Por la no re-elección presidencial en Nicaragua.
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Fruto Chamorro - José Ma. Estrada  - Francisco Castellón  - Nazario Escoto - Patricio Rivas  - Fermín Ferrer  -
William Walker  - Máximo Jerez y Tomás Martínez  - Tomás Martínez - Fernando Guzmán -Vicente Cuadra
-Pedro J. Chamorro  - Joaquín Zavala  - Adán Cárdenas  -  Evaristo Carazo  -Roberto Sacasa - José Santos Zelaya, 
José Madriz  - Juan José Estrada  - Adolfo Díaz  -Emiliano Chamorro  - Diego M. Chamorro  - Bartolomé Martínez  -
Carlos José Solórzano - Sebastián Uriza  -José María Moncada  -Juan Bautista Sacasa  -Carlos Brenes J. 
-Anastasio Somoza  G. - Leonardo Argüello  - Benjamín Lacayo Sacasa  -Víctor M. Román y Reyes  - Luis Somoza D,
Dr. Rene Schick Lorenzo Guerrero, Anastacio Somoza D, Francisco Urcuyo  Daniel Ortega S, Violeta Chamorro,
Arnoldo Aleman, Enrique Bolaños.

 
 

Nacida Violeta Barrios Torres
* 18 de octubre de 1929, departamento de Rivas.

Una de los siete hijos de una familia de terratenientes y rancheros, recibió su educación en Estados Unidos en dos selectos colegios católicos, en San Antonio, Texas, y Southside, Virginia, donde tomó clases de secretaria antes de interrumpir los estudios por la repentina muerte de su padre.

De vuelta a Nicaragua, en 1951 contrajo matrimonio con Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, periodista, dirigente de la burguesía conservadora y con el tiempo uno de los más destacados opositores al régimen de Anastasio Somoza Debayle como líder de la Unión Democrática de Liberación (UDEL). Chamorro, que para muchos era la alternativa de Estados Unidos para presidir el país en lugar de su desacreditado protegido, sufrió varios encarcelamientos y fue finalmente asesinado el 10 de enero de 1978, todo indicó, por los secuaces del dictador. El trágico suceso supuso la entrada en política de la viuda, que hasta entonces había permanecido en un discreto segundo plano.

A raíz del triunfo de la revolución sandinista en 1979, Violeta figuró, en representación de la UDEL, en la primera Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN), constituida el 18 de julio y también integrada por: Daniel Ortega Saavedra, comandante del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN); Moisés Hassán Morales, del pro-sandinista Frente Patriótico Nacional (FPN); el empresario liberal Luis Alfonso Robelo Callejas, del Movimiento Democrático Nicaragüense (MDN), y el intelectual socialdemócrata Sergio Ramírez Mercado, por el Grupo de los Doce.

No obstante, ella presentó la dimisión el 19 de abril de 1980 en desacuerdo con la orientación marxista de la JGRN y el incumplimiento de los compromisos, pactados en la ciudad costarricense de Puntarenas el 18 de junio de 1979, de establecer un sistema democrático. Con su salida y la de Robelo, efectuada días después, la Junta quedó dominada por FSLN, al que en lo sucesivo Chamorro atacó desde el diario que había heredado de su esposo, La Prensa, que sería clausurado temporalmente en cinco ocasiones.

De la división de la sociedad nicaragüense en aquellos años dejó simbólico testimonio la propia familia Chamorro: mientras que los dos hijos mayores, Pedro Joaquín y Cristiana, actuaron desde la oposición, el primero como activista de la Resistencia Nicaragüense o Contra y la segunda en la dirección del periódico familiar, los menores, Carlos Fernando y Claudia Lucía, desarrollaron una notoria militancia sandinista, siendo el primero director de Barricada, el órgano de prensa del FSLN.

Cabeza visible de la oposición política legal (diferenciada de las distintas insurgencias armadas) en Managua, Chamorro aglutinó en torno a su condición de independiente una coalición de hasta catorce partidos, la Unión Nacional Opositora (UNO); fundada el 29 de mayo de 1986, si bien sus orígenes estaban en la Coordinadora Democrática Nicaragüense (CDN) de 1982, la UNO abarcaba desde la derecha nostálgica del somocismo hasta el Partido Comunista, con el único nexo del rechazo al Gobierno del FSLN. En las primarias conducidas por la UNO en septiembre de 1989 para la nominación presidencial Barrios logró imponerse a Virgilio Godoy Reyes, del Partido Liberal Independiente (PLI), y al empresario Enrique Bolaños Geyer -que en 2002 iba a ver realizada esta aspiración-, del derechista Partido Liberal Constitucionalista (PLC).

En las elecciones del 25 de febrero de 1990 Chamorro derrotó, contrariamente a lo reflejado por las encuestas, al candidato reeleccionista, Ortega, con el 54,7% de los votos, mientras que la UNO se hizo con 51 de los 92 escaños de la Asamblea Nacional. Tras tomar posesión el 25 de abril en presencia de una decena de jefes de Estado, la más urgente tarea que Chamorro se planteó fue conseguir el definitivo cese de hostilidades de la Contra, que había anunciado un alto el fuego el 19 de abril y que, efectivamente, completó su desarme el 15 de junio, poniendo fin así a una guerra civil de diez años con un balance de 45.000 muertos, por citar sólo el dato más dramático de una contienda muy destructiva.

El septenio de Chamorro al frente del país discurrió entre graves disensiones políticas y una calamitosa situación económica y social, fruto de una década de bloqueo comercial por Estados Unidos, los estragos de la guerra civil y los propios fracasos de la gestión sandinista, imponderables que limitaron su margen de maniobra y terminaron minando su autoridad. En 1990 el cuadro no podía ser más ominoso: la recesión productiva alcanzó el 5,5% del PIB, las importaciones duplicaban a las exportaciones, la deuda externa triplicaba la producción nacional y la inflación registró un insólito 12.400%.

Un mes antes de la toma de posesión, el 27 de marzo, Chamorro adoptó con Ortega un Protocolo de Transición del Poder Ejecutivo (PTPE), en esencia un consenso mínimo en torno a una serie de puntos políticos y jurídicos que garantizara una cierta gobernabilidad. No obstante, la primera tarascada con los sandinistas ocurrió ya el 10 de mayo, cuando los diputados de la UNO sacaron adelante una ley de amnistía para todos los ex guardias somocistas que aún permanecían en prisión.

Chamorro procedió en un primer momento a revertir algunas de las medidas aplicadas por el Gobierno anterior, como la reforma agraria, la estatalización de empresas y la subvención de servicios públicos, y aplicó un paquete de medidas liberales de austeridad contenidas en el denominado Plan de los 100 Días o Plan Mayorga, en referencia a su impulsor, el ministro de Finanzas Francisco Mayorga. Pero la fuerte reacción sandinista, que conservaba una gran capacidad de movilización popular y controlaba a los sindicatos, le obligó a retirar buena parte de las medidas, granjeándose a cambio la hostilidad de los sectores más conservadores de la UNO.

El programa de ajuste lanzado en marzo de 1991, precariamente financiado con préstamos del FMI y otras muchas instancias internacionales y nacionales, que contemplaba la multiplicación de los precios de las tarifas públicas y los bienes de primera necesidad, una devaluación del córdoba del 400% y la reconversión laboral del funcionariado, encontró similar contestación en forma de huelgas y manifestaciones. La ya muy abultada deuda exterior sufrió los recargos de las ayudas trabajosamente gestionadas por Chamorro en su apretada agenda, si bien en septiembre de 1991 el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo accedieron a condonar la totalidad de los débitos contraidos.

En enero de 1993, conforme a su línea de moderación, pactó con el FSLN el mantenimiento de determinados logros de la revolución, como la legislación socializante de la propiedad de la tierra y la vivienda (cuya derogación parlamentaria el 20 de agosto de 1991 decidió vetar), a cambio de una liberalización económica promercado y la reprivatización de algunas empresas, hecho que precipitó la ruptura con el vicepresidente de la República, Godoy, que pasó a exigir su dimisión. Personas ligadas al sandinismo entraron en el Gobierno, y el socialdemócrata Gustavo Tablada fue elegido presidente de la Asamblea Nacional.

Una de las situaciones por la que los elementos derechistas de la UNO cargaron de reproches a Chamorro fue la continuidad al frente del Ejército Popular de Humberto Ortega Saavedra, hermano de Daniel y considerado un exponente de la línea dura del sandinismo. Como presidenta y ministra de Defensa, Chamorro se atribuía la jefatura nominal de las Fuerzas Armadas, y por el decreto del 6 de febrero de 1991 estableció su control directo sobre las mismas. Aun con sus atribuciones reducidas, Ortega permaneció en la jefatura de la institución armada hasta el 21 de febrero de 1995, cuando fue reemplazado por el general Joaquín Cuadra Lacayo.

En este contexto de fragmentación y polarización partidistas, la coalición gobernante se rompió y la UNO fue desintegrándose a lo largo de 1993. En diciembre de 1994 nació la Alianza Liberal (AL) como una coalición de partidos derechistas salidos de la UNO, siendo los más relevantes el PLC y el Partido Neoliberal (PALI). Para entonces, el único sector destacable de la antigua UNO que seguía apoyando a Chamorro se agrupaba en torno a su yerno y ministro de la Presidencia, Antonio Lacayo Oyanguren, que en septiembre de 1995 lanzó su propia formación centrista, Proyecto Nacional (Pronal), y que en 1996 vio inhabilitada su candidatura a las elecciones presidenciales por sus vínculos familiares con la jefa del Estado.

Hasta el final de su mandato Chamorro se sostuvo precariamente gracias al apoyo de los diputados sandinistas y los del grupo centrista de Lacayo. Después de que el sector renovador del FSLN se uniera a varias formaciones de la extinta UNO, se articuló una mayoría a favor de la reforma constitucional sobre la que existía una amplia controversia nacional.

La aprobación por la Asamblea en noviembre de 1994 de 65 enmiendas a la Carta Magna de 1987 provocó una crisis institucional sin precedentes que durante meses paralizó la actividad política y legislativa, ya que Chamorro apoyaba algunos de los cambios introducidos (cambio de nombre y total despolitización del Ejército, abolición del servicio militar obligatorio, garantía de la propiedad privada), pero discrepaba de otras (reequilibrio del poder entre el ejecutivo y el legislativo en un sentido favorable al último). Finalmente, se llegó a un acuerdo de mínimos por el que salieron adelante las reformas, incluidas modificaciones de la normativa electoral (como la reducción del mandato presidencial de seis a cinco años), con una sensación de victoria de los diputados.

La inconclusa y delicada tarea de la reinserción de los ex combatientes propició la reaparición de grupos armados declarados en rebeldía y escorados al bandidaje, que protagonizaron graves incidentes, como la ola de toma de rehenes que en el verano de 1993 puso en jaque al Gobierno. El fenómeno de los recompas y recontras (antiguos miembros del Ejército y de la Contra no reinsertados, respectivamente, que en algunos casos incluso se agruparon bajo una misma bandera), muy perjudicial para la política de reconciliación nacional de Chamorro y cuya dimensión bélica hizo temer por el resurgimiento de la guerra civil, prosiguió con decreciente intensidad hasta el final de su mandato, luego de ser combatido por el Ejército y reconducido por vías dialogadas.

A pesar de algunos éxitos macroeconómicos, como el positivo rendimiento del PIB y el sometimiento de la inflación hasta el 12% (1996), Chamorro fracasó completamente en la mejora sustancial de las condiciones de vida de un vasto segmento de la población. Comparativamente, Nicaragua retrocedió mucho en la tabla del Índice de Desarrollo Humano (IDH) que confecciona el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), hasta situarse en la segunda posición más baja de América luego de Haití. Los partidarios de la presidenta adujeron que su administración no contó con toda la ayuda financiera que demandaba la reconstrucción posbélica del país, señalando particularmente a Estados Unidos, que durante la guerra civil sí había volcado ingentes sumas de dinero para financiar a la Contra.

El 10 de enero de 1997 concluyó el mandato de Chamorro y la sustituyó el líder de líder de AL, el abogado y dirigente patronal Arnoldo Alemán Lacayo, vencedor en las elecciones del 20 de octubre de 1996 y, como el ex vicepresidente Godoy y el ex presidente de la Asamblea, Alfredo César, muy crítico con su actuación presidencial. Precisamente en el Gobierno de Alemán se hizo cargo del Ministerio de Defensa el ya mencionado Pedro Joaquín Chamorro Barrios.

La presidenta nicaragüense fue anfitriona de tres citas de presidentes centroamericanos: la XII cumbre ordinaria, en Managua el 4 y 5 de junio de 1992; la I Cumbre Ecológica, en Managua el 12 de octubre de 1994, que contó con la asistencia del vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, y del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria, y que concluyó con la firma de la Alianza para del Desarrollo Sostenible; y la XVIII cumbre ordinaria, en Montelimar el 9 de mayo de 1996. Asimismo, Managua fue el escenario del arranque de la XXIII Asamblea General de la OEA, en junio de 1993.

En la actualidad preside conjuntamente con sus cuatro hijos una Fundación que lleva su nombre y que puso en marcha en julio de 1997 con el propósito de promover proyectos de desarrollo regional e iniciativas para fortalecer la paz civil. En 1991 recibió en Washington el Premio National Endowment for Democracy, en 1998 el II Premio Brajnovic de la Comunicación que concede la Universidad de Navarra, España, "por su lucha en favor de la libertad y la democracia", y en 2000 el Premio Internacional Liderazgo en Libre Comercio de manos de la Asociación Mundial de Cámaras de Comercio. Ha publicado la autobiografía Sueños del corazón.
(Última actualización: 15 noviembre 2001)

On April 16 the Endowment presented its 1991 Democracy Award to Presidents Violeta Chamorro of Nicaragua and Vaclav Havel of the Czech and Slovak Federal Republic. President Chamorro was present to accept her award; Czechoslovak Foreign Minister Jiri Dienstbier accepted on behalf of Havel. His Holiness The Dalai Lama offered the invocation for the evening's program, which was attended by some 500 guests.

In presenting President Havel's award, Congressman Dante B. Fascell spoke about his pivotal role as an intellectual and political leader of the democratic revolution that swept Central Europe in 1989, recognizing Havel's courage in resisting totalitarianism and leadership in building democracy on the ashes of communism. In accepting the award, Minister Dienstbier, himself a leading democratic activist with Charter 77 and a colleague of Havel's in Civic Forum, expressed appreciation to the Endowment, not only for the award but also for the years of work assisting democratic movements and strengthening democratic institutions around the world.

Senator Nancy Kassebaum presented the award to President Chamorro, recalling that when the two stood together on the platform at the Endowment's international conference in 1989, no one could have predicted the astonishing events that would bring Mrs. Chamorro to power in Nicaragua. In accepting her award, Mrs. Chamorro, spoke about the "birth of democracy" in Nicaragua, the challenges faced and patience required in promoting peace, encouraging dialogue, and "ridding the people of the mentality that war and violence present solutions to problems."

Vice President Dan Quayle concluded the evening's program. In his remarks, he commended the Endowment's work and its effectiveness as a private organization promoting democratic ideals. Speaking about the honorees, he stated, "Presidents Havel and Chamorro, represent democratic statesmanship at its very finest - brave, principled and committed to the defense of human rights and democratic values."
Acceptance Speech by President Violeta Chamorro

It has been several years since I visited the National Endowment for Democracy for the first time, when I was a newspaper editor. At the time, the paper I was working for had just recently reopened after being closed for over a year. The former government in Nicaragua, which was not very concerned with the rights of the people, censored the paper and caused it to close down. This newspaper was stripped of its materials and equipment, left without paper or the means to advertise and most of the staff were exiled. On my trip to the Endowment, I was accompanied by representatives of the Nicaraguan unions, private enterprises and owners of small radio stations all groups which the Sandinista regime was trying to suffocate in its attempt to eradicate the last traces of a civil society in Nicaragua.

I later returned as a presidential candidate for a coalition of democratic political parties who opposed this totalitarian government. There were very few people who believed that this coalition and this candidacy would be successful. On both trips the Endowment opened its doors to me, offering assistance and, above all, giving me friendship.

Now I return as President of my country, and I am greeted with the same open doors and friendship and also with the great honor of receiving the Democracy Award that is presented by the Endowment to representatives of different countries of the world for their contributions toward democracy. The 1991 Democracy Award is an honor, as much because of the prestige of the institution that is giving it to me, as for the cause that it represents. - For me the latter is the most noble - so noble that my biggest desire since my husband died for this flag and bequeathed it to me, is to fight for democracy. The prestige becomes more prestigious and the honor becomes even more honorable because I share this award with Vaclav Havel, the President of Czechoslovakia.

Democracy is what unites a city in Europe and a city in Central America, despite historic differences.

In my homeland, the advent of democracy did not occur through violence or force. It took place solely through free elections. For the first time in the history of the twentieth century, the result of a vote ended a totalitarian dictatorship and the two civil war opponents agreed on peace - not because of the victory of one group, but because of the conviction of both.

Democracy was born in Nicaragua patriotically -- it was born democratically. The characteristics of its birth are those which confirm my belief in democracy and encourage me to spread its ideals to others, with patience. For me, patience is the key for promoting peace -I don't believe in using force for any reason, and while I try to maintain due respect for other's viewpoints, I am always trying to convince them of mine. I have even been attacked by both the national and foreign press because I don't personify the image that the world has of a typical Latin government leader who pounds the table with their fist. I govern as a woman and as a woman, I don't believe that violence or force can win anyone over. Those who govern a country have to be the first democrats, so that democracy can exist. Government leaders and the way that they govern provide the best examples of democracy for people.

In Nicaragua, dialogue is what turned our economy around. We did this by having conferences that cost us both time and patience, but through planting the seeds of dialogue, we have harvested both peace and understanding. Another basic requirement, especially in Latin American countries, is that the development of democracy diverges from militaristic ideals. For this reason, from the first day I was elected as President of Nicaragua, I have not stopped fighting for disarming, both morally and physically - not just in Nicaragua, but in all of Central America. I made a decision to bury tons of military arms in Nicaragua -- to pull out the roots of military ideals in a country that has thwarted democracy so many times. Each gun signified at least one human life that would be stricken down. Instead of burying our children, I wanted to bury these arms forever, as a symbol of the new Republic. My country's battle is a difficult one. But true democracy will only happen when we rid the people of the mentality that war and violence present solutions to our problems. Whatever problem arises, it can be resolved democratically. War never brings the answer - it only presents new problems.

Finally, I have to make one last demand before the democratic world: New democracies need moral and effective solidarity. We need help from all of you so that the disastrous economic situation that we inherited from the mistakes of the previous regime does not affect or handicap the development of our growing democracy. Let us be victorious in all of our battles for freedom! Let us achieve solidarity of all free people -- the most beautiful conquest for democracy this century!
Acceptance Speech by Foreign Minister Jiri Diensthier

It is my pleasant task to have the honor of receiving, on behalf of Mr. Vaclav Havel, the President of the Czech and Slovak Federal Republic, your 1991 Democracy Award. Both the pleasure and the honor are even greater since you have decided that my President should share this award with Madame Violeta Chamorro, the President of Nicaragua.

The National Endowment for Democracy has for several years been engaged in efforts to assist democratic movements and strengthen democratic institutions around the world. In so doing it represents the broad and profound commitment to democracy common to all people of the United States, a commitment deeply rooted in the history and tradition of this country.

I do not think I need to stress to this audience that promoting democracy is hard and never ending work that requires the full engagement of committed peoples the world over. I would like to express my belief that in choosing this year's recipients of its Democracy Award, the Endowment has made a positive symbolic act. In choosing the bearers of the highest offices in two countries that have only recently emerged in the family of democratic nations, the Endowment has reminded people in democratic movements around the world who are struggling for what the free world considers to be essential and inalienable human rights that their efforts are not in vain, that no situation is hopeless. and that no defeat is so definite that it cannot be turned into victory. Who would have believed a few years ago that Nicaragua would soon have a democratically-elected administration. that the debilitating civil war, costly in terms of human life, would be over, and representatives of the righting sides would be working in a common effort for the reconstruction of the country. Not even many within the small group of Charter 77 would have thought that the fall of 1989 would mean the fall of communism in Eastern Europe or that in the spring of 1991 I would be accepting the Democracy Award on behalf of Vaclav Havel, the playwright President. Indeed it must have taken a true master of the absurd to create such a drama in the realm of the real world.

This award is recognition of the efforts our people have made. It's also an obligation that puts great responsibility upon our shoulders. It simply takes much longer than the year and a half that has passed since our revolution to create a true democratic revolution in the minds of people who have had no practical experience with democracy for some half a century. However, in the process of gradually ridding our society of the heritage of 50 years of totalitarian rule, we have already taken some first steps. In preparing the framework for democratic reforms, we have formulated a constitution with a list of basic rights and freedoms - indeed the first of its kind in the history of our country, passed by our parliament early this year. Internationally we have found new friends within the community of democratic nations and are positively and actively re-evaluating our relations with former allies and neighbors. We are in the process of preparing bilateral treaties with our neighbors and are gradually dismantling the organizations of the Warsaw Pact. In the Eastern and Central Europe security venue we are trying to satisfy our needs by putting our eggs into as many baskets as possible. Good working relations with the North Atlantic Alliance and its member states, further development of the CSCE process, our association with the institutions of the European community, as well as strong and friendly relations with the U.S. are the most important among those efforts.

This is not the occasion for a broad outline of our policies. I've only tried to mention some of our achievements and plans and in so doing to show you that the honor that you have bestowed on President Havel with this Democracy Award has not been completely undeserved.

I am proud to represent my President and my country and thank you on behalf of Mr. Havel for the award.

I would also like to assure you of my belief, which I share with the government and people of Czechoslovakia, that with your continued help we shall overcome the problems Czechoslovakia is facing and find our permanent place within the steadily growing family of democratic nations.

Diario Barricada, y recopilación de Aldo Díaz Lacayo 
 

LEY DE AMNISTÍA
LEY No.100
 

EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE NICARAGUA
 

Hace saber al pueblo nicaragüense que,
 

LA ASAMBLEA NACIONAL DE LA REPÚBLICA DE NICARAGUA En uso de sus facultades,
HA DICTADO:
 

La siguiente:
 

LEY DE AMNISTÍA
 

Arto.1 Otórgase amplia incondicional amnistía por todos los delitos políticos y comunes conexos, cometidos por los nicaragüenses naturales hasta la techa de la publicación de la presente Ley. Esta amnistía cubre a los que estuviesen detenidos, procesados, condenados, pendientes de proceso, no capturados, y condenados que hubieren cumplido su condena, y a quien han sido favorecidos por un simple indulto.
Arto.2 Las autoridades bajo cuya custodia o jurisdicción se encontraren reos favorecidos por esta amnistía, deberán ponerlos en libertad inmediatamente.
Arto.3 Toda autoridad bajo cuya orden o custodia se encuentren, detenidos naturales nicaragüenses enviará al Ministerio de la Gobernación una lista detallada de los mismos con expresión de la causa de su detención. Esta lista deberá ser remitida en el término de siete días a partir de la publicación de Arto. Derógase la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional, Ley No.81 publicado en La Gaceta, Diario Oficial No.53 del quince de Marzo de mil novecientos noventa.
Arto.5 La presente Ley entrará en vigencia desde su publicación por cualquier medio de comunicación, sin perjuicio de su publicación posterior en La Gaceta, Diario Oficial,
Dado en la Sala de Sesiones de la Asamblea Nacional, a los nueve días del mes de Mayo de mil novecientos noventa.- Miriam Argüello Morales. Presidente de la Asamblea Nacional.- Alfredo CésarAguirre. Secretario de la Asamblea Nacional.
Por Tanto: Téngase como Ley de la República.- Publíquese y Ejecútese. Managua, a los diez días del mes de Mayo de mil novecientos noventa.- Violeta Barrios de Chamorro. Presidente de la República.
LEY DE REFORMAS A LA LEY DE SERVICIO CIVIL Y CARRERA

ADMINISTRATIVA
LEY No.101
EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE NICARAGUA
HacO saber al pueblo nicaragüense que,
LA ASAMBLEA NACIONAL DE LA REPÚBLICA DE NICARAGUA En uso de sus facultades.
HA DICTADO:
La siguiente:
 

LEY DE REFORMAS A LA LEY DE SERVICIO CIVIL Y CARRERA

ADMINISTRATIVA
 

Arto.1 Refórmase el inciso 3 del Arto.6 de la Ley de Servicio Civil y Carrera Administrativa. del 16 de Marzo de 1990, publicada en La Gaceta No.55 del 19 de Marzo del año en curso, el cual se leerá así:
»Los funcionarios y demás trabajadores de confianza, entendiéndose por tales los que desempeñen funciones de dirección, supervisión y fiscalización, cuando tengan responsabilidades administrativas de carácter general, si el funcionario o empleado por razón del cargo que desempeña o por las características de sus labores está en contacto directo y constante con el empleados, también cuando se tratare de trabajadores de servicio doméstico.»
Arto.2 Mientras se procede a la revisión de la Ley de Servicio Civil y Carrera Administrativa, se suspende la integración de los órganos del sistema contemplado en el Título 11 de dicha Ley.
Arto.3 La reglamentación de la Ley de Servicio Civil y Carrera Administrativa, corresponde al Presidente de la República, quien podrá delegar en el Ministerio del Trabajo.
Arto.4 La presente Ley entrará en vigencia desde su publicación por cualquier medio de comunicación, sin perjuicio de su publicación posterior en La Gaceta, Diario Oficial.
Dado en la Sala de Sesiones de la Asamblea Nacional, a los dieciocho días del mes de Mayo de mil novecientos noventa.- Miriam Argüello Morales. Presidente de la Asamblea Nacional.- Alfredo César Aguirre. Secretario de la Asamblea Nacional.
Por Tanto: Téngase como Ley de la República.- Publíquese y Ejecútese. Managua, diecinueve días del mes de Mayo de mil novecientos noventa.Violeta Barrios de Chamorro. Presidente de la República.
LEY DE REFORMAS A LA LEY DE REFORMAS Y ADICIONES AL

CÓDIGO DEL TRABAJO
LEY No.102
 

EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE NICARAGUA
Hace saber al pueblo nicaragüense que,
 

LA ASAMBLEA NACIONAL DE LA REPÚBLICA DE NICARAGUA En uso de sus facultades,
HA DICTADO:
La siguiente:
 

Fruto Chamorro - José María Estrada  - Francisco Castellón  - Nazario Escoto - Patricio Rivas  - Fermín Ferrer  - William Walker  - Máximo Jerez y Tomás Martínez  - Tomás Martínez - Fernando Guzmán - Vicente Cuadra - Pedro Joaquín Chamorro  - Joaquín Zavala  - Adán Cárdenas  -  Evaristo Carazo  - Roberto Sacasa - José Santos Zelaya  - José Madriz  - Juan José Estrada  - Adolfo Díaz  - Emiliano Chamorro  - Diego Manuel Chamorro  - Bartolomé Martínez  - Carlos José Solórzano - Sebastián Uriza  - José María Moncada  - Juan Bautista Sacasa  - Carlos Brenes Jarquín   - Anastasio Somoza García  - Leonardo Argüello  - Benjamín Lacayo Sacasa  - Víctor Manuel Román y Reyes  - Luis Somoza Debayle, Dr. Rene Schick Lorenzo Guerrero, Anastacio Somoza Debayle, Daniel Ortega Saavedra, Violeta Chamorro, Arnoldo Aleman, Ing. Bolaños.