Jinotega fue elevado a poblado en 5 /4/ 1,851, a  Valle el 11 /2/ 1,883NICARAGUA

 

 
        LOS ABORIGENES   /  ERA  COLONIAL  /  PARROQUIA DE JINOTEGA  /  EL ANTIGUO PUEBLO DE JINOTEGA  /  Siglos 1800 - 1900   /
    /   SUCESOS HISTORICOS ACAECIDOS / WWW.MANFUT.ORG  /   EVOLUCION POLITICA  CREACION DEL DEPARTAMENTO
    BIENVENIDOS!!! a La Reserva de Bosawás, la mas grande de Centroamerica.      Alcaldes de Jinotega

 


JINOTEGA LA MARTIR, DURANTE Y DESPUES DE LA COLONIA
El historiador José Dolores Gámez dice, enjuiciando la conquista española: "Durante el siglo XVI, la llegada de los españoles que asesinaban, incendiaban y robaban a los pueblos en nombre del rey y de la fe, es un acontecimiento que, como dice un escritor moderno, 'pone horror en el corazón y lágrimas en los ojos'. "...Avanza la conquista y los dominadores hacen perecer a millones de americanos entre los horrores de la más cruel y despiadada esclavitud, mientras ellos, hartos de sagre y de riquezas, y sin otra ley que la del más fuerte, se acuchillaban entre sí, disputándose los despojos de América."
Un claro ejemplo de tal situación, lo tenemos en Nicaragua con el terrible y cruel Pedrarias y muchos que le sucedieron. La esclavitud y exterminio a que son sometidos nuestros indios por gobernantes y encomenderos, sólo empieza a debilitarse por la incesante lucha de Fray Bartolomé de las Casas, intercediendo por ellos, ante la Corona.




Pero a su vez les llega a los españoles su turno de expiar tanto crimen y despojo, a manos de piratas de diferentes nacionalidades, que saquean y hunden sus galeones en que transportan su botín a España.
Jinotega fue por siglos víctima propicia de toda clase de depredaciones de parte de conquistadores y bucaneros. Ya en 1692, el Corregimiento de Sébaco y 13 de sus alcaldías, se habían sublevado contra las autoridades, en protesta contra los abusos, reclutamientos y extorsiones. Numerosas fueron las exposiciones de los pueblos, sobre todo de Jinotega y Boaco, ante las autoridades del reino;pidiendo los eximieran del pago de tributos atrasados, en atención a su pobreza, sin resultado satisfactorio.

Dice el historiador Ayón: "En el mes de enero de 1817, presentáronse ante el Presidente de Guatemala, los indios Gregorio Hernández, Pedro Novoa, Apolinar Villegas, Antonio Gutiérrez, Juan de la Rosa López, Nicolás González y Manuel Hernández, pidiendo a aquel magistrado, que dictase las providencias necesarias, para poner término a los padecimientos que experimentaban los naturales de Jinotega, con ocasión del riguroso servicio personal a que los obligaban los españoles.


"Quejábanse ellos de que se les forzaba a vender a precios bajísimos los granos, aves, huevos y caballerías; a emprender largas jornadas de cincuenta y sesenta leguas con cargas excesivas aún para las bestias; a recibir jornales tasados injustamente; a trabajar tareas duplicadas por un solo real y sin darles alimentos, aunque tuvieran que emplear dos días para cumplirlas; y, por último, manifestaban: que en el pueblo mismo mantenían españoles y ladinos, un crecido número de ganado mayor y destinaban por mandamiento a los vecinos indígenas, a trabajar en los trapiches, haciéndoles sufrir inconsideradas vejaciones.

"El fin de haber bajado a esta capital -decían- que dista trescientas leguas de nuestro pueblo, venciendo las fatigas de tan larga distancia y manteniéndonos en tan penoso camino con las escaceses que son evidentes, es el de manifestaros las calamidades, extorsiones y miserias que sufrimos, las cuales tienen a nuestro pueblo en tal decadencia, que a pasos acelerados camina a su total ruina y exterminio ... a lo que se dirige nuestra solicitud y que humildemente pedimos se nos conceda, es que se moderen los arbitrarios precios que a nuestro trabajo, a nuestras demás cosas ha impuesto el abuso; pues si sobre las cargas indicadas, la reedificación de nuestra iglesia, la manutención y servicio de nuestra Curia, la comunidad, las Cofradías y otras atenciones, se nos mantuviese en la dura esclavitud de españoles y ladinos particulares, podríamos asegurar que llegaría el caso de que no tuviésemos una sola semana para dedicarnos a nuestros trabajos propios, aquellos de que depende nuestra subsistencia y la de nuestros hijos. En tales casos, exasperados y vejados los hijos del pueblo, tomaríamos el partido de emigrar."

El Fiscal Interino Licenciado José Cecilio del Valle, con fundamento en numerosas Cédulas Reales, leyes y providencias proveídas por los reyes españoles, para que se respetasen los derechos de los naturales de las colonias españolas, todas incumplidas, según la denuncia de los vecinos de Jinotega, consideró necesario aquel magistrado, recordar a la autoridades de Nicaragua el cumplimiento de las leyes.

Al respecto, continúa el doctor Ayón: "Pidió, pues, se previniese al Intendente de León, que recibiendo las justificaciones o informes convenientes, atendiendo al local de la providencia y conciliando los intereses generales de la agricultura y el comercio, con los particulares de los indios, dispusiera el cumplimiento de las leyes municipales y disposiciones posteriores, aplicables a los puntos a que se referían las quejas del Común de Jinotega: que hiciese respetar la libertad de que debían gozar los naturales en la venta de sus granos, aves, frutos caballerías y toda clase de bienes, prohibiendo las vejaciones que en cuanto a esta materia intentasen ejecutar y no permitiendo que se les compeliese a venderlos a los precios injustos; que arreglase el peso de las cargas que pudieran conducir a distancias y jornales, no permitiendo las tareas y jornales injustos..."

Nótese que lo transcrito se sucede cuatro años antes de la independencia de España, después de casi trescientos años de dominación, en que nuestros indígenas, además de bestias de carga, eran objeto de toda clase de abusos y crueldades.
No podemos sustraernos a transcribir aquí este juicio de Carl Bovalius, en su libro "Viaje por Nicaragua", en base a las crónicas de Oviedo, Torquemada y Cereceda: "Sin embargo, tanto los Chorotegas como los Niquiranos, tenían una cultura altamente desarrollada. Cuando uno lee las descripciones de los últimos días de estas tribus, se encuentra tentado a afirmar que en cuento a cultura, eran enteramente comparables con la nación que con sus bandas de aventureros y sangrientos saqueadores -honrados en la historia con el nombre de "Conquistadores"-, tomó sobre sí la pesada responsabilidad de la destrucción de esta civilización. Y esta cultura fue arrasada tan rápidamente y de manera tan completa, gracias al vandalismo fanáticos de los sacerdotes "cristianos" y los hechos sangrientos de sus brutales soldados, que la historia no puede encontrar otro ejemplo semejante."

Además de las crueldades de los españoles, Jinotega sufrió también las depredaciones de los piratas, que con su control cada vez mayor de la Costa Atlántica, tenían a su servicio un verdadero ejército de zambos-mosquitos. Estas penetraciones al interior delpaís a través de los ríos que desembocan en el Atlántico, principian en el año 1641. En 1643 asolaron Matagalpa. En 1654, remontando el río Yare (Coco), saquean la primitva Nueva Segovia (hoy ruinas de Ciudad Vieja). El 4 de noviembre de 1743, ciento cincuenta ingleses y mosquitos sorprendieron a Jinotega por el lado de Pantasma, saqueándola, incendiándola y llevándose en sus ambarcaciones por el Río Coco, cuarenta personas entre mujeres y niños. Entre 1760 y 1762, Jinotega, Muy Muy y Lóvago, poblados florecientes, "son incendiados y saqueados, y las mujeres jóvenes llevadas como esclavas."

Ya después de la independencia, empiezan en Nicaragua las llamadas "revoluciones", que no han sido otra cosa que meras luchas de partidos, localismos regionales o de caudillos ambiciosos. Jinotega siempre se ha visto involucrada en estas luchas, como el ataque a la ciudad el 2 de diciembre de 1854, en que tropas legitimistas al mando del teniente coronel Clemente Rodríguez, "Cachirulo", y el entonces también teniente coronel Tomás Martínez, derrotaron a las tropas hondureñas que bajo el mando del general don José Antonio Ruiz, defendían la plaza. Según el historiador Pérez, el general Ruiz era hijo natural del general Morazán. La epidemia de cólera que durante esa guerra diezmó las ciudades del interior, también azotó Jinotega, causando numerosas víctimas.

El 2 de mayo de 1893, Jinotega es atacada nuevamente por fuerzas conservadoras al mando del general Francisco Artola, pero don Francisco López Guerra, al frente de un grupo de valientes, derrotó a los atacantes, frustrando su intento de tomar la ciudad.
Durante la guerra de 1910 que derribó al régimen del general Zelaya, una columna al mando de don Agustín Bolaños Chamorro, acometió la plaza de Jinotega, defendida por una pequeña guarnición al mando del doctor Trinidad Castellón. La única baja durante ese ataque fue la de don Simeón Zeas, quien por negarse a vivar a Chamorro después de haber sido capturado, fue inmediatamentre fusilado, no sin antes haber vivado a Madriz.

Luego viene la llamada Guerra Constitucionalista de 1926, y en sus postrimerías, el 28 de marzo de 1927, fuerzas liberales bajo el mando del general Augusto C. Sandino, después de diez horas de combate toman la ciudad, que sella definitivamente la derrota conservadora en el campo militar. Estos sufrieron cincuenta y ocho muertos, dieciocho de ellos en el retén de La Pelota (Cubulcán), junto con su jefe general Artola, al ser asaltado ese retén por fuerzascomandadas por los coroneles José León Díaz y Joaquín Lovo.

Todos sabemos que por la intervención de los Estados Unidos, la guerra terminó con la firma de los pactos del "Espino Negro", que no fueron aceptados por el general Sandino; quien en un acto de rebeldía y protesta por la intervención norteamericana, se dirigió nuevamente a Jinotega y luego a San Rafael del Norte, evadiendo los esfuerzos de Moncada por someterlo. Finalmente, con un puñado de hombres se interna en las montañas, comenzando su lucha guerrillera contra la ocupación norteamericana. Esta época que por casi siete años llenó de luto y horror a Jinotega y demás departamentos del Norte, fue conocida como "bandolerismo". Empieza para Jinotega con la muerte de los honrados ciudadanos Gonzalo Blandón y Emilio Siles; pero lo que sacudió al país en general, fue la masacre perpetrada en San Marcos, jurisdicción de San Rafael del Norte, de los distinguidos ciudadanos don Cayetano Castellón, doctor Juan Carlos Mendieta y don Julio Prado; y terribles heridas a don Juan F. López P., Carlos Gutiérrez y otros, siendo la tarjeta de presentación del cruel y sanguinario Pedrón Altamirano, producto del medio en que le tocó vivir y de una falsa interpretación de las órdenes de Sandino, de estorbar en lo posible la campaña electoral que llevó a la presidencia de la República al General Moncada.

Al subir a la presidencia el doctor Juan Bautista Sacasa, se retiró la marinería yanky, y el general Sandino y el Presidente Sacasa concertaron un acuerdo de paz en 1933. El 21 de febrero de 1934, Sandino es asesinado en Managua, junto con su hermano Sócrates y los generales Estrada y Umanzor. Dos años después Sacasa es derrocado, y queda allanado el camino para que el Jefe Director G.N., general Anastasio Somoza llegue al poder. Somoza gobierna el país a través de una dictadura que a su muerte en 1956, se convierte en dinastía, al asumir la presidencia su hijo Luis, y más tarde su hijo menor Anastasio, un egresado de West Point. Su gobierno se caracterizó por la corrupción, donde el robo y el enriquecimiento ilícito era la norma.

Terminar con esta Era Somocista que duró cuarenta y tres años, costó al pueblo nicaragüense mucho dolor y sacrificio; y como siempre, Jinotega tuvo su cuota con el martirio de sus campesinos.