TERRABONA      SEBACO
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causa de división entre indígenas

El Chile, a unos 30 kilómetros de Matagalpa
es posiblemente el reducto indígena más puro de la zona
El territorio indio, por ley, abarca unas 48 mil hectáreas. (La Prensa 12/01/00).
 

La Tierra no hay financiamiento

La tierra india está cedida en arriendo a finqueros y parceleros, que ellos llaman "españoles" o "blancos".  En teoría los finqueros deberían pagar tres córdobas (una miseria) por cada manzana que ocupan. Pocos son los que pagan, y quienes los hacen son los pequeños arrendatarios,  dice Dionisio Pérez.

"El arriendo fue la figura que encontró Zelaya para privatizar las tierras indígenas sin entrar en contradicciones definitivas", dice Dora María Téllez, autora del libro "Muera la gobierna", que investigó precisamente el proceso de colonización que se realizó en Matagalpa.  Según las leyes, las tierras de las comunidades  indígenas no pueden ser compradas o vendidas. Sólo se arriendan. O sea, que cuando un finquero de Matagalpa, por ejemplo, vende su propiedad, lo que está vendiendo es el derecho de arriendo y las mejoras que ha hecho en la propiedad, explica Téllez.
 
 

Ex-Presidente Zavala 
ordena a jesuitas a abandonar Nicaragua en 1881.
El presidente Joaquín Zavala aprovechó la  rebelión indígena para expulsar a los jesuitas de Nicaragua. 

El gobierno aprovechó la oportunidad para culpar a los jesuitas de ser promotores y cómplices del levantamiento indígena de Matagalpa y decretar su expulsión del país. Así mataba dos pájaros de un tiro, desarticulaba parcialmente la protesta indígena y lograba la anhelada salidas de los jesuitas. A pesar del levantamiento, las obras para el tendido del telégrafo continuaron. La política de acoso y asedio a las comunidades no cesó. La expulsión de los jesuitas aumentó el malestar de los indígenas. El cuatro de agosto del mismo año, las autoridades locales intentaron inaugurar la línea telegráfica pero los hilos habían sido cortados en una sección entre Metapa y Matagalpa. Al día siguiente unos tres mil indígenas de todas las cañadas liderados por Lorenzo Pérez, Toribio Mendoza e Higinio Campos y armados con sus tafixtes, iniciaron el sitio sobre Matagalpa la que atacaron el día ocho. Las autoridades, parte de los ladinos del pueblo y guarnición de cerca de ciento setenta hombres armados con fusiles de un solo tiro, organizaron la defensa. Las fuerzas de los indígenas habían logrado ocupar casi todo el pueblo cuando llegaron los refuerzos gubernamentales, en la mañana del diez de agosto. Era una tropa numerosa armada con fusiles y piezas de artillería que decidió el resultado favorable al gobierno.Por la parte indígena, cesaron los combates en el interior del pueblo, dejando como saldo centenares de indios muertos y heridos. Según relata Enrique Miranda, más de quinientos indios fueron enterrados en zanjas a la orilla del río que cruza la ciudad, Lorenzo Pérez y Toribio Mendoza fueron fusilados por las fuerzas del gobierno, e Higinio Campos desapareció. Entre las fuerzas del gobierno se reportaron 3 muertos y más de veinte heridos. De los ladinos del pueblo resultaron muertos y heridos un número que se desconoce. El gobierno encargó la "pacificación" al general Miguel Vélez, padre de Juan José Vélez, inspector de telégrafos que junto con su ayudante, Benedicto Vega, murió a manos de los indios. Vélez ejecutó unapolítica de persecución y exterminio a los indígenas, cuya fase más crítica concluyó a finales del año 1881. Este fue el levantamiento indígena más importante del siglo XIX, un contundente cuestionamiento social al modelo de sociedad y de Estado que se construía ahijado por el pacto entre democráticos y legitimistas de mediados de siglo.
Fuente: ¡Muera la Gobierna!
Colonización en Matagalpa y Jinotega (1820-1890)
Dora María Téllez.

"La mayor parte de la tierra la tienen los blancos, sólo en una parte estamos los indígenas. Y de los blancos que la tienen sólo unos poquitos pagan, el resto no", dice Dionisio Pérez.

Entre arriendo y el negocio de hospedaje, que imita al antiguo común, en 1997 se recogieron 60 mil córdobas, en el 98, 65 mil y el año pasado, 80 mil.La tierra se cuenta, según Dionisio, entre una de las tres causas de división que enfrentan la comunidad indígena. Las otras dos son la política y la religión. La tierra, porque según Dionisio, nunca falta algún bandido que "trata de enredar a las personas humildes", como sucedió recientemente con el cacique mayor, don Santos Marcelino Mercado, quien vendió un lote urbano de una manzana de tierra en ¡mil córdobas!
 

La segunda causa de división es la política. 
Como en toda Nicaragua, entre los indígenas hay liberales y sandinista, conservadores y comunistas, entre otros. "La política nos ha divido mucho", reconoce Dionisio Pérez. "A mi manera de ver nosotros no tenemos que ver con partido políticos ni cuestiones religiosas porque como indígenas somos una comunidad, para nosotros todos somos iguales".

La tercera causa, la religión,
ha dividido a los indígenas en católicos, evangélicos y en los que, al decir de Pérez, "no son chicha ni limonada". A tal punto llegan los recelos religiosos que cuando en 1998 murió el vicecacique Hermenegildo Pérez López, que era evangélico, el cacique mayor se negó asistir a su vela porque era católico y decía que él no se "colaba con los evangélicos", relata Pérez.


 
 
 
Mosaico - Crónicas Viajeras
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                                           Sébaco:
                         La tierra donde todos quieren ser indios

                      Orlando Valenzuela
    * Ser indígena en este poblado, más que un orgullo de origen, significa ser dueño de más de 40 mil manzanas, según lo certifica un Título Real que mantiene su vigencia. Y es que según la  historia, en tiempos de la Colonia los aborígenes enviaron al Rey  Fernando V de España, 13 mulas cargadas de oro y éste en agradecimiento les devolvió las tierras que les pertenecían. En  la actualidad los productores arriendan más de 15 mil manzanas  de estas tierras a un costo de 100 córdobas por manzana por 10 años, cuyos beneficios el Consejo Indígena los distribuye entre  todo aquel que lleve sangre india

                      Todo el que ha viajado al norte y centro del país ha sentido el   bullicio que a cualquier hora del día se forma alrededor de los  vehículos que se detienen en el empalme de Sébaco, donde decenas de vendedores ofrecen manojos de frescas legumbres y los  infaltables moños de cebolla blanca recién arrancada del plantío.

                                      Pero este pequeño poblado, ubicado a 110  kilómetros de nuestra capital, Managua, además de ser uno de los mayores centros de producción agrícola del país, es pueblo que por  su estratégica ubicación geográfica, a tenido gran importancia en la historia de Nicaragua.

                      Baste decir que este pueblo, de mayoritaria población indígena, fue  descubierto y conquistado por las huestes españolas al mando de  Gabriel Rojas en 1528, procediendo a la fundación del colonial “Santiago de Cihua Coatl”, mezcla del nombre indígena de la   ciudad conquistada, Cihua Coaltl, que significa Mujer Serpiente,  con el nombre de uno de los santos guerreros de la España conquistadora. 

                      Desde entonces, esta pequeña población llegó a tomar tal  importancia política y militar, que fue cabeza del corregimiento, residenciadle Corregidor y plaza fuerte de las compañías de   conquista.

    Como en toda América, los españoles aplicaron en nuestro país la misma política de  explotación y exterminio de los pueblos indígenas que no se sometían a su dominio   político, económico y cultural y Sébaco no se  escapó de tal práctica, por eso no es extraño que en las páginas de la historia de este pueblo aparezcan hechos de violencia producto de la rebelión indígena  contra las autoridades españolas, como la ocurrida en 1693 y la más  reciente, en1876, en plena época independiente, cuando el gobierno  de Don Joaquín Zavala extendió el telégrafo de Managua hasta  Jinotega, trabajo que concluyó en1881 luego de cinco años en los  que los indígenas fueron obligados a trabajar “voluntariamente”,  provocando la rebelión más sangrienta y encarnizada de la historia  moderna contra los indígenas, la cual fue aplastada con todo el  poderío del ejercito.

  INDIGENAS DUEÑOS DE LAS TIERRAS

                      En Sébaco ocurre una de las cosas más curiosas, ya que este es el  único lugar donde los pobladores hasta se pelean por demostrar que  son indios, porque según dice Mario Hurtado, secretario de la  Comunidad Indígena, los indígenas de Sébaco son los dueños de  más de 40 mil manzanas de tierras que tiene todo el valle desde   tiempos de la Colonia, ya que sus ancestros le enviaron al Rey  Fernando V de España, 13 mulas cargadas de oro, en forma de  tamarindo, a lo que el Rey, en agradecimiento les devolvió las  tierras que por generaciones les pertenecían, con un título real que mantiene su vigencia. De allí nació la leyenda de los famosos   tamarindos de oro.

                      De esas 40 mil manzanas, los productores tienen en arriendo mas de 15 mil, pagando un canon de 100 córdobas por manzana por espacio  de años a la comunidad indígena, dinero que el Consejo Indígena   regresa en beneficios a los pobladores de descendencia india, en lotes de tierra para los hijos, medicina, transporte a los estudiantes,  becas, canastas básicas a los ancianos y otros.

                                      Pero en el valle también existen otros   productores que generan mucha actividad económica, como los cebolleros y los  horticultores que siembran lechuga, chiltoma,  repollo, tomates, zanahoria, pepinos y otros productos agrícolas con los que abastecen el  marcado nacional.

                      Sébaco como otros pueblos antiguos, también a sufrido tragedias  que lo han obligado a cambiar de lugar, por eso se escuchan varias   versiones sobre su original asiento, pero por el momento, los  descendientes de aquel pueblo que se rebeló a los españoles, están allí, en el vértice de los caminos que llevan a la otra mitad de Nicaragua.


 
 
27 DE MAYO DEL 2002 /  La Prensa Juan Carlos Sarmiento
              Sébaco y los hijos de Cihuacóatl 
 Los indígenas de Sébaco  esperan mantener el  control de sus tierras,   recuperado hasta 1997

               Los indígenas del Valle de Sébaco, poco a poco han
               logrado retomar el control sobre las tierras que
               históricamente les pertenecen.
 
 

              
    Se dice que hace algunos años un ministro adquirió una propiedad en Sébaco. Los  nativos protestaron y el funcionario justificó que también él era indio. Los indígenas   reclamaron: “¡¿indio?!, ¡pero de otra tribu!” 

              Aquella anécdota es quizás sólo una expresión del temple con que los indígenas de  Sébaco tratan de mantener el dominio de sus tierras ancestrales. 

              Moisés Palacios Alaniz es el cacique de esta tribu, única que cuenta con un jefe   “chele hasta los caites”. Al igual que él, la mayoría de los comuneros perdieron las    características de los antepasados. Sus pieles están pringadas de mestizaje y no se  sabe quién es hijo de Cihuacóatl o advenedizo, a no ser por los apellidos que   heredaron, dijo. 

              Aunque no aparenten ser indios, por los apellidos es fácil identificar a un nativo del   hermoso valle de las cebollas. 

              RECUPERARON PATRIMONIO 

              El presidente de la Junta Directiva de la comunidad indígena, Alejandro Rayo Morán, dijo que desde 1997 el gobierno volvió a reconocer la autoridad del Consejo   de Ancianos y recuperaron el patrimonio indígena. 

              Indicó que hasta ese año la comunidad indígena no tenía control de sus tierras ni   recibía reconocimiento alguno por las que están arrendadas. 

              Agregó que por mucho tiempo fueron interferidos, a tal grado que hasta 1996 se  mantenían dos directivas, una con reconocimiento del alcalde y otra con   reconocimiento del Consejo de Ancianos y de los comuneros. 

              “Hemos sido intervenidos por gente foránea que no nos permite rescatar nuestras raíces y tradiciones”, se quejó el cacique Palacios Alaniz. 

              Recordó que los indígenas compraron sus propias tierras a la corona española el   nueve de abril de 1724 por trece cargas de tostones (monedas) y trece cargas de   piedras preciosas. Afirmó que están dispuestos a tener un mayor control sobre sus   tierras. 

              Indicó que de 23 mil hectáreas de tierras que pertenecen a la comunidad, un dos    por ciento están en manos de los mismos, un 12 por ciento se mantiene usurpada y   el resto se encuentra en arriendo a grandes productores de arroz y cooperativas,  por las cuales reciben un impuesto. 

RECONOCEN AL ALCALDE 

              Por el apoyo brindado desde que asumió su cargo de alcalde municipal, Justo   Germán Velásquez Chavarría es considerado por los indios como un factor de   estabilidad y unidad, por lo que fue nombrado “Arquitecto de la Unidad Indígena”.   “Hemos tenido un año de paz, ahora sólo hay una directiva y nosotros llamamos a   esto “la nueva era”, manifestó el presidente Rayo Morán. Las buenas relaciones con   el actual alcalde son buenos augurios para los indios 

              A diferencia de otras comunidades, las de Sébaco no eligen alcaldes de vara, pues    consideran que esto es herencia de los españoles, por lo que en asamblea general   sólo eligen a su cacique. 

              El Consejo de Ancianos, compuesto por 29 personas de la tercera edad, es electo en   17 comunidades. Los miembros de este Consejo también nombran a los nueve    integrantes de su Junta Directiva.

Dora María Téllez:
"Al indígena se le trata como menor de edad"
 Nunca se hizo un censo indígena. Zelaya quiso hacerlo y fracasó 
Paxila: la comunidad de los indígenas albinos 
FABIAN MEDINA
Dora María Téllez es más conocida como política que como historiadora. Sin embargo, tiene una maestría en historia y recientemente publicó el libro "¡Muera la Gobierna! que "aborda el proceso de colonización interior que se desarrolló ahí (en Matagalpa y Jinotega) y que, después de la guerra nacional se caracterizó por la acelerada expansión del control territorial y político del Estado...", como dice Mirna Cunningham en el prólogo. Téllez es originaria de Matagalpa y a través de su estudio y experiencia personal ha llegado a conocer muy bien a los indígenas de esa región

-Pero hay comunidades donde sí se asumen como indios.
"Grupos, pero no totalmente. . Esos están clarísimos que son indígenas. Pero pueden haber mucho más indios fuera, que no estaban en la anterior circunscripción de la comunidad, que efectivamente existen. Te voy a poner un ejemplo, Yasica. No estaba en los linderos de la tierra y la comunidad se reconoce por linderos. Pero Yasica es una comunidad de indios, siempre lo fue".

-Cuando uno habla de Matagalpa no piensa en comunidades indígenas como las de Monimbó o Sutiaba.
"Es que éstos están más asimilados como campesinos que como indígenas".

-¿El indígena matagalpa es puro o es mezclado?
"Está mezclado en todos lados. No vas a ver aquí comunidades cerradas. Una comunidad cerrada que se encuentra en Matagalpa es Paxila. Se puede saber que es una comunidad cerrada porque hay bastante endogamia, porque son albinos. Albinos que tienen que usar anteojos verdes y tienen la piel casi transparente. Se mezclan entre ellos y se mezclan con indígenas. Por ejemplo, Leoncio Sáenz, el pintor, es de Paxila, y él es un indígena completo. No le ves mucha mezcla. En Paxila están esas dos poblaciones, la población indígena y los albinos..."

-¿Y de dónde salieron esos albinos?
"Hay muchas historias. Dicen que fueron unos piratas holandeses que se perdieron en el Pacífico y subieron por el Río Coco buscando el Atlántico, y una parte se desprendió a Jinotega. Tomás Belt habla de unos pelirrojos ojos azules".

-En cuanto a personalidad ¿qué diferencia al indígena matagalpa de los otros indígenas de Nicaragua?
"Podés reconocerlos más por costumbres. Por ejemplo, si vas a La Concha, vos te encontrás una cultura de uso intensivo de la tierra, a veces en tres pisos: tienen sus naranjales, abajo tienen otra cosa y luego tienen sus frijoles o maíz. Casi siempre esas unidades de producción son limpiecitas, son como jardines, tienen muchas flores. En Matagalpa te encontrás otra cosa. Es gente que no siembra un árbol en el lugar en que vive. Son más parcos, hablan distinto, tienen una "música" al hablar distinta".

 -Estos indios antes hacían sus propios tejidos y dicen que dejaron de hacerlo cuando Somoza les prohibió sembrar algodón.
"En el 60 y pico. Porque era la etapa del desarrollo industrial, de la producción de hilo, ropa. Si ellos producían algodón seguían haciendo hilo y hacían su propia ropa. Entonces competían comercialmente. Esa fue la razón por la que se prohibió también la cususa. La cususa se prohibió porque competía con el aguardiente que vendía el gobierno. Y hubo una época en el año 60 y pico que se prohibió la lengua, en la época de Luis Somoza".

-Cuenta un dirigente indígena que en la época sandinista los dirigentes fueron perseguidos porque se les consideraba somocistas y así se destruyó la estructura indígena.
"No sé... Pero sí sé que la mentalidad predominante en el Ministerio de Desarrollo Agropecuario no lograba asimilar el tema de la tierra de la comunidad indígena e hizo reforma agraria sobre tierras arrendadas". 

-¿Cómo funciona la propiedad sobre la tierra entre los indígenas?
"Se compra el derecho de arriendo y las mejoras. La tierra nadie te la vende. El arriendo fue la figura para privatizar las tierras de la comunidad sin entrar en contradicciones definitivas".

-Pero un indígena que no tiene tierras debe pagar 400 córdobas al año por manzana alquilada para sembrar a los que pagan un arriendo de 3 córdobas por manzana.
"Sí, lo que pasa es que ese es un asunto de correlación de fuerzas. La comunidades tienen una correlación de fuerzas desfavorable, y la tuvieron durante todo el siglo".

-¿Qué pasa si alguien no quiere pagar el arriendo?
"Lo pueden sacar. Si alguien no me quiere pagar el arriendo de una casa que es mía, yo lo puedo sacar con el juez. El me podrá cobrar las mejoras si vos querés, pero la propiedad sigue siendo mía".

-La alcaldía juega un papel muy importante en las elecciones de autoridades indígenas.
"Según la ley el alcalde le da posesión a la Junta Directiva, y lo que hace es un atropello. Porque eso está hecho sobre la base que las comunidades son menores de edad y dependen de la autoridad municipal. Las comunidades indígenas son organizaciones no gubernamentales. No son subordinadas al Estado".

"Muchas veces los alcaldes hacen uso de ese mecanismo para vetar la elección de una junta directiva que no les gusta".
-Alguna actividades, como las fiestas de comienzo de año, se las paga la alcaldía: les manda carne y el guaro...
"Ese es parte del mismo esquema. El Estado tiene una vinculación con la comunidad como que éstos fueran menores de edad, y esa minoría de edad tiene dos caras: la cara dura, que es donde el Estado interviene prácticamente en la elección de las autoridades y establece ciertas regulaciones sobre la comunidad y la cara blanda, que es esa. Zanahoria y garrote".

-El Consejo Supremo Electoral organiza las elecciones de las autoridades indígenas.
"Esa es parte de la misma intervención. El CSE no tiene vela en ese entierro. Son entidades privadas".

-Pero sin la presencia del Consejo Supremo Electoral las lecciones habrían desaparecido porque ellos tienen problemas para costearse sus elecciones.

"Si las comunidades tuvieran su patrimonio, claro que las podrían costear. Y podría admitirse que el Consejo Supremo contribuya a la organización de esas elecciones pero no que el alcalde le dé posesión"




 


 
 

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