manfut.org

 
 


LEON VIEJO, NICARAGUA
"Sitio Histórico Colonial, Ruinas de León Viejo"
Historia de León Viejo
  pág. 1 pág. 2  - pág. 3


LOS PRIMEROS OBISPOS DE NICARAGUA
esta porción fué tomado del libro de Historia de Chinandega escrito por el escritor e historiador don  RAMON ROMERO - TIPOGRAFIA HEUBERGER EL 8 DE AGOSTO DE 1953 MANAGUA NICARAGUA
DE LA IGLESIA CATEDRAL DE NICARAGUA
Y OBISPOS QUE LA HAN GOBERNADO

Aunque la Provincia de Nicaragua fué descubierta por Gil González Dávila el año de 1522, poblado el de 1523 por Pedro de Arias, y Francisco Fernández de Córdoba; más no tuvo silla Episcopal hasta el año de 1532, que en virtud de Bula de Ntro. Smo. Padre Paulo III expedida el año de 1531, se erigió en Catedral la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción de la Ciudad de León.
 
 
 

Obispos fundadores
de la Iglesia nicaragüense
por Clemente Guido Martínez
 
No sabemos a ciencia cierta cuando nació, pero por documentos de la época colonial, tenemos conocimiento que en 1536 cuando murió, tenía "más o menos" sesenta años de edad. Los restos óseos recientemente descubiertos en Catedral de león Viejo, que corresponden a este Venerable Primer Obispo de Nicaragua, le dan una edad aproximada entre 60 y 65 años de edad.

Diego fue Protector y Defensor de Indios desde mayo de 1527 y se le designó como Primer Obispo de la Diócesis de Nicaragua en 1531, la que había sido constituida por Su Santidad Clemente VII el 26 de febrero de 1531 y Confirmada por Su Santidad Pablo III, el 2 de noviembre 1534.

Contemporáneo del Primer Gobernador de Nicaragua Pedrarias Dávila (1527-1531) y del yerno de Pedrarias Don Rodrigo de Contreras (15.34-1544), fue el Obispo fundador de la Institución Católica Nicaragüense y le correspondió iniciar las labores de construcción de la primera Catedral de Nicaragua en León de Imabite, entre 1527 y 1536.

Era muy querido y respetado por los primeros pobladores de, León y Granada, al punto que se le consideraba "una santa Criatura". Su labor en defensa de los indígenas quedó plasmada en varios documentos coloniales, conforme los cuales le vemos bajando de los barcos anclados en el Puerto de El Realejo o La Posesión, a indios libres que eran llevados como esclavos con destino al Perú y Panamá y quitando Encomiendas a Españoles por maltrato a los indios.

Amigo personal de Fray Bartolomé de las Casas, a quien le había pedido que fundase en León un Convento de la Orden de los Predicadores, luego conocido como Convento San Pablo, sufrió' mucho por la contradicción entre este Fraile protector de indios y el Gobernador Rodrigo de Contreras.

Contreras quiso que el Obispo Osorio testificara en contra de de Las Casas, por oponerse a la expedición de descubrimiento del Desaguadero (Río San Juan), negándose el Venerable Obispo, lo que trajo como consecuencia el enojo del poderoso Gobernador, quien le quitó la principal Encomienda con que el Obispo sustentaba a su Catedral, pasándola a Diego de Machuca, pariente del Gobernador y precisamente a quien Contreras había encomendado la expedición del Desaguadero.

Parece que el Obispo enfermó como consecuencia de este despojo y agobiado por las deudas de su Iglesia al no contar con recursos para su pago agravado por el hecho que los comerciantes se negaban a darle fiado, cayó en cama y murió poco tiempo después. Su muerte se calcula entre abril y junio de 1536, expirando en el Hospital de León de Imabite donde se encontraba postrado.

Sus restos mortales permanecieron sepultados en la primer tumba del Presbiterio de la Catedral de León de Imabite, desde entonces, hasta el pasado mes de noviembre del año 2000, en que fueron descubiertos por el Instituto Nicaragüense de Cultura producto de la investigación arqueológica que desarrolla esta Institución en las Ruinas de León Viejo.

Al descubrirlo, los arqueólogos Ramiro García y Edgar Espinoza, detallaron que sus manos estaban una sobre la otra sobre el tórax en la posición que se acostumbra poner a los difuntos en la tradición católica. Sus pies presentaban rasgos de haber sido atravesados por un clavo post-morten, y la sensaciór que ofrecía era la de un entierro rodeado de paz. Midió 1.8! metros de altura, su fosa mostraba rasgos de lápida de ladrillo rojos (estilo de La Paz Centro) y fue sepultado en una caja d madera, de la que todavía se encontraron evidencias de clavos.

Fue Diego Álvarez Osorio el primer Obispo de Nicaragua y ahora sus restos mortales descansan en la paz del Señor en el MAUSOLEO A LOS FUNDADORES en el centro de la Plaza mayor de las Ruinas de León Viejo.
 
 


 
 



1532 
el Ilmo. P. Fr. Pedro de Zúñiga 
   del Orden de S. Francisco; 
   fué nombrado pero murió en Cádiz, antes de pasar a su Iglesia. 
--
1532 
El Ilmo. Sr. don Diego Alvarez Osorio
--
 

1544 
El Ilmo. Sr. don Fr. Antonio de Valdivieso, 
del Orden de Sto. Domingo,

--
1553 
El Ilmo. Sr. don Fr. Gómez Fernández de Córdoba
--
1577 
El Ilmo. Sr. don Fr. Antonio Zayas, 
del Orden de S. Francisco
--
1584 
El Ilmo. Sr. don Fr. Domingo de Ulloa, 
del Orden de Predicadores
--
1593 
El Ilmo. Sr. don Fr. Antonio Díaz de Salcedo, 
del Orden Seráfico
--
1597 
El Ilmo. Sr. don Fr. Gregorio Montalvo, 
del Orden de Sto. Domingo,
--
 


 
año de 1532

El primer Obispo que gobernó esta Iglesia fué el lmo. Sr. don Diego Alvarez Osorio: porque aunque fué nombrado primero el Rmo. P. Fr. Pedro de Zúñiga del Orden de S. Francisco; pero murió en Cádiz, antes de pasar a su Iglesia. El Sr. don Diego Alvarez Osorio, fué 
Americano de nacimiento,  descendiente de la casa de Astorga, y Chantre de la Iglesia Catedral del Darién. 

Tomó Posesión de su Obispado el año de 1532, y el mismo año hizo la erección de su Iglesia, en la expresada Ciudad de León. 

De orden del Emperador Carlos V., fundó el Convento de S. Pablo de Religiosos Dominicos y lo pobló con cuatro Padres, que le dejó Fr. Bartolomé de las Casas, cuando pasó al Perú, porque no había en aquella Provincia más Sacerdotes que el Obispo: murió este Ilustre Prelado el año de 1542.

 Diego Alvarez Osorio.   El primer obispo que ejerció el cargo, aunque no llegó a ser consagrado como tal,  fue Fray Diego Alvarez de Osorio, primer Protector y Defensor de los Indios.

Falleció entre abril y julio de 1536, posiblemente en un hospital donde se había refugiado por deber 3 mil pesos de oro a los comerciantes de la ciudad. No se conoce exactamente a qué orden pertenecía, pero se supone era dominico. 


 
 

PRIMER OBISPO EFECTIVO, DIEGO ALVAREZ DE OSORIO, FUNDACION EN LEON DEL CONVENTO DE SAN PABLO. 

En opinión del historiador Juárros reproducida por el Dr. Ayón, el Reverendo Diego Alvarez de Osorio era americano de nacimiento, sin embargo, el Dr. Arturo Aguilar en su "Reseña Histórica de la Diocesis de Nicaragua", sostiene que dicha tesis es infundada por cuanto fué nombrado Obispo a los 35 años del descubrimiento de América, y a los diez o quince del establecimiento de Tierra Firme o Castilla del Oro (Panamá). 

En nuestra humilde opinión, el Dr. Aguilar tiene toda la razón y reforzamos su tesis por cuanto hemos encontrado entre la lista de sacerdotes que acompañaron al primer Obispo de Panamá Fray Juan de Quevedo que iba a instalar la silla episcopal del Darién y que rola entre los nombres en general de todos los pasajeros que vinieron en la famosa expedición de Pedrarias de 1514, a un Diego de Osorio (Colección Muñoz, apéndice No. 5 A. Rubiano), siendo este mismo sin lugar a dudas nuestro Obispo por cuanto no se conoce otro sacerdote con el mismo nombre.

Según fundadas sospechas del Dr. Aguilar, era nuestro Obispo descendiente de Don Pedro Alvarez de Osorio, segundo marqués de Astorga perteneciendo en consecuencia a una de las más ilustres familias de la Península.

Estando en América fue designado para el servicio de la Catedral de Santa María de la Antigua del Darién con sueldo menor de cien pesos oro. 

En 1521 de los doce curas originales que vinieron con Pedrarias, ya habían muerto cinco, siendo nuestro Obispo uno de los sobrevivientes, ocupando para entonces el cargo de Chantre de la Catedral de Panamá en cuyo servicio se encontraba al ser designado en Mayo de 1527 Protector de los indios de Nicaragua, con encargo de pasar a esta Provincia a ejercer su oficio devengando un sueldo anual de 200.000 maravedíes que después le fué aumentado a 300.000 maravedíes.

Este nombramiento le fué ratificado el 4 de Abril de 1531 por Real Cédula, cuando ya se encontraba en León, siéndole otorgadas facultades para enviar a averiguar y recabar información sobre el trato que se daba a los indios, pudiendo imponer penas corporales y multas hasta de 50 pesos oro así como ordenar la cárcel hasta por diez días en contra de quienes les dieran malos tratos o violaran las disposiciones reales dadas en favor de ellos, así mismo se disponía que podía constatar si los encargados de la justicia cumplían con sus obligaciones. (47).
 
 

REFERENCIAS DOCUMENTALES:
No. 

Había sido nombrado Obispo de Nicaragua en 1527 reponiendo al fallecido Fray Pedro de Zúñiga, sin embargo hasta el año de 1531 el 26 de Febrero el Papa Clemente VII aprobó la creación de la Sede Episcopal de Nicaragua, ratificando su nombramiento pero sin haber promulgado ;las respectivas bulas por lo que la Reina en Real Cédula de Abril de 1531 lo presenta al Santo Padre para que lo confirme como Obispo de Nicaragua, pidiéndole también que envíe 1ps bulas que acreditan su nombramiento. (48)
 
 

REFERENCIAS DOCUMENTALES:
No. 

El nuevo Obispo tomó posesión de su sede (a pesar de no tener las bulas) en 1532 siendo confirmado en su nombramiento por Bula del 3 de Noviembre de 1534 dada por Su Santidad Paulo III que reponía al ya fallecido Clemente VII (49)
 
 

REFERENCIAS DOCUMENTALES:
No. 

La nueva Diócesis de Nicaragua, comprendía los territorios de Nicaragua y Costa Rica, siendo sufragánea de la de Sevilla hasta el año de 1547, en que pasó a serlo de la de Lima hasta en 1743, en que lo fué de Guatemala hasta la creación de la sede Metropolitana de Managua en 1913.

Confirmaba Paulo III en dicha Bula de 1534 el rango que de Ciudad había sido concedido a León por el anterior Papa, quien había esclarecido el lugar llamado de León, designándolo como Ciudad de León, asimismo autorizaba la erección e institución a perpetuidad de una Iglesia Catedral, bajo la advocación de la Gloriosa Madre de Dios siempre Virgen María, la cual sería presidida por un Obispo que se llamaría Obispo de León.

Fue Alguacil eclesiástico del Obispo Osorio en tiempos de Castañeda el Señor Luis Jiménez (dicho alguacil portaba una pequeña vara con empuñadura de plata y tenía el deber, propio de su oficio de capturar a las personas a quienes se hacía reos por delitos eclesiásticos, como el amancebamiento, la hechicería, etc.)

Osorio hizo lo que pudo para proteger a los indios, habiendo tenido varios disgustos, aunque no pudo sustraer su actuación de los lineamientos que daba el modo de ver las cosas propio de su época.

En 1534 al marcharse Castañeda, ejerció la gobernación de la Provincia interinamente hasta la llegada de Contreras.

Obtuvo ese mismo año por Cédula del 28 de Diciembre autorización Real para invertir en el servicio y construcción de Iglesias todos los diezmos que producía la Provincia.

En 1535 pasó por León Fray Bartolomé de las Casas con varios dominicos por lo que le pidió el Sr. Obispo que fundara un convento de dicha orden, lo que hizo el Reverendo, de Las Casas, con tres religiosos que le acompañaban llamándose el nuevo convento, de San Pablo (50), y actuando como Superior del mismo el propio fundador, siendo los sacerdotes os primeros que sirvieron a Dios en dicho lugar.

Este convento fue el tercero de la orden de Santo Domingo fundado en América, pues el primero había sido el de Santo Domingo de Guatemala y el segundo el de Santo Domingo de Ciudad Real de Chiapa.

Falleció en León, entre los meses de Abril y Julio del año de 1536 siendo nombrado para suceder le Fray Francisco de Mendavía, Sacerdote Jerónimo que vivía en España y a quien fue comunicado su nombramiento en carta del lo. de Octubre 1537.

año de 1542
Fray Francisco de Mendavia, 
 Luego, ascendió el obispo Francisco de Mendavia,  de la orden de San Jerónimo quien falleció en León, posiblemente en 1542, pues en 1543 fue presentado al Papa Fray Antonio de Valdivieso, su sucesor.  Sólo ejerció su ministerio cuarenta  días, 

 
 

SEGUNDO OBISPO FRAY FRANCISCO DE MENDAVIA. NOMBRAMIENTO DEL DEAN, MUERTE DEL SEÑOR OBISPO Y MANDAS TESTAMENTARIAS QUE INSTITUYO. 

El 1 de Octubre de 1537 el Rey había comunicado al Fraile Jerónimo Francisco de Mendavía, prior del monasterio de la Victoria de la ciudad de Salamanca, su designación para ocupar el cargo de Obispo de Nicaragua.

El 5 de Septiembre del mismo año, S. M. suplicaba al Papa nombrara Obispo a Fray Francisco y el 22 del mismo mes y año lo presentaba para que fuera tenido como Obispo en dicho cargo. El 23 de Noviembre se le nombraba también para ejercer el cargo de Protector de los indios de Nicaragua.

Los vecinos de León, desconociendo seguramente el anterior nombramiento, en carta del 10 de Diciembre de 1537 solicitaban al Rey que fuera designado Fray Diego de Alcaraz para ocupar el cargo de Obispo de Nicaragua en sustitución del fallecido Alvarez de Osorio. 

Fray Diego, había sobresalido como el reedificador de la Iglesia y Convento de La Merced de dicha Ciudad lo que había efectuado durante el transcurso de los diez años antes de la presente carta y después de su llegada.

99El 22 de junio de ese mismo año fue dictada por Paulo III una Bula de notables efectos (aunque sólo en el campo teórico) por la cual declaraba a los indios verdaderos hombres capaces de recibir la fe católica (reconocimiento algo tardío de la aptitud que tenían de ser cristianos) y ordenaba se les atrayera por la persuación y no por la fuerza. En otra Bula posterior prohibió dicho Santo Padre el que los indios fueran sometidos a la esclavitud. (56)
 
 

REFERENCIAS DOCUMENTALES:
No. 

Traía el nuevo Obispo al igual que el anterior la concesión regia de todos los diezmos de la Provincia para el Obispado de León a fin de que se procediera a construir en forma la Catedral; se le otorgaron para su servicio las mismas encomiendas que el Obispo Osorio había tenido a su favor y que recaían en los indios de Nenderi, Occaloaque y Azagalpa (Nindirí, Quezalguaque y Agagalpa) sumando en total como cuatrocientos naturales. (57)

La Reina le ordenó que hiciera casa junto a la iglesia para instruir a los naturales en la fe católica. Estas construcciones accesorias a las iglesias y sin comunicación interna con ellas se llamaban "Nartex" y estaban destinadas para instruir a los infieles (catecúmenos) que no podían penetrar dentro de los templos, limitándose a visitar dichos sitios.

Fue la catedral de León una de las pocas iglesias del Nuevo Mundo que tuvo estas capillas o recintos, pues después de los primeros años de la colonia, parece que fueron estimadas innecesarias y ya no se construyeron.

Al quedar abandonados estos recintos por falta de uso durante los años posteriores, parece que fueron convertidos en capillas mortuorias incorporándolas al conjunto arquitectónico de las iglesias en general.

Creemos que la Catedral de León tuvo dicho recinto por cuanto en la parte inmediatamente contigua a la pared norte, hacia el lado externo y norte del cañón principal de la mencionada iglesia Mayor que en los trabajos de excavaciones ha sido llamada R-2, se econtraron las fundiciones que parecen corresponder a tal tipo de construcción. Podemos señalar que, a pesar de estar este recinto formando parte del conjunto arquitectónico del templo en general, no tiene comunicación con él, salvo por una ventana alta que por su misma naturaleza no fue destinada al paso de las personas, coincidiendo este tipo de construcción con el uso y destino dado a los recintos antes indicados.

Los numerosos esqueletos encontrados en tumbas ubicadas bajo el nivel del piso y hacia el lado de la pared que divide esta construcción del cañón principal, hacen suponer que posteriormente fue destinada para capilla mortuoria, aunque interiormente nunca se la comunicó con el cañón principal del templo.

La construcción de dicho "Nartex" en León, no se verificó probablemente durante este Obispado por haber sido muy poco el tiempo que en el desempeño de tal dignidad estuvo el Señor Mendavía.

En 1538 la monarquía dispuso que se diera una asignación anual perpetua de 500.000 M. para el sostenimiento del Obispado de Nicaragua, y en carta de S. M. de ese mismo año fue urgido el nuevo Obispo para que pasara a ocupar su cargo cuanto antes, sin embargo, fue hasta principios de 1540 que partió hacia su sede de León el nuevo designado.

Traía el nuevo Obispo a seis sacerdotes jerónimos, tres criados y doce caballos, acompa ñándoles también algunos de sus hermanos y muchos ornamentos, cálices y libros para la iglesia.

Ya estando en León, Fray Francisco de Mendavia, en el ejercicio de su. sagrada misión, fue designado Deán el Br. en Artes y Derecho Canónico Fray Pedro de Mendavía quien era hermano del Obispo, siendo instituido por el mismo Sr. Obispo y declarado cabeza del Cabildo y su representante en su defecto pasando luego a la Iglesia Mayor a tomar posesión corporal de su dignidad "se sienta en su silla, abre y cierra un libro, echa fuera de la iglesia a cuantas personas allí estaban, cierra y abre nuevamente las puertas de la Iglesia. Todo esto ante testigos y asentado por el Notario apostólica" (58) El Notario Apostólico del Obispo era Sebastián de Mendavia.
 
 

REFERENCIAS DOCUMENTALES:
No. 

101El 6 de Octubre de 1540 murió el Obispo Fray Francisco de Mendavía. Don Sofonías Salvatierra en su, Contribución a la Historia de Centro América, dice que murió en la segunda mitad de 1542, pero tal dato no puede ser exacto por cuanto la carta del Déan Fray Pedro de Mendavía a S. M. de fecha 25 de Sept. de 1541 ya habla de su muerte. 

Fue enterrado al día siguiente siete en la Iglesia Mayor de la Ciudad de León, a los cuarenta días de estar ejerciendo su cargo en la Provincia de Nicaragua, no habiendo podido realizar ninguna obra de mérito en tan corto lapso de tiempo.

Antes de morir instituyó ciertas mandas testamentarias por las cuales legó algunos bienes a los monasterios de San Bartolomé de Lupiana y de Nuestra Señora de la Victoria ambos en España, por lo que por Real Cédula de 1543 se ordenaba a la Au diencia de los Confines que fuera enviado a Sevilla el producto de los mismos.

 


 
Fray Francisco de Mendavía
por Clemente Guido Martínez
 
Fray Francisco de Mendavía fue el segundo Obispo Católico de Nicaragua, originario del Monasterio Jerónimo de Nuestra Señora de la Victoria de la ciudad de Salamanca, ejerció apenas 40 días en su Obispado, pues murió el 6 de octubre de 1540 en León de Imabite, aparentemente de muerte natural. Siendo sepultado en la Catedral.

A su arribo a la Provincia vino acompañado de seis monjes de su orden y familiares, quienes continuaron durante un par de años más a cargo de la Diócesis, después del súbito fallecimiento del Obispo.

Su hermano, el Deán de Catedral, Fray Pedro de Mendavía, protagonizó uno de los capítulos más violentos de la Diócesis de León, al enfrentarse con el Tesorero y Gobernador Interino Pedro de los Ríos, yerno de Rodrigo de Contreras, cuando en 1543, el 13 de mayo, cuatro de sus partidarios fueron descuartizados por órdenes de los Ríos.

El Deán Br. Pedro de Mendavía, había sido consagrado con este título por el Obispo Mendavía el 5 de octubre de 1540, un día después el Obispo moriría de muerte natural, quedando la Diócesis en manos del Deán, por lo que le correspondió a él tratar de frenar la ambición desmedida de Rodrigo de Contreras y Pedro de los Ríos, excomulgando a Contreras en 1541 y logrando su prisión en julio de 1542 en Panamá, por el obispo Fray Tomás de Berlarga, lo que obligó al Gobernador ir a España a defenderse, dejando en su lugar a de los Ríos.

De los Ríos no acató las disposiciones Eclesiásticas del Br. Mendavía, por lo que éste lo encarceló el 12 de mayo de 1543, siendo liberado por un grupo de partidarios, después de lo cual de los Ríos encarceló a Mendavía el 14 de mayo, acusándolo de falsificar su nombramiento como Juez Eclesiástico y lo envió encadenado a Sevilla, España, no sin antes haber promovido el asesinato de Fray Pedro de Chávez, de la Orden San Francisco y al Padre Diego Tello, Cura de la Catedral, a manos de Martín Membreño, escribano público y soldado de los Ríos. Ese fatídico 13 de mayo, Pedro de los Ríos tomó venganza del Deán ordenando el descuartizamiento de cuatro de sus colaboradores: Matute, Pérez, Pinar Negrillo y Ramírez.

Sus restos descuartizados fueron expuestos en público, hasta que un Juez de residencia ordenó su sepultura en la Catedral. Se dice que fueron sepultados sin cabezas, pues éstas se las habían separado del cuerpo y puesto en estacas las que desaparecieron.

Las investigaciones arqueológicas buscan el paradero de estas cuatro personas, así como los restos de los dos curas asesinados también durante esos sucesos de mayo de 1523. Se espera descubrirlas en Catedral de León Viejo.


 
 
 
 

año de 1544. 

El Ilmo. Sr. don Fr. Antonio de Valdivieso, del Orden de Sto. Domingo, natural de Villa-hermosa, en el Arzobispado de Burgos. Tomó posesión de la silla Episcopal el año de 
1544. 

Tuvo varios disgustos con sus Feligreses: primero con el Gobernador por defender la libertad de los Indios: después con los Alcaldes Ordinarios- de León y Granada, hasta declararlos descomulgados, y poner cesación a Divinis, por oponerse estos a la determinación del Obispo, que mandó que su Alguacil, y el de la Inquisición llevasen varas, sin diferencia de las de los Alcaldes: últimamente con todos los Feligreses del Obispado. 

por el excesivo estipendio, que señaló a los Clérigos por las funciones de su ministerio:  negocio que se llevó al Supremo Consejo de las Indias, que expidió Cédula el 26 de Septiembre de 1548, en que manda al Presidente de esta Real Audiencia modere dicho estipendio. Habiendo tenido este Prelado diferencias con Rodrigo de Contreras, Gobernador de León y queriendo vengarlas su hijo Hernando de Contreras, mató al Obispo a puñaladas, el día 26 de Febrero de 1549.

Antonio de Valdivieso  murió asesinado el 26 de febrero de 1550. 

año de 1555
Cinco años después fue electo Fernando de Barriovero, de la orden de los agustinos; muere el 2 de mayo de 1556, 
 

Pastor, Profeta y Mártir,
Fray Antonio de Valdivieso,
por Clemente Guido Martínez
 

Presentación
Carlos Tünnermann Bernheim
 
La figura del obispo dominico, Fray Antonio de Valdivieso, protector de los indios y compañero de lucha del célebre Fray Bartolomé de las Casas, adquiere cada día mayor relevancia, como piedra angular de la Iglesia Católica de Nicaragua, precursor de la defensa de los derechos humanos y del compromiso profético con la causa de los oprimidos.

Los restos de Fray Antonio de Valdivieso surgen a la luz cuatrocientos cincuenta años después de su sacrílego asesinato, ocurrido el 26 de febrero del año 1550 en la ciudad de León Viejo, de manos de Hernando de Contreras, hijo de Rodrigo de Contreras, entonces gobernador de Nicaragua, y nieto del temible Pedradas Dávila, primer gobernador de la provincia. Ayudaron a cometer el crimen el fraile lego y apóstata, Pedro de Castañeda y el aventurero Juan Bermejo.

Como se sabe, la Diócesis de Nicaragua fue creada en 1527 por Real Cédula y confirmada por bula pontificia en 1531. El primer obispo que ejerció el cargo, aunque no llegó a ser consagrado como tal, fue Fray Diego Álvarez Osorio, primer Protector y Defensor de los Indios. Sus restos también fueron localizados en el presbiterio de las ruinas de la Catedral de León Viejo, así como los de su sucesor, que sólo ejerció su ministerio cuarenta días, Fray Francisco de Mendavia, de la orden de San Jerónimo.

Valdivieso era natural de Villahermosa, pequeña ciudad de Burgos, España. Muy joven ingresó a la Orden de Santo Domingo y en marzo de 1543 fue nombrado por el Emperador Carlos V tercer obispo de Nicaragua. Las bulas pontificias confirmando su nombramiento te llegaron en febrero de 1544. En mayo de este mismo año haciendo el bien, sino el mal". Y, en otro texto, Valdivieso afirma: "El obispo no solo es para tener mitra y rentas, sino para usar jurisdicción, corregir vicios y fundar virtudes, y remediar las opresiones que se hacen a sus ovejas. Y cuando no pueda hacer esto, está obligado a dejar su oficio para otro".
Valdivieso, pese a las grandes dificultades que debió enfrentar en sus seis años de ministerio episcopal, no abandonó a sus ovejas, especialmente los indios. Sus cartas al Rey fueron afilando los puñales que finalmente le darían muerte, en un momento culminante de la historia no sólo de hispanoamérica, sino universal, que es el que señala el enfrentamiento crucial entre los remanentes feudales que subsistían en América y la Corona española, enfrentamiento en el cual los hijos de los conquistadores llevaron la peor parte.

Por la gran significación histórica que tiene el descubrimiento de los restos del Obispo Mártir Fray Antonio de Valdivieso, el Centro Nicaragüense de Escritores decidió publicar este libro del Lic. Clemente Guido Martínez, ex Director del Instituto Nicaragüense de Cultura y motor de los trabajos que han conducido tanto a los importantes hallazgos de los restos del Obispo Valdivieso y de los primeros Obispos de Nicaragua, como del fundador de las ciudades de León y Granada, Francisco Hernández de Córdoba y del primer Gobernador de la Provincia, el cruel Pedro Arias de Avila.

En esta obra no sólo se destaca el papel de los obispos fundadores de la Iglesia Católica en Nicaragua, sino también el contexto en que se desarrollaron los acontecimientos que condujeron al asesinato del Protector de los Indios, Fray Antonio de Valdivieso.

Para el Centro Nicaragüense de Escritores este libro Fray Antonio de Valdivieso, Pastor, Profeta y Mártir, es una valiosa contribución al rescate de una figura de la cual todos debemos sentirnos orgullosos, pues dio su vida por la causa de los derechos humanos de los indígenas nicaragüenses.

Managua, julio de 2001.


 
 
La misión de la Iglesia en Nicaragua vista por Fray Antonio de Valdivieso
por Clemente Guido Martínez
 
 
El Contexto Europeo

Fray Antonio del Valdivieso asumió su Obispado entre mayo y junio de 1544, recibiendo la consagración el 8 de noviembre de 1545 en Gracias a Dios, de parte del Obispo Fray Bartolomé de las Casas -Obispo de Chiapas-; Fray Francisco de Marroquín, Obispo de Guatemala y Cristóbal de Pedraza Obispo de Honduras.
Le correspondió asumir su Obispado durante el Juicio de Residencia que Diego de Herrera actuó en contra del exGobernador Rodrigo de Contreras, por lo que no había Gobernador en Nicaragua; durante el Papado de Paulo III (1534-10 noviembre de 1549); y durante el Reinado de Carlos V, Emperador, quien le había postulado ante Paulo III para Obispo de la Provincia de Nicaragua, el 1e'° de marzo de 1543 (Ver Colección Somoza, Tomo VII, pág. 375, Carlos V al Papa).

Por la correspondencia del Obispo Valdivieso es notorio que su relación de subordinación con la Corona de Carlos V, fue absoluta, más que con Roma, lo que se explica por el contexto histórico que ie correspondió vivir durante su Obispado, sin que caigamos en el error de creer que nuestro Obispo Mártir estaba separado o distanciado de la Cabeza Eclesiástica Romana, sino más bien producto de las circunstancias que a continuación presentamos.

Un contexto que en breves palabras podemos definir como de grandes cambios en Europa por el surgimiento del Protestantismo de los Príncipes Alemanes con Martín Lutero a la cabeza; el Concilio de Trento (1545-1551), que reformó la Iglesia Católica desde adentro; las guerras de Carlos V contra la alianza protest conocida como de la Esmalcada (1547), después de suces guerras contra Argel (1541), Turquía (1542) y Francia (1542-1544)

Un Fraile Valdivieso que probablemente durante su etapa formación Sacerdotal y cuando debe hacer contado con una i probable entre 20 y 30 años, fue testigo de la guerra de Carlos V cc el Papa Clemente VII, sucedidas de 1523 a 1530, y que concluye a Coronación dé Carlos V por Clemente VII en 1530, después d destrucción y saqueo de Roma por parte de las tropas Carolingias.

No tenemos todavía algún documento que informe exactitud la edad del Obispo en 1550, cuando fue asesinado, los datos arqueológicos y exámenes médicos realizados en restos óseos recientemente descubiertos en el Presbiterio d Catedral de León Viejo, indican su edad aproximada osciL entre 50 y 55 año al momento de morir. Por lo tanto, su fech nacimiento podría ubicarse entre 1495 y 1500.

Es importante tener claridad de que cuando el Obispo Valdivieso llega a Nicaragua, en Europa el Papa Adriano VI efímero Papado (1522-1523), ya había otorgado a Carlos Patronato sobre todos los Obispados Españoles y su antecesc Papa Julio II había otorgado el Patronato sobre las IglE Americanas a los Reyes Católicos el 18 de julio de 1508.

Sobre este Patronado, otorgado por Adriano VI, el textc "Derecho Eclesiástico" coordinado por Alberto Alonso Ureba, d Universidad Complutense de Madrid (1996), nos explica lo siguiente:

"Desde 1456 el Papa atiende, sin otorgar privilegio o derecho alguno, a las personas que los monarcas de Castilla y Aragón sugieren ejerciendo el derecho de súplica. En 1486 Inocencio VIII concede al patronato regio o derecho de presentación sobre las Iglesias a edificar en las tierras conquistadas de Granada e Islas Canarias. Y finalmente, Adriano VI otorga en 1523 a Carlos V y sus sucesores la extensión de dicho patronato sobre todas las sedes episcopales de su reino. Los privilegios concedidos a los Reyes garantizan que la Santa Sede aceptará e instituirá canónicamente a las personas presentadas por el Rey. Conviene subrayar que los criterios regios para la provisión de Obispados contribuyeron a elevar espiritual y culturalente el nivel del episcopado español. Desde los Reyes :atólicos y con excepciones durante el reinado de Carlos V, se imponen a los candidatos de ser naturales de los reinos, de vida honesta y preferentemente de clase media y letrados" (pág. 37, Derecho Eclesiástico).

_- 1508 julio II reconoce a favor de los Reyes Católicos el -::--Dnato universal -comprensivo del derecho de presentación : todas las iglesias y beneficios eclesiásticos-, así como la potestad de establecer y organizar la iglesia Indiana, y recaudar y asar los diezmos eclesiásticos", (pág. 37, Derecho Eclesiástico).

Por lo anterior es sumamente importante comprender el contexto Europeo de la correspondencia del Obispo con el Rey Carlos V y su Consejo de Indias, continua y directa con la Corona, x conociéndose hasta la fecha alguna carta dirigida al Arzobispo de Toledo o al Papa Romano.

Ahora bien, también debemos comprender que desde finales Siglo XV, los Reyes Católicos habían iniciado una profunda Reforma a la Iglesia y al Estado Español que se constituía por los imanados Unificados de Castilla (1477), Castilla y Aragón (1479), Granada (1492) y Navarra (1513).

En el texto de "Historia de la Iglesia Católica", tomo III, 4" edición, por Ricardo García Villoslada de la Pontificia Universidad G-egoriana de Roma, y Bernardino Llorca (q.e.p.d.), se explica el sentido de las Reformas impulsadas por los Reyes Católicos para moralizar su Reinado y su Iglesia Católica, Villoslada y Llorca dicen lo siguiente:

"No solamente por motivos espirituales y religiosos, también por razones políticas y administrativas creyeron los Reyes Católicos que debían procurar la reforma de la Iglesia Española. Naturalmente valiéndose de los mismo eclesiásticos y con la autorización del romano pontífice; pero si éste o aquéllos no se decidían a extirpar ciertas inveteradas corruptelas o escandalosos abusos, los reyes no se cansarían en urgir la reforma una y otra vez, aun con peligro de entremeterse en lo que no era suyo: ENTENDEMOS DE REFORMAR EL ESTADO SEGLAR EN CUANTO PUDIÉRAMOS, REDUCIÉNDOLO A LA BUENA E ANTIGUA GOBERNACIÓN, QUE ASI MISMO SE PROVEA COMO EL ESTADO ECLESIÁSTICO SE REFORME (Los Reyes ante los Obispos en Sevilla, pág. 608, Llorca, Villosloda).

"Pero lo más fundamental era la reforma de los Obispos y los monarcas no podían olvidar esta pieza tan importante en el gobierno de la nación. Por ahí empezaron su obra restauradora. Ellos, que tan cuidadosamente buscaban y escogían a los más aptos para los cargos administrativos, ya se comprende que no andarían remisos en la elección de los prelados", (pág. 608, Llorca y Villoslada).

Nuestro Obispo Valdivieso, si bien no fue postulado por lo: Reyes Católicos, lo fue por su sucesor Carlos V, quien continuó cor esta idea Reformista al grado de ser impulsado decidido de CONCILIO DE TRENTO, iniciado en 1545 durante su Reinado. Por lc tanto, bien podemos comprender que Fray Antonio de Valdiviesc venía de una Europa en cambio, inmerso de todas estas doctrina reformistas y moralizantes, lo que lo explica en su celo evangeli zador y en su tenáz lucha la corrupción de las autoridades civiles y eclesiásticas, así como su ardiente deseo de que se cumpliere con el propósito principal -a su entender- de la Colonizaciór de América: Evangelizar, como Misión de la Iglesia.


 
 
 
 
 
 
Fray Antonio de Valdivieso
por Clemente Guido Martínez
 
Fray Antonio de Valdivieso, originario Villa Hermosa en el distrito de Burgos. Hijo de Antonio de Valdivieso y Catalina Álvarez Calvento, se formó en la Orden de Predicadores Dominicos en el Convento San Pablo, de Burgos.

Fue nombrado Obispo de Nicaragua por Su Santidad Paulo III en 1543, ante la propuesta del Emperador Carlos V. También se le asignó la Iglesia de Cartago en Costa Rica, a partir del 9 de mayo de 1545, por lo que fue Primer Obispo de Costa Rica.

Llegó a Nicaragua entre abril y junio de 1544, iniciando su labor Misionera y Pastoral sin recibir la Consagración, sino hasta noviembre de 1545, cuando la recibió de parte de Tres Obispos, entre los que estaba Fray Bartolomé de las Casas y Fray Francisco Marroquín, Obispos de Chiapas y Guatemala, respectivamente, y el obispo de Honduras, Monseño Pedraza.

Se conocen doce cartas de Valdivieso al Emperador Carlos V, al Príncipe Felipe y al Real Consejo de Indias, que han sido rescatadas e incluidas en la Colección de Documentos Históricos Coloniales conocida como Colección Somoza, recopilada por el historiador Nicaragüense Andrés Vega Bolaños.

Estas cartas forman una colección documental de los más preciosos tesoros para la comprensión del posterior martirio del Obispo, que fue ante todo un mártir por la causa de los Derechos Indígenas establecidos en las Nuevas Leyes de Indias emitidas por Carlos V en 1542 y de las que el Obispo Valdivieso tenía Orden expresa de poner en vigencia en la Provincia de Nicaragua.

Cuando el Obispo llegó a Nicaragua, coincidió con el Juicio de Residencia que Diego de Herrera, inició el 11 de junio de 1544 en contra de Rodrigo de Contreras quien había regresado victorioso de España en abril de 1544, pues se le concedió reincorporarse a la Iglesia como fiel católico, levantándole la excomunión que el Br. Mendavía le había aplicado en 1542. Esta vez no fue un juicio eclesiástico sino de un Juez de Residencia propio del Real Consejo de Indias, ante varias acusaciones de vecinos de Granada y León en su contra, resultaron en la destitución de su cargo como Gobernador y la orden de entregar sus Encomiendas bajo la Corona Real, sobretodo por el cargo de desacato de varias Reales Provisiones.

En esta tensión inicial, llegó el Obispo a ejercer su Ministerio Episcopal, dándose cuenta pronto que la familia Contreras y sus allegados eran una de las principales causas de desorden y violencia en la Provincia, por lo que recomendó al Rey Carlos V que lo destierre y realice una redistribución de las Encomiendas. También le propone al Rey que elimine los Tributos Reales a los Indios y les de una oportunidad de rehacerse.

Desde el inicio de su Misión Pastoral, Monseñor Valdivieso quien tuvo que enfrentarse con el poder de la familia Contreras y sus casta allegados, lo que le causó serias dificultades para el ejercicio de spos, su misión Pastoral. No se le pagaba a tiempo o de forma completa cisco su salario, no se le apoyaba en la obra de construcción de Catedral y templos católicos en los principales pueblos indios, tareas que al final de cuentas concluyó en 1548.

V, al A los sacerdotes y laicos que le apoyaban en el cumplimiento sido de su Misión Pastoral se les perseguía, encarcelaba injustamente y ricos hasta agredía físicamente. Las principales autoridades de la Real Audiencia de Guatemala le eran agresivos, pues como él decía, ellos eran los primeros perjudicados con las Nuevas Leyes de Indias dictadas por Carlos V, pues el nivel de corrupción y desenfreno explotador de los Conquistadores no reparaba en ningún remedio espiritual para los Indígenas, mucho menos físico.

Cuando Rodrigo de Contreras tiene que ausentarse nuevamente a finales de 1549, de la Provincia, ya sin el título de Gobernador, para ir a España a defenderse de las sentencias dictadas por Diego de Herrera, deja a su esposa María de Peñalosa y a sus hijos Pedro y Hernando en Granada, donde residían, pues uno de las sentencias de Herrera establecía que no podía vivir en León de Imabite.

Este nuevo viaje de Contreras que como se dijo fue a finales de 1549 no resultó a su favor, perdiendo la apelación, por lo que en un arrebato de furia su hijo Hernando, cometería el asesinato sacrílego y atroz en la persona del Obispo Fray Antonio de Valdivieso, quien se encontraba en su Casa Cura[ después del almuerzo y de haber oficiado Misa de Miércoles de Ceniza en su Catedral, un 26 de febrero de 1550.

Hernando acusaba al Obispo de que por sus cartas al Rey su familia había perdido las encomiendas de indios, que los habían hecho la familia más poderosa de la Provincia de Nicaragua. Se hizo acompañar de un grupo de unos 30 hombres para realizar su crimen, aunque solamente él y otros cuatro más entraron a la Casa Episcopal' para cometer el crimen de forma atróz.

Después del asesinato tos hijos de Rodrigo Contreras tomaron el poder político y militar de León, Granada y el Puerto de La Posesión o El Realejo, azuzados por Joan Bermejo y otros insurrectos que le proclamaron a Hernando "Príncipe de La Libertad" en contra de la Corona Real de Carlos V, secuestrando varios navíos anclados en El Realejo para enrumbarse con destino a Panamá con el mismo propósito de tomar el control de aquella ciudad fundada por Pedrarias Dávila, abuelo del nuevo "Príncipe" Contreras.

El intento fracasó muriendo todos los conjurados ya sea en el campo de Batalla el 23 de abril de 1550, o juzgados y condenados a la horca o al decapitamiento en Panamá por órdenes de la Justicia Real. Hernando murió durante los enfrentamientos bélicos en territorio Panameño y Pedro desapareció, dícese extraviado en las Selvas Panameñas.

El Rey Carlos V deploró la muerte del Obispo Valdivieso, ordenando en octubre de 1550 una investigación del caso y la condena de todos los implicados, por lo que se abrió proceso a Doña María de Peñalosa, quien después de dos años fue exonerada de responsabilidades, así como su esposo y ex-Gobernador Rodrigo Contreras, quien cuando sucedieron los hechos estaba como -eo4amos dicho en España defendiéndose de las sentencias.

Los esposos Contreras se fueron de Nicaragua en 1552, con destino a Perú, donde terminaron ambos sus días, en 1558 y en mayo de 1573, respectivamente, muriendo como ciudadanos intachables y ejemplares en Perú.

Los restos del obispo Valdivieso fueron descubiertos en noviembre del año 2000 en el Presbiterio de la Catedral de León Viejo, confirmándose su identidad en febrero del año 2001, después de numerosos análisis médicos, radiológicos, arqueológicos e históricos, que permitieron precisar su identidad, así como la de los antecesores Fray Diego Álvarez Osorio y Fray Francisco de Vendavía.

La brutalidad y saña con que fue asesinado el Obispo Valdivieso todavía pudo comprobarse en sus huesos, los cuales después de 450 años de permanecer sepultados en León Viejo, presentaban claras señales de fracturas, cortes por objetos contundentes y dislocamiento de su columna.

Ahora Fray Antonio de Valdivieso recibe los honores que merece como Obispo Mártir del Siglo XVI por la causa de los Indígenas y de la Corona Española y su testimonio de amor por la causa de la humanidad sigue iluminando el camino de aquellos que al iniciar el Siglo XXI nos identificamos con su causa, la cual, como él, no han muerto.

26 de febrero del 2001


 
 
 
 
 
La Misión de la Iglesia
por Clemente Guido Martínez
 
En su primer carta al Emperador Carlos V, fechada le'<> de junio de 1544, Fray Antonio de Valdivieso afirma que Carlos V h. confiado a los Obispos enviados a América la Misión de "PLANTA) UNA NUEVA IGLESIA Y CONVERTIR NUEVAS ALMAS..." (pág. 82 Cartas de Valdivieso, versión Fray José Álvarez Lobo, o.p.).
Insiste el Obispo, el 10 de noviembre de 1545, en que h Misión consiste en "CORREGIR LOS VICIOS, FUNDAR VIRTUDES ' LLEVARE A ESTAS GENTES AL CONOCIMIENTO DE NUESTRO REDEN TOR" (pág. 145, Versión Álvarez).

El 8 de marzo de 1546 Valdivieso define su concepto de Obispo y su Misión: "El Obispo no es sólo para tener mitra y renta sino para usar jurisdicción, corregir vicios y fundar virtudes, y remediar las opresiones que se hacen a sus ovejas" (pág. 154, Versión Álvarez).
Resulta muy revelador sí, Fray Antonio no se considera ajeno a Roma, cosa que le recuerda al Rey en su carta del 25 de octubre de :545, en la que de forma clara y directa te dice que: "TIENEN ESTAS TIERRAS CONCEDIDAS POR LA SANTA SEDE APOSTÓLICA PARA FUNDAR EN ELLAS NUEVA IGLESIA Y LA RELIGIÓN CRISTIANA Y SALVAR ASÍ A ESTAS ALMAS" (pág. 134, Álvarez).

Temeraria podría resultar esta sentencia, al dirigirse a un Emperador que forzó al Papa Clemente VII su coronación Real en 1530, después de invadir la Ciudad Santa y dejarla a merced de sus tropas, y aún más temeraria podría resultar la continuación de su epístola:

"PERO HASTA AHORA NO SOLO NO SE HA FUNDADO SINO QUE LA QUE HABLA EN ESTAS PARTES SE HA PERDIDO YA, DESDE QUE SE DESCUBRIERON ESTAS INDIAS HASTA HOY Y CON ELLO SE HA CUBIERTO DE INFAMIA EL NOMBRE DE JESUCRISTO, INFAMIA MAYOR QUE LA QUE NUNCA TUVO ENTRE TURCOS, MOROS Y ALABARES" (pág. 134, Versión Álvarez).

Se requiere de mucho valor, o en esa historia ignorada sobre Valdivieso antes de su presencia en Nicaragua (1544), él debe haber tenido mucha confianza con Su Majestad y su Consejo, para expresar lo anterior al hombre cuyo Reinado había logrado significativas victorias militares sobre Argel en 1541, los Turcos e- 1542 y se preparaba en 1546 para iniciar la guerra contra los Príncipes Protestantes de Alemania, que culminó con la victoria sobre la Alianza Protestante conocida como ESMALCADA en la batalla de Muhlberg el 24 de abril de 1547.

Queda claro en las líneas anteriores que para Monseñor Valdivieso la misión de la Iglesia consiste en Evangelizar y esta -cisión evangelizadora trae en si misma el mensaje de libertad para los oprimidos, ya sea por el yugo del hombre sobre el hombre ("remediar opresiones"), o del pecado sobre el hombre ("corregir vicios y fundir virtudes").


 
 
 
año de 1556
cuando el rey presentó al Papa a Lázaro Carrasco. 
Lázaro Carrasco era de una orden desconocida a la fecha. Falleció en León antes de 1564, el año en que le sucede Luis de Fuentes.  Carrasco hace un retrato de la provincia en 1558 y habla de su situación social.

 



 
 
 
año de 1553,

El Ilmo. Sr. don Fr. Gómez Fernández de Córdoba, de quien hemos dado bastante noticia en el Catálogo de los Obispos de Guatemala. Tomó posesión de la mitra de León el año de 1553, y gobernó esta Diócesis hasta el de 1574, tomó posesión de su obispado, y murió en él después de haberlo gobernado pocos años.



 
 
 
 
 
 
año de 1577

El Ilmo. Sr. don Fr. Antonio Zayas, del Orden de S. Francisco, natural de Ecija. Fué consagrado en España, y entró a gobernar su Diócesis el año de 1577. Trabajó mucho en la enseñanza de los Indios, trajo Religiosos de su Orden, que poblaren el Convento de León, que había fundado su primer Obispo electo don Fr. Pedro de Zúñiga, antes de ser promovido a la dignidad Episcopal, consiguió la confirmación de la Provincia de S. Jorge de Religiosos observantes, según se había acordado. Falleció en León en 1597.



 
 
 
 
año de 1584

El Ilmo. Sr. don Fr. Domingo de Ulloa, del Orden de Predicadores, de la casa de los Marqueses de la Mota: presentado para la mitra de Nicaragua el año de 1584, se consagró en España, y el de 1591 fué promovido a la Iglesia de Popayán. Por' su ascenso fué nombrado Obispo de León el Sr. don Fr. Gerónimo de Escobar, Religioso Agustino, y estando para embarcarse en Cádiz, murió el año de 1592.



 
 
 
 
año de 1593

El Ilmo. Sr. don Fr. Antonio Díaz de Salcedo, del Orden Seráfico, tomó posesión de este Obispado el año de 1593, y falleció en León el año de 1597.


 
 
año de 1597

El Ilmo. Sr. don Fr. Gregorio Montalvo, del Orden de Sto. Domingo, natural de Coca en el Obispado de Segovia: habiendo gobernado algunos años la Diócesis de Nicaragua, fué trasladado a la de Yucatán.



 
 
 
 
año de 1603,

El Ilmo. Sr. don Pedro de Villa Real, natural de Andujar. Visitador del Arzobispado de Granada por el Ilmo. Sr. don Pedro de Castro: electo Obispo de Nicaragua el año de 1603, manifestó su celo integérrimo en defensa de los derechos de su mitra: murió en el Pueblo de Masaya, y se sepultó en Granada, año de 1619, a tiempo que se hallaba promovido al Obispado de Guatemala.



 
 
 
 
año de 1620

El Ilmo. Sr. don Fr. Benito de Baltodano, del Orden de S. Benito, Abad de S. Claudio, Visitador de su Orden: presentado para la mitra de Nicaragua, el 27 de Agosto de 1620. 

Este celoso Prelado levantó la Iglesia Catedral: informó a S. M. como la Catedral de León todavía no tenía Prebendados, que así era necesario se pusiesen a lo menos dos Dignidades, dos Curas, y Sacristán Mayor: y que estos cinco Ministros se dotasen con todas las ovenciosas y derechos Parroquiales, por no haber suficientes diezmos. 



 
 
 
 
año de 1623
Aprobó el Rey todo el plan que le propuso el Obispo en Cédula del año de 1623: y por otra del año 24 nombró S. M. para primeros Dean y Arcediano a los doctores don Francisco Berríos y don Pedro de Aguirre: y S. S. nombró Curas y Sacristán Mayor, y se comenzaron a celebrar los Divinos Oficios en la nueva Catedral. 



 
 
 
 
año de 1629

Así mismo fundó este Prelado el Hospital de Sta. Catarina y conventd de S. Juan de Dios, como consta de la Crónica del Orden. Pretendió también erigir en Granada el Colegio de Jesuitas, y consiguió que diese el Rey tres mil escudos para dicha fundación; pero no tuvo efecto: y con ellos se edificó la Iglesia y Claustros de Guadalupe, y se fundó el Convento y Hospital de S. Juan de Dios de Granada. Falleció el Sr. Baltodano en León, año de 1629, y se enterró en su Iglesia Catedral.



 
 
 
 
año de 1631

El Ilmo. Sr. don Fr. Agustín de Hinojosa, del Orden de S. Francisco, natural de Madrid: electo y consagrado Obispo de Nicaragua, acabando de hacer Ordenes, y Confirmaciones, murió repentinamente el 5 de Julio de 1631, antes de llegar a su Iglesia. 



 
 
 
 
año de 1632

Sucedióle el Ilmo. Sr. don Fr. Juan Barahona y Zapata, del mismo Orden, que habiendoze consagrado "en Madrid, murió a los ocho días de su Consagración, el 19 de Noviembre de 1632.



 
 
 
 
año de 1633 - pos 1635

El Ilmo. Sr. don Fr. Fernando Núñez Sagredo. del Orden de la Sma. Trinidad, Provincial y Vicario General de la Provincia de Castilla: presentado para Obispo de Nicaragua el año de 1633, tomó posesión de dicho Obispado el de 1635: sostuvo los derechos de su Dignidad, sufriendo con paciencia y constancia muchas contradicciones, y murió el 31 de mayo de 1639.



 
 
 
 
año de 1644- pos 1646

El Ilmo. Sr. don Fr. Alonso Briceño, del Orden Seráfico. natural de Santiago de Chile, Lector, dos veces Jubilado, tan gran Teólogo, que mereció le llamasen segundo Escoto: después de haber obtenido varios empleos honoríficos en su Religión, presentado para el Obispado de León el año de 1644, tomó posesión de él por el mes de diciembre de 46, y lo gobernó hasta el de 1650, que fué trasladado a la Iglesia de Chile.



 
 
 
 
año de 1652

El Ilmo. Sr. don Fr. Tomás Manzo, del Orden de S. Francisco, tomó posesión de esta silla Episcopal el año de 1652, y seis meses después murió en la Ciudad de Granada, donde le enterró su antecesor el Sr. Briceño, que aun no había salido para su Iglesia de Chile.



 
 
 
 
año de 1656

El Ilmo. Sr. don Fr. Juan Torres, Religioso Franciscano, habiendo tomado posesión de su Obispado el año de 1656, murió a los seis días de haber llegado a León.



 
 
 
 
año de 1671

El, Ilmo. Sr. don Fr. Alonso Bravo de Laguna, también Religioso Franciscano, natural de Tepeaca en el Reino de México: gobernó siete años su Diócesis, con solo la cédula de S. M. por no haber llegado las Bulas: vinieron estas, y se consagró en Guatemala el 21 de septiembre de 1671, como consta en los libros de cabildos de esta Ciudad, pues en el que se celebró el 18 de septiembre se acordó asistir en forma de Cabildo a dicha consagración. 

Pasó a su Sta. visita de Costa Rica, y murió en la Ciudad de Cartago por enero de 1675.



 
 
 
 
año de 1677

El Ilmo. Sr. don Fr. Andrés de las Navas y Quevedo de) Real y Militar Orden de Ntra. Sra. de la Merced : electo Obispo de Nicaragua el año de 1677, en el siguiente de 78 fué consagrado en Guatemala, en la Iglesia de su Orden, el día 30 de noviembre, como consta de Cabildo de 11 de noviembre de 1678. 



 
 
 
 
año de 1682

El año de 1682 fué trasladado a la Iglesia de Guatemala, y tratando de los Prelados, de esta, hemos dado noticia de este Príncipe en el cap. 2 del tr. 3 del tomo 1.



 
 
 
 
año de 1684

El Ilmo. Sr. don Fr. Juan de Rojas, del mismo Orden, se pose-,icnó de este Obispado por enero de 1684, y el año siguiente de 85, haciendo la visita de su Diócesis, murió en el Pueblo de S. Pedro Metapa.



 
 
 
 
año de 1688

El Ilmo. Sr. don Fr. Nicolás Delgado, del Orden de S. Francisco, tomó posesión del Obispado de Nicaragua el 22 de diciembre de 1688, lo gobernó diez años, y murió con fama de Santidad el 25 de noviembre de 1698, enterróse en su Catedral.



 
 
 
 
año de 1704

El Ilmo. Sr. don Fr. Diego Morcillo Rubio de Aguñón, del Orden de la Sma. Trinidad, natural de Villa Robledo en la, Mancha, sujeto de insigne virtud: tomó posesión de la mitra de Nicaragua el año de 1704, y el de 1709 fué promovido a la Iglesia de la Paz, y después a las de Charcas y Lima, donde fué dos veces Virrey y Capitán General. Consiguió de la Real piedad se aumentasen dos canonjías en la Catedral de León, y para ellas aplicó S. M. la tercera parte de sus vacantes en aquel Obispado.



 
 
 
 
año de 1711

El Ilmo. Sr. don Fr. Benito Garret y Arlcvi, Canónigo Premonstratense: tomó posesión de este Obispado el año de 1711, ganó a favor de su Catedral Real Cédula de 1715, en que S. M. aplica la tercera parte de vacantes, como lo había concedido en tiempo de su antecesor, para dotación de los dos nuevos Canonicatos, y no había tenido efecto. 

Trabajó en la conversión de los Indios Moscos, y obtuvo Cédula de S. M. para que se le-auxiliase en esta empresa. Por una fuerte y reñida competencia, que tuvo con la Real Audiencia de Guatemala, no habiendo obedecido la tercera carta de fuerza, que le despachó, fué extrañado de su Obispado el día 4 de Julio de 1716. 

Y habiendo salido para el puerto, murió repentinamente en S. Pedro de Sula el 7 de Octubre del mismo año: de donde fueron trasladadas sus cenizas a la Catedral de León.

 



 
 
año de 1721

El Ilmo. Sr. don Fr. José Jirón de Alvarado, natural de la Ciudad de León de Nicaragua: Religioso del Orden de Sto. Domingo e hijo de la Provincia de S. Vicente de Chiapa y Guate ' mala, en la que fué dos veces Prior Provincial. Electo Obispo de su Patria, se consagró y tomó posesión del Obispado el año de 1721, y lo gobernó hasta el de 1726 que murió. 

Enterróse en su Catedral. 

 



 
 
año de 1727

Se le nombró por sucesor al Ilmo. Sr. don Fr. Andrés Quiles Galindo, del Orden de S. Francisco, natural de Zelaya en el Reino de México el año de 1727; pero murió en la Ciudad de Sevilla, estando para embarcarse, y venir a su Iglesia.

 



 
 
año de 1730

El Ilmo. Sr. don Fr. Dionisio de Villavicencio, del Orden de S. Agustín: el 20 de diciembre de 1730 tomó posesión de la mitra de Nicaragua : y haciendo la visita de su Diócesis, murió en Granada, el 25 de diciembre de 1735.



 
 
 
 
año de 1738

El Ilmo. Sr. don Domingo Satarain, natural de Viscaya, Chantre de la Iglesia de la Puebla de los Angeles: electo Obispo de León, se consagró en Guatemala, en la Iglesia de Sto. Domingo, el día de Ntra. Sra. del Rosario de 1738: en el mismo año tomó posesión de su silla Episcopal, y gobernó hasta el de 1741, que murió en el Pueblo de Juigalpa, el 6 de febrero haciendo la visita de su Diócesis.



 
 
 
 
año de 1746

El Ilmo. Sr. Dr. don Isidro Marín Bullón y Figueroa, del Orden de Calatrava, Capellán de honor de S. M. tomó posesión del Obispado de Nicaragua a principios del año de 1746: el de 47, de orden de S. M. pasó a la Capital de Guatemala, para que de acuerdo con el Sr. Presidente, tratase de dotar la Sta. Iglesia Catedral de León, cuya Fábrica se hallaba muy pobre: estando en dicha Ciudad murió repentinamente el año de 1748. Se enterró en la Catedral de Guatemala.



 
 
 
 
año de 1749

El Ilmo. Sr. Dr. don Pedro Agustín Morel de Sta. Cruz, Dean de la Sta. Iglesia de Cuba: electo Obispo de León el año de 1749, tomó posesión el de 1751 a 11 de septiembre, y fué promovido al obispado de Cuba el de 1753.



 
 
 
 
año de 1755

El Ilmo. Sr. don José Antonio Flores y Rivera, Canónigo de la Sta. Iglesia de México: tomó posesión de la mitra de Nicaragua por febrero de 1755, y murió por diciembre de 1756: sepultóse en su Catedral.



 
 
 
 
año de 1758

El Ilmo. Sr. don Fr. Mateo (le Navia y Bolaños, del Orden de S. Agustín, natural de Lima : electo Obispo de León el año de 1758, se consagró en Madrid, el de 59, entró en su Catedral por marzo de 60, y falleció el 2 de febrero de 62, en su Sta. Visita de la Ciudad de Granada donde fué sepultado.



 
 
 
 
 
año de 1764

El Ilmo. Sr. don Juan Carlos de Vílchez y Cabrera: nació en Pueblo Nuevo jurisdicción de Segovia, en la Provincia de Nicaragua: fué Maestrescuela, Arcediano y Dean de la Catedral de León: Provisor y Vicario Capitular, del Ilmo. Sr. Bolaños: electo Obispo de la referida Iglesia, tomó el gobierno de la Diócesis el año de 1764; se consagró en Comayagua, trabajó con infatigable celo en la fábrica de la nueva Iglesia Catedral que se comenzó por el Sr. Marín desde el año 1746, padeciendo por dicha obra grandes contradicciones, y gastando en ella más de diez mil pesos de sus propias rentas. 

Murió en la Ciudad de León a 14 de abril de 1774: sepultado en su Catedral, se trasladó al Panteón de los Prelados de la nueva Iglesia el año de 1780.



 
 
 
año de 1775

El Ilmo. Sr. Dr. don Esteban Lorenzo de Tristán natural de Jaen, Chantre de la Catedral de Guadix, fué electo Obispo de Nicaragua el 10 de febrero de 1775, se consagró en Madrid, el 4 de enero de 76, tomó posesión el 23 de marzo de 77, y el 25 del mismo pies hizo su entrada solemne en la Ciudad de León. Concluyó el edificio de la Catedral, la que bendijo y estrenó el año de 1780. A sus representaciones debe este Reino, que S. M. Concediese el comercio libre. Fué promovido a la Iglesia de Durango el año de 1783, y después a la de Guadalajara, y murió el de 1794.



 
 
 
año de 1795

El Ilmo. Sr. Dr. don Juan Félix de Villegas, cuya historia se puede ver en el cap. 2 del tr. 3 tom. V., entre la de los Arzobispos de Guatemala. 

Por su ascenso a esta Silla Metropolitana, fué nombrado Obispo de Nicaragua el Ilmo. Sr. don Juan Cruz Ruiz de Cabañas y Crespo, Magistral de la Iglesia de Burgos: el que consagrado en Madrid el día 19 de abril de 1795, antes de salir de aquella Corte, fué promovido a la Iglesia de Guadalajara.



 
 
 
año de 1795

El Ilmo. Sr. don José Antonio de la Huerta Casso, natural de León, Canónigo, Maestrescuela, Arcediano y Dean de su Sta. Iglesia: fué Provisor y Vicario General del Obispado de Nicaragua, ,:in interrupción en sedes plenas, y vacantes desde el año de 1782, hasta que fué nombrado Obispo de su Patria el año de 95: se consagró en Guatemala en la Iglesia del Convento de la Concepción, el 27 de Mayo de 98. 

Por diciembre del mismo año volvió a su Diócesis, que gobernó con gran paz y prudencia hasta su muerte. 

Este Ilmo. Príncipe promovió con grande empeño los estudios en la Ciudad de León, aumentó a su costa las Cátedras de Sagrada Escritura, Liturgia, Historia Eclesiástica. Derechos, Medicina y Filosofía en el Colegio de S. Ramón (le dicha Ciudad, e hizo otras cosas, que eternizarán su memoria.



 
 
 
 
año de 1810

El Ilmo. Sr. don Fr. Nicolás García, natural de Murcia: en el Convento de Sto. Domingo de la misma ciudad tomó el hábito, profesó y siguió la carrera de sus estudios hasta obtener el grado de Maestro: hecho Prior del Convento de Cartagena, después promovido al obispado de Nicaragua: tomó las riendas del gobierno de esta Iglesia el año de 1810: adminístrala hasta el día con tal tino y prudencia, que en estos tiempos tan turbulentos ha sabido granjearse el amor y confianza de sus feligreses : motivo porque este gobierno le ha confiado interinamente la Intendencia de Nicaragua.



 

 
 

Viernes 15 de Diciembre de 2000 |  El Nuevo Diario
 Las excavaciones de León Viejo
                 ¿Hallan restos de primeros obispos?
                 * Descubren en las ruinas de la primera catedral hecha en el país, cuatro osamentas frente al altar
                  —EDWIN SANCHEZ—
    Un segundo hallazgo de lo más impresionante en la  historia de Nicaragua, podría ser la localización de los fundadores de la  religión católica en nuestra  nación, y cuyos restos  podrían estar exactamente   en la primera catedral  construida por los   españoles en el siglo XVI.  De acuerdo a los historiadores, lo cual será sujeto de verificación arqueológica, en las ruinas de León Viejo, exactamente en  la Catedral de la Merced, se encuentran las osamentas de cuatro de los principales arzobispos de Nicaragua, aunque uno de ellos, el más famoso, Fray  Antonio Valdivieso, todavía es oficialmente ilocalizable. 

 Los arzobispos que cumplieron la tarea de introducir tras la conquista, la religión católica podrían ser Diego Alvarez Osorio, Francisco de Mendavia, Fray  Antonio de Valdivieso y Lázaro Carrasco.   Empero, los arqueólogos Edgard Espinoza y Ramiro García Vásquez se mostraron muy prudentes con lo que han encontrado hasta el momento pero que da la casualidad son cuatro sepulturas ubicadas frente al altar. 

  Sólo los personajes más importantes, sean obispos o capitanes de conquista fundadores, como fue el caso de Francisco Hernández de Córdoba, y de Pedrarias Dávila, contaban con el privilegio de ser inhumados frente al altar. 

   La osamenta del tercer sepulcro, colocado en el baptisterio, es el que se  encuentra más completo y en comparación a lo encontrado en la tumba de Francisco Hernández de Córdoba hasta un artista podría aventurarse a dibujar a  quien haya sido en vida. 

   Este personaje, posiblemente un obispo, yace con el brazo izquierdo reposando  en su cuerpo. Poco queda del cráneo, pero dadas las condiciones  físico-químicas del terreno de León Viejo, es asombrosa su relativa  conservación. 

                 LOS QUE HALLARON A CORDOBA Y PEDRARIAS 

  Espinoza y García localizaron los restos del conquistador que da nombre a  nuestra moneda nacional y en las investigaciones se toparon nada menos con el  primer tirano de la Historia de Nicaragua: Pedro Arias de Avila, el famoso  Pedrarias Dávila.   Ambos arqueólogos ahora van a la «caza» de los fundadores del catolicismo en   estas tierras de Nicarao, pero mantienen una reserva hermética: 

                 -Posiblemente aquí se encontraban los restos de cuatro arzobispos. ¿Cómo está esto? -preguntamos al licenciado García. 

                 -Todavía estamos especulando sobre eso, porque no tenemos los análisis de los huesos; tenemos tres individuos, pero tendríamos que hacer los análisis pertinentes y luego poderlos asociar con los datos históricos.

                 Lo que sí sabemos es que son personajes que estaban muy cerca de la religión católica, que están en una parte importante de la iglesia, pero no podemos decir quién es quién. 

                 -¿Pero por lo menos son sacerdotes o hasta obispos? 

                 -Todavía no estamos seguros, pero existe la gran posibilidad de que así sea. 

                 Mientras, Ramiro García Vásquez dice que en cuanto al patrón funerario hay diferencias entre los entierros del convento y La Merced con relación a la   catedral de La Merced. En este caso podemos hacer comparaciones con los entierros que se realizaron en el altar mayor de la Iglesia La Merced y se podría encontrar algunas semejanzas con las fosas que estamos encontrando en el altar. 

                 En la segunda fosa los huesos de un difunto fueron perturbados por el entierro de otro y sobre él estaba una lápida de ladrillos, un detalle no encontrado en otras tumbas en León Viejo. 

                 «Todavía estamos especulando de que si puede ser una cripta, pero cuenta con  arreglos muy especiales porque este tipo de lápida no lo habíamos encontrado en La Merced ni en el convento. Lo que permite inferir un poco de que se trate de un personaje importante en la vida religiosa, todavía no podemos decir quiénes, pero sí hay presencia de eso». 

                 -Se ha especulado que hay posibilidades de encontrar cuatro tumbas de obispos   -insistimos. 

                 -Manejamos algunos datos así de la bibliografía que han sido recopilados por   historiadores y el equipo de historiadores que trabaja con nosotros. 

                 -A qué gente se refiere según esa bibliografía? 

                 -Solo hablamos de los primeros obispos pero no podemos decir nombres específicos, todavía hay que hacer análisis, hay que hacer alguna comparación   de las evidencias arqueológicas y compararlo con las fuentes históricas. Ese es   el método que estamos utilizando, que nos permita tal vez hacer alguna  aseveración más exacta. 

                 -¿De acuerdo a las fuentes históricas, estos serían los obispos fundadores de la   Iglesia Católica aquí en Nicaragua? 

                 -De eso es lo que hablamos, pero esperamos que pronto podríamos hablar a lo   mejor de gente que fueron los primeros obispos, los primeros religiosos (de alta   investidura) que llegaron a León Viejo. 

                 -¿Y Fray Antonio Valdivieso? 

                 -Es uno de los más connotados. Pero ahora no puedo decir quién es quién. No   tenemos datos sobre la edad que es uno de las informaciones más básicas que   podemos decir. Estamos en el proceso de excavación. 

                 Precisó que se sospechaba de la existencia de un convento llamado San Pablo,  «pero las excavaciones se realizaron en la cuarta etapa y no se descubrió   ninguna estructura que pueda darnos información que sea un edificio grande,    religioso. Y si esta gente era importante, debieron haber sido enterrados en la   catedral de la Merced. Más adelante vamos a tener información sobre estos datos. 

                 IMPORTANCIA DE EXCAVACIONES 

     Es seguro que la gente, los primeros religiosos  llegados a Nicaragua, fueron gente con mayor  relevancia y le dieron un tratamiento especial al  momento de realizar su ritual funerario. 

                 -¿Cuál es la importancia de estas excavaciones?  En principio, León Viejo es un gran laboratorio para realizar investigaciones en el campo de la historia y la arqueología colonial. Ahora se le da  más prioridad en el sitio por la magnitud que alcanzado, principalmente para efectos culturales. 

                 Hay que cambiar el discurso de León Viejo, no sólo hablar de León Viejo como ruinas, sino que  paralelo a las investigaciones que se están  realizando se encuentra otra investigación  arqueológica. 

                 Hemos encontrado rasgos arquitectónicos, agregó,  en las construcciones de la iglesia, en el convento, en la catedral de la Merced;  son investigaciones que paralelamente se van desarrollando y vienen a enriquecer más el discurso científico del centro y principalmente cultural. Eso   nos va llevar a mejor y mayor información. 

                 Anotó que la mayor parte del material localizado es prehispánico y muy poco el español: principalmente fragmento de metal y ladrillos. «No estamos  encontrando porcelana u otros materiales que nos indique que aquí hubo ocupación humana de familia, sino más bien gente que vivió religiosamente». 

                 Con la presencia de mucho material prehispánico estamos pensando que hay restos humanos que corresponden a gente mesoamericana, según el tipo  biológico. Lo que nos podría llevar a una hipótesis que hubo ocupación  prehispánica. Eso enriquece más la información del sitio como tal.
 
 
 

ASESINATO DEL OBISPO VALDIVIESO 

Para el año de 1545, Melchor Verdugo, hombre muy rico y leal al Rey se apoderó de la Ciudad de Trujillo, Perú,  usando cierta ingeniosa estratagema en contra de los más destacados pizarristas de aquella Ciudad, capturando a los principales de entre ellos y poniéndolos en prisión. A continuación marchó en un navío hacia Panama, habiendo tenido que variar su rumbo en el camino por temor a la escuadra de Pedro Hinojosa partidario de Pizarro y llegando como consecuencia de aquel cambio imprevisto a las costas de Nicaragua.

Hinojosa sabedor del paradero de aquél, envió dos navíos al mando del Capitán Juan Alonso Palomino para que con 120 arcabuceros se apoderaran de Verdugo y rindieran además la Provincia de Nicaragua a la causa de Pizarro.

Desembarcó Palomino con su gente a principios de Marzo de 1545 ó 46 en el Realejo, siendo conocido de inmediato tal acontecimiento por Don Rodrigo de Contreras que se encontraba viviendo en una hacienda cercana a dicho pueblo.

Marchó Contreras a León procediendo a reunir al Alcalde de la Ciudad que éra en entonces Rodrigo Contreras Biedman (que no era nada del ex-gobernante) y a los regidores, autoridades y vecinos habiendo decidido todos defender la Provincia contra la invasión de Palomino. 

Se armaron los vecinos de León y jefeados por Don Rodrigo y sus hijos, Hernando y Pedro marcharon hacia El Realejo atacando de sorpresa a Palomino a quien obligaron a huir después de vencerlo en rápida batalla.

En 1547 llegó a Nicaragua el Licdo. Alonso de Maldonado, presidente de la Audiencia de los Confines para reclutar gente para el Ejército de la Monarquía, pués aún continuaba el alzamiento de Pizarro, estando varias veces en el Realejo y León, logrando reunir y enviar muchos soldados gracias a la ayuda de Contreras quien le proveía de todo lo necesario, en armas, alimentación y hasta alojamiento que les brindaba en su propia casa y hacienda.

Los anteriores acontecimientos restauraron un poco el perdido prestigio de don Rodrigo, hablándose incluso de regresarle la gobernación que había pérdido, mientras por otra parte el Obispo Valdivieso su más poderoso adversario se hacía antipático a diferentes autoridades y vecinos, por sus continuas intromisiones en los asuntos internos de los Cabildos.

El 23 de Abril de 1547, los vecinos de la Ciudad de Granada representados por don Gerónimo de Ampié, Bernardino de Miranda, Francisco Gutiérrez, el Secretario Luis de la Cerda y otros se quejan de los agravios que continuamente sufren de Fray Antonio de Valdivieso, "...el cual afrente y maltrata la justicia menospreciando leyes y premáticas..." y por ello envían a Antonio de Zaráte a España para que informe de todo al Monarca. (Cita de la Colección Muñoz, Tomo LXXXIV, folio 230, hecha por el Marqués de Lozoya en su obra "Vida del Segoviano Rodrigo de Contreras".
 

Por gestiones del incansable Obispo, el Licdo. Cerrato sucesor de Maldonado, en la Presidencia de la Audiencia de los Confines y que era quién en aquellos tiempos gobernaba Nicaragua, envió a ésta Provincia a diferentes magistrados y jueces para que cumplieran lo fallado por el Licdo. Herrera en años anteriores. (El anterior Presidente Maldonado fué ex-comulgado por Valdivieso).

Atacando la autenticidad de los títulos que Contreras había hecho con fecha antedatada a la publicación de las Nuevas Leyes del año 42, fué despojada Doña María de Peñaloza y sus hijos de todos los repartimientos de indios que tenían encomendados para su servicio. Don Rodrigo para protestar por la pérdida de sus encomiendas, lo cual le quitaba de golpe la mano de obra gratuita con que explotaba sus vastos feudos, se embarcó hacia España en 1548 con sus menores hijos, habiendo dejado en la Ciudad de Granada en la cual residía desde que fué desterrado de León por el Licdo Herrera, junto con su señora, a sus mayores hijos Hernando y Pedro.

Dominada la rebelión de Gonzalo de Pizarro en el Perú por el Presidente Pedro de la Gasca tuvo conocimiento el Corregidor Don Pedro de Cabrera de un nuevo intento de alzamiento  que se preparaba por varios pizarristas entre ellos los temerarios y fieros capitanes Juan Bermejo y Rodrigo Salguero por lo que procedió a la captura de los varios conjurados habiéndolos desterrados del Perú con varios de sus oficiales y soldados.

Desgraciadamente estos y otros Pizarristas fugitivos se refugiarón en la Provincia de Nicaragua entrando en relación inmediata con los poderosos hermanos Contreras, logrando los dos capitanes antes mencionados compartir la mesa familiar de los mismos, convirtiéndose el Capitán Bermejo en consejero e íntimo amigo de Hernando Contreras.

La Diócesis de Nicaragua fue creada en 1527 por Real Cédula y confirmada por bula  pontificia en 1531.

De lo que por fuentes histórica se tiene conocimiento es que en León Viejo  fueron enterrados cuatro de los primeros grandes obispos sobre quienes, con su báculo y las prestas espadas de la Hispania, recayó la tarea de conquistar para la corona católica a la entonces provincia de Nicaragua.

Ellos fueron: 
Diego Alvarez Osorio.   El primer obispo que ejerció el cargo, aunque no llegó a ser consagrado como tal,  fue Fray Diego Alvarez de Osorio, primer Protector y Defensor de los Indios. Falleció entre abril y julio de 1536, posiblemente en un hospital donde se había refugiado por deber 3 mil pesos de oro a los comerciantes de la ciudad. No se conoce exactamente a qué orden pertenecía, pero se supone era dominico. 

Fray Francisco de Mendavia, 
 Luego, ascendió el obispo Francisco de Mendavia,  de la orden de San Jerónimo quien falleció en León, posiblemente en 1542, pues en 1543 fue presentado al Papa Fray Antonio de Valdivieso, su sucesor.  Sólo ejerció su ministerio cuarenta  días, 
 

Antonio de Valdivieso  murió asesinado el 26 de febrero de 1550. Cinco años después fue electo Fernando de Barriovero, de la orden de los agustinos; muere el 2 de mayo de 1556, cuando el rey presentó al Papa a Lázaro Carrasco. 

 Lázaro Carrasco era de una orden desconocida a la fecha. Falleció en León antes de 1564, el año en que le sucede Luis de Fuentes.  Carrasco hace un retrato de la provincia en 1558 y habla de su situación social.
 



Historia de León Viejo
por Alfonso Arguello Arguello
28 de Marzo de 1969.
CAPITULO XIII
ASESINATO DEL OBISPO VALDIVIESO 

Para el año de 1545, Melchor Verdugo, hombre muy rico y leal al Rey se apoderó de la Ciudad de Trujillo usando cierta ingeniosa estratagema en contra de los más destacados pizarristas de aquella Ciudad, capturando a los principales de entre ellos y poniéndolos en prisión. A continuación marchó en un navío hacia Panamá, habiendo tenido que variar su rumbo en el camino por temor a la escuadra de Pedro de Hinojosa partidario de Pizarro y llegando como consecuencia de aquel cambio imprevisto a las costas de Nicaragua.

Hinojosa sabedor del paradero de aquél, envió dos navíos al mando del Capitán Juan Alonso Palomino para que con 120 arcabuceros se apoderaran de Verdugo y rindieran además la Provincia de Nicaragua a la causa de Pizarro.

Desembarcó Palomino con su gente a principios de Marzo de 1545 o 46 en el Realejo, siendo conocido de inmediato tal acontecimiento por -Don Rodrigo de Contreras que se encontraba viviendo en una hacienda cercana a dicho pueblo.

Marchó Contreras a León procediendo a reunir al Alcalde de la Ciudad que era entonces Rodrigo Contreras Biedman (que no era nada del ex-gobernador) y a los regidores, autoridades y vecinos habiendo decidido todos defender la Provincia contra la invasión de Palomino. 

Se armaron los vecinos deLeón y jefeados por Don Rodrigo y sus hijos, Hernando y Pedro marcharon hacia el Realejo atacando de sorpresa a Palomino a quien obligaron a huir después de vencerlo en rápida batalla.

En 1547 llegó a Nicaragua el Lcdo. Alonso de Maldonado, presidente de la Audiencia de los Confines para reclutar gente para el ejército de la monarquía, pues aún continuaba el alzamiento de los de Pizarro, estando varias veces en el Realejo y León, logrando reunir y enviar muchos soldados gracias a la ayuda de Contreras quien le proveía de todo lo necesario, en armas, alimentación y hasta alojamiento que les brindaba en su propia casa y hacienda.

Los anteriores acontecimientos restauraron un poco el perdido prestigio de Don Rodrigo, hablándose incluso de regresarle la gobernación que había perdido, mientras por otra parte el Obispo Valdivieso su más poderoso adversario se hacía antipático a diferentes autoridades y vecinos, por sus continuas intromisiones en los asuntos internos de los Cabildos.

El 23 de Abril de 1547, los vecinos de la Ciudad de Granada representados por Don Gerónimo de Ampié, Bernardino de Miranda, Francisco Gutiérrez, el Secretario Luis de la Cerda y otros se quejan de los agravios que continuamente sufren de Fray Antonio de Valdivieso, "  el cual afrente y maltrata la justicia menospreciando leyes y premáticas 
y por ello envían a Antonio de Zárate a España para que informe de todo al Monarca. (91)

Por gestiones del incansable Obispo, el Lcdo. Cerrato sucesor de Maldonado, en la Presidencia de la Audiencia de los Confines y que era quien en aquellos tiempos gobernaba Nicaragua, envió a esta Provincia a diferentes magistrados y jueces para que cumplieran lo fallado por el Lcdo. Herrera en años anteriores. (El anterior Presidente, Maldonado, fue excomulgado por Valdivieso).

Atacando la autenticidad de los títulos que Contreras había hecho con fecha antedatada a la publicación de las Nuevas Leyes del año 42, fuedespojada Doña María de Peñaloza y sus hijos de todos los repartimientos de indios que tenían encomendados para su servicio. 

Don Rodrigo para protestar por la pérdida de sus encomiendas, lo cual le quitaba de golpe la mano de obra gratuita con que explotaba sus vastos feudos, se embarcó hacia España en 1548 con sus menores hijos, habiendo dejado en la ciudad de Granada en la cual residía desde que fue desterrado de León por el Lcdo. Herrera, junto con su señora, a sus mayores hijos Hernando y Pedro.

Dominada la rebelión de Gonzalo de Pizarro en el Perú por el Presidente Pedro de la Gasca tuvo conocimiento el Corregidor Don Pedro de Cabrera de un nuevo intento de alzamiento que se preparaba por varios pizarristas entre ellos los temerarios y fieros Capitanes Juan Bermejo y Rodrigo Salguero por lo que procedió a la captura de los conjurados habiéndolos desterrado del Perú con varios de sus oficiales y soldados.

Desgraciadamente estos  y otros pizarristas fugitivos se refugiaron en la Provincia de Nicaragua entrando en relación inmediata con los poderosos hermanos Contreras, logrando los dos Capitanes antes mencionados compartir la mesa familiar de los mismos, convirtiéndose Bermejo en consejero e íntimo amigo de Hernando.

La recia personalidad de Bermejo quien no cejaba en sus propósitos de rebelión contra la Corona para apoderarse del Perú y algunas otras Provincias de América con el propósito de crear diferentes feudos particulares, independientes de toda autoridad peninsular, caló muy hondo en el ánimo del inexperto e impulsivo Hernando, despertando en él su ancestral orgullo con la promisoria oferta de coronarlo como Príncipe del Cuzco, con fundamento en el noble linaje que tenía su padre como descendiente de los Condes soberanos de Castilla, de su abuela materna por cuyas venas corría la sangre real de Hungría y Sicilia y la de los Condes de Puñoenrostro que había heredado de su abuelo Pedrarias. Dice Herrera en cita incluida por el Marqués de Lozoya en su obra "Vida del Segoviano Rodrigode Contreras": "dándole ánimos, (Bermejo a Contreras) y certificándole que de todas partes de las Indias le acudiría tanta gente que adondequiera que llegase sería obedecido y no hallaría quien le resistiese, porque demás que los ánimos de todos estaban prontos para cualquiera novedad a el más que a otro recibieran por caudillo por ser nieto de Pedrarias Dávila, cuya memoria en aquella tierra de todos era celebrada, porque en el descubrimiento del Perú tenía tanta parte." (92)

A principios de 1550, recibió Doña María de Peñaloza en su casa de Granada carta de su marido informándole de lo mal que marchaban sus asuntos y de la imposibilidad de recuperar las encomiendas, por lo que se soltó en llanto frente a sus hijos que enfurecidos vieron en aquello el triunfo definitivo del adversario familiar común: Fray Antonio de Valdivieso.

Se reunieron en secreto con Bermejo habiendo juntado varios vecinos incondicionales suyos que tenían en Granada y todos los descontentos emigrantes del Perú, decidiendo pasar a León a dar muerte al Obispo para lo cual procedieron a reunir armas y caballos con miras al logro de los negros propósitos que tenían en mente.

A fines de Febrero y con el pretexto de ir a arreglar asuntos que tenían pendientes, salieron con su pequeña tropa de desalmados de la Ciudad de Granada habiendo llegado a León sin llamar mucho la atención aposentándose luego en la casona desocupada que Don Rodrigo tenía en esta última Ciudad, la cual mantenían al cuidado de algunos viejos sirvientes familiares.

El día miércoles 26 de Febrero de aquel año nefasto, Hernando invitó a algunos amigos e incondicionales que su padre tenía en la Ciudad para que se reunieran en su casa a fin de escuchar a un cantante que había traído con él, y una vez reunidos todos en forma sorpresiva y actuando a manera de heraldo del crimen les incitó a la rebelión contra la Corona, hablándoles entre otras cosas según cita del Marqués de Lozoya en su obra ya mencionada de lo siguiente: "de la estrechez en que estaba la tierra ycomo ya no se podía vivir en ella. 

Por que no solamente mente estaban los soldados sin remedio, pero que hasta a los vecinos les quitaban los repartimientos de indios que habían conquistado y ganado con su propia sangre. Y que por el remedio de todos el quería tomar la empresa". (93)

Algunos se entusiasmaron con las ideas expuestas y las muchas promesas que se les hicieron, pero los más, querían retirarse a sus casas diciendo que irían por sus armas, pero el Capitán Bermejo con los sediciosos del Perú los obligaron armas en mano, a acompañarlos a la casa del Obispo.

Fray Antonio de Valdivieso apaciblemente se encontraba en su casa aledaña a la Catedral jugando al ajedrez con el reverendo Fray Alonso, después de un día azaroso en los menesteres de su sagrada misión habiendo sido sorprendido por los revoltosos que no le dieron tiempo de ocultarse penetrando Contreras y algunos de entre ellos directamente hasta su cuarto en donde lo atacaron a puñaladas después de haberlo insultado y retado tratando inútilmente de provocarlo por buscar un ligero motivo para su crimen.

Huyó despavorida la enloquecida servidumbre a los gritos de los clérigos quienes vieron como un tal Quexada arrancaba del cuello del Obispo moribundo la cruz Pontifical de oro y esmeraldas que usaba desde que comenzó en el ejercicio de su cargo. 

Posteriormente fue vista esta cruz acusatoria pendiente del cuello sacrílego de Bermejo que la mostraba orgulloso a sus partidiarios como un trofeo de guerra.

Fue saqueda la casa habiéndose llevado los alzados un "coco de oro" que tenía el Obispo, el cual usaba después Hernando a manera de copa para tomar en él, asimismo usaba uno de los anillos del Ilustre asesinado, habiéndose visto el otro en manos de Pedro de Castañeda, cura corrompido que abandonó sus hábitos tomando las armas en favor de los sublevados y acompañándolos en todas sus aventuras.

Inmediatamente después fueron todos a donde el Tesorero y se apoderaron de la Caja Real de lasTres Llaves, rompiéndola y sacando dos mil pesos-oro que había en ella pertenecientes al Tesoro Real, habiendo dejado las marcas y demás cosas que se guardaban tiradas por el suelo.

A continuación fueron a la plaza mayor en donde reunieron algunas personas, pues en general la mayoría de los vecinos enterados ya de lo sucedido se habían encerrado temerosos en sus casas mientras Bermejo proclamaba a Hernando Contreras: "Príncipe del Cuzco" y "Capitán de la Libertad" habiendo dado al grupo de conjurados el pomposo título de "Ejército de la Libertad".

Logró Bermejo que se le unieran algunos intrépidos de la Ciudad con los que partió luego al Realejo apoderándose de algunas embarcaciones y quemando otras, regresando Bermejo con 28 hombres a Granada a continuación, habiendo encontrado en la Plaza Mayor de dicha Ciudad al Regidor Luis Carrillo atrincherado y dispuesto a pelear, pero al ser atacados los defensores por el intrépido jefe de los conjurados y sus hombres, se desbandaron unos, y se pasaron al bando de los revoltosos los otros después de haber dado muerte al propio jefe que los guiaba.

Ordenó Bermejo quemar todas las naves que había en Granada a fin de evitar que dieran aviso por el Desaguadero a las Autoridades de Panamá, y con mayor número de gente que el que había llevado se puso en marcha de regreso hacia El Realejo. 

La orden de quemar las naves no fue cumplida en su totalidad pues por lástima fue perdonada la de un vecino pobre que únicamente fue desmantelada, por lo que pudo ser usada posteriormente para enviar aviso del levantamiento.

Envió Bermejo un regular grupo de soldados aguerridos hacía Nicoya en donde capturaron algunos barcos y quemaron otros llevándolos a El Realejo para aumentar su escuadra, mientras él personalmente con cerca de 60 hombres, entre ellos Pedro de Contreras que se les había unido a pesar de las súplicas en contrario de Doña María, quien no aprobaba lo que estaba sucediendo regresó hacia donde Hernando lo esperaba en el ya mencionado Puerto.

El 15 de Marzo de aquel mismo año, con cerca de 200 hombres armados y en 3 navíos grandes y uno pequeño levaron anclas con rumbo a Nicoya los conjurados, habiendo sido nombrado Pedro de Contreras Almirante de uno de los barcos. Al llegar a Nicoya encontraron al Capitán Salguero, que había,enviado Bermejo anteriormente, con cerca de 60 hombres que ya tenía armados y listos para partir en algunos barcos más que había capturado.

El día 21 de Marzo en las primeras horas de la noche desembarcaron en Ancón a una legua de Panamá, Hernando, Bermejo, y la mayor parte de sus fuerzas, con la idea de sorprender al Presidente Pedro de la Gasca que con un gran cargamento de plata y oro había llegado de el Perú, según habían sido informados por los tripulantes de un navío que capturaron durante el viaje. 

Temían los revoltosos que, de la Gasca, tuviera un fuerte ejército bajo su mando (como en efecto lo tenía) por lo que decidieron en un golpe de audacia suma capturarlo sorpresivamente en la propia casa en que se hospedaba en Panamá.
 

Mientras Hernando y Bermejo desembarcaban para dar su golpe, Pedro se quedaba con 60 hombres en los navíos haciendo una incursión nocturna al puerto de la Ciudad sorprendiendo y capturando varios navíos entre ellos el "Espíritu Santo" que pertenecía a su madre y venía repleto de mercaderías valoradas en más de 35.000 pesos-oro, propiedad de diferentes comerciantes.

Hernando aprovechando la obscuridad de la noche sigilosamente penetraba por los arrabales de la Ciudad dormida con sus 250 hombres divididos en pequeños grupos que iban directamente a ocupar los puntos estratégicos y prominentes y a capturar a las principales Autoridades. 

Esta rápida y exitosa acción les produjo más de 300.000 pesos-oro muchas alhajas, gran cantidad de lingotes de plata y gran variedad de armas de diferentes tipos y calibres, siendo capturados entre las Autoridades, Juan Gómez de Anaya, el Obispo y el Tesorero Ruiz de Marchena y muchos más.

La misma noche de la toma de la Ciudad, Bermejo envió a Salguero con 22 arcabuceros al pueblo de las Cruces en donde le dijeron que estaba el Gobernador y el Presidente de la Gasca que no fue capturado en la Ciudad por haber salido con anterioridad de ella por casualidad. 

Al día siguiente Hernando y Bermejo salieron hacia Nombre de Dios con la idea de capturar cuanto antes dicha plaza que estaba mejor armada que la primera ya vencida, habiendo cometido Hernando varios errores tácticos por no escuchar los consejos de Bermejo que, aunque despiadados, eran exactos.
 

DERROTA DE BERMEJO Y FIN DE LOS CONJURADOS. No bien abandonaron la Ciudad los alegres vencedores después de haber perdonado la vida a todas las principales Autoridades en contra de la opinión de Bermejo, cuando estas mismas encabezadas por el Tesorero Ruiz de Marchena emp=zaron a organizar la defensa, reclutando a todos los vecinos y sacando algunas armas que tenían ocultas con lo que formaron un ejército de 350 hombres.

En la misma noche decidieron los panameños atacar las naves surtas en el Puerto y al mando de Pedro de Contreras, habiendo logrado sorprenderlas aunque no pudieron abordarlas, teniendo que regresar a la Ciudad con algunos muertos y heridos.

Contreras y Castañeda inmediatamente levaron anclas y se alejaron del Puerto recorriendo la costa tratando de entrar en contacto con las huestes del "Ejercito de la libertad". 

Entre tanto los panameños esperaban confiados que en Nombre de Dios fuera derrotado Bermejo cuando fueron avisados por un estanciero que los revoltosos volvían hacia. la Ciudad, habiéndose verificado tal acontecimiento al filo de la media noche. 

Venían los conjurados en filas cerradas, a paso de carga y con Juan Bermejo en un brioso corcel a la cabeza de los mismos atacando de inmediato y con furia la Ciudad por varias veces siendo otras tantas rechazados por los valientes defensores que obligaron a los atacantes a retirarse a media legua de la Ciudad al amanecer del día siguiente.Había sucedido que Hernando cuando salió con Bermejo para atacar Nombre de Dios se adelantó con un grupo de a caballo al grueso del ejército que marchaba con Bermejo, para dar captura a un tal Lozano que iba a prevenir a los de aquella Ciudad sobre los últimos acontecimientos que ignoraban.

Cuando llegó Bermejo con el grueso de su ejército hasta un lugar denominado la Venta de Cha res en donde se le informó del paso de Lozano y del de Contreras calculó que seguramente a esas horas ya los de la Ciudad de Nombre de Dios habían sido avisados por Lozano, por lo que decidió regresar a Panamá (esta fue la razón de su regreso a Panamá en la noche), enviando carta a Contreras para que hiciera lo mismo y se embarcaran de inmediato todos juntos con rumbo hacia el Perú pues el elemento sorpresa ya no podía favorecer sus planes y en Nombre de Dios había suficientes soldados y armas para hacerles frente a los del Ejército de la Libertad con muchas probabilidades de triunfo para ellos.

Después de la exitosa defensa que de su Ciudad habían hecho los vecinos de Panamá decidieron salir al campo a vencer a Bermejo para evitar que atacara de nuevo pues pensaba incendiar la Ciudad por diferentes puntos para distraer la defensa de la misma y hacerla imposible. 

Salieron pues con un ejército de 300 soldados blancos y 500 negros mandados por españoles habiendo tenido Bermejo que ocupar un cerro pequeño que luego sería denominado de la "Matanza" en donde fueron atacados varias veces los invasores quienes lograron derrotar en todos los ataques a los de la Ciudad hasta que éstos en un último esfuerzo lograron vencer al heroico extremeño que murió peleando junto con Salguero y más de 100 de los suyos perdiendo el combate y siendo luego ahorcados o muertos a puñaladas cuando ya estaban capturados y atados muchos de los sobrevivientes.

Hernando con tres jinetes regresó a Panamá habiendo dejado al resto de sus hombres cerrando el paso del camino de Nombre de Dios, habiéndoseenterado en el viaje de la derrota de Bermejo por lo que huyó hacia la costa con dirección a Nata tratando de encontrar la escuadra al mando de su hermano para salvarse, pereciendo en el camino al ser devorado por un cocodrilo cuando trataba de tomar agua en una charca de la selva.

Entre tanto, Pedro recorría la costa con sus dos galeones el "Espíritu Santo" y "El Chile", pues el "Valdolivar" lo había dejado averiado en Panamá. Fue enviada una pequeña escuadra al mando de Nicolás Zamorano en persecución de los dos navíos fantasmales que frecuentemente eran vistos por los aterrorizados vecinos de la costa a corta distancia de las mismas.

Zamorano logró capturar en Punta Higuera en términos de Nata a una parte considerable de la tripulación, pues Pedro de Contreras, el Cura Casteñeda y otros abandonaron el navío y se internaron en los montes siendo perseguidos y alcanzados por Zamorano y 60 de sus soldados aunque nunca pudieron ser capturados Pedro de Contreras, Castañeda y un grupo que continuó siempre huyendo y que seguramente pereció en las inhóspitas montañas de aquellas tierras ignoradas y salvajes.

3 de Enero de 2001 |  El Nuevo Diario —Joaquín Tórrez A.—
                 Asesinado por los Contreras
        Hallan restos del Obispo Valdivieso
                 * También encuentran tumbas en León Viejo de otros obispos de esa   época      Los restos de Fray Antonio de Valdivieso, aquel religioso de la orden  de los Dominicos, quien fue asesinado  hace 451 años en la casa cural del  antiguo asentamiento de la ciudad de  León por defender los derechos de los  indígenas, fue encontrado  recientemente por arqueólogos nicaragüenses en las ruinas de la  Catedral de León Viejo. 

  Este hallazgo fue a finales de noviembre del año 2000, gracias a las  excavaciones que hacen en esa vieja  ciudad los arqueólogos Edgar Espinoza  y Ramiro García, trabajos en los que  también han hallado otras osamentas  que podrían ser de los primeros frailes  dominicos que vinieron al país, como Fray Diego Alvarez Osorio, muerto en 1536; Fray Francisco de Mendavía, muerto en 1540, y de Fray Lázaro Carrasco, muerto en 1562. 

                 Lo encontrado fueron 5 tumbas individuales y una colectiva, ubicadas  en el Presbiterio de la Vieja Catedral, sitio privilegiado para el entierro de  los obispos, según la tradición y el Derecho Canónico de la Iglesia  Católica, lo cual da muchas evidencias de que esos sean los huesos de los obispos dominicos. 

                 Documentos que señalen que estos frailes (los fundadores de la Iglesia Católica en Nicaragua), hayan sido enterrados ahí hay muy pocos. En el  caso de Fray Valdivieso, hay otras señas que son estudiadas por los arqueólogos, y que luego podrían ser confirmadas cuando sus huesos sean auscultados en el Instituto Forense de la Corte Suprema de Justicia, y posteriormente por una comisión de intelectuales, estudiosos de la historia. 

                 Estas evidencias son el hecho de que el cuerpo del fraile debe tener  huesos rotos hechos por arma blanca y otros rasgos, provocadas por la  forma violenta en que fue asesinado el 26 de febrero de 1550, por  Hernando de Contreras, hijo del gobernador de entonces, Rodrigo de Contreras. Otras cosas que buscarán son restos de la daga (y otros  fierros) que Contreras le penetró más de una vez cuando lo mató. 

                 COLUMNA DISLOCADA 

                 Lo que los arqueólogos tienen a su favor es que los huesos que dicen son del Padre Valdivieso fueron hallados en el Presbiterio de la Vieja Catedral, la tercera de derecha a izquierda, con rasgos de golpes graves en el brazo izquierdo, en el fémur izquierdo y con la columna vertebral dislocada. 

                 Los otros entierros (cuyos huesos no tienen ninguna malformación) podrían ser los frailes Diego Alvarez Osorio y Francisco de Mendavía.
                 En otra línea de enterramiento está otro cuerpo que podría ser el de Fray  Lázaro Carrasco. 

                 Pero hay más, el cuerpo tiene una forma rígida, su brazo derecho  descansa sobre el suelo de la tumba y no sobre el cuerpo como suele ser, lo que los hace deducir que el cuerpo del Fray Valdivieso fue  enterrado varias horas después de fallecido, sin una preparación de su tumba y su cuerpo. 

                 La no preparación de la tumba, de acuerdo al Director del Instituto de Cultura, Clemente Guido, debió ser porque su mamá (que lo enterró) no tuvo tiempo de arreglarla, con una lápida de ladrillos y otros adornos (que sí la tienen las otras osamentas). Con esto deducen que no hubo trámites funerarios y que fue enterrado en una fosa improvisada, en medio de una revuelta masiva contra la Corona española y la Iglesia. 

                 "ACABA YA, CARNICERO" 

                 El Padre Valdivieso, el primer obispo mártir de América, fue asesinado dos veces. La primera, fue una estocada propinada por Hernando
 Contreras, de 22 años, y quien según la historia, cuando el padre estaba en el suelo, se le fue encima y lo remató mientras el padre le decía:
                 "Acaba ya carnicero". Fue tal la violencia que cuentan que, a Contreras, se le quebró la punta de su daga en el cuerpo del padre. 

                 Contreras mató al Padre Valdivieso en venganza porque el padre más de una vez denunció, por medio de cartas enviadas al Rey de España, la mala administración que hacía en estas tierras el gobernador Rodrigo de Contreras junto a su esposa María Peñaloza, hija del famoso gobernador Pedrarias Dávila. 

                 Cuando Rodrigo Contreras se sintió acorralado (las denuncias eran por  retención de las encomiendas), el asunto lo retomaron sus hijos que armaron toda la conspiración. Lo que siguió fue la muerte del fraile, que  para entonces era el enviado del rey en estas tierras, y su entierro,  carente de ceremonias, se debió al temor que le tenían a los Contreras y al estado de tensión que se vivía en esos momentos. 

                 PRECURSOR DE DERECHOS HUMANOS 

                 Pero Valdivieso también fue mal visto por los gobernadores, por su misión real de hacer cumplir las leyes que protegían a los indígenas. Por  ello es considerado como el Precursor de los Derechos Humanos en  América Latina. 

                 Inicialmente se creía que el Padre Valdivieso estaba enterrado en la Iglesia de San Pablo, en las ruinas de León Viejo, lugar donde se presumía había sido enterrado en el altar mayor de dicha iglesia. Pero la  versión que tiene mayor peso es que el cuerpo encontrado, de entre 1.50 y 1.60 de altura, y propio de una persona voluminosa, sean los del  Padre Valdivieso. 

                 El otro hallazgo (el número 21 que hallan en León Viejo), es un entierro  masivo en el que, según el señor Clemente Guido, podrían haber cuatro cuerpos de cuatro personas que estuvieron vinculados a Pedro de  Mendavía, el hermano del padre Francisco de Mendavía, que murió a los 45 días de haber asumido el obispado en estas tierras. 

                 Estas personas fueron asesinadas por un español llamado Pedro de los  Ríos, que incluso los mandó a poner en la entrada a León Viejo y luego a enterrar, ante las quejas de la gente. Y como ellos, según las crónicas  de la época, fueron enterrados en la Catedral, deducen que esos son sus cuerpos. 

                 Los huesos del Padre Valdivieso son otro de los hallazgos famosos de  León Viejo. En mayo del año pasado, en la antigua Iglesia La Merced,  fueron hallados los restos del fundador de León y Granada, Francisco  Hernández de Córdoba, junto a los huesos de su victimario, el gobernador Pedrarias Dávila. 

                 La tarde de hoy las osamentas serán sacadas de sus sitios, para que las examinen en el Instituto de Medicina Forense. Cuando se aclaren  todas las dudas, sus restos deberán ser depositados (para fines de  museo) en el mismo sitio donde los hallaron, debido a ciertas normas que rigen en las ruinas de León Viejo, considerado Patrimonio Histórico de la Humanidad. 

                 Para el Instituto de Cultura, pese a las evidencias halladas, aún no es oficial que esos sean los huesos del Padre Antonio Valdivieso. Las conclusiones de los estudios de sus huesos podrían salir hasta inicios de febrero. 
 

7 de Enero de 2001 |   El Nuevo Diario

        Fray Antonio de Valdivieso:
               Precursor en la defensa de los derechos humanos y de la Iglesia profética

               —Carlos Tünnermann Berhneim—
 

               La noticia del posible hallazgo del esqueleto de quien fuera el tercer obispo de Nicaragua, Fray Antonio de  Valdivieso, es un acontecimiento de gran  trascendencia para la historia del país y, en particular, de la Iglesia Católica en Nicaragua. Aun cuando todavía están pendientes varias comprobaciones científicas, el sitio donde fueron  localizados y las huellas hasta el momento  detectadas en los huesos descubiertos, parecen  indicar que estamos en presencia de los restos  mortales del ilustre Obispo Mártir de Nicaragua. 

               La figura del obispo dominico, protector de los indios  y compañero de lucha del célebre Fray Bartolomé de  las Casas, adquiere cada día mayor relevancia,  como piedra angular de la Iglesia Católica de   Nicaragua, precursor de la defensa de los derechos humanos y del compromiso profético con la causa de los oprimidos. 

               Los posibles restos de Fray Antonio de Valdivieso surgen a la luz cuatrocientos cincuenta años después  de su sacrílego asesinato, ocurrido el 26 de febrero  del año 1550 en la ciudad de León Viejo, de manos de Hernando de Contreras, hijo de Rodrigo de  Contreras, entonces gobernador de Nicaragua, y  nieto del temible Pedrarias Dávila, primer gobernador de la provincia. Ayudaron a cometer el crimen el  fraile lego y apóstata, Pedro de Castañeda y el  aventurero Juan Bermejo. 

               Como se sabe, la Diócesis de Nicaragua fue creada  en 1527 por Real Cédula y confirmada por bula pontificia en 1531. El primer obispo que ejerció el cargo, aunque no llegó a ser consagrado como tal,  fue Fray Diego Alvarez de Osorio, primer Protector y Defensor de los Indios. Aparentemente, sus restos también fueron localizados en el presbiterio de las ruinas de la Catedral de León Viejo, asi como los de su sucesor, que sólo ejerció su ministerio cuarenta  días, Fray Francisco de Mendavia, de la orden de San Jerónimo. 

               Valdivieso era natural de Villahermosa, pequeña ciudad de Burgos, España. Muy joven ingresó a la Orden de Santo Domingo y en marzo de 1543 fue  nombrado por el Emperador Carlos V tercer obispo   de Nicaragua. Las bulas pontificias confirmando su nombramiento le llegaron en febrero de 1544. En  mayo de este mismo año Valdivieso asumió el gobierno de su diócesis, a la cual se agregó, en mayo de 1545 por Cédula del Príncipe Felipe de España, la administración de la diócesis de Cartago.

Desde entonces, y hasta 1850 cuando la Santa Sede creó la diócesis de Costa Rica, el obispo de Nicaragua lo fue también de Costa Rica. Fray Antonio de Valdivieso no sólo fue el primer obispo que a la vez desempeñó el obispado de Nicaragua y  Costa Rica sino también, como lo señala Edgard  Zúñiga en su “Historia Eclesiástica de Nicaragua” “el  primer obispo que ejercería a plenitud su ministerio  episcopal en la Iglesia de Nicaragua”. 

               Además, fue el primero consagrado como tal en  pleno cumplimiento del rito canónico, pues su consagración tuvo lugar en la ciudad de Gracias el 8  de noviembre de 1545, con la participación de tres obispos: el de Chiapas, Fray Bartolomé de las  Casas; el de Guatemala, Francisco Marroquín; y el  de Honduras, Cristóbal de Pedraza. 

               Lo que engrandece la figura del obispo Valdivieso,  pese a sus detractores, es su labor en defensa de los indios y de los derechos, frecuentemente  vulnerados por las autoridades coloniales, de la  propia Iglesia, asi como su obra evangelizadora y su  lucha constante frente a los desmanes de la familia  Contreras, entonces casi dueña del país, y de los encomenderos españoles renuentes a cumplir las  Leyes Nuevas, que ponían fin al régimen existente de las Encomiendas y transformaban a los indios en  vasallos del Rey de España. 

               Quienes tratan de disminuir la figura de Valdivieso por sus insistentes reclamos frente a las   autoridades, que se negaban a pagarle sus sueldos y a entregarle los diezmos de la Iglesia, olvidan que esa fue casi una constante en las primeras décadas de la colonia. El propio primer obispo de Nicaragua, Alvarez de Osorio, fue víctima de igual situación,  hasta morir en la mayor pobreza y refugiado en el  hospital de la ciudad de León. 

               Valdivieso, desde que aceptó su nombramiento como obispo de Nicaragua, estuvo muy claro de su misión  y del riesgo que para su vida ella implicaba. En carta  al Rey, fechada en 1546, le dice: “Cuando Su   Majestad me hizo merced de confiarme este   obispado, yo lo acepté solamente por servir a Dios y  a Vuestra Majestad; porque bien entendía, como  hombre que ya había estado en las Indias, que no se podía sacar de él otra cosa que no fuera aventurar el  alma, la vida y la honra. Que en Indias no se conservan estas dos cosas haciendo el bien, sino el  mal”. Y, en otro texto, Valdivieso afirma: “El obispo no solo es para tener mitra y rentas, sino para usar jurisdicción, corregir vicios y fundar virtudes, y   remediar las opresiones que se hacen a sus ovejas.   Y cuando no pueda hacer esto, está obligado a dejar su oficio para otro”. 

               Valdivieso, pese a las grandes dificultades que debió
 enfrentar en sus seis años de ministerio episcopal,  no abandonó a sus ovejas, especialmente los indios.   Sus cartas al Rey fueron afilando los puñales que finalmente le darían muerte, en un momento  culminante de la historia no sólo de hispanoamérica, sino universal, que es el que señala el enfrentamiento   crucial entre los remanentes feudales que subsistían en América y la Corona española, enfrentamiento en el cual los hijos de los conquistadores llevaron la  peor parte.



   22 de Febrero de 2001 |  El Nuevo Diario
Valdivieso: esos restos hablan 
—Vidaluz Meneses *— 
  Defender los derechos de los oprimidos necesariamente crea conflicto con el opresor. La actitud profética es la de denunciar la injusticia y de anunciar la buena nueva. La reconciliación sólo es posible cuando prevalece el amor de Dios y por lo tanto, impera la justicia. 

Fray Antonio Valdivieso optó por la radicalidad del Evangelio rechazando a aquellos que «Ni quieren prelado para más de que les diga misa y les predique y esto a su sabor» y optó no sólo por señalar las múltiples injusticias que se cometían con los miserables indígenas sometidos al más inhumano de los tratos, sino por asumir la defensa de sus derechos humanos acusando a los opresores y denunciando la corrupción ante el Rey Carlos V, ante el Príncipe Felipe a quienes escribe: «El estado de estos miserables es tal, que les sería próspero el de esclavos; porque éstos son tratados como hombres y los nativos como bestias. Incluso se tiene más respeto a las bestias que a ellos.» Ante esa lacerante situación, al Obispo Valdivieso no le queda más que agotar los medios para remediarla y así continúa diciéndole al Príncipe: «He trabajado mucho en ello. Desde el púlpito y desde el confesionario. Se ha logrado algo. Y se hubiera logrado más, si no hubiera habido estorbo por parte de las autoridades puestas por Vuestra Alteza» Su enfrentamiento con el poder colonial crea las condiciones para que se decida su eliminación por asesinato atroz. 

A 451 años de su martirio, a veinte años de honrar su memoria en espíritu ecuménico, yo me pregunto ante la galería de obispos mártires: -Qué diferencia existe entre las palabras de Fray Antonio Valdivieso y las de Monseñor Oscar Arnulfo Romero? : ...»En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo -cuyos lamentos suben hasta el cielo y cada días más tumultuosos- les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión...» 

La violenta respuesta no se hizo esperar, ya lo sabemos, el Obispo Romero se desplomó herido de muerte a los pies del altar desde donde tantas veces clamó justicia en nombre de multitudes que se aglutinaban frente a él. 

Aún reciente con la sangre fresca que clama justicia, se suma otra muerte atroz: la del Obispo Juan Gerardi a partir de la presentación del libro que contenía la investigación de las masacres en la población indígena de Guatemala. 

El sábado 24 de Febrero, a dos días del Aniversario del martirio de Valdivieso, saldremos en peregrinación a honrar sus restos. La vigencia de la causa de su martirio aún estremece. 

* Directora del Centro Ecuménico Antonio Valdivieso (A 20 años de fundado). 



3 DE ENERO DEL 2001 /  La Prensa / Milagros Sánchez Pinell
  Descubren posible tumba de Fray  Antonio Valdivieso 
  - Según cuenta la historia, el Obispo Valdivieso fue asesinado el 26 de febrero  de 1550, con daga y espada por Fernando Contreras, hijo del gobernador Rodrigo Contreras, durante una revuelta contra la Corona española, como resultado de las nuevas leyes emitidas por la Corona en cuanto a la situación  de los indios. 

 También sospechan  hallazgo de fundadores  de la Iglesia Católica en Nicaragua

 El director del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), Clemente Guido, anunció el hallazgo de cinco tumbas individuales y una colectiva, en el  presbiterio de la Catedral de las Ruinas de León Viejo, una de las cuales  podría contener los restos del Obispo Antonio Valdivieso. 

              Los otros restos se suponen que pertenecen a Fray Diego Álvarez, Fray Francisco de Mandavía y Fray Lázaro Carrasco, todos ellos obispos del Siglo XVI, y fundadores de la Iglesia Católica como institución en tierra nicaragüense. 

              El arqueólogo Ramiro García, explicó que la tumba que se presume sea de  Valdivieso, es la tercera de derecha a izquierda, vista desde el altar mayor de  la Catedral, encontrada a finales de noviembre del 2000. 

              García indicó que los restos de la tercera tumba presentan las siguientes características: traumas en mano, brazo izquierdo y columna vertebral;  rigidez post morten, lo que indica que fue sepultado horas después de su muerte, la fosa cavada no presenta lápida ni preparativos de la fosa, indicando que fue improvisada. 

              Explicó que las características antes mencionadas guardan alguna relación  con la forma en que fue asesinado y sepultado Valdivieso, por lo que presumen que los hallazgos coincidan con los restos del prelado de la Orden de los Dominicos. 
 




Sobre el ultimo arzobispo..
 
 
           VIERNES 2 DE FEBRERO DEL 2001 /  La Prensa


                         Abril de 1970: Arzobispo de Managua 

            En abril de 1970 fue nombrado Arzobispo de Managua, después de la muerte de Monseñor Alejandro González y Robleto, el 17 de junio de 1968. 

            Según el testimonio de Monseñor. Donaldo Chávez Núñez –uno de los candidatos entonces a ocupar la Sede Arzobispal–, a partir de los sangrientos sucesos del 22 de enero de 1967, “el Arzobispado de Managua se tornó en tierra de nadie. La incógnita de quién vendría a ocupar la principal sede eclesiástica de la “tierra de los lagos” quedó flotando en el ambiente por algún tiempo y fue objeto de muy variadas especulaciones. La  verdad era que quien tuviera el mejor padrino en aquellos momentos, ese sería el tercer Arzobispo de Managua”. 

            Con la muerte de Monseñor Alejandro González y Robleto se inicia un período  de sede vacante. El Vaticano nombró como Administrador Apostólico a Mons. Julián Barni, entonces Prelado de Juigalpa. 

            Entre tanto, Monseñor Obando, obispo auxiliar de Matagalpa, fue llamado a  la Nunciatura. “Me comunicó el Sr. Nuncio, Mons. Lorenzo Antonetti, que la  Santa Sede había pensado que yo sirviera a la Arquidiócesis de Managua  como Arzobispo”, refiere Su Eminencia. 

            En ese tiempo Obando Bravo contaba sólo con 43 años de edad, siendo entonces el Obispo más joven de Nicaragua. 

            Diciembre de 1974: mediación en asalto a casa de Chema Castillo 

            Antes de entrar a su oficina es inevitable pasar por una pequeña antesala, celosamente vigilada por su secretaria, doña Chepita de Rivas, quien desempeña con desenvoltura y autoridad su cometido. Varias placas conmemorativas de reconocimiento y gratitud, así como premios diversos, sobriamente encuadrados, penden en las paredes. 

            Llama la atención uno de los cuadros donde se observa la primera página de  la edición del New York Times, correspondiente al 30 de diciembre de 1974:  presenta una fotografía del Arzobispo Obando, y un amplio reportaje de su  papel como mediador entre Anastasio Somoza Debayle y un comando  guerrillero del Frente Sandinista de Liberación Nacional que, durante una cena navideña en la residencia de José María Castillo, tomó como rehenes a algunos de los más importantes funcionarios de Estado y diplomáticos  acreditados en el país. Las negociaciones concluyeron con la excarcelación de catorce militantes del FSLN que el gobierno de Somoza mantenía en  prisión –y otras concesiones– a cambio de la libertad de los rehenes. 

            El éxito de la mediación significó para Mons. Obando, tanto nacional como  internacional, una publicidad insospechada. 

            En alguna ocasión el Comandante Tomás Borge se ha referido socarronamente a la actuación de Obando en el episodio del asalto a la casa  de Chema Castillo. Le acusa de haberse negado a informar al responsable del comando sandinista, Eduardo Contreras, que René Núñez fue detenido ese  mismo día, y que su nombre debía haber sido incluido en la lista de  prisioneros políticos, para los que el Frente Sandinista pedía la inmediata libertad. La consecuencia fue que René Núñez, actualmente miembro de la  Dirección Nacional del FSLN, no logró la libertad hasta cuatro años más tarde, con ocasión de la toma del Palacio Nacional por el Comandante Edén  Pastora. 

            El fogoso ex Ministro del Interior, Tomás Borge, concluye diciendo: “Obando fue un simple mediador. Y un mediador no tiene partido. Se supone que es  una persona neutral. En aquel momento en que el acontecimiento tuvo  trascendencia mundial, Obando aceptó mediar porque le daba mucho prestigio. Y él es un hombre que tiene vocación por los reflectores”. 

            - Su Eminencia comenta: 

            “Pienso que algunos de los que están hoy contando el cuento, no lo estarían haciendo si Dios, Nuestro Señor, no hubiera intervenido...”. 

            Agosto de 1978: asalto al Palacio Nacional 

            En agosto de 1978, un comando guerrillero asombra al mundo. Y el Frente Sandinista de Liberación Nacional se apunta la mejor victoria lograda hasta entonces con la audaz ocupación del Palacio Nacional. 

            Los miembros del Congreso de la República que se sesionaban en el momento del asalto fueron tomados como rehenes por Edén Pastora, el legendario “Comandante Cero”, que dirigía las operaciones. 

            Más de dos mil personas quedaron prisioneras dentro del Palacio, llenas de  temor ante la incertidumbre de lo que pudiera acontecer en las próximas  horas. 

            Por suerte para los rehenes, el inesperado acontecimiento que mantuvo en zozobra durante tres días al pueblo nicaragüense y a la comunidad  internacional tendría como desenlace un arreglo a través del diálogo. 

            Monseñor Miguel Obando y Bravo fue llamado nuevamente para mediar entre  las partes en conflicto. La prudencia y el buen hacer del Arzobispo de   Managua, condujeron las conversaciones a un acuerdo entre las partes, antes que una élite de la Guardia Nacional, especializada en asalto, entrara  en acción a sangre y fuego para someter a los insurrectos. 

            Como aconteció en la toma de la casa de Chema Castillo, en la Navidad de 1974, todos los guerrilleros salieron ilesos. 

            Y un numeroso grupo de camaradas que se encontraban en las mazmorras  somocistas fueron liberados y viajaron a Cuba con los asaltantes del Palacio.
 

            Marzo de 1983: Juan Pablo II visita Nicaragua 

            El cuatro de marzo de 1983, cuando en Managua eran las nueve de la  mañana, el Papa Juan Pablo II besaba, por vez primera, la tierra pinolera  salpicada de lagos y volcanes... y de sangre. 

            Con motivo de la venida del Papa se dio la manifestación más gigantesca en  la historia de Nicaragua. Seiscientas mil personas asistieron a la Misa Campal que presidió Juan Pablo II en la Plaza 19 de Julio. 

            Jamás se imaginaba Juan Pablo II al llegar a Nicaragua que sería interrumpido  incesantemente durante la solemne celebración eucarística. 

            Efectivamente, un sector de la concurrencia, manipulado por la Juventud  Sandinista y otros activistas fanatizados, perturbó el normal desarrollo de la  Santa Misa con lemas y consignas repetidas hasta la saciedad: “¡poder popular!”, “¡queremos la paz!”, “¡un solo ejército!”, “¡no pasarán!”... se  escucharon durante toda la celebración con irritante machaconería. 

            El Santo Padre mantuvo la calma durante las interrupciones y hacía callar a la multitud para continuar su homilía. Varias veces tuvo que repetir, con voz suplicante: “¡Silencio, por favor!”. 

            Comentando este lamentable espectáculo que ofreció Nicaragua ante el  mundo por causa de un sector de militantes sandinistas fanatizados y algunos cristianos-marxistas, para quienes sus máximas autoridades no provenían del Vaticano, sino de La Habana o Moscú, nos dice Su Eminencia: 

            “El pueblo nicaragüense sabe muy bien que el Papa Juan Pablo II es un hombre de Dios. Que no disimula la realidad por el deseo de agradar o ser original. Es un hombre recto, que actúa con criterios evangélicos”. 

            Mayo de 1985: ¡Cardenal Obando! 

            Eran las cuatro de la madrugada en Managua del sábado veinticinco de mayo  de 1985. Decenas de miles de nicaragüenses, orando en silencio unos,  expresando ruidosamente su júbilo otros, celebraron el momento en que las manos del Papa Juan Pablo II colocaban el birrete cardenalicio sobre la cabeza de Su Eminencia, Cardenal Miguel Obando Bravo. 

            Fuegos pirotécnicos surcaron los cielos de la ciudad de Managua, al mismo  tiempo que se escuchaba el repicar de las campanas en los templos católicos de la capital. Durante la noche permanecieron abiertos en una  extraordinaria vigilia de Acción de Gracias a Dios por bendecir a Nicaragua en  la personas de un hijo dilecto: el Arzobispo de Managua. 

            Hombres, mujeres, ancianos y niños oraban y cantaban jubilosos, mientras   en la Basílica de San Pedro en el Vaticano se llevaba a cabo la solemne celebración del Consistorio. 

            Momentos después que fuera investido como Cardenal, Miguel Obando Bravo  dirigió un emotivo mensaje-saludo al pueblo nicaragüense por medio de Radio  Vaticano: 

            “Desde Roma quiero dar gracias a Dios –fueron sus primeras palabras– por  los beneficios que me ha concedido durante toda la vida. Gracias también al  Santo Padre, por haberme creado Cardenal. Espero servir siempre a la Iglesia con fidelidad. Un saludo muy cordial a mi pueblo, a ese pueblo que tanto  quiero. Desde Roma elevo una oración para que el Señor nos ayude a los  nicaragüenses a conseguir la paz”. 

            * (Extractos de “Miguel Obando Bravo, Cardenal por la Paz”, Domingo  Urtasun
6 de Marzo de 2001 | Managua, Nicaragua
 
 

El verdadero obispo Valdivieso 
Manuel Aragón Buitrago *—
 No iban a América los conquistadores a civilizar, sino a ganar tierras y oro; y a la América Central le tocó la peor parte, entre aventureros de espada y frailes terribles.  Rubén Darío 

«La importada clerecía —prosigue Rubén— no fue, por cierto, modelo de virtudes evangélicas. Como todos los que llegaban, aquellos tonsurados tenían el oro por mira». 

Sabía usted quién fue Francisco Hernández de Córdoba?; el mismo cuya efigie y nombre lleva nuestra moneda? Por si no lo sabía, es el que despobló de indígenas Nicaragua mandándolos a vender como esclavos al Perú, y por haberle «dado vuelta» en el negocio a Pedrarias Dávila, éste lo mandó a degollar como un cerdo. En nuestra colonial Granada se le mandó a erigir una estatua a orillas del lago como modelo digno de exaltación a la barbarie u rapiña. 

Mientras en Holanda se le enseña a los niños a tributarle culto a Guillermo de Nassau, príncipe de Orange, por haberlos librado de la tiranía de España, en Nicaragua los malinchistas rinden pleitesía a los victimarios, relegando a las víctimas a ominoso olvido.

Según la crónica, el «obispo mártir» fue asesinado por denunciar el maltrato a los indígenas. Fueron otros los móviles. 

«El obispo Valdivieso alimentaba un orgullo excesivo —dice José Dolores Gámez— y una mal encubierta rivalidad con las autoridades civiles». 

Los motivos de su muerte según el cronista de Indias ANTONIO DE REMESAL: Y «Hernando de Contreras y su hermano Pedro tenían sospechas, y aún sabían, que el obispo era contrario a su padre en los negocios de España. Añádase a esto para las malas voluntades del obispo, que creó dos alguaciles, uno suyo, y otro para la inquisición, y les dio varas sin diferencia alguna a las de los alcaldes ordinarios, lo cual ellos sintieron y repugnaron, y no se las consintieron traer, así en la ciudad de León, como en la de Granada. 

A los de León excomulgoles, y porque enviando a llamar con censuras a los alcaldes de Granada, no comparecieron ante él, les declaró como excomulgados, y pasó a poner cesación a divinis, sin quererla alcanzar, aun en los días solemnes como el Corpus Cristi, y el de San Juan Bautista. Los padres de Santo Domingo favorecieron al obispo, y hubo mucha turbación sobre el caso. Escribió Su Majestad al Lic. Cerrato, presidente de la Audiencia, para que entre él y el obispo, hubiese toda paz, guardándose todavía el respeto a las leyes y ordenanzas reales en lo de las varas. 

Otra pesadumbre muy grande tuvo el obispo por el excesivo estipendio que señaló a los clérigos por las mismas cantadas y rezadas, y todos los demás oficios eclesiásticos: vigilias, aniversarios y responsos. Tanto en el negocio fue a Consejo, y Su Majestad por una carta suya, mandó al Lic. Cerrato que lo moderara. Eran tan grandes los derechos del entierro de un hombre de mediana hacienda, que era más lo que se llevaban los clérigos, según el arancel del obispo, que la otra parte de la hacienda que quedaba para su mujer e hijos. Con estas ocasiones habían crecido el odio y aborrecimiento hacia el obispo». 

«El odio hacia el obispo —acota José Dolores Gámez— era, pues, muy grande y general, cuando se verificaron los acontecimientos. 

Al morir el obispo Valdivieso tenía un cofre lleno de oro y plata, y otro con escrituras de sus propiedades. Preguntado a quién dejaba sus bienes, contestó: «Mil quinientas castellanas a la Iglesia, todo lo demás a quien mejor derecho tuviese», olvidándose de su madre, Catalina Alvarez Calvento, que al lado del hijo lloraba. 

Tenemos pues en resumen, que «el santo obispo mártir» era: orgulloso, ambicioso, soberbio, avariento, terco y simoníaco. En dónde está su santidad? 

El filósofo mexicano Leopoldo Zea en su obra «La filosofía latinoamericana como filosofía sin más», expone lo siguiente: «Latinoamérica está aún formada por pueblos cuya mentalidad sigue siendo la que le impusieron cuatro siglos de coloniaje ibero. Necesitamos una «emancipación mental», esto, es ruptura con la cultura colonial en que ha sido forjada esta América». 

Tiene razón el filósofo, en Nicaragua abundan quienes de motu-proprio practican un criollo-colonial vasllaje hacia España. 

Cualquier reclamo por difamación al obispo fray Antonio de Valdivieso, puede ser dirigido al otro lado del Aqueronte al Cronista de Indias Antonio de Remesal y al historiador José Dolores Gámez, y en este mundo, al Fondo de Promoción Cultural del Banco de América. 

No omito manifestar que la conducta del obispo Valdivieso no justifica su asesinato por Hernando de Contreras azuzado por su progenitora María de Peñalosa. 

* Autodidacta


10 DE SEPTIEMBRE DEL 2003 /  La Prensa 
 Forjadores de la nación
El obispo histórico 

    Simeón Pereira y Castellón.
 
 

Jorge Eduardo Arellano 

El último Obispo de Nicaragua, o sea de la única diócesis que abarcaba todo el territorio nacional, fue Simeón Pereira y Castellón. Nacido muy cerca de Pueblo Nuevo —luego Departamento de Estelí— el 2 de julio de 1863, se educó con los jesuitas tanto en el país como en Ecuador, adonde viajó con su hermano Félix. 

De regreso, inició su carrera eclesiástica desplegando sus virtudes, saber e inteligencia. De presbítero pasó a Capellán de Granada, más tarde a Vicario General de la Diócesis, después a Secretario Privado del Obispo Francisco Ulloa y Larios y, simultáneamente, a capellán de la Iglesia de La Merced, hasta que fue nombrado Obispo auxiliar con derecho a sucesión el 2 de diciembre de 1895: ¡a los 32 años! 

Con esta dignidad tuvo que enfrentar la política anticlerical del régimen de José Santos Zelaya, pero ya consagrado Obispo en Catedral, el 25 de julio de 1896, por el Arzobispo de Guatemala Ricardo Casanova y Estrada, quien ingresó al país en medio de múltiples dificultades. La prohibición de las fiestas patronales y una ley que despojaba a la Iglesia de sus bienes, motivaron al joven prelado a protestar enérgicamente desde el púlpito; y, al no retractarse —como se lo exigía Zelaya— fue reducido a prisión, trasladado a Managua, detenido en el Cuartel Principal y expulsado el 3 de noviembre de 1899. De nuevo en León, los conflictos entre la Iglesia y el Gobierno se incrementaron, teniendo que salir expulsado otra vez el 6 de enero de 1905. 

Tras la caída del dictador liberal, Pereira y Castellón ocuparía su cargo hasta el 10 de diciembre de 1913 cuando fue nombrado obispo de León siéndolo por siete años: hasta el 10 de diciembre de 1913, día de su muerte. A raíz de ella se valoró su administración admirable, pues había decorado artísticamente tanto el interior como el exterior de Catedral, promoviendo a los artistas Antonio Sarria —de Masaya— y Jorge Navas Cordonero —de Granada—. El último, al igual que la de Rubén Darío, esculpió su tumba en la que sobresale Cristo con los brazos extendidos. 

Monseñor Pereira denunció, en su carta del 9 de enero de 1912 —dirigida a un alto dignatario de la Iglesia Católica de los Estados Unidos— la intervención militar, política y financiera que padecía entonces Nicaragua: “¡Intervención! —exclamaba—. Vos no imagináis, Eminentísimo Señor, lo duro de esta palabra. Vos vivís en un pueblo poderoso y libre. Vos no habéis sufrido los hondos quebrantos que han lacerado el alma de nuestros hermanos... Vos no habéis sentido el dolor del Obispo y del ciudadano al oír el eco de forradas botas resonar bajo las naves de nuestros templos. Vos no habéis llorado de dolor al ver flamear en las torres de vuestra Catedral el pabellón de conquistar al ser arriado el Lázaro cruzado de Cristo. Vos no habéis mirado nunca más alto que nuestra bandera, en el país donde nacisteis, alzarse orgullosa y dominante, alguna extranjera enseña; nunca la venerada tierra donde reposan las caras cenizas de vuestros muertos han sido holladas, intranquilizándola, en la paz bendita de sus sepulcros. Vosotros no habéis convertido el santuario en cuartel y el ara en donde se reparte el pan eucarístico en mesa de distribución del rancho de soldados”. Hasta aquí un fragmento de ese texto antológico del patriotismo nicaragüense. 

Hasta aquí en breves líneas la vida de Simeón Pereira y Castellón, el último Obispo de Nicaragua, Arzobispo titular de Cizico y asistente al Sacro Solio Pontificio de 1914 a 1921. 

El autor es historiador


 
1 DE DICIEMBRE DEL 2003 / La Prensa
Un arzobispado sometido a terremotos 

Huérfano a la edad de año y medio, quedó bajo la responsabilidad de su tío, monseñor José Antonio Lezcano y Morales. Inició sus estudios eclesiásticos en 1881. A los 23 años fue ordenado presbítero en la Catedral de León por el obispo Francisco Ulloa y Larios, el 15 de abril de 1888. En 1912 fue electo diputado a la Asamblea Nacional Constituyente y Presidente del Congreso Nacional. 

Así puede resumirse la biografía del primer Arzobispo de Managua, monseñor José Antonio Lezcano y Ortega, consagrado obispo el 3 de mayo de 1914. Estuvo desterrado a partir del 4 de enero de 1905. Amigo personal de Madre Cabrini. Fundador de la Academia Nicaragüense de la Lengua, y presidente de la misma. Inició la construcción de la Catedral de Managua y su presencia reconfortó mucho a la población cuando el terremoto del 31 de marzo de 1931. 

Aunque monseñor Lezcano y Ortega era muy cuidadoso en su relación con los diferentes gobernantes, hubo un hecho que ha significado una sombra en medio de sus numerosas luces. En enero de 1937, en un gesto de servilismo a Lilliam Somoza Debayle, se le nombró Reina de la Guardia Nacional. Al arzobispo se le invitó para coronarla, causando comentarios controversiales. 

En julio de 1946, cuando se celebraba el centenario de haber sido Managua elevada a ciudad, se consagró la Catedral de Managua. Falleció el 6 de enero de 1952. Enterrado en Catedral, después del terremoto, sus restos fueron trasladados a la Iglesia de Santa Ana. 

MONSEÑOR GONZáLEZ Y ROBLETO 

El arzobispado de monseñor Vicente González y Robleto, tuvo la mala suerte de correr paralelo al período más duro y represivo de la dictadura somocista.. Consagrado obispo el 1 de mayo de 1932 por monseñor Lezcano y Ortega, se hizo cargo de Matagalpa en calidad de obispo. El 9 de abril de 1938 le nombraron arzobispo coadjutor con derecho a sucesión, y tomó posesión el 25 de agosto. 

Asumió como arzobispo el 6 de enero de 1952. Nombró a monseñor Carlos Borge y Castrillo como su obispo auxiliar, quien había estado a cargo de la administración apostólica en Granada, antes de ser nombrado obispo, monseñor Marco Antonio García y Suárez. A la muerte de Anastasio Somoza García, en septiembre de 1956, no sólo monseñor González y Robleto, sino toda la Conferencia Episcopal de Nicaragua pasaron días de prueba por los honores dados al difunto y las características del funeral, también por la actitud tomada ante la represión y la tortura. 

Otro serio problema lo causaron los sacerdotes que eran capellanes de la Guardia Nacional, ostentado grados militares y con un comportamiento abiertamente somocista. El 17 de febrero de 1966 fue nombrado un nuevo obispo auxiliar, monseñor Donaldo Chávez Núñez, consagrado el 24 de abril. Los sangrientos acontecimientos del 22 de enero de 1967 fueron otra prueba para la Iglesia Católica de Nicaragua. 

El 5 de junio ocurrió un hecho muy importante al ser nombrado por la Santa Sede administrador apostólico de Managua, monseñor Julián Barni, hasta entonces prelado de Juigalpa. Monseñor González y Robleto falleció el 18 de junio de 1968. Sepultado en Catedral, luego del terremoto de 1972 trasladaron sus restos a Chinandega. 

MONSEÑOR BARNI 

La presencia de monseñor Julian Barni en la Arquidiócesis de Managua significó cambios positivos y más acordes con el Concilio Vaticano II. Se dio la experiencia de la Iglesia de San Pablo Apóstol con la Misa Popular Nicaragüense, dada a conocer en un disco que contenía también los Salmos de Ernesto Cardenal, cantados por William Agudelo. Se celebró el Primer Encuentro de Pastoral, en enero y febrero de 1969. 

Este acontecimiento significó el enfrentamiento entre el sector favorable al Concilio Vaticano II y el ultraconservador, encabezado por los obispos Isidro Augusto Oviedo y Reyes, Marco Antonio García y Suárez, Carlos Borge y Castrillo. Finalmente monseñor Barni recibió un voto de confianza por haber organizado el encuentro. Apoyó decididamente el proyecto “la vivienda de mi hermano”. 

En enero de 1970 se dio un hecho lamentable, en ausencia de monseñor Barni, cuando hubo un combate desproporcionado entre la Guardia Nacional y militantes del FSLN, entre los muertos estuvo el joven poeta y ex seminarista Leonel Rugama. El padre Francisco Mejía, ya fallecido, un estimado y popular sacerdote se había presentado para evitar la masacre, frente al Cementerio Oriental. 

El padre Mejía fue capturado, golpeado y torturado en los sótanos de la Casa Presidencial. Los obispos Borge y Chávez tuvieron una actitud repudiada por un buen sector de la feligrasía católica. En cambio el Obispo de Matagalpa, monseñor Octavio Calderón y Padilla y su obispo auxiliar, monseñor Miguel Obando y Bravo, en un comunicado expresaron un rechazo a los hechos y el ultraje al padre Mejía. A su regreso, también monseñor Barni expresó su solidaridad con el sacerdote. 

MONSEÑOR OBANDO Y BRAVO 

El 10 de agosto de 1958 fue ordenado sacerdote, como miembro de la Congregación Salesiana, fundada por San Juan Bosco. Diez años después, el 31 de marzo de 1968, se le nombró Obispo Auxiliar de Matagalpa para apoyar al ya anciano obispo, monseñor Calderón y Padilla. Al morir el Arzobispo de Managua, monseñor González y Robleto, estuvo como administrador apostólico, monseñor Barni, mientras tanto se especulaba sobre quién sería el nuevo arzobispo. 

Sorpresivamente monseñor Obando y Bravo fue nombrado y tomó posesión en abril de 1970. Dos años después, igual que monseñor Lezcano y Ortega, esta vez en diciembre de 1972, caminó entre cadáveres y escombros. El somocismo acostumbrado a un mal disimulado compadrazgo con la Iglesia Católica, no pudo controlar al arzobispo y surgieron las contradicciones, al extremo que Anastasio Somoza Debayle llegó a llamarle el “Comandante Miguel”. 

En la medida que se intensificó la lucha entre el FSLN y el somocismo, los hechos obligaron a monseñor Obando y Bravo a ser protagonista de importantes acontecimientos, entre ellos de mediador en la toma de la casa del Dr. José María Castillo Quant, en diciembre de 1974 y del Palacio Nacional, en agosto de 1978. Posteriormente al cambio de gobierno en julio de 1979, continuó su presencia en la vida nacional, surgen nuevas contradicciones que se acrecientan con la venida del Papa Juan Pablo II, el 4 de marzo de 1983. 

En medio de una guerra cruenta, el 25 de mayo de 1985, Juan Pablo II colocó el bonete de cardenal en la cabeza de monseñor Obando y Bravo. Mucho se ha discutido si lo hubiera sido de no haber existido el triunfo de la revolución sandinista, la contrarrevolución y las profundas contradicciones entre el arzobispo y el gobierno, sumado a la oposición papal al FSLN por los hechos ocurridos durante su visita. 

Lo cierto es que la presencia del cardenal Obando y Bravo, es una realidad en el acontecer nacional, incluyendo el político, dentro de un protagonismo que de tan grande no escapa al campo de las sombras. En su labor, ha tenido como obispos auxiliares a los monseñores Bosco Vivas y Robelo (Obispo de León), Abelardo Mata (Obispo de Estelí), Leopoldo Brenes (Obispo de Matagalpa) y el actual, Jorge Solórzano.
 
 

1 DE DICIEMBRE DEL 2003 /  La Prensa

Bula de San Pío X decidida por cartas nicaragüenses 

    El ministro de Relaciones Exteriores del presidente Adolfo Díaz Recinos, Diego Manuel Chamorro,escribió cartas al Delegado Apostólico en Centroamérica, monseñor Cagliero, proponiendo cómo sería la división de las Diócesis de Nicaragua, y nombres de los obispos. Se recomendó que Managua fuera Arquidiócesis y el arzobispo monseñor Lezcano y Ortega; todo fue incluido un año después, dos de diciembre de 1913, en la Bula de San Pío X 

El Arzobispo de Managua, Monseñor Lezcano y Ortega, cuando coronaba y bendecía a Lilliam Somoza Debayle, como Reina de la Guardia Nacional.
 

Roberto Sánchez Ramírez
escritor@ibw.com.ni

Fue San Pío X, el Papa que el 2 de diciembre de 1913 creó la Provincia Eclesiástica Managüense, compuesta por una Arquidiócesis, tres Diócesis y un Vicariato Apostólico, desprendiendo la Diócesis de León de la Arquidiócesis metropolitana de Guatemala. 

Han pasado 90 años y aquella decisión papal que tanta controversia causó, se acrecienta al leerse documentos que demuestran hubo influencias políticas, al extremo que el ministro de Relaciones Exteriores del presidente Adolfo Díaz Recinos, don Diego Manuel Chamorro, envió cartas al Delegado Apostólico en Centroamérica (ahora Nuncio), monseñor Juan Cagliero, expresando el deseo del Gobierno sobre la nueva provincia eclesiástica y proponiendo nombres de los futuros obispos. 

En efecto, las cartas firmadas por don Diego Manuel, en diciembre de 1912, coinciden completamente con la Bula “Quum iuxta apostolicum effatum” (Según el mandato Apostólico). La Arquidiócesis de Managua comprendía: Managua, Masaya, Carazo, Matagalpa y Jinotega. La Diócesis de León: León, Chinandega, Estelí y Nueva Segovia. Diócesis de Granada: Granada, Rivas, Chontales y San Juan del Norte. Vicariato Apostólico de Bluefields: Bluefields, Cabo Gracias a Dios, Prinzapolka, Siquia, Río Grande y las Islas adyacentes. 

EL OBISPO MáRTIR 

Monseñor Simeón Pereira y Castellon, históricamente es conocido como el último Obispo de la Diócesis Nicaragüense y el obispo número cuarenta y cinco de la Diócesis de León, aunque incorrectamente se le designa como el primero. Fue secretario privado del obispo Francisco Ulloa y Larios, a los 33 años, nombrado el 2 de diciembre de 1895 Obispo Coadjutor con derecho a sucesión. El 25 de julio de 1896 asumió ya como obispo, superando la oposición que le hizo el Gobierno del general José Santos Zelaya López. El 4 de noviembre de 1899 fue expulsado de Nicaragua. 

A la muerte del obispo Ulloa y Larios, el 30 de julio de 1902, se convirtió en Obispo de Nicaragua y aumentaron sus contradicciones con el presidente Zelaya López. Hubo expulsiones de sacerdotes, entre ellos los futuros obispos José Antonio Lezcano Ortega, Canuto Reyes, Vicente Alejandro González Robleto, quien era seminarista. El 6 de enero de 1905, el obispo Pereira y Castellón es de nuevo expulsado junto a 27 sacerdotes, exilio que terminó a mediados de 1906. Al ascender a la Presidencia Adolfo Díaz Recinos, varios sacerdotes se involucraron en política a favor del Partido Conservador. 

El padre José Antonio Lezcano Ortega desde 1912 es electo diputado a la Asamblea Nacional Constituyente, ejerce el cargo de Presidente de la Asamblea Legislativa. Sin embargo, el obispo Pereira y Castellón, publica en el Boletín Diocesano que el Cardenal Secretario de Estado le había encomendado en su visita a Roma que no permitiera que los sacerdotes participaran en política partidaria. Varios de éstos contrariaron las órdenes del obispo, dando lugar a confrontaciones. 

Para 1912 era una necesidad reformar la provincia eclesiástica de Guatemala. Se esperaba que León fuese la sede del Arzobispo metropolitano, tal como es costumbre por ser la Diócesis madre, como sucede en España, que el Cardenal Primado reside en Toledo y no en Madrid. Sin embargo, el Gobierno de Díaz Recinos propuso a monseñor Cagliero que la sede de la Arquidiócesis fuera Managua y el arzobispo, monseñor José Antonio Lezcano y Ortega, lo que fue confirmado por la Bula de San Pío X. 

Los otros obispos fueron José Piñol y Batres en Granada; obispo auxiliar de Managua con residencia en Matagalpa, monseñor Isidoro Carrillo y Salazar; vicario apostólico en Bluefields, fray Agustín Bernaus y Serra. El involucramiento del gobierno conservador de Díaz Recinos, provocó un rechazo del clero leonés que cerró filas alrededor del obispo Pereira y Castellón, quien dadas las circunstancias fue desde entonces conocido como el “Obispo Mártir”. 

El obispo Pereira y Castellón realizó importantes obras en Catedral, durante la ocupación norteamericana dirigió una carta al cardenal James Gibbson. Recibió honores de parte del Papa Benedicto XV. Falleció el 30 de enero de 1921. Las honras fúnebres fueron presididas por el arzobispo José Antonio Lezcano y Ortega, a quien había consagrado obispo el 3 de mayo de 1914. El entierro fue el 2 de enero y se le sepultó en la Catedral, debajo de la imagen de San Pedro, donde se le erigió un mausoleo. 

HISTORIA DE LAS DIóCESIS 

El sucesor de monseñor Simeón Pereira y Castellón, como Obispo de la Diócesis de León, fue monseñor Agustín Nicolás Tijerino y Loáisiga, consagrado el 23 de abril de 1922. Falleció el 28 de mayo de 1945. El siguiente obispo fue monseñor Isidro Augusto Oviedo y Reyes, hasta entonces Obispo de Matagalpa. Se le nombró el 1 de junio de 1946, introdujo en León la llamada “Gritería Chiquita”. Puso su renuncia el 15 de mayo de 1969 y falleció el 30 de octubre de 1969. Está sepultado en Chinandega. 

Monseñor Manuel Salazar y Espinoza había sido nombrado administrador apostólico de León, el 15 de mayo de 1969, el 29 de junio recibió la ordenación episcopal, nombrado Obispo de León en 1973. Renunció en 1981 por razones de salud y se marchó a Costa Rica, falleció en San José el 15 de agosto de 1995. El 5 de diciembre de 1981 se nombró administrador apostólico al Obispo de Matagalpa, monseñor Barni, quien tomó posesión el 7 de agosto de 1982. Renunció en 1991 y entregó la Diócesis a monseñor Bosco Vivas y Robelo el 25 de mayo de 1991. Falleció en León y está sepultado en la Iglesia de San José, Matagalpa. 

Monseñor Bosco Vivas y Robelo, el 21 de noviembre de 1981 fue designado Obispo Auxiliar de Managua. Por un breve período estuvo en Juigalpa. Recibió el nombramiento de Obispo de León el 2 de abril de 1991 y tomó posesión el 25 de mayo. Realizó estudios en el Seminario de Managua, en el Colegio Pío Latinoamericano y en la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma. 

DIóCESIS DE GRANADA 

El primer obispo fue monseñor José Piñol y Batres. A los seis meses renunció y le sucedió monseñor Canuto José Reyes y Balladares. Tuvo algunas desafortunadas decisiones, se le recuerda haber bendecido las armas de las fuerzas de ocupación norteamericanas que combatían a Sandino y su Carta Pastoral sobre el terremoto de Managua del 31 de marzo de 1931. El 28 de abril de 1945 le nombraron como obispo auxiliar a monseñor Borge y Castrillo. Monseñor Reyes y Balladares falleció en León el 3 de noviembre de 1951. 

Durante un tiempo administró la Diócesis monseñor Borge y Castrillo. El Papa Pío XII nombró como obispo a monseñor Marco Antonio García y Suárez, tomó posesión el 9 de agosto de 1953. Falleció el 9 de julio de 1972. Su sucesor fue monseñor Leovigildo López y Fitoria, quien asumió el 7 de octubre de 1972. 

VICARIATO DE BLUEFIELDS 

El primer vicario apostólico fue monseñor Agustín Bernaus y Serra. Tomó posesión el 19 de mayo de 1915. Falleció el 18 de agosto de 1930. Está sepultado en el Cementerio de Bluefields. Su sucesor fue fray Matías Solá y Farrel, consagrado obispo en marzo de 1931, llegó a Bluefields en julio. Debido a los problemas causados por la guerra civil española, se hizo cargo del Vicariato la Provincia Capuchina de San José, Detroit, Michigan. 

El primer vicario de origen norteamericano fue monseñor Mateus Niedhammer, tomó posesión el 20 de noviembre de 1953. Falleció el 25 de junio de 1970, en Puerto Cabezas, ciudad donde residía, ya para entonces había sido consagrado obispo auxiliar, monseñor Salvador Schlaefer el 12 de agosto de 1970. Falleció el 22 de octubre de 1993, en Ciudad Rama. Le sucedió el entonces obispo auxiliar, monseñor Pablo Schmitz, quien tiene como obispo auxiliar a monseñor David Zywiec. 

DIóCESIS DE MATAGALPA 

En 1913 fue parte de la Arquidiócesis de Managua, atendida por el Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Managua con residencia en Matagalpa, fue monseñor Isidoro Carrillo y Salazar, quien a su vez fue el primer Obispo de la Diócesis, al ser creada el 19 de diciembre de 1924 por el Papa Pío XI. Cuando la creación de la Provincia Eclesiástica Managüense tuvo problemas con el delegado apostólico, monseñor Juan Cagliero. Falleció el 16 de abril de 1931. Sepultado en Catedral. 

Temporalmente asumió como administrador apostólico el Arzobispo de Managua, monseñor Lezcano y Ortega. El 29 de enero de 1932, se nombró obispo a monseñor Vicente Alejandro González y Robleto, recibió la consagración el 1 de mayo y tomó posesión el 8 de mayo. El 9 de abril de 1938, el Papa Pío XI, lo nombró Arzobispo Coadjutor con derecho a sucesión del Arzobispo Lezcano y Ortega. El 14 de abril de 1940 asumió como nuevo obispo, monseñor Isidro Augusto Oviedo y Reyes, después Obispo de León. 

A monseñor Oviedo y Reyes le sucedió monseñor Octavio José Calderón y Padilla, consagrado obispo en la Catedral de León el 26 de enero de 1947 y asumió el 3 de marzo de 1947. Falleció el 2 de marzo de 1972. El siguiente obispo fue monseñor Julián Luis Barni, nombrado el 24 de julio de 1972 y quien el 30 de julio de 1982 se trasladó como Obispo de la Diócesis de León. Monseñor Carlos Santi fue nombrado obispo el 31 de julio de 1982. Falleció el 15 de mayo de 1991. El actual obispo es monseñor Leopoldo Brenes. 

JUIGALPA, EsTELí Y JINOTEGA 

El primer Obispo de Estelí fue monseñor Clemente Carranza y López, un humilde sacerdote nacido en Nandasmo. Le sucedió monseñor Rubén López Ardón, quien renunció, y en la actualidad es monseñor Abelardo Mata. En Juigalpa, en su orden, han sido obispos: Julián Barni, Pablo Antonio Vega y Bernardo Hombach Luktermeir. Jinotega ha tenido un solo obispo, monseñor Pedro Lisímaco Vílchez 

1 DE DICIEMBRE DEL 2003 / 
El santo padre Putoy 

Yo había estado ya en Ars, Francia, cuando conocí al padre Ignacio Putoy Segura, párroco de La Concepción, departamento de Masaya. Al comienzo de nuestra relación me pareció un persona aislada y de difícil carácter, sin embargo, luego de algunas visitas que le hice comencé a cambiar mi equivocada apreciación. 

El primer problema con el padre Putoy era su figura. Si no hubiera sido por la sotana, se le habría creído un campesino común y corriente de apenas un metro cincuenta centímetros de estatura, tan delgado que apenas pasaba de las cien libras, moreno y el pelo chirizo, casi cortado a rape. Me parece haber sido el año 1963 cuando conversamos por primera vez. 

Había sido ordenado sacerdote por el Obispo de León, monseñor Pereira y Castellón, el 8 de diciembre de 1913, luego de realizar estudios en el Seminario de San Ramón, llegado de Masaya, ciudad donde había nacido en un humilde hogar. En el Seminario sería catedrático a la vez que tesorero en 1923. Desde 1928 fue nombrado por monseñor Lezcano y Ortega, como párroco de La Concepción, hasta su muerte el 3 de mayo de 1966. 

Pese a la diferencia física, cuando veía o me acordaba del padre Putoy, también se me venía la imagen del Santo Cura de Ars. Durante muchos años hizo sus recorridos a caballo. Su humildad era tan grande que en marzo de 1966, monseñor González y Robleto dispuso elevarlo a la categoría de Canónigo, es decir, sería llamado monseñor. Sólo fue posible que aceptara bajo el ordeno y obediencia al arzobispo. 

Vivió en el barrio indígena de Monimbó, en Masaya. Permanecía en La Concepción los fines de semana, días festivos y en especial la Semana Santa, en la que algunas veces me encargó las lecturas bíblicas. Viajaba de Masaya a San Marcos en bus y luego a La Concha en unos taxis todos desvencijados. Las limosnas cubrían estrictamente el transporte y su comida. Era muy cuidadoso en la relación con sus feligreses, en especial las personas de pocos recursos económicos. Cuando falleció solamente encontraron en sus haberes unas cuantas monedas que no sumaban un córdoba. 

Ironías de la vida. El sacerdote que vivió en extrema pobreza, luego de su muerte, le fue levantado un monumento en cuya parte superior está su pequeña figura. Monumento merecido, construido en Italia a un costo de varios miles de dólares. Al momento de ser trasladados los restos del padre Putoy, del atrio de la iglesia al costado norte, se estableció que el cuerpo estaba incorrupto, igual que fue su conducta como hombre y sacerdote. 

FUENTE INFORMATIVA 

Escribir la historia eclesiástica de Nicaragua ha sido la obra de casi toda la vida de Edgard Zúñiga. Cuenta con una extraordinaria biblioteca, numerosos documentos, una buena parte inéditos, en fin el conocimiento y material bibliográfico para ser uno de los mejores especialistas sobre el tema. A eso se agrega su experiencia como catedrático que fue de la Unica, y en la actualidad de la Universidad Thomas More. 

El período de 1524 a 1821 fue editado en un tomo que financió el empresario cristiano Felipe Mántica Abaunza. De 1821 a 1913 conforman otro tomo del que apenas se editaron 200 ejemplares y tuvo el apoyo de la Embajada de Suecia. Ambos tomos fueron publicados en uno solo, con el financiamiento de Adveniat, organismo de los obispos católicos de Alemania. 

Actualmente Edgard trabaja en otro tomo que abarcará el siglo XX, lamentablemente el proyecto no ha continuado por no contar con el apoyo de algún organismo o institución. Consideramos que cualquier trabajo o investigación sobre el tema tiene que recurrir necesariamente a la obra de Edgard Zúñiga. Ojalá pueda recibir la ayuda necesaria para completar una parte valiosa de nuestra historia. Por nuestra parte, especial agradecimiento por la valiosa cooperación recibida

 

 Tour Leon Viejo
 

El Conquistador de Nicaragua

El Primer Gobernador colonial

Primeros obispos de la colonia

 Ruinas de León Viejo

Museo de Imabite

Visite Monumento a 
la resistencia indígena 

Patrimonio de la Humanidad

Ruinas: 

Ermita de San Sebastián

Iglesia de Santiago

San Andrés 

Veracruz

Casa de la Pólvora

León Ecotour

Hervideros de San Jacinto 

laguna-cratér  de Asososca 
a 19 kilómetros al este de León

Manglares de León

Reserva natural de 
la Isla Juan Venado

Ruta de los volcanes 

Volcan el Momotombo

Volcan  el Cerro Negro

Volcan  Santa Clara

Volcan Telica
 

Playas del Pacifico

Poneloya 

Las Peñitas

El Transito

Puerto Sandino
 

 Visite Tour Granada Colonial

....................................................................................

 

.