|

 |
A=Area
territorial/Km²
P=Poblacion
V=Votos
D=Densidad
INIFOM 96
A
P V
D
A
P V
D
644
121,500 56,210 149
Tel-Alcaldia
-Phone
061-22780
A
P V
D
462
43,887 19,134
86
Tel-Alcaldia
-Phone
061-25645
A
P V
D
806
36,249 19,267 44
Tel-Alcaldia
-Phone
064--22271
A
P V
D
1335
38,584 17,581 29
Tel-Alcaldia
-Phone
A
P V
D
152
13,788 6,660
39
Tel-Alcaldia
-Phone
A
P V
D
150
15,353 7,573 84
Tel-Alcaldia
-Phone
A
P V
D
375
13,062 5,743 36.5
Tel-Alcaldia
-Phone
A
P V
D
2684
26,203 11,440 12
Tel-Alcaldia
-Phone
A
P V
D
1944
15,127 7,372 63
Tel-Alcaldia
-Phone
A
P V
D
487
23,061 10,699 45.6
Tel-Alcaldia
-Phone
061-22399
A
P V
D
282
24,936 13,921 90
Tel-Alcaldia
-Phone
062-22288
A
P V
D
282
10,605 5,639 46
Tel-Alcaldia
-Phone
064-22246
A
P V
D
648
17,077 6,547 23.6
Tel-Alcaldia
-Phone |
"A
mediados del siglo XVIII, el recuento poblacional que hace el Obispo Miguel
de Santa Cruz es como de nueve mil indígenas, en los lugares
donde había párroco. A principios del siglo XIX hay un nuevo
recuento que da como 36 mil, hasta 40 mil. Siempre sobre la base de los
sitios donde había párroco. El niño que nacía
se inscribía con el párroco, no había Registro Civil.
Y las defunciones se inscribían también con el párroco.
Hasta finales del siglo XIX se estableció el Registro Civil. ¿Cuál
es el problema? Primero que hay sitios donde no hay párrocos. Nunca
se hizo censo indígena". "A finales del siglo XIX y principios del
siglo XX, Zelaya insistió en el censo de los indios por definición
voluntaria... Ser indio es una pérdida, la gente no se inscribía
como indio y así fue como desapareció estadísticamente
el indio, pero no necesariamente de las comunidades".
Muera
la Gobierna, Dora María Téllez
A
Lorenzo Pérez líder de la rebelión indígena
de 1881.
—1881.
Lorenzo
Pérez fue el líder de la rebelión indígena
de 1881, cuando unos siete mil indios bajaron de las montañas en
dos ocasiones y sitiaron Matagalpa armados con tafixtes -flechas hechas
con pijivay-, para botar al gobierno que les obligaba a trabajar a marcha
forzada en el levantamiento del hilo telegráfico, y les prohibía
el destace de sus reses y la fabricación de la chicha bruja con
que acostumbraban embriagarse en las actividades festivas y religiosas.
Guerra
de los indios en Matagalpa.
La
Prensa 14/2/00
Nicaragua
indígena: la nación escondida
La
historia oficial ha ignorado la guerra de 1881, cuando los indígenas
de Matagalpa se sublevaron contra el gobierno Los pueblos más pobres
de Nicaragua son indígenas En Matagalpa, hace tres años
murieron los últimos ancianos indígenas que hablaban en su
lengua original
FABIAN
MEDINA
Tras
la Nicaragua que todos conocemos existe un país distinto. Silencioso,
marginal y nutrido. Tiene su propia historia y sus propios héroes.
Los indios de Nicaragua están vivos, y son más de los 200
mil que se calculan extraoficialmente. Al fin y al cabo todos llevamos
algo de indígena dentro.
La
rebelión de 31 de Marzo de 1881.
Forzados
a trabajar en la instalación de la línea cablegráfica,
asediados en sus tierras y sometidos a un estricto control que incluía
la producción de "chicha bruja", los indios se rebelaron contra
el gobierno.Más de quinientos indios fueron enterrados en zanjas
a la orilla del río que cruza la ciudad
En
1881, la instalación de la línea telegráfica era considerada
por los ladinos de la región y por el gobierno nacional, una obra
clave para el impulso del comercio y la producción. Para lograrlo,
miles de indios habían sido obligados a abandonar familias y cultivos,
forzados a trabajar largas y extenuantes jornadas, cargando sobre la espalda
rollos de alambre y postes, despejando la ruta y construyendo la obra.
A medida que el tendido avanzaba, más indios enfermaban y morían
por la intensidad del trabajo y el maltrato. Para concluirlo en el tiempo
deseado, más indios eran conducidos a los trabajos forzados. Pero
no solamente el tendido de línea telegráfica agraviaba a
los indios. El prefecto Gregorio Cuadra, máxima autoridad gubernamental
en el departamento, abogado granadino del círculo político
del presidente Joaquín Zavala, conocido por su intransigencia, en
las semanas previas al levantamiento, ejecutando diligentemente la política
nacional de asedio y control de la población indígena, había
obligado a los indios a cumplir con jornadas de trabajo forzado en distintas
obras en construcción. Había iniciado acciones contra las
tierras indígenas, prohibido y perseguido la elaboración
de chicha, usada por los indios para su consumo ordinario en sus festividades
religiosas. Asimismo, había prohibido el destace de ganado en las
cañadas...En la mañana del 31 de marzo, unos mil indios acordonaron
la ciudad de Matagalpa y la atacaron, enfrentándose a la pequeña
guarnición existente y a grupos de ladinos que se sumaron a la defensa
del poblado. Los capitanes indígenas, autoridades existentes en
cada cañada, coordinaron el ataque que involucró a los indios
de los alrededores del pueblo, las cañadas de Uluse, El Horno, El
Gorrión, San Pablo, San Marcos, El Zapote, El Matasano, Jucuapa
y Potrero de Yasica entre las principales. Lorenzo Pérez, capitán
de San Pablo se constituyó en el líder principal del levantamiento.
Los combates dejaron un número no determinado de muertos y heridos
entre los ladinos y entre las fuerzas indígenas, las que después
de varias horas se retiraron, manteniendo acordonada la ciudad y estableciendo
un grupo importante en Guanuca. En los días subsiguientes, el prefecto
Gregorio Cuadra fingió interés en un diálogo con los
líderes del levantamiento y aceptó la oferta de intermediación
hecha por los jesuitas, quienes tenían un importante ascendiente
entre los indígenas. El gobierno pedía el cese de los ataques,
la entrega de las armas en poder de los indígenas y la sujeción
a las autoridades locales y nacionales. Pasados varios días los
indios enviaron un mensaje afirmando que no tenían armas del gobierno
y que no entregarían las propias, poniendo como condición,
para el cese del alzamiento, el retiro de las fuerzas del prefecto. Aunque
las negociaciones no dieron ningún resultado, el verdadero objetivo
del prefecto se había logrado: en el tiempo transcurrido el gobierno
preparó y organizó fuerzas militares que envió al
departamento, al mando el coronel Joaquín Elizondo, quien se quedó
en la ciudad hasta el 4 de mayo, cuando el levantamiento cesó y
los indígenas se retiraron a sus cañadas.
Ex-Presidente Zavala
ordena a jesuitas a abandonar Nicaragua en 1881.
El
presidente Joaquín Zavala aprovechó la rebelión
indígena para expulsar a los jesuitas de Nicaragua. El gobierno
aprovechó la oportunidad para culpar a los jesuitas de ser promotores
y cómplices del levantamiento indígena de Matagalpa y decretar
su expulsión del país. Así mataba dos pájaros
de un tiro, desarticulaba parcialmente la protesta indígena y lograba
la anhelada salidas de los jesuitas. A pesar del levantamiento, las obras
para el tendido del telégrafo continuaron. La política de
acoso y asedio a las comunidades no cesó. La expulsión de
los jesuitas aumentó el malestar de los indígenas. El cuatro
de agosto del mismo año, las autoridades locales intentaron inaugurar
la línea telegráfica pero los hilos habían sido cortados
en una sección entre Metapa y Matagalpa. Al día siguiente
unos tres mil indígenas de todas las cañadas liderados por
Lorenzo Pérez, Toribio Mendoza e Higinio Campos y armados con sus
tafixtes, iniciaron el sitio sobre Matagalpa la que atacaron el día
ocho. Las autoridades, parte de los ladinos del pueblo y guarnición
de cerca de ciento setenta hombres armados con fusiles de un solo tiro,
organizaron la defensa. Las fuerzas de los indígenas habían
logrado ocupar casi todo el pueblo cuando llegaron los refuerzos gubernamentales,
en la mañana del diez de agosto. Era una tropa numerosa armada con
fusiles y piezas de artillería que decidió el resultado favorable
al gobierno.Por la parte indígena, cesaron los combates en el interior
del pueblo, dejando como saldo centenares de indios muertos y heridos.
Según relata Enrique Miranda, más de quinientos indios fueron
enterrados en zanjas a la orilla del río que cruza la ciudad, Lorenzo
Pérez y Toribio Mendoza fueron fusilados por las fuerzas del gobierno,
e Higinio Campos desapareció. Entre las fuerzas del gobierno se
reportaron 3 muertos y más de veinte heridos. De los ladinos del
pueblo resultaron muertos y heridos un número que se desconoce.
El gobierno encargó la "pacificación" al general Miguel Vélez,
padre de Juan José Vélez, inspector de telégrafos
que junto con su ayudante, Benedicto Vega, murió a manos de los
indios. Vélez ejecutó unapolítica de persecución
y exterminio a los indígenas, cuya fase más crítica
concluyó a finales del año 1881. Este fue el levantamiento
indígena más importante del siglo XIX, un contundente cuestionamiento
social al modelo de sociedad y de Estado que se construía ahijado
por el pacto entre democráticos y legitimistas de mediados de siglo.
Fuente:
¡Muera la Gobierna!
Colonización
en Matagalpa y Jinotega (1820-1890)
Dora
María Téllez. |
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1800s
CRONOLOGIA
SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / 10 DE FEBRERO DE
2001
La gente de Matagalpa
Luis Sánchez Sancho
La celebración -este 14 de febrero de 2001- del 139 aniversario
de la fecha en que Matagalpa fue elevada al rango de ciudad,
lo que es verdaderamente esencial en la historia y la cultura de
Matagalpa, es decir, el aporte a lo largo de la historia que han
hecho sus gentes, y la personalidad humana de sus mujeres y sus hombres.
Para describir los aspectos fundamentales de la historia y la cultura de
Matagalpa se recurre hábilmente a una combinación de anécdotas
con explicaciones genealógicas sobre las familias que formaron los
inmigrantes europeos, cuando llegaron a estas tierras hace siglo y medio,
pero también acerca de familias creadas por antiguos criollos,
tanto autóctonos matagalpinos como procedentes de otros
lugares de Nicaragua.
La genealogía, como es sabido, es un método historiográfico
tan antiguo como la misma ciencia de la historia. De hecho
es un recurso que forma parte inseparable de la historiografía,
pues nada mejor que conocer el origen y la ramificación de
las personas y las familias para entender los capítulos esenciales
de la historia de un pueblo o una nación.
Por eso es que todas las anécdotas coleccionadas por el autor de
“Matagalpa y sus gentes” son fascinantes, y cuando menos interesantes
e ilustrativas. Mi favorita entre ellas es la del matrimonio de Arnold
y Gladys Smith, quienes en 1954 trajeron a Matagalpa, desde Los Ángeles,
EE.UU., un receptor de televisión (supongo que fue el primero de
esos aparatos que hubo en Nicaragua). Los Smith, al nomás
llegar a su casa se aprestaron a poner en funcionamiento el sensacional
artefacto -y a fachendear con él, por supuesto-, pero “con tan mala
suerte que cuando lo conectaron al enchufe eléctrico no ecibieron
la ansiada imagen y hasta entonces se percataron que en Nicaragua no había
transmisora de TV”. En efecto, las primeras transmisiones de
televisión en Nicaragua se harían hasta en 1956.
Es impresionante, por otra parte, la historia de la construcción
de la Catedral de San Pedro, que “es uno de los edificios más
valiosos de Nicaragua por su arquitectura neo-clásica, antigüedad,
solidez de construcción y apasionante historia”, según señala
Kühl en su libro. La Catedral se comenzó a construir en
1874, bajo la dirección del sacerdote-arquitecto Alejandro Cáceres.
La primera piedra se colocó el 29 de junio de ese año
y el imponente templo de 25 varas de ancho por 70 de largo y un área
total de 1,750 varas cuadradas, fue abierto al público, por
fin, el 1 de enero de 1895, por el padre J. Ramón Pineda.
Por cierto que a la majestuosa Catedral de Matagalpa me vincula en lo
personal una de las más emocionantes -pero lúgubre- experiencias
de mi vida.
Sucedió que una noche, siendo un niño de apenas 8 años,
me quedé dormido en una banca, mientras se rezaba el Rosario. Tuve
que quedarme absolutamente solo dentro del templo, durante toda la noche,
aterrorizado, “viendo” y “oyendo” a las “ánimas benditas” que oraban
a coro junto con los santos que bajaban y subían de sus peanas.
Sólo pude salir de la Catedral a las 5 y media de la mañana,
cuando llegó la mujer encargada de abrir las puertas y preparar
el templo para la misa de las 6. Pasé un par de días con
una ardiente fiebre, sin dudas que causada por el terror que había
sufrido la terrible noche que pasé dentro de Catedral. Pero
tuve mi compensación con el desfile por casa de la abuela materna,
en Guanuca, donde vivía entonces, de los curiosos y las beatas
del vecindario que hacían corro a mi alrededor para escuchar los
relatos de mis “visiones”, y me preguntaban ansiosos si había
visto entre las “ánimas benditas” a algunos de sus parientes fallecidos.
Algunas personas me han observado a propósito del libro de Eddy
Khül (“Matagalpa y sus gentes”), que lo malo es que sólo
estudia y describe las redes genealógicas y el anecdotario
de las cien familias de origen extranjero y de la capa superior de
la sociedad matagalpina. Esto es cierto, en general, pero en cualquier
caso el libro de Kühl es la mejor contribución que se ha
hecho hasta ahora al conocimiento de la historia y la cultura de Matagalpa.
Y, además, no sería justo comparar esta obra de Eddy
Kühl, que es tan rica en detalles anecdóticos y tiene
un delicioso sabor popular, con la engolada charlatanería
genealógica de quienes utilizan ese recurso para halagar la
vanidad de personas encumbradas y fatuas, y que inventan cualquier clase
de orígenes y ramificaciones que son tan grandiosas
como fantasiosas.
Sin dudas que en “Matagalpa y sus gentes” faltan personajes, familias y
anécdotas de gentes matagalpinas de origen y condición humilde,
pero cuya contribución a la historia y al bagaje cultural
de Matagalpa es también muy valiosa.
Tal vez Eddy Kühl se anima a escribir una segunda parte de “Matagalpa
y sus gentes”, con anécdotas y reseñas biográficas
de gente humilde, como por ejemplo “Concho el sorbetero”, el simpático
personaje que deambulaba por el pueblo anunciando el fallecimiento de personas
muy conocidas que no habían muerto, y quien, según
me contó recientemente Celso Martínez -el corresponsal de
LA PRENSA en Matagalpa-, vive en la tristeza del abandono y el olvido.
Realmente, como muy bien lo dijo un historiador español cuyo nombre
no puedo recordar y cito de memoria: Sin una historia común
de las personas comunes no hay ciudades, como tampoco hay pueblos
ni naciones.
1800s
—1808
Se
descubren yacimientos de oro cerca del poblado de San Ramón, a pocas
leguas de Matagalpa.
13
de octubre de 1811,
En
Cabildo abierto, la población de Matagalpa declaró la Independencia
de España, mucho tiempo antes que las principales ciudades de Nicaragua.
—1821.
El
13 de Octubre en Cabildo abierto la población de Matagalpa declara
la independencia de España antes que las principales ciudades
de Nicaragua.
—1833.
El
matagalpino Benito Morales es designado Jefe de Estado de Nicaragua.
1838
a
partir de 1838 le empezaron a nombrar con mucha razón “La Perla
del Septentrión”.
—1850.
Visita
Nicaragua el naturalista alemán Julius Froebel, reporta al leonés
Nazario Escoto como dueño de unas minas al Norte de Matagalpa. (Mina
La Leonesa?).
—1851
Matagalpa
elevada a Villa. La población de la villa de Matagalpa con las comarcas
circundantes llega a 5,000 habitantes. La población total de Nicaragua
asciende a 264,000 habitantes.
—1852
El
inmigrante alemán Ludwig Elster y su esposa Katharina Braun fundan
La Lima cerca de San Ramón, Matagalpa, la primera finca de café
en el Norte de Nicaragua.
—1853. Dr. Scherzer junto con Maurice Wagner visitan Matagalpa, sus publicaciones
en Alemania en 1856. “Travel in the Free States de Central América.
London 1857”
—1854.
Guerra
Nacional. De 1854 a 1856. (Tomás Martínez, Jerez, Walker,
etc)
—1856.
20
de Abril. 34 personajes legitimistas reunidos en Matagalpa subscriben el
”Acta de Matagalpa”.
1856.
12 de Julio. Walker se proclama Presidente de Nicaragua. —Pretende vender
Matagalpa en la suma de dos millones de dólares a una firma
norteamericana. Esfuerzo económico de Walker, llegan inversionista
americanos con ese propósito, entre ellos Eliseo Ruperto Macy, primo
de E. Macy, fundador de Macy's Department Stores.
—1856.
Mes
de Agosto. Fuerzas patriotas instalan Gobierno Provisional de Nicaragua
en Matagalpa para combatir a los filibusteros con Nicasio del Castillo
como presidente.
— agosto de 1856.
El
General Tomas Martínez el Gobierno Provisional de Nicaragua organiza
el Ejército del Septentrión en Matagalpa con el cual derrota
a los filibusteros, entre ellos van 1,000 indios matagalpinos armados con
arcos, flechas y lanzas. para combatir a los filibusteros de William
Walker, quien para entonces ya se había proclamado Presidente de
Nicaragua.
—1856.
Mes
de Agosto. Fuerzas patriotas instalan Gobierno Provisional de Nicaragua
en Matagalpa para combatir a los filibusteros con Nicasio del Castillo
como presidente.
1856.
Reportes
de yacimientos de Oro en El Ocote de Liberato Abarca, La Luna, Montegrande,
Ocalca, San Pablo. Todos en las cercanías de San Ramón, Matagalpa.
El
14 de Septiembre 1856.
Filibusteros
rumbo a las haciendas de ganado de Matagalpa, son derrotados en la hacienda
San Jacinto por tropas procedentes de Matagalpa al mando del General José
Dolores Estrada.
—1858.
El
gobierno crea el Departamento de Matagalpa el 30 de Agosto.
—1861.
Se
establecen los límites de Matagalpa con Chontales.
—1862.
Se
establecen los límites entre los departamentos de Matagalpa y León
—1862.
Matagalpa
es elevada a la categoría de Ciudad el 14 de Febrero de 1862.
—1867.
Nace
en Metapa, depto. de Matagalpa, Rubén García Sarmiento (Rubén
Darío)
—1871.
Llegan
los Jesuitas por primera vez a Matagalpa al ser expulsados de Guatemala.
—1872
Se
establecen los limites de Matagalpa con Nueva Segovia.
-1872
Una
de la primeras imprentas de Matagalpa iniciativa de don Nazario Vega. .
—1872
Se
establecen los limites de Matagalpa con Nueva Segovia.
—1881.
Guerra
de los indios en Matagalpa. Se tiende el hilo de telégrafo de Matagalpa
a Managua.
-1881
Se
tiende el hilo de telégrafo de Matagalpa a Managua.
—1889.
El
gobierno firma convenio con Wilhelm Jericho para establecer 20 familias
alemanas en las montañas de Matagalpa.
—1889.
Asume
la presidencia de la república don Roberto Sacasa.
1890
La
imprenta «La Imparcial» ya funcionaba.
—1891.
Se
establecen los límites entre los departamentos de Matagalpa y Jinotega.
—1891.
El
pueblo de Metapa (Darío) es elevado a categoría de Ciudad.
—1892
Se
crea el primer hospital general de Matagalpa.
-1893
A
finales del siglo XIX, antes de la revolución liberal de 1893, la
Iglesia Católica tenía mucha influencia en el gobierno
que se reflejaba en la vida social, y en Matagalpa esta influencia
trascendió hasta en el mas allá, porque entonces en esta
ciudad, como en todo el país no había matrimonio civil por
sí solo, ni se permitía a una católica casarse con
un no católico o viceversa, a no ser que el segundo se convirtiese.
Es por esa razón que a los extranjeros, quienes en su mayoría
no eran católicos, no se les permitía al morir, ser enterrados
en el cementerio municipal. Uno de los principales propulsores de este
cementerio fue don James Haslam y su esposa Adela Burton, quienes habían
sufrido en carne propia el rechazo del entierro de su hijita Adela,
porque no era católica. Esta niñita murió en el trayecto
de Greytown a Granada. Así pues, obligados por las costumbres
y leyes del medioevo nicaragüense los inmigrantes construyeron su
propio cementerio para enterrar a sus difuntos donde hoy reposan muchos
extranjeros que en su momento decidieron vivir y ser enterrados en esta
bella ciudad.
"Museo
de los primeros inmigrantes a Matagalpa".
Lápidas
cuentan historia de la inmigración a Matagalpa.
Cuando los extranjeros tenían su cementerio particular , Un
siglo después, ya no importan las creencias religiosas, sino sólo
la necesidad de contar con un sitio de descanso eterno
La
Prensa 25/03/00
CELSO
MARTINEZ OROZCO
MATAGALPA.-
Antes de 1893, a los extranjeros que en su mayoría no eran católicos
no se les permitía ser enterrados en el Cementerio Municipal. Por
eso, uno de los principales impulsores en la construcción de lo
que ahora se conoce como "El Cementerio de los Extranjeros", fueron el
inglés James Haslam y su esposa Adela Burton. Ambos habían
sufrido en carne propia el rechazo de no poder sepultar en Granada, a su
pequeña hija Adela porque no era católica, cuando murió
en el trayecto del puerto de Greytown (San Juan del Norte) a la ciudad
de Granada.
Así
fue que se hizo necesario el "Cementerio de Extranjeros" porque los enterrados
allí eran europeos y de Estados Unidos y la mayoría de ellos
no eran católicos, sino mas bien luteranos, anglicanos, bautistas,
presbiterianos, etc. Muchos de los ingleses y americanos eran masones,
y a ellos tampoco les permitían ser enterrados en el "Campo Santo"
(Cementerio Municipal).
El
Cementerio de Extranjeros se ubica frente al costado oeste al otro lado
de la calle del Cementerio Municipal, camino viejo hacia Payacuca y Terrabona.
Allí todavía se pueden ver algunas lápidas de ciudadanos
alemanes, ingleses, estadounidenses, suecos, chinos y de otras nacionalidades.
Algunas
lápidas y monumentos están semidestruidos y vandalizados,
a muchos les han robado las placas con el nombre y fechas, perdiéndose
el recuerdo de esos inmigrantes.
Algunos
hijos de aquellos extranjeros opinan que hace falta más cuido de
parte de la Alcaldía de Matagalpa, y hasta del Ministerio de Cultura
para proteger esta reliquia sagrada, como un monumento a aquellos pioneros
que trajeron a Matagalpa el cultivo, proceso y exportación del café
y que escogieron vivir y ser enterrados en estas tierras, en lo que algunos
consideran un "museo de la inmigración a Matagalpa".
Muchas
lápidas y mausoleos muestran la fuerza y calidad del trabajo de
don Jesús Gutiérrez, el artesano que tallaba la piedra gradilla
de Matagalpa para hacer estas tumbas de piedra. El cerco metálico
que lo rodea tiene barras de hierro forjado que todavía luce muy
elegante, y está asentado en un cerco de baja altura construido
de piedra gradilla tallada, que es muy particular de la zona de la ciudad
de Matagalpa.
Muchos
de los extranjeros que vivieron en Matagalpa, fueron
enterrados en el Cementerio Municipal posiblemente porque se convirtieron
al catolicismo o después de la secularización de los cementerios.
Difuntos
de otras tierras
Fueron
enterrados en Matagalpa
Alberto
Vogl;
Alfred
Mayr;
Aníbal
Parraca;
Bruno
Mierisch;
Carlota
Friedersdorf;
Charles
Leclair;
Fritz
Ueberzezig;
Karl
(Carlos) Hayn;
María
Uberzezig
Otto
Kühl.
Fueron
enterrados en sus fincas:
Walter
(Balto) Frauenberger en su finca San Francisco
Wilhelm
(Guillermo Jericho) en su finca La Rosa de Jericho.
Muchos
nombres no aparecen porque sus lápidas han sido destruidas por vándalos
para robarles las placas.
Enterrados
en otros cementerios
Dr.
Albert Josephsohn, y Emma Barth de Wettstein, María Uberzezig "Tante
Marie", Otto Meyer, Wilhem Schoeneke, y Wilma Plate de Richter en Managua;
Federico
Wagner y su esposa Emilia Elster yacen enterrados en La Paz Centro;
Hans
Bosche, en California.
Jorge
Bernard, yace en Esquipulas (Matagalpa);
Jorge
Choiseul Praslin, "El Conde", en Ciudad Darío;
Julius
Wiest en Managua;
Ludwig
Boedeker, murió en el barco durante su viaje de Alemania a Nicaragua,
su cuerpo fue entregado a la mar;
Luis
y Katharina Elster, en San Ramón. |
MIéRCOLES 26 DE JULIO DEL 2000 - La Prensa
Enfoque
Alemanes en Nicaragua: Entre el dolor y
el olvido
Miembros del Club Alemán de Matagalpa en 1901.
FOTO CORTESIA: E. Kühl.

IVETTE CRUZ SUAREZ
Allá por el año 1852, la comunidad alemana, compuesta inicial
y mayoritariamente por hombres solteros, empezó a asentarse
en el Norte de Nicaragua con el propósito de cultivar 200 manzanas
de tierras por persona que fueron otorgadas por el Gobierno. La condición
para ser beneficiario del programa era cultivar las tierras y tener
un capital inicial equivalente a unos US$2,500 por persona.
La suerte les abrazó al darles la oportunidad de edificar los beneficios
y fincas que montaron gracias a su tesón, iniciativa y disciplina
laboral. Nicaragua se convirtió, entonces, en una potencia cafetera
y el Norte de Nicaragua en el epicentro de esa prosperidad económica.
Las ciudades de Bavaria, Alsacia, Sajonia, Germania, Hammonia y la zona
de Selva Negra dejaron de ser parte de la geografía alemana para
representar los nombres de las fincas de los alemanes que se convirtieron
en fuentes de trabajo para cientos de
campesinos lugareños.
Los alemanes vinieron en barco hasta Granada y cabalgaron hasta llegar
a las zonas donde se iban a establecer. Otros llegaron a León y
comenzaron su travesía hacia a Matagalpa. “Mi abuelo fue uno de
ellos. Vino de Granada a Matagalpa a caballo”, cuenta Eddy Kühl, radicado
en Matagalpa. “Y lo curioso del caso es que a pesar de haber inmigrado
ya hace más de un siglo, los descendientes conservamos el espíritu
y la cultura en nuestras familias y nuestros hogares. Para muestra, este
caso: “Vivimos en las montañas, a 1,300 metros de altura; nuestros
hijos y nietos se han educado al estilo que lo hacían aquellos inmigrantes,
en sus fincas”.
El progreso de esta inmigración llegó incluso a la invención
de un “terrocarril”, que no era más que una locomotora de calderas
de ocho vagones que trasladaba las cargas de café de Matagalpa
a León. Cuenta el ingeniero Eddy Kühl que era su propio
abuelo, quien hacía las veces de mecánico y que él
era quien operaba la máquina para sacar el café de la zona.
EL ESTIGMA DE UNA NACIONALIDAD
Era el principio de la Segunda Guerra Mundial en 1939. Los aliados –Francia,
Estados Unidos e Inglaterra– le declararon la guerra a Alemania. La política
del Gobierno de Nicaragua de ese entonces, montó una ola de persecución
contra los alemanes residentes en Nicaragua. La vaterland (patria) trasladó,
entonces, el dolor de su suelo a los descendientes de aquellos cincuenta
jóvenes alemanes que habían decidido acogerse al programa
de plantación de café ofrecido por los gobiernos conservadores
de los Treinta Años (1857-1892) y luego por el gobierno liberal
de José Santos Zelaya (1893-1909), quienes con el afán de
promover el cultivo de café, otorgaron hasta 200 manzanas de tierra
en las zonas vírgenes de Matagalpa y Jinotega, principalmente. Ellos
fueron los que iniciaron la promoción, producción, procesamiento,
transporte y comercialización del café en el Norte de
Nicaragua.
Así llegaron las penurias. El Gobierno de Nicaragua en los años
cuarenta en las manos de Anastasio Somoza García, declaró
la guerra a Alemania en 1941 y los alemanes residentes en Nicaragua,
fueron víctimas de esa pugna suscitada en el exterior. Somoza
comenzó la “cacería” de alemanes al reunirlos y encarcelarlos;
a los más ancianos les impusieron casa por cárcel y
los
más jóvenes fueron llevados a la Quinta Eitzen, propiedad
que Somoza había intervenido al alemán Ulrich Eitzen. Curiosamente
la quinta es hoy el edificio donde funciona la Secretaría de Cooperación
Externa en Managua.
“Ahí, no les daban comida”, relata Hilda Vogl, hija de Alberto Vogl
Baldizón, quien fue una de las víctimas de esta ola de perseguidos.
Y agrega: “recuerdo que la Guardia Nacional lo sacó con las manos
alzadas desde un cafetal, de donde se lo llevaron”. Una vez encarcelados
no les daban de comer. Sus familias les llevaban la comida y demás
artículos de higiene personal y la guardia registraba todo lo que
ahí entraba, pero de una forma espantosa, muy déspota”.
Las vivencias de esta familia son igualmente dolorosas para María
Elsa Vogl, otra hija de Alberto Vogl, hermana de Hilda. “Era horrible
ver a mi padre en
esas circunstancias, que también las vivió mi abuelo Alberto
Vogl, que era todo un caballero de la alta sociedad alemana encarcelado
en la desaparecida cárcel El Hormiguero en Managua. Ahí
no habían ni servicios higiénicos”, relata con voz entrecortada.
Estos hombres acostumbrados a tomar té y llevar una vida culta,
se volvieron una nada. “A tal punto, que mi abuelo y luego mi padre,
casi se mueren en la cárcel”. Sin embargo, el calvario apenas
comenzaba. A la par de esta vida carcelaria, sus familias y bienes fueron
acosados e intervenidos por “Tacho” Somoza. “En la finca, llamada
El Carmen, ubicada en Niquinohomo, nombraron un interventor que no sabía
nada de fincas y nos daba la comida racionada. No teníamos
ropa y entonces mi madre me vestía con los pantalones viejos
que ya no les quedaban a mi hermano”, agrega. De eso, queda la satisfacción
de haber vivido en el campo; de haber aprendido a amar la naturaleza y
el gallinero”, como lo recuerda Hilda.
A Vogl Baldizón le impusieron casa por cárcel, pero lo liberaron
al comprobar que era legalmente ciudadano nicaragüense. Así
“el papá Beto” como
cariñosamente
llamaban a Alberto Vogl recuperó su finca, con una gran deuda bancaria
que tuvo que asumir y de cuyas inversiones no le supieron dar cuenta. La
congoja se apoderó de él y tuvo que vender la finca.
Pero los vestigios de una guerra sangrienta entre las grandes potencias
de ese entonces, no dejaron de pisotear a otros miembros de la familia.
Carlos Hayn fue uno de los alemanes que fueron deportados a Estados
Unidos. Lo enviaron a Nueva Orleans, luego a un pueblo de Texas, pero aunque
“los mandaban como prisioneros, los trataban como reyes, pues les pagaban
por
las labores asignadas y ese dinero se lo enviaba a mi mamá, unos
US$50
mensuales”, cuenta su hija Lula Hayn. Sin embargo, la permanencia en los
campos
de refugiados lo dejó mal e inestable. “Mi tío vino tan mal”,
cuenta su
sobrina
Hilda Vogl, tanto que “nunca más se le vio sonreír y siempre
estuvo
cabizbajo y taciturno”.
“Tacho” Somoza los envió a Estados Unidos donde fueron intercambiados
por soldados norteamericanos. Y para rematar, “subastó algunas de
esas tierras, las cuales fueron adquiridas por él a través
de un enviado, Camilo González, quien acompañado de un oficial
de la Guardia Nacional armado, compró tierras por una cantidad irrisoria”,
apunta Jorge Hayn, uno de sus hijos.
Por otro lado, Hans Ketelhohn fue uno de los alemanes que fue deportado
a Alemania y canjeado por un soldado estadounidense. Su esposa, Blanca
Rosa Ketelhohn, nos narra su historia: “Recuerdo que los alemanes salían
de Nicaragua en tren. A mí me obligaron a acompañarlos. Estaba
embarazada de mi hija Helene. El “Coto Vargas”, un oficial de la
marina, me llegó a decir que debía tener listo el equipaje
a las seis de la tarde del 12 de mayo de 1942. Salimos rumbo a Dallas.
El destino era Ellis Island, Nueva York. En Dallas estuvimos un mes, pues
el 12 de junio de ese mismo año, nos embarcaron rumbo a Alemania.
Anclamos en Lisboa, donde nos canjearon por soldados americanos residentes
en Alemania” y agrega: “hasta un huracán nos agarró
yendo a Alemania”.
“En Lisboa nos llevaron a hoteles de primera, pero todo era racionado y
para poder tener acceso a una mejor alimentación, alguien me dijo
que me hiciera el examen de embarazo”, prosigue. “Efectivamente, estaba
embarazada de mi otra hija”. Seguidamente, nos llevaron a Saarbrücken.
La hoy jubilada educadora del Colegio Bautista, de 85 años, recuerda
que “cuando estábamos en los campos de refugiados no podíamos
llevar ni traer
dinero”. La mala racha no paró ahí. Ya al terminar la guerra,
Hans y Bertha decidieron regresar a Nicaragua, pero él como alemán,
tenía que quedarse en una cuarentena en Panamá hasta
conseguir el permiso de salida y ella lo acompañó ahí
hasta que les permitieron viajar a Nicaragua. Llegaron al país en
1959.
UNA PARADOJA HISTORICA
Aunque la historia señala un capítulo de advenimiento económico,
tal como lo constata la hoy próspera hacienda Selva Negra que conserva
la esencia
alemana;
que guarda entre sus venas, el sabor a tierra adentro y que da el sustento
a más de doscientos campesinos cuando no hay cosecha; lo irónico
es que los descendientes de esta comunidad han sido insignes representantes
de los intereses de Nicaragua al ocupar importantes puestos públicos
como Erwin Krüger, David Robleto Lang, y Salvador Stadthagen, quienes
han fungido como ministro de Cooperación Externa, Roberto Stadthagen,
ministro de MARENA y Ernesto Leal descendiente de Pablo Eisentuck, Ministro
de Relaciones Exteriores.
Los años han pasado. Las querellas tienden a olvidarse. Hay quienes
han asumido esa vivencia como un resentimiento, pero hay otros que
admiten el
perdón como Eddy Kühl, quien considera que Somoza no era sino
un dictador
más, típico del resto de América Latina donde pasó
igual con los alemanes con excepción de Argentina y Chile, e incluso,
hay quienes prefieren dejar a un lado ese pasado con la intención
de no suscitar más pugnas ideológicas.
La cultura es intrínseca en este legado de vida que se mantiene
vivo, pues la herencia de los idiomas se mantiene. “Mi nieto de 12 años,
entró al colegio hasta que llegó al quinto grado, las
clases las recibía antes en la finca y no tuvo problemas en conectarse
con las clases. Habla español, inglés, y un poco de alemán”,
cuenta Eddy. Blanca Rosa Ketelhohn, por su parte, también le inculcó
a sus hijos lo mismo, pues “todos hablan español, alemán,
inglés y francés”, nos cuenta.
No obstante, independientemente de la postura que hoy se asuma, estos alemanes
conservan su estilo de vida que se observa en el gusto por vivir en la
montaña, como en los viejos tiempos cuando vivían en su tierra
natal; con el frío de antaño, una chimenea y un piano
que recuerdan los viejos tiempos, aunque, claro, ya no estén en
las montañas de la vieja Alemania sino en la Nicaragua de hoy.
Martes 30 de Enero de 2001 | El Nuevo Diario
Recordando mujeres inmigrantes
a
Matagalpa
—Eddy Kühl Aráuz—
1. 1852. Katharina Braun, natural de Baden Baden, en la Selva
Negra alemana, esposa de Luis Elster, cerrajero y buscador de
oro, él era natural de Hannover. Katharina vino montada en carreta
de bueyes, desde el puerto de La Virgen en el Departamento
Oriental (Rivas) hasta San Ramón, Matagalpa.
El trajo de Alemania su banca de carpintería, y ella sus especies
y
semillas para sembrar hortalizas y especies para aderezar las
comidas.
Katharina fue la primera persona en sembrar hortalizas (1853) y
café (1858) en el Norte de Nicaragua.
2. 1878. Catalina Jericho, natural de Nordausen, Alemania,
hermana de Wilhelm (Guillermo) Jericho, vino a León con su marido
Carl Otto Zeyss, invitado por Wilhelm, posteriormente oyeron del
éxito de Elster con su café y se mudaron a las montañas
de
Matagalpa donde fundaron la finca Montegrande, en las faldas del
cerro Yucul, y la finca Alemania al suroeste del cerro Apante.
Catalina aparece en una foto de esa época montada a caballo
enfrente de la famosa finca de su hermano llamada Rosa de
Jericho, la primera finca donde se sembró café en grandes
cantidades con fines comerciales de exportación, en la foto
aparece de vestido largo en las monturas llamadas Galápagos en
las cuales las damas montaban sentadas a un solo lado de la
bestia.
3. 1888. Bertha, Ida y Anita Zeyss Jericho. Tres hermanas hijas de
Carl Otto Zeyss y Catalina Jericho, nacidas en Alemania, pero
llegaron a León como de 10 años de edad, y a Matagalpa como
de
15 años.
Viviendo en su finca, situada entre la montaña de Yucul y San
Ramón fundaron la recordada escuela Montegrande donde se
impartían clases de alemán, inglés, español,
gramática, geografía e
historia y bases de agricultura menor (hortalizas, flores, viveros). Allí
dieron clases a algunos nietos de los Elster, asi como hijos de
otros inmigrantes como Juan, Annelise y Fred Bosche. Bertha e Ida
no se casaron, Anita se casó con el inmigrante
alemán-norteamericano Gus Frauenberger quien compró la finca
de café San Francisco donde todavía viven sus descendientes.
4. Nora Buchler de Bosche. 1899. Inmigrante originaria de Trieste
cuando esta ciuad pertenecía a Austria. Se casó en 1899 con
Hans
Bosche, inmigrante alemán quien tenía una finca de café
en
Matagalpa llamada Hammonia (Hamburgo latinizado).
Nora viajó también de faldas largas en monturas tipo Galápago.
Se
le reporta como una de las primeras que sembró hortalizas en los
patios de la ciudad junto con la inglesa Eva Dagnall. Fue también
la
primera dama con el nombre Nora en esta región de Matagalpa y
Jinotega, de donde posteriormente derivan ese nombre damas
como Nora Gadea Rubens, Nora Kühl, Nora Mierisch, Nora
Hawkins y Nora Astorga.
5. Eva Dagnall. 1907. Dama inglesa, vino como institutriz de los
Potter. Posteriormente se casó con David Dagnall, un joven que
habían traído los Potter como tenedor de libros para el conocido
Almacén de Variedades Potter en Matagalpa. Doña Eva era muy
sociable.
Doña Eva Dagnall organizó una escuelita privada desde 1925
a
1939 donde impartía gratuitamente clases de inglés, cortesía
y
buenas maneras a hijos de inmigrantes.
Allí estudiaron Gladys Haslam, Lula Hayn, las Rivas Haslam, los
Bolt, Fley, Richardson y otros. El aula de clases quedaba al lado
oeste de su residencia en Matagalpa, es decir del teatro Perla una
cuadra hacia el río.
6. Laura Warren. 1920’s. Dama norteamericana, maestra de
escuela muy querida por sus alumnos, impartía clases a nacionales
e hijos de inmigrantes. Falleció en Matagalpa y sus restos yacen
en
el Cementerio de Extranjeros donde todavía puede verse su lápida
que lee así: Homenaje de sus discípulos y amigos de Matagalpa.
Julio 20 1929.
7. Charlote Friedersdorf. 1890-1978. Dama alemana.
Vino como institutriz de los Frauenberger. Dio clases en la
escuelita privada en la finca Montegrande donde impartía clases
de
inglés, francés y alemán. Posteriormente dio clases
de inglés en el
Instituto Nacional del Norte. Asistía diario a misa leyendo su misal
para ciegos con el sistema Brailley. Sus ex alumnos la recuerdan
mucho por su caridad, puntualidad y disciplina.
* selvanegra@tmx.com.ni
. Nika
CyberMunicipio
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