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Indice de Leyendas de Nicaragua
 
La paradisíaca Isla del Padre Ramos,
vista en su entorno, escenario de leyendas y misterios.
Mario Fulvio Espinosa
Bienvenido a la Isla del Padre Ramos,
El Viejo Chinandega

 


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   La historia del Padre Ramos y de las
              veinte señoritas bonitas 
                            
  Para desentrañar los misterios de la Isla del Padre Ramos se contrataron los servicios  del célebre maestro Manuel Paguaga, pero  todos los pases y conjuros del mesmerista fracasaron, igual que los de algunos curas que en  distintas épocas navegaron por el estero  con propósitos similares 
               
    
 Más que un estero, el del Padre Ramos es una angosta entrada de mar que al penetrar en tierras chinandeganas forma una laguna de aproximadamente treinta  kilómetros de largo, con anchuras que pueden variar de cinco a diez, que son los  que mide en su extremo noroeste. 

              Si no fuera por lo arenoso de la rada, el estero podría haber sido el puerto más  protegido y estratégico del Pacífico, lo que no impide que sea un lugar de notable  belleza y un rico sitio para la pesca y la recolección de mariscos. 

              Pero... ¿por qué se le llama del Padre Ramos? ¿Quién era el Padre Ramos? 

              Esa fue la pregunta que hicimos a varios pescadores del lugar, que por ser tal vez relativamente jóvenes o por ser demasiado vieja la pregunta, se limitaron a contestar: “Quién sabe...” 

              Pero alguien nos dio una pista: “Vayan a Los Zorros y hablen con don Hugo  Plazaola, ése se sabe todo el cuento. 

              Salimos, pues, para la playa de Los Zorros, y aquí está los que don Hugo René Plazaola Guevara, un viejano de 75 años, alto, blanco de tez y de pelo, nos dijo al  respecto. 

              EL CUENTO DE DON HUGO 

              “Es impresionante que ustedes quieran saber la historia del Padre Ramos porque,  además de triste, está ligada a otra tragedia en la cual perecieron veinte lindas jovencitas de la sociedad de El Viejo. 

              Antes que Sacasa, aquí hubo un presidente de apellido Martínez, no te puedo decir cuándo porque ya se me olvidan las cosas, además... han pasado tantos años. 

              Resulta, pues, que a este Padre lo mandaron desterrado porque hablaba mal del  gobierno central, decía que era malo, igual que fue malo otro presidente que tuvo El  Salvador, también de apellido Martínez. 

              Recuerdo que cuando era niño, “Jiquilillo era igualito al África, era abundante la cacería de venados, había leones, tigres, lagartos en grandes cantidades. Eso en el  Estero de Jiquilillo, que no es lo mismo que el Padre Ramos, sino que es aparte. 

              Resulta, pues, que el Padre Ramos fue desterrado a un cerrito que estaba rodeado de agua, y que era tal la cantidad de tiburones que había allí, que nadie podía salir a nado porque era devorado por las fieras. 

              Parece que el Padre Ramos era originario de Granada, lástima que a mí ya se me  olviden los nombres, pero doy testimonio de que teniendo nueve años visité ese lugar, y era tanta la cantidad de tiburones que uno no podía dar pasos más allá de la costa. 

              Al Padre le dejaron una tinaja de agua dulce y pan para que comiera, pero naturalmente a los tres días el pan se enmohece y ya no sirve, aunque a cambio había un conchero considerable, almejas, cangrejos, pero también es cierto que el Padre ya era viejito y no contaba con todas sus facultades. 

              ¿Quiere decir, don Hugo, que el Padre Ramos murió de hambre? 

              Sí, el Padre murió de hambre en esa isla. Era un lugar sin gente, era un lugar solitario. Parece que una familia de apellido Sáenz se encargó de enterrarlo. Precisamente esa familia Sáenz era la dueña de Puerto Arturo. Ustedes pueden hablar con Abraham Sáenz, que es profesor, ya está bastante entrado en años, y fue mi profesor. 

              Eso fue en el siglo pasado. Fue tan famoso el lugar que llegaban grandes expediciones de turistas a conocer la tumba del Padre Ramos. 

              Puerto Arturo era una hacienda grandísima que está pegada a Cosigüina, enclavada a la orilla de unos grandes y extensos playones de donde se podían sacar cien  camiones de volquete repletos de la concha casco de burro, y también de las pequeñas. 

              Con el tiempo, y tal vez durante la Segunda Guerra Mundial, todos los tiburones  fueron exterminados con unas trampas que ponían los gringos y los salvadoreños.
              En ese entonces el dueño del Estero del Padre Ramos era el padre de don Noel Pereira Majano, señor que desempeñaba el puesto de jefe político del general  Somoza o algo así. 

              Yo acompañé al señor Majano en varias ocasiones, y él decía que les daba permiso a  los salvadoreños de matar tiburones porque para qué querían tanto peligro en  nuestras costas, y eso a pesar de que las Naciones Unidas declaraba que el futuro alimentario de la población mundial estaba en el mar y en su fauna marina. 

              UNA CRUZ A LA ORILLA DEL MAR 

              Dónde está la isla en la que fue desterrado el Padre Ramos? 

              Ese islote se localiza entre la Isla de la Vaca y la Isla de El Tintal. Está en medio. 

              La Isla de la Vaca tiene como unas cuarenta manzanas de extensión, y en estos  momentos, gracias a la inversión de un extranjero, se convertirá en un zoológico.
              Ese gringo es petrolero, tiene riales y va a meter gansos, elefantes, tigres. Él está haciendo eso ahorita, porque yo he llegado como cuatro veces y me lo he  encontrado ahí trabajando. 

              Son tres islas, la principal es la del Padre Ramos. Pero también Padre Ramos se le  nombra al estero, en tierra firme, donde hay una cruz en la orilla del mar. 

              LA TRAGEDIA DE LAS SEÑORITAS BONITAS 

              Hay otro relato. El de una señora de alcurnia que se hacía rodear de las muchachas más bonitas de Chinandega y El Viejo. Cada año para la época de Semana Santa ya estaban todas invitadas para ir a Puerto Arturo, una gran hacienda ganadera que todavía está ahí. 

              Todas las muchachas más bonitas de El Viejo y Chinandega se iban a veranear a  Puerto Arturo. Ella tenía una lancha grande, como para cuarenta o cincuenta personas, y en ella se iban a pasar el día a la Isla del Padre Ramos. 

              Un día, sin que se sepa cómo, la lancha naufragó y todos perecieron, hasta los marineros. Así se generó un gran misterio sobre la muerte de las señoritas. 

              Lo curioso es que varias personas se han ahogado ahí y el cadáver aparece a los dos o tres días, pero esas señoritas nunca aparecieron. Lo único que apareció fue un  papelito que andaba una de ellas donde estaban copiadas dos canciones de moda, una decía: “Muñequita linda, de cabellos de oro, de dientes de perlas, labios de  rubí”, la otra se llamaba “Ramona”, canción que ya tiene por lo menos ochenta años. 

              La lancha era manejada por tres marinos. Andaban por lo menos veinte chavalas.  Fue uno de los misterios más raros en la historia de Nicaragua y que nunca se ha logrado dilucidar. Porque ya casi todos los que vivieron en ese tiempo son  fallecidos. Eso pudo haber sido entre 1938 y 1940. Lo del Padre Ramos fue antes, como en 1902 ó 1903. 

              Esas muchachas eran hijas de gente acomodada de aquí de El Viejo. Algunos dijeron que eran monjas, pero no, no eran gente de monasterio. La anfitriona de ellas se  llamaba doña Aurita Sáenz, era la matrona y la que invitaba cada año a ese paseo.  Ese era su placer y ella se esmeraba en que fueran las más bonitas. 

              La desaparición de toda esa gente quedó en el misterio puro, porque los cadáveres nunca aparecieron. Eso está un kilómetro adentro de la entrada de Padre Ramos, si  la marea estaba para el lado del mar, tendrían que haber aparecido esos cadáveres.
              Yo tengo más o menos 60 años de estar ahí en el estero, lo conozco como mis  manos. No hay un lugar ahí que yo no conozca. Si se ahogaron cuando la marea estaba en creciente los cadáveres tenían que haber aparecido en todas las propiedades que hay más adelante, como Santa Rita y otras. 

              LUCES QUE VIAJAN SOBRE EL AGUA 

              Aquella tragedia apareció en muchos periódicos del mundo. 

              Y nació una leyenda de ánimas. Todavía hay quien dice que todos los Viernes Santos, a las doce de la noche, se ven unas luces emerger sobre las aguas del Estero del Padre Ramos, y caminan sobre el agua hasta la punta de tierra. Algunos valientes han ido a ver y no encuentran nada. También llegaron sacerdotes a  conjurar, pero nada, nadie apareció. 

              Para salir de dudas se pidieron los servicios del doctor Paguaga. 

              El doctor Paguaga era el mejor espiritista de Nicaragua, tenía su clínica en León y  todos decían que era un hombre eficaz, un hombre que impresionaba a todo el  mundo. Tenía una gran clientela en Nicaragua, y que yo sepa ha sido el más  sobresaliente mesmerista que ha tenido el país. 

              Pues ahí llegó el maestro Paguaga. No recuerdo el nombre, pero era muy buen amigo mío. 

              Llegó para invocar los espíritus de las fallecidas y averiguar cómo había sido el  naufragio y el porqué de tanto misterio. Llegó como tres veces con la misma misión,  pero parece que no obtuvo resultados positivos. 

              Lástima que al pasar el tiempo haya olvidado los nombres de las personas que se  ahogaron, porque yo me los sabía toditos, pero ya es parte de otra tragedia que ya es mía, porque sucede que al pasar el tiempo siento que han aumentado mis  conocimientos a través de las experiencias de mi vida, pero también son muchas las cosas que paulatinamente voy dejando en el olvido. 

              PERO TE CUENTO 

              Este relato es nacido da la terquedad. Sabemos que quedan en él muchos cabos que  atar, pero nos sucede las de aquel viejito olvidadizo al que le encantaba contar  cuentos y cuando perdía el hilo del relato se arrechaba, quedaba por segundos  pensativo y exclamaba... “¡Pero te cuento cuento!” 

              Y aunque después saliera por los aguacates, cumplía la amenaza de contar su cuento  desmarimbado, deshilvanado y parchado, pero al fin de cuentas, cuento.

21 DE ABRIL DEL 2002 / La Prensa 
Nuestra gente - Cosas Veredes Sancho Amigo

Regresa al Indice General de Chinandega

Version internet: Eduardo Manfut P  Diciembre 2000.

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