Colecciones NiKa-CyberMunicipio

A=Area territorial/Km² 
P=Poblacion    V=Votos
D=Densidad       INIFOM 96
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644     121,500  56,210      149
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061-22780

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462     43,887      19,134      86
Tel-Alcaldia -Phone
061-25645

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806     36,249   19,267     44
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064--22271

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1335     38,584     17,581     29
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152       13,788     6,660       39
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150        15,353     7,573      84
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375     13,062    5,743     36.5
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2684       26,203     11,440     12
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1944        15,127     7,372     63
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487      23,061   10,699  45.6
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061-22399

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282       24,936     13,921   90
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062-22288

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282       10,605       5,639    46
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064-22246

A         P       V          D
648       17,077      6,547   23.6
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"A mediados del siglo XVIII, el recuento poblacional que hace el Obispo Miguel de Santa Cruz  es como de nueve mil indígenas, en los lugares donde había párroco. A principios del siglo XIX hay un nuevo recuento que da como 36 mil, hasta 40 mil. Siempre sobre la base de los sitios donde había párroco. El niño que nacía se inscribía con el párroco, no había Registro Civil. Y las defunciones se inscribían también con el párroco. Hasta finales del siglo XIX se estableció el Registro Civil. ¿Cuál es el problema? Primero que hay sitios donde no hay párrocos. Nunca se hizo censo indígena". "A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, Zelaya insistió en el censo de los indios por definición voluntaria... Ser indio es una pérdida, la gente no se inscribía como indio y así fue como desapareció estadísticamente el indio, pero no necesariamente de las comunidades". 
Muera la Gobierna, Dora María Téllez


A Lorenzo Pérez líder de la rebelión indígena de 1881.
—1881
Lorenzo Pérez fue el líder de la rebelión indígena de 1881, cuando unos siete mil indios bajaron de las montañas en dos ocasiones y sitiaron Matagalpa armados con tafixtes -flechas hechas con pijivay-, para botar al gobierno que les obligaba a trabajar a marcha forzada en el levantamiento del hilo telegráfico, y les prohibía el destace de sus reses y la fabricación de la chicha bruja con que acostumbraban embriagarse en las actividades festivas y religiosas.

Guerra de los indios en Matagalpa. 

 La Prensa 14/2/00
Nicaragua indígena: la nación escondida
La historia oficial ha ignorado la guerra de 1881, cuando los indígenas de Matagalpa se sublevaron contra el gobierno Los pueblos más pobres de Nicaragua son indígenas  En Matagalpa, hace tres años murieron los últimos ancianos indígenas que hablaban en su lengua original 
FABIAN MEDINA
Tras la Nicaragua que todos conocemos existe un país distinto. Silencioso, marginal y nutrido. Tiene su propia historia y sus propios héroes. Los indios de Nicaragua están vivos, y son más de los 200 mil que se calculan extraoficialmente. Al fin y al cabo todos llevamos algo de indígena dentro. 


La rebelión de 31 de Marzo de 1881.
Forzados a trabajar en la instalación de la línea  cablegráfica, asediados en sus tierras y sometidos a un estricto control que incluía la producción de  "chicha bruja", los indios se rebelaron contra el gobierno.Más de quinientos indios fueron enterrados en zanjas a la orilla del río que cruza la ciudad 
En 1881, la instalación de la línea telegráfica era considerada por los ladinos de la región y por el gobierno nacional, una obra clave para el impulso del comercio y la producción. Para lograrlo, miles de indios habían sido obligados a abandonar familias y cultivos, forzados a trabajar largas y extenuantes jornadas, cargando sobre la espalda rollos de alambre y postes, despejando la ruta y construyendo la obra. A medida que el tendido avanzaba, más indios enfermaban y morían por la intensidad del trabajo y el maltrato. Para concluirlo en el tiempo deseado, más indios eran conducidos a los trabajos forzados. Pero no solamente el tendido de línea telegráfica agraviaba a los indios. El prefecto Gregorio Cuadra, máxima autoridad gubernamental en el departamento, abogado granadino del círculo político del presidente Joaquín Zavala, conocido por su intransigencia, en las semanas previas al levantamiento, ejecutando diligentemente la política nacional de asedio y control de la población indígena, había obligado a los indios a cumplir con jornadas de trabajo forzado en distintas obras en construcción. Había iniciado acciones contra las tierras indígenas, prohibido y perseguido la elaboración de chicha, usada por los indios para su consumo ordinario en sus festividades religiosas. Asimismo, había prohibido el destace de ganado en las cañadas...En la mañana del 31 de marzo, unos mil indios acordonaron la ciudad de Matagalpa y la atacaron, enfrentándose a la pequeña guarnición existente y a grupos de ladinos que se sumaron a la defensa del poblado. Los capitanes indígenas, autoridades existentes en cada cañada, coordinaron el ataque que involucró a los indios de los alrededores del pueblo, las cañadas de Uluse, El Horno, El Gorrión, San Pablo, San Marcos, El Zapote, El Matasano, Jucuapa y Potrero de Yasica entre las principales. Lorenzo Pérez, capitán de San Pablo se constituyó en el líder principal del levantamiento. Los combates dejaron un número no determinado de muertos y heridos entre los ladinos y entre las fuerzas indígenas, las que después de varias horas se retiraron, manteniendo acordonada la ciudad y estableciendo un grupo importante en Guanuca. En los días subsiguientes, el prefecto Gregorio Cuadra fingió interés en un diálogo con los líderes del levantamiento y aceptó la oferta de intermediación hecha por los jesuitas, quienes tenían un importante ascendiente entre los indígenas. El gobierno pedía el cese de los ataques, la entrega de las armas en poder de los indígenas y la sujeción a las autoridades locales y nacionales. Pasados varios días los indios enviaron un mensaje afirmando que no tenían armas del gobierno y que no entregarían las propias, poniendo como condición, para el cese del alzamiento, el retiro de las fuerzas del prefecto. Aunque las negociaciones no dieron ningún resultado, el verdadero objetivo del prefecto se había logrado: en el tiempo transcurrido el gobierno preparó y organizó fuerzas militares que envió al departamento, al mando el coronel Joaquín Elizondo, quien se quedó en la ciudad hasta el 4 de mayo, cuando el levantamiento cesó y los indígenas se retiraron a sus cañadas. 


Ex-Presidente Zavala ordena a jesuitas a abandonar Nicaragua en 1881.
El presidente Joaquín Zavala aprovechó la  rebelión indígena para expulsar a los jesuitas de Nicaragua. El gobierno aprovechó la oportunidad para culpar a los jesuitas de ser promotores y cómplices del levantamiento indígena de Matagalpa y decretar su expulsión del país. Así mataba dos pájaros de un tiro, desarticulaba parcialmente la protesta indígena y lograba la anhelada salidas de los jesuitas. A pesar del levantamiento, las obras para el tendido del telégrafo continuaron. La política de acoso y asedio a las comunidades no cesó. La expulsión de los jesuitas aumentó el malestar de los indígenas. El cuatro de agosto del mismo año, las autoridades locales intentaron inaugurar la línea telegráfica pero los hilos habían sido cortados en una sección entre Metapa y Matagalpa. Al día siguiente unos tres mil indígenas de todas las cañadas liderados por Lorenzo Pérez, Toribio Mendoza e Higinio Campos y armados con sus tafixtes, iniciaron el sitio sobre Matagalpa la que atacaron el día ocho. Las autoridades, parte de los ladinos del pueblo y guarnición de cerca de ciento setenta hombres armados con fusiles de un solo tiro, organizaron la defensa. Las fuerzas de los indígenas habían logrado ocupar casi todo el pueblo cuando llegaron los refuerzos gubernamentales, en la mañana del diez de agosto. Era una tropa numerosa armada con fusiles y piezas de artillería que decidió el resultado favorable al gobierno.Por la parte indígena, cesaron los combates en el interior del pueblo, dejando como saldo centenares de indios muertos y heridos. Según relata Enrique Miranda, más de quinientos indios fueron enterrados en zanjas a la orilla del río que cruza la ciudad, Lorenzo Pérez y Toribio Mendoza fueron fusilados por las fuerzas del gobierno, e Higinio Campos desapareció. Entre las fuerzas del gobierno se reportaron 3 muertos y más de veinte heridos. De los ladinos del pueblo resultaron muertos y heridos un número que se desconoce. El gobierno encargó la "pacificación" al general Miguel Vélez, padre de Juan José Vélez, inspector de telégrafos que junto con su ayudante, Benedicto Vega, murió a manos de los indios. Vélez ejecutó unapolítica de persecución y exterminio a los indígenas, cuya fase más crítica concluyó a finales del año 1881. Este fue el levantamiento indígena más importante del siglo XIX, un contundente cuestionamiento social al modelo de sociedad y de Estado que se construía ahijado por el pacto entre democráticos y legitimistas de mediados de siglo.
Fuente: ¡Muera la Gobierna!
Colonización en Matagalpa y Jinotega (1820-1890)
Dora María Téllez.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


1800s CRONOLOGIA
              SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA /   10 DE FEBRERO DE 2001


               La gente de Matagalpa

                                        Luis Sánchez Sancho
 

                                        La celebración -este 14 de febrero de 2001- del 139 aniversario de la fecha en que Matagalpa fue elevada al rango de ciudad,   lo que es verdaderamente esencial en la historia y la cultura  de Matagalpa, es decir, el aporte a  lo largo de la historia que han hecho sus gentes, y la personalidad humana de  sus mujeres y sus hombres.    Para describir los aspectos fundamentales de la historia y la cultura de  Matagalpa se recurre hábilmente a una combinación de anécdotas con explicaciones genealógicas sobre las familias que formaron los inmigrantes europeos, cuando llegaron a estas tierras hace siglo y medio, pero también  acerca de familias creadas por antiguos criollos, tanto autóctonos   matagalpinos como procedentes de otros lugares de Nicaragua. 

               La genealogía, como es sabido, es un método historiográfico tan antiguo como   la misma ciencia de la historia. De hecho es un recurso que forma parte   inseparable de la historiografía, pues nada mejor que conocer el origen y la  ramificación de las personas y las familias para entender los capítulos esenciales de la historia de un pueblo o una nación. 

               Por eso es que todas las anécdotas coleccionadas por el autor de “Matagalpa  y sus gentes” son fascinantes, y cuando menos interesantes e ilustrativas. Mi favorita entre ellas es la del matrimonio de Arnold y Gladys Smith, quienes en  1954 trajeron a Matagalpa, desde Los Ángeles, EE.UU., un receptor de televisión (supongo que fue el primero de esos aparatos que hubo en  Nicaragua). Los Smith, al nomás llegar a su casa se aprestaron a poner en  funcionamiento el sensacional artefacto -y a fachendear con él, por supuesto-, pero “con tan mala suerte que cuando lo conectaron al enchufe eléctrico no ecibieron la ansiada imagen y hasta entonces se percataron que en Nicaragua no había transmisora de TV”. En efecto, las primeras transmisiones de   televisión en Nicaragua se harían hasta en 1956. 

               Es impresionante, por otra parte, la historia de la construcción de la Catedral  de San Pedro, que “es uno de los edificios más valiosos de Nicaragua por su  arquitectura neo-clásica, antigüedad, solidez de construcción y apasionante historia”, según señala Kühl en su libro. La Catedral se comenzó a construir en  1874, bajo la dirección del sacerdote-arquitecto Alejandro Cáceres. La primera  piedra se colocó el 29 de junio de ese año y el imponente templo de 25 varas de ancho por 70 de largo y un área total de 1,750 varas cuadradas, fue abierto  al público, por fin, el 1 de enero de 1895, por el padre J. Ramón Pineda. 

               Por cierto que a la majestuosa Catedral de Matagalpa me vincula en lo
  personal una de las más emocionantes -pero lúgubre- experiencias de mi vida.
               Sucedió que una noche, siendo un niño de apenas 8 años, me quedé dormido en una banca, mientras se rezaba el Rosario. Tuve que quedarme absolutamente solo dentro del templo, durante toda la noche, aterrorizado, “viendo” y “oyendo” a las “ánimas benditas” que oraban a coro junto con los santos que bajaban y subían de sus peanas. Sólo pude salir de la Catedral a  las 5 y media de la mañana, cuando llegó la mujer encargada de abrir las puertas y preparar el templo para la misa de las 6. Pasé un par de días con  una ardiente fiebre, sin dudas que causada por el terror que había sufrido la  terrible noche que pasé dentro de Catedral. Pero tuve mi compensación con el desfile por casa de la abuela materna, en Guanuca, donde vivía entonces, de  los curiosos y las beatas del vecindario que hacían corro a mi alrededor para escuchar los relatos de mis “visiones”, y me preguntaban ansiosos si había  visto entre las “ánimas benditas” a algunos de sus parientes fallecidos. 

               Algunas personas me han observado a propósito del libro de Eddy Khül  (“Matagalpa y sus gentes”), que lo malo es que sólo estudia y describe las  redes genealógicas y el anecdotario de las cien familias de origen extranjero y  de la capa superior de la sociedad matagalpina. Esto es cierto, en general, pero en cualquier caso el libro de Kühl es la mejor contribución que se ha  hecho hasta ahora al conocimiento de la historia y la cultura de Matagalpa. Y,  además, no sería justo comparar esta obra de Eddy Kühl, que es tan rica en  detalles anecdóticos y tiene un delicioso sabor popular, con la engolada   charlatanería genealógica de quienes utilizan ese recurso para halagar la  vanidad de personas encumbradas y fatuas, y que inventan cualquier clase de   orígenes y ramificaciones que son tan grandiosas como fantasiosas. 

               Sin dudas que en “Matagalpa y sus gentes” faltan personajes, familias y  anécdotas de gentes matagalpinas de origen y condición humilde, pero cuya  contribución a la historia y al bagaje cultural de Matagalpa es también muy  valiosa. 

               Tal vez Eddy Kühl se anima a escribir una segunda parte de “Matagalpa y sus  gentes”, con anécdotas y reseñas biográficas de gente humilde, como por  ejemplo “Concho el sorbetero”, el simpático personaje que deambulaba por el pueblo anunciando el fallecimiento de personas muy conocidas que no habían  muerto, y quien, según me contó recientemente Celso Martínez -el corresponsal de LA PRENSA en Matagalpa-, vive en la tristeza del abandono y  el olvido. 

               Realmente, como muy bien lo dijo un historiador español cuyo nombre no  puedo recordar y cito de memoria: Sin una historia común de las personas  comunes no hay ciudades, como tampoco hay pueblos ni naciones.


1800s

 —1808
Se descubren yacimientos de oro cerca del poblado de San Ramón, a pocas leguas de Matagalpa.

13 de octubre de 1811,
En Cabildo abierto, la población de Matagalpa declaró la Independencia de España, mucho tiempo antes que las principales ciudades de Nicaragua.

—1821.
El 13 de Octubre en Cabildo abierto la población de Matagalpa declara la  independencia de España antes que las principales ciudades de Nicaragua.

—1833.
El matagalpino Benito Morales es designado Jefe de Estado de Nicaragua.

1838
a partir de 1838 le empezaron a nombrar con mucha razón “La Perla del Septentrión”.

—1850.
Visita Nicaragua el naturalista alemán Julius Froebel, reporta al leonés Nazario Escoto como dueño de unas minas al Norte de Matagalpa. (Mina La Leonesa?).

  —1851
Matagalpa elevada a Villa. La población de la villa de Matagalpa con las comarcas circundantes llega a 5,000 habitantes. La población total de Nicaragua asciende a 264,000 habitantes.

  —1852
El inmigrante alemán Ludwig Elster y su esposa Katharina Braun fundan La Lima cerca de San Ramón, Matagalpa, la primera finca de café en el Norte de  Nicaragua.
 

  —1853. Dr. Scherzer junto con Maurice Wagner visitan Matagalpa, sus publicaciones en Alemania en 1856. “Travel in the Free States de Central América.  London 1857”

 —1854.
Guerra Nacional. De 1854 a 1856. (Tomás Martínez, Jerez, Walker, etc)

 —1856.
20 de Abril. 34 personajes legitimistas reunidos en Matagalpa subscriben el ”Acta de Matagalpa”.

 1856. 12 de Julio. Walker se proclama Presidente de Nicaragua. —Pretende vender Matagalpa en la suma de dos millones de dólares a una firma  norteamericana. Esfuerzo económico de Walker, llegan inversionista americanos con ese propósito, entre ellos Eliseo Ruperto Macy, primo de E. Macy, fundador de Macy's Department Stores.

  —1856.
Mes de Agosto. Fuerzas patriotas instalan Gobierno Provisional de  Nicaragua en Matagalpa para combatir a los filibusteros con Nicasio del Castillo  como presidente.

  — agosto de 1856.
El General Tomas Martínez el Gobierno Provisional de Nicaragua organiza el Ejército del Septentrión en Matagalpa con el cual derrota a los filibusteros, entre ellos van 1,000 indios matagalpinos armados con arcos, flechas y lanzas.  para combatir a los filibusteros de William Walker, quien para entonces ya se había proclamado Presidente de Nicaragua.

—1856.
Mes de Agosto. Fuerzas patriotas instalan Gobierno Provisional de  Nicaragua en Matagalpa para combatir a los filibusteros con Nicasio del Castillo como presidente.

  1856.
Reportes de yacimientos de Oro en El Ocote de Liberato Abarca, La Luna, Montegrande, Ocalca, San Pablo. Todos en las cercanías de San Ramón, Matagalpa.

 El 14 de Septiembre 1856.
Filibusteros rumbo a las haciendas de ganado de Matagalpa, son derrotados en la hacienda San Jacinto por tropas procedentes de Matagalpa al mando del General José Dolores Estrada.

 —1858.
El gobierno crea el Departamento de Matagalpa el 30 de Agosto.

 —1861.
Se establecen los límites de Matagalpa con Chontales.

 —1862.
Se establecen los límites entre los departamentos de Matagalpa y León

  —1862.
Matagalpa es elevada a la categoría de Ciudad el 14 de Febrero de 1862.

   —1867.
Nace en Metapa, depto. de Matagalpa, Rubén García Sarmiento (Rubén Darío)

  —1871.
Llegan los Jesuitas por primera vez a Matagalpa al ser expulsados de Guatemala.

  —1872
Se establecen los limites de Matagalpa con Nueva Segovia.

-1872
Una de la primeras imprentas de Matagalpa iniciativa de don Nazario Vega. .

 —1872
Se establecen los limites de Matagalpa con Nueva Segovia.

 —1881.
Guerra de los indios en Matagalpa. Se tiende el hilo de telégrafo de Matagalpa a Managua.

-1881
Se tiende el hilo de telégrafo de Matagalpa a Managua.

  —1889.
El gobierno firma convenio con Wilhelm Jericho para establecer 20 familias alemanas en las montañas de Matagalpa.

 —1889.
Asume la presidencia de la república don Roberto Sacasa.
1890
La imprenta «La Imparcial»  ya funcionaba.
  —1891.
Se establecen los límites entre los departamentos de Matagalpa y Jinotega.

  —1891.
El pueblo de Metapa (Darío) es elevado a categoría de Ciudad.

   —1892
Se crea el primer hospital general de Matagalpa.

-1893
A finales del siglo XIX, antes de la revolución liberal de 1893, la Iglesia Católica tenía  mucha influencia en el gobierno que se reflejaba en la vida social, y en Matagalpa esta  influencia trascendió hasta en el mas allá, porque entonces en esta ciudad, como en todo el país no había matrimonio civil por sí solo, ni se permitía a una católica casarse con un no católico o viceversa, a no ser que el segundo se convirtiese. Es por esa razón que a los extranjeros, quienes en su mayoría no eran católicos, no se les permitía al morir, ser enterrados en el cementerio municipal. Uno de los principales propulsores de este cementerio fue don James Haslam y su esposa Adela Burton, quienes habían sufrido en carne propia el  rechazo del entierro de su hijita Adela, porque no era católica. Esta niñita murió en el trayecto de Greytown a Granada.  Así pues, obligados por las costumbres y leyes del medioevo nicaragüense los inmigrantes construyeron su propio cementerio para enterrar a sus difuntos donde hoy reposan muchos extranjeros que en su momento decidieron vivir y ser enterrados en esta bella ciudad.
 
 

  "Museo de los primeros inmigrantes a Matagalpa".
Lápidas cuentan historia de la inmigración a Matagalpa.
  Cuando los extranjeros  tenían su cementerio particular , Un siglo después, ya no importan las creencias religiosas, sino sólo la  necesidad de contar con un sitio de descanso eterno 
La Prensa 25/03/00
CELSO MARTINEZ OROZCO
 MATAGALPA.- Antes de 1893, a los extranjeros que en su mayoría no eran católicos no se les permitía ser enterrados en el Cementerio Municipal. Por eso, uno de los principales impulsores en la construcción de lo que ahora se conoce como "El Cementerio de los Extranjeros", fueron el inglés James Haslam y su esposa Adela Burton. Ambos habían sufrido en carne propia el rechazo de no poder sepultar en Granada, a su pequeña hija Adela porque no era católica, cuando murió en el trayecto del puerto de Greytown (San Juan del Norte) a la ciudad de Granada.
Así fue que se hizo necesario el "Cementerio de Extranjeros" porque los enterrados allí eran europeos y de Estados Unidos y la mayoría de ellos no eran católicos, sino mas bien luteranos, anglicanos, bautistas, presbiterianos, etc. Muchos de los ingleses y americanos eran masones, y a ellos tampoco les permitían ser enterrados en el "Campo Santo" (Cementerio Municipal).
El Cementerio de Extranjeros se ubica frente al costado oeste al otro lado de la calle del Cementerio Municipal, camino viejo hacia Payacuca y Terrabona. Allí todavía se pueden ver algunas lápidas de ciudadanos alemanes, ingleses, estadounidenses, suecos, chinos y de otras nacionalidades.
Algunas lápidas y monumentos están semidestruidos y vandalizados, a muchos les han robado las placas con el nombre y fechas, perdiéndose el recuerdo de esos inmigrantes.
Algunos hijos de aquellos extranjeros opinan que hace falta más cuido de parte de la Alcaldía de Matagalpa, y hasta del Ministerio de Cultura para proteger esta reliquia sagrada, como un monumento a aquellos pioneros que trajeron a Matagalpa el cultivo, proceso y exportación del café y que escogieron vivir y ser enterrados en estas tierras, en lo que algunos consideran un "museo de la inmigración a Matagalpa".
Muchas lápidas y mausoleos muestran la fuerza y calidad del trabajo de don Jesús Gutiérrez, el artesano que tallaba la piedra gradilla de Matagalpa para hacer estas tumbas de piedra. El cerco metálico que lo rodea tiene barras de hierro forjado que todavía luce muy elegante, y está asentado en un cerco de baja altura construido de piedra gradilla tallada, que es muy particular de la zona de la ciudad de Matagalpa.
Muchos de los extranjeros que vivieron en Matagalpa, fueron enterrados en el Cementerio Municipal posiblemente porque se convirtieron al catolicismo o después de la secularización de los cementerios.

Difuntos de otras tierras
Fueron enterrados en Matagalpa
Alberto Vogl; 
Alfred Mayr;
Aníbal Parraca; 
Bruno Mierisch; 
Carlota Friedersdorf; 
Charles Leclair; 
Fritz Ueberzezig; 
Karl (Carlos) Hayn; 
María Uberzezig 
Otto Kühl.

Fueron enterrados en sus fincas:
Walter (Balto) Frauenberger en su finca San Francisco 
Wilhelm (Guillermo Jericho) en su finca La Rosa de Jericho.

Muchos nombres no aparecen porque sus lápidas han sido destruidas por vándalos para robarles las placas.

Enterrados en otros cementerios

Dr. Albert Josephsohn, y Emma Barth de Wettstein, María Uberzezig "Tante Marie", Otto Meyer, Wilhem Schoeneke, y Wilma Plate de Richter en Managua; 

Federico Wagner y su esposa Emilia Elster yacen enterrados en La Paz Centro; 

Hans Bosche, en California. 

Jorge Bernard, yace en Esquipulas (Matagalpa); 

Jorge Choiseul Praslin, "El Conde", en Ciudad Darío; 

Julius Wiest en Managua; 

Ludwig Boedeker, murió en el barco durante su viaje de Alemania a Nicaragua, su cuerpo fue entregado a la mar; 

Luis y Katharina Elster, en San Ramón.

                       MIéRCOLES 26 DE JULIO DEL 2000  - La Prensa
              Enfoque
              Alemanes en Nicaragua: Entre el dolor y
              el olvido 

              Miembros del Club Alemán de Matagalpa en 1901.
              FOTO CORTESIA: E. Kühl.

               IVETTE CRUZ SUAREZ
                          Allá por el año 1852, la comunidad alemana, compuesta inicial y  mayoritariamente por hombres solteros, empezó a asentarse en el Norte de Nicaragua con el propósito de cultivar 200 manzanas de tierras por persona que fueron otorgadas por el Gobierno. La condición para ser beneficiario del  programa era cultivar las tierras y tener un capital inicial equivalente a unos US$2,500 por persona. 

              La suerte les abrazó al darles la oportunidad de edificar los beneficios y fincas  que montaron gracias a su tesón, iniciativa y disciplina laboral. Nicaragua se convirtió, entonces, en una potencia cafetera y el Norte de Nicaragua en el epicentro de esa prosperidad económica. Las ciudades de Bavaria, Alsacia, Sajonia, Germania, Hammonia y la zona de Selva Negra dejaron de ser parte de la geografía alemana para representar los nombres de las fincas de los  alemanes que se convirtieron en fuentes de trabajo para cientos de
   campesinos lugareños. 

              Los alemanes vinieron en barco hasta Granada y cabalgaron hasta llegar a las zonas donde se iban a establecer. Otros llegaron a León y comenzaron su travesía hacia a Matagalpa. “Mi abuelo fue uno de ellos. Vino de Granada a Matagalpa a caballo”, cuenta Eddy Kühl, radicado en Matagalpa. “Y lo curioso del caso es que a pesar de haber inmigrado ya hace más de un siglo, los descendientes conservamos el espíritu y la cultura en nuestras familias y nuestros hogares. Para muestra, este caso: “Vivimos en las montañas, a 1,300 metros de altura; nuestros hijos y nietos se han educado al estilo que lo hacían aquellos inmigrantes, en sus fincas”. 

              El progreso de esta inmigración llegó incluso a la invención de un “terrocarril”, que no era más que una locomotora de calderas de ocho vagones que  trasladaba las cargas de café de Matagalpa a León. Cuenta el ingeniero Eddy  Kühl que era su propio abuelo, quien hacía las veces de mecánico y que él era quien operaba la máquina para sacar el café de la zona. 

              EL ESTIGMA DE UNA NACIONALIDAD 

              Era el principio de la Segunda Guerra Mundial en 1939. Los aliados –Francia, Estados Unidos e Inglaterra– le declararon la guerra a Alemania. La política del Gobierno de Nicaragua de ese entonces, montó una ola de persecución contra los alemanes residentes en Nicaragua. La vaterland (patria) trasladó, entonces, el dolor de su suelo a los descendientes de aquellos cincuenta jóvenes alemanes que habían decidido acogerse al programa de plantación de café ofrecido por los gobiernos conservadores de los Treinta Años (1857-1892) y luego por el gobierno liberal de José Santos Zelaya (1893-1909), quienes con el afán de promover el cultivo de café, otorgaron hasta 200 manzanas de tierra en las zonas vírgenes de Matagalpa y Jinotega, principalmente. Ellos fueron los que iniciaron la promoción, producción, procesamiento, transporte y comercialización del café en el Norte de  Nicaragua. 

              Así llegaron las penurias. El Gobierno de Nicaragua en los años cuarenta en  las manos de Anastasio Somoza García, declaró la guerra a Alemania en 1941  y los alemanes residentes en Nicaragua, fueron víctimas de esa pugna  suscitada en el exterior. Somoza comenzó la “cacería” de alemanes al reunirlos y encarcelarlos; a los más ancianos les impusieron casa por cárcel y
 los más jóvenes fueron llevados a la Quinta Eitzen, propiedad que Somoza había intervenido al alemán Ulrich Eitzen. Curiosamente la quinta es hoy el edificio donde funciona la Secretaría de Cooperación Externa en Managua. 

              “Ahí, no les daban comida”, relata Hilda Vogl, hija de Alberto Vogl Baldizón, quien fue una de las víctimas de esta ola de perseguidos. Y agrega: “recuerdo que la Guardia Nacional lo sacó con las manos alzadas desde un cafetal, de donde se lo llevaron”. Una vez encarcelados no les daban de comer. Sus familias les llevaban la comida y demás artículos de higiene personal y la guardia registraba todo lo que ahí entraba, pero de una forma espantosa, muy déspota”. 

              Las vivencias de esta familia son igualmente dolorosas para María Elsa Vogl,  otra hija de Alberto Vogl, hermana de Hilda. “Era horrible ver a mi padre en
   esas circunstancias, que también las vivió mi abuelo Alberto Vogl, que era  todo un caballero de la alta sociedad alemana encarcelado en la desaparecida  cárcel El Hormiguero en Managua. Ahí no habían ni servicios higiénicos”, relata con voz entrecortada. 

              Estos hombres acostumbrados a tomar té y llevar una vida culta, se volvieron  una nada. “A tal punto, que mi abuelo y luego mi padre, casi se mueren en la  cárcel”. Sin embargo, el calvario apenas comenzaba. A la par de esta vida carcelaria, sus familias y bienes fueron acosados e intervenidos por “Tacho”  Somoza. “En la finca, llamada El Carmen, ubicada en Niquinohomo, nombraron un interventor que no sabía nada de fincas y nos daba la comida racionada.  No teníamos ropa y entonces mi madre me vestía con los pantalones viejos  que ya no les quedaban a mi hermano”, agrega. De eso, queda la satisfacción  de haber vivido en el campo; de haber aprendido a amar la naturaleza y el gallinero”, como lo recuerda Hilda. 

              A Vogl Baldizón le impusieron casa por cárcel, pero lo liberaron al comprobar que era legalmente ciudadano nicaragüense. Así “el papá Beto” como
cariñosamente llamaban a Alberto Vogl recuperó su finca, con una gran deuda bancaria que tuvo que asumir y de cuyas inversiones no le supieron dar cuenta. La congoja se apoderó de él y tuvo que vender la finca. 

              Pero los vestigios de una guerra sangrienta entre las grandes potencias de  ese entonces, no dejaron de pisotear a otros miembros de la familia. Carlos  Hayn fue uno de los alemanes que fueron deportados a Estados Unidos. Lo enviaron a Nueva Orleans, luego a un pueblo de Texas, pero aunque “los mandaban como prisioneros, los trataban como reyes, pues les pagaban por
  las labores asignadas y ese dinero se lo enviaba a mi mamá, unos US$50
  mensuales”, cuenta su hija Lula Hayn. Sin embargo, la permanencia en los
 campos de refugiados lo dejó mal e inestable. “Mi tío vino tan mal”, cuenta su
 sobrina Hilda Vogl, tanto que “nunca más se le vio sonreír y siempre estuvo
  cabizbajo y taciturno”. 

              “Tacho” Somoza los envió a Estados Unidos donde fueron intercambiados por soldados norteamericanos. Y para rematar, “subastó algunas de esas tierras, las cuales fueron adquiridas por él a través de un enviado, Camilo González, quien acompañado de un oficial de la Guardia Nacional armado, compró tierras por una cantidad irrisoria”, apunta Jorge Hayn, uno de sus hijos. 

              Por otro lado, Hans Ketelhohn fue uno de los alemanes que fue deportado a Alemania y canjeado por un soldado estadounidense. Su esposa, Blanca Rosa Ketelhohn, nos narra su historia: “Recuerdo que los alemanes salían de Nicaragua en tren. A mí me obligaron a acompañarlos. Estaba embarazada de  mi hija Helene. El “Coto Vargas”, un oficial de la marina, me llegó a decir que debía tener listo el equipaje a las seis de la tarde del 12 de mayo de 1942. Salimos rumbo a Dallas. El destino era Ellis Island, Nueva York. En Dallas estuvimos un mes, pues el 12 de junio de ese mismo año, nos embarcaron  rumbo a Alemania. Anclamos en Lisboa, donde nos canjearon por soldados americanos residentes en Alemania” y agrega: “hasta un huracán nos agarró  yendo a Alemania”. 

              “En Lisboa nos llevaron a hoteles de primera, pero todo era racionado y para poder tener acceso a una mejor alimentación, alguien me dijo que me hiciera el examen de embarazo”, prosigue. “Efectivamente, estaba embarazada de mi otra hija”. Seguidamente, nos llevaron a Saarbrücken. 

              La hoy jubilada educadora del Colegio Bautista, de 85 años, recuerda que  “cuando estábamos en los campos de refugiados no podíamos llevar ni traer
  dinero”. La mala racha no paró ahí. Ya al terminar la guerra, Hans y Bertha decidieron regresar a Nicaragua, pero él como alemán, tenía que quedarse en  una cuarentena en Panamá hasta conseguir el permiso de salida y ella lo  acompañó ahí hasta que les permitieron viajar a Nicaragua. Llegaron al país en 1959. 

              UNA PARADOJA HISTORICA 

              Aunque la historia señala un capítulo de advenimiento económico, tal como lo constata la hoy próspera hacienda Selva Negra que conserva la esencia
 alemana; que guarda entre sus venas, el sabor a tierra adentro y que da el sustento a más de doscientos campesinos cuando no hay cosecha; lo irónico es que los descendientes de esta comunidad han sido insignes representantes  de los intereses de Nicaragua al ocupar importantes puestos públicos como Erwin Krüger, David Robleto Lang, y Salvador Stadthagen, quienes han fungido como ministro de Cooperación Externa, Roberto Stadthagen, ministro de MARENA y Ernesto Leal descendiente de Pablo Eisentuck, Ministro de Relaciones Exteriores. 

              Los años han pasado. Las querellas tienden a olvidarse. Hay quienes han  asumido esa vivencia como un resentimiento, pero hay otros que admiten el
  perdón como Eddy Kühl, quien considera que Somoza no era sino un dictador
  más, típico del resto de América Latina donde pasó igual con los alemanes con excepción de Argentina y Chile, e incluso, hay quienes prefieren dejar a un lado ese pasado con la intención de no suscitar más pugnas ideológicas. 

              La cultura es intrínseca en este legado de vida que se mantiene vivo, pues la herencia de los idiomas se mantiene. “Mi nieto de 12 años, entró al colegio  hasta que llegó al quinto grado, las clases las recibía antes en la finca y no tuvo problemas en conectarse con las clases. Habla español, inglés, y un poco de alemán”, cuenta Eddy. Blanca Rosa Ketelhohn, por su parte, también le inculcó a sus hijos lo mismo, pues “todos hablan español, alemán, inglés y francés”, nos cuenta. 

              No obstante, independientemente de la postura que hoy se asuma, estos alemanes conservan su estilo de vida que se observa en el gusto por vivir en la montaña, como en los viejos tiempos cuando vivían en su tierra natal; con  el frío de antaño, una chimenea y un piano que recuerdan los viejos tiempos, aunque, claro, ya no estén en las montañas de la vieja Alemania sino en la Nicaragua de hoy.
 
 
 
 

                        Martes 30 de Enero de 2001 |  El Nuevo Diario

  Recordando mujeres inmigrantes 

a  Matagalpa
             —Eddy Kühl Aráuz—
 

             1. 1852. Katharina Braun, natural de Baden Baden, en la Selva
             Negra alemana, esposa de Luis Elster, cerrajero y buscador de
             oro, él era natural de Hannover. Katharina vino montada en carreta
             de bueyes, desde el puerto de La Virgen en el Departamento
             Oriental (Rivas) hasta San Ramón, Matagalpa. 

             El trajo de Alemania su banca de carpintería, y ella sus especies y
             semillas para sembrar hortalizas y especies para aderezar las
             comidas. 

             Katharina fue la primera persona en sembrar hortalizas (1853) y
             café (1858) en el Norte de Nicaragua. 

             2. 1878. Catalina Jericho, natural de Nordausen, Alemania,
             hermana de Wilhelm (Guillermo) Jericho, vino a León con su marido
             Carl Otto Zeyss, invitado por Wilhelm, posteriormente oyeron del
             éxito de Elster con su café y se mudaron a las montañas de
             Matagalpa donde fundaron la finca Montegrande, en las faldas del
             cerro Yucul, y la finca Alemania al suroeste del cerro Apante. 

             Catalina aparece en una foto de esa época montada a caballo
             enfrente de la famosa finca de su hermano llamada Rosa de
             Jericho, la primera finca donde se sembró café en grandes
             cantidades con fines comerciales de exportación, en la foto
             aparece de vestido largo en las monturas llamadas Galápagos en
             las cuales las damas montaban sentadas a un solo lado de la
             bestia. 

             3. 1888. Bertha, Ida y Anita Zeyss Jericho. Tres hermanas hijas de
             Carl Otto Zeyss y Catalina Jericho, nacidas en Alemania, pero
             llegaron a León como de 10 años de edad, y a Matagalpa como de
             15 años. 

             Viviendo en su finca, situada entre la montaña de Yucul y San
             Ramón fundaron la recordada escuela Montegrande donde se
             impartían clases de alemán, inglés, español, gramática, geografía e
             historia y bases de agricultura menor (hortalizas, flores, viveros). Allí
             dieron clases a algunos nietos de los Elster, asi como hijos de
             otros inmigrantes como Juan, Annelise y Fred Bosche. Bertha e Ida
             no se casaron, Anita se casó con el inmigrante
             alemán-norteamericano Gus Frauenberger quien compró la finca
             de café San Francisco donde todavía viven sus descendientes. 

             4. Nora Buchler de Bosche. 1899. Inmigrante originaria de Trieste
             cuando esta ciuad pertenecía a Austria. Se casó en 1899 con Hans
             Bosche, inmigrante alemán quien tenía una finca de café en
             Matagalpa llamada Hammonia (Hamburgo latinizado). 

             Nora viajó también de faldas largas en monturas tipo Galápago. Se
             le reporta como una de las primeras que sembró hortalizas en los
             patios de la ciudad junto con la inglesa Eva Dagnall. Fue también la
             primera dama con el nombre Nora en esta región de Matagalpa y
             Jinotega, de donde posteriormente derivan ese nombre damas
             como Nora Gadea Rubens, Nora Kühl, Nora Mierisch, Nora
             Hawkins y Nora Astorga. 

             5. Eva Dagnall. 1907. Dama inglesa, vino como institutriz de los
             Potter. Posteriormente se casó con David Dagnall, un joven que
             habían traído los Potter como tenedor de libros para el conocido
             Almacén de Variedades Potter en Matagalpa. Doña Eva era muy
             sociable. 

             Doña Eva Dagnall organizó una escuelita privada desde 1925 a
             1939 donde impartía gratuitamente clases de inglés, cortesía y
             buenas maneras a hijos de inmigrantes. 

             Allí estudiaron Gladys Haslam, Lula Hayn, las Rivas Haslam, los
             Bolt, Fley, Richardson y otros. El aula de clases quedaba al lado
             oeste de su residencia en Matagalpa, es decir del teatro Perla una
             cuadra hacia el río. 

             6. Laura Warren. 1920’s. Dama norteamericana, maestra de
             escuela muy querida por sus alumnos, impartía clases a nacionales
             e hijos de inmigrantes. Falleció en Matagalpa y sus restos yacen en
             el Cementerio de Extranjeros donde todavía puede verse su lápida
             que lee así: Homenaje de sus discípulos y amigos de Matagalpa.
             Julio 20 1929. 

             7. Charlote Friedersdorf. 1890-1978. Dama alemana. 

             Vino como institutriz de los Frauenberger. Dio clases en la
             escuelita privada en la finca Montegrande donde impartía clases de
             inglés, francés y alemán. Posteriormente dio clases de inglés en el
             Instituto Nacional del Norte. Asistía diario a misa leyendo su misal
             para ciegos con el sistema Brailley. Sus ex alumnos la recuerdan
             mucho por su caridad, puntualidad y disciplina. 

             * selvanegra@tmx.com.ni 
 
 
 

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