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 Antiguo Cine Colonial de Granada
CALLE REAL XALTEVA
 
 

              En el cine Colonial había un patio que era a la vez, luneta y palco, “la  rascadera era fina, debido a los insectos chupa sangre conocidos como  jelepates”, por el día se escondían en las hendijas de los asientos, ponían sus  huevos y se multiplicaban, la gente se sentaba y al rato comenzaba la  movedera por la comezón que producían. Al ser destripados “jedían”, afirma y  se pone a reír, los tales bichos se metían en distintas partes del cuerpo y  donde menos alguien los deseaba, las rascaditas eran discretas, de hombres  y mujeres.
 
Un hombre que recuerda los vestigios de esa época es don Pedro José  Saballos quien nos remite a la época y nos relata que las primeras películas  mudas eran amenizadas por cuatro o cinco músicos que ejecutaban diversas  melodías mientras la cinta iba corriendo.

               Saballos recuerda que el primer  centro para esas presentaciones fue el Bertini, situado donde antes estuvo el  cine Colonial, de la iglesia La Merced una cuadra al oeste.

              “Era barata la entrada, costaba 15 centavos, las primeras películas fueron las  de Charles Chaplin”, dice Saballos.

              EL COLONIAL COMENZABA TEMPRANO

              El Colonial iniciaba sus funciones a las 6 de la tarde todos los días, hasta que  comenzaba a oscurecer, pues la parte de luneta era sin techo y sólo el palco  era techado y no quedaba en un segundo piso como se puede pensar.    Muchas eran comedias y películas de aventuras del oeste norteamericano.   Ese local era una gran casa construida con paredes de adobe, techo de caña  de castilla y tejas de barro.

              “Eran otros tiempos”, dice Peché de 69 años, al hablar sobre las  características de esos centros, recuerda que él hizo propaganda con  auto-parlantes a las películas que se presentaban en El Colonial, siguiendo  esa modalidad en la primera emisora en onda corta, La Voz de la Sultana,  YNS, cuyo dueño era Francisco “Chico” Tercero, por la década del 50, hasta   que surgió la voz de Guillermo “Chocolate” Bermúdez Urbina, hombre  respetable en ese oficio.

              Una película se cortaba porque no venía bien o por negligencia de los  operadores, las rechiflas eran muchas, también las palabrotas de los  cineastas, los verbos, menciones a las pobres madres. El respetable don   Edmundo Castillo “Chalupa” y algunos de sus hijos del primer matrimonio,  fueron operadores de máquinas de cine y trabajaron en el Teatro González,   también en la Calle Atravesada, frente a la actual sucursal del Banco  Nicaragüense,

 
 


 
 
 

 
Probablemente esta construcción data de 1908; en el mismo lugar se cuenta que vivió un extranjero Sambuchetti, que se refugió en Granada huyendo de la persecución de una Sociedad Secreta. Una mañana se le encontró asesinado. 

De sus antiguos propietarios no se tienen datos, aunque se sabe que allí nació el historiador José D. Gámez. 

El inmueble fue sala de proyección de cine, llamándose en los años 30 y 40 'Teatro Bertini'. 

Entre los años de 1973.75, estuvo en total abandono. 

En 1992 se reparó. instalándose un Night Club, en la actualidad funciona como residencia, y alquilándose parte como comercio.


Este inmueble de estilo colonial, su fachada la define una particular esquina ochavada, compuesta por una puerta de arco rebajado, dos pilastras medianas que concluyen en un disminuido capitel, prolongado en una doble cornisa de aspecto sencillo que muestra un arquitrabe sin ornamentación alguna. 

La fachada Norte muestra la sucesión de varios vanos de puertas de mediana altura, contrastando con el gran macizo de adobe. 

La fachada Este del inmueble muestra, además de las puertas, cuatro pequeñas aberturas a manera de óculos, posiblemente de uso particular del inmueble. 

A esta fachada de rasgos coloniales le sirve de remate una techumbre de madera con cubierta de teja, que muestra en los aleros una sucesión ritmica de canes expuestos. los ambientes se distribuyen en forma de ele con respecto al patio central. al cual se accede mediante una sede de corredores porticados de estilo colonial. 

El techo se prolonga al corredor mediante una cubierta de zinc y columnas de concreto.

El patio central, antiguamente sala de espectadores. fue transformado en área embaldosada, para ser utilizada cono bodega, aunque todavía se mantiene la pantalla. Posee un segundo piso en el costado Este, el cual era utilizado como cuarto de proyección. El traspatio es pequeño y funciona como bodega.
 
 

VIERNES 21 DE JULIO DEL 2000  -La Prensa

  
 Del Bertini a los Karawala  Cines del ayer granadino  
  Los artistas de las  películas mudas parecían  marionetas eléctricas,  
se  movían nerviosos hasta en las escenas más  románticas 
  

 En el Cine Bertini se  presentaba por temporadas la Compañía 
                                                       Encanto de Paco García, su primera actriz era Rosita Meléndez  

               PEDRO J. VINDELL MATUS  
                           GRANADA.- Hay quienes dicen que los cines comenzaron a funcionar en esta 
              ciudad a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX presentando películas 
              mudas, es decir sin sonido, en las cuales los artistas a veces parecían 
              eléctricos por los movimientos nerviosos que hacían aún en las escenas más 
              románticas y ceremoniosas.  

              Para llevar la secuencia del relato los espectadores tenían que leer los 
              diálogos o trozos del argumento que aparecían en sectores escogidos de la 
              cinta, si no lo hacían podían perder el argumento y la secuencia del filme.  

              Un hombre que recuerda los vestigios de esa época es don Pedro José 
              Saballos quien nos remite a la época y nos relata que las primeras películas 
              mudas eran amenizadas por cuatro o cinco músicos que ejecutaban diversas 
              melodías mientras la cinta iba corriendo. 

               Saballos recuerda que el primer 
              centro para esas presentaciones fue el Bertini, situado donde antes estuvo el 
              cine Colonial, de la iglesia La Merced una cuadra al oeste.  

              “Era barata la entrada, costaba 15 centavos, las primeras películas fueron las 
              de Charles Chaplin”, dice Saballos.  

              EL COLONIAL COMENZABA TEMPRANO  

              El Colonial iniciaba sus funciones a las 6 de la tarde todos los días, hasta que 
              comenzaba a oscurecer, pues la parte de luneta era sin techo y sólo el palco 
              era techado y no quedaba en un segundo piso como se puede pensar.  

              Muchas eran comedias y películas de aventuras del oeste norteamericano. 
              Ese local era una gran casa construida con paredes de adobe, techo de caña 
              de castilla y tejas de barro.  

              “Eran otros tiempos”, dice Peché de 69 años, al hablar sobre las 
              características de esos centros, recuerda que él hizo propaganda con 
              auto-parlantes a las películas que se presentaban en El Colonial, siguiendo 
              esa modalidad en la primera emisora en onda corta, La Voz de la Sultana, 
              YNS, cuyo dueño era Francisco “Chico” Tercero, por la década del 50, hasta 
              que surgió la voz de Guillermo “Chocolate” Bermúdez Urbina, hombre 
              respetable en ese oficio.  

              Una película se cortaba porque no venía bien o por negligencia de los 
              operadores, las rechiflas eran muchas, también las palabrotas de los 
              cineastas, los verbos, menciones a las pobres madres. El respetable don 
              Edmundo Castillo “Chalupa” y algunos de sus hijos del primer matrimonio, 
              fueron operadores de máquinas de cine y trabajaron en el Teatro González, 
              también en la Calle Atravesada, frente a la actual sucursal del Banco 
              Nicaragüense,  

              LOS PRIMEROS PORTEROS  

              Había un portero de cine llamado Chamorrito, era un estimado ciudadano, muy 
              educado, que también vendía lotería y vestía de impecable blanco y corbata 
              oscura, otro portero era Benjamín “Mincho” Vela.  

              El que pintaba o hacía la cartelera del cine era el artista de la rotulación don 
              José María “Chema” Estrada, heredó el oficio a sus hijos, entre ellos a Carlos 
              “Camoché” que también fue radioperiodista y que desde hace algunos años, 
              junto con su familia, vive en los Estados Unidos.  

              MAS RECUERDOS  

              Otro granadino que recuerda los cines de Granada, y sobre todo las películas 
              mejicanas donde actuaban Miguel Aceves Mejía, las comedias con 
              Mantequilla, Tin Tan, Cantinflas y otros, es Pablo José Pavón Arias de 65 
              años de edad.  

              En el Cine Granada donde hoy es la casa del Frente Sandinista, en la Calle 
              Atravesada, se presentó el conocido José María Peñaranda, el colombiano, 
              con sus canciones de doble sentido y su pegajoso ritmo.  

              En el cine Colonial había un patio que era a la vez, luneta y palco, “la 
              rascadera era fina, debido a los insectos chupa sangre conocidos como 
              jelepates”, por el día se escondían en las hendijas de los asientos, ponían sus 
              huevos y se multiplicaban, la gente se sentaba y al rato comenzaba la 
              movedera por la comezón que producían. Al ser destripados “jedían”, afirma y 
              se pone a reír, los tales bichos se metían en distintas partes del cuerpo y 
              donde menos alguien los deseaba, las rascaditas eran discretas, de hombres 
              y mujeres.  

              La clientela de los cines provenía de todos los barrios granadinos, de Pueblo 
              Chiquito, La Ceiba, Calle Nueva, El Arsenal y otros, se pagaba 50 centavos, 
              después llegó a costar un córdoba con 50 centavos.  

              El Cine Granada era del señor Carlos Lacayo Vivas, surgió en la década de los 
              60. Otro cine fue el Hilda en la Calle La Calzada, pero ahora está cerrado. .  

              En el Teatro González, una placa indica que allí vivió el general Fruto 
              Chamorro, último Director del Estado y Primer Presidente de Nicaragua.  

              LAS CAJITAS DE CINE  

              Recuerda don José que cuando él era chavalo conoció unas “cajas de cine” 
              que tenían un lente a través del cual se miraba una serie de fotografías 
              montadas sobre un cilindro. Se le daba vuelta a una manigueta a la velocidad 
              que uno quisiera y los personajes de las fotos se movían al caer las fotos una 
              después de otra. “Costaba 10 centavos la mirada”.  

              Algunas de esas cajas estaban donde Los Marenco y otras en la casa de don 
              Francisco Tercero y otros lugares comerciales, se les cambiaban los rollos de 
              gráficas al gusto del cliente.  

              En el cine Bertini –dice-, se hicieron presentaciones de teatro por 
              temporadas, una de las compañías que visitaba ese local era la de Paco 
              García, la principal actriz era Rosita Meléndez.  

              Los artistas intercambiaban regalos con el público, flores, adornos, perfumes 
              y otros, señala don José, para recordar que las obras puestas en escena por 
              la Compañía Encanto eran de canto, baile, drama y comedia.  

              Añorando esos tiempos se lamenta: “pero la televisión terminó con todo eso”. 
  

              Hay muy poco sobre el cine Bertini. El Colonial fue del señor William Hurtado 
              actual propietario de los cines Karawala en la primera y segunda cuadra de la 
              Calle Atravesada 
 
 

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                       26 DE JULIO DEL 2000 /  La Prensa 
  

              Voz del Pueblo 
              El Teatro Margot  
  
  

              Interesante y evocativo pero incompleto el corto reportaje sobre los cines 
              de Granada (LA PRENSA del 21 de julio), porque no se menciona al Teatro 
              Margot, que llenó una etapa muy destacada de la industria del espectáculo 
              y, por qué no, de la cultura popular.  

              El Margot estaba situado donde están hoy los cines Karawala. Era el dueño 
              don Carlos Lacayo Vivas y su sobrino don Fernando Lacayo era el 
              administrador. En la época de gloria de Carlos Gardel allí se exhibieron todas 
              sus películas. Una de ellas “Sombras de Gloria” fue presentada varias veces. 
              Esto dice mucho de la afición gardeliana del público granadino, ya que en 
              ese entonces las películas se presentaban una sola vez. Durante el día por 
              un parlante del teatro se difundían los tangos del Zorzal Criollo, de manera 
              que todo el mundo aprendió las letras de sus canciones.  

              En el Margot y no en el Bartini actuaba la “Compañía Encanto” de Paco 
              García y su primera actriz Rosita Meléndez, esposa de Paco. Se presentaba 
              el elenco en el verano, con las noches despejadas bajo un cielo estrellado, 
              había que reservar las entradas de palco. En la temporada la luneta se 
              convertía en palco y el palco en luneta. Se anunciaba la Compañía Encanto 
              con este lema publicitario: “Dramas y comedias, operetas y zarzuelas”. Y 
              efectivamente se presentaban obras de gran calidad artística, de afamados 
              autores. La Viuda alegre, El Soldado de Chocolate, El Conde de Luxemburgo, 
              El Rey que rabió, La Luciérnaga, La Corte del Faraón, La Mascota, Del mismo 
              Barro, El Puñao de rosas, En un burro tres baturros, Yo son Chavalier y 
              muchas obras más.  

              Los días sábados en la tanda de las siete, se llenaba la luneta de 
              muchachos para ver las películas de vaqueros, los actores más famosos 
              eran Buck Jones, Tom Tyler, Mom Mix, George Obrien, Tom Kenne y otros. 
              La entrada valía cinco centavos. En la tanda de las nueve de la noche las 
              películas eran serias, para las personas serias.  

              En los años cuarenta construyeron el Teatro González y desapareció el 
              Teatro Margot. Don Carlos Lacayo Vivas continuó el negocio en el nuevo 
              local. En la parte baja el palco estaba detrás y la luneta adelante, el 
              segundo piso se llamaba balcón y se llenaba de muchachos. Como muchos 
              enamorados visitaban el balcón, lo dividieron en balcón y palco alto para las 
              parejas románticas. El balcón siguió siendo el sitio de la muchachada 
              cinéfila.  

              MARIO ALFARO ALVARADO  

              Granada 
 


 
 

 

 

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