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 Masaya  Colecciones NiKa Cyber Municipio

La leyenda de la anciana pretérita la cual era consultada por los caciques y sacerdotes de Nindirí, para todo evento y además, para descifrar los enigmas del mañana.
 
 

   EL RELATO DE OVIEDO
                                          español del Siglo XVI:
               "Oy decir a aquel cacique de Tenderí, que avia él entrado algunas veces en aquella plaza donde está el pozo de Massaya con otros caciques, é que de  aquel pozo salía una muger muy vieja desnuda, con la qual ellos hacían su monexico (que quiere decir consejo secreto) é consultaban si harían guerra  o la excusarían o si otorgarían treguas a sus enemigos é que ninguna cosa  mandado é quella les decía si avian de vencer ó ser vencidos, é si avia de  llover é cogerse mucho mahiz, é que tales avian de ser los temporales é subcesos del tiempo que estaba por venir, é que assi acaescia como la vieja pronosticaba.

              La crónica continúa: "E que antes o despues un dia ó dos que aquesto hicesse, echaban allí en sacrificio un hombre ó dos ó más é algunas mugeres é muchachos; é aquellos que assi sacrificaban, yban de agrado a  tal suplicio. E que después que los chripstianos avian ydo á aquella tierra, no quería salir la vieja á dar audiencia á los indios sino de tarde en tarde ó quassi nunca, é que les decia que los chripstianos eran malos é que hasta que se fuessen é los echassen de la tierra, no queria verse con los indios, como solia. Yo le pregunté que cómo baxaban á la plaza, é dixo que  primero avia por donde baxar por la peña; pero que despues se avia  hecho mayor la plaza, é avisa caydo de todas parte la tierra é se avia  quitado aquel descendedero é oportunidad de baxar".

              "Yo le pregunté que despues que avian avido su consejo con la vieja ó  monexico qué se hacia ella, é que edad tenia ó qué dispusición: e dixo que  bien vieja é arrugada, é las tetas hasta el ombligo, y el cabello poco é  alzado hacia arriba, é los dientes lenguos é agudos, como perro, é la color  más oscura é negra que los indios, é los ojos hundidos y encendidos; y en fin, él la pintaba en sus palabras como debe ser el diablo. Y esse mesmo debia ella ser, é si este decia verdad, no se puede negar su comunicación de los indios é del diablo. E despues de sus consultaciones essa vieja infernal se entraba en aquel pozo, é no la vian más hasta otra consulta.

              "Destas vanidades é otras copiosamente hablan los indios, é segund en sus  pinturas usan pintar al diablo, ques tan feo é tan lleno de colas é cuernos é  bocas é otros visages, como nuestros pintores lo suelen pintar á los pies del arcángel sanct Miguel ó del apóstol Sanct Bartolomé, é sospecho que le deban aver visto, é quél se les debe mostrar en semejante manera; é assi  le ponen en sus oratorias é casas é templos de sus ydolatrias é diabólicos   sacrificios.
 

FABULA No. 543
                Los duendes del volcán

                —Julio César Sandoval—
                     Managua
 

                La ternera había sido vendida a buen precio y los dos hermanos
                regresaban a Masaya con un buen puñado de monedas en el
                bolsillo. Querían comprar un campo, o querían mejor una carreta
                para ir a vender leña en el mercado. Camina que te camina,
                pasaron por Nindirí y allí había una cantina. 

                — Nos echamos un tacón alto? 

                Tenían sed; tomaron chicha y... como estaban algunos hombres
                jugando taba, convinieron los dos hermanos jugar un poco para
                aumentar la venta de la ternera. Eran buenos a la taba, pero
                perdieron: la taba estaba raspada y se quedaron sin un centavo. 

                — ¿Y ahora qué hacemos? 

                — Irnos a casa, contar la cosa y... y que mi papa nos mate a palos. 

                Pero no habían llegado a Masaya, cuando oyeron a sus espaldas el
                chirriar de una carreta. El carretero era un hombre feo que les dijo: 

                — Suban, los llevo. Yo sé que van jodidos, pero quiero ayudarles. 

                Y los dos hermanitos se subieron y le contaron todo al carretero.
                Este les dijo: 

                — Ah bueno. No hay problema. Yo les voy a decir cómo volver a
                casa con las bolsas repletas. 

                Y les contó una historia: Junto a una boca del volcán Masaya a
                media noche los duendes se ponían a bailar, alegres, una danza.
                Los duendes eran ricos. Adentro del brocal tenían un tesoro.
                Bastaría con asustarlos y ellos se meterían en el brocal. Entonces... 

                — ... entonces ustedes ponen ramas y pegan fuego, y los duendes,
                para no ahogarse, entregarán su tesoro. Bueno, aquí los dejo. La
                boca que les digo es la de la izquierda. Esperen la noche, hagan lo
                que les digo... y gocen mañana de su riqueza. 

                Se marchó el carretero y vino la noche, y con la noche los duendes
                se llegaron y armaron alegre fiesta. Entonces los muchachos
                esperaron las doce de la noche y, lanzando voces, los asustaron. 

                Todos los duendecitos se metieron en la caverna. Esto era fácil. En
                la boca pusieron leña los hermanos y le pegaron fuego. El humo
                hacía gritar a los enanitos lindos. 

                — ¡No nos maten! ¡Nos estamos ahogando! 

                — Les quitamos el humo, si nos entregan las riquezas que tienen
                escondida. 

                — ¡No tenemos riqueza! ¡Nunca hemos tenido nada! 

                Los dos hermanos atizaron el fuego. Los duendecitos gritaban,
                lloraban... hasta que se fueron callando, hasta que se hizo el
                silencio. Entonces los muchachos apagaron las ramas encendidas
                y entraron. 

                — Ya deben haber sacado todo el dinero!! 

                Pero sólo encontraron a los duendes, a los duendecillos chiquititos
                y lindos, arpillados y muertos en el centro de la caverna. 

                (LEYENDA NICARAGUENSE) "

La Carretanagua
El Cadejo
El Barco Negro
Ceguas, Chanchas y micas brujas
Chico largo del Charco Verde
El lagarto de oro
Los duendes
Muertos y aparecidos
El coronel Arrechavala
La Llorona
La Mocuana
El punche de oro de Subtiava
La dulce Xali del Cailahua
El camino y los pinos del Nikiniki
La historia del Viejo Chinantlan
Leyenda de La Inmaculada en Granada
Los siete negritos
La Novia de Tola
Toribio Garmendia
Leyenda del Monolito de Cuapa.
Leyenda de la Muerte del Cacique Diriangen
la diosa de la Barranca
La leyenda de la anciana de Nindirí
LAS LEYENDAS del Mar y DE TESOROS OCULTOS 
 
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