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MUNICIPIOS DE MANAGUA 
SAN FRANCISCO LIBRE MANAGUA NICARAGUA


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Puerto en San Francisco Libre
Fue inaugurado ayer y se llama Carlos Fonseca Amador
Elba Cristina Parrales
laprensa.com.ni (Mayo 9 2009)
Con 17 pies de profundidad, 80 metros de largo y 40 metros de ancho, fue inaugurado ayer sábado, el puerto lacustre Carlos Fonseca Amador en San Francisco Libre, municipio de Managua.
Con La Mora Limpia de fondo, el Presidente de la República Daniel Ortega junto a la Primera Dama, Rosario Murillo y el alcalde de San Francisco Libre, José Ángel Velásquez, aseguraron que el puerto llevará el progreso al municipio.
El director de la Empresa Nacional de Puertos, Virgilio Silva, expresó que la construcción del mismo duró aproximadamente un año, para eso se tuvo que construir un canal de dos kilómetros y dragar 30 mil metros cúbicos.
Asimismo, Silva explicó que no hay peligro de inundación, porque se hicieron tres niveles mayores al nivel del lago. También afirmó que fueron 300 trabajadores en total los que construyeron el puerto por turnos, “día y noche” y que de esos 300, 100 son mujeres.
ESPERAN TURISTAS
Los planes para este puerto son construir restaurantes y módulos de artesanías. Asimismo rodearlo de más ranchos de los que están construidos en este momento para que los turistas nacionales e internacionales puedan disfrutar de la vista del lago Xolotlán.
Entre los beneficios que se esperan con la construcción de este puerto es que se aumente la economía local, con nuevos empleos y con el desarrollo del turismo.
San Francisco Libre,  ubicado a 76 kilómetros de la ciudad capital y se encuentra a la orilla del Lago Xolotlán (Managua). 
La tierra de las iguanas!!..
Proteja las iguanas de San Francisco

   7 DE AGOSTO DEL 2000 -La Prensa
  Municipio con dos nombres 
   JUAN CARLOS BOW
A San Francisco Libre se le conoce también con el nombre de San Francisco  del Carnicero, debido a dos supuestos hechos, uno que en esta zona se ubicaba hace tres décadas una buena cantidad de mataderos de ganado. 
              El otro suceso por el cual, según los pobladores, se le da ese nombre era porque en esta zona se cometían asesinatos por parte de la Guardia  Nacional, que estuvo durante la dictadura de los Somoza, versión que  confirmó Simeón Gutiérrez Valle, vicealcalde de la localidad. 
              Es a partir del triunfo de la revolución sandinista que se bautiza como San  Francisco Libre. 
              En el municipio existen cuatro comarcas, San Roque, Telpochapa, Laurel Galán y San Francisco Libre, que tienen alrededor de 33 comunidades entre  todas. 
              En la comarca de San Roque se encuentran las comunidades Primero de Mayo o El Mayro, San Ramón, Las Mercedes #1, San Roque, La Corra y El Madroñito. 
              En la comarca de Telpochapa, se encuentran las comunidades de  Telpochapa, La Conquista, Quebrada Honda, Las Lomas, San Jorge, San  Juan, La Trinidad y Los Pochotillos. 
              La comarca de Laurel Galán la conforman las comunidades de Las Mojarras,  El Terrero, Las Mercedes, Las Delicias, El Brasil Blanco, Las Huertas, El  Tamarindo, Las Mercedes del Vijagüe, El Vijagüe, San Benito 1, San Benito 2 y San José del Marango. 
              Mientras en la comarca de San Francisco Libre, se ubica el casco urbano, además de las comunidades de Las Pipas, El Valle, La Bocana y Palo Hueco. 

              Entre las principales actividades económicas que se desarrollan en el  municipio están la agricultura y la ganadería. Aunque hay otras formas de subsistencia como es el corte y comercialización de leña. 

              Mientras que en el casco urbano del municipio se dedican principalmente a la  pesca. 

BRIGADAS ECOLOGICAS DE SAN FRANCISCO 
BEM
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INFORMESE EN SU ALCALDIA MUNICIPAL
Pob. 10,118 hab. 7,298 rural   5367 votos    Territorio 664  km² 
Densidad 14 Hab/km²   Fundacion 1961.
MUNICIPIO
SAN FRANCISCO LIBRE

La Prensa, Julio 29 2001
San Francisco:
La vieja puerta de Managua

Orlando Valenzuela
 * Como muchos pueblos costeros de Nicaragua, el municipio de San Francisco Libre tiene la misma historia en común: tuvieron su época de esplendor hace muchos años y ahora viven en el olvido. La Carretera Panamericana, que significó desarrollo y progreso para otros pueblos, fue el acta de defunción del otrora bullicioso puerto lacustre

San Francisco se comenzó a desarrollar a mediados de 1826, pero fue a partir de 1900 que el poblado tomó gran importancia porque fue utilizado como ruta de tránsito entre la zona Norte del país y la capital, Managua.

Para ese entonces, por este poblado, situado a la orilla de la parte norte del lago de Managua, pasaba toda la producción agrícola de Matagalpa, Jinotega, Estelí, Nueva Segovia y otras partes del Norte del país hacia el gran mercado capitalino, mientras que de Managua transitaban decenas de comerciantes con telas, zapatos, sal y otros productos para venderlos a los campesinos de las haciendas y poblados del otro lado del Xolotlán.

En esos primeros años del siglo XX, al puerto de San Francisco llegaban diariamente decenas de lanchas de remos, botes de vela y pequeños barcos de vapor que trasladaban familias enteras de un lado hacia el otro, dándole un gran impulso al desarrollo del pueblo, que así vio nacer tiendas comerciales, ferreterías, herrerías, panaderías, comedores, pensiones, y un agitado intercambio de mercaderías de todo tipo.

Pero lo que le dio mayor fama y hasta le cambió el nombre a este poblado no fue sólo su puerto, sino la actividad comercial de sus pobladores, que consistía en la venta de carne de venado y de res, en los dife-rentes sectores de Managua. Los habitantes de San Francisco eran grandes cazadores y desta-zadores, por lo cual el lugar se llegó a conocer por muchas décadas como San Francisco del Carnicero.

Todo marchaba bien en el pueblo, había trabajo y mucho movimiento de mercancías, y obreros en busca de las grandes haciendas cafetaleras y ganaderas de Matagalpa y Jinotega o las minas de oro de El Limón y La India. 

Paradójicamente, la construcción de la Carretera Panamericana, que fue motivo de progreso para otros pueblos y ciudades del centro y norte del país, para San Francisco fue como su acta de defunción, pues a partir de que se abrió la nueva vía, el puerto perdió su importancia, ya que todo el tráfico comercial se empezó a realizar por la nueva ruta.

Con el tiempo, el viejo muelle del puerto fue tragado por las aguas y el olvido, convirtiendo a este pueblo en un simple atracadero de botes de velas rotas, donde ahora naufragan los recuerdos de aquellos días de esplendor.

La crisis que siguió al aislamiento y abandono de San Francisco llevó a centenares de sus pobladores a ver en la madera de los bosques su única manera de sobrevivir, por eso desde los años 70 este municipio se ha convertido en el principal abastecedor de leña de la capital. De San Francisco, hace algunos años, salían hasta cincuenta camiones diarios con cinco toneladas cada uno de madera en rajas. 

Hoy en día sólo salen de diez a quince camiones, porque ya casi no quedan bosques, mientras tanto, el pique de leña no se detiene, porque es la única posibilidad de sobrevivir de la población. La otra alternativa de subsistencia es la pesca artesanal, a la que se dedica una buena parte de las familias, ya sea para la venta a las empresas acopiadoras o para el autoconsumo.
El municipio mantuvo el nombre de San Francisco del Carnicero hasta que le fue sustituido por el de San Francisco Libre, cuando triunfó la Revolución sandinista en 1979.

La situación de los 9,834 habitantes de San Francisco es muy difícil por la falta de empleo, que se agravó con el paso del huracán Mitch, el cual destruyó lo poco que quedaba de bosque, arrasó muchas viviendas y tierras de cultivos, dejando una secuela de hambre y enfermedades. Pero lo más triste es que el Minsa no da respuesta a las necesidades de salud de la población, pues nunca hay medicamento en la farmacia del centro asistencial, aunque “milagrosamente” sí la hay en una venta cercana.

Aunque por muchos años San Francisco Libre ha estado en la lista de los pueblos que viven en extrema pobreza, no se sabe quién fue el “genio” que borró a este municipio de la nómina, razón por la cual ahora no le dan la ayuda que antes recibía.
 

A pesar de que San Francisco está a sólo 37 kilómetros de Managua, sus pobladores viven otra de las ironías de la vida, pues mientras la energía eléctrica que les llega desde León se corta de vez en cuando, la factura les llega puntualmente... de Managua.

AQUELLOS "TIEMPONES" DE SAN PANCHO

Sentado en su nueva silla de plástico ubicada a la orilla de la puerta de la calle y apoyando su pie izquierdo sobre una vieja caja de lustrar, don Manuel Antonio Ruiz Delgadillo ha visto pasar frente a su casa los mejores días de sus 79 años.

De sonrisa pícara y fluido hablar, don Manuel es como un cofre abierto de recuerdos que afloran al sólo mencionarle la época de sus años mozos.

Nadie como él conoció los “siete vicios del garrote y los mil oficios del necesitado”: fue comprador, arreador y mata chancho, buhonero y carretonero en el Mercado Oriental, vendedor de lotería, cajetas, cebolla, lustrador, cazador, pescador, beisbolero, serenatero, sorteador de toros, jugador de dados, de billar, taba, fumador empedernido y tomador de guarón, que es lo que lo tiene en la “lona”, según sus palabras.

Cuando habla del San Francisco de antaño, los recuerdos le traen a la mente las imágenes del bullicio de la gente en el muelle, los barcos de vela y vapor, los estibadores cargando sacos de rosquillas, cuajada y carne de venado por quintales, así como manadas de chanchos con destino a la capital.

“Éste era un pueblo bien opulento, de mucho movimiento comercial, todo el que iba al Norte tenía que pasar el lago y tomar caballo o carretas en este puerto. Esto era bien alegre, había comiderías, grandes tiendas, era un gentío el que pasaba todos los días para un lado y para el otro del lago”, recuerda con nostalgia.

Don Manuel no oculta su tristeza cuando trae a su memoria los acontecimientos que hundieron en el abandono a este renaciente pueblo costero, cuando dice: “Primero fue la plaga de 1933, cuando el lago inundó el pueblo por las grandes lluvias que desbordaron los ríos, imagínese que yo sacaba pescados dentro de la casa, pero lo peor fue cuado abrieron la carretera, el pueblo decayó y quedó como un pueblo fantasma.

Todo es más delicioso... con barro

Orlando Valenzuela
 En la casa de doña Juana Bautista Reyes Rojas no hay refrigerador, pero ella siempre tiene agua fresca para el visitante. Cuando invita a comer sus deliciosos frijoles cocidos con cuajada y tortillas recién salidas del comal, ella suspira porque sabe que ésos son los frijoles más ricos del mundo.

Y no es porque este vegetal rico en hierro sea cocinado usando una fórmula especial, sino porque está cocido en uno de los recipientes que doña Juana elabora con sus propias manos: una olla frijolera de barro.

Doña Juana Bautista tiene 62 años, y desde que estaba niña su mamá la ponía a jugar el barro con el que hacía figuritas que luego ponía a secar al sol, mientras sus tías elaboraban ollas y comales para llevarlos a vender a Managua. Cuenta que en su familia eran 20 “loceras” las que entonces trabajaban el barro, llenaban una carreta de ollas y la llevaban al puerto, de donde eran transportadas en lancha a la capital. 

Desde entonces ella aprendió a elaborar todo tipo de loza y se acostumbró a comer todos sus alimentos cocidos en utensilios de barro.

Actualmente, doña Juana es la única artesana del barro que queda en la comunidad de Laurel Galán, hasta donde llegan de vez en cuando algunas personas a comprarle tinajas, ollas frijoleras, mondongueras, ollas “agüeras”, comales y macetas.

Por eso, cuando ella dice que la comida queda mejor cocinada en ollas de barro, es porque su experiencia le da la razón: “La tortilla queda más rica cuando se echa en comal de barro que cuando se hace en lata, y los frijoles agarran un mejor gusto cuando son cocidos en ollas frijoleras de barro que cuando los hacen en un perol de aluminio, porque la lata y el aluminio dan sedimento, el comal no da sarro, eso se nota en el gusto”, enfatiza con absoluta seguridad.

Donde se cura con fango volcánico

Orlando Valenzuela
orlando.valenzuela@laprensa.com.ni 
Redactor Viajero 

A sólo un kilómetro y medio del casco urbano de San Francisco se encuentra el Centro Medicinal de Hidroterapia y Fangología “José de la Cruz Mena”, que es el único lugar de Nicaragua especializado en curar enfermedades de la piel mediante la aplicación de fango volcánico y agua termal, proveniente de varias fuentes termales existentes en el lugar.

Este centro fue construido en 1998 gracias a las gestiones de la Asociación de Educación Popular “Carlos Fonseca” con varios Organismos No Gubernamentales, para atender a pacientes de todo el país con padecimientos de reumatismo, artritis, hongos, espinillas, barros, manchas, acné, migraña, dolores musculares, rasquiña, estrés, insomnio, dolores de cabeza y otras enfermedades.

Cada semana o cada quince días llegan en bus a este centro decenas de pacientes en busca de curación a sus problemas de salud, y algunos de ellos reciben tratamiento por varios días, para lo cual quedan internos en sencillas pero muy higiénicas habitaciones. 

Un sistema especial de tuberías y llaves para controlar el flujo de las aguas termales y el agua fría, permite graduar la temperatura en las bañeras termales donde se aplica el fango rojo, negro y gris, o simplemente se toma el relajante baño tibio para bajar el estrés. En este centro también se brindan servicios de masaje, quiropraxis, acupuntura, digitopuntura, moxa y piscino-terapia, entre otras.

Al fondo de las instalaciones, se puede apreciar y hasta sentir en la propia cara el vapor que emana de las diferentes grietas por donde sale a borbollones el agua a más de cien grados centígrados de temperatura

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Al ritmo de “Los Alvarado”

Orlando Valenzuela
 En la comunidad El Valle, distante unos tres kilómetros al noreste de San Francisco se encuentra el grupo musical más democrático de Nicaragua, formado por don Alejandro y Lorenzo Alvarado, Adolfo Torres y Manuel Hernández.

Desde hace más de veinte años ellos integran el “Grupo de los Alvarado”, especializado en música ranchera, polkas y folklórica, y como ellos mismos dicen, a la hora de cantar y tocar no tienen preferencias políticas con nadie, pues lo mismo les da amenizar un mitin electoral de los conservadores, de sandinistas o de los liberales, pues ellos son músicos muy profesionales. 

Don Alejandro, al igual que don Lorenzo, dice que aprendió a tocar el violín desde muy chavalo porque su papá era músico, después aprendió los acordes de la guitarra y ahora ambos son maestros en la ejecución de estos instrumentos de cuerdas.

La actividad cotidiana de ellos es la agricultura, pero cuando tienen algún compromiso artístico se reúnen un día antes para ensayar, y al día siguiente presentar su amplio repertorio.
Cuando ellos viajan, siempre llevan sus propios instrumentos musicales, que incluyen dos viejos violines de madera de guayacán con cuerdas de crin de caballo, y dos guitarras.

Ellos no le rehúyen a ningún tipo de actividad, por muy especial o rara que les parezca, pues con la misma soltura con que cantan y tocan en una fiesta de productores, lo hacen en un bautismo, comunión, cumpleaños, casamiento, rezo religioso o vela.

En su trajinar farandulero, “Los Alvarado” han realizado presentaciones exitosas en Sébaco, Ciudad Darío y Tipitapa, y en Managua han cantado ante los micrófonos de La Minuto y La Mera Mera, entre otras radioemisoras. 

Este entusiasta grupo de músicos campesinos, piensa seguir cultivando la música regional y mejorar sus instrumentos, para lo cual esperan que Carlos Mejía Godoy les regale el violín que les prometió cuando llegó a este municipio hace algunos meses.

Los silos de don Fermín

Orlando Valenzuela
 Hasta abril de 1995 don Fermín Antonio Espinoza Ramírez era un agricultor que durante el invierno cultivaba maíz, ajonjolí y sorgo, y en la época de verano se dedicaba a la “pica” de leña para sobrevivir.

Su vida seguiría el mismo patrón de sus padres, hermanos y vecinos de la comunidad Laurel Galán, si no hubiera tomado la decisión de capacitarse en la construcción de silos metálicos para almacenar granos básicos.

Don Fermín cuenta que el programa Postcosecha del INTA lo envió a Managua a capacitarse en hojalatería para que regresara a su comunidad a construir silos de láminas de zinc para los productores. “La gente no estaba acostumbrada a los silos, sino a los trojes tradicionales, por eso el primer trabajo fue conscientizar a los agricultores sobre la importancia, el uso y manejo de estos recipientes”, dice don Fermín.

En un principio, logró construir once silos en seis meses, y al año siguiente su producción aumentó a cuarenta unidades. Estos silos construidos artesanalmente por el señor Espinoza son apropiados para almacenar maíz, frijol y sorgo blanco, y cada depósito tiene capacidad para guardar desde un quintal de granos hasta treinta.

Desde hace cuatro años y medio, don Fermín es un artesano independiente que goza del aprecio y la confianza no sólo de los productores, sino también del banco, que le facilita crédito para producir los silos que luego él les da a los campesinos en varias cuotas de pago.

Cuando don Fermín empezó a realizar este trabajo, jamás se imaginó que algún día podría contabilizar 450 silos hechos en su taller. Cuando pasa la época de cosecha y baja la demanda de estos cilindros metálicos, se pone a fabricar chimeneas, regaderas y cazuelas para hornear las riquísimas rosquillas y empanadas de San Francisco.