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Toma única del Volcan Masaya en erupción,

La entrada a la Meseta de Los Pueblos es de fuego: cráteres de lava encendida con el Santiago que marcan la frontera y al pie las correntadas de lava extendidas que por siglos han ido acumulando ritos, mitos, leyendas, piedra volcánica, historia Patria, luchas, sueños, frustraciones, victorias, liberación nacional, por allí han corrido grandes gestas del patriotismo y las abominables acciones de traición a la Patria.
Certamen Nacional de Dulces, Panes y Rosquillas de Nicaragua DEL 6 al 9 DE ABRIL



Al borde de la lava del Volcán Santiago, está Nindirí, descrita por los cronistas como punto de referencia mágico, de allí eran los indios que Oviedo dice que se comunicaban con el más allá a través de la primer mujer que inició la resistencia clandestina. Fea, cercana al demonio, con las chichas colgadas, vaticinadora y conductora de su pueblo.

La Meseta se extiende luego, superando la depresión de la laguna de Masaya, hacia el poniente se levanta el cerro de Pacaya desde la laguna de Apoyo, centro mítico, ubicación geográfica en la mitología popular de los encantos y los hechizos, con su laguna misteriosa de color cambiante según la hora del día, de azul pálido o violeta intenso.
 



Visite el Museo de Nindiri

El siglo XVI presenció el renacimiento del naturalismo en toda la extensión de la palabra: las universidades contrataron a los primeros profesores de historia natural; los monarcas en sus cortes nombraron naturalistas oficiales, encargaron jardines botánicos y financiaron grandes expediciones científicas. La historia natural se convirtió entonces en “cosa de príncipes”, los naturalistas se acercaron a las cortes europeas y de esa manera obtuvieron el financiamiento necesario para coleccionar las especies animales, vegetales y minerales indispensables para examinar la naturaleza 
En un principio no había una clara división entre lo que podemos llamar historia natural e historia civil. La separación de una y otra disciplina fue un proceso.
 


Tres obras sobresalieron durante el tiempo de la Conquista: 
 
 
  •  de Gonzalo Fernández de Oviedo
  • la Historia natural y general de las Indias y de la Tierra Firme del Mar Océano,
  • de Francisco Hernández. 
  • la Historia natural y moral de las Indias, de José de Acosta, y la Historia natural de Nueva España, 
  • Hernández.

  • El espacio al que hacen referencia las dos primeras obras es el de las Indias occidentales, y la Nueva España es el territorio que exploró y describió 
    Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés (1478-1557) llegó en 1514 a las Indias, fue capitán de la fortaleza y ciudad de Santo Domingo y primer cronista de las Indias occidentales. 

    Hasta 1532 sirvió a la corona como veedor. Ese mismo año fue nombrado cronista oficial, por lo que a partir de ese momento se dedicó a recoger y escribir “con más reposo por su real mandado estas materias e nuevas historias de Indias”.2

    Recopiló gran cantidad de información, escribió cartas, solicitó informes a gobernadores y virreyes e interrogó a los viajeros que se detenían en Santo Domingo, escala obligada para los conquistadores y colonizadores de las Indias. 

    Sus informantes fueron Juan Cano, conquistador de México, Jiménez de Quesada, Almagro, Pizarro, Urdaneta, Soto, Ponce de León, Pánfilo de Narváez, Alonso de Santa Cruz, Álvar Núñez, Solís, el licenciado Vadillo, Orellana, García de Lerma, los Lugo y los alemanes de la casa Welser.

    3 En 1526, antes de ser nombrado cronista oficial, Oviedo publicó en Toledo, por primera vez, el Sumario de la natural y general historia de las Indias. 

    Traducida al latín, al inglés y al italiano se publicó en 1534 en Venecia y en 1555 en Londres Este libro precedió a la Historia General y Natural de las Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano, escrita a lo largo de muchos años, entre 1526 y 1549, y con múltiples interrupciones. La publicación de esta última obra tuvo muchos contratiempos. La primera parte fue publicada en 1535 en Sevilla, en la imprenta de Cromberger.



    En 1548 Oviedo escribe sobre los adelantos de su obra, así como de otra posible reimpresión de la primera parte “acrecentada y enmendada y másornada que estuvo en la primera impresión: e así mismo se imprimirá la segunda,y yo quedaré continuando la tercera, en la cual no me faltará voluntad para concluirla, pues que está una gran parte de ella escrita en minutas”.

    Sabemos que el Estado español detuvo la publicación del resto de la obra. Fueron por lo menos tres las razones para interrumpir la edición: en primer lugar, el recelo de que las potencias extranjeras encontraran noticias sobre las riquezas naturales del Nuevo Mundo. 

    En segundo lugar, la imagen tan crítica que ofrecía Oviedo sobre la conquista y los conquistadores; de hecho, en 1548 Bartolomé de Las Casas argumentó, ante el Consejo de Indias, en contra de la aprobación de la Historia general, bien por las palabras que escribió en su contra o bien por no parecerle sus juicios sobre los indios americanos y sus conquistadores. La tercera razón que tenemos que tomar en cuenta es la falta de dinero para costear la impresión.

    6 Oviedo hizo una crítica feroz a los conquistadores, parece increíble queel cronista de su majestad hiciera estas denuncias tan violentas, resultadode su empeño por decir “verdades”. 

    Por ejemplo, sobre Hernando de Soto escribió:...

    atended a los subcesos deste gobernador mal gobernado, instruido en la escuela de Pedrarias de Ávila, en la disipación y asolación de los indios de Castilla del Oro, graduado en las muertes de los naturales de Nicaragua y canonizado en el Perú, según la orden de los Pizarros; y de todos esos infernales pasos librado y ido a España cargado de oro, ni soltero ni casado, supo ni pudo reposar sin volver a las Indias y verter sangre humana, no contento de la vertida, y a dejar la vida de la manera que adelante se dirá y dando causa a que tantos pecadores, engañados de sus vanas palabras, se perdiesen tras él.

    Ante tal visión de la conquista no es de extrañar que la publicación de esta obra fuera detenida. La imagen de los conquistadores que proporciona Oviedo poco difiere de la de Las Casas. En cambio, la visión que sobre los indios tenían uno y otro, discrepaba muchísimo. Una de las argumentaciones que hace Las Casas en contra de Oviedo muestra claramente la rivalidad que había entre ellos:

    La causa de la perdición y acabamiento destas gentes asigna Oviedo que es porque son gentes sin ninguna corrección,ni aprovecha en ellos castigo,ni halago, ni buena amonestación, e naturalmente son gente sin piedad, ni tienen vergüenza de cosaalguna; son de pésimos deseos e obras, e de ninguna buena inclinación.



    El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo, que vivió en León Viejo en el tiempo de la conquista española, fue el primero en describir con algún detalle e ilustrar los volcanes nicaragüenses, a la vez que registró las creencias supersticiosas y tradiciones que los indígenas tenían sobre estas montañas de fuego y humo.
     
     

    Oviedo visitó el volcán Santiago una noche en compañía del cacique de Nindirí. En esa ocasión el cacique le refirió sobre la presencia de una vieja bruja que vivían en el fondo del cráter y que de vez en cuando se aparecía para tener sesiones con los caciques de la región, instándolos en todo caso a expulsar a los españoles de su tierra. 

    La vieja era una especie de pitonisa aborigen pues también les pronosticaba sobre los fenómenos a acontecer. 

    Los indios en respuesta le ofrendaban niños y doncellas en sacrificios propiciatorios, además de ceremonias que tenían lugar en unos templos o teocalis situados en el borde del cráter. 

    El fanático fraile Francisco Bobadilla, creyendo que la bruja era el mismísimo diablo, mandó a plantar una cruz en la cima de la montaña para exorcizar al demonio.
     
    EL RELATO DE OVIEDO 


                                        (español del Siglo XVI): 
                   "Oy decir a aquel cacique de Tenderí, que avia él entrado algunas veces en aquella plaza donde está el pozo de Massaya con otros caciques, é que de  aquel pozo salía una muger muy vieja desnuda, con la qual ellos hacían su monexico (que quiere decir consejo secreto) é consultaban si harían guerra  o la excusarían o si otorgarían treguas a sus enemigos é que ninguna cosa  mandado é quella les decía si avian de vencer ó ser vencidos, é si avia de  llover é cogerse mucho mahiz, é que tales avian de ser los temporales é subcesos del tiempo que estaba por venir, é que assi acaescia como la vieja pronosticaba. 

                  La crónica continúa: "E que antes o despues un dia ó dos que aquesto hicesse, echaban allí en sacrificio un hombre ó dos ó más é algunas mugeres é muchachos; é aquellos que assi sacrificaban, yban de agrado a  tal suplicio. E que después que los chripstianos avian ydo á aquella tierra, no quería salir la vieja á dar audiencia á los indios sino de tarde en tarde ó quassi nunca, é que les decia que los chripstianos eran malos é que hasta que se fuessen é los echassen de la tierra, no queria verse con los indios, como solia. Yo le pregunté que cómo baxaban á la plaza, é dixo que  primero avia por donde baxar por la peña; pero que despues se avia  hecho mayor la plaza, é avisa caydo de todas parte la tierra é se avia  quitado aquel descendedero é oportunidad de baxar". 

                  "Yo le pregunté que despues que avian avido su consejo con la vieja ó  monexico qué se hacia ella, é que edad tenia ó qué dispusición: e dixo que  bien vieja é arrugada, é las tetas hasta el ombligo, y el cabello poco é  alzado hacia arriba, é los dientes lenguos é agudos, como perro, é la color  más oscura é negra que los indios, é los ojos hundidos y encendidos; y en fin, él la pintaba en sus palabras como debe ser el diablo. Y esse mesmo debia ella ser, é si este decia verdad, no se puede negar su comunicación de los indios é del diablo. E despues de sus consultaciones essa vieja infernal se entraba en aquel pozo, é no la vian más hasta otra consulta. 

                  "Destas vanidades é otras copiosamente hablan los indios, é segund en sus  pinturas usan pintar al diablo, ques tan feo é tan lleno de colas é cuernos é  bocas é otros visages, como nuestros pintores lo suelen pintar á los pies del arcángel sanct Miguel ó del apóstol Sanct Bartolomé, é sospecho que le deban aver visto, é quél se les debe mostrar en semejante manera; é assi  le ponen en sus oratorias é casas é templos de sus ydolatrias é diabólicos   sacrificios. 

    Curiosamente, a pesar de los fracasos de estas expediciones al fondo del Masaya, encontramos varios intentos de otros aventureros que durante el resto el siglo XVI solicitaban permiso al rey de España para, según ellos,  “explotar la mina del volcán”

    Otro de los acontecimientos volcánicos suscitado en el siglo XVI fue el derrumbe del cráter antiguo del Mombacho, luego que un terremoto rajara las paredes y volcara la laguna que contenía en su interior sobre una población indígena, de 400 habitantes, que estando ubicada al pie del volcán quedó enteramente sepultada por una avalancha de agua, rocas y lodo, que descendió por la ladera sur en 1570.
    Tomado de Don Jaime Incer 

    Crater del Volcán Santiago en Masaya.
    Antes de llegar a la plaza del
    Complejo del Parque Nacional Volcan Masaya, desde donde se aprecia la oquedad con parte de  sus secretos expuestos, hay un local donde el visitante puede comprender el fenómeno vulcanológico, pero además conocer la historia a través de escritos y de vasijas, herramientas y otros utensilios precolombinos. Quedara impresionado de este lugar, aparte de la elevación donde está erigida la Cruz de Bobadilla, es por el paisaje lunar de este ambiente


    Allí mismo quedó estancada la contraofensiva de la guardia al intentar pasar a Masaya por el mismo camino que entraron los muchachos al Repliegue. Allí, entre Coyotepe y La Barranca los esperó Zeledón con sus trincheras abiertas en 1912 y usadas en 1979 como parte de la misma lucha escrita sobre los mismos lugares.
    El Repliegue Táctico” fue una maniobra militar realizada por los sandinistas el 24 de junio de 1979, que consistió en retirar a sus guerrilleros de Managua, que luchaban contra la dictadura de Somoza (1937-1979), y trasladarlos a Masaya, simulando que las fuerzas del FSLN estaban en malas condiciones. Los combatientes sandinistas eludieron a fuerzas de infantería y aviación somocista, en esa retirada de Managua a Masaya. Los sandinistas de Managua se unieron así a los combatientes que se hallaban en Masaya, y después todos avanzaron hacia Managua hasta lograr el triunfo armado del 19 de julio de 1979 sobre la Guardia Nacional del presidente Anastasio Somoza Debayle.
     
     


    Entre cerro y cerro está Coyotepe y La Barranca, y en ellos el recuerdo de Zeledón y los patriotas que lucharon en los montes y calles de Masaya. Según dicen, los brujos y sajurines de la zona habían predicho que, si Zeledón moría, quedaba en agonía todo lo demás y después iba a ser difícil salvarlo, y también dicen que fue por eso que los conservadores comenzaron a perseguir a brujos y curanderos, dicen que el espiritu de Zeledón quedó entrampado en la Fortaleza de El Coyotepe, y que en sus tuneles se escuchan, sonidos como que alguien esta armando y desarmando un fúsil, y la voz del General que dice: Que se rinda tu Madre!!
    yo haré con los míos la resistencia que el caso reclama y 
    que demanda la dignidad de Nicaragua.



    Estado Mayor del General Benjamín Zeledón, en noviembre de 1910. Fila de arriba: Felipe Neri Fernández, doctor y general Benjamín Zeledón, Enrique Cerda, Luciano Astorga, Antonio Medrano, Carlos Quiroz, Mariano Barreto hijo, Salvador Lacayo Portocarrero, Gilberto Saballos, José María Castellón. Fila del centro: Ignacio Chávez hijo, Roberto González, Mariano Barreto, Santiago Argüello, Alejandro Bermúdez y Sebastián Salinas. Fila de abajo: Gregorio Chávez, Rodolfo Espinoza y José Dolores Gámez. 
    (LA PRENSA/FOTOS CENTRO DE HISTORIA MILITAR) 
    De Benjamín Zeledón
    Fragmentos de la carta al coronel Joseph Pendleton, del 3 de octubre de 1912, como respuesta a la invitación a rendirse.

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    Confieso a U. que he leído su nota a que aludo y me he resistido a creer que esté firmada por un militar instruido [...] y que sirve bajo la bandera de la gran Nación (norte) Americana que se precia de ser la maestra de las Repúblicas Democráticas del Continente Americano; y mi extrañeza sube de punto cuando considero que es imposible que el Gobierno de los Estados Unidos de Norte América y, sobre todo, el Senado de la patria de Washington y de Lincoln, haya autorizado a sus servidores para que vengan a intervenir con la fuerza armada en los asuntos interiores que los nicaragüenses discutimos en esta tierra que es nuestra, y que nos la legaron libre, soberana e independiente nuestros padres.

    [...] no veo ni remotamente la razón que pudiesen tener U. o sus superiores para exigirme la entrega de mis posiciones o el desarme de mi ejército; yo en consecuencia, me atrevo a pensar que U. retirará sus amenazas en vista de la justicia que me asiste. Pero si desgraciadamente para la honra de los Estados Unidos de Norte América, U. y sus jefes desoyesen las razones fundadas que aduzco y llevasen adelante sus pretensiones de ataque [...] yo haré con los míos la resistencia que el caso reclama y que demanda la dignidad de Nicaragua, que nosotros representamos, y después, caigan sobre U., sus Jefes y la fortísima Nación a que pertenecen, las tremendas responsabilidades que la Historia les aducirá y el eterno baldón, por haber empleado sus armas contra los débiles que han venido luchando por conquistar los fueros sagrados de la Patria.
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    Tomado de: Gregorio Selser, Nicaragua de Walker a Somoza, Mex Sur Editorial, México, 1984.
     


    Estatua al Cacique Diriangén
    En las colinas de la laguna de Apoyo se levantan los sitios arqueológicos de La Flor y San Bartolo, testimonio vivo de donde salió la resistencia armada contra la primera invasión armada: Diriangén con sus estrategas. Diriangén que no era un guerrero, sino sumo sacerdote, pero que se hizo guerrero y combatió.

    Un poco más adelante está Niquinohomo, donde nació Sandino y al lado Catarina donde Sandino vio a Zeledón arrastrado por los Yankis. De allí salió para después deslumbrar al mundo y ser el General de los Hombres Libres.
     

    Y casi pegado están Masatepe y San Marcos donde nacieron Moncada y Somoza, grandes traidores a su Patria. Eran de la Meseta aunque no descendían de los mangues.
     
    Y más allá está el otro vértice con el otro cerro que también se llama Pacaya y al pie Diriamba, transformado en sus relaciones de producción, por el café,pero fue fiel guardián colectivo de las viejas danzas que hicieron florecer el maíz en chilotes tiernos con el agua de los inviernos evocados. Son los tres vértices de la tierra alta y quebrada, tierra de lucha tenaz con la naturaleza por la subsistencia, de perseverancia en las tradiciones.

    Es lo Chorotega que se conserva en sonidos de tambores, de chirimías, flautas, a través de los nombres de la topografía Diriá, Diriomo, Nindirí, Diriamba, Nimboja, Norome, Monimbó o en los sonoros apellidos que todavía quedan:
    Ñamendiz, Crurinda~ Namoyure, 'Potosme, se conserva como forma más íntima y universalizada en las comidas como el picadillo o indio viejou la masa de cazuela y las chichas,  las chichas, multiplicidad de chichas cazuela. contento de los que de allí somos.


    Santa Cecilia con Mondongo no son cosas del pasado
    Resonando en la algarabía de borrachos enchichados, en gritos que resuenan en los caminos polvorientos, reunidos durante siglos por los antiguos mangues que tienen la voluntad de persistir y perpetuarse en vasijas moldeadas por los dedos humedecidos con el barro o la ligereza de esos mismos dedos tejiendo palma, haciendo hamaca la cabulla o la firmeza con el formón, sacando figuras de la madera en la mejor artesania.

    Es el rumor de los manantiales o el ruido sordo de los barriles que bajan a los Pozos para luego subir entre el crujiente amasijo torneado del mecate al malacate de constantes bueyes que de vez en cuando mugen.

    La Meseta es un contraste perenne, el territorio transcurre entre lomas y hondonadas entre historia de luchas por la Soberanía y los mitos que los mismos héroes engendraron, entre cafetales y hortalizas y febril actividad productiva en una tierra dura, llena de rocas, de donde emergen los manantiales, de duendes, duentitos y aparecidos para cuidar el agua escasa.

    Es la Meseta de los profundos pozos que pasan de las doscientas varas, donde más de la mitad de la vida transcurría en el aseguramiento del agua: para beber, para las vacas, para la tierra de los huertos que se cultivan casi gota a gota.

    Por que el agua en la Meseta es fuente de divinidad y mitos, arrasados ahora por los tubos de agua potable que van sustituyendo aceleradamente a las pipas y a las pilas, a los cántaros y las angarillas de los caballos para acarrearla, ya no sirven más las tinajas de las casas,

    Se sustituyen las costumbres, aunque quedan los ruidos de siempre que arrecostados contra los paredones de las laderas avanzan y rebotan junto a los sordos rugidos del volcán, que se penetra con los silbidos ligeros de tincos o el tropel arrebatado de los venados que llegan a aguar a los escasos manantiales que bajan de las lomas y se remozan tranquilos bajo el leve aleteo de los zenzontles y de los guardabarrancos, manantiales que pasan entre los grandes genízaros y guanacastes, el viento entre los árboles meciéndose duro y cada árbol tiene su propio sonido como si el viento lo tocara de manera distinta, y el sordo ruido que surge de las profundidades en leves rizos de las lagunas y que surge en casi tímidos oleajes a combinarse con el cancaneo de las loras que surcan los cielos siempre limpios o que desde los mamonales rechinan comiendo mamones o el ruido bullicioso que por siglos se desprende desde los solares o desde las calles en las fiestas patronales: la marimba o el sonido agudo de los sones que salen de los pitos del macho ratón, del Toro Guaco, de los chinegros, de los negros de Diriá o el Güegüense diriambino, tronando-por siglos para hacer sentir la presencia del indio, sonidos que son nuestra historia, nuestra identidad. El granadillo hecho marimba repicando en los solares, en las calles, en cada fiesta de cada pueblo.
     
     

    Monumento al Gueguense en Rotonda Gueguense en Managua, Nicaragua

    El grito guerrero que emergió contra los filibusteros, en la resistencia de Zeledón, en los caminos que condujeron a la continuada insurrección popular desde octubre del 77.


    TOUR FINCAS DE CAFE

    Al parecer el café mató la lengua mangue, hasta finales del siglo pasado el mangue fue lengua conocida en la zona de la Meseta de los Pueblos. Con el cultivo del café se transforman la vida, el trabajo artesanal o de hortelanos, pasa a ser un trabajo de campamento, en camarotes. Producción que no es para el consumo de la casa, ni para el intercambio comercial local sino que es llevado por el ferrocarril que cruza la meseta desde los beneficios de Diriamba y Jinotepe.
    El patrón y los capataces imponen la forma de la comunicación, el ser indio, orgullo de la Meseta, pasa a ser sinónimo de peón, de cortador de café, algo casi despreciable, donde el hombre pierde el nombre y pasa a ser número, porque los cortadores se miden por cantidades de manos, y el ritmo de las fiestas tiende a cambiar, es el auge de las fiestas de Enero que cumple el ciclo del café, sobre las fiestas de Junio y Julio, que siguen el ciclo del maíz.

    El chilote pasa a ser elemento casero, porque en la zona el ritmo de la vida lo impone el café. Los cortes de café. Además el café solo ocupa el territorio y los brazos, todo lo demás es de afuera. El extraño cultivo, es patrimonio también de extraños. Es el trastorno de la vida, de la comunicación y de la lengua.

    Entrando a los pueblos se veían las pipas, primero de madera, después de barriles o láminas redondeadas de metal que a veces se necesitaban dos yuntas de bueyes para subir las colinosas calles pedregosas, porque en la Meseta no hay pueblo parejo, y los piperos con su lona sobre el hombro apuraban a los bueyes con largo chuzo que también servía para sonar la pipa, pregonando el agua y de las casas salían con precisa para pedir dos, tres ó cuatro cántaros de agua, cántaros hechos por los hojalateros de Diriomo o de Masaya, con dos orejas que eran colocadas en sendos clavos en la parte trasera de la pipa de donde fluía el agua cristalina y rebosante hasta rebalsar, que luego el diestro pipero, de tirón, levantaba sobre los hombros y en paso precipitado entraba por la puerta, ya conocida, a volcar el agua dentro de las tinajas de barro, que de mayor a menor eran colocados en el patio o en la cocina.

    Hasta hace poco, en la Meseta de los Pueblos, quien tenía el agua tenía el poder. Un poder definido en la capacidad económica para hacer un pozo, para regar de agua su calle, para llevar el agua en Viernes Santo y que el Sábado de Gloria fuera bendecida para usarla todo el año. Pero el Pueblo también tenía su alternativa mítica de defensa contra los poderosos.

    Eran las tinajas que conformaban todo un orden en la vida cotidiana, en el comportamiento social, primero estaban los sacadores de barro, del mejor barro de San Juan de Namotivá para tinaja grande y fina de cuatro a seis cántaros de capacidad.

    De la pelota de barro humedecida, amasada y vuelta a amasar, por la forma de los dedos, puesta al sol y luego afmada con piedra del río y después puesta a fuego de paja y caña para dejarla lista de ser curada a veces con ceniza y más tarde con cemento.

    Allí, por días y días, se conservaba el agua fresquecita para tomar y preparar la comida. En el orden de la vida cotidiana que se perfumaba de heliotropos y gardenias junto a los tinajones, porque para entonces hasta el frescor del agua sobre la dura tierra era cuidadosamente medido y aprovechado en coloridos jardines mantenidos gota a gota.

    Era el agua como fuente de frescor, vida y mito!!
    El agua debía compartirse en los primeros días de pozo, o en los primeros viajes de una pipa, negar el agua a un necesitado era casi como condenarse en vida. Porque, los pozos y manantiales estaban cercanos al más allá, a los duendes y a los Santos.
    El pozo como mito, los manantiales como leyenda de duendes y las lagunas como el encanto y contacto del más allá. Oro y misterio se esconden, en las verdosas aguas de la laguna de Masaya, la riqueza y la muerte, la ambición y el castigo, se dice que en sus farallones sale un toro de oro que persigue a la gente, no todo el mundo puede verlo. Es para aquellos que andan detrás de una ambición y la buscan en las laderas y el toro de oro los arrincona contra la laguna. 

    Y son secretos que solo la gente de la laguna conoce, que no cae ante la tentación del oro, es la trampa para los invasores. Esos mismos extranjeros que con Fray Blas Díaz del Castillo trataron de, extraer oro líquido de las profundidades del volcán. Y era fuego que derritió los cubos. El castigo para el buscador de oro era la barrera mítica de la defensa de los pobladores. Una laguna que principalmente atraía a sus terribles profundidades al hombre blanco, al que inclusive se le recomendaba y aún se le recomienda, no bañarse para su propia suerte. Porque la laguna vivificada es implacable con cualquiera y por eso existe un remolinito que pasa recorriendo las orillas, que nunca se sabe cuándo se aproxima, que de pronto agarra, envuelve y lo lleva adentro.

    Y mientras en la laguna de Masaya hay castigo con la muerte, en la de Apoyo la muerte es casi premio. Un ahogado en Apoyo, es que fue encantando por la laguna y va a las profundidades a disfrutar de placeres, la laguna misma es diferente, Apoyo es azul y transparente, con oleaje, sus montañas están llenas de encantos:el pájaro de los mil colores, el Cerro de Ardillas con sus abundantes y riquísimas frutas mágicas que sólo sirven para comerse allí. 

    Dicen que el Sotacaballo vive cerca del remolino de Apoyó que está al centro y no castiga, chupa a los audaces, escoge a los mejores para llevarlos a las profundidades y no busca, espera. El agua misma debió haber sido un misterio para el conquistador que encontró el agua salóbrega con abundante pesca de agua dulce y movimiento de olas como el mar. Las dos lagunas que marcan dos vértices de la Meseta. Castigo y encanto.

    Otra versión encontrada acerca de el famoso Mounstruo Sotacaballo es que éste Mounstruo de la Laguna de Apoyo  es al parecer una niña, es una bella  Princesita india que vive en su Palacio sumergido en el fondo de la laguna.  Ella podria tener la fuerza y belleza de una linda yegua y el cuerpo salvaje de un reptil, aparentemente calmada saca su carita del agua, o semisumergida se parece a una linda yegua blanca con  manchas grises; su tranquilidad y paciencia son admirables, Ella espera que lleguen hacia Ella, sin embargo pareciera como muy temerosa,   la gente debe de quererla porque es la Belleza Magica de la Laguna, la gente no debe de causarle daño, y  por eso se queda en centro haciendo remolinos.

    Hace ya muchisimo tiempo, cienes de años ya han pasado de aquella terrible explosión, la tierra lanzada al aire en forma de cenizas por kilómetros, y se formo un gran hoyo éra un tremendo abismo como en forma de cono, el Palacio quedó totalmente  destruido, y todo mundo en la ciudad murió, todos menos la bella princesita, 

    Una enorme lagartija de oro, parecida a un dragón pero éste muy bueno, miro a la niña sola y con hambre, y desde ese momento la Lagartija de Oro la protegia y alimentaba a la Princesita india todos los dias, y todos los meses meses,y pasaron los  años y esta niña éra feliz con la Lagartija de Oro, que siempre le llevaba semillas, y frutas...y asi paso mucho tiempo, hasta que una enorme tormenta de agua, en donde llovio por dias, por meses, llenó el hoyo de agua, en donde se encontraban las ruinas de la Ciudad que quedo completamente sumergida en una enorme Laguna.

     La princesa sale y se posa en el medio de la Laguna luego forma un circulo hasta formar un remolino, puede pasar horas esperando hasta que el remolino chupa a el jóven simpatico que Ella quiere capturarle y llevarle al fondo de la Ciudad Sumergida en las profundidades de la Laguna, en su Palacio para amarle, para venerarle, complacerle y hacerle feliz todos los dias de su vida.

    Una vez caminando por las calles de Masaya miré que dos mujeres discutían, las dos parecian amigas sin embargo y solamente estaban bromeando, de repente una le dijo a la otra éste dicho muy popular y " Ya muy viejo y ahora olvidado".

    En el pasado la gente rumoraba de que los duendes estaban protegiendo los manantiales y los Rios, y Lagos, tambien las Lagunas, y la Laguna de Apoyo tiene tambien sus duendes, y duenditos que forman Fuerzas de ataques en contra de los depredadores que cercan con propiedades dentro de la Reserva Parque Nacional. 

    Con el agua potable los duendes se fueron esparciendo en el tiempo, les dieron layof, los despidieron, unos se metieron en los pozos abandonados y otros en cuevas y cauces,  los santos permanecieron en las Iglesias. Y el Pueblo hizo aparecer a los Santos en el agua: mar, ojo de agua, manantial o pozo. Esa divinidad y esa magia era usada por el que tenía la capacidad de dominar el agua: con bueyes, pipas, pozos y pilas.

    VISITE LA BASILICA DE SAN SEBASTIAN EN DIRIAMBA

    Visite la Parroquia de Santiago en Jinotepe

    EL PODER DE SAN SEBASTIAN Y SANTIAGO
    Si el agua era parte de las divinidades, también era fuente de la divinidad y el poder. 
     Dicen que los encontraron en unas cajas cerradas en el Pacífico, una decía Diriamba y la otra Jinotepe. Entonces los indios que andaban en la costa del mar buscando caracolitos para hacer sus collares los encontraron, eran 350 indios que andaban en pantalones cortos de manta china y cotona blanca, las mujeres usaban enaguas. Ellos se los echaron al hombro y lo trajeron a la Iglesia. Fue un 20 de enero que lo hallaron, entonces ese día nombraron patrono a San Sebastián, entonces esa es la fiesta que hacen con los indios bailando, el Toro Guaco, San Martín y el San Ramón son el mismo baile.


    VISITE LA PARROQUIA DE SAN MARCOS

    San Marcos, según se dice es en la pila que apareció. Ahí está el Santo, pero es otro Santo, ahí está retratado, ahí está pues en un nicho y ahí se llama así, en una cañada donde llega la línea divisoria de La Concepción y San Marcos, permanece en un manantial de agua, ahí nunca se seca. Es un ojo de agua dividido entres pilas. Antes de ahí se proveía el agua de aquí de San Marcos y de La Concepción.

     
     



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