NICARAGUA EN CADA LUGAR.. ALGO ESPECIAL.


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DIRECTORIO DE
ESCRITORES DE NICARAGUA
Acosta Luz Marina
Agudelo William
Aguilar Rosario
Aguirre Erick
Alegría Claribel
Alvarado Jorge
Arellano Oviedo Francisco
Arellano Jorge Eduardo 
Argüello Jorgue Eduardo
Arósteguí Alejandro
Arríen Juan Bautista
Avellán Hector
Ayón Alfonso
A
B
C
 E
M
O
S
Indice de 
Escritores
Indice
Principal

 Acosta Luz Marina
Reparto Pancasán, 7a. etapa, Casa #26
e-mail: escritor@ibw.com.ni
Tel.: 277 2565 - 270 3789.
Oficina: 267 0304 / Fax: 278 5781

Biografía
Poeta, promotora cultural. Nació en Granada, Nicaragua en 1955. Realizó estudios superiores en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-León y obtuvo su licenciatura en Ciencias de la Cultura por la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua. Ha residido en México y ha viajado por América y Europa. Desde niña conoció y se relacionó con el poeta José Coronel Urtecho y desde 1979, es asistente del poeta y sacederdote Ernesto Cardenal. 

Promotora de arte, Directora de la Galería Casa de los Tres Mundos, miembro del Centro Nicaragüense de Escritores, donde ha trabajado desde 1995 como Coordinadora del proyecto de edición de libros que el CNE maneja en colaboración con la Asociación de Escritores Noruegos (ANE) y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega, a través del cual se han editado más de 120 obras de autores/as nicaragüenses. 

Cultiva también la narrativa y el testimonio. Su poesía está dispersa. Publicó sus primeros trabajos en suplementos culturales, revistas y antologías del país en la década de los ochenta. Ha publicado: Obra primigenia de Ernesto Cardenal, Carmen y otros poemas (Managua: Anamá Ediciones Centroamericanas, 2000). Ha firmado con el poeta Julio Valle-Castillo un tomo de entrevistas con José Coronel Urtecho: Libro de Conversaciones sobre libros (Managua, Editorial Nueva Nicaragua, 1994). Ha sido parcialmente traducida al inglés y francés. 
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Bibliografía
1. Obra primigenia de Ernesto Cardenal, Carmen y otros poemas (Managua: Anamá Ediciones, 2000).
2. Libro de Conversaciones sobre libros (en co autoría con Julio Valle-Castillo; Managua: Editorial Nueva Nicaragua, 1994). 

 

Agudelo William
Altos de Sto. Domingo, 1ra. etapa, # 2.
Tel.: 276 1858.

William Agudelo Bolombolo, Antioquia, Colombia, 1942. Realizó estudios de Filosofía en el Seminario para adultos de La Ceja. Cofundador con Ernesto Cardenal de la Comunidad de Nuestra Sra. de Solentiname– Nicaragua (1966) de la que formó parte hasta 1977. Trabajó como director de artes gráficas y como productor de grabaciones culturales en el Ministerio de Cultura de Nicaragua. Dirigió el Centro Cultural Coro de Ángeles en Managua desde 1990 hasta el 2000. Libros: Nuestro lecho es de flores, 1970 (traducido al alemán, bajo el título Unser Lager beiden Blumen auf dem Felde); El asalto a San Carlos, 1983; El ángel de San Judas, 1997. Colaboración en revistas de poesía como: El Corno Emplumado, Zona Tórrida, Cormorán y Delfín, Nicarahuác y en los suplementos literarios La Prensa Literaria, y El Nuevo Amanecer Cultural. 
 

Aguilar Rosario
León, Reparto Sta. María, 2da. casa # 2, Apto. 162,
Fax: 03113278. Tel.: 0311-4844.
email: agfia@ibw.com.ni

Rosario Aguilar (Nicaragua, 1938) cultiva principalmente el cuento y la novela. Ha sido galardonada en varios ocasiones. Obtuvo el premio Internacional de literatura y del Caribe “Gabriela Mistral”, 2001, de la Asociación Côté-femmes, París, en colaboración, en Colombia, con el Grupo Mujer y Sociedad y la Feria Internacional del Libro de Bogotá. 

Ha publicado las novelas: Primavera sonámbula, 1964; Quince barrotes de izquierda a derecha, 1965; Rosa Sarmiento, 1968; Aquel mar sin fondo ni playa, 1970; Las doce y veintinueve, 1975; El Guerrillero, 1976; La niña blanca y los pájaros sin pies, 1992; Siete relatos sobre el amor y la guerra (novela corta), 1986;  El mar estaba calmo (cuento), 1994; El regreso (cuento), 1997; Soledad: tú eres el enlace (biografía), 1995.

Rosario Aguilar recibió el Doctorado Honoris Causa otorgado por la UNAN-León.
Honor. Es “Miembro de Número” de la Academia Nicaragüense de la Lengua.
Lenguas. Sus seis primeras novelas fueron traducidas al francés; otras al alemán y al inglés.
Organizaciones. Miembro del Centro y de la Asociación Nicaragüense de Escritores, la Alianza Francesa y de Cultura Hispánica.
Cumpleaños. El 29 de enero
Responsabilidad. Reconoce la responsabilidad que tienen los escritores, como los historiadores y periodistas “porque las futuras generaciones nos van a leer”.

Pasión oculta. Su mayor frustración fue no haber aprendido a tocar piano “por falta de oído musical
La niña blanca y los pájaros sin pies (1992)] by Rosario Aguilar (Nicaragua
Diferentes Mujeres Para Diferentes Entornos: voz y rol Femenino en 7 Relatos Sobre el Amor y la Guerra de Rosario Aguilar
Rosario Aguilar; Revolucion sandinista, 1979; discurso de la mujer; amor; maternidad; identidad.

Bibliografía
1. Primavera Sonámbula (1964)
2. Quince Barrotes de izquierda a derecha (1965) 
3. Aquel mar sin fondo ni playa (1966) 
4. Rosa Sarmiento (1968)
5. Las doce y veintinueve (1975)
6. El Guerrillero (1976)
7. Siete relatos sobre el amor y la guerra (novela corta - 1986)
8. La niña blanca y los pájaros sin pies (1992)
9. El mar estaba calmo (cuento - 1994)
10. Soledad: tú eres el enlace (biografía – 1995)
11. El regreso (cuento -1997) 
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CUENTOS PUBLICADOS:

-"El mar estaba calmo...", Nuevo Amanecer cultural, sábado 11 de junio de 1994.
-"El Regreso", Revista La Palabra y el Hombre, No.1, Revista de la Universidad Católica Redemptoris Mater, Managua, 1997.
-"La Abuela"; "La celosa"; "En el hospital" (cuentos cortos). La Prensa Literaria, 10 de marzo 2007.
-"El temporal" (cuento). El Nuevo Amanecer Cultural, 27 de octubre de 2007.

DISCURSOS:

-12 de abril 2007. Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua/León. León. Lección Inaugural del año académico 2007: "Mariano Fiallos Gil a un siglo de su nacimiento", Teatro Municipal José de la Cruz Mena.
-27 de abril 2001. Discurso en ceremonia del Doctorado Honoris Causa en el Paraninfo de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua/León: "La literatura nos hace mas humanos".
-21 de julio de 1999. Managua. Discurso de Incorporación en la Sede de la Academia Nicaragüense de la Lengua: "Lenguaje y Novela".

PUBLICACIONES EN REVISTAS Y SUPLEMENTOS:

-"Rosa Sarmiento", revista de cultura El Pez y la Serpiente No.9, Editorial Unión, Managua, Verano 1968. 
-"Primavera Sonámbula", revista de cultura Repertorio No.16, editada bajo el patrocinio de Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA), Editorial Universitaria de El Salvador, San Salvador, El Salvador, junio 1970. .
-"Las Doce y Veintinueve", Cuadernos Universitarios, No.15, León, Nicaragua.
-"Lucía", capítulo de Pinceladas de la liberación, inédita, luego publicada como Siete relatos sobre el amor y la guerra, Ventana, Barricada Cultura, sábado 27 de marzo de 1982.
-"Sonia", La Prensa Literaria, Managua, 1986.
-"Rosa Sarmiento", (en traducción al alemán). Verlag Volk und Welt (Erkundungen. 50 Erzahler aus Mittelamerika) Berlín, 1988. 
-"Doña Isabel de Bobadilla y su hija Do?a María de Pe?alosa", suplemento La Prensa Literaria, sábado 15 de febrero de 1992.
-"La niña blanca y los pájaros sin pies", capítulo, suplemento Nuevo Amanecer Cultural, sábado 20 de junio de 1992.
-"Soledad: tú eres el enlace", capítulo, suplemento Nuevo Amanecer Cultural, sábado 22 de abril de 1995. 
-"Margarita Maradiaga" Antología de Cuentistas Hispanoamericanas, Literal Books 1995, Washington, E.U.A.
-"Doña Ana", A Secret Weavers Anthology, Andrea O´Reilly Herrera, ed. (Fredonia, N.Y: White Pine Press, 1998).
-"Rosa Sarmiento y su parto inmortal", El Semanario, 16 de diciembre de 1999 al 5 de enero de 2000.
-"Carta sobre Sarah Bernhardt", Teatros, Rubén Darío, Academia Nicaragüense de la Lengua, edición Ricardo Llopesa, Managua, septiembre de 2000.
-"Carta sobre Las Cartas Desconocidas de Rubén Darío", Lengua No. 23, Boletín de la Academia Nicaragüense de la Lengua, diciembre, 2000.
-"Cómo escribí La niña blanca y los pájaros sin pies", Arte y Letras, 17 febrero de 2001, (Suplemento Culturas de La Noticia). 
-"Aproximación a Yo Rubén Darío: Memorias Póstumas de un Rey de la Poesía".
Capítulo en la Memoria del Primer Simposio Internacional Rubén Darío y su Vigencia en el Siglo XXI", Managua, mayo de 2003.
-"Mis recuerdos de Mariana Sansón". La Prensa Literaria, 11 de mayo de 2002. Suplemento Cultural de La Prensa. Managua.
-Capítulo de "La Promesante" de Rosario Aguilar. La Prensa Literaria, 26 de mayo de 2001. Managua. 
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 ingresa a la Academia Nicaragüense de la Lengua

Con la incorporación de Rosario Aguilar, la Academia Nicaragüense de la Lengua, fundada en 1928, continúa modernizándose, y salda una deuda grande con la cultura, incluir a la mujer en tan importante y sensible actividad. La primera mujer que ingresó a esta academia fue doña Mariana Sansón Argüello.
Algunas mujeres habían escrito y publicado novelas en Nicaragua. Pero ninguna ha desarrollado una conciencia femenina como Rosario Aguilar, autora de una modesta pero impresionante obra, valorada en Estados Unidos por el Shollar Raymond de Souza, quien anotó: "Ella prefiere la novela corta y sus trabajos publicados (hasta finales de los ochenta) incluyen siete novelas cortas".

Rosario Aguilar nació en León el 29 de enero de 1938. Educada en el Colegio La Asunción de su ciudad natal. En 1947 se traslada a Guatemala donde su padre, Mariano Fiallos Gil, desempeñaba un cargo diplomático. Estudió inglés en Louisina, en 1954, y al año siguiente continuó sus estudios en Dallas. Al casarse tomó el apellido de su esposo. En 1966 una de sus novelas, Aquel mar sin fondo ni playa, obtuvo el segundo premio de novela en los Juegos Florales de Quezaltenango.

Encabeza a las escritoras nicaragüenses desde los años 60, cuando publicó sus primeras novelas cortas: Primavera sonámbula (1964) y Quince barrotes de izquierda a derecha (1965).

Pero fue en su tercera novela, Aquel mar sin fondo ni playa (1970), donde reveló su madurez narrativa: arraigadamente femenina, y ubicada en la realidad nicaragüense, explota el conflicto entre lo normal y lo anormal, situando a la autora en la primera fila de la narrativa centroamericana.

Otra obra narrativa de Rosario Aguilar fue una biografía novelada de la madre de Rubén Darío: Rosa Sarmiento (1968). Escrita en tercera persona, la novelista logra transmitir el dilema de Rosa, que oscila entre sus ansias de ser amada y el amor de su hijo, intercalando pasajes del "Génesis" bíblico y versos de Darío, o sea recursos intertextuales. A continuación publicó Las doce y veintinueve (1975), que recoge la experiencia del terremoto de Managua de 1972.

Posteriormente, manteniendo su capacidad de perfilar personajes femeninos maduró su escritura narrativa en El guerrillero (1976), Siete relatos sobre el amor y la guerra (1986) y La niña blanca y los pájaros sin pies (1992). En esa novela cuenta dos historias diferentes: la de una joven escritora y su relación con un periodista español, por un lado; y, por otro, las historias de seis mujeres valientes e interesantes durante la época de la conquista española en América.

Si último libro es una biografía materna: Soledad, tú eres el enlace (1996), donde cuenta la historia de dos familias: una española que emigró a América desde el siglo pasado -los Oyanguren y López de Aréchaga- y otras centroamericanas, pero también de origen español: los Fiallos. Es decir, la de sus padres a quienes retrata con maestría y amor filial. Pero ella logra mucho más que la recreación de un álbum de familia, al innovar, con una prosa concisa y minuciosa a la vez, el género biográfico, distanciándose suficientemente de sus personajes, ligados a ella por la sangre y el recuerdo íntimo. En suma redondeó un libro ejemplar que se lee y relee como una novela.

Aguirre Erick
El Nuevo Diario
Tel.: 249 0499/ 249 65-01/02. Fax: 249 0700,
casa. 278 1270
Celular: 088 48370.

Erick Aguirre Aragón (Managua, 1961) es escritor y periodista. Entre sus publicaciones están: “Pasado meridiano” (Poesía, 1995)), “Un sol sobre Managua” (Novela, 1998), “Conversación con las sombras” (Poesía, 2000), “Con sangre de
Hermanos” (Novela, 2002).

Libros de ensayos y prosa crítica: “Juez y parte”, “Sobre literatura y escritores nicaragüenses contemporáneos” (1999), “La espuma sucia del río”, “Sandinismo y transición política en Nicaragua” (2000), “Subversión de la memoria”, “Tendencias en la narrativa centroamericana de postguerra” (2005). Las máscaras del texto. Proceso histórico y dominación cultural en Centroamérica” (2006).

Aguirre es licenciado en Filología y Comunicación por la Universidad Nacional
Autónoma de Nicaragua (UNAN), con Maestría en Literatura Hispanoamericana y de Centroamérica por la Universidad Centroamericana (UCA). Ha sido redactor, columnista, periodista cultural y editor en algunos de los más importantes periódicos de Nicaragua. También fue docente de la Universidad Nacional y de la Universidad Centroamericana, en Managua. Actualmente es editor del suplemento cultural de EL NUEVO DIARIO.

Premio Internacional de Poesía 

La llegada de la importante distinción es fruto de la entrega con la que Aguirre ha desarrollado su quehacer en la literatura
 

“La vida que se ama” obra poética del escritor y periodista Erick Aguirre, le mereció alzarse con el Premio Internacional de Poesía “Rubén Darío” 2009, así lo anunció oficialmente ayer por la noche el Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), en la ciudad de León, durante el acto de clausura de la Jornada Dariana.

Aguirre suma más de 20 años de ejercicio literario, tiempo en el que se ha destacado no sólo por sus trabajos en poesía, sino como crítico de arte, narrador y un elemento clave en la promoción de la literatura en nuestro país, desde su posición de editor del suplemento semanal de EL NUEVO DIARIO: “El Nuevo Amanecer Cultural”.

La llegada de la importante distinción es fruto pues de la entrega con la que Aguirre ha desarrollado su quehacer en la literatura. Muestra de ello es que “La vida que se ama” sobresalió entre 55 obras de escritores de aproximadamente 25 países que este año aplicaron al premio.

“Es un libro en el que vengo trabajando desde hace unos cinco años. Contiene más de sesenta poemas, distribuidos en cinco secciones y abordan diferentes temas: viajes, recuerdos, evocaciones, vivencias, retratos de amigos, vivos y muertos, en fin, una celebración de la vida cotidiana y de los resabios de momentos vividos en el pasado y que siempre nos están dando vueltas en la cabeza hasta que se descargan y se convierten en poemas”, refiere el autor.

Completa la descripción de su obra diciendo que todo el poemario está “relacionado con las distintas fases y los distintos escenarios que nos ofrece la vida. ¿Cuáles de ellos, por ejemplo, son más entrañables?, es decir, esa parte de la vida que uno ama, es la vida que uno ha escogido y la que está en los recuerdos, en la memoria que siempre está activando emociones y sentimientos que constantemente se están mezclando con las vivencias del presente”.
El concurso

Calificaban para optar al Premio Internacional de Poesía “Rubén Darío” 2009, poemarios en español de escritores de todo el mundo, totalmente inéditos. Los trabajos debían ser entregados vía correo al Instituto Nicaragüense de Cultura, utilizando seudónimo entre el período comprendido entre el primero de octubre y el 15 de noviembre de 2008. ¿El premio? La publicación de la obra con un tiraje inicial de tres mil ejemplares.

El jurado encargado de seleccionar a la mejor obra poética del año fue integrado por el escritor y crítico norteamericano Steven Withe y por los escritores nicaragüenses:
Napoleón Fuentes, David Macfield, Isolda Rodríguez y Helena Ramos bajo la coordinación de Vilma de la Rocha, Directora de Investigaciones Culturales del INC.

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Alegría Claribel
Rep. Pancasán, 7ma. etapa, del Gimnasio Atlas, 1 ra calle, frente al tope Casa - esquinera # 47,
Tel.: 277 4903 / 278 1270.
e.mail: claribel@ibw.com.ni
Nació en Estelí (Nicaragua), el 11 de mayo de 1924, como parte del matrimonio del doctor Daniel Alegría R. y de la santaneca Ana María Vides. Trasladada a El Salvador cuando sólo contaba con nueve meses de edad, realizó sus estudios primarios y secundarios en el colegio santaneco "José Ingenieros", los que combinó con la lectura personal de los clásicos franceses. En 1943, partió becada hacia la Universidad de Loyola (New Orleans, Estados Unidos), pero finalizó su Bachelor of Arts en Filosofía y Letras en la George Washington University (Washington D. C., 1948).

Entre sus traducidas a otros idiomas- se encuentran: Anillo de silencio (poesía, México, 1948, recopilado por Juan Ramón Jiménez y su esposa Zenobia, con prólogo de José Vasconcelos); Suite de amor, angustia y soledad (poesía, San Rafael, Mendoza, Argentina, 1951, con prólogo de Rafael Baeza Flores y carátula del fotógrafo Juan Pí. De este libro, la autora ha renegado y hasta ha sustraído ejemplares de las casas de sus amigos); Vigilias (poesía, México, 1953, con portada hecha por Elvira Gascón); Acuario (poesía, Santiago de Chile, 1955); Tres cuentos (narrativa infantil, San Salvador, 1958, con portada e ilustraciones interiores de Agustín Blancovaras. Una traducción al inglés fue hecha por Helen Wohl Patterson); Huésped de mi tiempo (poesía, Buenos Aires, 1961); New voices of Hispanic America (antología de poetas y cuentistas, en colaboración con su esposo, Boston, Beacon Press, 1962, 226 págs.; reeditada en 1981); Vía única (poesía, Montevideo, Alfa, 1965) y Cenizas de Izalco (también en colaboración con su esposo, novela, 1966; ganó el segundo lugar en el concurso Seix Barral, Barcelona, 1962; reeditada varias veces en El Salvador desde 1976).

Esos volúmenes se complementan con Aprendizaje (antología poética, San Salvador, 1970); Juego de espejos (novela breve, revista Repertorio, Costa Rica, 1970); Pagaré a cobrar y otros poemas (selección de varios libros poéticos, Barcelona, 1973); El detén (novela corta, Barcelona, 1977); Sobrevivo (poesía, Premio Casa de las Américas, La Habana, 1978); La encrucijada salvadoreña (ensayo, 1980); Suma y sigue (Madrid, 1981. Es una antología poética preparada y prologada por Mario Benedetti), Álbum familiar (novela, San José, Costa Rica, 1982); Nicaragua, la revolución sandinista: una crónica política 1855-1979 (ensayo, México D. F., 1982); No me agarran viva: la mujer salvadoreña en la lucha (testimonio, México D. F., 1983); Para romper el silencio: resistencia y lucha en las cárceles salvadoreñas (testimonios, México D. F., 1984); Pueblo de Dios y de Mandinga (novela, México D. F., 1985); Despierta, mi bien despierta (novela, San Salvador, 1986); La mujer del río Sumpul (poesía, Roldanillo, Colombia, 1987); Y este poema río (Managua, 1988) y Variaciones en clave de mí (1988).
 
 

Se suman a los libros anteriores: Fuga de Canto Grande (testimonio, 1999. Somoza, expediente cerrado. La historia de un ajusticiamiento (testimonio, Managua, 1993; El niño que buscaba a ayer (narrativa juvenil, México D. F., 1996, segunda edición); Clave de mí (poesía, San José, Costa Rica, 1997, con prólogo de Mario Benedetti), Umbrales (poesía, San Salvador, 1997); Luisa en el país de la realidad (prosas y poemas, 1987; San Salvador, 1997) y Saudade (poesía, Madrid, 1999); Esto Soy yo Se suman a los libros anteriores: Fuga de Canto Grande (testimonio, 1999. Somoza, expediente cerrado. La historia de un ajusticiamiento (testimonio, Managua, 1993; El niño que buscaba a ayer (narrativa juvenil, México D. F., 1996, segunda edición); Clave de mí (poesía, San José, Costa Rica, 1997, con prólogo de Mario Benedetti), Umbrales (poesía, San Salvador, 1997); Luisa en el país de la realidad (prosas y poemas, 1987; San Salvador, 1997) y Saudade (poesía, Madrid, 1999); Esto Soy yo (

La Universidad de Pittsburg le publicó, en ediciones bilingües, Flores del volcán/Flowers from the volcano (1982, con traducción de Carolyn Forche) y Mujer del río/Woman of the river (1989, con traducción de "Bud" Flakoll). Además, Claribel y su esposo fueron traductores y editores de On the front line: guerrilla poems of El Salvador (Willimantic, Cubstone Press, 1989).Esto soy (Antología Poética compilada por el poeta salvadoreño Luis Alvarenga e introducción de Gioconda Belli, CONCULTURA, El Salvador, 2004)
 
 

El  19 de marzo de 1999, fue homenajeada por la Facultad de Humanidades de la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua (Nicaragua), en el marco del VII Congreso de Literatura Centroamericana. En El Salvador, se le dedica, junto a Matilde Elena López, la VI Semana Nacional de la lectura (19 al 24 de abril de 2004).

 Claribel Alegría nació en Estelí, Nicaragua, en 1924. Desde muy niña vivió en El Salvador. Ha publicado una veintena de libros de poesía y narrativa así como testimonios históricos en colaboración con su marido, Darwin J. Flakoll. Entre estos últimos destacan Fuga de Canto Grande (1992) y Somoza: Expediente cerrado (1993).
Nace en Estelí, Nicaragua, en 1924, pero vive gran parte de su infancia y juventud en El Salvador. También ha vivido en Estados Unidos, donde estudió Filosofía y Letras en la Universidad George Washington, Washington, D.C., en Chile, en Uruguay y en México.

Ha publicado:
Poesía: Vigilias (1953); Acuario (1955); Huésped de mi tiempo (1961); Vía única (1965); Aprendizaje (1970); Pagaré a cobrar (1973); Sobrevivo (1978); Suma y sigue (1981); Flores del volcán (1982); Women River Poems (1989); Variaciones en clave sobre mí (1993); Umbrales (1996); Sorrow, a la muerte de su esposo y traductor de sus obras, D.J. Flakoll (1999); Soltando amarras/Casting Off (2003).
Novelas: Album familiar (1982); Despierta mi bien despierta (1986) y Luisa en el país de la realidad cuya protagonista, Luisa, inicia un viaje al revés del famoso viaje al País de las maravillas de Alicia (1987).
Testimonio: Es co-autora con D.J. Flakoll de seis libros testimoniales entre los cuales se cuentan: No me agarran viva: la mujer salvadoreña en la lucha (1983); Para romper el silencio: resistencia y lucha en las cárceles salvadoreñas (1984); La mujer del río (1989); Somoza: expediente cerrado; Cenizas de Izalco; Fuga de canto grande (1992).
Premios: Casa de las Américas por Sobrevivo (1978).

Su obra refleja la realidad de su país y de El Salvador donde viviera desde pequeña, así como su profundo conocimiento de la problemática latinoamericana: opresión, lucha, exilio, tortura, y de la problemática de la mujer en las sociedades centroamericanas: opresión, dependencia, separación de la familia, emigración. La realidad política de Latinoamerica alimenta sus obras en las que aparece como elemento activo reflejado en la temática. Al mismo tiempo, busca la escritora descubrir otros universos, otras realidades.

http://bluehawk.monmouth.edu/~pgacarti/A-Alegría-ensayo.htm

CLARIBEL ALEGRIA Y LA VANGUARDIA SALVADOREÑA DE LOS AÑOS 30

Para la escritora Clara Isabel Alegría, Nicaragua es su «matria» y El Salvador su patria. En los años 30, el filósofo mexicano, Don José Vasconcelos, pasó por tierras salvadoreñas y la bautizó con el nombre que hoy conocen todos los amantes de la literatura: Claribel Alegría.

Fue Vasconcelos quien prologó su primera publicación Anillo de silencio en 1948, cuando Claribel aún estudiaba en la Universidad de George Washignton, donde se licenció en Filosofía y Letras. La selección poética de la obra fue realizada por su mentor Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura.

Claribel Alegría mantiene vigente en las letras hispanoamericanas el legado de la vanguardia salvadoreña de los años 30: Salarrué, Alberto Guerra y Claudia Lars. Entre sus obras más conocidas están Cenizas del Izalco, Luisa en el país de la realidad, La mujer del Río Sumpul y Umbrales es en Clave.
 .
 

 

Alvarado Jorge
Rep. Mirador, Km 81/2 carretera a Masaya, Casa - 37, Apto. A- 158.
Tel. casa: 276 2102.

De la recopilación de una minoría de mis poemas, escritos sobre todo fuera de mi ciudad León, nace lo que llegaría a titular vestigios de mi forma. Nunca lo edité completamente, no lo he presentado a casa editorial alguna, pero sí han publicado algunos poemas en diarios nacionales. Traté de ordenarlos cronológicamente pero la mayoría los escribía durante mis turnos en el Hospital Victoria Motta, en el centro de salud y puestos médicos de la ciudad de Camoapa, por lo tanto olvidaba ponerles hora y fecha, lástima.

Muchas veces escribía estrofas pequeñas, sin sentido, lo que pensaba en el momento, recuerdo las hojas de evolución médica llenas en su reverso de esas locuras que dedicaba sin motivo alguno a la enfermera de turno, lindos momentos, sobre todo en pediatría en el Hospital Victoria Motta.

De pronto la envidia, todos los fines de semana a comprar los diarios nacionales para ver si habían publicado mis poemas y nada, en su lugar algo que para mí no tenía sentido, mediocres escritos. El menosprecio por otros escritores surgía espontáneo en mí, pero logré superarlo refugiándome en escribir cada día un poco más, en dejar que el tiempo pasará y en regalar mis poemas impresos a personas que fuesen importantes para mí.

De esta manera dividí "Vestigios de mi forma" en 3 segmentos, muy diferentes cada uno del otro.

El primero como era de esperar lo llamé fragmentos, poemas que empecé una vez y no fueron terminados, poemas cortos como tal y críticas realizadas en cuatro versos.

Destellos es el segundo segmento de esta pequeña recopilación, en él trato de abarcar temas varios como sociales, el temor, la admiración a otros escritores, etc. Considero que aquí abarco de los mejores poemas que he escrito.

Y finalizo con meditando, una sección donde ubico poemas dedicados a personas que han sido importantes en mi vida, las que marcan esa pauta especial y quedan imborrables en tu memoria.
 

Francisco Arellano Oviedo
Arellano Oviedo Francisco
Bello Horizonte: B-1 I-97.
Telefax: 249-5389.
e.mail: pavsa@ibw.com.ni

Antologia General De La Poesia Nicaraguense 
by Jorge Eduardo Arellano 
Hardcover, ISBN 9977290083 (9977-29-008-3) La Camisa Ferrea De Mil Puntas Cruentas 
by Jorge Eduardo Arellano 
Hardcover, Academia Nicaraguense de la Lengua, ISBN 9992459174 (99924-59-17-4) Cartas Desconocidas De Ruben Dario, 1882-1916 
by Ruben Dario, Jose Jiron Teran, Julio Valle-Castillo, Jorge Eduardo Arellano 
Hardcover, Academia Nicaraguense de la Lengua, ISBN 9992442093 (99924-42-09-3) Cuentistas De Nicaragua 
by Jorge Eduardo Arellano 
Hardcover, ISBN 9977290105 (9977-29-010-5) Del Idioma Espanol En Nicaragua: Glosas E Indagaciones 
by Jorge Eduardo Arellano 
Softcover, Academia Nicaraguense de la Lengua, ISBN 9992404019 (99924-0-401-9) Diccionario De Uso Del Espanol Nicaraguense 
by Jorge Eduardo Arellano, Roger Matus Lazo, Enrique Pena Hernandez, Francisco Arellano Oviedo, Academia Nicaraguense de la Lengua 
Hardcover, Academia Nicaraguense de la Lengua, ISBN 9992400889 (99924-0-088-9) Don Quijote No Debe Ni Puede Morir: Paginas Cervantinas 
by Ruben Dario, Jorge Eduardo Arellano 
Hardcover, Iberoamericana, ISBN 3865272223 (3-86527-222-3) Entre La Tradicion Y La Modernidad: El Movimiento Nicaraguense De Vanguardia 
by Jorge Eduardo Arellano 
Hardcover, Libro Libre, ISBN 9977890277 (9977-89-027-7) La Entrega De Los Dones: Seleccion De Poemas 
by Jorge Eduardo Arellano 
Hardcover, Fondo Editorial CIRA, ISBN 9992446196 (99924-46-19-6) Giuseppe Garibaldi, Heroe De Dos Mundos, En Nicaragua 
by Jorge Eduardo Arellano 
Hardcover, Ediciones del siglo/JEA, ISBN 9992480351 (99924-803-5-1) I Festival Internacional De Poesia De Granada 2005: Memoria Poetica (134 Poetas-21 Paises) 
by Jorge Eduardo Arellano, Blanca Castellon, Francisco Arellano Oviedo, Jorge Boccanera 
Hardcover, PAVSA, ISBN 9992459581 (99924-59-58-1) Inventario Contra la Muerte: (Antología Personal) 
by Jorge Eduardo Arellano, Pablo Antonio Cuadra 
Hardcover, Instituto de Estudios Modernistas, ISBN 8489278245 (84-89278-24-5) Leon De Nicaragua: Tradiciones Y Valores De La Atenas Centroamericana 
by Jorge Eduardo Arellano 
Hardcover, Fondo Cultural CIRA, ISBN 9992446919 (99924-46-91-9) Literatura Centroamericana: Diccionario De Autores Contemporaneos Fuentes Para Su Estudio 
by Jorge Eduardo Arellano 
Hardcover, Fundacion VIDA, ISBN 9992453125 (99924-53-12-5) Minificciones De Nicaragua: Brevisima Antologia 
by Jorge Eduardo Arellano 
Hardcover, Academia Nicaraguense de la Lengua, ISBN 9992403667 (99924-0-366-7) Nicaragua En El Siglo XIX: Testimonio De Funcionarios, Diplomaticos Y Viajeros 
by Jorge Eduardo Arellano 
Hardcover, Coleccion Cultural de Centro America, ISBN 9992453338 (99924-53-33-8) Pablo Antonio Cuadra En La Academia 
by Jorge Eduardo Arellano, Francisco Arellano Oviedo 
Hardcover, Academia Nicaraguense de la Lengua, ISBN 9992402962 (99924-0-296-2) La Pax Americana En Nicaragua: (1910-1932) 
by Jorge Eduardo Arellano 
Hardcover, Academia de Geografia e Historia de Nicaragua, ISBN 9992461195 (99924-61-19-5) Poesia Selecta 
by Pablo Antonio Cuadra 
Hardcover, Fundacion Biblioteca Ayacucho, ISBN 9802761575 (980-276-157-5) Poesias Desconocidas Completas 
by Ruben Dario, Jose Jiron Teran, Jorge Eduardo Arellano, Ricardo Llopesa 
Hardcover, Ediciones Aitana, ISBN 848615636X (84-86156-36-X) Ruben Dario Y Su Vigencia En El Siglo XXI: Memoria Del Primer Simposio Internacional En Leon, Nicaragua, 18 Al 20 De Enero Del 2003 
by Rosario Aguilar, Jorge Eduardo Arellano, Academia Nicaraguense de la Lengua, Leon (Nicaragua) 
Hardcover, JEA Editor, ISBN 9992402342 (99924-0-234-2) Tipos, Lugares Y Costumbres: Cronicas Escogidas 
by Jorge Eduardo Arellano, Alejandro Cuadra 
Hardcover, Academia de Geografia e Historia, ISBN 9992403381 (99924-0-338-1) English
Cantos De Vida Y Esperanza/ Stories of Life and Hope: Los Cisnes Y Otros Poemas / The Swans and Other Poems 
by Ruben Dario, Jorge Eduardo Arellano, Pablo Kraudy Medina 
Hardcover, Instituto Nicaraguense de Cultura, ISBN 9992430257 (99924-30-25-7) Don Quijote No Debe Ni Puede Morir: Paginas Cervantinas 
by Ruben Dario, Jorge Eduardo Arellano 
Hardcover, Iberoamericana, ISBN 8484892077 (84-8489-207-7) 
More editions of Don Quijote No Debe Ni Puede Morir: Paginas Cervantinas:

Don Quijote No Debe Ni Puede Morir: Paginas Cervantinas: Hardcover, Ediciones de la Academia Nicaraguense de la Lengua, ISBN 9992442514 (99924-42-51-4) 
Poesia Selecta 
by Pablo Antonio Cuadra, Jorge Eduardo Arellano 
Hardcover, Biblioteca Ayacucho, ISBN 9802761583 (980-276-158-3) 
Edwin Sánchez | esanchez@elnuevodiario.com.ni

Francisco Arellano revisa su próximo diccionario de la lengua española nicaragüense. Alejandro Sánchez / END 

Una de sus virtudes más visibles es la humildad. Después de años de conocerlo, no fue sino durante esta entrevista que nos dijo, a punta de escarbar su biografía no autorizada, que fue nada menos el profesor de latín del papable cardenal de Honduras Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga.

Francisco Arellano Oviedo es el Secretario de la Academia de la Lengua de Nicaragua. Su presencia sin proponérselo, porque emana de él, es la estampa de un hombre hecho para la iglesia. Académico, no se ufana de pertenecer al selecto cuerpo colegiado encargado de velar algo tan esencialmente de uno como es el idioma común.

Navegando entre libros
Casi navegando entre libros, proyectos de otros, Arellano es un cazador de vocablos, un hombre que constantemente está midiendo el pulso del español nicaragüense. Cualquiera diría que los académicos viven encerrados en sus bibliotecas y sólo salen a “distraerse” dictando alguna conferencia o recorriendo los claustros universitarios. Al menos, él no...

El poeta, porque es uno de los nombres con que nuestra poesía se conoce, habla con un lustrador, con una locataria, un busero, un matarife, en fin, con todos aquellos que le dan vida al castellano y que él luego, al escuchar las palabras, se encargará de “santificar” o “excomulgar” del habla.

“En Nicaragua vengo realizando esta actividad desde 1995. Inicialmente, en los años 70, Pablo Antonio Cuadra me había dicho que ingresara, por mis conocimientos de latín, necesario por el manejo en los diccionarios de la etimología. Yo le dije que sí, pero no le di mayor importancia”.

Pero el poeta era rebelde. José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal eran la época. Y ésta dictaba que la Academia no era nada cercano a la creación poética.

En los años 90 vio la oportunidad y conveniencia para aceptar la invitación que se la volvieron a formular y se incorporó. “Desde el inicio ayudé a Julio Icaza Tijerino que era el Secretario Perpetuo, bastante mayor, con dificultades para movilizarse. Esperé que concluyera su labor, a pesar de que me habían solicitado asumir la secretaría”.

Arellano prepara un diccionario del español nicaragüense. Por eso le preguntamos:
¿Cómo toma el pulso al habla nicaragüense?

Me he reunido con gente de Granada, de Rivas, de Ocotal, de distintos lugares. He andado en mercados, he traído aquí a destazadores para que me expliquen los recortes de la carne. He tratado de averiguarlo con distintos estratos sociales, distintas edades, hay marcas juveniles, coloquiales, de lugar.

El banco donde asentamos la jícara, por ejemplo, en el “Roberto Huembes”, me dijeron que se llamaba salvilla 
¿Cómo anda de salud nuestro idioma?
En estos momentos el español de Nicaragua tiene un gran prestigio, porque tenemos algunos autores de la lengua española como Ernesto Cardenal, Gioconda Belli, Sergio Ramírez. Nunca hemos tenido un trío de tan alto reconocimiento como ellos en estos momentos. Está Rosario Aguilar y otros autores.
Pero lo que habla la gente, ¿cómo andamos?
La lengua siempre está en evolución. Los gramáticos son los puristas: esto debe decirse de esta manera. Pero el pueblo va trasformando y no tiene en cuenta lo que dicen los gramáticos, y transforma la lengua y la va haciendo, de tal manera que lo que hoy es incorrecto mañana puede ser correctísimo.

Es la lengua oral la que hace el cambio, de la gente sencilla, de las grandes mayorías, la gente que tiene menos propiedad es la mayoritaria y es la que va transformando la lengua.

¿Fue un rebelde, porque no aceptó de entrada a la Academia?
Cuando se escribe poesía, y lo he demostrado, soy uno de los que más utilizan la rima y el verso medido, pero también he hecho poesía de todas formas, prescindiendo de la rima y de todo, y tratando de hacer que la poesía sea lo intenso, más allá de lo teórico, de los convencionalismos.

“Y por qué creés que esto es poesía, me decían algunos de mis maestros”, porque no se ajustaban a ningún tipo de rima ni de versos. Al doctor Salvador Aguado Andreu, especialista en Darío, le decía: es que a Ernesto Cardenal le gustó.

“Pero usted”, me replicaba, “no se puede permitir eso. Ernesto ha hecho tantos estudios, ha leído a los clásicos. Primero métase a una escuela, y después haga el estilo que usted quiera”. Es lo que ha faltado: todos se han metido a experimentar y no han pasado por una escuela seria.
Estudió latín y griego
¿Cuándo se enamoró de las letras?
Empecé a escribir desde los primeros años de secundaria. Estudié el latín y el griego.

Luego estudio filosofía. Ya tenía mis poemas. Era declamador en latín, de Horacio y de Virgilio. Llegué a declamar en el seminario el primer libro de la Eneida en latín, y asombré a mis maestros. Hubo algunos que me dijeron: “No juegues con tu memoria que te vas a quedar loco”.

Me encontré con un superior que me prohibió que leyera poesía. Él decía que me iba a perder, porque normalmente los poetas suelen ser frívolos por andar en lo profano. No era bueno.

Lamentablemente yo no podía contradecirlo, pues de eso se trata la vida religiosa, tenés que aceptar lo que oriente el superior para la formación espiritual, y entonces desistí, rompí mis cuadernos y ahí muchos poemas también.

Después de filosofía, me preparé bastante bien en química, terminé dándole clase a mis compañeros, después di clases física y química en secundaria, de tercero a quinto.
 

Los talentos
Me separé momentáneamente de las letras. Después me encontré con el sacerdote Alfaro que me decía: “No, no le hagás caso a ese superior, porque es un don que él no te lo ha dado, sino Dios”. Me recordaba la parábola de los talentos. Me decía: “Dios te va a pedir cuentas por el talento que te dio y no lo cultivas”. Realmente me ponía en dificultades.

El superior que me prohibía la poesía, el siguiente año sufrió un accidente automovilístico grave y ya lo tuvieron que relevar de la dirección de la casa de filosofía donde yo estudiaba, y ya pude volver a las letras. Con Rafael Alfaro, sacerdote, poeta de 25 libros y premios internacionales, proseguí mi carrera humanística.

Antes de terminar la filosofía, la teología, había presentado mi primer libro: “Entre la sangre y el agua”, en el cual había dos extensos poemarios que eran el Premio Centroamericano de Poesía, con Poemas de la Mar Dulce y Salada, y Siete Crónicas para el Archivo de Juval, con el Premio Juegos Florales de Amatitlán, de donde es Frank Galich.

He continuado esta labor, a veces detenido un poco el trabajo de escritor, porque es necesario hacer el trabajo prosaico que nos permite vivir.

¿Y su sacerdocio? ¿Hasta dónde llegó?
Hice toda la carrera.
Entonces es sacerdote.
No me ordené. En un principio pensaba venir a Nicaragua al clero diocesano. Muchas veces lo consulté con el que llegó a ser el cardenal Obando, entonces ya era obispo, y habíamos sido grandes amigos. Fue mi maestro en el seminario menor. Después me había buscado él para que trabajara en el seminario donde fue rector, laboré un año, y cuando hacía teología, a él lo hicieron obispo. Quedamos con la amistad. Y me aconsejó que saliera.
¿Por qué?
Hay un momento poco después de los años 60, que se da el Concilio Ecuménico, y la Iglesia Católica se transforma, la misa pasa de celebrarse en latín al español. El sacerdote se desplaza del altar hacia el centro de los fieles. Los que éramos jóvenes y estudiantes en esa época esperábamos más. Pensé que la orden donde yo estaba iba a abrirse y no lo vimos. Sentimos que la orden salesiana se había detenido, como que abrió sus puertas, miró y se asustó con lo que venía.
El consejo del obispo Miguel Obando: “Salite”
Esa fue la sensación de muchos jóvenes y muchos salieron. Yo quería salir de la orden en Guatemala y venirme con el obispo Obando. Platiqué varias veces con él: me dijo: “Venite, te vamos a ordenar”, y me mandaría a terminar los estudios a Roma, México o Colombia.

La última vez que converso con él estoy en el último año de teología, se me acerca y me sorprende: “Si tenés valor, salite”.

La verdad, nunca había sido una opción mía salirme, entonces le pregunto que por qué, y él me dice: “Eres una persona muy sensible, te vas a amargar y será más difícil después con un error en tu vida de sacerdote”. Yo le digo: “Tengo el valor”, y decido terminar.

Le pido permiso a los salesianos de concluir el año de teología y me permiten, siempre que quede observando la vida religiosa. Al final del 71 me retiro de la orden.

-----Recuadro-----
Sus amigos, obispos
y cardenales papables
Francisco Arellano tal vez podría ser un alto jerarca de la Iglesia Católica y posiblemente un destacado líder religioso fuera del país. Pero pudo más su amor “terrenal” a las letras.

Sintió que se quitaba un gran peso de encima? ¿O quedó nostálgico?
Siempre he tenido nostalgia de la vida religiosa, lo confieso. Fui formado desde niño para eso. Todavía considero tener ahí mis mejores amigos dentro de la vida religiosa.
Ahora son obispos.
Al Cardenal de Honduras le di clases de latín. Éramos compañeros, pero como llegó siendo bachiller y no traía la formación que llevábamos nosotros desde el primer año, me pusieron a darle clase de latín para adelantarlo en un año.

Somos grandes amigos, casi no se me sale decirle Cardenal, y todo ese protocolo, como pasa con el cardenal Obando. He jugado básquet con ellos.
Usted por lo menos sería un obispo en Nicaragua.
(Se ríe) Está bueno eso, pero ya es otra cosa.
Pero es obispo del idioma.
Ja, ja, ja...obispo del idioma. Sí, he ejercido lo que se hace en sacerdocio, la dirección de juventudes, dar clase en las universidades durante mucho tiempo.
¿No salió descontento?
No, fue una gran inspiración de mi vida, que me ayudó a formarme, a ser desprendido de lo material. Siento que puedo compartir mi comida con cualquiera e incluso dar lo poco que pueda tener. No te tenido la ambición de hacerme rico o de buscar a toda costa cosas que veo que no son necesarias.
Lo veo como sacerdote laico.
Bueno, es la formación profunda de 17 años. No se lo puede quitar uno. Me decían las alumnas: “Venga a sentarse a la grama”, y yo decía: “No”. O: “Coma vigorón, hoja en mano”, y tampoco.

¿El hábito no hace el monje?
Creo que no.

¿Se siente bien con el consejo que le dio el Cardenal?
Lo importante es que lo tomé con madurez, lo analicé, y salí sin resentimiento. A mí no me echaron. El superior se vino de El Salvador a Guatemala a decirme que no me saliera. No tuve eso de observaciones de que por buscar cosas mundanas me quisieran retirar de la orden. Al contrario, siempre he sido admirador de la orden salesiana.

El consejo del Cardenal permitió muchos logros para don Francisco: cuatro hijos. Múltiples premios, el último el Nacional Rubén Darío. “Vivo la vida ejerciendo docencia y salvando el creador que hay en mí, escribiendo”.
 

¿Cómo le gustaría que le llamaran Policía del Idioma u Obispo del Idioma?, porque usted se encarga de bendecir, al final de cuentas, el bien decir, de lo que entre en el léxico oficial.

Bueno, creo que policía suena muy feo, y lo del obispo es una función sagrada, pero también la palabra está asociada a lo sagrado.

Y con el idioma se alaba a Dios.
Así es. Y por la Palabra fue creado todo.
Exactamente, y cada palabra tiene un alma, decía Rubén.

Así es, ni más ni menos.
 

El académico Francisco Arellano Oviedo: una vida entre la religión y las letras.

Francisco Arellano gana Premio Nacional Rubén Darío 

 La obra Catoblepas fue la mejor entre quince más 

Milagros Sánchez Pinell

El escritor Francisco Arellano Oviedo fue seleccionado como Premio Nacional Rubén Darío en el género teatro con su obra Catoblepas, que aborda el ateísmo. 

En el concurso convocado por el Instituto Nicaragüense de Cultura y la Fundación Ortiz Gurdián participaron 16 obras con un solo ganador. 

Arellano Oviedo, quien participó bajo el seudónimo de José Ríos, se mostró contento y lleno de satisfacción por dicho reconocimiento nacional. 

Explicó que Catoblepas es una obra de teatro sobre el ateísmo o mas bien un diálogo sobre la polémica del siglo XX acerca de la existencia de Dios. 

“Después de estudiar ese problema, uno de los vitales del hombre, se me ocurrió presentar esa obra y es primera vez que participo en este concurso”, dijo. 

Explicó que Catoblepas es el animal más horrible de la mitología, utilizándolo como un símbolo de destrucción. 

“Es el más horrendo porque tiene deformidades, cola de serpiente, cuerpo de un hipopótamo, es decir que hay muchas mezclas”, señala. 

Explica que: “Es como el símbolo de la destrucción porque termina por matarse a sí mismo, debido a que su cuello no le permite llegar a buscar su alimento y empieza a devorarse y por otro lado vemos al ateo que se convierte en un perseguido o atacante de las concepciones religiosas”. 

Según el acta del jurado, que estuvo conformado por Julio Valle Castillo, Socorro Bonilla y Gladys Ramírez de Espinosa, la obra obtuvo el primer lugar por su temática trascendente y cotidiana a su vez. Además brinda un aporte a la polémica del siglo XX y al desarrollo del teatro como escritura en Nicaragua. 

El Premio Nacional Rubén Darío fue establecido por el Gobierno de Nicaragua a través de un Decreto Ejecutivo el 6 de febrero de 1941 en ocasión del 25 aniversario de la muerte del poeta, con el fin de rendir tributo a la figura más representativa de nuestra cultura en el ámbito de las letras. 

Sin embargo ese mismo decreto fue objeto de reforma en 1942, donde quedó sentado que el premio no sólo estimularía a los escritores, sino también a todos los artistas en los diferentes campos de las bellas artes. 

El premio fue institucionalizado a través de la aprobación de la Ley número 333 el 15 de febrero del 2000, conocida como Ley para la Protección y Promoción de la Obra, Bienes e Imagen del poeta Rubén Darío.

. AGRADECIMIENTO
Presentación del Diccionario del Español de Nicaragua
Banco Central de Nicaragua
11 de julio de 2007
Francisco Arellano Oviedo
Apreciados amigos: los elogios recibidos por la obra que
hoy presentamos, más las felicitaciones llegadas por la vía
telefónica, me han recordado una anécdota escuchada del
controversial don Miguel de Unamuno, de quien se cuenta
que en una ocasión que recibía una condecoración de su
Majestad, dijo al Rey: “Majestad, le agradezco este honor
que tanto merezco”. Estas palabras llamaron la atención
del Monarca, quien dudó si lo escuchado encerraba una
ironía o la inmodestia del rector de la universidad
salmantina, y como Unamuno advirtiera el asombro, le
insistió: “Mis palabras sólo dicen la verdad”. Más
confundido el Rey le dijo: “otras personas que han recibido
este honor, cuando lo agradecen suelen decir: recibo este
honor concedido más por su generosidad que por mis
méritos”, a lo que Unamuno respondió de inmediato:
“También ellos le han dicho la verdad”.
Esta recordación me inhibe de calificar los elogios
recibidos, pero tratándose de una obra en la que se han
sumado esfuerzos de la Academia, la Asociación de
Academias y de amigos, esta vez me permito decir gracias,
porque este trabajo nos ha costado mucho, y también
quiero hacer una confesión y algunas recordaciones
relacionadas con los agradecimientos que ahora me
corresponden.
Quiero confesar, sin caer en el lugar común ni en la
declaratoria de los políticos, que he amado a Nicaragua.
2
Amor que se ha acrecentado quizá por haber vivido —diría
desde mi niñez— muchos años fuera de Nicaragua.
Recuerdo que cuando me enviaban los periódicos los leía y
releía, incluso tomaba en cuenta los anuncios.
En un principio, la historia y geografía de este país yo las
conocí a través de la poesía de Pablo Antonio, de Ernesto
Cardenal, José Coronel Urtecho, Joaquín Pasos, y después
llegué al conocimiento de los poetas de León: Salomón de
la Selva, Alfonso Cortés, Azarías Pallais y el universal
Rubén Darío.
Otro gran amor despertado y fomentado —talvez por mi
religiosidad— ha sido el de la familia. De ésta pienso que
es más importante honrar con la propia honorabilidad a los
antepasados que vivir orgulloso de los méritos de aquéllos.
Y finalmente, doy fe de la especial veneración que he
tenido a mis maestros, no sólo aquellos que me enseñaron
a través de sus libros o de su ejemplo, sino también los del
aula, como doña Amanda Zamora, quien me enseñó a leer
en su escuela de la calle de El Arsenal en mi ciudad natal,
Granada; el maestro Manuel Arana, del colegio salesiano
de la misma ciudad; el cardenal Miguel Obando y Bravo,
quien me enseñó Matemáticas en el Seminario; los
sacerdotes Rafael Alfaro y José Manuel Guijo, quienes
despertaron en mí el gusto por la poesía y me iniciaron en
los estudios de las lenguas clásicas; mis maestros
universitarios: Julián Corrales, Fidel Coloma y doña Elba
Álvarez de Hernández, esta última se habría alegrado
muchísimo por esta obra y por ver su nombre consignado
entre los colaboradores de la misma, pero ayer el Señor
dispuso citarla a una audiencia en la que seguramente hizo
el reconocimiento de sus méritos por ser maestra de
generaciones y nicaragüense intachable.
En la realización de una obra como ésta, que ha durado
más de cinco años, uno vive múltiples experiencias:
grandes entusiasmos, insólitos hallazgos, relación y
3
comunicación con personas de diferentes estratos sociales
y culturales, credos religiosos y colores políticos. Todo esto
es aprendizaje y enriquecimiento para quien investiga; pero
si esto es alentador, la otra cara de la moneda nos
recuerda la rutina, el tedio de leer cosas sabidas, salir a
buscar nuevas palabras, realizar una reunión y no lograr los
frutos esperados; las limitaciones económicas con las que
tropieza todo investigador y ya no digamos las críticas que
vienen de la calle y a veces de personas que uno cree que
lo aprecian, y así estas críticas entran con uno a la propia
casa y se esconden debajo de la almohada para robarle el
sueño, para tentarlo a desistir de la obra empezada.
En circunstancias como ésta, recibí el aliento y empuje de
mi esposa Gloria María, de mis hijos, de colegas de la
Academia, como Carlos Tünermann Bernheim, Fernando
Silva, Sergio Ramírez, Julio Valle-Castillo, Carlos Mántica y
de mi equipo de PAVSA.
El amor por Nicaragua, por mi familia, por mis maestros y
amigos ha sido el acicate para realizar esta obra que honra
a la Patria, a la Academia Nicaragüense de la Lengua y a la
Asociación de Academias de la Lengua Española y aclaro,
no lo digo yo, lo han escuchado de mis colegas
latinoamericanos y nicaragüenses. El Diccionario del
Español de Nicaragua contiene las palabras de esta
pequeña nación. De alguna forma, esas palabras que
hablamos describen el mundo que vivimos, proyectan el
genio y el ingenio de los paisanos de Rubén Darío,
Salomón de la Selva, Pablo Antonio Cuadra, Ernesto
Cardenal, Sergio Ramírez…
Gracias a todos los que han hecho posible esta obra y su
presentación esta noche. He aquí los nombres principales:
Academia Nicaragüense de la Lengua, Asociación de
Academias de la Lengua Española, que preside y coordina
la Real Academia Española, Telefónica Movistar de
Nicaragua. Estas instituciones patrocinaron la impresión
4
de la obra, pero la labor de investigación de cinco años, el
trabajo constante de compilación, revisión y correcciones,
viajes y regalías a colaboradores, fueron auspiciados por el
ahorro familiar que en lugar de depositarlo en un banco lo
pusimos en la aventura quijotesca de un diccionario para
Nicaragua.
 

Jorge Eduardo Arellano
teléfono 505.244.4589

 Jorge Eduardo Arellano (JEA) fue electo por unanimidad Miembro Correspondiente de la Academia Chilena de la Lengua, en reconocimiento a sus méritos como poeta y especialista en Rubén Darío.

Heroes sin fusil by Jorge Eduardo Arellano 
Editorial Hispamer, 1998 

  Giuseppe Garibaldi, heroe de dos mundos, en Nicaragua by Jorge Eduardo Arellano 
Ediciones del siglo/JEA, 1999 

  Historia de la pintura nicaraguense by Jorge Eduardo Arellano 
[s.n.], 1994 

  Granada by Jorge Eduardo Arellano 
Direccion General de Patrimonio y Museos, Instituto Nicaraguense de Cultura, Organizacion de Estados Americanos, 1997 

  Diccionario de escritores centroamericanos by Jorge Eduardo Arellano 
ASDI-Bibliotecas Nacionales de Centroamerica y Panama, 1997 
  Brevisima historia de la educacion en Nicaragua by Jorge Eduardo Arellano 
Instituto Nicaraguense de Cultura Hispanica, 1997 
  Los raros by Jorge Eduardo Arellano 
Instituto Nicaragu?ense de Cultura, 1996 
  Historia ba?sica de Nicaragua by Jorge Eduardo Arellano 
Fondo Editorial CIRA, 1993 
  El Doctor David Arellano (1872-1928) by Jorge Eduardo Arellano 
J.E. Arellano, 1993 
  Diccionario de autores nicaragu?enses by Jorge Eduardo Arellano 
Biblioteca Nacional "Ruben Dario,", 1994 
  La entrega de los dones by Jorge Eduardo Arellano 
Ediciones Americanas, 1978 
  Pablo Antonio Cuadra by Jorge Eduardo Arellano 
Ministerio de Educacion, Instituto Nicaraguense de Cultura, 1991 
  Una laica aposto?lica by Jorge Eduardo Arellano 
Alcaldi?a de Granada, Comite? Conmemorativo del 80 Aniversario de su Muerte, 1991 
  Entre la tradicion y la modernidad by Jorge Eduardo Arellano 
Libro Libre, 1992 
  Historia de la pintura nicaraguense by Jorge Eduardo Arellano 
s.n.], 1990 
  Nueva historia de Nicaragua by Jorge Eduardo Arellano 
Fondo Editorial CIRA, 1990 
  Azul-- de Rube?n Dari?o by Jorge Eduardo Arellano 
Organizacio?n de los Estados Americanos, 1993 
  Resen?a histo?rica de la Universidad de Leo?n, Nicaragua by Jorge Eduardo Arellano 
Editorial Universitaria, 1988 
  Puerto Cabezas en la plumilla de Montenegro by Jorge Eduardo Arellano 
Editorial Nueva Nicaragua, 1988 
  Inventario teatral de Nicaragua by Jorge Eduardo Arellano 
Biblioteca, Banco Central de Nicaragua, 1988 
Lecciones de Sandino by Jorge Eduardo Arellano 
Ediciones Distribuidora Cultural, 1983 
  Timbucos y calandracas by Jorge Eduardo Arellano 
Ediciones Primavera Popular, 1982 
  Diccionario de las letras nicaraguense by Jorge Eduardo Arellano 
Biblioteca Nacional Rube?n Dari?o, Ministerio de Cultura, 1982 
  La entrega de los dones by Jorge Eduardo Arellano 
Ediciones Americanas, 1983 
  Aportes a la historia del arte en Nicaragua by Jorge Eduardo Arellano 
Ediciones del Boleti?n Nicaraguense de Bibliografia y Documentacion, 1982 
  El espan?ol en Nicaragua by Jorge Eduardo Arellano 
Departamento de Espanol/UNAN, 1980 
  Breve historia de la Iglesia en Nicaragua (1523-1979) by Jorge Eduardo Arellano 
[s.n., 1980 
  Literatura centroamericana by Jorge Eduardo Arellano 
Fundacion Vida, 2003 
  La camisa ferrea de mil puntas cruentas by Jorge Eduardo Arellano 
Academia Nicaraguense de la Lengua, 2003 
  Aventura y genio de Salomon de la Selva by Jorge Eduardo Arellano 
Alcaldi?a Municipal, Asociacion de Amigos del Teatro "Jose de la Cruz Mena", Instituto Cultural Rube?n Dari?o, 2003 
  Contribuciones al estudio de Ruben Dario by Jorge Eduardo Arellano 
Direccio?n General de Bibliotecas y Archivos, 1981 
  General Fernando Chamorro Alfaro by Jorge Eduardo Arellano 
[s.n.], 2000 
  La moneda en Nicaragua by Jorge Eduardo Arellano 
Fondo Editorial Banco Central de Nicaragua, 2000 
  Emilio Benard Doude (1840-1879) y su epoca by Jorge Eduardo Arellano 
A. y E. Chamorro Benard, 2001 
  La entrega de los dones by Jorge Eduardo Arellano 
Fondo Editorial CIRA, 2001 
  Leo?n de Nicaragua by Jorge Eduardo Arellano 
Fondo Cultural CIRA, 2002 
  De la dispersio?n y el olvido by Jorge Eduardo Arellano 
[s.n.], 1978 
  El movimiento de vanguardia de Nicaragua, 1927-1932 by Jorge Eduardo Arellano 
Impr. Novedades, Distr. Libreria Cultural Nicaraguense, 1969 
  El padre-indio Tomas Ruiz, procer de Centroame?rica by Jorge Eduardo Arellano 
Ediciones Nacionales, 1979 
  La Coleccioon Squier-Zapatera by Jorge Eduardo Arellano 
Historias nicaragu?enses, 1969-73 by Jorge Eduardo Arellano 
Ediciones Nacionales, 1974 
  Panorama de la literatura nicaraguense by Jorge Eduardo Arellano 
Ediciones Nacionales, 1977 
  Introduccio?n al arte precolombino de Nicaragua by Jorge Eduardo Arellano 
Departamento de Historia de la Cultura, Universidad Centroamericana, 1978 
  El padre-indio Dr. Tomas Ruiz, fundador de la universidad y procer de Nicaragua by Jorge Eduardo Arellano 
Universidad Nacional Autonoma de Nicaragua, 1972 
  Historia de la Universidad de Leon by Jorge Eduardo Arellano 
Editorial Universitaria, 1973 
  Panorama de la literatura nicaraguense by Jorge Eduardo Arellano 
Editorial Alemana], 1968 
  La estrella perdida. by Jorge Eduardo Arellano 
Editora Mundial, 1969 
  Panorama de la literatura nicaraguense by Jorge Eduardo Arellano 
Impr. Nacional, 1966 
  Nicaragua en el Siglo XIX by Jorge Eduardo Arellano 
Fundación Uno, July 31, 2005 Hardcover 
  Historia básica de Nicaragua by Jorge Eduardo Arellano 
Fondo Editorial CIRA, 1997 
  Panorama de la literatura nicargüense by Jorge Eduardo Arellano 
Editorial Nueva Nicaragua, 1982 
  Una laica apostólica by Jorge Eduardo Arellano 
Alcaldía de Granada, Comité Conmemorativo del 80 Aniversario de su Muerte, 1991 
  Granada by Jorge Eduardo Arellano 
Dirección General de Patrimonio y Museos, Instituto Nicaragüense de Cultura, Organización de Estados Americanos, 1997 
  Inventario contra la muerte by Jorge Eduardo Arellano 
Instituto de Estudios Modernistas, 1996 
  La estrella perdida by Jorge Eduardo Arellano 
Editora Mundial, 1969 
  Sonetos, sonetejos y sonetillos by Jorge Eduardo Arellano 
Editorial Instituto de Estudios Modernistas, 2001 
  Del idioma español en Nicaragua by Jorge Eduardo Arellano 
Academia Nicaragüense de La Lengua, 2005 
  Emilio Benard Doudé (1840-1879) y su época by Jorge Eduardo Arellano 
A. y E. Chamorro Benard, 2001 
  El sabio Debayle y su contribución a la ciencia médica en Centroamérica by Jorge Eduardo Arellano 
Academia Nicaragüense de la Lengua, 2000 
  Voces indígenas y letras coloniales de Nicaragua y Centroamérica by Jorge Eduardo Arellano 
PAVSA, 2002 
 
 
 

Fue embajador de Nicaragua en Chile (marzo, 1997 - febrero, 1999). Desde enero de 2002, es el Director de la Academia Nicaragüense de la Lengua. Dirige asimismo la revista Lengua y el Boletín Nicaragüense de Bibliografia y Documentacion (Biblioteca, Banco Central de Nicaragua).

Ha obtenido diez premios, entre ellos el "Nacional Rubén Darío" (1976 y 1996), el de la mejor tesis para graduados hispanoamericanos en España (1986) y el convocado por la Organización de Estados Americanos (OEA, 1988), con motivo del centenario de "AZUL" de Rubén Darío. 

Su poemario La camisa férrea de mil puntas cruentas mereció en 2003 el Premio Nacional Rubén Darío.
 

Jorge Eduardo Arellano recibiendo de manos del Rector Magnífico de la Universidad de Ciencias Comerciales de Nicaragua, Dr. Gilberto Bergman Padilla, el título de Doctor Honoris Causa en Comunicaciones. El Dr. Arellano es autor de más de 100 libros que abarcan múltiples disciplinas: historia, poesía, biografía, ensayo, periodismo y literatura.

El doctorado honoris causa coincidió con el 62 cumpleaños del Dr. Arellano Sandino y en su honor, en el auditorio de la UCC se desplegó una exposición de sus 62 primeros libros.

No existe en la historia de Nicaragua autor más prolífico que Jorge Eduardo Arellano ni con más versatilidad. Ganó el primer premio del Certámen de Poesía Rubén Darío el año pasado. 

Recientemente Jorge Eduardo publicó su magistral libro El Beisbol en Nicaragua, que sin ninguna duda es la mejor y más completa historia y análisis del principal deporte que se practica en Nicaragua y sus consecuencias psicosociales en el pueblo nicaragüense.

También de reciente publicación es su libro Guerrillero de nuestra América, la historia más objetiva, desapasionada y exacta sobre la gesta y personalidad del Gral. Augusto Nicolás Calderón Sandino, inmortalizado con el nombre de Gral. Augusto César Sandino.

Sin duda que Jorge Eduardo Arellano se merece este y más doctorados honoris causa. 

 

Argüello Jorgue Eduardo 
tomado de www.franciscobautista.com

Jorge Eduardo Argüello, poeta, maestro y narrador, vive en la distancia, entre el inglés de la conversación cotidiana y la rutina absorbente norteamericana, añorando, ansiando con irrenunciable entusiasmo, volver; calculando el tiempo, recordando el pasado, metido en el silencio que no lo deja, porque viaja con él, escapando cuando puede al bosque, entre los árboles, a la orilla del mar profundo, sereno o embravecido y azul. Escribe en español y lee, incansablemente, durante las noches después de la jornada laboral que las obligaciones imponen; en su soledad se acompaña, haciendo de ferretero, juntando después, entre los libros, novelas, poemas y su diccionario de cabecera, las piezas y herramientas de una nueva creación.

Escribe en su libreta con la misma pluma de siempre, inseparable e inagotable. Siente que su tiempo vuela en esta edad de la vida que percibe agitada de imaginación y creatividad, fluyendo persistente en los manuscritos del cuaderno que le acompaña; cree que tiene mucho que decir, por lo vivido tan intenso y disgregado, contradictorio, errático y certero, por aquí y por allá, lo visto, leído, escuchado, pensado y sentido, los tropiezos y fracasos, los entusiasmos e inesperados encuentros placenteros, que en un paso de caminos nos esperan a la orilla como una flor del campo, silvestre, fresca y agradable de cortar y llevar. Corrige y transcribe y vuelve a corregir, tacha, tira y rehace, en el eterno ciclo de la creación literaria, siempre inconclusa, como lo reitero en mi último libro de narraciones breves de ficción: Inconclusos…
Este hombre, de muchas andanzas y confusiones, desde caminos distantes regresa a lo simple; vivió intermitentemente en la niñez y la adolescencia entre los algodonales extinguidos de su padre, de los rancios despilfarros de la nueva burguesía y la vieja oligarquía que le hastiaron con su superficialidad e hipocresía, y las prolongadas y variadas discusiones literarias de su madre, la poeta leonesa Mariana Sansón, que le despertaron esperanzas e inquietudes. Allí escuchó hablar de poemas y poetas, mientras la señora de la casa, cocinaba y atendía a los invitados e inesperados asistentes, se vio obligado a prestar atención y hacer lo que ahora hace en sus espacios de relajación y quisiera, con prontitud, en la búsqueda de su origen, hacer con dedicación absoluta, contar y escuchar, leer y escribir, desde un acogedor refugio “bajo el nicaragüense sol de encendidos oros”.

J. E. Argüello Sansón nació en León, en junio de 1940. Ha sido incorporado este año del 80 aniversario de la instalación de la Academia Nicaragüense de la Lengua (31 de mayo de 1928), como miembro correspondiente. Hace unos meses, igual fue, con su amigo de frecuente comunicación Guillermo Menocal, su vecino granadino, quien ahora habita como él, por los gajes del destino o las inexplicables decisiones propias y de las circunstancias, en la California de Jonh Steinbeck.

Es autor de “El cerebro de Rubén Darío” (2002), tragicomedia en tres actos, recreada con el regreso en tren desde Managua del poeta enfermo de muerte a León, a principios de 1916. “El poeta ese que adora a los cisnes”, decían las matronas con desprecio. Don Luis, el Sabio, médico y padre de Margarita, promueve la recepción, el Presidente atiende personalmente el asunto, el Embajador Sanders, la esposa del poeta, Rosario, todos conspiran en secreto para extraerle el cerebro al morir. Quieren sacar provecho a la fama del poeta, brota de sus gestos la hipocresía leonesa… Rubén divaga, no deja de lamentarse, “llévame a León, ahí debo morir en sus calles de oro…bajo el brillo del diamantino cielo bajo torbellina fuente”.

Su primera novela, recreada en la década del cincuenta: “Los Héroes de algodón”, publicada en 2006, aunque fue escrita casi treinta años antes, narra la vida de Raúl y su familia, hijo de Don Enrique un próspero leonés. ¿Cómo obtuvo la tierra el patrón?, absorbido por “la gloria del boom algodonero” que había cambiado las costumbres de manera sorprendente, “una juventud llena de riquezas, pero vacía, sin gloria, sin objetivo”, eran los hijos de quienes explotaban al necesitado, sin batalla y sin honor, que cobraban fama “de verdaderos héroes del algodón”.

Fue aquella “una lucha en una jungla humana llena de complejos coloniales, una enorme pesadilla tropical… el algodón era un negocio deshonesto”. Al padre, indiferente, despiadado, egoísta, estrafalario, adinerado, “le interesaba el orden y la seguridad, y eso lo daba la Guardia que apoyaba a la dictadura”. La madre, lectora, ingenua, frívola y jugadora de canasta. La doble moral, los falsos valores, la expropiación y explotación de los trabajadores agrícolas, la brutalidad, las protestas estudiantiles, la muerte del dictador, la soledad, se recogen en el contexto del relato. El muchacho no soporta, huye, escribe: “El algodón me tenía hastiado, viví en una sociedad podrida…” El mandador era la representación legítima del algodonero en el campo, quien preservaba la autoridad del dictador, una alianza de intereses que contribuía a acrecentar el poder a conveniencia.

En otra novela publicada --“El último habitante” (2007)--, los algodonales continúan en el fondo de la historia. Escrito en primera persona, por un joven de 14 años, quien cuenta que su madre es escritora, poeta, pensativa, curiosa, dada a la superficialidad, como ellos, amante del mar; su padre un hombre práctico, de fantasía bélica, violento, rico algodonero. En sus vacaciones familiares en la casa del mar, mientras buscaba cangrejos en los recovecos del playón, encuentra un vestido de mujer manchado de sangre, y a unos hombres, que refugiados en el manglar, golpeaban a otro. Aquello estaba vinculado a la represión somocista en ocasión de la rebelión de abril de 1954, conllevó a una investigación de la guardia y al uso de las influencias del padre para evitarse problemas. Sus padres se divorciaron, sintió lastima por él, abandonado entre el dinero y el poder, su madre encontró que alguien más la escuchara y se enamoró. El joven recuerda esas últimas temporadas juntos de manera especial, encontró el amor de su vida… Quiso ser dueño de su destino, se fue, muchos años pasaron, después regresó; ambos habían muerto, su madre era famosa y la estudiaban en los colegios, de su padre nadie se acordó…
En estas novelas, en sus personajes se esconde el autor, a veces sale y en otras se oculta entre el pasado de la ciudad, huye, a veces, se descubre y muestra algo de lo vivido. Hay en ellas rasgos autobiográficos confundidos en la ficción.

En las calles y caseríos de Occidente el calor aprieta, en la temporada, corren inclementes las corrientes de los torrenciales, el campo yace árido, el deslave arrasa árboles, animales, gente y sus casas, por los resabios de los campos desbastados por la mota blanca y las toneladas de fertilizantes e insecticidas esparcidos; hay hambre y estragos ecológicos y humanos que alimentaron los florecientes capitales industriales y financieros. Ese pasado ha quedado insinuado por Jorge Eduardo desde la maraña de sus narraciones.

Quiso ser militar y no lo fue, estudio derecho, se hizo abogado y no ejerció; fue maestro de literatura y no continuó; viajero, caminante, hippie, enamorado, ahora, sin renunciar a todo, se queda con lo que quiso. Está aquí, ¿o nunca se fue? Volviendo a ser lo que siempre quiso entre las imperfecciones humanas que alimentan las ganas infinitas de detenerse para decir mucho y escribir más…
Managua, 25 junio 2008.

por Rafael René Corea 

Finalmente hemos logrado la lectura (después de varios intentos por conseguir el libro) de una refrescante e importante creación literaria, estamos hablando de la novela “Los héroes del algodón”, publicada en el 2003, donde la ficción se mezcla con la realidad constantemente, unas veces en lo individual y otras en lo colectivo, al extremo que uno no sabe dónde está la frontera de los límites entre ambas que sirven de fondo a Jorge Eduardo Argüello para aportar a su trayectoria creativa en la poesía, el teatro y la novela de la historia de nuestro país, con esta obra ambientada en su natal León de los años cincuenta. (Escribo estos comentarios con la colaboración de mi nieto, Brandon Castillo Corea, de la “generación digital”, quien a sus doce años de edad me sustituye en la computadora ).

El autor nicaragüense radicado en la actualidad en Estados Unidos nos proporciona suficientes elementos de origen histórico, socio-económico y político para que nos demos cuenta que estamos en presencia de una diversidad de acontecimientos ocurridos en la Nicaragua de los años cincuenta. Y para darnos a conocer o podamos comprender su complejidad social y económica, el autor recurre con buen suceso a apoyarse en la “sociología urbana y rural” de la época, en el contexto de la vida nacional de la década “dorada” de los años cincuenta del algodón, particularmente en el Occidente del país.

Con una cautivante y coloquial prosa interactuante y al mismo tiempo directa, precisa o “global”, el autor nos lleva a compartir con él, en el tiempo y el espacio, las tragedias familiares de los nuevos ricos algodoneros, los dramas sociales de los habitantes de la ciudad (León), la corrupción política, la mediocridad humana y las injusticias de la burguesía con los campesinos.

Todo este universo dentro del aberrante régimen político que entonces imperaba en Nicaragua, personificado en la dictadura del primer Somoza, que fue la época donde más “floreció” el monocultivo y el subdesarrollo del oro blanco; el algodón y sus protagonistas: los héroes de opereta, que Jorge Eduardo Argüello revela y denuncia con gran acierto en una interesante combinación de los postulados de la corriente literaria estadounidense contestataria conocida como los Beats, y aplicando a la vez el marxismo como método de análisis interpretativo de la realidad social, económica e histórica para Nicaragua. En lo particular no había leído algo semejante en los últimos años en la literatura nacional.

Pero la inspiración poética y social del autor (a publicado varios poemarios) también ocupan un destacado lugar en “Los héroes del algodón”. Veamos: “Desde el barrio y desde esa esquina en particular, se sentía la miseria, el olvido, la ruina y el abandono que sufrían los habitantes del pueblo. Las noches servían para hacer realidad lo que el día quitaba por el destello del sol y el calor. Las noches servían para los crímenes, pero servían para pensar, y es por eso que la mayoría de los poetas salían de noche a inspirarse, a pesar de los peligros” (pág. 84 ).

Y en lo social, Jorge Eduardo Argüello se muestra apabullante: “Éstos eran de la clase media, una nueva organización humana que había aparecido en el país. Eran maleducados, copiones de los antiguos burgueses, insoportables con el trato de las personas y llenos de enormes complejos sociales. Era una clase cruel que venía avanzando a pasos agigantados, sin moral, sin respeto, sólo para llevar a cabo la idea de ser alguien en un mundo dividido entre campesinos y burgueses” (pág. 176). La palabra revolución en diferentes contextos aparece a todo lo largo de la novela (¿un visionario marginado?)
Personalmente, lo confieso, no logré penetrar la estructura fundamental de la obra, su telaraña geométrica, es decir, la manera lineal u horizontal a como Jorge Eduardo Argüello construyó su novela. No quisiera parecer un crítico literario arrogante, ni pretencioso, y afirmar que descubrí técnicas literarias o narrativas, ni influencias de otros autores, y mucho menos innovaciones que otros autores no hayan ya empleado. No es esa mi tarea ni tampoco mi visión, sin embargo, percibo en su atípica prosa “algo diferente” que ubica a “Los héroes del algodón” como una nueva aportación significativa para la historia de la novela en la literatura nicaragüense, lamentablemente en la actualidad muy comercializada y donde la creación de los escritores nacionales se ha convertido en una mercancía más de la oferta y la demanda del libre mercado neoliberal.

Raúl es el personaje central de “Los héroes del algodón” y es paradójicamente el héroe real de la novela, pues por ser acorralado por los sucesos cotidianos que en cadena produce en la ciudad la “fiebre del algodón”, se ve lanzado a convertirse en un antihéroe que es precisamente esa condición la que lo rescata del naufragio económico, social y moral cuando se derrumba el “boom” algodonero en el occidente de Nicaragua.

“Toda una pesadilla, todo para nada, porque su alma estaba semidestruida, él era el producto del algodón, de la brutalidad del occidente”, dice el autor de la novela al hacer alusión a su héroe, y nosotros terminamos estas notas con una solemne sentencia lapidaria de Raúl, héroe trágico de esta reveladora novela de Jorge Eduardo Argüello: “En esta vida no importa el dinero, sino el saber qué es lo que uno quiere”.

* El autor es escritor y ex delegado de Nicaragua ante la Unesco en Francia.

Reparto San Antonio 
Managua, agosto 2007 

 

Arósteguí Alejandro
Antigua entrada UNICA, a la derecha una sola calle adoquinada al tope, 
se dobla a la izquierda, segundo portón de malla a la izquierda:
Tel.: 276 2249. Fax: 278 3356 / 276 2971.

Mientras algunos no le consideran un escritor, otros le dan a sus obras, sus pinturas que cuentan mucho usando caracteres realistas de la verdadera Nicaragua y no de aquella que aparecia en postales.

(Bluefields, Nicaragua, 1933). 
Alejandro Arostegui se graduó en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Tulane, Nueva Orleáns en 1954. 
Entre 1955 y 1962 estudió arte en la Ringling School of Art, Sarasom, Florida; en la Academia de San Marcos, Florencia, Italia (bajo la dirección de Primo Conti), y en la Ecole de Beaux Arts, París, Francia (bajo la dirección de M. Leugeult). 
En 1963 decidió regresar a su Nicaragua natal y se desempeñó como profesor de Anatomía en la Escuela de Bellas Artes de Managua, Nicaragua. Durante ese mismo año, Arostegui y otros artistas e intelectuales jóvenes crearon el Grupo y Galería Praxis. Este grupo introdujo nuevas técnicas y conceptos que se adaptaron a la realidad nicaragüense y contribuyeron al surgimiento de un nuevo enfoque para la creación artística en Centroamérica. 
En 1967, Arostegui se trasladó a Nueva York donde permaneció tres años. 
A su regreso, en 1971, reorganizó el Grupo Praxis y fundó la Revista Praxis. 
En 1972 se le designó Director de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de León, Nicaragua. Al mismo tiempo, ejerció el cargo de profesor de Dibujo en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Nicaragua. 
Entre 1983 y 1984 fue Director de la Escuela de Artes Plásticas en Managua, Nicaragua. 
En 1988 fue distinguido en San José de Costa Rica por la Asociación de Artes Plásticas de Costa Rica en mérito a su aporte a la pintura costarricense. 
En 1991 Arostegui fue invitado como Huésped de Honor a la III Bienal Internacional de Pintura celebrada en Cuenca, Ecuador, donde se lo distinguió como Maestro Latinoamericano. 

Artículos de El Nuevo Amanecer Cultural; La Gaceta No. 78 del 23 de abril de 1990; Breve historia del muralismo mundial, Alejandro Arostegui. 

Las exposiciones individuales y grupales del artista incluyen: 

Escuela Nacional de Bellas Artes, Managua, Nicaragua (1963); 
Pan-American Union, OEA, Washington, D. C. (1966); 
Forsythe Galleries, Ann Arbor, Michigan (1973); 
Galería Nacional de Arte Contemporáneo, museo de Arte Costarricense (1986); 
"Nuevas Presencias", Galería Durban, Caracas (1992); 
Bienniel de París, París, Francia (1962-1970); 
Homenaje a la Pintura Latinoamericana, San Salvador, El Salvador (1976); 
Arte y Realidad, Arte Contemporáneo de Nicaragua, Museo de Arte Contemporáneo de América Latina, Washington, D. C. (1986). 

Alejandro Arostegui
Aróstegui realizó estudios de arquitectura en Estados Unidos, de arte en Italia y Francia, con estancias en Nueva York, México y Costa Rica, que lo han convertido en un pintor de renombre internacional. A pesar de esta influencia foránea, Aróstegui ha sido y continúa siendo un pintor profundamente nicaragüense, no solo en su temática, exaltación de paisajes lacustres y volcánicos o memoria de petroglifos, sino también como figura central en la evolución de la pintura nicaragüense a lo largo del Siglo XX, destacando su papel protagonista en la fundación del Grupo Praxis, primera vanguardia pictórica de Nicaragua.
el maestro Alejandro Aróstegui, posiblemente sobre su obra matérica y experiencia artística. 

el maestro Alejandro Aróstegui, posiblemente sobre su obra matérica y experiencia artística. 
La consolidación de la modernidad se da con la formación del grupo PRAXIS en 1963, cuya influencia en el ámbito nacional y continental fue notoria y de especial relevancia, es la primera vanguardia pictórica que adopta una posición rupturista de lo estético. 

El fundador y líder  fue Alejandro Arósteguí, quien junto a Amaru Barahona y César Izquierdo manifiestan con sus obras una actitud contestataria ante la opresión dictatorial del régimen somocista y ante la pobreza y desigualdad  que aquejaba el país.

A este grupo se suman: Leoncio Sáenz, Genaro Lugo, Luis Urbina, Arnoldo Guillén, Leonel Vanegas, Orlando Sobalvarro y Róger Pérez de la Rocha. La tendencia de estos pintores fue lo materico, el collage, lo abstracto.

Paralelo a Praxis, se destacan Bernard Dreyfus, que reúne en su obra las corrientes abstractas norteamericanas y europeas, con un estilo muy propio donde se combina la pincelada gestual y ondulante con un colorido contrastante; Carlos Montenegro, que mantiene una línea figurativa, dibujante por excelencia, sus plumillas recogen toda una diversidad de gentes y paisajes urbanos y Julio Vallejo, muestra un gusto por lo exuberante y por un realismo no tradicional, donde lo enorme y desmesurado representan una nueva  concepción artística.

Alejandro Aróstegui. "Naturaleza Muerta y Paisaje" 1979. Técnica Mixta/Madera. 180x 160 cm. Col. Kity Meyer. EUA. (1) 
En la década de los años setenta el andar de la plástica nicaraguense tuvo en la manifestación pictórica varios derroteros, pero todos como consecuencia de las tendencias de vanguardia que imperaron en Europa en la primera mitad del siglo XX. El espíritu de vanguardia, doctrina artística de tendencia renovadora, que reaccionó contra lo tradicional, amparó el auge que adquirió la pintura primitivista en la Nicaragua de los setenta. Y fue medio de formas para las expresiones coterráneas del realismo social, el indigenismo y colonia en la búsqueda de un arte de identidad. Aunque también sirvió de lenguaje dentro del puro lirismo de la plástica pictórica. 

Born 1935, Bluefields, Nicaragua. One of the leading Nicaraguan painters and a cultural icon, he trained as both an architect and an artist. Arostegui studied in the United States, Italy and France including L'Ecole des Beaux Arts in Paris. He has been exhibited and honored worldwide. He is represented and collected worldwide, including the Museum of Modern Art of the OAS and the Inter-American Development Bank in Washington, D.C.
 

Pintor del otro lado de las postales
Edwin Sánchez | esanchez@elnuevodiario.com.ni

Miguel Molina / END.- La galería de corruptos, una de sus obras de temática contemporánea. 

El cuadro parece de un álbum familiar para este país. “Es de los corruptos”, dice Alejandro Aróstegui, el hombre que un día decidió pintar el otro país descartado de las tarjetas postales, los caballetes de la pintura tradicional y los planes de gobierno.

Unos botes oxidados, algunas latas aplastadas, un mazo como los de los remates, tubos de pintura, tijeras, pinceles y espátulas, forman parte del taller donde el artista se convierte en un intermediario entre el desecho y lo permanente: su propia pintura que aun sin firma, afirma sus propias claves estéticas.

Si ha ofrecido su opinión plástica de los corruptos, la realidad se convierte en la paleta más idónea para definir su concepto de arte, desde que recorría la costa del Lago Xolotlán, se internaba por Acahualinca y miraba en La Chureca, las imágenes que a comienzos de los años 60 todos detestaban y más los pintores, dedicados a la manufactura de estampas costumbristas, ranchitos del barrio de Los Pescadores, paisajes bucólicos.

Aróstegui, originario de Bluefields, 1935, regresó de estudiar en Europa en 1963. La escuela de bellas artes se regía por lo pintoresco, lo colorido. “Las escenas que vi ahí, en el basurero, eran sobrecogedoras, las quemas, la gente entre el humo hurgando qué comer, los zopilotes revoloteando, otros secando las tripas en la costa para hacer chorizos. Era algo único y no dejaba de tener cierto valor estético”.

El pintor es de los pocos nicaragüenses que cuenta su vida a través de sus propias obras, en las mismas exposiciones, o bien usted la puede ver prácticamente bajo el sello de la Embajada de España, que le publicó --“Alejandro Aróstegui, una retrospectiva”-- su vida pinceles y milagros de un talento que eterniza lo fugaz y extrae el encanto de la materia prima de lo feo.

Ese valor estético lo descubrió cerca del Lago de Managua, “sobre todo la profusión de objetos destruidos, desechados; la textura era muy rica y estaba muy a la vista. En las clases se enseñaban los paisajes, los estudiantes salían a pintar ranchitos en el barrio Los Pescadores. Lo pintaban con pincelada impresionista, siempre era miserable todo aquello, pero visto así, le gustaba a la gente”.

La verdad de Praxis
En julio de 1963, se lee en la “Retrospectiva”, el manifiesto del Grupo Praxis, nacido dos años después de la fundación del FSLN. Amaru Barahona y César Izquierdo firman con Alejandro estas palabras que superaron la época: “La verdad no se nos ha dado de antemano. La verdad la encuentra el hombre en la lucha. La verdad tampoco es patrimonio exclusivo de cada uno. La verdad es de todos”.

“Ya estaba el arte de denuncia. Yo no inventaba nada de eso, lo que hice fue introducir a Nicaragua esa manera de ver las cosas”.

La obra del grupo fundacional de la nueva plástica reflejó el estado sociopolítico del país, el descuido, la poca importancia por el medio ambiente, por la miseria. “Acahualinca era como una ciudad casi de una tribu, sus casas eran todas chiquitas, hechas de ripios, de todo tipo de cosas, pero tenía sus callecitas. No se parecía en nada al resto de Managua”, dice el artista, quien tiene un hijo, José Alejandro, nacido en México a comienzos de los 80.
La primera denuncia
¿La primera denuncia, antes que textual o sonora, fue visual?
Fue una denuncia plástica. Hubo preguntas. ¿Por qué la pintura en el país se hacía de esta forma si no correspondía con la realidad nacional? Yo lo que traje de Europa era el individuo reflejándose en su obra, hacer algo que fuera reconocible en el nicaragüense, expresar esa otra realidad que no se conocía y que nadie quería conocer.

Al poco tiempo tuvo sus seguidores, pintores que se interesaron y de alguna forma desecharon el paisaje realista, costumbrista, y se entró a un abstracto, menos tirando al colorido, hacia lo bonito, sino que era abstracto matérico, de collage, de objeto y con mucha fuerza, muy telúrico.

Sobalvarro se inspiraba en las quemas, lo que hacían los campesinos, antes de la siembra.

¿Qué pasó en todas estas décadas, porque si vuelve a La Chureca verá las mismas imágenes?
No pasó nada, al contrario, es más grave la situación. Vi un documental, y se ve todo el horror. Actualmente a los zopilotes los matan para extraerles el corazón porque hay demanda de los hechiceros. Dicen que tienen muchas propiedades. Ahora hay gente que vive de los corazones de los zopilotes… no sé a quién se los venderán.

Las latas están en su pintura. Antes, utilizaba un mazo de hierro hasta que se dio cuenta que perdía el oído y la amistad de los vecinos por el ruido. Un día se encontró que los albañiles ocupaban un martillo de plástico. Y básicamente, el artista debe hacer un trabajo de albañilería.

Aróstegui emplea hojas de impresión metálicas, tapas, botes, láminas, lo que también le puede llevar a rozar el trabajo de los herreros que domestican el hierro, se confunde con el sociólogo que indaga sobre un fenómeno social y culmina donde empieza su génesis: los días de su creación.

“Procuro trabajar en el día por la luz natural, pero es difícil, hay muchas interrupciones, por lo general comienzo en la noche. Es cuando puedo trabajar con más calma, indefinidamente, nadie me molesta. Pero hay un momento cuando necesito la luz para el color final, para no equivocarme de los tonos que quiero, de la atmósfera buscada”.

¿Hay un concepto inicial o también está el trabajo por encargo?
Sí, lo hay, pero dentro de lo que es mi pintura que abarca muchos aspectos, es casi un mundo mío: el paisaje nocturno, el diurno; últimamente pinto animales extintos, les digo animales inventados, parecen prehistóricos; hago personas, personajes, ciudades… 
Usted ha hecho un álbum de corruptos.
Sí, es algo raro dentro de lo que hago, pero también hago banquetes de corruptos, tengo varias versiones.

¿Hay suficiente materia prima?
Sí, la inspiración sobra.

A pesar de lo abstracto siempre hay un mensaje concreto, ¿quiere incidir en la realidad?
Así es, tengo mis puntos de partida, mis ideas. Hago una serie de pinturas así, pero en el camino, como habría dicho en los 60, hay un proceso dialéctico donde a veces el material mismo que estoy usando me inspira. De repente veo caras en medio de las latas arrugadas, o me imagino mesas servidas. Tengo una imaginería de ciertas cosas que puedo hacer y que a medida que trabajo y voy cortando --- emplea una tijera--- me van apareciendo.

Cuando hago ciudades, que aunque son de ensueños como dice Raquel Tibol, recurro a una añoranza. Son las ciudades de mi infancia, cuando uno se imaginan esos lugares de Asia, de Belén. Son ciudades de fantasía. Eso me atrae porque es un contraste en cuanto a la serenidad, pulcritud, todo en su lugar, como de cosas que ya pasaron. Muchas veces la soledad predomina en todo eso, son ciudades arqueológica, con influencia indígena, a veces asiática o europea.
 

En estado de gracia
¿Requiere de un estado de gracia?
Hay momentos en que me siento desconcertado cuando no sé qué hacer. No me gusta repetirme sólo por vender. Hay mucha necesidad por vender, pero eso no me da satisfacción, lo he hecho algunas veces, y no lo considero con esa importancia de las obras mayores. Hace poco el dueño de una de ellas no me la quiso prestar para mi retrospectiva. Le gusta tanto que tiene miedo que no se la devuelva.

¿Hay flujos de inspiración cuando está arrebatado?
De repente se me vienen unas ideas y debo ir rápidamente para buscar cómo concretarla. No soy dibujante que hago bocetos, y decir: “esto lo voy a llevar en grande”, pero no puedo porque trabajo con objetos, latas recortadas o como sea, aunque las latas las puedo componer o descomponer, hacer figuras, estatuarias precolombinas, alter ego, ciudades… pero cuando tengo esas ideas voy inmediatamente…
A mí me interesa que la pintura refleje algo propio, algo personal, una contribución. No me interesa copiar. El pintor vive de lo que crea. “Parece mentira, dice, pero hay veces que estamos al día
Y queremos vender alguna pintura para poder…”. Sin embargo, en otras ocasiones se siente desahogado porque logró la venta de muchas de sus obras o hay exhibiciones. Es el artista al otro lado del cuadro.
 

La revolución 
y los colegas 
del servilismo
A pesar de sus ideas progresistas en los años 60, la relación con miembros del FSLN, de acuerdo con la Retrospectiva, pareciera que la revolución no los trató bien a usted y a su señora, Mercedes Gordillo. Algunos de sus colegas… 
Así pasó. Muchos se plegaron, ya sabes cómo es en Nicaragua el servilismo y la manera de quererse aprovechar. Siempre había una suerte de miedo que alguien le quite el hueso al otro, como ser director de la Escuela de Bellas Artes. La revolución en vez de unirnos vino a acentuar más bien la desconfianza.

Cuando se fundó la ASTC, (Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura) estaba Rosario Murillo al frente de eso. Lo que noté fue el servilismo que mostró la mayor parte de los pintores hacia ella, contrariamente a lo que hicieron los poetas, que buscaron otros aleros, con (Ernesto) Cardenal o Tomás Borge. Sólo muy pocos poetas se quedaron, pero los pintores fueron los mimados de la Revolución, no fueron los niños. Se les mandó a viajar por todos lados...

¿A usted no le gustaba estar pintando sombreritos de Sandino ni botas?
Así es, se me había olvidado. Estaban llenas las paredes, las calles, los muros. .. yo no hice… sí, hice una vez, cuando fui director de artes plásticas y mi superior era el ministro de cultura, Ernesto Cardenal. Hice un díptico sobre Sandino.

¿Qué pie de foto le pondría a la imagen de su vida?
Yo me veo como un pintor comprometido con Nicaragua, queriendo hacer algo por el país, por despertar la sensibilidad, para lo cual es indispensable la honestidad. No tratar de engañar a la gente. Si uno no es honesto consigo mismo uno no puede hacer una obra honesta.

¿Qué más le faltaría por hacer a Alejandro Aróstegui en el arte?
Muchas cosas, tengo muchas ideas, siempre siento que me falta tiempo y energía. Antes no me importaba la hora del día, si había que dormir de día lo hacíamos y trabajamos toda la noche, cuando el Grupo Praxis, y teníamos proyectos. Parece mentira, pero un cuadro mío me toma mucho tiempo, el proceso es muy complejo, debo esperar que se sequen los materiales, por eso hago dos pinturas al mismo tiempo, mientras se seca uno trabajo la otra.

Después yo no suelto una pintura hasta que estoy completamente satisfecho, tal vez no es la mejor que he hecho, pero es la pintura en la que no voy a dejar nada descuidado.

Aróstegui baila el mambo, el chachachá y el bolero. Pero cuando está elaborando su arte, no escucha música. Lo que oye son radionoticieros. Por eso, la radio es otro de sus instrumentos que lo identifica con cualquier trabajador nicaragüense.

Nadie lo podrá creer, pero también detrás de una pintura de este maestro hay mucho gusto de pueblo. “Cuando pinto, escucho un partido de béisbol”. 
 

Arríen Juan Bautista
Centro Civíco, Modulo K, planta baja, Comisión Nacional 108 (MECD),
Tel.: 265-0342 o en el PREAL UCA. Telefax: 278 8152.

 la Junta Directiva de la Asamblea Nacional de Nicaragua concedió la Orden de la Libertad “Pedro Joaquín Chamorro Cardenal”, en el Grado de Gran Oficial, al maestro de generaciones, Juan Bautista Arrien, Representante Delegado de UNESCO en Nicaragua.

Juan Bautista Arríen
Carlos Tünnermann Bernheim
 

La semana pasada, bajo el patrocinio de la UPOLI y de su Instituto “Martin Luther King”, tuvo lugar el acto de entrega de la “Orden de la Paz Martin Luther King” al Dr. Juan Bautista Arríen, en reconocimiento a sus méritos personales y su relevante contribución a la educación, el deporte, la Cultura de Paz y el desarrollo cívico de Nicaragua. Al hacer el elogio del Dr. Arríen como educador, expresé, entre otros, los conceptos que dan contenido a esta columna. 

El Dr. Juan Bautista Arríen, español de nacimiento, “renacido en Nicaragua” como el Padre Angel Martínez, adoptó nuestra nacionalidad desde hace más de 25 años, cuando cumplió con los trámites migratorios del caso. Pero, desde antes, ya había adoptado, con entrañable afecto, esta tierra que ha sido testigo de su brillante trayectoria y de sus invaluables aportes a la educación nacional. 

No es este un homenaje más a una figura destacada y admirable. En realidad, más que un homenaje, es un acto de justicia y reconocimiento para quien optó por quedarse con nosotros, a sabiendas de que nuestro país es un país lleno de dificultades, complejo y, a ratos, frustrante. Pienso que fue una decisión donde las razones del corazón pesaron más, desde luego que Juan nos ha acompañado, como un ciudadano nicaragüense, en las circunstancias tan difíciles que hemos vivido en las últimas décadas. 

En la década de los años 80, Juan B. Arríen estuvo estrechamente asociado a todas las grandes tareas educativas que se emprendieron en ese entonces: la Cruzada Nacional de Alfabetización de 1980; la Consulta Popular sobre Fines y Objetivos de la Nueva Educación; la transformación curricular, la elaboración de los primeros planes de desarrollo educativo, etc. En todos ellos brindó, con honestidad, objetividad y competencia, sus valiosos aportes. 

Durante la Cruzada Nacional de Alfabetización, Juan alfabetizó a varios empleados del Ministerio de Educación que no sabían leer y escribir. Por eso, en su Currículum Vitae figura, al lado de los altos cargos que desempeñó en el Ministerio, aquel que quizás le produjo más satisfacción personal: Alfabetizador (1980). A finales de 1989, en compañía del Profesor Róger Matus Lazo, Juan coordinó la obra más completa que se ha escrito sobre lo que fue la educación de Nicaragua, en todos sus niveles, durante la década de los años 80. Esta se intitula: Nicaragua: diez años de educación en la Revolución. 

Juan Bautista Arríen no solo ha sido un actor en los procesos de desarrollo y transformación de nuestra educación. También ha sido un pensador, un filósofo, un investigador, que ha dedicado al tema decenas de libros, folletos y artículos. Esto lo convierte en un autor de obligada consulta para quienes deseen conocer la problemática y las perspectivas de nuestro sistema educativo. Hoy en día, Juan Bautista Arríen, es una de las voces más autorizadas del país en materia educativa. Su afán investigativo le ha llevado a fundar varios centros consagrados a la investigación educativa, campo en el cual el Dr. Arríen es un auténtico pionero. 

Un educador de la talla del Dr. Arríen no podía circunscribir su acción a nuestro país. Pronto los organismos internacionales de más prestigio lo asociaron a su trabajo. Es así como por varios años a sido Secretario Permanente de la Comisión Nacional de Cooperación con la UNESCO y representante de este organismo mundial en Nicaragua. El Dr. Federico Mayor Zaragoza, mientras fue Director General de la UNESCO, conoció y apreció el trabajo del Dr. Arríen y lo designó, en 1990, “Embajador Honorario para el Año Internacional de la Alfabetización”. 

Juan Bautista Arríen no sólo ha escrito libros destinados a los especialistas en educación. El ha querido hacer del país una gran aula donde los temas educativos sean presentados en forma clara y sencilla. Para ello, se ha impuesto la tarea de escribir ininterrumpidamente un artículo semanal en “El Nuevo Diario”, artículos que son un verdadero repertorio de temas para los maestros y para todos los sectores interesados en la educación, pues Juan aborda en ellos toda la problemática del sistema educativo y, a la vez, da valiosas opiniones sobre los caminos a seguir en el mejoramiento de nuestro quehacer educativo. Además difunde, a través de ellos, las recomendaciones más importantes que resultan de las Conferencias y Congresos que auspicia la UNESCO. Estos artículos han dado luego contenido a varios volúmenes publicados bajo los auspicios del PREAL y la UCA, con el título: “Educación en concertación. Para un Proyecto Educativo Nacional”. 

Juan es un convencido de que la problemática educativa debemos abordarla en su conjunto y asumiendo al Sistema Educativo como una totalidad. Espigando en esos artículos encontramos conceptos como el de reforma educativa integral, una asignatura pendiente entre nosotros. “Sigo creyendo, afirma Juan, que una reforma integral de nuestro sistema educativo constituye una necesidad histórica”. Ojalá el próximo Foro Nacional de la Educación contribuya a ese propósito. Juan también ha sido un abanderado de la idea de diseñar, sobre la base de un gran consenso, un proyecto educativo nacional. Partiendo de las recomendaciones de la UNESCO, Juan aboga por un “nuevo contrato educativo-social entre Estado, Sociedad Civil y Educación, en la perspectiva de los cambios que están experimentando las instituciones democráticas y la propia educación como derecho, servicio y proceso de enseñanza-aprendizaje”. 

Gracias, Juan, por todo lo que has hecho por la educación nicaragüense. Gracias por tu compromiso ciudadano y cristiano con la educación. Gracias por tu pensamiento, por tu ejemplo y tu indoblegable optimismo. Gracias por cuanto ante tu crisis de salud, el educador que siempre ha abrigado tu persona se agigantó y nos enseñó que también es preciso “educar para situaciones límites, diciéndole siempre sí a la vida”. 

Managua, septiembre de 2004. 
 

 

Avellán Hector
 hectoravellan@hotmail.com
http://www.hectoravellan.com/index.html

Premio Alma Máter 96' en Poesía en el VII Festival Artístico Interuniversitario

Primer lugar en Poesía en los Primeros Juegos Florales Centroamericanos del 2000 

Héctor Avellán. Nació en Managua en 1973. Se graduó en Administración de Empresas, aunque no ejerce la profesión y se dedica, entre otros oficios, a impartir talleres de escritura. Sus poemas empezaron a aparecer en 1994 en La Prensa Literaria, 400 Elefantes y Artefacto, así como en otros suplementos y revistas literarias. Obtuvo en el año 2000 el Primer lugar en la Rama de Poesía de los Primeros Juegos Florales Centroamericanos .Avellán es un poeta abiertamente homoerótico que se niega a ser encerrado en un gueto y reclama, con total merecimiento, tan sólo ser llamado poeta, y punto. Ha publicado: Las ciruelas que guarde en la hielera 1994-1996 (poesía, editorial universitaria, UNAN-León2002) Y La mala uva, poemas (1996-2002) (poesía, CNE, 2003).Forma parte de la antología Los huérfanos de Rubén (2001).CRUCE DE POESÍA Nicaragua-El Salvador (Ediciones 400 elefantes, 2006) 

Héctor Avellán, Managua, Nicaragua 1973, "es autor de una poesía de varios timbres, lúdica o dramática. Poesía que, armada de ironía, se defiende del desamparo y el vacío de la cultura contemporánea. Palabras que se debaten entre la desmitificación y la pasión sincera".
La Tribuna, septiembre de 1997. 

Ha publicado dos libros de poesía, Las Ciruelas que guardé en la Hielera y La Mala Uva. Ha ganado el Premio Alma Mater en poesía en el Festival Artistico Interuniversitario de Nicaragua y el primer lugar en los Primeros Juegos Florales centroamericanos. Publica articulos de opinión en periodicos de Nicaragua. Se ha distinguido por ser un poeta muy activo en la defensa de los derechos para comunidades homosexuales y él mismo es el primer poeta abiertamente gay de Nicaragua. En Nicaragua tanto la homosexualidad como escribir sobre ella está prohibido en la constitución con la pena de cárcel de uno a dos años para quien la practique o para quien esciba o propagandice las relaciones entre personas del mismo sexo. 
 
 
 

 Mayo 2006
La Muerte de la Solidaridad
Desde los éxodos bíblicos, el mundo se mueve constantemente. Debido a la pobreza y marginación, que resultan de la falta de políticas integrales de desarrollo por parte de los gobiernos de nuestros países, muchas personas en el mundo nos vemos obligadas a abandonar nuestras familias para ir en busca de oportunidades de supervivencia. 

Miércoles 7 de Mayo de 2003
Carta pública a homosexuales y lesbianas de Nicaragua
Me permito, si me lo permite el amplio comité de censura de nuestro país, emitir, expresar, compartir y dedicar estas reflexiones principalmente a homosexuales y lesbianas nicaragüenses que se reconozcan como tales.

La Muerte de la Solidaridad

Entrevista en 7 DIAS (tomado de 7dias, agosto 2001)

Carta pública a homosexuales y lesbianas de Nicaragua
El Nuevo Diario

XII Encuentro Interuniversitario de Poesía
El Nuevo Diario

“Los huérfanos de Rubén”... poemas en inglés
La Prensa - Revista

Blanca y radiante va la Novia y sus solteros aún
La Prensa Literaria - Cuento Nicaragüense

El festival de lugares comunes
La Prensa Literaria - Cuento Nicaragüense

El último tren
La Prensa Literaria - Cuento Nicaragüense

Felicidades por otro encuentro
La Prensa Literaria - Cuento Nicaragüense

La bala que me hiera o herida de bala
La Prensa Literaria - Cuento Nicaragüense

Una aclaración y un desafío
La Prensa Literaria - Cuento Nicaragüense

Entre el hacer o hacerse a un lado
La Prensa Literaria - Ensayos

Huérfanos de Rubén
La Prensa Literaria - Ensayos

Desierto
La Prensa Literaria - Poesía Nicaragüense

Edicto
La Prensa Literaria - Poesía Nicaragüense

Estado del tiempo
La Prensa Literaria - Poesía Nicaragüense

Sueño de una noche de invierno
La Prensa Literaria - Poesía Nicaragüense
 
 
 

 

AYÓN ALFONSO

(1858-1944)
Dolores Dubón Portocarrero se casó con Alfonso Ayón
El doctor Alfonso Ayón (1858-1944). Abogado, historiador y ensayista, nacido en León. Hijo del historiador Tomás Ayón, cuya obra completó en el tercer tomo. Fue magistrado de la Corte de Occidente y Ministro de Gobernación. Publicó un catecismo de historia de Centro América, filología al por menor. J. Andrés Urtecho editó un libro sobre los escritos varios de Tomás y Alfonso Ayón. 

Fundador de La Academia Nicaragüense de la Lengua fue fundada hace 75 años por el doctor Carlos Cuadra Pasos; Monseñor José Antonio Lezcano y Ortega, Arzobispo de Managua, doctor Luis H. Debayle, doctor Pedro Joaquín Chamorro Zelaya, doctor Francisco Paniagua Rivas, doctor Alfonso Ayón y el doctor Manuel Maldonado. 

Al parecer, el uso de mengala comenzó a generalizarse más que el de mengalo. El primero en registrar el término, a principios del siglo XX, fue Alfonso Ayón, sin precisarlo: "Mengala: mujer joven de humilde condición social". 

En  el periodo 1913-1917 fué Secretario del Interior, Justicia, Policia y caridades,  Presidente Adolfo Diaz 

El Ateneo (1881-82)
El Ateneo, órgano de la sociedad del mismo nombre, convocó a los más cultos intelectuales leoneses presididos por Tomás Ayón (1820-1887). La tendencia de esta revista era científico-literaria, predominando el positivismo. 
Editado en la imprenta de Justo Hernández, El Ateneo alcanzó siete números. Colaboraron en sus páginas, Rubén Darío (con sus ocasionales e inspiradas composiciones de "poeta civil") y, sobre todo, el Presidente de la sociedad Tomás Ayón, quien teorizó sobre estética (el arte y la belleza, el gusto, el estilo y la razón en literatura). La revista estaba a cargo de Alfonso Ayón (1858-1944).

En su estudio crítico de los Vicios de nuestro lenguaje, Alfonso Ayón establecía que a ellos les preocupaba la corrupción que invadía al castellano, originada en parte por la falta de sólidos estudios para la carrera de letras y la escasa enseñanza del mismo idioma. En el fondo, como su colega Barreto, se interesaba menos por la lengua misma que por sus incorrecciones y barbarismos. Por eso el último, en su segunda obra, amplió su campaña didáctica a la ortografía; de manera que Ayón anotaba en el prólogo correspondiente: “Habiendo elegido el señor Barreto el método de ejercicios y preguntas, como muy adecuado al fin práctico a que destina el libro, ha cuidado de no confundir la parte teórica con la propiamente preceptiva, dedicando a la primera un capítulo especial”. Más aún: los Ejercicios ortográficos (1900) de Barreto contenían un “Catálogo de más de seiscientas voces que ordinariamente se escriben mal en Nicaragua”.

2-3.- MARIANO BARRETO (1856-1927) Y ALFONSO AYÓN (1858-1944): DISCÍPULOS LEONESES DE CUERVO Y BARALT
Jorge Eduardo Arellano
Fue en la penúltima década del siglo XIX, mientras se desarrollaba un ambiente cultural propicio, que se consolidó en León la afición al filologismo, introducido -como lo señaló Rubén Darío en 1909- por influjo colombiano. "En un tiempo, cuando a Bogotá se le llamaba Atenas de América, fueron aquellos países -Darío se refería a los de Centroamérica, y particularmente a Nicaragua- como dependencias académicas de Colombia y Venezuela" (El viaje a Nicaragua e intermezo musical, 1909). Tal fenómeno se daba en otras ciudades del país, pero tenía en la metrópoli sus representantes más tenaces.

El principal de ellos, Mariano Barreto, recordaba en 1900 que cuando llegaron a nuestro país las Apuntaciones críticas del lenguaje bogotano de Rufino José Cuervo (1844-1911). Barreto aludía nada menos que a la obra fundacional de la dialectología hispanoamericana (las Apuntaciones citadas, aparecidas entre 1867 y 1872) del colombiano Cuervo y el Diccionario de Galicismos, o sea de las voces, locuciones y frases de la lengua francesa que se han introducido en el habla castellana moderna, con el juicio crítico de las que deben adoptarse, y la equivalencia castiza de las que no se hablen en este caso (Madrid, 1855), del venezolano Rafael María Baralt (1810-860). Sin embargo, la edición que llegaría a Nicaragua debió ser la publicada en Caracas, 1874.

El mismo Barreto disponía de casi un centenar de obras, comenzando con la duodécima edición del Diccionario de la Lengua Española (1884 y 1888), para seguir los pasos de ambos sudamericanos, secundado por Alfonso Ayón, prologuista de sus dos primeros libros que destinaba "a las personas incultas". Barreto y Ayón, en consecuencia, asumieron el papel de acérrimos y entendidos defensores de la lengua española en ese "humilde pedazo de la tierra americana" que era Nicaragua.

Como se ve, un profundo amor a la lengua española, de la cual se derivaba una convicción "antigalaparlista", motivó a los citados filólogos leoneses para mantener una campaña por la conservación castiza de la misma lengua. En concreto, su práctica consistía en identificar las incorrecciones frecuentes del habla y redacción populares. Tal práctica se hacía con el fin de preservar la "pureza" del idioma español y coleccionar vocablos, rastreando sus procedencias y ejemplificando su uso correcto con fragmentos de grandes escritores.

Esta labor, compartida por ilustres filólogos hispanoamericanos de la época, dio su primer gran fruto en la obra Vicios de nuestro lenguaje (1893) de Mariano Barreto, cuya importancia filológica es similar a la del Diccionario abreviado de galicismos, provincialismos y correcciones (1887) del colombiano Rafael Uribe y anterior al Diccionario de provincialismos y barbarismos centroamericanos (1910) del salvadoreño Salvador Salazar García.

En su estudio crítico de los Vicios de nuestro lenguaje, Alfonso Ayón establecía que a ellos les preocupaba la corrupción que invadía al castellano, originada en parte por la falta de sólidos estudios para la carrera de letras y la escasa enseñanza del mismo idioma. En el fondo, como su colega Barreto, se interesaba menos por la lengua misma que por sus incorrecciones y barbarismos. Por eso el último, en su segunda obra, amplió su campaña didáctica a la ortografía; de manera que Ayón anotaba en el prólogo correspondiente: "Habiendo elegido el señor Barreto el método de ejercicios y preguntas, como muy adecuado al fin práctico a que destina el libro, ha cuidado de no confundir la parte teórica con la propiamente preceptiva, dedicando a la primera un capítulo especial". Más aún: los Ejercicios ortográficos (1900) de Barreto contenían un "Catálogo de más de seiscientas voces que ordinariamente se escriben mal en Nicaragua".