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 Iglesia - Convento y Museo
de San Francisco de Granada
CALLE CERVANTES


 

Es una de las iglesias más antiguas del continente americano.
La antigua iglesia fue destruida por el incendio de Walker en 1856 y reedificada en 1967-1968.

En la actualidad el convento ha sido restaurado como centro cultural, cuenta con un auditorio, salas de exposición de artesanía, pinturas y en su conjunto es un lugar donde se dan citas las principales muestras culturales del municipio.



 
 
"Por la tarde, en compañía del comandante de la plaza,  salí a caballo de paseo por las calles y rotondas de la ciudad. Notamos que, a excepción de la Iglesia de San Francisco  y del Convento de San Francisco, eran poco los edificios dignos de consideración",

A partir del incendio de la ciudad, por las huestes de William Walker en 1856, desapareciendo las antiguas casas coloniales alrededor de la plaza, así como el templo parroquial.  

La reconstrucción posterior del centro urbano, donde se combinan corredores coloniales con elegantes edificios de estilos neoclásico, le he dado su singular impronta urbanística a la actual ciudad de Granada.            E.G.Squier. 
 

El convento de San Francisco fué fundado unos años después que el conquistador Francisco Hernández de Córdoba arribó al territorio de lo que hoy se conoce como Granada.


 
Algunos historiadores han afirmado que Hernández de Córdoba, al fundar Granada en el año de 1524 levantó un templo dedicado a San Francisco, construido con pareces de madera y techo de paja. 

Todo parece indicar que el Templo de San Francisco ocupa el mismo lugar de su fundación. 

En la antigua Iglesia y Convento de San Francisco, vivió y predicó Fray Bartolomé de las Casas, el protector de los Indios. 

En 1536 predicó en dicha Iglesia contra la quinta expedición al Rió San Juan, comandada por el Capitán Diego Machuca de Suazo.  
 


 

El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo afirma que Francisco Hernández de Córdoba al fundar Granada en 1524 levantó un suntuoso templo dedicado a San Francisco. construido de paredes de madera y techo de paja. aunque sea más probable que este templo coincidiera con la actual Catedral, como anotan distintos historiadores. 

Ya por el año de 1536 hay referencias sobre la Iglesia y el Convento, que fueron incendiados en 1685. luego el templo se reconstruyó con un estilo románico de sólida construcción. Tanto la iglesia como el convento fueron dañados en 1856 por los combates que se dieron en ellos para desalojar a Walker, asi como por el incendio que éste ordenara antes de abandonar la ciudad.

La Iglesia y el Convento fueron incendiados en 1665, y en 1685 por invasores piratas por lo que el Templo tuvo que ser reconstruido en sólido estilo Románico-Español. 

Tanto la Iglesia y el Convento fueron completamente dañados en 1856, por los combates que se dieron en ellos durante la Guerra Nacional contra Willian Walker, así como por el incendio que éste ordenara ante de abandonar la ciudad. 

El templo de San Francisco fue reconstruido con una fachada diferente a la anterior después del incendio. 

En 1885 sufrió una reforma casi general en su estructura.  
 


En el interior del antiguo Templo de Los Franciscanos, junto al altar mayor reposan los restos de Monseñor Octaviano Rivera Henríquez, "Prelado Doméstico de Su Santidad", dice en una leyenda con fecha de 1975.
 
 

La iglesia se reconstruyó con una fachada diferente por los años 1867-68, sobre una escalinata que aún existe. La espadaña lateral debe corresponder al edificio anterior, así como la base de la torre que aún se mantiene entre la entrada al coi vento y la iglesia. En 1885 sufrió una reforma casi general en toda su estcudura. En 1939, la disthbuóón espacial sufra una trans~ que dividió el patio posterior, y ya en la última década se emprenden obras de restauración en principio del convento y a continuación de la iglesia, para preservar y difundir el patrimonio cultural del Pais. Se nlció su restauración en 1998, la que actualmente no ha finalizado.
 

Lo único que se conserva intacto de la época colonial, son: el atrio, gradas y los muros exteriores del Convento Franciscano al que pertenecían. 

De las imágenes que existen en la iglesia en la actualidad, cuatro se destacan por su calidad artísticas y antigüedad: la Virgen del Rosario, es la imagen más antigua de la ciudad (del siglo XVI), el Cristo Crucificado (llamado Señor del Rosario, siglo XVII) San Antonio (siglo XVIII), la Virgen Dolorosa, antiguamente perteneció a la Parroquia, la actual catedral 
 


 
 

Sobre el frontal del templo, indican los que han escrito sobre el mismo, que es una fachada que parece una doble balaustrada colosal con frente eclesiástico, pues sólo el escudo franciscano en el frontón habla de religión. 

Las campanas se encuentran en una sencilla espadaña (un campanario de una pared con huecos para los objetos metálicos), que se separa de la fachada, muy a lo nicaragüense, con la altura de su cornisa. 

Es pues, el convento de San Francisco con el viejo templo, uno de los de mayor antigüedad de la ciudad, con su estilo barroco local. Es una especie de fortaleza y sus muros datan del siglo XVII. 
 


 
 
antiguo Convento de San Francisco, con sus amplios corredores, en una de las paredes de adobe al costado oeste, en el texto en mármol se lee: "Aquí, antiguo Convento, residió Fray Bartolomé de las Casas, protector de los indios, 1536". 
 

Iglesia San Francisco, primera construcción colonial granadina 

PEDRO J. VINDELL MATUS 
 GRANADA.-
Según la historia, el Templo San Francisco de esta ciudad fue uno de los primeros construidos en Nicaragua durante la época de la colonización española, a principios del siglo XVII. Era en aquellos tiempos una sólida construcción de piedra, consistente y con un fuerte estilo de interés arquitectónico, levantado sobre un terraplén de 12 pies de altura.


 
 
 
Grandes son los muros que hasta ahora sostienen el terraplén, alrededor de lo que fue el antiguo Convento de los Frailes Franciscanos, donde hace muchos años funcionó el Instituto Nacional de Oriente. 

El templo es parte del Centro Cultural Antiguo Convento de San Francisco; en la actualidad,restaurado con ayuda financiera del Gobierno de Suecia, fue declarado Patrimonio Nacional en la década de los años 70, declaró la arquitecta Flor de María Rivera, responsable de la restauración total de todo el sitio histórico. 

El altar, muy moderno, neogótico, será retirado de la Iglesia para colocar algo que esté de acuerdo a las costumbres de los Franciscanos.  

La Capilla de La Virgen de Nuestra Señora del Rosario también fué completamente restaurada, al costado sur del templo. 

Jimmy Avilés Avilés, un intelectual que ha escrito tantas cosas sobre Granada, dijo que el atrio de la Iglesia en octubre era el centro de las actividades religiosas, con mucha afluencia de creyentes en la calle del frente. 
 

El hermoso muro es el más antiguo, con su rondín de piedra para las vigilias, también será consolidado, dijo la arquitecta Rivera. 
 

Imponente la balaustrada de madera, donde se instalaba el coro de la Iglesia, con su escalera de acceso. 
 
 


 


 
 
 
 
Los turistas europeos y del área centroamericana son acogidos en la mayor  reliquia histórica cultural que posee Granada: el antiguo Convento San Francisco,  construido en 1529, cinco años después de ser fundada la ciudad por el  conquistador Francisco Hernández de Córdoba.  

              Su nombre original fue Inmaculada Concepción y su fundador fue Fray Toribio  Benavente Motilinia.

Para 1751, los muros que lo rodean fueron estructurados con lo que se conoce  como calicanto, a raíz de la expulsión de las órdenes religiosas por el presidente de  la Federación Centroamericana, Francisco Morazán en 1830, limitándose después   a una función educacional.  
              Posteriormente, este conjunto sufrió dos reformas, una superficial en 1836 para  alojar el célebre colegio de Granada, luego el Instituto Nacional de Oriente y Medio  Día hasta 1975.  

              A partir de 1989 se inició su restauración con el apoyo del Museo de Historia de  Estocolmo, a través de ASDI, recuperándose para integrar la sala de Arqueología  en el antiguo Presbiterio de los monjes Franciscanos.  
 
 
 


 


 
 
 
Un amplio muro rectangular apaisado y rematado por un frontón muy bajo que lo cubre de extremo a extremo y sobre el mismo se desplanta un pórtico simulado de dos cuerpos y cinco calles e intercolumnios y agregan los historiadores, que las columnas son de fuste en media-muestra, pero de orden indefinido próximo al toscano. 


El Convento fue fundado en 1529 bajo el nombre de Inmaculada Concepción, por Fray Toribio Benavente Molina. 

Para 1751 se evidencia una construcción de cal y canto. 

Con la expulsión de las órdenes religiosas por el presidente de la Federación Centroamericana, en 1830, se limitó a una función educacional.

Tanto el techo del convento como la del antiguo templo son de varas de caña de Castilla y madera, con tejas de barro. 
 
 


 


 
 
 
 
El Convento es conformado por cuatro salas, con arte monumental, vasijas de  barro, entierros, fragmentos de objetos y restos de animales. 

Una sala de Imágenes  de Granada (1890-1940) con 31 cuadros de fotografía de la ciudad en esa época.    
La sala Asilia Guillén, con pintura primitivista, cuenta con 66 cuadros de Solentiname, lo mismo que 210 imágenes religiosas antiguas de los siglos 16, 17 y   18, en exhibición permanente.  

Allí se encuentra también la sala de la Estatuaria precolombina de la Isla de  Zapatera del Gran Lago de Nicaragua, que según los arqueólogos data de los años  800 a 1200. Se pueden admirar 28 piezas de ese lugar.  
              
En la parte noreste del Convento está ubicada la Biblioteca Municipal “Manolo  Cuadra”, con una amplia bibliografía.  

              Tras escalar las graderías, usted puede ver una placa ubicada frente a la entrada   principal del Convento San Francisco que registra la época que fue incendiado por  el filibustero William Walter en 1856 y su restauración en 1876.  
 
 
 
 


 


 
 
 
 

6 DE ABRIL DEL 2003 / 

Abolengo del ex-convento y templo de San Francisco

Jorge Eduardo Arellano  

Un ejemplo de continuidad excepcional e institucional, iniciado en 1988, culminó oficialmente el domingo 30 de marzo: la restauración y puesta en valor del conjunto ex-convento e iglesia de San Francisco de Granada. 

Financiado por la persistente cooperación del gobierno de Suecia, este proyecto tuvo tres etapas dirigidas por la arquitecta Flor de María Rivera, experta conservacionista que lleva más de quince años viviendo en la ciudad, entregada a su disciplina. 

Y, por tanto, merece un explícito, imprescindible reconocimiento. 

Inició su labor atendiendo las zonas de mayor riesgo estructural, consolidando el claustro, el sector de la antigua cocina, el de la ventana antigüeña y sus alrededores, más el tramo sur-este de la muralla perimetral. 

En este punto descubrió el “Paso de ronda”: una calzada de piedra, construida en los años coloniales, para facilitar a los frailes el trabajo de centinelas o vigías. 

La tradición oral, al respecto, asegura que desde ese “paso” fue avistado en las vecinas aguas del Lago el cajón que había arribado, desde el Castillo de la Inmaculada Concepción, conteniendo la imagen de “la Conchita”, venerada por los granadinos como su patrona desde finales del siglo XVIII. 

Esta etapa inicial fue precedida de una sistemática evaluación arqueológica e historiográfica, y de una limpieza general del ex-convento, utilizado desde 1830 —cuando Morazán expulsó de Centroamérica las órdenes monásticas— para funciones educacionales. 

Allí tuvo su sede la Universidad de Granada en distintas épocas del siglo XIX y del XX, pero sobre todo el Colegio de Granada a partir de 1874, convertido luego en el Instituto Nacional de Oriente, centro que se trasladó a un sector del ex-colegio Centroamérica en 1974. 

Es decir, el inmueble fue destinado a la enseñanza durante casi siglo y medio. 

Al ser dicho uso muy intensivo, constituyó un factor de deterioro del edificio. Por eso Flor de María valoró que se destinase “a un uso cultural moderado”. 

En este sentido, ya cumple ese objetivo: como biblioteca municipal y embrión de museo histórico, salas de exposiciones (de pintura primitivista, piezas arqueológicas, etc) y colección de estatuaria prehispánica: La Squier-Bovallius-Zapatera. Además, ha servido como escenario de una Feria Internacional del Libro, de encuentros de diversas índoles, sin excluir ceremonias gubernamentales y del Primer Congreso Internacional de Literatura Centroamericana en 1993. Todas estas actividades ameritan concretarse en una Memoria.

Si en la primera etapa se combatió a los insectos en las estructuras de madera, otorgándoles en seguida un mantenimiento adecuado de las mismas, y se controlaron las filtraciones permanentes de los techos, en la segunda se descubrieron fundaciones de muros —que obedecían a la morfología original del convento—, estructurales coloniales de valor histórico como desagües y la rampa trasera, por la cual accedían en carretas las provisiones con que se abastecían a los residentes del inmueble, ubicado en una privilegiada altura.

Al mismo tiempo, se localizaron zonas de interés para el estudio de asentamientos prehispánicos (las excavaciones determinaron la presencia de abundante material cerámico correspondiente al período de 1200 a 1500) y coloniales (pues se hallaron cerámica mayólica, peruleras y fragmentos de bacines). 

Por otro lado, las prospecciones en sus dos patios —el primero, más extenso y airoso por sus palmeras reales y dentro de cuatro corredores— arrojaron restos óseos de humanos, producto de ocupaciones militares: la guerra civil de 1854, la Nacional Antifilibustera de 1855-57, la de 1910 y la de 1912. 

Pero es necesario y oportuno puntualizar las fechas claves del convento. Establecido en 1529 —un siglo antes que la iglesia, que se adosaría al mismo— lo fundó fray Toribio de Benavente, Motolinía —un santo franciscano español— pero, abandonado a los pocos años, fue ocupado por los dominicos. Entonces sus paredes eran de caña y el techo pajizo. 

En 1550, cuando se estableció la provincia franciscana de San Jorge, el convento fue reconstruido con los mismos materiales indígenas y habitado por algunos frailes, como lo confirma en 1856 fray Alonso Ponce, comisario de las provincias (franciscanas) de la Nueva España. 

En 1613, el carmelita descalzo Antonio Vázquez de Espinosa no encontró aún la iglesia, cuyos cimientos estaban sacados desde 1586 y los franciscanos “pensaban acabarla presto con el convento, porque hay por allí cal, teja y ladrillos, y los vecinos son gente devota y acuden a ella bien a la obra”. 

Por tanto, la iglesia debió construirse en la tercera o cuarta década del siglo XVII, coincidiendo con el florecimiento de Granada, entonces la principal ciudad de la provincia. 

Mantenido el convento en precaria y provisional construcción y sin iglesia durante el siglo XVI, a extramuros de la ciudad, su función consistía en controlar el acceso a la misma a través del Lago, en virtud de su concepción vinculada a la defensa militar de la ciudad, lo cual se hizo imperativo en los siglos XVII y XVIII. 

A mediados de esta centuria ya estaba consolidado, de acuerdo con sus techos de tejas, paredes de adobe y habitaciones en cuadro, aunque sin claustro, según el obispo Pedro Agustín Morel de Santa Cruz en 1751. Para entonces, los muros tenían más de un siglo de levantados, al igual que el “Paso de ronda”. 

Reformado en 1836, 1874, 1885, 1939 y 1950, el edificio siempre permaneció sin comunicación interior con la iglesia, pero formando un singular conjunto arquitectónico. 

Ahora el templo ya ha sido, en la tercera etapa del proyecto, restaurado: acción modelo que debe enorgullecer no sólo a los granadinos sino a todos los nicaragüenses que amamos y admiramos nuestros bienes patrimoniales. 

El autor es presidente de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.  
 


 


 
 
 

 
 
 
 
 
la fachada principal es de estilo neoclásico, claramente definida por el frontón que la corona, se observan ola estilos corra las ventanas octogonales de estilo antigúeño y las elípticas molduradas, las columnas de orden indefinido próximo al toscano o los merbnes de estilo mudéjar que adornan la fachada.

posee dos cuerpos, de los cuales el superior es la mitad de alto que el inferior, simulando ambos cuerpos un pórtico de seis columnas que dan lugar a cinco intercoluumnlos, estando aquellos colocados sobre antas que marcan la escala humana. 

Las columnas rompen el orden clásico al no recibir el debido entablamento, ya que arrancan directamente de la comisa. 

En el intercolumnio central del segundo cuerpo se abre una ventana elíptica que ilumina la nave central. 

De este cuerpo penden suspendidas de la comisa faldoncillos y davetones de estuco, lazos que a su vez amarran una especie de vainas de plátano. 

El interior del edificio es románico, consta de una planta simétrica con respecto al eje longitudinal, el espacio central queda definido por ocho arcos sendlos con impostas rematado por el presbiterio y ermarcado por un arco toral, encima del cual se erige una cúpula octogonal. 

Posee cinco accesos, tres principales que corresponden con las les naves y dos laterales. 

Adosada al costado Sur se en ueafiá una capilla de pobre iIuminadón, de forma cuadrada y estilo neoclásico. cubierta por una cúpula de influencia bizantina con rosetones, que rompe la horizontalidad de la fachada Sur.


 
 
Al costado norte, muy cerca del muro grande, un pequeño obelisco de mármol donde se lee: "Aquí descansan los restos mortales de la Sr. Juan Yribarren, que murió el 27 de noviembre de 1856". 

Detrás del templo se encuentra la estatuaria. Está flanqueado al norte por el antiguo convento, un hermoso patio con elevadas palmeras. 
 

Es imponente su frontis, con las tres grandes escalinatas de piedra. 

Arriba se lee: "Este templo fue incendiado por el filibustero William Walker, en noviembre de 1856, fue reedificado con nueva forma en 1867-68". En 1989 se inició la restauración y a darle el valor histórico a todo el conjunto colonial, con el apoyo del Museo Histórico de Estocolmo, a través de ASDI. 

Y es que San Francisco se destaca junto a la Iglesia de La Merced, entre las más antiguas, por sus exteriores, con una rara originalidad. La fachada de San Francisco es, dicen los que conocen del tema, "tan absurda que resulta atrayente". 
 
 

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