CATALOGO DE PERIODISMO EN NICARAGUA

 año de 1838   La Centella de Nicaragüa caracter ?



 
 

Aparentemente é1 salió en el año de 1838. Este periódico es desconocido en Nicaragua 
no hemos podido obtener ninguna información. 
no hemos podido obtener ninguna información.  no hemos podido obtener ninguna información.  no hemos podido obtener ninguna información. 

CATALOGO DE LA EXPOSICION TREINTA AÑOS DE PERIODISMO EN NICARAGUA 1830 - 1860
INSTITUTO CENTROAMERICANO DE HISTORIA UNIVERSIDAD CENTROAMERICANA.
MAURICIO PALLAIS LACAYO - DR. ANDRES VEGA BOLAÑOS - DR FRANCO CERUTTI - LIC. CARLOS MELENDEZ CHAVERRI -
REVISTA CONSERVADORA DEL PENSAMIENTO CENTROAMERICANO No. 116 DE MAYO 1970

  La Centella de Nicaragüa  año de 1838
  Este periódico es desconocido en Nicaragua, pues se han hecho investigaciones en diferentes archivos tanto de Centroamerica como del extranjero, y no hemos podido obtener ninguna información. 

Lo que ha movido a su búsqueda es la cita que hace el autor  Alejandro Marure 1956: 156, de su existencia; es la única cita conocida. Aparentemente é1 salió en el año de 1838.

 





 
POR FRANCISCO ORTEGA ARANCIBIA--------------------------
La Asamblea Constituyente de Nicaragua había dado el 30 de abril de 1838 el decreto por el cual declaró que el Estado era libre, soberano e independiente de todo otro poder, mandando que se publicase con toda solemnidad. Y como si fuese un suceso fausto, como el de la independencia del gobierno extranjero del 15 de septiembre, esa ley infausta se publicó en los pueblos inconscientes con muchas alegrías.

Un carro triunfal seguido de la multitud y con música marcial se paseó por las calles de Masaya, conduciendo dos preciosas jovencitas vestidas de Diosas: de Minerva, la una; de Palas, la otra: morena de rizada cabellera, frente espaciosa y ojos negros vivísimos, Dominguita Bolaños, hija de don Pío José, era la primera; Chepita Torrealba, de color claro y sonrosado, de modesta y bien formada faz, era la segunda; y ambas de familias netamente conservadoras, y con suave y dulce acento declamaban en las esquinas, donde se publicaba la ley, las siguientes estrofas:
 


«Si Minerva al suelo troyano sabias leyes y justas dictó, Nicaragua. 
no menos feliz, de igual gracia tambén disfrutó.»

Ley sabia! ¡Feliz Nicaragua!, 
desgarrando el pendón augusto de la unida patria Centroamericana.


 

Los hurras y aplausos del conservatismo nicaragüense en la promulgación de esa ley funesta para los amantes de la unión nacional llegaron hasta Guatemala comunicados por los separatistas orientales y bajo la sugestión de los ex-nobles. 

El Congreso Nacional, reunido en San Salvador, dió un mes después la ley de 30 de mayo de 1838, declarando: que todos los Estados quedaban libres de constituirse del modo que lo creyeren conveniente. 

Este fué el golpe de gracia dado a la unión de los cinco Estados de Centroamérica por el Poder Legislativo Federal, rompiendo el lazo que los unía por la Constitución de la República; y como si obrase inconsciente o se espantase de su funesta obra, dejó funcionando el Poder Ejecutivo Federal, ejercido por el Vicejefe don Diego Vijil.

Es de necesidad ingente designar las altas personalidades nicaragüenses que oficialmente intervinieron en la emisión de la ley de 30 de abril, que ocasionaron las desgracias de la guerra civil en los estados: así como narrar los hechos que les habían precedido, para que sirvan de premisas en que se apoye el criterio histórico.


El Licdo. don Hermenegildo Zepeda, el Licdo. don Pablo Buitrago, eran de los estadistas más conspicuos del país; el sabio sacerdote don Pedro Solís, don Frutos, Chamorro, don Pío J. Castellón, éste había estudiado, y aquél nacido en Guatemala; eran hombres públicos muy notables, todos ellos de talento e ilustrados, que podían y debieron ejercer influencia poderosa en sus demás colegas de la Asamblea. 

La mayoría de estos cinco personajes eran conservadores, relacionados con los ex- nobles de Guatemala que conspiraban de continuo contra la Federación. 

Los Pavón, los Batres, Aycinena y el Arzobispo Casaús, quien desde La Habana se mantenía combatiendo por la prensa, y en excitación continua, a los conservadores y clericales, explotando por medio de los curas y las beatas el seudocristianismo de las gentes sencillas e ignaras.

Antes de esta fecha habían habido terribles acontecimientos que fueron precursores de las leyes que quedan referidas: y aunque se entristezca el espíritu, y se ruborice el rostro, hay qué echar una mirada retrospectiva; se debe levantar el velo del pasado, que cubre la mancha del crimen del 25 de enero de 1837. 

En la noche de ese día aciago fueron asesinados el Jefe Supremo del Estado, el General José Zepeda, el Comandante General de las armas, Román Balladares, y dos jefes en servicio, Rivas y Berríos. 

En las altas horas de esa noche, el cuartel de León cayó en poder de unos conjurados: sus caudillos sacaron de la cárcel a un preso. llamado Braulio Mendiola, a quien le dieron una escolta numerosa de los asaltantes, y le dieron la consigna de ir a las casas en que estaban durmiendo el Jefe Supremo y los otros tres empleados referidos. 

Reunidos los cuatro en el cuartel, al conocer a sus enemigos, comprendieron que iban a morir, y trataron de salvarse por la fuga, y salieron huyendo. El centinela les disparó por la espalda su fusil ~a quemarropa sobre el Jefe Zepeda, y otros tirarán a Balladares que iba más lejos sobre la calle, y cayó también muerto, y Berríos y Rivas fueron bárbaramente asesinados dentro del cuartel.

Corifeos ostensibles de esta negra conjuración fueron: Casto Fonseca, bachiller en medicina, y Bernardo Méndez (a) el Pavo, hombre vulgar, y sólo notable por su culto a Birján, frecuentaba los garitos y de allí sacó la turba de borrachos y tahures autores de la sangrienta tragedia del 25 de enero. 

Méndez y Fonseca carecían del aliciente seductor del dinero que necesitaban para, comprar licores y armas, y persuadir a esa gente a lanzarse a una empresa tan peligrosa, como la toma de un cuartel, y el asesinato dei Jefe del Estado y sus militares, hombres valientes y experimentados: había pues, que halagar con promesas tentadoras, para cuando, hecha la selección, ellos ocupasen el puesto de sus víctimas, pero dIndoles previamente algunas monedas: Fonseca y Méndez eran pebres.

Deber, es del cronista estudiar los sucesos posteriores de ese crimen nefando, que en el curso de este trabajo se presentarán en documentos oficiales y en la tradición oral de ciertos detalles, que si aislados parecen de poca significación, examinados con detenimiento, puede pensarse lógicamente que el fatal acontecimiento del 25 de enero tuvo su origen y fué preconcebido en las altas regiones de la política separatista.

José Zepeda, con sus compañeros de infortunio eran de la falange de liberales que llevó de León el general Morazán, y que combatiendo a su lado con valor heroico en los campos de «La Trinidad» y otros puntos donde el héroe centroamericano se cubrió de gloria, puso muy alto el honor militar nicaragüense y regresó a su país lleno de prestigio y nombradía con fama de honrado, valiente y entendido : y gozando de crédito, de mando y de orden, todo lo cual le hizo acreedor al alto puesto de Jefe Supremo del Estado con que le favoreció el voto de sus conciudadanos en las urnas electorales.

De buen sentido práctico, el Jefe Zepeda, aunque no había recibido ilustración áulica, supo con un tino natural escoger para Ministro de su Gobierno al Licdo. Hermenegildo Zepeda, un sabio de gran cerebro y noble corazón, jurisconsulto de ilota, y de cultura indiscutible, que poseía la clarividencia en el arte de gobernar. Zepeda, sobrino suyo, a quien el partido liberal se honraba de contar en sus filas, era quien dirigía con mano diestra aquella administración que se distinguía por su acierto y honradez en el manejo de los fondos públicos; por la reglamentación que dió a las finanzas en todos sus ramos; por su celo en el estricto cumplimiento de las leyes de hacienda, y por la probidad en la recaudación de los fondos del Estado; teniendo particular cuidado por la que correspondía al Gobierno Federal; prestando preferente atención a que no faltase Nicaragua en remitir religiosamente su contingente para el sostenimiento del Gobierno Federal.

La agricultura y el comercio eran protegidos ampliamente. Vigilaba la administración de Justicia estableciendo el juicio por Jurados en materia criminal; y puso en planta el Código de Livingston en el sistema penal, con lo cual hacía simpáticas a los pueblos las instituciones democráticas, al propio tiempo que prestaba su esmerada atención a la instrucción pública de la juventud, haciéndola extensiva al clero, el cual, con pocas excepciones, yacía en lastimoso atraso, y para esto dió una ley disponiendo que para ser ordenado in sacris, no sólo necesitaban, como hasta entonces, del título de gramática latina y teología dogmática, sino que se exigió el título de bachiller en filosofía y en derecho canónico.

El Jefe Zepeda, con esta atinada administración y con el respeto que infundía su espada, mantenía en paz a los pueblos que veían protegidos su honor, su libertad, su vida y su propiedad. Gobierno tan honrado y progresista era llamado a perdurar, sirviendo de baluarte y de sostén robusto a la Federación. 

El General Morazán, decía, «que Zepeda en el poder de Nicaragua era el brazo derecho del Gobierno de la República». 

Se comprende que los enemigos de la federación tendiesen a suprimir a Zepeda, y que la nube que cargada de electricidad se agitaba en el éter sombrío del foco guatemalteco estableciese una corriente del flúido electro-político sobre el punto culminante del Gobierno Zepeda, y que sobre él estalló el rayo para remover el obstáculo que se oponía al aniquilamiento de la federación y a la supresión del General Morazán..

Estaba próxima la instalación de las Cámaras Legislativas en León, que era la capital, y con este motivo habían llegado desde mediados de enero los Representantes de Granada; los dos Zavalas, Mariano y Juan José, y otros de los demás departamentos; y como entonces no había hoteles, ocupaban casas particulares. Dos tiendas de mercancías, Alvarez y Zelaya, había cerca del cuartel y en la misma calle. 

De nueve años de edad estaba Alejandro Estrada, y vivía con doña Francisca Zelaya, en donde había una de dichas tiendas cuando sucedió lo que se ha referido del 25 de enero; y seis años después, Alejandro Estrada y el autor estudiaban en el mismo colegio en Granada, y contrajeron íntima amistad, y entonces le refirió Estrada, que en la noche del trágico suceso de Zepeda, él se despertó al ruido de mucha gente que pasaba por la calle hablando : que al lado del cuartel se oyeron disparos de fusil, y gritos y vociferaciones obscenas: que él quiso asomarse por la ventana y se lo impidió doña Francisca; que tan luego
amaneció, él se salió por el zaguán y vió tendidos en el suelo dos cadáveres : que como estaba cerca del cuartel y vió un gru
po que había frente a él, se acercó en ocasión que llegaba un negro de Jamaica, y hacía esta pregunta: ¿Ya manda Nuña?

Mendiola salió del cuartel con una escolta por las desiertas calles de la ciudad; a las pocas puertas que había abiertas en
las casas se acercaba la escolta a preguntar por los dueños de ellas, pero las señoras los habían ocultado y ellas se negaban
a dar dinero. 

Mendiola se dirigió a la casa del Alcalde, don Vicente Jerez, y como se lo negara su señora, le dijo que avisase a su esposo que de orden del comandante Méndez llegase al cuartel, porque hacía muchos días que no se le había pagado el prestamo a la tropa, y que se necesitaba de la cooperación del Alcalde para las exacciones; que si no llegaba, la fuerza armada obraría para poner a rescate a las mujeres en el cuartel, para que allá llegasen los interesados a sacarlas dando el dinero.

Verdad o no lo del prestamo de la tropa, esto servía de pretexto para aquella amenaza brutal: la inmoralidad política se tornaba social, pretendiendo invadir el hogar, pasando sobre el honor de las familias; y el anuncio de tan feroz atentado sublevó los sentimientos delicados de la honestidad de padre y esposo en el Alcalde. 

Las hijas de don Vicente Jerez, que así se llamaba el Alcalde, eran de una hermosura tentadora, y las palabras atrevidas de Mendiola produjeron un efecto contrario a su propósito, pues el Alcalde salió armado, con su bastón, y. pasó la voz de alarma a todos los jefes de familia, conjurándolos a que se armaran, y juntos darse garantías : los ciudadanos le siguieron, y en número regular llegaron a la casa del Vice Jefe Dr. Núñez, para hacer cesar la acefalía que tenía en grave peligro a la ciudad según las amenazas de Mendiola.

El Dr. Núñez era el Vice Jefe, llamado a salvar la situación, y aceptó la cooperación y apoyo de los ciudadanos para asumir el Poder: se hizo concurrir al Diputado Juan José Zavala a la casa Nacional en donde estaba Núñez; Zavala estaba secuestrado por el Pavo en una casa particular en donde lo tenía redactando una proclama, en cue daba cuenta al país de los sucesos de la noche anterior; pero al llegar Zavala a la reunión de ciudadanos se le pidió que redactase el acta de la inauguración del nuevo gobierno y así lo hizo.

Núñez, estando en posesión del Gobierno, dió su primera orden al Alcalde Vicente Jerez, para que fuese a aprehender a Mendiola y lo fusilase inmediatamente. Mendiola estaba en el cuartel y allá se dirigió con los ciudadanos el Alcalde Jerez, se dió a reconocer como Coronel, mandó formar la tropa, apresó a Mendiola y lo hizo fusilar en el acto. Siempre el instrumento se destruye después que ha servido : la tumba de Mendiola debe guardar algún secreto de Estado. Merece respeto.

El estadista, luz del Gobierno que aniquiló la conspiración, la antorcha de ese Gabinete ilustre, el Licenciado Hermenegildo Zepeda, también habría sido extinguido, y los forajidos lo buscaron para arrojarlo a la vorágine, pero no lo encontraron.

El Licenciado Cardenal, sinigo suyo, había salido con él a cazar conejos a los prados cercanos de la ciudad, la tarde anterior: escaseó la presa y al anochecer hallaron empleo para sus escopetas: la sangre y los pelos indicaron que el tiro había sido certero y aunque la hallaron, las vueltas que dieron en su seguimiento los desorientó, de tal suerte, que cuando siguiendo una vereda, dieron con el camino, tomaron rumbo al norte, en vez de rumbo al sur, y en lugar de llegar a la ciudad llegaron a la finca del sabio doctor Gregorio Juárez, quien celebró aquel extravío que le proporcionaba el placer de -pasar conversando con tan ilustres huéspedes, persuadiéndoles a que se quedaran a pesar la noche con él. ¡Inescrutables designios de la Providencia! Una gira inocente conservó la inapreciable vida del gigante del foro nicaragüense.

¡Contraste del cruel destino! El valiente jefe Zepeda que, sabedor de que en el «Guayabal» se había sublevado el ejército, negándose a continuar la marcha, montó a caballo, y solo con su clarín de órdenes se dirige al lugar de la insubordinación, manda tocar formación, los diezma y fusila al primero, y con entonación robusta ordena. Tambores y clarines tocan marcha y todo el mundo obedece y continúa rumbo al Salvador. 

La funesta noche del 25, en el cuartel se juntaron con él, el coronel Balladares, de índole suave, pero bravo como un león en los combates: Rivas y Berríos, asombro de valientes. 

¿Por qué entre los cuatro no arremeten y luchan los fusiles y aunque fuera con las bayonetas clavan al más audaz, cargan al Pavo y a Fonseca, y matando a uno o dos, reducen a la obediencia a los sublevados, y se imponen? Los que de los cuatro hubieran quedado vivos, habrían continuado en el mando, pero esa noche terrible pesó sobre ellos una negra fatalidad: pesó abrumadora para desgracia de Nicaragua y de todo Centroamérica.

Ya en el poder, hay que ver cómo se conduce Núñez, este caribe de «Solentiname», traído niño a León por fray Ramón Rojas, entre la tribu del archipiélago del Lago, cuando fué para sacarlo de la idolatría y convertirlo a la religión cristiana: este niño, por los puntos de su esférico y voluminoso cráneo, exhibía felices disposiciones, y el Obispo lo crió en su palacio y le dió una educación brillante, con que se abrió paso a los más altos puestos; habiendo estado bajo la tutela de un Obispo, su educación debió tener por base los principios del conservatismo ultramontano, y su política apareció con ese color.

Llamó para Ministro de su Gobierno al Licenciado don Pablo Buitrago, notable hombre público, muy ilustrado, y en ese mismo día comenzó su administración con un decreto, por el cual quedó nombrado Comandante General de las armas del Estado Bernardo Méndez. ¿A Bernardo Méndez? ¿al Pavo?;  Sí, lector, al Pavo!: el Pavo es uno de los principales actores del negro crimen, del escandaloso asesinato del Jefe Supremo de Nicaragua, que se acaba de perpetrar, el asesinato aleve de las cuatro ilustres víctimas, cuya sangre aun está caliente, como humeante está la de Braulio Mendiola, su execrable cómplice; esos cinco cadáveres aun están insepultos.

Sin embargo, hay quien afirme, quien escriba en un gran libro: que el nombramiento del Pavo obedecía a una transacción con los principales actores del movimiento,. Del crimen, se debió decir. Esas clases de transacciones están vedadas por la moral pública, son incompatibles con el pudor nacional y condenadas por el decoro del país.

El destino de Comandante General de las Armas del Estado, equivalía entonces al de Jefe del Estado, y podía decirse que muchas veces era más grande, estaba por encima de él, porque el que mandaba las armas ejercía, por abuso, un poder absoluto, avasallador de los gobiernos; por manera que el doctor Núñez al premiar con este destino al victimario de su predecesor, que una bala jeficida arrojó de la silla en que él acababa de sentarse, lo ha puesto a la par suya, o más arriba quizá; conducta que no se explica de modo satisfactorio en una persona tan culta e ilustrada, como el doctor José Núñez y su gabinete.

El fusilamiento del Pavo, habría sido la expiación de su escandaloso y criminal delito : y habría causado, pánico a los asesinos del Supremo Mandatario, y ésta era una verdadera oportunidad, era una ocasión que debió aprovecharse para hacer extensivo el escarmiento al Pavo y a Fonseca. ¿Por qué no se hizo así? La vindicta nacional, la justicia lo demandaban, y la sociedad habría batido palmas.

Pero hay ocasiones en que la pasión política pervierte el sentido moral en las altas regiones. La Asamblea se instaló y el jefe Núñez en su mensaje dió cuenta del suceso del 25 de enero de 1837 y de los actos consiguientes de su gobierno, y de los decretos que había dictado; y este alto cuerpo, no sólo aprobó su conducta congratulándole por sus acertados pasos, sino que lo declaró, por una ley, benemérito de la patria.

El nombramiento del Pavo Comandante General de las armas del Estado, recibió de este modo la sanción del Soberano la Asamblea pronunció la última palabra sobre este lúgubre y tenebroso acontecimiento, que debe ser consignado aquí, para la posteridad.

Por ahora basta su narración sencilla, pues aun llegan las oleadas del partido de la tradición de los que dicen que el horripilante asesinato del Jefe Supremo Zepeda, obedecía al pensamiento de hacer cesar la anarquía (1) que ocasionaba el defectuoso sistema federal. 

Anarquía llamaban a la defensa que hacía el Presidente Morazán de la unión nacional; oponiendo a la fuerza material y moral, con que lo combatían los clericales, los antiliberales y las beatas, la fuerza moral y material de los principios, y de las armas cuando sus agresores se agitaban en el terreno de los hechos, y venía el choque entre agresores y agredidos.  
 
 


 
 

GALERIA RESEÑAS DE PERSONAJES HISTORICOS
EN EL PERIODISMO DE NICARAGUA


TIBURCIO BRACAMONTE

Director de la primera Imprenta del Gobierno.

El 19 de Enero de 1830, 

Lo indiscutible es que la de Miranda se convirtió en la llamada Imprenta del Gobierno —primera del país— que dirigió don Tiburcio Bracamonte en la ciudad de Granada, asiento de la Asamblea Nacional y de la administración del Director Supremo don Dionisio Herrera. 
 

Fray Payo Enriquez de Rivera

Introdujo la primera Imprenta en
Guatemala, Centroamérica.

16 de Julio de 1660.

Don Pío Bolaños, 
1936: 16, por información que le suministrara Don Ricardo Fernández Guardia de Costa Rica, quien probablemente debe haber tenido en sus manos algún ejemplar del mismo que existía en el Archivo Nacional de Costa Rica, nos hace estar seguro de su existencia, y a su vez fija corno fecha en la que salió a la luz pública el primer periódico de Nicaragua, el día 31 de Agosto de 1830.
Carlos Meléndez Chaverri 

Historiador e investigador de Costa Rica,
sospecha que Carril dueño de la supuesta primera Imprenta de Nicaragua en Rivas pudo haber traspasado la suya a Miranda en Granada.  Parece ser que, a mediados de 1829, ya existía una en Granada —propiedad del extranjero Ildefonso Carril—, que planeaba comprar el Gobierno establecido en León. 

Lo cierto es que el mismo Ejecutivo adquirió otra imprenta al cónsul Pedro Miranda por acuerdo celebrado en Rivas el 19 de enero de 1830. 


Ministro General 
Presbitero Don Agustín Vijil.
Probablemente debe haber estado a cargo de la edición de la Gaceta de 1830.
Periodista de Masaya y autor de muchas Obras.
Gustavo Alemán Bolaños
(1886-1960) 
Expone que el motivo principal que provocó la compre de la Primera Imprenta del Gobierno de Nicaragua, 
fue importada para desmentir las calumnias contra los funcionarios del Gobierno
 
EMIDGIO SUAREZ SOVALBARRO
1936 -  1995
Introdujo en el servicio noticioso la modalidad de la noticia redactada en forma breve.
LIC. GREGORIO SUAREZ  1833
Considerado uno de los Fundadores del periodismo en Nicaragua, y fué el promotor de la Opinion Pública en 1833, durante la Administración de Jose Zepeda.
Don Gregorio actuó como Consejero de Estado.
 

La Aurora de Nicaragüa 
Gregorio Juarez en 1837
No se sabe a fuente cierta quien tuvo a cargo la direccion del periodico.
La Aurora de Nicaragüa en 1837, pero por su forma de redacción y la orientación de su contenido, resulta evidence que uno de sus principales colaboradores lo fue el Lic. Don Gregorio Juarez.

Don Dionisio Herrera

El periódico La Opinión Pública se publicó con caracter oficial, del Gobierno de 
Don Dionisio Herrera, 
en la ciudad de León y en la Imprenta del Estado en 1833.
Opinion del historiador José Dolores Gámez sobre Don Dionisio Herrera.

Don Ermenegildo Zepeda.
1835

Ex Canciller de la República en el tiempo que circuló el Periódico el Telégrafo éra el Ministro General. 

El primer número de éste periodico fue redactado por Don Hermenegildo Zepeda y ademas lo redactaron   Marin y otros prohombres leoneses de la epoca.

Joseph Lancaster 
 El Lic. Gregorio Juarez, 
desde 1830, ya hace visible su preocupacion por la funcion publica colaborando con el Lic. Don Dionisio Herrera quien preocupado por la organización de la educación en Nicaragua, abrió la primera Escuela Normal Lancasteriana en la ciudad de Leon, con la condition de que el Lic. Don Gregorio Juarez, fuese el Director, por ser este uno de los hombres mas ilustrados de su epoca.
ALEJANDRO MARURE 
(1806-1851) 

Notable escritor y jurisconsulto, nació el 28 de febrero de 1806 en la ciudad de Guatemala. Graduado de abogado de la Universidad de San Carlos  Desempeño varios cargos públicos, entre ellos: Diputado de la Asamblea del Estado, catedrático de Historia, Geografía, Derecho Internacional de la universidad de San Carlos.  Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el 1821 hasta 1842; Memoria sobre el canal de Nicaragua; Catálogo de las Leyes del Estado de Guatemala; Bosquejo Histórico de las revoluciones de Centro América desde 1811 hasta 1834. 
 
 

 

El 8 de abril de 1840 
Diego Vigil 
y Francisco Morazán navegaron desde El Salvador para Costa Rica y Panamá. Despues del fusilamiento de Morazán el 15 de septiembre de 1842 en San José, Costa Rica se radica en Granada, Nicaragua, en donde permanecio hasta su muerte en 1845.
En 1837, durante su administracion como Gobernante impuesto en El Salvador por el General Francisco Morazan, tuvo que imponer restricciones fuertes en San Salvador debido a la peste de Cólera Morbus. 
Tomás Ruiz 1911 - 1913 

y Benito Miquelena, quienes a través de periódicos manuscritos exhortaban al pueblo orientándolo acerca de los beneficios que le traerían la Independencia.
 

el "Semanario Necrologico de Nicaragua" con el objeto de dar al publico una informacion semanal de los estragos ocasionados por la peste del cólera morbus que hacia pocos dias se habia presentado en el pueblo de Subtiaba, y que se habia extendido por por el territorio de la República, y con el objeto de poder contrarrestar las falsas informaciones que se propagaban, y que no hacian mas que sembrar la confusion en la ciudadania.
General Francisco Morazán Quesada

en Guatemala el Jefe de Estado Mariano Gálvez impulsó un extenso programa de reformas, que se centraron en:
REFORMAS LIBERALES
El libre comercio, - El desarrollo de las exportaciones, - Proteccionismo en la industria textil, - Libertad de religión, - Educación para todos los ciudadanos, -  Así como la implementación del Código de Livingston.
Algunas de estas reformas del Jefe de Estado guatemalteco con el apoyo de Morazán, tuvieron eco en Honduras, pero más aún en Nicaragua y El Salvador, donde el Liberalismo alcanzó altos niveles de popularidad, .. 
 


EL CODIGO PENAL DE LIVINGSTON 

En el año 1821 el Congreso de los Estados Unidos
nombra a Ed Livigston el ordenamiento de un Código Penal y sus procedimientos, éste Código fué adoptado por el Jefe del Estado de Guatemala Mariano Galvéz en el año 1837.

El primer Código Penal nicaragüense fue promulgado en 1837. 

El último Código Penal aprobado por La Asamblea Nacional el dia 14 de Noviembre del 2007 es el quinto código penal.
 

Don Gilberto Valenzuela

La familia Valenzuela, deja a los estudiosos de la Historia y Literatura de Centroamérica un importante legado para el estudio de la cultura impresa. Desde mediados del siglo XIX el funcionario del gobierno de Rafael Carrera José Valenzuela, fue coleccionando extensos conjuntos documentales y bibliográficos de los que Don Gilberto Valenzuela González elaboró un listado inicial que abarca los años 1820 hasta 1860, dando continuidad a estos esfuerzos su hijo Gilberto Valenzuela Reyna, quien lo confeccionó desde el año 1860 hasta 1960 para así completar una colección de 11 volúmenes que sigue siendo referencial para estudiar el desarrollo en el tiempo de la cultura impresa en Guatemala y la región centroamericana.


 
INDICE DE LINKS DE PERIODICOS Y REVISTAS  DEL PASADO DE NICARAGUA
PERIODO INICIAL 1830 - 1859
============================================================================

1830  LA GACETA DE NICARAGUA 



trataba sobre negocios de la República 
la copia original se encuentra en el Archivo Nacional de Costa Rica
No. 1 -
31 de Agosto de 1830  *1*
Prebistero 
Don Agustin Vijil
Granada Imprenta del Gobierno

PROXIMO EN CATALOGO DE PERIODISMO DE NICARAGUA EN ORDEN CRONOLOGICO

1833  LA OPINION PUBLICA 



no indica periocidad.
Carácter Oficial del Gobierno de
Don Dionisio Herrera.

Su tendencia éra ilustrar de los males que traia consigo la Guerra Civil y también publicaba noticias oficiales del Congreso Federal.


Ejemplar No 1 - 
posiblemete en Abril de 1833

Copias de las siguientes se encuentran en:

Biblioteca del Instituto Centroaméricano de Historia Universidad centroaméricana Managua.

Ejemplar No. 2 - único conocido.
9 de Mayo de 1833

S.C. *2*
 
 

*2*:
Está rubricada con esas iniciales S.C.
 

León Imprenta del Estado

PROXIMO EN CATALOGO DE PERIODISMO DE NICARAGUA EN ORDEN CRONOLOGICO
 

1835  TELEGRAFO NICARAGUENSE 

Telégrafo Nicaragüense
su aparicion fue una consecuencia de la resolucion dictada 
por la Asamblea el   19 de Mayo de 1835.

se puede encontrar en el Archivo Nacional de Costa Rica, en la Sección Federal, año de 1835, 

Legado No. 357
No. 1 - 
20 de Agosto de 1835.

Legado No. 374
No. 5 -
20 de Octubre de 1835

tuvieron alguna participacion el: 

Ministro General 
Don Ermenegildo Zepeda. 

éste periodico lo redactaron Zepeda, Marin y otros prohombres leoneses de la epoca.

León Imprenta del Estado,

PROXIMO EN CATALOGO DE PERIODISMO DE NICARAGUA EN ORDEN CRONOLOGICO

 1837  SEMANARIO NECROLOGICO DE NICARAGUA 

 

Semanario Necrológico de Nicaragua

con el objeto de dar al publico una informacion semanal de los estragos ocasionados por la peste del cólera morbus que hacia pocos dias se habia presentado en el pueblo de Subtiaba, y que se habia extendido por por el territorio de la República, y con el objeto de poder contrarrestar las falsas informaciones que se propagaban, y que no hacian mas que sembrar la confusion en la ciudadania.
 


Originales se encuentran en el Archivo Nacional de Costa Rica, Sección Federal, año de 1837, 

Legajo No. 408

1.- 
12 de Junio de 1837

Legajo No. 403

No. 4 
lo. de Julio de 1837 

No. 5 
8 de Julio de 1837

No. 6 
15 de Julio de 1837

No. 7 
22 de Julio de 1837 

No. 8 
16 de Agosto de 1837
 
 
 

 

director redactor principal al Agente General de Salubridad Publica, 
Don Eusebio Jiron, 

y como principal colaborador al Delegado de Subtiaba, Sr. Don Luciano Flores. 

no seria extra?o que en la publicacion de este semanario haya tornado alguna participacion el Lic. Don Gregorio Juarez, pues este era un medico de conocida reputacion

León Imprenta del Fondo de Instruction Pública

PROXIMO EN CATALOGO DE PERIODISMO DE NICARAGUA EN ORDEN CRONOLOGICO

1837  AURORA DE NICARAGUA 

 
-Aurora de Nicaragua

9 de Septiembre do 1837
En el trataran de la moral publica, de las de las Instituciones del Estado, y en todos los ramos de la Nacion, principalmente del de Hacienda; y asimismo, admitian comunicados instructivos, utiles y concisos.
 

Los originales, tanto del prospecto como del numero 2 se encuentran en el Archivo National de Costa Rica, en la Seccion Federal 
Legajo  Nos. 433, 401 y 426.
por su forma de redacción y la orientación de su contenido, resulta evidence que uno de sus principales colaboradores lo fue el Lic. Don Gregorio Juarez.   León  Imprenta del de Instrucción Pública

PROXIMO EN CATALOGO DE PERIODISMO DE NICARAGUA EN ORDEN CRONOLOGICO

1837  EL CENTINELA DE NICARAGUA 


año de 1837,
No se conoce con exactitud la fecha en inicio su publicación,

emigrados politicos opositores gobierno de Zepeda y Nuñez, con el propósito de atacar al regimen nicaraguense. 
 

referencia se encuentra en el Archivo Nacional de Costa Rica, Sección Federal, año 1237. 

Legajo: No. 407. 

ni tampoco el número de ejemplares que salieron 

éra publicado periodicamente

Asilados nicaraguenses en El Salvador
ni quienes lo dirigieron. 
San Salvador en San Salvador, 

PROXIMO EN CATALOGO DE PERIODISMO DE NICARAGUA EN ORDEN CRONOLOGICO

1838  LA CENTELLA 



 
 

Aparentemente é1 salió en el año de 1838. Este periódico es desconocido en Nicaragua 
no hemos podido obtener ninguna información. 
no hemos podido obtener ninguna información.  no hemos podido obtener ninguna información.  no hemos podido obtener ninguna información. 

PROXIMO EN CATALOGO DE PERIODISMO DE NICARAGUA EN ORDEN CRONOLOGICO
1838  DOCUMENTOS SOBRE LOS NEGOCIOS DE LA REPUBLICA 


 Agosto de 1839
numero 1 
Agosto de 1839

se encuentra en la Biblioteca Nacional de Guatemala en la Coleccion Valenzuela, sin numerar.
 

Numero 5. este tiene fecha, Diciembre 4 de 1839.

No hemos podido obtener datos sobre quien o quienes participaban.  León  Imprenta del Fondo de Instruccion Publica 

 

GALERIA DE ESCRITORES DE NICARAGUA
CATALOGO DE PERIODISMO EN NICARAGUA
manfut
CATALOGO DE LA EXPOSICION TREINTA AÑOS DE PERIODISMO EN NICARAGUA 1830 - 1860
INSTITUTO CENTROAMERICANO DE HISTORIA UNIVERSIDAD CENTROAMERICANA.
MAURICIO PALLAIS LACAYO - DR. ANDRES VEGA BOLAÑOS - DR FRANCO CERUTTI - LIC. CARLOS MELENDEZ CHAVERRI -
REVISTA CONSERVADORA DEL PENSAMIENTO CENTROAMERICANO No. 116 DE MAYO 1970
version internet Ed Manfut Octubre 2009