DIRECTORIO DE
ESCRITORES DE NICARAGUA
 

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Herrera Miguel Ángel
Instituto de Historia, UCA.
Tel.: 267 0352

 
 

 Hurtado Isolda
Las Colinas, Ave. Del Campo #506.
Tel.: 276 2790
cel. 077 72143.
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Isolda Hurtado (Granada, Nicaragua). Poeta, escritora, sociologa, diplomática, traductora e interprete. Graduada en Sociologia y Filosofía de la Universidad de Nuevo Orleans; realizó estudios de fotografía, teatro y lenguas en la Universidad de Loyola de esa misma ciudad y posgrado en Cooperación para el desarrollo. Enfoca su interes profesional en las relaciones internacionales, el desarrollo social y la cultura. Actualmente es consultora de organismos internacionales. Ha residido en Nicaragua, Estados Unidos y Uruguay.
Asociación Nicaragüense de Escritoras
 

Yllescas Salinas Edwin
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De la Pulpería el Arca de Noe 1 c. a la derecha 1/2, a la derecha.
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Juárez Orient Bolivar
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José Jirón Terán


José Jirón Terán:

RUBEN DARIO VISTO POR JUAN DE DIOS VANEGAS

Una compilación del conocido erudito leonés, don José Jirón Terán, de los escritos de Juan de Dios Vanegas, escritor modernista y ex rector de la Universidad de León, sobre Darío, así como artículos sobre la obra y vida de Vanegas. Indispensable para conocer bien la obra dariana. (Academia Nicaragüense de la Lengua)
 

SáBADO 17 DE ABRIL DE 2004  LP
  José Jirón, el dariólatra
 

Jorge Eduardo Arellano*

AJosé Jirón le conocí en el Museo-Archivo Rubén Darío, febrero de 1970, tras disertar sobre las relaciones literarias entre el futurista italiano Marinetti, Rubén y Santiago Argüello. Desde entonces fuimos amigos ejemplares y fraternos, unidos no sólo por la devoción firme, vital y permanente a nuestro dios tutelar, sino por el amor a nuestra cultura. De alguna manera, él resultó mi José Lázaro Galdiano y yo su hijo bibliográfico, a quien nunca defraudé.

Allí están los resultados en múltiples, comunes tareas rubendarianas, que sería fatigante enumerar. Además, son muy conocidas, destacándose el volumen de ensayos al alimón Investigaciones en torno a Rubén Darío/ y Contribuciones al estudio del mismo (Managua, Dirección General de Bibliotecas y Archivos, 1980); la colección de artículos desconocidos Rubén Darío primigenio (1984), Los limos más hondos y secretos (Managua, Fundación Internacional Rubén Darío, 1992), poemas omitidos en sus Poesías completas; y las 250 Cartas desconocidas de Rubén Darío (Academia Nicaragüense de la Lengua y Fundación Vida, 2000 y 2001)

No quisiera, pues la ocasión no lo propicia, referirme tanto a sus obras personales, las unitarias en libro y las dispersas en diarios y revistas como a otras que acometimos juntos. Pero no puedo dejar de citar dos: nuestro Sandino en la poesía (Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano, 1972) y Bolívar y los nicaragüenses (El Pez y la Serpiente, 1983). Prefiero trazar su personalidad en este cariñoso soneto-retrato: Admirador fogoso y vitalicio /de Rubén y sus huellas por el mundo /José Jirón es todo un ser rotundo /de bondad ejemplar y de servicio. /Patriarca consumado, no hay rival /que trascienda sus ojos bien abiertos /para descubrir, como los expertos, /la olvidada escritura sin igual// de todas sus celosas devociones: /Bolívar y Manuela, la grafía /de todo libro oculto bajo el día, /de todas sus antiguas obsesiones, /de preclaro leonés, ebrio de gloria.

Prefiero citar un fragmento del discurso con que le contesté al suyo de ingreso a la Academia Nicaragüense de la Lengua el 30 de septiembre de 1993. En esa oportunidad, presentó los inicios de una investigación más extensa y erudita: el estudio de los prólogos de Rubén Darío: su obra más acabada. Quien les habla confirmó lo que don José ya era: el predicador supremo de la secta dariana a la que pertenecíamos con otros pocos adeptos, entre ellos el doctor Edgardo Buitrago.

Pero si éste quien encarna en su oralidad sin par el esplendor del pensamiento barroco y eclesiástico de la Atenas nicaragüense, por lo menos desde finales del silgo XVIII —aquél nuestro querido don José— procedía de la cultura artesana de su gloriosa ciudad, hoy disminuida por lamentables causas públicas y notorias. Y éste fue, acaso, el gran mérito, el ejemplo preclaro, único de Jirón Terán: surgir en un ambiente autodidacta y demostrar una digna y tenaz voluntad que nuestra Academia de la Lengua acertó en valorar y reconocer, ya que se había transformado en el más docto bibliográfico adquiriendo, por ello, talla internacional de Rubén.

Más aún: en el Diccionario de autores nicaragüenses (1994) señalé que ya había trascendido esa disciplina porque del aficionado a la poesía de Darío que era en los años cincuenta, pasó a ser el más completo bibliógrafo del Padre y Maestro Mágico, en los sesenta para convertirse, durante los setenta, en uno de sus más empeñados investigadores.

Finalmente, me despido de él, de su magisterio y de su personalidad, leyendo el poema en prosa que prologó una de sus obras, actualizando su tiempo verbal:

Para mí, el último monumento vivo de León era José, don José Jirón. Devoto de las letras como su homónimo eclesiástico del siglo XVIII, bibliógrafo y bibliófilo, amigo sin par y enemigo del orgullo y la ostentación, rendía tributo diario a Mercurio mercantil y alado, debí decir a Mixcoax desde su desbridada, destribada juventud que orientó al bien y bienestar de los suyos y ajenos, a la brutal, trepidante presencia del amor en todas sus formas y variantes.

Único sobreviviente de los artesanos intelectuales que hicieron la época áurea de la metrópoli que idolatra, fue un patriarca en serio y fuera de serie, en el genio y la figura, en el espíritu y la letra; un patriarca de bicicleta y escritorio, de llantas y electrodomésticos, que invertía su tiempo en servir al próximo, al prójimo, al anónimo menesteroso de su abierta mano generosa. Un patriarca que descubrió tesoros olvidados, rescatados por su memoria descomunal, comparable a la mía que le iba a la zaga.

Para él, Rubén y las proyecciones de su sombra sinfín fue la fe y el sueño, la caridad, la esperanza y la desesperación juntas, reunidas, convocadas por su llama viviente, inextinguible; León encendido y Rubén, su Rubén constituía su ser y estar, su nerviosa, inquietísima madurez, su callada plegaria arquitectónica y su grito rotundo, redondo, rodante en viajes a La Bocana de Poneloya, a Bogotá, México, Washington y demás ciudades de América, España y Francia, en busca de las líneas, de los rasgos, de los rostros, de los astros de su ídolo, de su ideal, de magual, de su otro you other self.

Por su carácter de mayor dariólatra del mundo, no había hoja, página, folleto, separata, edición, reimpresión, diario, periódico, libro, revista, homenaje a Rubén de o sobre Rubén, que se le escapase u olvidase, que no lo conociera o no lo poseyera, que no le preocupara conseguirlo, comprarlo a toda costa, a cualquier costo, en cualquier parte: en la Patagonia o en la Indochina, en la Cochinchina o en la propia China. Y en cualquier lengua: en sefardí, servio, croata, ruso o japonés. Incluso lo que existía sólo para pocos, para locos como yo, él, sólo él lo tenía y lo obtenía, lo conservaba o compartía sin celo ni recelo, como debe ser todo aquello que ofrece razones para vivir, para seguir viviendo, desviviéndose.

Yo, en más de un sentido fui el mayor heredero de su archivo, de su biblioteca y su bibliomanía, de su desmesura palpitante y filial, por nuestra Patria en concreto, al por mayor y al menudeo, en blanco y negro, brillante y opaca, próspera y embijada, sabia y machetera, legítima y bastarda, linda y cañambuca, leal o infiel; su Patria que es la tuya y la de aquél, la de todos, nuestra dicha y desgracia, nuestra felicidad y nuestra tragedia.

Él, como yo, sólo oficiaba en el solemne altar de nuestra madre Nicaragua, amada (no armada) de veras, sin retórica, a toda hora, con el corazón desnudo y los labios abiertos, con los ojos vigilantes y los pulsos laboriosos; con la mente clara y el alma pura: transparente.

Por eso fuimos inseparables como hermanos.

*Director Academia Nicaragüense de la Lengua.
 30 DE MARZO DEL 2004 /  La Prensa

Falleció el dariano José Jirón Terán
 

Jorge Loáisiga Mayorga

El Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), literato y gran estudioso de la obra de Rubén Darío, José Jirón Terán, falleció ayer en la ciudad de León a los 87 años, informó Francisco Arellano, secretario de la Academia Nicaragüense de la Lengua.

Jirón, quien nació en 1916 en León, fue nombrado “Comendador de la Obra de Rubén Darío” el 18 de enero de 1967, por el Presidente de la época, mediante decreto presidencial.

Según Arellano, sin ser estudiado ni acudir a ninguna universidad, Jirón se convirtió en uno de los académicos más respetados del país.

Tan es así que el 7 de octubre de 1993 ingresó a la Academia Nicaragüense de la Lengua y el 22 de octubre de ese mismo año, la Real Academia lo nombró miembro de la Real Academia Española.

Entre las obras que dejó como legado para los nicaragüenses, destacan “Prólogo de Rubén Darío”, publicado en el 2003, bajo el sello de la Academia de la Lengua, así como “Rubén Darío visto por Juan de Dios Vanegas”.

Según Arellano, Jirón ha sido el más formidable compilador de la obra dariana, lo que le permitió escribir “Por los caminos de Rubén Darío”, siendo un amante de las letras y la cultura nicaragüense.

Más recientemente participó en la “Compilación de las cartas desconocidas de Rubén Darío”, junto a los escritores, Julio Valle Castillo y Jorge Eduardo Arellano.
 
 

Kinloch Frances Sra.
Carretera Masaya, de donde fue Lacmiel 5 c. arriba, 
en la 8va. etapa, a mano derecha, 2 da casa n.° 85,
o Del Monte de los Olivos lc arriba, lc al lago, 20 vrs., arriba #85
Tel.: 2771045. Oficina: 2787342.

 
 


Kühl Eddy
Selva Negra. Matagalpa. Tel.: 265 7352.


“Matagalpa histórica”, del escritor Eddy Küll Arauz
Eddy Kühl Arauz (Matagalpa 1940)
Ingeniero Civil. Fundó junto con su esposa Mausi la compañía Estructuras Kühl, y el Complejo Turístico Selva Negra.
11 Libros publicados:
Matagalpa sus Gentes (2000),
Souvenir de Nicaragua (2001),
Productor del CD musical Matagalpa y su Música (2002;
Matagalpa Histórica (2003),
Nicaragua y su Café (2004);
Salomón de la Selva (2005);
Indios Matagalpas (2006);
Matagalpa y Metapa (2007);
Nicaragua, historia de Inmigrantes (2007);
Catedral de Matagalpa (2008).
Policarpo y Cleto (2009):
Matagalpa y su música. De Abay a San Ramón (2009).
El 1 de Marzo de 2008 recibió la Medalla de Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío de manos del Presidente de la República Daniel Ortega.
Email: eddy@selvanegra.com.ni
La licenciada Leda Sánchez de Parrales, directora del Intur, se refirió al libro como una forma de hacer turismo en nuestro país debido a que éste cuenta diversas anécdotas de Matagalpa, de sus personajes, historia, costumbres, lugares, industrias, situaciones políticas, entre otras cosas.

“Eddy Küll pertenece al grupo de los amantes de la tierra que los vio nacer. En su libro hace una referencia de lo que ha sido ese bello departamento con el paso del tiempo. Tiene conciencia de que escribiendo lo notable y bello de un país es hacer turismo”, manifestó Sánchez.

Por su parte, el también escritor Jorge Eduardo Arellano calificó a Küll como un “empeñado cultor de la matagalpanidad”, al mismo tiempo alabó y reconoció su “notoria debilidad, su pasión infatigable y su conciencia norteña por rescatar no sólo testimonios artísticos y léxicos de la cultura sino también documentos coloniales y fotografías antiguas”.

Durante la actividad, el presidente de la Fundación Iberoamericana de las Culturas “Fibras”, Ariel Montoya, anunció el proyecto “Munilibro”, con el cual desean expandir la publicación de “Matagalpa histórica” a más lectores, en especial los de Matagalpa.

“Escogimos la obra para proponerla como un proceso de democratización tanto de la cultura como del precio para que llegue a todo mundo, a los 150 municipios del país”, afirmó.
 
 

López Miranda Margarita
Reparto San Martin #28.detrás de Ferretería Lang.
Tel.: 266 1788.