Por la no re-elección presidencial en Nicaragua.
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Fruto Chamorro - José Ma. Estrada  - Francisco Castellón  - Nazario Escoto - Patricio Rivas  - Fermín Ferrer  -
William Walker  - Máximo Jerez y Tomás Martínez  - Tomás Martínez - Fernando Guzmán -Vicente Cuadra
-Pedro J. Chamorro  - Joaquín Zavala  - Adán Cárdenas  -  Evaristo Carazo  -Roberto Sacasa - José Santos Zelaya, 
José Madriz  - Juan José Estrada  - Adolfo Díaz  -Emiliano Chamorro  - Diego M. Chamorro  - Bartolomé Martínez  -
Carlos José Solórzano - Sebastián Uriza  -José María Moncada  -Juan Bautista Sacasa  -Carlos Brenes J. 
-Anastasio Somoza  G. - Leonardo Argüello  - Benjamín Lacayo Sacasa  -Víctor M. Román y Reyes  - Luis Somoza D,
Dr. Rene Schick Lorenzo Guerrero, Anastacio Somoza D, Francisco Urcuyo  Daniel Ortega S, Violeta Chamorro,
Arnoldo Aleman, Enrique Bolaños.


José Arnoldo Alemán Lacayo
 

* 23 de enero de 1946, Managua.

De nuevo en Nicaragua la tradición política "estado botín", se hizo hueco de las paginas de los periódicos de medio mundo. El ex presidente Arnoldo Alemán, sus familiares y ex funcionarios fieles eran acusados por la juez Juana Méndez por los delitos de lavado, fraude, malversación y asociación para delinquir. La Juez razonó sus autos de cárcel para cada uno de los acusados y conmovió al país al abrir por primera vez en la historia, aparte del lavado, causas por delitos electorales. De los acusados por estos delitos quien no se encontraba ya fuera del país gozaba de inmunidad parlamentaria, Arnoldo Aleman, cacique del PLC y presidente de la asamblea nacional, gozaba del apoyo de sus incondicionales diputados, por lo que refugiado en su escaño, veía de lejos su perdida de inmunidad.

La arrogancia del grupito de Arnoldo Aleman que saquearon a Nicaragua en éste período que es catalogado como el mas oscuro y perverso, una politica de Caudillos ladrones Una Mafia Gobernando al pais.



La manera en la que saquearon el estado fue a través de la Fundación Democrática Nicaraguense ubicada en Panamá. Esta fundación supuestamente creada para apoyar al liberalismo nicaragŸense recibía del estado grandes sumas de dinero que servían para pagar grandes sobresueldos a los diputados liberales, pagar la campaña electoral de este partido y por supuesto su enriquecimiento personal.







El primer paso para que desapareciera la inmunidad de Aleman era romper el poder que ostentaba en la junta directiva del poder legislativo, donde seis de sus siete miembros le eran fieles. Esto se logra el 19 de septiembre gracias a la nueva mayoría conseguida con los votos de los 38 diputados del FSLN, el diputado conservador, los fieles a Bolaños, y los tres diputados Arnoldistas quienes quizás vendieron su lealtad por ostentar cargos en la nueva junta directiva que conduciría la Asamblea Nacional. Alemán anteriormente había suspendido la sesión de ese día, y como no funcionó intentó hasta el último momento lograr algún pacto político que le salvara el cuello mandando a unos de sus fieles diputados a la sesión. Este día recibían la noticia en la calle miles de nicaraguenses que convocados por el FSLN, acudían hasta la asamblea nacional en una gran marcha contra la corrupción, y que celebraron después de una larga y tensa espera la noticia de la destitución de la antigua junta directiva. También aprovechó para salir del país María Dolores Alemán (hija de Arnoldo Aleman), camino de Costa Rica donde la esperaba su esposo Jerónimo Gadea que al igual que ella tiene causas pendientes con la justicia nicaraguense. La inmunidad de Alemán se veía amenazada y pronto convocó una manifestación en su apoyo donde acudían más de 15 mil personas.



El fiscal general de República Julio Centeno denuncia el 30 de octubre ante la secretaria general de la Corte Suprema de Justicia que tanto el presidente de la república Enrique Bolaños como su vicepresidente José Rizo habían violado la ley electoral durante las elecciones del año 2001, al ocultar que recibían fondos de actos ilícitos para financiar la campaña política del Partido Liberal Constitucionalista. Estos fondos provenían de la Fundación Democrática NicaragŸense, por lo que los propios delitos por los que ya había sido acusado Alemán saltaban ahora al supuesto líder de la lucha contra la corrupción, que presumía de doblegar al cacique Alemán. Es la primera vez en la historia que el presidente de un país se puede ver sometido a penas de 4 a 25 años de prisión, y la primera vez que un partido en el poder puede perder su personalidad jurídica.

Muy pronto Bolaños saldría a su defensa renegando de su inmunidad para que sea juzgado por los presuntos delitos de los que se le acusaba, y dar ejemplo a algunos de su partido, pero pronto se echó para atrás.
De todo esto el gran beneficiado es el FSLN, quien ahora cuenta con mayor representación en la junta directiva del poder legislativo y con el control del poder judicial (instrumento que en estos momentos le viene muy bien).

Este viernes 15 de noviembre estamos a la espera de la comisión para la desaforación de Alemán, que esperamos se lleve a cabo. El Estado de Nicaragua aun espera de su Presidente y de muchos de sus allegados que se le devuelva la plata que ellos recibieron en concepto de sobresueldos (unos 10 millones de dólares). También espera que la lucha contra la corrupción limpie este estado donde la robadera, la impunidad y la corrupción, estan a la orden del día, mientras miles de jornaleros cafetaleros están abandonados a su suerte en los plantones de Matagalpa y miran como sus hijos mueren de hambre sin que el gobierno les ofrezca ninguna solución.
 
 
 



Hijo del Arnoldo Alemán Sandoval, oficial del Gobierno del dictador Anastasio Somoza Debayle, recibió su formación escolar en el Instituto Pedagógico La Salle de Managua y perteneció a las juventudes somocistas. En 1967 se tituló en Leyes por la Universidad Nacional Autónoma (UNAN) de León, con especializaciones en Integración Económica Regional y Derecho Bancario y Mercantil. Entre 1968 y 1979 trabajó como abogado y notario para entidades comerciales y financieras de Nicaragua, entre ellas Inversiones Nicaragüenses de Desarrollo, S.A. (INDESA), una de las primeras corporaciones nacionalizadas (septiembre de 1980) por la Junta de Gobierno salida de la revolución de 1979 y dominada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).



En 1980 fue arrestado en el curso de una redada contra supuestos contrarrevolucionarios y pasó nueve meses en prisión; esta experiencia intensificó su resentimiento al régimen autoritario del FSLN, sobre todo porque coincidió con la muerte de su padre en Miami, a cuyo sepelio en Managua no se le permitió asistir. A su liberación, pasó una temporada en Estados Unidos para excusar nuevas represalias.

A su regreso a Nicaragua, Alemán se integró de lleno en las actividades gremiales y por ende en las políticas, en unos años de agudos enfrentamientos entre la patronal y el Gobierno sandinista. Fue miembro del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP, 1988-1990), vicepresidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (UPANIC, 1986-1990), así como presidente de la Asociación de Cafetaleros de Managua (1983-1990), de la Unión de Cafetaleros de Nicaragua (UNCAFENIC, 1986-1990), de la Federación de Municipios de América Central (1992-1993) y de la Federación Municipal de Ciudades de Centroamérica (1993-1995). Al mismo tiempo, estuvo presente en el ámbito académico como conferenciante en las universidades de Tulane e Internacional de Florida, en Estados Unidos.

Entre 1990 y 1991, y de nuevo de 1993 a 1996, se desempeñó como secretario general del derechista Partido Liberal Constitucionalista (PLC), una de las 14 formaciones integrantes de la Unión Nacional Opositora (UNO) que llegó al Gobierno tras las elecciones del 25 de febrero de 1990. El PLC fue fundado en 1968 con el nombre de Movimiento Liberal Constitucionalista (MLC) por el ex ministro de Educación Ramiro Sacasa Guerrero en protesta por la decisión de Somoza de presentarse a la reelección en 1974, y tras la revolución se mantuvo en la oposición al Gobierno sandinista, siendo uno de los partidos que boicoteó las elecciones generales de noviembre de 1984 dentro de la Coordinadora Democrática Nicaragüense (CDN). Alemán tomó las riendas de un partido de notables con muy escasa implantación social y lo terminó convirtiendo en la primera fuerza del país.

En mayo de 1990 fue elegido alcalde de Managua tras dos meses de servir como concejal. Como primer edil, lanzó un plan de desarrollo urbanístico que hizo un profundo lavado de cara a una ciudad en buena parte desarticulada aún desde el ruinoso terremoto de 1972. A raíz de la desintegración de la UNO en 1992-1993, Alemán, conocido como El Gordo por su oronda anatomía y cuyas obras de reconstrucción capitalinas le estaban aparejando popularidad en la ciudadanía de a pie no obstante las sospechas de irregularidades en la gestión municipal, expresó acerbas críticas a la gestión de la presidenta Violeta Barrios de Chamorro por contemporizar con los sandinistas en la oposición.

El 1 de septiembre de 1995, como requería la ley, dimitió del puesto de alcalde para preparar su candidatura a la Presidencia de la República en las elecciones de 1996 por la Alianza Liberal (AL), una renovada coalición conservadora lanzada en diciembre de 1994 y de la que era su presidente. Además del PLC, formaban parte de AL los partidos Neoliberal (PALI), Liberal Independiente de Unidad Nacional (PLIUN) y Liberal Nacionalista (PLN), todos ellos herederos del histórico Partido Liberal de comienzos de siglo, convertido luego, como Partido Liberal Nacionalista, en instrumento de poder de la familia Somoza. El nuevo PLN, concretamente, aludía al somocismo como una opción política viable.

Posteriormente se integraron en la AL el Partido Unionista Centro Americano (PUCA), Convergencia Liberal y Conservadores por la Democracia. Su papeleta electoral "Por un cambio sin violencia" fue en parte financiada por la comunidad nicaragüense residente en Miami y por el exilio cubano de signo más intensamente anticastrista, en una expresión de sus buenas relaciones con la Fundación Cubano-Americana de Jorge Más Canosa. La campaña estuvo caracterizada por la batalla ideológica y las advertencias por los aspirantes de grandes calamidades en caso de ganar el oponente.

En este clima enrarecido se produjo el 25 de enero de 1996 un intento de asesinato contra Alemán, cuando unos individuos armados dispararon contra su comitiva en la localidad de Wiwilí, a 300 kilómetros del norte de Managua; en el atentado resutó muerto un escolta y otros tres acompañantes resultaron gravemente heridos, pero Alemán salió ileso.

En las elecciones del 20 de octubre Alemán se impuso con el 51% de los votos sobre Daniel Ortega Saavedra, candidato del FSLN y ex presidente de la República. Éste, que con un lenguaje apocalíptico había tildado a Alemán de candidato "liberal-somocista", cuestionó los resultados, pero el 23 de noviembre el Consejo Electoral Supremo los ratificó, pudiendo Alemán tomar posesión de su puesto el 10 de enero de 1997 en sustitución de Chamorro con un mandato quinquenal y en presencia de siete jefes de Estado. El flamante mandatario formó un gobierno apoyado por AL, el Partido de la Resistencia Nicaragüense (PRN) y UNO 96.

Con un programa económico ultraliberal, que contemplaba ambiciosas reformas estructurales y la creación de medio millón de puestos de trabajo en el sector privado, y él mismo definido como "progresista" por propugnar la superación del presente estado de cosas, Alemán tenía ante sí los aún no resueltos problemas de la restitución o reventa a precios reales de las propiedades expropiadas durante el régimen sandinista, la reinserción de los combatientes de la guerra civil y la rampante violencia social.

En el primer punto hubo de cooperar con el partido de Ortega, sin cuyo aval quedó claro que no podría gobernar, al que ofreció un diálogo nacional "sin agenda ni condiciones". Pero el antagonismo ideológico hizo muy difíciles las relaciones, además de que determinados sectores de AL ligados al pasado somocista se sintieron decepcionados por las componendas de un presidente que antes de las elecciones había hecho bandera de la devolución a sus antiguos dueños de las propiedades confiscadas.

Por su parte, los sandinistas acusaron a Alemán de fomentar la reaparición de las "dos Nicaraguas" y de pretender destruir las conquistas sociales posteriores a la revolución, en particular todo lo referente a la reforma agraria. Luego de organizar una importante movilización social, a lo largo de 1997 le obligaron a pactar con ellos la renuncia a buena parte de sus proyectos de devolución de latifundios. Con todo, el 27 de diciembre de 1997 el Gobierno anunció con satisfacción que los últimos 500 recontras, antiguos miembros de la Resistencia Nacional o Contra que no se plegaron a los acuerdos de 1990, habían entregado las armas para acogerse a las medidas de integración social.

El Gobierno de Alemán acordó con el FMI y otros acreedores internacionales la condonación de un 80% de la deuda nacional a cambio de aplicar un ajuste estructural. Por otro lado, la positiva tendencia de crecimiento económico (5% en 1998 y 1999 y un punto más en 2000), que sin embargo no alteró un ápice el ominoso registro del PIB per cápita, el segundo más bajo de América tras Haití, y en la que fue instrumental el rápido desarrollo de las maquiladoras taiwanesas, se vio sólo parcialmente afectada por los sucesivos desastres naturales, como las erupciones volcánicas, las sequías provocadas por el fenómeno meteorológico de El Niño y, revistiendo mayor gravedad, el huracán Mitch, que a su paso en noviembre de 1998 causó un millar de muertos y arrasó extensas zonas agrícolas. A comienzos de 2000 se registró una reducción sustancial del déficit presupuestario, hasta el 35%, pero a cambio la inflación se duplicó al 10%, mientras que el desempleo superó el 20% de la población activa.

En abril de 1999 el descontento con la administración de Alemán, acusado a diestra y siniestra de incumplir sus promesas, revivió con fuerza en una ola de disturbios y protestas laborales, sobre todo en el sector del transporte, de tal magnitud que el presidente ordenó al Ejército la vigilancia de instituciones y edificios gubernamentales. Alemán vio desplomarse su popularidad y por añadidura se encontró con que la Contraloría de la Nación le exigía explicaciones por el aumento de su patrimonio privado en un 900% coincidiendo con su ejercicio presidencial. Ante el cariz que tomaba la protesta, el de una muy inquietante fractura social, Alemán optó por congelar la liberalización del transporte público y mantener los subsidios a los combustibles.

En el plano exterior, Alemán participó en las cumbres Iberoamericanas anuales, excepto la que tuvo lugar en La Habana en noviembre de 1999, en muestra de disconformidad con el régimen cubano, con el que Nicaragua no mantiene relaciones debido a su supuesto intervencionismo durante los años del dominio sandinista. También asistió a las de presidentes centroamericanos, como la celebrada en San José, Costa Rica, el 8 de mayo de 1997, a la que se unió Bill Clinton. Él hizo de anfitrión en Managua de una reunión extraordinaria que tuvo lugar el 3 de septiembre de 1997 y de la que salió una Declaración sobre la puesta en marcha de una Unión Centroamericana a través de un proceso "gradual y progresivo" y sin plazos definidos.

El 8 de marzo de 1999 Alemán recibió a su homólogo estadounidense en el curso de su gira por la región y el 18 de diciembre de 1997 hizo lo propio con el de México, Ernesto Zedillo, para la firma de un tratado de libre comercio bilateral, en vigor el 1 de julio de 1998 y el segundo que México suscribía con un Estado centroamericano tras el de Costa Rica

El análisis general es que la proyección diplomática del Gobierno de Alemán estuvo fuertemente condicionada por los ásperos contenciosos comerciales y territoriales con Honduras, sólo algunos de los varios pleitos protagonizados por Managua que han amenazado con retrasar la integración regional. La sensación de privilegio de los tratos con Estados Unidos apunta al hecho cierto de que a finales de la década de los noventa la potencia norteamericana recuperó la condición de principal socio comercial de Nicaragua.

En el último tramo de su mandato Alemán estuvo muy pendiente de la política interna del PLC con motivo de la definición del candidato para sucederle en los comicios generales del 4 de noviembre de 2001. En la Convención General celebrada el 28 de enero de ese año salió elegido Enrique Bolaños Geyer, antiguo presidente del COSEP y teórico número dos del ejecutivo desde 1997 como vicepresidente de la República.

Provecto y moderado, Bolaños había presentado hasta entonces un bajo perfil político y con motivo de su postulación había intentado distanciarse de la imagen de corrupción de la administración. Los observadores opinaron que Alemán dio luz verde a la designación de un dirigente que no pertenecía a su círculo íntimo de allegados pero que tampoco tenía mácula ante el electorado, a cambio de tener manos libres para elaborar las listas de candidatos a diputados, en las que significativamente figuraron más de doce parientes sanguíneos o políticos, entre ellos una hija, un hermano, su suegro y dos sobrinos.

Aunque el 11 de julio de 1998 había cedido la presidencia de la Junta Directiva Nacional al hasta entonces secretario general, Leopoldo Navarro Bermúdez, su control sobre el partido se mantuvo inalterable, hecho válido también por lo que respecta a los sucesores de Navarro cuando este sustituyó a Bolaños en la Vicepresidencia de la República.

La cuestión de la "limpieza" del aspirante liberal era muy pertinente porque esta vez los sandinistas, confiados en lo que decían las encuestas, se disponían a volver al poder. La precampaña electoral, calentada por la inesperada beligerancia de Bolaños, ayudó a remover la vieja animosidad entre Alemán y el FSLN, que el pacto político alcanzado en enero de 2000 para reformar la Constitución y la Ley Electoral al objeto, según los observadores críticos, de salvaguardar sus respectivas parcelas de poder e intereses corporativos, sólo había maquillado. En mayo de 2001 el partido de Ortega demandó al mandatario ante un juzgado managüense por injurias y calumnias en relación con unas declaraciones suyas en las que relacionó a los sandinistas con los recientes asesinatos ocurridos en el norte del país por una misteriosa organización político-delictiva.

La cuestión de la verdadera transformación ideológica de Ortega, acusado por Bolaños de seguir fiel al socialismo revolucionario y de tener amistad con dirigentes comunistas y subversivos, con el "efecto del 11 de septiembre" flotando en el ambiente, opacó los aspectos sombríos de la gestión de Alemán sobre los que Bolaños prefirió no pronunciarse: el dramático empeoramiento de los estándares vitales de la población sin recursos, con la multiplicación de enfermedades y fallecimientos por desnutrición, y la convicción general de que el entorno de familiares, amigos y "testaferros" del presidente había hecho inmensas fortunas a través del tráfico de influencias, los sobornos y la malversación del erario público.

El ex vicepresidente de la República con Chamorro, Virgilio Godoy, declaró que Alemán y los suyos habían "robado con más rapidez que durante la dictadura de Anastasio Somoza", y el diputado conservador Leonel Teller calculó que Alemán había amasado en el ejercicio de su cargo unos 250 millones de dólares. Particular irritación provocaron en la opinión pública los gastos suntuarios del presidente, por contraste con la paupérrima situación que aquejaba a dos tercios de los nicaragüenses. El protagonista de estas polémicas siempre desmintió haberse valido de su puesto para acrecentar sus rentas y las de sus colaboradores y contraatacó con sus propias y virulentas acusaciones.

En las elecciones del 4 de noviembre de 2001 se impusieron con más rotundidad de la esperada el PLC y Bolaños, que recibió la banda presidencial el 10 de enero de 2002. Sólo un día antes, el mandatario saliente demostró a las claras que iba a mantener intacto su ámbito de poder al margen de las prerrogativas e iniciativas de su antiguo vicepresidente con la elección de Óscar Moncada para presidir la Asamblea Nacional frente al hombre preferido por Bolaños, Jaime Cuadra Somarriba: salvo dos, todos los diputados del PLC se alinearon con el "candidato" alemanista.

Según medios locales, al frente de la bancada del PLC Alemán continuará pactando con Ortega la aprobación parlamentaria de las decisiones económicas, puenteando si es necesario a Bolaños, para seguir gobernando el país desde el poder legislativo; él mismo no descarta presentarse a las presidenciales de 2006.

El ex presidente nicaragüense ha participado en diversos foros internacionales de gestión municipal y tiene en su haber la Orden Nacional al Mérito del Gobierno colombiano y la Orden de Isabel la Católica del Gobierno español, entre otras distinciones. El 23 de octubre de 1999 terminó una viudedad de nueve años casándose con María Fernanda Flores Lanzas, una maestra de 30 años hija de exiliados nicaragüenses de las familias Somoza y Lovo; la primera esposa de Alemán y madre de sus cuatro hijos mayores (dos varones y dos hembras, a los que sumó la niña tenida con su segunda esposa en 2000), María Dolores Cardenal Vargas, sobrina de los sacerdotes sandinistas Ernesto y Fernando Cardenal, falleció en octubre de 1989 víctima de un cáncer.
(Última actualización: 14 enero 2002)
Alemán impuso récord
con tres ingresos

• Ortega también recibe dos, pero traspasa sueldo a Jarquín

Arnoldo Alemán

A inicios del año pasado, el ex mandatario Arnoldo Alemán estableció un récord nacional al tener 3 sueldos del Estado. Además de su salario como diputado, y otras prerrogativas como presidente de la Asamblea Nacional, gozaba el privilegio de la pensión presidencial y el sueldo del diputado al PARLACEN.

A raíz de la desaforación de Alemán, la Junta Directiva del Parlamento le suspendió al ex mandatario sus 2 sueldos de diputado, pero siempre devenga su pensión como ex presidente, confirmó Tardencilla. “El estatuto (del Parlamento) ordena que los diputados van a recibir sus ingresos en razón del cargo que están ejerciendo”, aseveró.

En el caso del ex presidente Ortega, también recibe 2 ingresos estatales: su sueldo como diputado y su pensión como ex mandatario. Pero su suplente permanente, el legislador Agustín Jarquín, asegura que Ortega le traspasa a él su sueldo de parlamentario. “Una vez que esté aprobada la legislación, que yo espero que va a ser este año, tendrá que tomar una decisión de renunciar formalmente a uno de los 2”, dijo.

Irónicamente, en la actualidad sólo el presidente Enrique Bolaños recibe dos ingresos de parte del Estado en su condición de gobernante, un Presidente que prometió acabar con la doble planilla.

En la actualidad existen 3 iniciativas en la Asamblea Nacional para reformar dicha legislación. Según Tardencilla, existen buenos indicios para regular el tema: “Ya empezamos a dar muestras cuando eliminamos las pensiones con el 100 por ciento del último ingreso para los ex magistrados de la Corte Suprema de Justicia y los enviamos al sistema normal de pensiones, que es el techo máximo”.
 



 

La herencia de Arnoldo Alemán Lacayo
Gustavo-Adolfo Vargas*
 

La administración de Arnoldo Alemán Lacayo y sus cómplices, representó uno de los periodos presidenciales más infamantes de la historia política nicaragüense. En escasos cinco años de gobierno, llevó a Nicaragua al deshonroso récord de ser uno de los países más corruptos de América Latina y el Mundo, llegando a construir una cleptocracia que todavía funciona. 
 
 

La herencia de la administración Alemán Lacayo es más grave que nuestra reputación internacional de país corrupto, es la descomposición ética y moral de nuestros conciudadanos, que obligados por la pobreza, comenzaron a ver la corrupción como parte del sistema de gobierno. La clase dirigente, tanto seglar como eclesiástica, participaron directa o indirectamente en ella. 
 
 

Del gobierno Alemán Lacayo también heredamos una corrupción institucionalizada, que se transformó en una cleptocracia: con sus jerarquías, códigos, usos, costumbres, honores; en fin, su propia cultura. Nos dejó sumidos en un inmenso caos moral, en donde la honestidad es vista como una extravagancia de utopistas y soñadores. 

El divorcio entre la moral y la política ha causado mucho daño a nuestra sociedad. Si hay una acción humana que, por su trascendencia social, debe estar rigurosamente sometida a la moral, ésa es la política. Todas las acciones humanas deben estarlo. Pero con mayor razón la de conducir los destinos de los pueblos. 

El gobierno Bolaños Geyer, desde su llegada al poder, trató de enfrentar el problema de la corrupción heredado del anterior, del cual fue vice-presidente y responsable del Comité Nacional de Integridad. Empero, muy pronto se dio cuenta que “todos estaban enfermos”, que la cleptocracia fundada por su antecesor tenía raíces profundas en el pasado, que el régimen alemancista era una especie de restauración del somocismo sin somozas y que la medicina podía resultar peor que la enfermedad. 

El nuevo y flamante Presidente que auto-alaba su supuesta eficiencia empresarial, como uno de sus principales atributos, ofreció lanzar un “juego perfecto” (el beisbolerismo es otro de sus atributos). Sin embargo, hasta ahora, lo único que ha hecho es sobrevivir, y obedeciendo un imperativo práctico se ha dedicado a contrarrestar el poder, todavía real, de su mentor Arnoldo Alemán Lacayo, que amenazaba con convertirlo en un presidente títere. 

El pueblo nicaragüense estaba dispuesto a ignorar la posición antiética de Bolaños Geyer durante el Gobierno de Alemán Lacayo, que lo hacía cómplice o al menos encubridor de sus desmanes, con tal de iniciar la construcción de un nuevo orden de cosas. Es decir, el pueblo llegó a morder la carnada de la llamada “Nueva Era”. El pueblo deseaba acabar con la impunidad de los corruptos, desatar los nudos que mantenía unidos solidariamente a todos los implicados y que se aplicara, al fin, la justicia. 

El pueblo está claro que la deshonestidad y la conducta no ética de los funcionarios públicos y la empresa privada, constituyen un grave peligro para los principios y valores de la sociedad civil y el gobierno, que socava la confianza de los ciudadanos e impide la construcción de un Estado de Derecho. Está claro que la corrupción gubernativa, erosiona la autoridad, afecta la credibilidad de los órganos de poder y se convierte en una de las asechanzas más peligrosas contra la gobernabilidad democrática de una Nación porque corroe los valores éticos-sociales sobre los que descansa la organización comunitaria. 

El gran desafío del autollamado Gobierno de la Nueva Era, era luchar contra esa Hidra de la corrupción heredada de su antecesor. Pero, ¿cómo luchar contra ese monstruo si se es parte de él?, ¿cómo construir la Nueva Era con los mismos funcionarios corruptos servidores del anterior gobierno? 

En su lucha por la sobrevivencia, igualmente que por vocación y formación, el actual titular del Ejecutivo ha caído en la trampa de un estéril administrativismo providencialista, confiando más en el más allá y en un imperio global que nos ignora, que en su propio pueblo, olvidándose que la función de un gobierno requiere de una visión que sea capaz de generar aspiraciones y sueños colectivos. 

El actual titular del Ejecutivo ha olvidado que para gobernar se requiere una credencial ética, una legitimidad de origen o adquirida. Sólo así puede nacer en los gobernados la obligación moral de la obediencia. Mandar es hacerse creer, tener crédito, suscitar confianza. El Poder descansa sobre un sistema de creencias. ¿Podrá el pueblo de Nicaragua creer en su Presidente? ¿Podrá el pueblo de Nicaragua olvidar el travestismo político de sus actuales dirigentes? Las últimas encuestas realizadas parecen indicar que no. 
 

* Jurista, Politólogo y Diplomático. 
 
 
 

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Diario Barricada, y recopilación de Aldo Díaz Lacayo 
 
 
 

Fruto Chamorro - José María Estrada  - Francisco Castellón  - Nazario Escoto - Patricio Rivas  - Fermín Ferrer  - William Walker  - Máximo Jerez y Tomás Martínez  - Tomás Martínez - Fernando Guzmán - Vicente Cuadra - Pedro Joaquín Chamorro  - Joaquín Zavala  - Adán Cárdenas  -  Evaristo Carazo  - Roberto Sacasa - José Santos Zelaya  - José Madriz  - Juan José Estrada  - Adolfo Díaz  - Emiliano Chamorro  - Diego Manuel Chamorro  - Bartolomé Martínez  - Carlos José Solórzano - Sebastián Uriza  - José María Moncada  - Juan Bautista Sacasa  - Carlos Brenes Jarquín   - Anastasio Somoza García  - Leonardo Argüello  - Benjamín Lacayo Sacasa  - Víctor Manuel Román y Reyes  - Luis Somoza Debayle, Dr. Rene Schick Lorenzo Guerrero, Anastacio Somoza Debayle, Daniel Ortega Saavedra, Violeta Chamorro, Arnoldo Aleman, Ing. Bolaños.