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PALACAGUINA MADRIZ NICARAGUA Bienvenido a Palacagüina


Bienvenidos a Palacaguina Madriz, Nicaragua .en cada lugar algo especial www.manfut.org
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Extensión territorial: 136 Kms2 - Población: 13,000 habitantes - Densidad poblacional: 95.58 habitantes por Km2 - Clima promedio: 22°C-23°C. - Producción: sorgo, maíz, frijoles, tabaco, ganado   - Altitud sobre el nivel del mar: 344.68 metros,
Límites:  - Al norte:Municipio de Totogalpa.   - Al sur: Municipios de Condega y Pueblo Nuevo.   - Al este: Municipio de Telpaneca.   - Al oeste: Municipio de Yalagüina.


 La iglesia parroquial del lugar, en una de sus vigas tiene  escrito que ésta fue construida en 1552, y estaba hecha de rústica madera y techo de palma, siendo transformada en los siglos posteriores,  Pero el mayor sueño del Padre Marcos, parroco,  es que el Templo  Parroquial de Palacagüina sea declarado patrimonio cultural de la nación, por ser uno de los más antiguos del país y de  América. Igualmente, este religioso polaco espera encontrar apoyo para la construcción de una casa de cultura donde se puedan reunir muchos jóvenes a aprender las diferentes ramas  del arte para estar alejados de las drogas y la violencia.

Mosaico - Crónicas Viajeras- La Prensa 09-01-01
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Sacerdote con orígenes rockeros y deportivos

                      Orlando Valenzuela
    Ubicada a 195 kilómetros de Managua, sobre la carretera  Panamericana hacia la frontera con Honduras, el poblado de Palacagüina, que pertenece a la jurisdicción del departamento de Madriz, cuenta con unos 13 mil habitantes, la mayoría de ellos dedicados a las labores de siembra de maíz, frijol, sorgo,  tabaco y en menor escala a la crianza de ganado vacuno. Sin embargo, desde hace varios años, la zona ha sido azotada por  una fuerte sequía que ha obligado a muchos a emigrar a otras  regiones del país, incluso, por la falta de empleo en el pueblo,  buena parte de éstos han buscado mejores horizontes en  Costa Rica y Estados Unidos.

                      Los  habitantes  de  Palacagüina  son gente  muy  trabajadora,  hospitalaria   y muy nobles de  corazón,  sin  embargo  desde hace algunos años la crisis económica y la influencia de  la violencia en la televisión, han influido negativamente en la  conducta de algunos jóvenes que no encuentran alternativas de recreación para ellos, según aseguran los pobladores.

                      Por eso el padre Marcos Piaszczyñski, sacerdote de la parroquia de María Reina, está empeñado en ayudar a los  jóvenes a encontrar en el deporte una sana distracción y una  buena oportunidad para desarrollarse como personas de bien.

                      El Padre Marcos es originario de Polonia, donde además de  jugar fútbol jugó básquetbol en sus tiempos de adolescente y  aunque parezca mentira, también fue guitarrista de un conjunto de rock liviano tipo heavy-metal. Incluso cuando estaba  estudiando Teología, grabó con un conjunto del Seminario un CD de música andina. Por eso, además de entrenar a un  grupo de jóvenes que forman los equipo de balompié y   baloncesto del pueblo, también da clases de piano y guitarra a varios adolescentes, pero por sus múltiples ocupaciones piensa pagar un maestro para que se haga cargo de esta tarea.




    Palacagüina,  Un pueblo con casi 450 años de  historia
                      Orlando Valenzuela
                       * Perteneciente al departamento de Madriz, el nombre  ³Palacagüina² significa en lenguaje chorotegano-mexicano antiguo: ³Pueblo de las faldas del cerro², aunque en  realidad se levanta en una extensa planicie dentro de las estribaciones de las montañas segovianas. Su nombre  alcanzó fama mundial gracias a la canción ³El Cristo de Palacagüina², de Carlos Mejía Godoy

                      A pesar de tener una historia de casi 450 años, Palacaguïna  seguiría siendo un olvidado pueblo del Norte de nuestro país si no fuera por la canción ³El Cristo de Palacagüina², que Carlos Mejía Godoy grabó y que lo sacó del anonimato a finales de la década de los años 70. Por eso en muchas partes del mundo,  cuando se menciona Palacagüina, la gente lo relaciona  inmediatamente con Nicaragua.
  Pero Palacagüina  tiene muchas cosas por las que debería  ser conocida, ya que este  pueblo fue  fundado por  las primeras expediciones de españoles  en su avance  hacia la zona norte, donde fundaron Nueva Segovia, a orillas de  la margen norte del río Coco.

                      Aunque no se tiene una fecha exacta de la fundación de este  pueblo, la iglesia parroquial del lugar, en una de sus vigas tiene  escrito que ésta fue construida en 1552, y estaba hecha de rústica madera y techo de palma, siendo transformada en los siglos posteriores.

                      Palacagüina también figura en la historia porque durante los   meses de julio y agosto de 1707 fue capital de la provincia  colonial de Nicaragua, cuando era gobernador don Sebastián de Arancibia y Sisi, quien con motivo de las frecuentes invasiones  de las tribus xicáquez, zambos y ³montañeses² de la Costa Atlántica, se estableció en este pueblo para dirigir  personalmente las operaciones de defensa y persecución, mandando a construir varias embarcaciones para perseguir a los  indígenas ³invasores².

                      El nombre de ³Palacagüina² significa en lenguaje chorotegano-mexicano antiguo ³Pueblo de las faldas del cerro²,  aunque en realidad se levanta en una extensa planicie dentro de  las estribaciones de las montañas segovianas, razón por la cual  durante los primeros años de la dominación española se le consideró como un ³puerto de la montaña Atlántica² por la  facilidad con que indígenas costeños penetraban a esta zona.

                      Recuerdos motrices de don Justo  En la pequeña comunidad de San Pedro, a unos cuatro  kilómetros al este de Palacagüina, vive con su esposa don Justo  Pastor Calderón García, de 91 años.

                      Sentado en la vieja banca del corredor de su humilde casa de paredes de taquezal y techo de tejas de barro, don Justo ve  pasar el tiempo con resignación y con nostalgia recuerda algunos momentos de su juventud.

                      Nacido a principios de 1909, don Justo es fiel testigo de  grandes acontecimientos que estremecieron la historia de nuestro país, por eso cuando habla de aquellos tiempos se emociona porque todo lo que dice lo vivió personalmente, como cuando entró el primer automóvil a la ciudad de Ocotal, a  mediados de los años 20, cuando él tenía unos 13 años.

                      ³Era como una fiesta, la gente se guindaba del chunche ese y no sabían qué hacer de la alegría, porque era algo que nunca se  había visto por esos lados², recuerda don Justo y con justa   razón, pues en esos años no había luz eléctrica ni carreteras y la  gente viajaba sólo a caballo o en carretas de bueyes en las zonas rurales, mientras que en las grandes ciudades como León  y Managua, los únicos vehículos que funcionaban como taxis, eran los coches de caballos.

                      Pero don Justo no esperó la llegada de los automóviles a su nativa Palacagüina para  viajar a ciudades tan distantes como Matagalpa, León y la  capital, Managua, pues él  nunca quiso pagar un solo centavo para transportarse de un lugar a otro, ya que en   aquellos años no había vehículos en su pueblo porque  ni siquiera había carreteras,  por eso él siempre viajaba a  pie, a golpe de puro caite.

                      Para viajar a Matagalpa, don Justo Pastor dice que salía muy de  madrugada y agarraba de cruzada por las montañas en dirección  a San Rafael del Norte, donde pedía posada para dormir y al  día siguiente agarraba el camino para la ciudad. Cuando el viaje  era para León, dormía donde le agarrara la noche, pues asegura  que para él, ³la noche era como el día².

                      Para don Justo, que fue cañero, leñero, mulero, machetero, cortador de café y agricultor, viajar a pie no tenía ningún objetivo terapéutico ni deportivo, sino que era una condicionante de la pobreza que siempre le acompañaba, por eso cuando viajaba a cortar caña al Ingenio San Antonio, de Chichigalpa, se reía de los que pagaban un centavo de peso por  montarse en el trencito que los llevaba de la ciudad al plantel, en  un trayecto de apenas unos dos kilómetros.

                      Enamoradizo de nacimiento, don Justo dice que tuvo muchas novias gracias a su afición al canto y al baile, dones que al  parecer heredó de su abuelo Eugenio, quien para él es como una especie de héroe indiscutible, pues siempre lo tiene presente en sus historias fantasiosas, llegando a afirmar que era tan  valiente que ³mi abuelo bailaba con la cegua y a los que se hacían monos los apaleaba para que no volvieran a andar asustando a la gente².

                      La estrella de la farándula local   Con una risa radiante y contagiante encontramos a la popular  cantante, compositora, bailarina, poeta y actriz del pueblo. Se  trata de doña María Fidencia Merlo Iglesia, de 55 años, quien  tiene dichas habilidades ³por pura naturaleza², según describe  ella misma. Su primera canción la compuso en el año 1974 y fue  a través de un programa que se llamaba ³Escuelas Radiofónicas de Nicaragua², espacio radial en el que se enseñaba a leer y a   escribir.

                      ³Yo compuse una canción dedicada a los que no sabían leer y escribir para motivarlos², nos cuenta doña Fidencia, ³y la música   se la hizo un grupo de chavalos de aquí del pueblo² agrega. La  canción fue escuchada por un periodo de seis años, ³cada vez que daban inicio a las clases sonaba mi canción², narra.

                      Ha compuesto un total de seis canciones, la ultima la compuso  dos años atrás, en la cual describe los desastres que hizo el   huracán Mitch en el pueblo y la forma en que éstos fueron   ayudados, ³fuimos muy beneficiados y me nació componer algo², explica Fidencia.

                      Para las actividades culturales o las famosas veladas del pueblo  se seleccionan cuatro presentaciones, de las cuales doña  Fidencia es la invitada especial, para bailar, actuar en una obra o cantar y es quien se lleva la atención y aplausos de todo el público presente. Dichas actividades se hacen con el fin de  recaudar fondos para obras sociales, ³a mí me gusta participar  en eso, para ayudarles y porque me gusta hacerlo², agrega.

                      ³Soy feliz frente al público, me encantan los aplausos, es la   mejor satisfacción que puedo tener², concluye.

La misteriosa piedra del sapo
    Orlando Valenzuela
La piedra o farallón del sapo es una de las principales curiosidades turísticas del  municipio de Palacagüina y está ubicada unos dos kilómetros al este del pueblo, sobre la carretera a San Juan  de Río Coco.

Es una formación rocosa de considerable altura y difícil acceso, desde la cual se aprecia una impresionante vista panorámica del pueblo de Palacagüina y las montañas de los departamentos de Estelí, Nueva Segovia y resto de Madriz.

                      Sobre esta piedra se cuentan diferentes historias, pero la de más tradición es la que sostienen algunos viejos pobladores de sus alrededores, quienes afirman que los jueves y viernes santos de la Semana Santa esta peña se incendia de manera  inexplicable. Sin embargo, esta roca también tiene un significado histórico para los habitantes del poblado, ya que se  afirma que en la cresta de este peñasco está enterrado el General Miguel Angel Ortez, quien fue miembro del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional que dirigió el General Sandino y que cayó combatiendo el 15 de mayo de 1931,  durante el ataque a Palacagüina, razón por la cual muchos pobladores acostumbran visitar el cerro en esa época. Otra versión sobre este echo, indica que el cadáver del General Ortez fue sepultado por sus compañeros de armas al pie del   Cerro Cuje, a una cuatro millas de distancia del poblado  atacado.
 



El arte de elaborar huevos chimbos

  Orlando Valenzuela

Doña Petrona Centeno Castellón, de 37 años, es quien  hace los únicos huevos chimbos  del municipio, oficio que desempeña desde hace 17  años. Aprendí a los 7 años, cuando mi madrina me ponía con mis primas a hacer las  pelotas y a nevarlas, yo lo hacía como juego, cuenta Petrona.

                      Estos exquisitos dulces son  vendidos en Ocotal, Totogalpa,  y demás lugares vecinos,  también me hacen pedidos de las pulperías y viene gente a  buscarlos, agrega.

                      La mezcla se hace con el famoso dulce de rapadura, y el merengue tradicional de huevo, con la diferencia de que a éste se le echa miel y no azúcar, yo le echo Maseca al dulce para  que cuaje un poquito, explica Petrona. Cuando ya está todo listo, sus hijas le ayudan a hacer las pelotas, que son  aproximadamente un total de 600 las que salen.

                      Ya listas las pelotas se bañan de merengue, le pongo unos palitos y las pongo al sol unas dos horas, a veces les pongo colorante rosado, agrega. Este proceso lo realiza cada ocho días, los lunes y martes, dedicándole 4 horas en total,  distribuidos en los dos días.

                      Los dulces se venden a 4 por el peso y las mejores ventas de  los huevos chimbos de doña Petrona son en tiempos de Purísima






Los masayas de Palacagüina

                      Orlando Valenzuela
  Según nos cuentan, en el municipio de Palacagüina nadie les sabe el nombre, menos el apellido, pero este matrimonio es conocido como ³los masayas², quienes confeccionan canastos  cafetaleros y verduleros, y la gente del pueblo los toma como referencia para las direcciones.

                      Don José Salomón  Carballo,  de 38 años,  nacido en  Masaya y   su esposa   Juana Matute, de  36,    originaria de  Palacagüina, son los  únicos en el municipio que elaboran los tan demandados canastos cafetaleros por las cooperativas del Norte y canastas  verduleras para los comerciantes de los departamentos  vecinos.

                      Salomón sabe este oficio desde los 5 años, ya que ayudaba a su papá cuando vivían en Masaya, es una herencia de mis  padres, agrega. Sus cinco hermanos aprendieron la confección de éstos, pero sólo él continuó con el oficio.

                      A las 4 de la mañana este matrimonio inicia la jornada de   elaborar sus canastos, nos distribuimos el trabajo, yo saco la fibra y ella arma los canachitos o estrellas, a veces nos dividimos el encordonado o el despelado de la hebra, explica Salomón. Tienen dos ayudantes que ganan por producción, pero entre ambos fabrican 15 verduleras y 50 canastos cafetaleros al día.

                      Hay que sacar tres tipos de tiras, las del fondo que llevan las  hebras más finas pero resistentes, unas hebras anchas que conforman el canasto, y las orillas otro tipo, explica Salomón.

                      Este es un negocio que es bueno a partir de septiembre hasta enero, que es el período de la cosecha cafetalera, luego son las canastas verduleras que se venden en los mercados de esta  zona y hasta en Managua, dice Salomón.

                      Nos cuenta que sólo con ponerse de pie frente a un lote o  macolla de bambú puede determinar cuanto producirá. Todo  es a la pura mano y al cálculo, añade Salomón, lo que indica que no utilizan ningún molde para darle la forma a los  canastos.