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LEYENDAS Y CUENTOS DE NICARAGUA


 
 
ARCHIVO NACIONAL DE NICARAGUA
CUENTOS Y LEYENDAS
Nataniel

(cuento mayangna)
Historia del lagarto de arriba 
(cuento rama)
Hermano Anancy y los monos
(cuento creol)
Como perdió la voz el Danto
El ULAK y el Hombre
El Relámpago y el Trueno
La desaparición de Wiswis
Asang Busna y Kara
El dueño de la Laguna
Damhpuni.
LA ISLA DE WAIHWAN
El pez de oro
(cuento creol)
Garra grande y garra pequeña 
(cuento creol)
El tigrillo y el hombre 
(cuento creol)

El camino y los pinos del Nikiniki
Plais tara, los caucheros y el diablo
Aimapaya
El León y El Venado
El invierno y el verano
El camino y los pinos de Niki Niki
El viaje al otro mundo
Los buscadores de oro 
La historia de los hijos pérdidos 
El perro y el lagarto 
La venganza del hermano pobre
Las coloradillas y las garrapatas pequeñas y grandes
Los duhindu de Kambla
Los mangos de la muerte
La resurrección de un tigre
EL TIGRE QUE COMIA PERROS
EL MISTERIO DEL GOLFO DE FONSECA
EL CACIQUE DE TEZOATEGA
Un güegüe me contó 
LA NEGRA CAMILA
La TACONUDA

 


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Damhpuni.

Había un hombre raro que se llamaba Damhpuni. Era nieto de una anciana. Undía, esta le dijo a su nieto:

- Vete al llano! Allí hay bastante guayaba madura, tráeme algunas.

Damhpuni salió con una canasta grande, pero el era muy vago y anduvo paseando por otras casas vecinas.

En el camino vio una casa y adentro observó a un hombre y a su esposa platicando.

Escondido bajo el piso, escuchó lo que el hombre le decía a su mujer:

- Yo voy a la montaña en busca de carne, y dejo la casa bien cerrada. No le abras a nadie hasta que yo regrese cantando.

Al escuchar esto, Damhpuni se escondió inmediatamente en la basura, riendo, hasta que el hombre entró en la montaña.

Después de un rato, Damhpuni llegó sigilosamente donde estaba la mujer y le dijo cantando:

- Mi amor, mi amor, abre la puerta! Yo soy tu amado esposo.La mujer abrió la puerta, pensando que era su esposo, y Damhpuni entró, peleó con ella, le dio de patadas hasta que esta perdió la conciencia, y la mató; luego se la comió.

Se llenó mucho y como no pudo comerse una pierna la dejó colgada.

Cuando el esposo regresó de la montaña, lloró mucho por su pobre esposa. Con lagrimas, bajó la pierna que el hombre extraño había dejado colgada y la enterró.

Luego hizo una gran jarra de misla (antigua bebida alcohólica que los miskitos preparaban con yuca masticada) e invitó a toda la gente del pueblo a tomarla, por la tristeza de la muerta de su mujer. En esta ocasión llegó toda la gente, pero Damhpuni no llegó.

Después de comer a la mujer, Damhpuni recogió solo una guayaba, la metió al canasto y se la llevó a la abuelita. Entonces su abuelita dijo:

- Damhpuni, no habrás comido a la esposa del hombre? Mira tu barriga como está!

Damhpuni le contestó:

- No abuela. Es que yo he comido muchas guayabas, por eso mi barriga esta así.

Mientras tanto, en la casa del viudo estaba toda la gente tomando misla: pero la abuela sabía lo que había sucedido y preguntó otra vez:

- Damhpuni, que te pasa, no sos humano? Toda la gente esta tomando misla por el pesar. Anda!

Así le dijo, pero Damhpuni no fue.

Otro día, el hombre viudo hizo bastante misla por su tristeza e invitó otra vez al pueblo. Al escuchar esto, la abuela le dijo a Damhpuni:

- Damhpuni, anda! Acompáñalos un rato.

Damhpuni, enojado, le contestó a su abuela:Ya que tanto insiste, voy a ir.Y se fue a tomar misla.

El hombre viudo le dio a beber mucha misla a Damhpuni y lo emborrachó. Damhpuni, en la borrachea, habló cosas sobre su crimen, que el viudo escuchó.

Enfurecido el viudo, se levantó y le cortó la cabeza a Damhpuni.

La abuela de Damhpuni estuvo esperando a su nieto. Al ver que no llegaba, se dijo:

- Ajá! Yo se que Damhpuni se comió a la mujer. Ya deben haberlo matado.

El viudo, de la tristeza, se fue a otro lugar.
 

Sol Montoya / Polinario Sebastián, Yu kum kan... - Había una vez..., CIDCA, 1990
 





El dueño de la Laguna

Como se dice que el Río Coco tiene mucho encanto,

enigmas mitos y leyendas,  hoy les presentamos el caso la de Manilia, una mujer a la que le su gustaba ir a las lagunas y pescar con su chinchorro.

Durante el verano cuando la tierra, se vuelve como embaldosada y las lagunas se van secando y se llenen de pescado, Manilia solía ir todas las veces que la gente iba a chinchorrear.

Una vez que la pobre mujer no tenía nada que comer, se fue solita, sin compañía y cuando llegó a la laguna, encontró unas huellas grandes como de animal con pezuña come de caballo, pero grandes.

Manilia tuvo miedo de estar en la laguna y de pronto escuchó como si alguien llorara bajo el agua.

Ese ruido lo oían todos los que iban a chinchorrear, pero decían que era un pez muy grande que nunca se dejaba agarrar.

Y caminó Manilía ya de regreso y entonces encontró un enorme bulto acostado, ella se corrió allí nomás creyendo que ya la iba a agarrar.

Corrió y corrió hasta que no podía respirar y logró agarrarse de un palo para respirar mejor, pero a la vez pensaba en que podría ser que ella había visto y no la seguía.

Entonces decidió devolverse.

Cuando estuvo en el mismo lugar, se fue despacio y logró ver que el bulto acostado parecía humano, pero no era gente,

tenia cabellera larga, cara como de caballo y dientes como de tiburón sierra entrelazados los de abajo con los de arriba, una panza grande y peluda, un pene gigante y pezuñas como de caballo.

Cada costilla debía tener el tamaño de su brazo y Manilia estaba asustadisima, ella no sabía que era lo que estaba antes sus ojos.

Y regresó a su comunidad y contó a toda la gente lo que había visto.

Toda la comunidad llegó a ver y se dieron cuenta que el gigante estaba muerto.

Desde ese día dijeron que jamas volverían a esa laguna, y los cazadores que pasaron por allí, solo han logrado ver los huesos enormes del extraño ser, que según los sukias dijeron, era el dueño de la laguna, que había salido a la superficie y que un rayo lo mató.

Recopilación de Pilar Oporta (Autonomía, Noviembre 1996)Asang Busna y Kara (cuento miskito)




 

Asang Busna y Kara
(cuento miskito)

En la Moskitia Norte desde hace muchos años del tiempo pasado que no se pueden contar, cruza el Awala Wanki en su parte superior,

viajando de sur a norte, entre sus montes azules y vírgenes. Hay dos montañas imponentes frente a frente. Como retándose eternamente están los dos colosos.

Así quedaron desde los tiempos de los tiempos ... Así quedaron como testimonio de lo que pasó.

Vientos fuertes desde hace siglos vienen azotando sus picos.

De tal forma se encuentran los dos cerros conocidos como Aang Busna y Kara, se llaman así porque eran esos los nombres que llevaban los dos hermanos, sus dueños.

El mayor se llamaba Asang Busna y el menor Kara.

El mayor era el dueño del primero y el menor era el dueño del cerro mas pequeño.

Los dos cerros eran la morada de ellos que eran Lasa (diablos).

El interior de los Lasa estaba lleno de Lilka, especialmente el Asang Busna, que no tenía espacio donde poner tantas figuras.

Muchos de los dueños de esos Lilka estaban muertos, otros en estado de gravedad,
 

pero dentro del cerro Kara solo se podía contar siete Lilka o figuras.


Todos los afanes de Kara por atraer mas figuras fueron en vano porque cada vez que intentaba atraer mas, ya Asang Busna se había adelantado; y esto con el tiempo provocaría una feroz lucha entre ambos hermanos.

Pues no pasó largo tiempo, cuando un día apareció Kara y comenzó a reclamar a su hermano Asang Busna diciéndole en esto términos:

"Hermano, en tu interior veo mucho mas Lilka, yo apenas cuento con siete, y como se trata de hermanos, dame algunas, porque si yo tuviera esa cantidad que tu tienes con gusto compartiría contigo".

Pues Kara pensó que como su hermano mayor había robado tanta Lilka que en el interior de su morada ya no cabía, pidió las figuras. A medida que el menor iba hablando Asang Busna se iba poniendo furioso contra el.

Su mayor preocupación era que si Kara informaba a Aubía, dueño de las montañas y cerros - porque Aubia como dios y señor muy poderoso era terrible en su cólera - se iba a enojar terriblemente.

Asang Busna de tanta cólera iba arrugando su rostro, iba cambiando su faz, y con ello el ambiente se iba a tornando raro pues del lado del cerro comenzó a llover en gran cantidad.

Se escuchaban como rugidos de bestias heridas.

Los retumbos no cesaron ni por un momento acompañados de lluvia y mas lluvia. El tiempo cambió totalmente.

En esos días de tiempo tan extraño, solo en una parte de la gran selva ocurría este fenómeno.

Los dos hermanos fueron a una lucha de titanes, jamas nunca nadie presenció semejante acontecimiento, las patadas de cada uno eran como terremotos que la misma montaña lamentaba.

Los trompones que ambos lanzaban eran semejante a vientos tempestuosos, huracanados.

Parecía que ambos hermanos se descuartizaban, aprecia que se reventaban, y no había nadie que fuera a mediar en tal lucha.

En cada momento aumentaban mas las fuerzas de ambos, tanto que se desató una lluvia que duró varios días.

El firmamento se oscureció totalmente y era temeroso ver tanto cambio en la selva.

En muchas comunidades como Wampú, Raití, Andris Tara, se escuchaban desde lejos el retumbar de las montañas.

Estas comunidades fueron testigos mudos, de como un gran cerco de nubes se cernía sobre los dos cerros; hasta que las nubes espesas se adueñaron de esos cerros.

Desde entonces, los hermanos Asang Busna y Kara son enemigos mortales, - pero también los dos están frente a frente como retando al tiempo eternamente.

Nunca nadie ha visto sus picos despejados ... Ahora cuando los cazadores pasan cerca de Asang Busna, este como de costumbre se pone furioso y como signo de su enojo, comienza a llover.
 

Hemaldo Prado, Andris Tara (Tininiska # 4, Noviembre 1995
 





La desaparición de Wiswis
(cuento miskito)

Un buen día, dos hombres de la población de Wiswis decidieron ir de cacería.

Se internaron en la montaña, y cuando iban persiguiendo a un venado oyeron a alguien que los llamaba por sus nombres y luego pronunciaba las palabras Dar! Dar!

Muy asusutados se detuvieron y empezaron a examinar el lugar de donde los habían llamado, pero no encontraron nada........................... ni vieron huellas, ni escucharon pasos de la gente.

Solo lograron ver un bejuco que se mecia sin que nadie lo moviera ni soplara el viento.

Uno de los cazadores, atraido por la curiosidad, se aproximo al bejuco, lo agarró y al instante se hizo invisible.

El otro asustado ante la desaparicion de su amigo, quiso huir pero escuchó una voz  que le dijo:

    "No te corras! Tuca tu también el bejuco!"

Y como la curiosidad era mas fuerte que el miedo, así lo hizo y de inmediatamente se hizo también invisible.

De esta manera, descubrieron que al tocar el misterioso bejuco se hacían invisibles y al soltarlo, se volvían visibles.

Regocijados antes este hallazgo dijeron: "Ahora podemos cazar animales sin problemas."

Claro, dijo el otro, nos haremos invisibles y los animales no nos podrán ver.

Ese día cazaron dos venados y decidieron regresar a Wiswis, llevando consigo varios pedazos del misterioso bejuco.

Cuando llegaron al pueblo, la gente corrió asustado porque no veían a los hombres que cargaban los venados.

Al ver eso,, los cazadores soltaron los bejucos y se hicieron visibles para que se detuviera la gente que iba huyendo al monte, muerta de miedo.

Los habitantes de Wiswis, conocedores del poder del bejuco. Dar planearon como utilizar contra su malvado gobernador Ivihna.

Vamos a buscar Dar para hacernos invisibles cuando llegue lvihna con sus hombres a cobramos el tributo! decidieron ellos.

Así nos burlaremos de el y no le pagaremos mas tributos!

No había pasado mucho tiempo cuando llego a Wiswis el tirano Ivihna con sus hombres.

Pero se sorprendieron al ver que toda la gente había desaparecido.

Entonces el tirano dijo enojada: "Huyeron al monte para no pagar el tributo, pero ya verán!

Y decidió buscarlos hasta encontrarlos.

Pero cuando se disponían a emprender la búsqueda recibieron una tremenda paliza de manos invisibles que los hizo huir en verdadera estampida.

Pasados unos días lvihna se dio cuenta que los habitantes de Wiswis se encontraban muy tranquilos en su pueblo.

Comprendiendo que había sido burlado, planeó castigarlos.

De esta manera lvihna y sus secuaces trataron de sorprenderlos para conocer el secreto de como hacerse invisibles.

Pero cuando llegaron nuevamente a Wiswis sus habitantes habían desaparecido con todos sus animales y demás pertenencias.

Por las huellas dejadas, Ivihna y sus soldados comprendieron que se habían ido hacia el norte y empezaron a perseguirlos.

Después de varios días de persecución llegaron hasta Karrisal, donde desaparecieron las huellas.

El tirano lvihna regresó a casa decepcionado y burlado, porque además ya no lograría mas tributo de este pueblo.

Desde entonces nadie sabe el destino que corrieron los habitantes de Wiswis.

Algunos dicen que se hicieron invisibles para siempre. Otros dicen que viven en Butuk Awala.

Al pasar cerca de las ruinas de Wiswis, donde se ven alguras escrituras en piedra, los viajeros a menudo exclaman: "Aquí fue Wiswis".

Avelino Scott, Cuentos Misquitos - Miskitu kisika nani, 1989





El Relámpago y el Trueno
Hace muchos años el Relámpago y el Trueno eran dos personas; eran Vivían lejos uno del otro, y hacían mucho daño a la gente.

Trueno vivía en el sur, y todas las noches se comía un maizal entero. Por eso el gran jefe del pueblo anunció que matara a Trueno, lo casaría con su  hija menor.

Todos los hombres del pueblo tenían miedo de luchar con el Trueno.

Pero en ese pueblo vivía un hombre sarnoso a quien por su aspecto llamaban "Sihri".

Se presentó ante el gran jefe diciendo que el podía matar a Trueno.

El gran jefe aceptó la propuesta de Sihri.

Sihri entonces se fue a espiar a Trueno. Y se dio cuenta de que todas las mañanas Trueno se bañaba en el mar porque a esa hora nadie se acercaba a la orilla.

Sihri estaba espiando a Trueno, y cuando Trueno iba a salir del agua, Sihri, sacando la cabeza, le gritó así:

- Ey, Trueno! Salí pronto de allí, hoy he venido a buscarte, porque sos muy, muy malo!

El gran Trueno en seguida le contestó así:- Quien sos vos, maldito chiquitín? Porque me hablás de esa forma? dijo,

y Sihri le contestó de nuevo:
- Soy tu amo Y si no venís rápido te mataré!, le dijo.

Trueno creyendo que era cierto lo que decía Sihri, salió velozmente del agua y llegó a la orilla, Sihri
entonces se le acercó muy rápido y le ató las manos.

Camina - dijo. Y Sihri lo llevó a los pies del gran jefe.
       El jefe se quedó mirando a Sihri y dijo: - Mátalo!

Pero Sihri era generoso y le dijo que no podía matarlo, le pidió al jefe que dejara atado a Trueno desde la puesta del sol hasta que saliera de nuevo, y entonces lo mataría.

El gran jefe aceptó y así lo hizo.pensaba que Relámpago podía matarlo.

Después de pensar un rato, caminó hacia donde estaba el enorme Relámpago y le dijo así:

- Señor Relámpago, oiga bien esto: dice Trueno que el es mas fuerte que usted, y que le demostrará quien es mas hombre.

Relámpago se enojó y levantó el brazo, iluminando toda la tierra.

El pobre Sihri quedó ciego; solo cuando se limpió los ojos con lodo, pudo ver de nuevo.

Entonces Relámpago le dijo a Sihri: - Andá decíle a Trueno que venga. Verás como lo voy a despedazar.

Sihri regresó corriendo con esa idea y le dijo así a Trueno:
       - Vamos Trueno, corre; dice Relámpago que te quiere conocer.

Cuando Sihri y Trueno iban a su encuentro,
            Relámpago chispeaba: - LIP!, LIP! - tiraba rayos.

Pero Trueno: - Bum-ru-rum!, Bumru-rum! - se acercaba con su retumbos.

Desde que se encontraron todo se descompuso:
     - Chas, Chas, Chas! - peleaban, peleaban y peleaban.
        Trueno, con sus retumbos, hacía temblar toda la tierra, y Relámpago quemaba todas las cosas.

Mientras esto sucedía, Sihri tapándose los ojos, estaba escondido detrás de una enorme roca.
Así pasó la noche.

Y los gigantes lucharon durante toda la noche.
Solo así, ban, ban, ban, llegaron al amanecer; uno golpeaba y el otro respondía; así estuvieron.

En esta situación estaban cuando Trueno le dio un golpe tan fuerte a Relámpago que lo levantó al cielo.
Pero Trueno le agarró los pies y se fueron los dos para arriba.

Desde entonces nunca mas han podido bajar a la tierra.

Por eso dicen nuestros viejos:
- Cuando los rayos chispean y los truenos retumban, en el cielo están luchando.

Después de esto, Sihri se casó con la hija menor del gran jefe; ni Trueno ni Relámpago han vuelto a hacer daño a esa gente hasta el día de hoy,
 

Cuentos Misquitos - Miskitu kisi nani, (Río Coco, CIDCA, 1985)El Ulak y el hombre (cuento miskito)



El ULAK y el Hombre
(cuento miskito).

Una vez, un grupo de hombres salió de noche a la montaña, con el fin de ver que podían encontrar.

En el tiempo que estuvieron en la montaña, habían muchos Ulak allí.

Una noche, mientras los hombres dormían, fueron rodeados por los Ulak, por lo que tuvieron que enfrentarse con ellos.

Lucharon fuertemente y los Ulak lograron matar a todos los hombres. Solo uno de ellos logró escapar.

El hombre anduvo largo tiempo en la montaña.

Un día, después de haber andado mucho, encontró a una Ulak y esta lo llevó a su casa.

Pero el hombre nunca estuvo conforme de estar con la Ulak.

Después de algún tiempo, la Ulak tuvo un hijo del hombre, pero a pesar de esto la Ulak nunca dejaba salir al hombre, por temor a que la dejara.

Un dia, la Ulak salió en busca de comida; en esta oportunidad, el tienen hombre salió huyendo. Corrió, Corrió, corrió y corrió.

Después de haber caminado largo rato, llegó a la orilla de un río y, al ver pasar un bote, se montó.

Apenas se había montado al bote, apareció detrás la Ulak, cargando al hijo; y al ver que el hombre ya se había montado al bote, la Ulak levantó al niño y se lo enseñó para que el hombre se quedara. Al ver que no podía hacer nada, tomó al niño de las piernas y lo rompió en pedazos y regresó nuevamente a su casa.

De ésta manera, el hombre pudo salvarse de manos de la Ulak.

Sol Montoya / Polinario Sebastián, Yu kum kan -- habia una vez.. CIDCA 1990




 

Como perdió la voz el Danto
(cuento miskito)

Un día, un danto caminaba por la orilla de un río y un mono congo lo observaba desde la rama de un árbol.

En esos tiempos, el danto y el mono congo no tenían la voz que tienen en la actualidad. El mono congo solo sabia silbar, mientras que el danto tenia una voz fuerte.

Actualmente, los que conocen la montaña, saben que el danto solo sabe silbar y que tiene una voz débil; pero en aquellos tiempos, el  danto, con su vocerrón, le preguntó al mono congo:
Como estas?
En que estas pensando, sentado en esa rama?
Hasta ahora logro escuchar tu hermosa voz - dijo el mono congo, silbando.

- Si mi voz te parece hermosa, entonces te daré un poco de ella si tu me das una parte de la tuya - le contestó el danto.

- Me parece bien, cambiemos de voz - te dijo el mono congo.

Los dos intercambiaron entonces la voz. Y el mono congo, ya con la voz del danto, le dijo:

- Tu voz me parece muy linda.

Después de decir esto subió al árbol, mientras el danto, enojado, dijo desde el suelo: Bájate y devuélveme mi voz!

Pero lo dijo silbando.

Entonces, el mono congo, riéndose, respondió:
- No entiendo lo que dices, solamente te escucho un silbido.

Desde entonces, el mono congo no baja de los arboles, por temor al danto.

Cuando tiene sed, solo grita desde arriba.

Además, deja caer su mierda a la orilla de las quebradas para provocar la cólera del danto.

Sol Montoya / Polinario Sebastián, Yu kum kan... - Había una vez..., CIDCA, 1990



El camino y los pinos de Niki Niki
(cuento miskito)

Leyenda del origen del Río Coco
 el espiritu de NIKI NIKI llora por la pérdida de su patria...

el espiritu de NIKI NIKI.. Me cautivó !!!    LLEGUE Y LO DESATE...
y ahora está vagando por las tierras que pertenecieron a sus antepasados y en busca de su Nación pérdida a la que nunca encontró.

Cuenta una vieja leyenda que en tiempos muy remotos vivía en Cita Awala, cerca de Cabo Viejo un jefe miskito llamado Niki Niki, quien poseía un Reyno al cual quería.

Era el Reyno de Nuestro Padre, WAN AISA, un Dios sin culto, ni lugar de adoración, era un pueblo extraordinariamente religioso, contaba con gran cantidad de Dioses. Era un pueblo politeísta, y a los Dioses el pueblo les temía por lo cual sus rituales eran muy respetados, causa de no hacerlo confrontarían sus iras.
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Lasdara Wangki Awala Aisubi Takan Ba Sturka
Blasi aisanka kum bila wisa abika taim Cita Awala ra, Kip tawanka lamara miskitu lalka tara kum iwikan, nina ba lika Niki Niki. Witin luhpa waitna kumi brikan bara al luhpia ra uba sim latwan kan. Luhpia waitna ba nina lika Lakia Tara kan.

Bara Lakia Tara wahma takan taim yu kum witin antin wan bara baha wina kli ai watlara balras kan.

Un día de tantos un chavalito llamado Lakia Tara salió de cacería al bosque...nunca más regresó donde su padre.

El padre entristecido, después de esperarlo por dos días decidió salir a buscarlo, caminando hacia la parte que hoy es Río Coco Arriba, llegando hasta lo que hoy es Leymus por donde pasó a lo que un día era un solo territorio miskito y que luego en litigio hace un siglo y más, ahora perteneciente a lo que llaman Mosquitia de Honduras.

Como el hijo le apetecía comer semilla de pino, el anciano indio en la desafortunada búsqueda regó por donde pasaba muchas semillas de pino, con la esperanza que su hijo saliera a su encuentro.
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Tiwan nara aisika kasak sari takan; lapta wal bila kaikan balras kan taim plikaya taki wan. Ai luhpia pliki, wapan naiwa wangki kla saitkara, Laimus ba kat wan, baha wina naiwa Hunduras ba saitkara luwi wan.

Ai luhpia ba awas ma ba piayá lihki kan na mita Niki Niki ba ai sarka tilara awas ma manis pali wauhan witin luya pliska nani bara ai luhpia ba baha kiaba brih taki balbia wisi, sakuna Lakia Tara
ba baha piua wina ban tiwan kata.

Bara baha awas ka ma ani wina sika awas dusa nani ba pawan na, bar ¡ni ai nakra laya nani
batakan ba wina bara ai ina nani wa i taiban nani ba wina sika Wangki Awála ba aisubi takan na.

Baha piuwa wina nanara kat miskitu nani ba lukisa Niki Niki spirit ka ba kli biui ai luhpia tiwan ba pliki taukuya taim bani ba tasba bara kabu nani ba sut nikbisa.

DAWANKA "Prahaku"
llamado comunmente el Dios de las Nubes.. .
AUBIA
llamado comunmente el Dios de las Montañas.
LIWA
llamado comunmente el Dios del Agua.
 

En los tiempos de nuestros abuelos, vivía un hombre llamado Nikiniki.

El procedía de otro lugar, y, cuando andaba, hacía temblar la tierra.

Ese Nikiniki vivía feliz con su hijo, en la parte alta de Wanki, territorio miskito.

Un día su hijo desapareció, entonces Nikiniki salió a buscarlo por los alrededores.

En la mano llevaba frutas de pino, porque a su hijo le gustaba comerlas.

Después de buscar por los alrededores y no encontrarlo, se puso a pensar y se dijo que sería bueno ir a buscar hacia abajo.

De esta manera, salió Nikiniki rumbo hacia el mar.

Entonces, los habitantes de esta zona escucharon desde lejos los bramidos de Nikiniki: eran como truenos.

Nikiniki, buscando a su hijo, se detenía en cada comunidad y, cuando reanudaba su camino, hacía temblar la tierra.

A su paso dejaba un surco profundo y serpenteado, que llenaba con sus lagrimas de tristeza.

Después de mucho tiempo, llegó a una comunidad. Allí buscó a su hijo y no le encontró.

Esparció entonces las semillas de pino, pensando que su hijo llegaría al sentir el aroma (desde entonces esa comunidad se llama Awasbila, que quiere decir: abundancia de pinos).

Luego fue esparciendo las semillas hasta el mar, pero tampoco lo encontró.

Regresó entonces por el mismo cauce que con su paso había formado.

Esta vez, esparció las semillas de pino hacia el sur, hasta llegar a Leimus; allí se le terminaron las semillas.

Al no encontrar a su hijo, Nikiniki murió de tristeza, en Leimus.

De las semillas que había. esparcido, crecieron hermosos pinos de bello verdor, desde Awasbila hasta el mar, y desde el mar hasta Leimus.

Del profundo surco, que Nikiniki había hecho en su andar, surgió un río enorme de aguas cristalinas; este es el río Coco.

Por esta razón, los pobladores del Wanki, son los dueños del Río que formó Nikiniki y de los pinos que sembró. Por el río y los pinos de Nikiniki, por ahi viajan los pobladores del Wanki. Cuando atardece, al soplar el viento, los habitantes de estas comunidades se acuestan en el piso de los corredores y escuchan el susurro de los pinos como una bonita melodia. Mientras hacen esto, los abuelos comienzan a contar a sus nietos la bonita historia de Nikiniki.

Sol Montoya / Polinario Sebastian Yu kum kan Habia una vez. CIDCA 1990.
 




El invierno y el verano
(cuento miskito)

Cuentan que hace mucho tiempo el invierno era el amo absoluto de la tierra.

No había permitido al verano, su oponente, hacerse presente sobre la tierra.

Como resultado las plantas y animales como los peces, tortugas, tiburones y lagartos ... estaban felices con el.

Pero los animales como el venado, el cusuco, la guardatinaja, el tigre y el conejo, se estaban muriendo y desapareciendo de la superficie de la tierra.

También las plantas no podían seguir resistiendo la avalancha de agua que les llegaba hasta el cuello, y se morían ahogadas.

Por eso casi todos los seres de la tierra empezaron a mostrar su descontento y le pedían al invierno que se pusiera de acuerdo con el verano para gobernar la tierra, tanto por el bien de los animales como de las plantas.

Que malo eres! - le reclamaba el verano.

Tu ahogas a la gente, los animales y plantas con las aguas al desbordar ríos, mares y lagunas.

Por eso ya nadie te quiere. En cambio a mi todos me quieren.

- Si te dejo gobernar la tierra, matarás de sed y calor a los animales y plantas - les respondió el invierno enojado - y agregaba -
gobernar contigo! Esa idea no existe en mi cabeza.

Pero cuando se encontraba solo, meditaba y llegaba a la conclusión de que había un descontento generalizado contra el, y que teníaque hacer algo para calmar a los animales y plantas de la tierra.

- Ya sé lo que voy a hacer - se dijo.

Trabajaré un tiempo y después descansaré para que el agua se seque, y así los seres vivientes de la tierra no morirán.

Pero aun así los animales y las plantas siguieron muriendo.

Entonces el invierno llamó al verano y le dijo:
- Dividamos el año en dos partes y que cada uno trabaje en la parte que le corresponda.

El verano dijo que no era la solución correcta, pero que aceptaba esa propuesta como un avance en las negociaciones.

El invierno trabajó y trabajó sin descanso los seis meses.

El resultado fue que, se inundaron todos los ríos, mares y lagunas y los seres de la tierra siguieron muriendo.

- Ya ves - les dijo el verano - tu trabajo no ha sido bueno.

Entonces el verano empezó a trabajar. Trabajó y trabajó sin descanso los seis meses.

Las plantas se resecaron de tanto sol, los animales se habían muerto en grandes cantidades por falta de agua.

También muchos niños murieron de calor y de sed.

Entonces el invierno le dijo:
- Tu trabajo tampoco ha bueno, porque por culpa tuya se han muerto las plantas, animales y niños.

Entonces los dos se pusieron de acuerdo para trabajar de otra forma.

Después de largas deliberaciones aceptaron la idea de trabajar en unidad.
- Mientras yo trabaje, descansas tu - propuso el verano.

- Y cuando trabaje yo descansas tu - secundó el invierno.

Al fin por el bien de la humanidad las dos estaciones se pusieron de acuerdo, para no perjudicar al hombre.

Y así cuando el invierno trabaja hacía que el agua remojara la tierra de forma que los animales y las plantas pudieran beber el vital liquido.

Cuando el verano trabajaba hacía que los seres vivientes se alegraran y se beneficiaran de los rayos del sol.

Dice la gente que desde entonces el verano trabaja y descansa un rato para que el invierno lo ayude y las lluvias remojen la tierra.

Por eso dicen que de vez en cuando llueve durante el verano.

Avelino Scott, Cuentos Misquitos - Miskitu kisika nani, 1989
 




El León y El Venado
(cuento miskito)

Había una vez, que de tanto llover los ríos se inundaron y todos los animales pasaron problemas.

De entre los animales el Venado se rifó a nadar en busca de refugio para salvarse.

De tanto nadar, el venado se cansó y solo alcanzó ver un palo de coco. Se dirigió en la dirección del palo de coco y encontró un refugio en la casa, pero cuando entró.. cual fue la sorpresa al ver un león descansando.

El Venado le dijo al León: - Amigo León, estoy muy cansado, me voy a quedar aquí a reposar.

El León se emocionó mucho al escuchar la opinión del Venado y le ofreció un cuarto en su casa.

Pasó el tiempo y un día el León le dijo al Venado: - Voy a cazar algo para comer porque no tenemos nada.

Entonces el León se fue de caza. Después de varias horas, el León regresó cargando un venado y le dijo a su amigo:

- Amigo, te toca a ti cocinar la comida porque estoy muy cansado.

Cocinó la carne que había traído el León pero pensó "este jodido León mató un venado mas grande que mi, que tal si mas tarde me come también a mi?".

Pensando, perdió el apetito y no comió porque tenía miedo.

Después de una semana cuando nuevamente se quedaron sin comida, el Venado le dijo al León:

- Ahora yo voy a ir buscar comida. Y el Venado se fue a cazar.

Después de un largo camino y sin encontrar nada el Venado muy preocupado de repente vio a un cazador apuntando su rifle contra un león que estaba comiéndose un venado.

El cazador con un tiro mató al león y se lo dio al Venado.

El Venado dio las gracias y rápidamente cargó en sus hombros el león que había matado el cazador.

Lo llevó a la casa que compartía con el León.

Cuando miró el León, a otro igual que el muerto, se asustó y pensó:

- Si este se come a los leones, a mi también me puede devorar...

Y se quedó calladito sin decir nada. Pensando sobre lo ocurrido ambos empezaron a tener mucho miedo entre si.

Una noche mientras soplaban fuertes vientos, con lluvias torrenciales, cayó un coco en el techo de la casa...

Al escuchar el ruido, el Venado pensó "ya me atrapó el León!» y gritó desesperadamente.

El León también gritó dejando escapar un fuerte Aaay!, y los dos se lanzaron por la ventana de la casa, y salieron corriendo por diferentes caminos.

El León corrió rumbo a la selva y el Venado al llano.

Por eso hasta ahora el León no sale al llano, y el Venado tampoco entra a la selva, por miedo a encontrar a su enemigo en esos rumbos.

Prof. José L. Manzanares (Autonomía, Mayo 1996) Aimapaya (cuento miskito)





Aimapaya
(cuento miskito)
Hace muchos años, soles ocultos bajo las tinieblas del tiempo, se abrieron los cielos y todas las aguas de arriba cayeron a la tierra; solo de agua se llenó la tierra.

Así comenzó: el viento soplaba con violencia sobre la superficie de la gran extensión del mar y de la tierra, soplaba del norte, soplaba del sur.

Aguas torrenciales empezaron a caer, las aguas caían y caían, la tierra se llenaba de agua, mientras la gente corría de aquí y de allá; corrían hacia los lugares mas altos pero las aguas iban inundando y devorando todas las partes altas de la tierra y todo lo que en ella habitaba.

Por un milagro solo dos niños varón y mujer llamados Aimapaya, llegaron cerca de un árbol muy alto en un lugar elevado, y lograron asirse de una de las ramas hasta llegar a la copa mas alta.

Abrazados con todas sus fuerzas, permanecieron por muchos días. Vieron que las aguas caían como si el cielo se hubiera roto.

Entre tanto, sobre la tierra, las aguas iban tapando todo, desapareciendo las montañas, los cerros, las partes mas altas de la tierra y sobre ellos los arboles mas altos, hasta que nada sólido quedó, todo ser viviente había desaparecido, ;solo se miraba la copa del árbol donde estaban los niños.

Así pasaron muchos días, la lluvia cesó, entonces, llegó a reinar un silencio tan grande que el mar y el cielo parecían una sola cosa; una densa tiniebla cobijó la tierra.

No soplaba viento, no había tampoco nubes en el cielo, solo se mirabaagua y cielo pero los hermanos Aimapaya se habían salvado.

Allí en la rama mas alta del árbol estuvieron los hermanos Aimapaya día tras día.

Todo era silencio; ni canto de aves, ni lamentos de gente, y así pasaron algunos días hasta que vieron por el este surgir el sol con un cielo despejado.

Las aguas iban bajando y la tierra nuevamente iba surgiendo en sus partes mas altas, la tierra iba secando en una extensión grande:
Al fin la tierra firme!

Tenían mucha hambre y desde lo alto del árbol veían por todos lados, pero no vieron a nadie, todo era desolación.

Así pasaron algunos días mas y de pronto a lo lejos vieron moverse algo, algo se acercaba lentamente; los hermanos Aimapaya no lo perdieron de vista, pensaban que era algún familiar u otro hermano que se había salvado pero cuando el objeto se acercó mas, notaron que era una pequeña manada de pelicanos que también se habían salvado; ya se sentían con mas compañía.

Desde la aparición de pelicanos, pasaron cinco días mas, y ya no pudieron resistir mas el hambre y se sintieron débiles.

Los hermanos Aimapaya que aun eran niños bajaron del árbol y estuvieron mirando por todos lados el horizonte vacío pero no había ningún ser humano ni tampoco nada de comer.

Así estuvieron, tristes y afligidos.

Entonces, Wan Aisa se compadeció de ellos y desde lo alto dejó caer primero una madera de yuca, después una cepa de quequisque, otras dos cepas de plátano, y por ultimo una cepa de banano.

Los muchachos viendo hacia arriba, dieron gracias a Wan Aisa y sembraron las cepas; pasó el día, llegó la noche, y otro día con un sol resplandeciente, al despertar, vieron un asombro que de las cepas sembradas y de madera de yuca, brotaron un gran plantillo de yuca, quequisque, plátano y banano.

Estaban muy alegres porque ahora había mucha comida, de repente, se asomó un armadillo correteando por allí y de su vientre vomitó una piedra para hacer fuego.

Es la piedra llamada Kisa, con la cual hicieron fuego y comieron yuca asada y plátano asado, iba pasando el tiempo y se dieron cuenta que se habían salvado algunos animales como lospelicanos, armadillos y muchos otros animales que vemos hoy en día, sin embargo, ellos eran los únicos hermanos sobrevivientes del gran Lisamra Tara.

Así fueron creciendo los dos hermanos y se hicieron grandes y, un buen día se dijeron: - La tierra esta muy triste porque no hay mas gente que nosotros; hay que poblarla como antes, para que vuelva la alegría a esta tierra.

Y así fue que decidieron convivir como marido y mujer, aunque eran hermanos, así sucedió.

Empezaron a tener hijos y del primer parto nacieron un par de gemelos y eran varón y mujer, el segundo parto también fueron gemelos varón y mujer, y así sucesivamente tuvieron diez partos gemelos y todos varón y mujer.

Entonces, los esposos Aimapaya, iban casando a sus hijos cada uno con su compañera gemela, para que tuvieran hijos y poblaran la tierra.

Así la tierra se pobló nuevamente y reinó la alegría; satisfechos de sus sacrificios, dieron frutos después que cumplieron su misión de repoblar la tierra como todo mortal, los hermanos Aimapaya envejecieron ymurieron.

Entonces, Wan Aisa los llevó arriba y los convirtió en astros; estos son dos astros que se llaman Aimapaya, para que todos los pobladores de la tierra recuerden eternamente que son descendientes de Aimapaya.

Así vivimos en esta tierra como Aimapaya Kiamka Nani.

Son las dos estrellas que aparecen frente a la constelación de pléyades o sieve cabritas (Pupa), que brillan por siempre para nosotros.
 

Kika Zepeda, Devis Molina, Tininiska # 1 (Agosto 1995)Plais tara, los caucher (cuento miskito)
 




Plais tara, los caucheros y el diablo
(cuento miskito)

Allá donde terminan los raudales, donde cada navegante, de balsas o pipantes respira con verdadera satisfacción, vivía un hombre, un hombre poco común, en el sentido de que el no era ni sukia, ni curandero, ni pescador, mucho menos cazador ...

Lo único que sabia hacer muy bien era extraer la leche del caucho, y vender, o comer mucho, porque eso si, Plais Tara era tan fuerte que tenía la fuerza de diez hombres.

También Plais Tara era muy respetado por los habitantes de Carrizal, Awawas, Awaiwas, por su fuerza descomunal.

Muchas veces cuando los comunitarios tenían necesidad de botar un gran pipante al río, buscaban a Plais Tara y este, por estos trabajos, cobraba ya sea un cerdo, gallinas u otras cosas; así vivía este hombre.

Pero, también era capaz de comer en un servicio, lo que una familia de tres personas pueden comer en dos días.

Plais Tara seleccionó veinticinco hombres, y siguieron río Wanky arriba.

A los dos días llegaron al río tributario de Sisin Tialka y durmieron en la playa.

En los contornos de una montaña virgen cortaron caucho que no era muy abundante.

Después de unos días, llamó a dos hombres de su confianza y les dijo:
- Ustedes ya ven que aquí ya no hay caucho que cortar, vayan a ver por esas montañas.

Mutila y Antu se fueron y por la tarde regresaron llenos de jubilo diciendo: Plais Tara, hemos encontrado una montaña de solo caucho, no creemos haber visto otro igual.

- Esta bien, dijo Plais Tara, mañana levantaremos el campamento.

Así fue. Muy de madrugada iniciaron los preparativos, luego todos marcharon ...

Por la tarde llegaron al lugar y ... Todos quedaron asombrados. Asombrados ante tanta belleza ... Vieron miles y miles de arboles de caucho ... en un lugar donde nadie había llegado.

Daba la impresión de que estaban sembrados en surco y que alguien los cuidaba.

Que era? Cosa extraña! Ni una hoja caída, los zacates bien limpios, que montaña!

Plais Tara, Yutila y Antu estuvieron admirando la belleza de la naturaleza, cuando ... De repente apareció alguien ... Ese alguien llegó directamente donde los tres hombres; todo su traje era color plomo, guantes negros, gafas oscuras color gris, botas y polainas.

Era muy blanca su piel y habló así:
- Ya desde hace días te vengo observando y cada vez mas cerca de mis propiedades.

Yo te permito cortar todo lo que quieras a los alrededores, menos donde tengo mis plantaciones.

- Aquí nadie sembró nada - dijo Plais Tara.

Es una montaña virgen y por tanto mañana vamos a cortar caucho aquí donde esta limpio.

El aparecido solo dijo:Ya estas advertido, si tocas un solo caucho, no sales de aquí.

Diciendo esto el tipo desapareció a la vista de todos.
Yutila dijo:
Yo creo que este jodido es un loco, porque aquí nadie viene y que andará haciendo...

Y Antu dijo:
- Puede ser el diablo mismo.

Que importa - dijo Plais Tara, aunque sea el mismo diablo yo no le temo. Bueno, a descansar y muy de mañana a trabajar.

Muy de mañana ya estaban todos los hombres con sus mecates de seguridad, espuelones y sacos del mismo material para echar la leche.

Entre gritos y gritos estaban todos,
cuando de pronto sopló un viento nada común, parecía huracanado, ráfagas de viento, vientos del Norte ... Sur.

De pronto todo cesó y se sintió un fuerte olor a azufre quemado y pólvora.

- Ahuaja, ja, ja, ja, ja, risa de ultratumba, mientras los vientos fuertes soplaron nuevamente de este a oeste.

En este momento, todos los caucheros bajaron de los arboles y corrieron como enloquecidos.

Plais Tara los paró diciendo:
Si tienen tanto miedo, váyanse al río e espérenme, solo dejen las escopetas cargadas.

Los caucheros cargaron todas las escopetas, dejando solo a Plais Tara y se fueron.

A la, orilla del río Sisin Tialka ya de noche, oyeron disparos, disparos y mas disparos; comenzó a soplar un viento cargado de electricidad lluvias y truenos, truenos y disparos, silbidos de vientos hasta amanecer.

Ya por la mañana, decidieron ir a ver que había pasado.

Cuando llegaron al lugar, no podían creer lo que miraban: un área de unos 50 metros cuadrados, casi limpia; todos los arbustos y plantas arrancados o destrozados, unas cuantas escopetas retorcidas y allá al fondo a Plais Tara, con todo su cuerpo molido, sin una gota de sangre, como la cera.

Todos se dieron cuenta que eso fue una lucha terrible, una lucha de titanes, una lucha nada común, increíble.

Con tristeza y lamentos hicieron un hueco y lo enterraron.

Luego con los pedazos del fusil hicieron una cruz; abandonaron el lugar, y desde entonces nadie ha llegado a visitar el sitio.
Avelino Cox Molina, Tininiska # 5, (Diciembre 1995)



LA ISLA DE WAIHWAN
Leyenda

En aquellos tiempos de antes, cuando aún la gente no sabia nada del cristianismo, los waihwan se transformaban en diferentes figuras y muchas veces,  valiéndose de engaños, se comían a la gente.

En esos días, la mayoría de las comunidades miskitas se encontraban en la zona dellaya,cerca de la desembocadura del Wanki. Extendiéndose hacia el sur se agrupaban los caseríos que formaban las comunidades más grandes como Itawala, Bihmuna y Sandy Bay.Siempre más al sur había pequeños caseríos.

Los sukias con sus rituales y conjuros protegían a las comunidades de los lasas, seres espirituales menores y malignos, que trataban de perjudicarlas, pero el problema era que algunas comunidades pequeñas no contaban con los servicios espirituales de un sukia.

Desde Sandy Bay hasta Awasiara todas las noches desaparecía una o dos personas. Un waihwan muy astuto se transformaban en humano y visitaba alguna casa pidiendo posada para pasar la noche. A veces pedía emparentarse con la familia de la casa visitada y aprovechando la noche se comía a alguien de la casa y luego desaparecía. La gente estaba aterrorizada.

Entonces planearon mandar a traer a un sukia de Bihmuna para correr a los waihwan. En eso estaban cuando en un pueblo a orillas de Awaltara (Río Grande) y cerca del mar, al ver que la gente se estaba acabando, los pocos que quedaban se fueron a vivir en otro lugar. Pero una anciana se quedó en el poblado para cuidar el isigni de su hija muerta porque aún no se había realizado el ritual de despedida. (Isigni sakaia ). La anciana se había quedado con sus tres nietas y un nieto.
Muy por la tarde la anciana y sus nietos vieron acercarse un enorme ser que parecía humano,pero a la vez un poco raro. ¡Naksa kauhkia I saludó y luego pidió posada para pasar la noche. La anciana presentía algo, pero no podía a dar posada aunque tenía miedo, sólo.

Entonces la gente corrió al río y todos, la anciana y el nieto también, subieron al pipante remando hacia río abajo. Waihwan los iba siguiendo, y los hombres desesperados canaleteaban con todas sus _fuerzas hasta llegar al mar. Pero como el waihwan había crecido de tamaño y sus enormes brazos le ayudaban a tener más velocidad estaba por alcanzarlos. La gente seguía canaleteando, también a toda velocidad, sacando las últimas fuerzas. Se dirigían a unas isletas mar adentro, casi al sur este de la desembocadura del Río Grande (Awal Tara). Cuando ya estaba por alcanzarlos,se acordaron de Wan Aisa y clamaron por su ayuda. Wan Aisa contestó con un estruendoso rayo. La gente aterrorizada observaba desde la isla de Manawal cómo el enorme waihwan se iba convirtiendo en una gran roca.

Esta es la isla que hasta hoy se conoce con el nombre de Waihwan Dakra cerca de otra isla llamada Manawal, frente a la desembocadura de Río Grande (Awaltara).
 
 
 

               (Leyenda nicaragüense)

El viaje al otro mundo
Los buscadores de oro 
La historia de los hijos pérdidos 
El perro y el lagarto 
La venganza del hermano pobre
Las coloradillas y las garrapatas pequeñas y grandes
Los duhindu de Kambla
Los mangos de la muerte
La resurrección de un tigre
La Carretanagua
El Cadejo
El Barco Negro
Ceguas, Chanchas y micas brujas
Chico largo del Charco Verde
El lagarto de oro
Los duendes
Muertos y aparecidos
El coronel Arrechavala
La Llorona
La Mocuana
El punche de oro de Subtiava
La dulce Xali del Cailahua
El camino y los pinos del Nikiniki
La historia del Viejo Chinantlan
Leyenda de La Inmaculada en Granada
Los siete negritos
La Novia de Tola
Toribio Garmendia
Leyenda del Monolito de Cuapa
Leyendas 
Nataniel
(cuento mayangna)
Historia del lagarto de arriba 
(cuento rama)
Hermano Anancy y los monos
(cuento creol)
Como perdió la voz el Danto
El ULAK y el Hombre
El Relámpago y el Trueno
La desaparición de Wiswis
Asang Busna y Kara
El dueño de la Laguna
Damhpuni.
LA ISLA DE WAIHWAN
El pez de oro
(cuento creol)
Garra grande y garra pequeña 
(cuento creol)
El Sustituto del Diablo.
Lusipa Pliskara Aimakan Ba
El Tigre y La Tortuga
Limi Kusua Wal Sturka
Una Mujer Resucitada
Mairin Kum Pruan Wina
La mujer que se Convertía en Mona
Urus Mairin Pruan Tanka
La Venada Que Se Transformo En Mujer
Sula Mairin Upla Takan Ba Sturka
Los Comedistas Del Pura Yapti que se 
Transformaron en Pez Sierra
Pura Yapti Papulra Nani Tuaina Takan Ba
El Cazador
Antin Dadimra
El Cuento de Masapau
Masapan Kisi Ka
El Hombre Haragán
Waitna Srinwaskira
El Cuento Del Ulak
Ulak Kisi Ka
Madal El Adivino
Yapi Kakaira, Madal
El tigrillo y el hombre 
(cuento creol)
El camino y los pinos del Nikiniki
Plais tara, los caucheros y el diablo
Aimapaya
El León y El Venado
El invierno y el verano
El camino y los pinos de Niki Niki
El viaje al otro mundo
Los buscadores de oro 
La historia de los hijos pérdidos 
El perro y el lagarto 
La venganza del hermano pobre
Las coloradillas y las garrapatas pequeñas y grandes
Los duhindu de Kambla
Los mangos de la muerte
La resurrección de un tigre
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internet: Eduardo Manfut P  Diciembre 2000 revisada Octubre 2008