesinos; los artesanos y obreros habían formado el primer partido político de los trabajadores y habían aparecido las primeras organizaciones de tenencia socialista en las que militaban obreras de la clase media. 

Cuando José Jirón nace el 6 de Julio de 1916, la ciudad Universitaria y el mundo entero lloraba la muerte de Rubén Darío, fallecido el 6 de Febrero de ese mismo año. (1916) a las 10 y 15 minutos de la noche. 

La madre de José, con cuatro meses de embarazo asistió a todas las honras fúnebres que por siete días tributaron al Príncipe de las Letras castellanas en el Paraninfo de la Universidad, en el mismo local en donde ochenta y tres años después José Jirón Terán recibiría el Doctorado Honoris Causa, por su devoción a Rubén Darío. También la madre estuvo presente en la inhumanación del cadáver del Poeta en la Catedral de León al pie de la estatua de San Pedro. El reloj de la Catedral marcaba las siete de la noche. 

INFANCIA DE JOSE JIRON. 

José Jirón, hijo de madre obrera: Concepción (Conchita) Jirón Díaz y Francisco Terán Guardián de la alta burguesía de la ciudad. «Cuando tenía tres años, dice José en sus Memorias, mi Padre se casó con una virtuosa dama de la sociedad de Chinandega, que se llamó Leonor Callejas, al cambiar su sistema de vida, tuvo que abandonarnos... Ayuda pecuniaria de mi padre no tuve desde esa edad, todo lo que logré ser en la vida se lo debo a esa, para mí «Santa Mujer» que se llamó Concepción (Conchita) Jirón Díaz». Doña Conchita era de esa estirpe de mujeres decididas y valientes producto de nuestro mestizaje quien olvidándose de las promesas, se propuso darle futuro, por su propia cuenta, al hijo abandonado. Su primer paso fue establecer un puesto de venta de golosinas, repostería y refrescos a la salida del cine Excélsior situado en el mismo lugar que hoy ocupa el Teatro González, esquina sur - oeste del Parque Central. 

El negocio de Doña Conchita consistía en ofrecer la mercadería a los cineastas que entraban y salían de las dos tandas del cine. Toda la mercadería alcanzaba en una batea que colocaba en una tijera portátil de madera de 60 por 35 pulgadas, que el pequeño José cargaba al hombro ida y vuelta a lo largo de las 12 cuadras leonesas que era el trayecto de su casa en el Barrio de San Felipe al Cine Excélsior. El negocio se abría a las cinco de la tarde y la tijereta se cerraba a las 10 u 11 de la noche, Gracias a Dios, decía la madre, que todo lo vendí y con eso se ayudaba a alimentar y educar a su hijo. 

Años después cuando José llegó a ser uno de los comerciantes más prósperos de la ciudad, recordaría con nostalgia aquellos día de su infancia. 

APRENDIENDO LAS PRIMERAS LETRAS. 

En las escuelitas privadas de su vecindario aprendió las primeras letras y las primeras lecciones de moral, las cuatro reglas y las poesías de Rubén Darío que se recitaban en las veladas que organizaba el colegio cada fin de año. Luego pasó José a la «Escuela del Padre Félix», que para niños pobres había fundado el Padre Félix Pereira y Castellón, hermano del Obispo de la diócesis Monseñor Simeón Pereira y Castellón. 

Recuerda José en sus Memorias que para llegar a la escuela del Padre Félix situada en la parte trasera del Colegio de la Asunción, muy cerca de la Catedral, tenía que cruzar las alambradas de púas que las autoridades conservadoras, para su propia protección, habían cercado el centro de la ciudad (Se vivía la Guerra Civil entre Liberales y Conservadores de 1926) y que por el peligro que corrían los niños el Padre Félix tuvo que trasladar su escuelita a la Casa Cural de la Iglesia de San Juan en donde también se le daba almuerzo a los niños que vivían retirados, como era el caso de José. 

Del colegio del Padre Félix doña Conchita matriculó al hijo en el colegio Beato Salomón de los Hermanos Cristianos de La Salle que abrió sus puertas, también para niños pobres, esquina opuesta a la Casa de Doña Bernarda, donde vivió desde niño hasta su adolescencia el Poeta Niño: Rubén Darío. En el Colegio La Salle, dado su desarrollo intelectual, fue matriculado en el Segundo Grado, de 7 grados que formaban la primaria. Recuerda José que en el Colegio La Salle o Colegio de los Hermanos Cristianos, llegó hasta el 5to grado, no pudiendo seguir adelante porque ya para esa época el colegio era pagado y la madre pasaba por una mala situación económica, no pudiendo pagar los tres córdobas que era el precio de la mensualidad. 

El muchacho salió del Colegio La Salle a los trece años de edad, dedicándose mientras tanto a vender cajetas y golosinas por las calles de la ciudad para ayudar a su madre, el tiempo libre lo empleaba en estudiar mecanografía y los oficios de barbero y mecánico-herrero. Su Diploma de mecanógrafo sería el primer paso para buscar trabajo en una oficina tecleando cartas, informes y circulares. Sería un primer paso que le serviría para toda la vida. 

Pero la madre no estaba conforme con su mecanógrafo. Lo matriculó para estudiar Contaduría de Libros de la única escuela de Contabilidad que existía en la ciudad: La de Don Leonardo J. Montes. tres años después José adquirió su título de Tenedor de Libros. Tenía 17 años de edad. 

EN BUSCA DE TRABAJO 

Con el título en sus manos José salió a buscar trabajo. Le ofrecieron de barrendero con una paga de doce córdobas mensuales. Por supuesto que el Tenedor de Libros no lo aceptó. «En esa cavilaciones estaba, dice José en sus Memorias, y como mi Padre José Francisco Terán Gurdián, Mayor G.N., era comandante de la Plaza de Granada, fui un domingo a su casa porque sabía que ese día llegaba él a León. Me presenté como a las 7 P.M. El estaba sentado en la puerta platicando con otras personas, y le dije: Don José Francisco, deseo hablar con usted. Se levantó y me recibió a dos varas de distancia de donde estaba sentado, le enseñé mi título y le dije que si me podía conseguir trabajo en su oficina en Granada. Me dijo sí, pero no lo cumplió. Le escribí una carta recordándole su ayuda, la que tampoco me contestó. Otro domingo fui a su casa y al preguntarle por el trabajo que le había solicitado, me dijo que no se podía, entonces le dije que me diera de Raso Guardia Nacional» No, me dijo. Allí te corromperías. 

La madre por su parte, gestionando con sus amistades logró el primer trabajo para su hijo, de ayudante de Contabilidad en la Empresa Aguadora de León. El sueldo era de 6 córdobas a la semana, muy poco, pero tendría una oportunidad para poner en práctica sus conocimientos. A los pocos años, en la misma empresa, se le presentó: le, ofrecieron el cargo de cobrador con mejor sueldo por supuesto. Lo aceptó y la empresa puso en sus manos un rollo de recibos. 

Fue una nueva experiencia para el joven Tenedor de Libros recorrer las calles de la ciudad cobrándole el recibo de agua a los leoneses, montado en su propia bicicleta, su medio de transporte que creció con él y ahora a los 83 años ha pasado a formar parte de sus reliquias más parecidas. 

Aquí se cierra la primera parte de la vida y de la lucha por la vida de José Jirón Terán el artesano distinguido que llegó al Doctorado por el reconocimiento sus méritos y de su esfuerzo personal. 

En esta ocasión José Jirón, al recibir el Doctorado Honoris Causa de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades de la UNAN-LEON, en sus palabras de agradecimiento dijo: «Que la vida no le ofreció estudios de bachillerato ni universitarios, pero que aquel papel que encontró en la calle (Se refiere a unos versos de Darío que recogió en su niñez), lo condujo a ese inmenso campo de luz inextinguible como es Rubén. En Rubén agregó, encontré la palabra para cada momento de mi vida y en él ha encontrado mi alma lo grande que he referido». 

HACIENDO MEMORIA 

José Jirón Terán, hijo de madre proletaria, abandonado por el padre cuando tenía tres años de nacido; quien apenas logra llegar al 5to Grado de Primaria y que gracias a esa «Santa Mujer», como el llamara a su progenitora, logra aprender la mecanografía y la Teneduría de Libros y que un día recorriendo las calles polvorientas y calurosas de su querido León, batea al hombro vendiendo cajetas, recoge un pedazo de papel que se lo llevaba el viento y se encuentra con un poema de Rubén Darío y no se sorprende al leer aquel nombre porque ya en el colegio cuando aprendía las primeras letras en las escuelitas privadas de su barrio sus profesores le hablaban de Darío y le daban como tarea aprender de memoria un pequeño poema o una estrofa del gran poeta. 

Y no era otro el ambiente que se respiraba en León Nicaragua, desde tiempos no muy lejanos cuando nació la leyenda del POETA NIÑO, aquel de rostro chorotega y cabeza grande, que recitaba largos poemas e improvisaba ante los contertulios que asistían a la casa de la tía Bernarda donde pasó su niñez y juventud Rubén Darío. 

«Este cabezón, diría un día uno de los ilustres varones que allí se reunían, nos va ha ganar a todos». Rubén Darío tenía apenas ocho años de edad y el Siglo XIX estaba agonizando. 

Cuando el pequeño José recogió aquel pedazo de papel que se lo llevaba el viento y se encontró con un poema de Rubén Darío, corrió a la escuelita del Padre Félix para enseñárselo a su Director y protector el Padre Félix Pereira y Castellón, era el mismo poema que el padre le había enseñado. El Padre Félix entusiasmado le contó quién era Rubén Darío, su vida, su obra y muerte. El muchacho quedó impresionado y, cuando por las calles de León, vendiendo sus cajetas, veía una hoja de papel que se lo llevaba el viento, corría tras ella pensando encontrar otro poema de Rubén. Fue así que nació la devoción de José Jirón por el Padre del Modernismo y Precursor del Vanguardismo, Rubén Darío. 

UN ENCUENTRO PROVIDENCIAL 

«Como yo tenía ciertas inclinaciones a la literatura, dice José en sus Memorias, unos amigos me invitaron para ir a una reunión los día Domingo donde Doña Clementina Quelquejeu de Fernández, y me di cuenta que lo que se estudiaba era Teosofía, me gustó y seguí asistiendo los miércoles en la noche, allí me hice amigo de Cristian Elías Toruño, Dr. Arturo Sotomayor, Dr. Rafael Méndez del Castillo, Ramón Alegría, Doña Juanita Pinel de Paguaga Maestra insigne, María Teresa Jirón y otras personalidades. La logia que funcionaba en casa de Doña Clementina se llamaba «Krishnamurti y se publicaba una revista que se llamaba «SURYA» que la dirigía don Gregorio D. Rodríguez, pero en ausencia de éste la seguimos publicando Cristian y Yo». En total se publicaron 20 números de esta revista que José los conserva empastados y cuidadosamente guardados en su famosa Biblioteca. 

«Fue providencial mi encuentro con Doña Clementina, continúa diciendo José, pues uno de sus hijos Fanor Florentino Fernández, un día de tantos me ofreció trabajo en su oficina y yo, como iba a ganar más dinero renuncié a mi puesto en la Aguadora de León. Con Don Fanor trabajé en compra de algodón y semilla de algodón, ajonjolí y otros cereales pues él poseía una Oficina de Agencias y Comisiones. El algodón y su semillas se embarcaban en vagones de Ferrocarril con destino a Corinto, de donde eran embarcados por los puertos de los Estados Unidos y el Japón». Trabajando con don Fanor, José se dio cuenta que tenía vocación para el comercio y fue así que la oportunidad se presentó, pues don Fanor también descubrió que aquel muchacho tenía grandes cualidades: honradez, capacidad y habilidad para los negocios. Un día de tantos, estando don Fanor en Managua donde viajaba con frecuencia en asuntos propios de sus negocios, llamó a José Jirón por teléfono y le comunicó que él había sido nombrado Gerente del Almacén D.G. Langshaw y le proponía se hiciera él (José) cargo de sus negocios en León,. 

«es mi oportunidad, se dijo José, y si la pierdo seré un fracaso». Todo esto estaba sucediendo a mediados del año de 1942. 

Dos años después José Jirón dejaría de trabajar para la firma de don Fanor F. Fernández y pondría su propio negocio. 

En poco tiempo Agencias y Comisiones de «José Jirón» se inscribiría como comerciante importador de Primera Clase, la mercadería llegaba de los Estados Unidos, Japón, China, Suiza, Alemania, Panamá, Checoslovaquia y de otros países industriales. Los pedidos eran pagados con Giros a la Vista por los Bancos locales. En su negocio se vendían muebles, televisores, radios, equipos de sonido, electrodomésticos, equipos de oficina, etc. su negocio siguió creciendo en tal medida que seis años después de fundado era considerado uno de los más prósperos de la ciudad, sin embargo su triunfo como comerciante no le hicieron olvidar a los amigos que le tendieron la mano en los días duros ni olvidó sus inclinaciones por la literatura ni su devoción por Rubén Darío. 

TRAS LAS HUELLAS DE RUBEN: 

VIAJE A MEXICO 

En 1956 en el mes de abril el próspero comerciante metropolitano José Jirón le propuso a su Ex jefe y siempre amigo, don Fanor F. Fernández EMPRENDER una gira a México y New Orleans. Don Fanor también había prosperado en su negocio en la capital, Managua, y era dueño de un famoso almacén que se conocía con el nombre de «Las 3 F». Dos finalidades llevaría esta gira: Para don Fanor ganar experiencia y dejar conexiones, y para José estas mismas inquietudes, pero sobre todo, visitar las famosas librerías de la capital mexicana, de las que tanto le habían hablado, donde estaba seguro encontraría las obras de Rubén Darío en sus ediciones Príncipe. Su decepción fue tremenda. «Visitando una librería», nos cuenta don José, le pregunté al encargado de que si tenía libros de Rubén Darío, me contestó que no, y me dice que no lo conoce, recorrí los estantes y me encontré con dos ejemplares del «Canto épico a las gloria de Chile y otros cantos» por Rubén Darío, edición sin año, pero es de 1929, se lo llevó al cajero y le dijo que cuánto valía me dice que cincuenta centavos cada uno, y le digo sorprendido a mi compañero, ¡Fanor qué barbaridad, Rubén Darío vale cincuenta centavos mexicanos, cuatro centavos de dólar y veintiocho centavos de córdobas y no lo conocen en México, voy a hacerle una biblioteca! Así fue como en el mismo México compré los CUENTOS COMPLETOS DE RUBEN DARIO, que había editado Mejía Sánchez y otros libros que me traje conmigo en Nicaragua. 

Cinco años después José Jirón y Fanor Fernández emprenden otro viaje por tres meses a los Estados Unidos y Europa. En los Estados Unidos visitaron Nueva York y Washington. En Europa, Portugal, Francia, Italia, Suiza, Holanda, España e Inglaterra y otros países. 

De regreso a Nicaragua escribe José en sus apuntes: «En todos los países que visité, pregunte siempre por los libros de Darío. En Italia encontró algunos y en Francia también, pero fue en España donde más compré. Mi objetivo en Madrid era conocer el Seminario-archivo Rubén Darío y especialmente a su Director Don Antonio Oliver Belmas, quien me atendió muy bien y me mostró todo el tesoro espiritual que Darío legó a la humanidad, ahí hay más de doce mil documentos de los cuales están clasificados la mayoría». 

A estos viajes hay que agregar los que José realizaba a Convenciones Rotarias, en su calidad de Gran Rotario, a los países de Centroamérica, Cuba y Estados Unidos a donde siempre se hacía acompañar de su querida Madre y de su hermana María Lourdes. 

Como producto de estos viajes y pedidos de libros de Catálogos y pagados en dólares a las editoriales de España, Francia, Italia, Inglaterra, Estados Unidos, México, Argentina, Chile, Colombia, Venezuela, la Biblioteca de José Jirón, nacida en 1956 con su primer viaje a México, se enriquecía con obras de y sobre Rubén Darío. Y a esto hay que agregar su biblioteca de autores nacionales que le permitieron enriquecer aún más sus conocimientos Bibliográficos. 

DEVOCION DARIANA 

DA PRIMEROS FRUTOS 

En 1967 José Jirón fue llamado a formar parte de la Comisión Nacional del Centenario del nacimiento de Rubén Darío (1867-1916) y por encargo de la misma escribió la BIOGRAFIA GENERAL DE RUBEN DARIO (1883-1967) dando a conocer en ella la asombrosa cantidad de mil cuatrocientos setenta y siete (1477) fichas sacadas de su propia Biblioteca. La obra abarca: I:) Obras de Rubén Darío; II: Obras sobre Rubén Darío; y Adiciones de última hora sobre las anteriores entregas. Esta labor titánica de un solo hombre causó asombro a las personalidades de todo el mundo que llegaron como invitados especiales a las celebraciones del Centenario. 

Al mismo tiempo la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, siendo Rector el Dr. Carlos Tünnermann Bernheim consagró dos números extraordinarios de CUADERNOS UNIVERSITARIOS a exaltar la gloria de Rubén. La UNAN, para cumplir tan noble propósito nombró un Consejo Editorial que quedó integrado así: Dr. Edgar Buitrago, Señor José Jirón, Dr. Alejandro Serrano Caldera, Profesor Fidel Coloma e Ingeniero Raúl Elvir. 

El trabajo de José Jirón Terán: BIOGRAFIA GENERAL DE RUBEN DARIO formó parte de una de las secciones del volumen II correspondiente al mes de Enero de 1967.Este mismo trabajo, por su importancia, ameritó una separata, que el autor dedicó con mucho sentimiento a esa Santa Mujer que fue su Madre: «CONCEPCION JIRON DIAZ. Madre: Te consagro este primer triunfo intelectual con todo su amor, tu hijo. JOSE». 

En mi biblioteca personal conservo con esmero este primer trabajo de José, que llegó a mis manos con esta gentil dedicatoria: «A mi amigo Fernando Centeno Zapata, con admiración y simpatía, León, Junio 28 de 1968». 

BIBLIOGRAFIA GENERAL... 

FUE SOLO EL COMIENZO 

Solamente esta obra de José Jirón hubiera sido suficiente para consagrarlo como a uno de los más grandes investigadores de la vida y obra del Príncipe de las Letras Castellanas, pero esto fue solo el comienzo. EN PALABRAS LIMINARES de la obra de José Jirón humildemente reconoce sus limitaciones y da mérito a los maestros, amigos e intelectuales nicaragüenses y extranjeros que estimularon su labor, «Una BIBLIOGRAFIA GENERAL DE RUBEN DARIO, después de veinte años de no contar con obras de tal naturaleza, no es para ser preparada para los escasos tres meses que he dispuesto. El Dr. H.C. Raúl Silva Castro, autor de la maravillosa obra»; Esbozo de un Programa de Estudio sobre Rubén Darío». Publicado en 1941, dice al hablar sobre el tema: «Una bibliografía completa... no puede intentarse sin recorrer los países en los cuales vivió, por años meses y días»... 

Para mi trabajo solo he podido disponer de los libros que con devoción reverente he coleccionado desde 1955 y de gentiles amigos harto limitados». Sobre este mismo tema otro gran investigador de la Obra Dariana, mencionado por José es Julio Saavedra Molina en su «Bibliografía de Rubén Darío», publicada en Chile en 1945, quien dice: «una Bibliografía mas o menos perfecta de Rubén Darío no podrán tenerse sino cuando un trabajo combinado por varios colaboradores geográficamente bien situados la realice». 

Para cerrar sus palabras liminares, deja constancia del honor que ha sido para él que el Consejo Editorial de la Universidad le halla confiado tan delicado cargo pero que midiendo la magnitud de la obra solicitó la cooperación de tres reconocidos darianos nicaragüenses que poseen apreciables ficheros, pero que su solicitud no fue correspondida y de allí, dice José que presenta un trabajo «mío en mí» generado por una metódica labor de once años en la afanosa búsqueda de la producción de y sobre nuestro poeta excelso y por las obras Príncipe que poseo, las de copiladores como Saavedra Molina, Mapes y Silva Castro y las dos ediciones que Doctor Diego Manuel Sequeira clasificó en la Biblioteca Nacional de París. Finalmente el autor de la obra BIBLIOGRAFIA GENERAL DE RUBEN DARIO (1883-1967) expresa su reconocimiento al Dr. Edgardo Buitrago, brillante Dariano y Director del «Museo-Archivo Rubén Darío de León» por su valioso contingente cristalizado en la colaboración de la experta y gentil mecanógrafa doña Diana Padilla, lo mismo que al profesor Fidel Coloma González por sus valiosas indicaciones para la mejor presentación de la obra. 

RECONOCIMIENTOS 

Por el mérito de su labor y de su obra y del reconocimiento que hacen del autor investigadores darianos de todas partes del mundo y de todos los idiomas, José Jirón recibe su primera condecoración: LA ORDEN RUBEN DARIO, 1967, reconocimiento que estimula al biógrafo a continuar recopilando, ordenando y publicando todo lo que llega a sus manos de y sobre Rubén Darío, al mismo tiempo va enriqueciendo su Biblioteca de Autores Nacionales y de los demás países de Centroamérica. Producto de su labor creadora e investigativa irán apareciendo con regularidad: 1984: BIBLIOGRAFIA ACTIVA DE RUBEN DARIO (1883-1980); 1975: MAS SOBRE RUBEN DARIO Y FRANCISCO VALLENTE; 1981: INVESTIGACIONES EN TORNO A RUBEN DARIO- en cooperación con Jorge Eduardo Arellano; 1980: RUBEN DARIO PRIMIGENIO - en cooperación con Jorge Eduardo Arellano; 1991: BIBLIOGRAFIA DE RUBEN DARIO EN LA PRENSA MUNDIAL, (1880-1983); 1992: LOS LIMOS MAS HONDOS Y SECRETOS DE RUBEN DARIO; 1997: QUINCE PRÓLOGOS DE RUBEN DARIO; 1997: PROLOGOS DE RUBEN DARIO: Vasos comunicantes de las letras españolas e hispanoamericanas; 1999: POR LOS CAMINOS DE RUBEN DARIO; 1999: RUBEN DARIO EN LA PRENSA MUNDIAL: 2 Tomos (en prensa). 

A esta titánica labor habría que agregar los artículos, correspondencia, ensayos, notas y aclaraciones que a diarios aparecen en la prensa nacional y extranjera, en revistas especializadas, las consultas, visitas de los estudiantes e investigadores a su Biblioteca y archivo, hasta hay la mas completa del mundo de obras y sobre Rubén Darío, a esta hay que agregar su Biblioteca de autores nacionales, y su cuidada y bien seleccionada Hemeroteca. 

Un cálculo conservador de esta Biblioteca de sus obras de Rubén Darío, y sobre Rubén Darío y de Autores Nacionales nos daría un total de más de quince mil libros y diez mil recortes de periódicos y revistas sin incluir las obras de Autores Nacionales y los periódicos Diarios y Revistas publicados desde la llegada de la imprenta a Nicaragua en 1830. 

Su devoción por Rubén Darío, su entrega total a la investigación y divulgación de su obra ha sido recompensado también por la sociedad en General, instituciones culturales, Universidades, comenzando por su ciudad natal. 

Leon: CONDECORACIONES: De la Alcaldía Municipal, Cuerpo de Bomberos, Club Rotario, Club Social de Artesanos, Asociación de Compositores; A NIVEL NACIONAL: 1967: ORDEN RUBEN DARIO en el Grado de Comendador; 1982; 6 de Febrero: ORDEN DE LA INDEPENDENCIA CULTURAL RUBEN DARIO; 1993: 30 de Octubre: ELEGIDO MIEMBRO DE NUMERO DE LA ACADEMIA NICARAGUENSE DE LENGUA; 1997: CONDECORACION DE LA ORDEN SIMON BOLIVAR, con el Grado de Gran Oficial; 1999: 25 de febrero: PLACA especial de reconocimiento de la UNAN-MANAGUA. Recinto Rubén Darío; y para cerrar con broche de oro el presente milenio el 22 de Julio de 1999, la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-LEON), le otorgó el Título de Doctor Honoris Causa de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades de manos del Señor Rector de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua Dr. Ernesto Medina Sandino. Título que José Jirón, a sus ochenta y tres años, recibe con humildad, evocando en aquel momento el recuerdo de su adorada Madre y en presencia de sus 18 hijos y de su abnegada y eficiente colaboradora, su esposa Yolanda. 

Este Doctorado Honoris Causa lo recibe José Jirón por su devoción a Rubén Darío el mas grande innovador de las letras castellanas y hoy reconocido mundialmente como una de las grandes figuras del presente siglo y del milenio que va a cerrarse. 

Managua, octubre de 1999. 

Fernando Centeno Zapata
 
 
 
 

 

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