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 Riguero

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  Riguero
El Riguero está localizado en la parte nor-oeste del Distrito V, Tiene una extensión aproximada de 242.650 metros cuadrados, teniendo los siguientes linderos: al norte, la traficada pista Juan Pablo II y el Distrito IV; al sur con la colonia Máximo Jerez; al este el barrio Revolución y al oeste el barrio Habana número 1.  Los terrenos de barrio Riguero pertenecieron a la familia Riguero, representada por el señor José Manuel Riguero y Compañía Limitada. El área original del barrio corresponde a 27 manzanas y 1,700 varas cuadradas. El barrio Riguero cuenta con una población estimada en 10,026 habitantes y 1,367 viviendas. Considerado como un barrio tradicional de Managua, el Riguero es uno de los barrios de la capital. El sistema vial propio del barrio está conformado por calles asfaltadas y calles adoquinadas, siendo las primeras las de mayor porcentaje. Actualmente  existen callejones pendientes de ser tratados. El barrio Riguero cuenta con el conocido Instituto de Educación Media, "Elvis Díaz", un Puesto Médico, Y un  pequeño parque También el Riguero cuenta con la Iglesia Católica Santa María de los Angeles y el Colegio Rubén Darío.  el barrio cuenta con calles adoquinadas y asfaltadas, agua potable, drenaje sanitario, drenaje pluvial, telefonía y  televisión por cable.  hay problemas en cuanto al alumbrado  público pues no todas las calles y callejones tienen ese servicio  Puntos de referencia más conocidos por los habitantes del barrio y los capitalinos en general son los Talleres Modernos, las fritangas del Riguero, la cantina de Chepón, la iglesia católica que en los años '70 se llamaba Iglesia Fátima y la barbería Zepeda. la Iglesia Fátima, ahora llamada Los Angeles, los pobladores tienen gratos  recuerdos
1 de Septiembre de 2002 |  El Nuevo Diario

               Barrio Riguero de fiesta
                60 años de luchas en el mundo de los pobres
                * De cómo llegaron, de cómo crecieron, de sus tristezas, sus
                alegrías, sus triunfos y algunos amargos recuerdos

                                                   Las paredes de la iglesia del Barrio   Riguero conservan los murales que se  hicieron en ella después del triunfo de  la Revolución sandinista con el permiso del  sacerdote Uriel Molina, recordado como un religioso progresista que siempre apoyó las ideas de liberación de los   jóvenes.(Foto: Manuel Zapata). 

                —MARIA HAYDEE BRENES FLORES—
 

                Pocos barrios en nuestro país reúnen a  sus vecinos viejos y nuevos para la  celebración de su aniversario. Sin lugar a dudas el Barrio Riguero es diferente a todos los demás porque ha crecido al  ritmo acelerado de la capital pero ha conservado intactas la fraternidad,  valentía y espíritu de superación de los  primeros habitantes que poblaron unos  "potreros" hace 60 años. 

                El recibimiento de los primeros  habitantes la dio una tolvanera en el verano del año 1942, después que el  señor Manuel J. Riguero decidió lotificar  y vender una hacienda de 37   manzanas de tierra con facilidades de  pago. Las cuotas de los vecinos iban  de acuerdo a su nivel de ingreso en  cantidades de los 40 a los 75  córdobas, el compromiso era que el  comprador se pasara a vivir  inmediatamente a su terreno. 

                "No había agua ni electricidad, las casas eran salteadas una por aquí  otra allá a los 500 metros, costó que se poblara, la gente prefería vivir en cuarterías que venirse aquí porque no habían buses y el que te dejaba más cerca lo hacía en el Cine Salinas, como a un kilómetro de aquí", recuerda la señora Dolores Aranda Romero, de 83 años con 56  años de vivir en el barrio. 

                ¿RIGUEREÑOS?, ¡SI SEÑOR! 

                Una familia muy orgullosa de habitar este barrio es la familia Delgado que se siente "Riguereña de pura cepa" y cuenta con cinco generaciones para comprobarlo. Ellos habitan en la primera calle que   se pobló en el barrio la que hoy luce sin pavimento y descuidada. "Mi  abuelo y abuela vendían cuajadas y se vinieron a vivir aquí, el agua se la  compraban a don Obdilón que tenía un pozo y vendía a un real (10 centavos) el cubo que era casi un bidón, eso era del Salinas 4 cuadras   abajo, todavía recuerdo cuando yo era niña hace como 40 años, que  Santo Domingo venía dentro de un zanjón hasta casi el Gancho de  Caminos porque todo lo que hoy es el barrio Elvis Díaz era monte",  comentó la señora Argentina Silva, de la tercera generación de los Delgado. 

                LAS ESCUELAS 

                Los vecinos recuerdan con mucho cariño al señor Manuel J. Riguero   quien no sólo nunca llegó a la casa de alguno de ellos a cobrar la   mensualidad atrasada, sino que también donó el terreno y un galerón en  el lugar que hoy ocupa el centro de salud para que sirviera como  escuela y además pagaba a la maestra para que los niños aprendieran a leer. 

                Y es que los primeros pobladores de este barrio eran personas muy sencillas que se ganaban la vida como pequeños comerciantes y  empleados de la construcción; la mayoría de ellos había emigrado del  campo a la ciudad con el fin de que sus hijos tuvieran mayores oportunidades y una vida menos dura que la de ellos. Ese fin se cumplió    en la mayoría de los adultos que entrevistamos y muestran orgullosos  en las salas de sus casas los diplomas universitarios de sus hijos y nietos. 

                "La gente era buena, buenos vecinos y muy esforzados aquí no habían  problemas entre vecinos, porque la gente era muy trabajadora y salía  desde temprano de su casa y volvía de noche a poner a raya a los muchachos", afirmó la señora Zoila Ayerdis viuda de Pérez, madre de 2 economistas, un administrador y una estudiante del tercer año de  derecho. 

                LOS APODOS, LAS CANTINAS Y LAS FIESTAS 

                Los Tachuela, las Cajeteras, las Kingkonas, los Cirila, Chico Loco,   Arroz con pollo, los Garrobitos, los Chicharra, los Pildoritas, los Zorritos,   Río Macho, los Chanchada, la Muralla, el Danto, eran algunos de los apodos de los primeros habitantes del barrio Riguero, donde la alegría y confianza reinaban porque todos los vecinos se conocían al punto que muchos se iban aprovechando las vacaciones de sus chavalos a los cortes de café y dejaban a las gallinas echadas sobre los huevos, sólo  amarradas de una pata y cuando volvían las encontraban aún  amarradas y con pollitos rascando a su alrededor. 

                Lo que más recuerdan los primeros habitantes del sexo masculino es la   primera cantina, propiedad de don Chano Somarriba, porque éste les  aceptaba en pago por los tragos hasta las cucharas de albañilería y  servía de bocas jocotes, mangos, nancite o mamones, dependiendo de  la fruta en temporada. Otra cantina muy recordada por el mal humor de  su dueña es La Canducha, seguida por El Mambito que era el sitio de reunión de los que con un trago entre pecho y espalda les daba por  cantar. 

                Uno de estos cantantes era conocido como "Río Macho", su nombre  era Conchito y cuentan que tenía la capacidad de sacarle música a cualquier instrumento. "En ocasiones cuando no había ni maracas, ni   guitarra, ni marimba agarraba dos piedras y ya tocaba un son",  recuerdan los lugareños. 

                A otro que no pueden olvidar por lo sinvergüenza que se mostraba es al  fallecido Adán Silva que hacía de las suyas con el recordado Nicolás   Rocha el "juez de cutacha", que se encargaba de mantener a raya a la  gente con sus consejos pero con "Adancito" no le funcionaban los  regaños porque después de escucharlos hacia el amago de sacarse un  cuchillo y cuando Don Nicolás se apartaba le sacaba la pistola que terminaba en la cantina de Chano Somarriba en pago por medio litro de  guaro. 

                "Para beber fino nos íbamos a la calle del Malinche y si de bailar se   trataba íbamos a Los Balcanes que quedaba allá por Cristo el Rosario,  en la calle Colón; a las muchachas las robábamos de largo porque aquí  eran muy pocas las que habían" recuerda el señor Luis Delgado, de 72 años. 

                Cuando alguien moría, todo el barrio compartía la tristeza, de igual forma pasaba cuando el motivo de la reunión de vecinos era un  casamiento o bautizo porque a la fiesta todos estaban invitados. Así las  fiestas "Las Cajeteras" que eran quienes tenían "sus bollitos" eran de  "vengan y no se detengan", porque alquilaban una Electrola que llevaba su motor con la que se bailaba hasta el amanecer. 

                "Había que aprovechar esas fiestas porque además de que nos  reuníamos podíamos disfrutar de luz sin humo porque en ese tiempo  nos alumbrábamos con candiles", dijo el señor Delgado. 

                LA INSURRECCION, LOS HERMANOS GARZA Y BILLY STEWART 

                Ninguna persona recién llegada al barrio Riguero se escapa de que le cuenten sobre los muchachos que murieron combatiendo por la liberación de Nicaragua de la dictadura somocista y junto a ese relato, la  historia de los hermanos Garza de quienes se dice eran excelentes  jugadores de softball además de paramilitares de la Guardia Nacional que denunciaban a los jóvenes involucrados en la lucha contra Somoza.

                "Cuando llegué al barrio me contaron que a los Garza los ajustició un comando en el 79, porque eran somocistas, pero después otras  personas me dijeron que los únicos paramilitares eran los hermanos mayores de esa familia y que los menores eran sandinistas pero que el  día que llegó el comando no perdonó a nadie y que sólo uno de ellos  que no estaba en la casa quedó vivo", dijo un vecino que no quiso dar su nombre. Para la insurrección, éste fue uno de los bastiones de  Managua, fueron muchos los jóvenes que fallecieron haciéndole frente a  la Guardia Nacional durante la operación limpieza que ésta llevó a cabo.

                Mi abuelo, relata la señora Argentina Silva, fue el único que se quedó en la casa a mediados de junio del 79 porque la Guardia siempre estaba  tendida en este sector. Una noche durante la operación limpieza escuchó ruido en la puerta trasera que estaba enllavada con un candado y cuando fue a asomarse encontró a un grupo de chavalos  que le dijeron "no diga nada abuelo"; mi abuelo no dijo nada porque reconoció que uno de ellos era el padre Uriel Molina. 

                "Así que los dejo aquí esa noche y en la madrugada les dio ropa y ellos  salieron con un trapo blanco de la casa después de enterrar las armas en el patio, a los pocos días volvieron a comprar leña y entraron a la   casa, se llevaron las armas debajo de la leña en el carretón de mi  abuelo, bajo las narices de la guardia", afirmó la señora Silva. 

                Dos días después, dice Silva, el 20 de junio del 79 fueron asesinados el  periodista Billy Stewart y el nicaragüense Francisco Mendoza en un predio cuyo primer dueño fue el señor Esteban Murillo que se dedicó a vender agua del pozo que había en el lugar y es el sitio que hoy ocupa el parque con el nombre del gringo. 

                LA IGLESIA 

                La primera Iglesia que se respetaba como tal era una capillita que hicieron en un galerón las monjas de la Iglesia Cristo Rey, después llegaron los sacerdotes Franciscanos José Aquiles, Julián Barnie y Bernardino quienes construyeron la primera iglesia que el terremoto del  72 tumbó. 

                Después de ellos llegó el padre Uriel Molina, catalogado como una  persona progresista, que siempre apoyaba las ideas de los chavalos. 

                "A muchos no les gustan los murales que están en la iglesia y que  hicieron después del triunfo de la revolución con el permiso del padre  Uriel porque desconocen su significado y lo que las personas que están en ellos representan cómo la valentía de Rugama, la sinceridad de gente como Monseñor Romero que siempre dijo la verdad y abogó por los pobres. Creo que si por mí fuera los dejaría allí para siempre para que no olvidemos, porque esa es la peor enfermedad", aseguró la señora Dolores Aranda de 83 años. 

                


 
 

1 DE SEPTIEMBRE DEL 2002 / La Prensa
              Barrio El Riguero, celebra 60  aniversario 
 

                Entregarán la llave del barrio al alcalde de Managua, Herty Lewites
 
 

              Maryórit Guevara G. 
      Un día lleno de actividades culturales y recreativas ofrecen hoy domingo los  habitantes del Barrio El Riguero, para celebrar su sexagésimo aniversario de  fundación.   Las actividades están planificadas desde muy temprano, a las 5 de la mañana los  chicheros darán la bienvenida al nuevo año, luego a las 8:00 a.m. la Banda Musical  junto a la gimnasia rítmica del Colegio Azarías H. Pallais, realizarán un recorrido  por las principales calles del sector. 
 

              ENTREGARÁN LLAVES 

              El acto central inicia a las 9:00 a.m. en el Parque Bill Stewart. Según Mario Sirias,   coordinador del evento, durante el acto se hará entrega de las llaves del barrio al  alcalde de Managua, Herty Lewites, asimismo, honrarán a los primeros  pobladores del barrio que aún estén con vida.    Entre los invitados se encuentran el vicealcalde de Managua Evert Cárcamo, el Concejo y los sucesores de la familia Riguero.   También habrá actividades culturales, música, juegos artificiales y bailes, luego se  realizará una kermesse. 

              Sirias dijo que la actividad tiene como objetivo, motivar a los demás barrios de la  capital para que dentro del marco de las celebraciones de los 150 años de Managua, rindan tributo a sus localidades. 
 

              ALGO DE HISTORIA 

              La formación del Barrio El Riguero inició en 1942, cuando lotificaron los terrenos  propiedad de Manuel J. Riguero, ubicados en los viejos límites de Managua.   Sirias recuerda que en un comienzo, durante las lluvias, en el barrio se “hacían  unos grandes zanjones”, las calles eran de tierra, no había agua ni luz.    Asimismo, afirmó que entre los primeros pobladores se encontraba doña Tina  Mendoza, quien vendía tortillas en el barrio, y el primer muerto fue Julio  Montenegro, quien falleció al momento en que cavaba un pozo para agua. Antes de ser enterrado el cuerpo de don Julio fue llevado en coche por el barrio.


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