NiKa Cyber Municipio
VOLCAN
SAN CRISTOBAL
Una breve reseña histórica de El Volcán San Cristóbal.

La cadena volcánica de Nicaragua tiene su origen en el movimiento de placas, la mas importante llamada Los Cocos - El volcán San Cristóbal se clasifica entre los estratos-volcanes, formados por depósitos piroclásticos y coladas lávicas intercaladas lo que sugiere que su formación fue acompañada de actividad explosiva. Ha presentado erupciones del tipo subplineana y estromboliana, San Cristobal integra la Cordillera de los Maribios, en la que tambien se encuentra; El Telica (1061 metros), El Casita (1405 metros), el Cerro Negro ( 675 metros), el volcán Las Pilas (1001 metros) y el volcán Hoyo ( 1088 metros sobre el nivel del mar). las ultimas erupciones de Telica, el Cerro Negro y ahora San Cristobal se deben a la presión que está ejerciendo la placa tectónica . Nuestra Señora de Santa Ana
Lunes
29 de Enero de 2001 | Nuevo Diario
Los volcanes son la dramática y letal consecuencia del enfriamiento del ardiente centro de nuestro planeta. Históricamente, los terremotos y las inundaciones han causado más muertes, pero los volcanes siguen siendo una amenaza aterradora. Los científicos han avanzado mucho en la predicción de la peligrosidad de los volcanes. Y eso depende fundamentalmente de una sola cosa: qué tan denso es el magma. Cuando el magma caliente sube hacia la superficie de la tierra, surgen burbujas de gas. Si el magma es como agua, el gas puede escapar fácilmente y no se produce una explosión. Los volcanes de Hawaii y el Etna se encuentran dentro de esta categoría. Lo que caracteriza a estos volcanes es que de ellos manan torrentes de lava caliente, que corren por las laderas de las montañas, como ríos de fuego. Estos son los menos peligrosos de los dos tipos de volcanes, pues el camino por el que fluirá el magma es predecible. ¡EXPLOSION! En cambio, cuando el magma que sube dentro del volcán es espeso como el dulce de leche, las burbujas de gas no pueden escapar... la presión aumenta y, eventualmente, el magma hirviendo explota. Este tipo de erupción es mucho menos predecible y, por eso, más peligrosa. Las legendarias explosiones del Vesubio de Pompeya, el Monte Santa Helena, el Pinatubo, el Monserrat y el Monte Usu, fueron de este tipo. El magma espeso, además, es más consistente y hace que los volcanes sean más altos y con las laderas más empinadas, lo cual les da esa forma cónica de volcán clásico -a veces con resultados catastróficos. Cuando el magma sale expelido por la boca del volcán, las paredes pueden desestabilizarse y caer causando un derrumbe. Un efecto parecido al de destapar una botella de champán agitando violentamente la botella, en cambio de sacar el corcho con delicadeza. El resultado puede ser explosiones poderosísimas que lanzan a la atmósfera nubes de ceniza, gas y rocas. Conocidas como nubes ardientes incineran todo lo que se les cruce por el camino. LA IMPORTANCIA DE ESCUCHAR RUMORES La densidad del magma depende de cuánto sílice contiene. Las rocas que componen los continentes tienen más sílice que las del fondo del océano. Así que, desafortunadamente, los volcanes explosivos casi siempre están en tierra y, por ende, más cerca de poblaciones humanas. Los volcanes que fluyen y son menos peligrosos tienden a estar bajo el mar o en islas oceánicas. En general, una de cada 10 personas del planeta vive dentro del área de alcance de un volcán activo. Es por eso que es tan importante para los científicos poder predecir las erupciones, y cada vez lo hacen mejor. Actualmente, el método preferido es el de escuchar el ruido, el rumor de los volcanes, desde el cráter. Cuando la magma empuja para arriba, se producen miles de mini-terremotos: entre más hayan, más cercana está la erupción.
Otros métodos de predicción incluyen el detectar cambios
en la composición de los gases que emanan los cráteres
activos, calcular el ángulo de las laderas e incluso observar
el comportamiento de los animales.
Con todo y eso, predecir erupciones es un asunto peligroso. En 1993, 10 vulcanólogos que vigilaban el cráter Arenas del Nevado del Ruiz, en Colombia, murieron en una explosión inesperada. Por suerte, la tecnología moderna permite a los vulcanólogos estudiar los volcanes a distancia. Los satélites proveen la información al momento sobre la temperatura y los espectrómetros «huelen» los gases a 20 km de distancia. Aunque los sensores remotos no son tan precisos como la medición in situ, han contribuido a salvar la vida de los científicos que desafían la ira de los volcanes para proteger a la población.
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Volcán San Cristóbal, el más alto de Nicaragua 1745 m.s.n.m. Si Chinandega se llamase Agateyte..cual sería el gentilicio ? Agateytanos o Agateytense.. o Agateytos ? Sería un honor a gran justo Agateyte..Sabio Lider indigena. Durante la época colonial se le conocía con el nombre de volcán El Viejo, el cual le fue cambiado por los mismos españoles por el de “San Cristóbal” siguiendo la práctica de eliminar las costumbres, tradiciones y hasta los nombres autóctonos con que los indígenas designaban sus cosas. El San Cristóbal es uno de los volcanes más perfectos en sus líneas, visibles desde muy lejos gracias a sus más de mil setecientos cuarenta y cinco metros de altura sobre el nivel del mar, constituyéndose en una de las más altas cumbres del suelo nicaragüense.
El San Cristóbal forma parte del famoso “cinturón de
fuego” que tiene en Nicaragua su más larga cadena telúrica,
la que empieza con el Cosigüina y termina en el par de volcanes
de la Isla de Ometepe, con lo que nuestro país tiene bien
ganada la fama de ser una “tierra de lagos y volcanes”.
La Prensa Agosto
21 2001
Orlando Valenzuela
El San Cristóbal es el pico más alto de la cadena volcánica de Nicaragua, con 1,745 metros de altura y un cráter de 500 x 600 metros de diámetro. Es el volcán más joven del complejo, porque los otros, el Casita (1,405 metros), el Chonco (1,105 metros) y el Moyotepe son del pleistoceno, con una edad de más de un millón de años, ya que nacieron en plena Era Cuaternaria, cuando el hombre apenas estaba evolucionando de pitecantrópidos hacia los neandertaloides. Las primeras descripciones de las erupciones del San Cristóbal, de las que se tiene noticias, se conocen gracias a las crónicas de Oviedo, que en 1520 escribió sobre este célebre e impetuoso volcán nicaragüense. Durante todo el siglo XVI el volcán siguió activo, principalmente con emisiones de gases. En julio de 1684 y en agosto de 1685 ocurrieron fuertes erupciones estrombolianas, para luego pasar a un período de calma que mantuvo hasta finales del siglo XX. En octubre y noviembre de 1977 y en noviembre de 1987 ocurrieron pequeñas erupciones con emanaciones de cenizas y gases. Otra erupción similar ocurrió en 1997. La intensidad fue baja, pero la actividad persistió por varios meses. En noviembre de 1999
comenzó otra erupción, con características similares
a las anteriores. Actualmente el volcán mantiene una intensa actividad
de desgasificación que afecta a las poblaciones vecinas y daña
los cultivos. Pero aun así, el San Cristóbal es por sí
mismo, un enigmático y atractivo lugar para conocer de cerca.
Actividad
eruptiva de el volcán San Cristóbal
Es el “guardián” de los viejanos. No se sabe cuántos miles o millones de años tiene este volcán, pero se tienen noticias de que a la llegada de los españoles parece que el coloso se “molestó” y en 1685 les pegó La Prensa 21/12/99. El Volcán San Cristóbal entró en actividad el 23/11/99 haciendo explosiones esporádicas y lanzando humo y gases que llegan hasta la ciudad de Chinandega. En
1999, el primer volcán en reactivarse fue el Telica, exactamente
el 19 de mayo, después el 4 de agosto el cerro Negro, el cual
incluso se formaron tres nuevos cráteres, después lo siguió
otras vez el Telica y por último el San Cristóbal. El director
de Geofísica del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales
(Ineter), Fabio Segura, manifestó que este fenómeno de las
erupciones es un proceso volcánico normal, que incluso puede provocar
simultáneamente en diferentes colosos
La
Tribuna 04-26-00 EDGARD SOLóRZANO
La
Prensa 12/05/00 BENJAMIN BLANCO
Según el INETER, al 25 de abril de este año, se habían acumulado 3.5 millones de metros cúbicos de arena. Por su parte, el teniente Coronel Mario Pérez Cassar, jefe interino de la Defensa Civil a nivel nacional, precisó que son 34 las comunidades bajo el riesgo señalado por el INETER en su informe sobre el peligro de inundaciones en el entorno del volcán San Cristóbal, durante el primer sub período de la estación lluviosa del año 2000. Existen unos 34 Comités de Defensa Civil que ya saben qué estrategia seguir en caso de emergencia “Cada comunidad tiene su propio mapa, su centro de refugio y su propia organización para actuar a la hora de un desastre”.
Entre las medidas derivadas por la Alerta Amarilla también está
la activación de los Comités Municipales de Emergencia en
Chinandega, Chichigalpa y El Viejo, los cuales deberán sesionar
a diario, estableciendo hora y local para tal fin. También establecerán
un local en cada municipio para la recepción, almacenamiento y distribución
de la ayuda humanitaria en alimentos y otros, para la población
de las comunidades que podrían ser afectadas.
Síntesis cronológica de la actividad sísmica mayor en Nicaragua. 1528: Sismos intensos
en León de mayo a octubre; primer reporte histórico
1809: Sismo de magnitud
6.0-6.7 se produce en la zona de Cosigüina
1919: Terremoto el
18 de marzo; sentido en Managua y Chinandega
1940: Terremoto en
Costa del Pacífico, 20 de Feb.; daños serios en Chinandega
y
1962: Fuerte sismo
originado en Golfo de Fonseca el 24 de Noviembre
……………………………………………………………………… Las erupciones volcánicas en la historia Los volcanes nicaragüenses pertenecen a la provincia volcánica de Centroamérica. Esta se extiende desde el norte de Guatemala hasta Chiriquí en Panamá, comprendiendo m s de 100 conos emplazados a lo largo de la costa del Pacífico, si bien sólo 25 han estado activos en el pasado reciente. Nicaragua contiene 18 volcanes mayores, si bien existen muchos otros que se encuentran extintos o son conos incipientes en proceso de evolución. De todos ellos 12 han mostrado históricamente alguna actividad. Toda la cadena volcánica
local ha surgido hacia la superficie de la corteza por efectos de la interacción
entre las placas de Coco y Caribe. La fricción entre éstas
y el calor intenso que generan sus movimientos subterráneas, derriten
porciones de la placa Cocos. El material rocoso fundido sometido a tensión
y compresión, busca salida a través de zonas débiles
de la corteza hasta la superficie donde forma los edificios volcánicos
(Dames and Moore, 1978:44).
La prehistoria volcánica: Volcanes que hablan. Un estudio de imágenes de satélite conducido por Lilljequist en 1984, encontró un número considerable de estructuras circulares con cierta relación de alineamiento. Alrededor de unas 572 de ellas con di metros que variaban de 100 metros hasta 50 km fueron definidas. Se sugiere que la mayoría si no todas, son los vestigios en el terciario de una antiquísima e intensa actividad volcánica. Alineadas en arcos que parecen migrar de Este a Oeste, estas calderas marcan la posición de viejos alineamientos de la cadena volcánica nicaragüense, alguna vez ubicados muy al este de su posición moderna. (Lilljquist, 1998:21 y ss) El agrupamiento de estos antiguos cráteres ha permitido reconocer en ‚pocas remotas del terciario, por lo menos tres grandes períodos de actividad volcánica mayor. La primera ocurrido durante el Oligoceno, produjo los terrenos de las Tierras Altas del Norte o grupo Matagalpa; la segunda, sugiere que tuvo lugar en el Mioceno donde originó depósitos de mapas basálticos a lo largo de la costa del Pacífico en lo que se conoce como Arco volcánico Coyol; y el tercero perteneciente al período del Pliosceno-Pleistoceno, marca la migración del arco volcánico en dirección Suroeste, hacia el alineamiento donde se encuentran hoy los volcanes activos de Nicaragua. (Sten-Ake et al, 1998:xiii) Durante el período del terciario, la actividad volcánica -m s intensa que en ‚pocas sucesivas-, estuvo rellenando los suelos de grandes porciones del territorio. Aún en la zona del Pacífico, estudios petrográficos conducidos por C.M.Hayes, constataron que terrenos como los de la formación de Brito en Rivas, fueron probablemente conformados por erupciones de volcanes hoy extinguidos del Oligoceno, entonces situados hacia el Oeste (Sapper, Revista Conservadora, 78:2). Calderas de gran extinción, muy activas en períodos remotos, se han identificado cerca del Sauce. La misma caldera del Masaya pertenece a un cono extinto que tuvo un pasado de gigantescas erupciones explosivas cuyos efectos son apreciable aún hoy en toda el rea de las Sierras de Managua. Durante el período cuaternario la actividad volcánica siguió siendo intensa durante su fase temprana. Se supone que los depósitos de piedra pómez, arenas y cenizas presentes en los terrenos del Pacífico fueron arrojados por los volcanes modernos en grandes masas casi desde el principio de su actividad. Gran parte de la Depresión Nicaragüense fue rellenada por material de conos volcánicos del grupo denominado <<Las Sierras>> (Darce, 1966). Sapper supone que este grupo estuvo muy activo a principios del cuaternario, depositando enormes masas de tobas de un espesor de 400 metros en las sierras de Managua y en Masaya. Otros como Wilson, creen que estos depósitos de piedra cantera, provienen de un gigantesco lahar o flujo de lodo de origen todavía desconocido (Dames and Moore, 1978:57) Erupciones m s próximas han sido documentadas hace 23.000 años. Una de estas es una explosión que formó la caldera ocupada hoy por la laguna de Apoyo. Por sus dimensiones -6.5 Km de di metro-, se sugiere que la magnitud de la erupción puede haber sido una de las mayores a escala mundial en ese tiempo. Los flujos de pómez depositados por el Apoyo alcanzaron en reas próximas, espesores de 37 metros y a distancias mayores alcanzaron a sepultar con una capa de 15 metros de espesor el terreno donde hoy se asienta la ciudad de Granada (Segura y Hernández, 1996:6) Otra explosión de gran magnitud ocurrida por la misma ‚poca fue la del Apoyeque. Esta erupción que formó el cráter y la laguna del mismo nombre, cubrió el volcán con una gruesa capa de pómez y flujos de escorias que se extendieron hacia el occidente de Managua. Hay manifestaciones volcánicas m s recientes de la misma cadena cuaternaria. Podemos encontrarlas impresas en el cuerpo de las lagunas que llenan cráteres hoy extintos donde se produjeron explosiones o hubo hundimientos ligados a fallas sísmica o donde se aprecian huellas de volcanes que estuvieron activos varios milenos atrás. Este es el caso de las lagunas de Nejapa, Asososca, Acahualinca, Jiloá, Tiscapa, así como los cráteres de Ticomo, Refinería, Miraflores y de las pequeños conos de Las Jinotepes, Motastepe, Javier, San Judas, Embajada, Chico Pelón y Veracruz (Incer, 1993:121 y 132; Bice, 1985) La erupción que formó la caldera de Masaya se atribuye a la misma erupción que depositó una capa de pómez y arena de 1 a 3 metros de espesor sobre las huellas humanas y animales de Acahualinca hace 7.500 años. Estas huellas son el primer testimonio de los efectos desastrosos de la actividad volcánica sobre habitantes de Nicaragua. En Octubre de 1919 fueron encontrados en la península de Chiltepe otros restos humanos primitivo con señales de haber sido calcinados durante una erupción (Morales Hernández, 1999:2) A pocos metros sobre
el nivel donde quedaron impresas las huellas de Acahualinca, se encuentra
una capa de pómez depositada por una explosión posterior
probablemente del volcán Apoyeque. Este mismo volcán hizo
su última erupción hace 3.500 años. La espesa capa
que entonces depositó sobre la tierra de Mateare, puede haber sido
la causa, según sugiere Incer de la avalancha en el flanco suroeste
de la misma sierra que sepultó durante la estación lluviosa
el sitio conocido por los antiguos pobladores Nahuas como Taguistepe que
significa <<pueblo enterrado>> (Incer 1999:3). Desde entonces la
actividad volcánica ha tendido a disminuir.
Erupciones
en el tiempo histórico
El frente volcánico nicaragüense es muy activo. Un observador acucioso como Squier afirmaba que <<No hay en todo el continente americano, ni quizás en el mundo entero una extensión de tierra que como ésta contenga tantos volcanes en actividad o apagados, ni que presente tantos vestigos de convulsiones plutónicas… se ven en Nicaragua catorce volcanes de un solo vistazo>> (Squier, 1973:423). De los volcanes activos se ha documentado 150 erupciones a partir de 1520, lo que da como promedio un evento cada dos años y medio, mas frecuente que el intervalo de sismos mayores conocidos. Es bastante probable que esta suma de erupciones corresponda mas fielmente a la realidad. La actividad volcánica, además de vistosa suele presentarse durante varios días y a veces por meses enteros, a diferencia de los sismos que pueden pasar desapercibidos. Las primeras noticias sobre manifestaciones volcánicas se refieren a un gran derrame de lava del Masaya cerca de 1500 según lo transmitieron los aborígenes a la llegada de los españoles. La historia colonial fue abundante en información sobre actividad en casi todos los volcanes, aunque las erupciones del Masaya y el Momotombo fueron dominantes. En su conjunto, ambos volcanes representan un poco menos de la mitad del total de eventos registrados en tiempo histórico, con 36 y 27 respectivamente. Sin embargo el Telica aparece con los mayores registros eruptivos con 58 actividades de las cuales 51 se reportaron en el presente siglo. Varias de estas actividades -observadas por Creusot-, fueron ligeras emisiones de humo. El Concepción ocupa un tercer lugar con 22 erupciones. El Cerro Negro se ha manifestado en 17 ocasiones y el San Cristóbal, 14. M s atrás se sitúan, el Hoyo con 5 y el Cosigüina con 4. Los volcanes Pilas, Orota, Santa Clara y Cerro Montoso registran solamente una erupción. Los volcanes y su extensa actividad eruptiva han jugado un papel benéfico para la formación de Nicaragua. De hecho, los terrenos del país casi sin excepción, a partir de sus bases formadas por rocas del fondo oceánico, se han rellenado sucesivamente por capas superpuestas de material volcánico. La costa del Pacífico, en ‚pocas anteriores a los volcanes modernos se sugiere que estaba ubicada m s hacia el Este y una ensenada grande del océano fue separada del mismo por depósitos volcánicos formando el Lago. Erupciones posteriores separaron los dos lagos y formaron sus penínsulas e islas (Sapper, op cit:2). La llanura del Atlántico sumergida bajo el océano en el pasado remoto, fue emergiendo y ganando terreno como producto de materiales sedimentarios volcánicos terciarios arrastrados por los ríos. La misma altura de los volcanes ha diferenciado la climatología y trasladado el límite entre el clima húmedo y seco hacia la Costa del Pacífico. Los volcanes han influido así mismo, en la diversidad y la distribución de plantas y animales en el territorio. Los suelos se han beneficiado por las emisiones de cenizas ricas en nutrientes estableciendo además planicies, cuencas y lagunas propicias para asentamientos humanos. También la
actividad volcánica ha traído efectos desastrosos. La mayoría
de la población nicaragüense, desde la prehistoria habitó
las tierras próximas a los conos m s activos y sufrió los
efectos de su constante actividad. Pueblos como Tezoatega, Mistega, Chinandega,
Imabite o los de Nagrandano, se ubicaron en conos m s activos: Cosigüina,
San Cristóbal, Telica, Pilas y Momotombo. Nubes de gases, rocas
incandescentes, columnas de cenizas arrastradas por los vientos, retumbos
y temblores, inestabilizaron con frecuencia las pequeñas aldeas
y su actividad agrícola. Oviedo hace referencia a esta situación:
<<Acaesce algunos años, ventando rescios Nortes, dexar del humo, que ordinariamente suele llevar su camino Poniente, e yr hazia el Sur, ‚ baxar por aquellas vertientes los llanos, ‚ quemar ‚ abrasar los mahizales ‚ las otras labores del campo, ‚ hazer grandissimo daño en trés ó quatro ó m s leguas y en los pueblos, que hay muchos por ahi, y no poder tornar la tierra en si en essos quatro ó cinco años, por la aver dexado quemda e destruyda el fuego (Oviedo, 1975:380) En ocasiones la frecuente actividad de esos volcanes occidentales, como lo anota Incer, logró sepultar zonas extensas con gruesas capas de escoria y ceniza, formando un colchón de partículas finas de donde se levantaban densas tolvaneras durante los vientos fuertes de verano. Oviedo menciona <<…que en cibdad de León ‚ por allí indios tuertos que en toda la tierra ‚ gobernación restante de Nicaragua: y es la causa el continuo polvo, que allí es muy cotidiano…‚ como hay mucha arena ‚ menuda, echa aquel polvo sobre la ciudad>> (Oviedo, 1975:371) Los centros mas densamente poblados -los Chorotegas de la Manquesa y los Nahuas en el istmo de Rivas-, se ubicaron al Sureste del frente volcánico donde se emplazan los volcanes Masaya, Mombacho, Zapatera, Concepción y Maderas. El tipo de actividad de esos volcanes -efusiones de lava-, permitió a esos pueblos aprovechar las tierras fértiles sin exponerse a convulsiones explosivas y letales de arena y gases. Sin embargo los pobladores tampoco escaparon a episodios destructivos, como los gigantescos derrumbes de lodo y rocas desgajados desde las laderas por sismos y lluvias torrenciales. Más recientemente los conos de este segmento han venido mostrando emanaciones de gases, sugiriéndose un potencial de peligrosidad similar a la de los volcanes de occidente (Darce, et al,1979). Las erupciones volcánicas se han clasificado con criterios m s bien arbitrarios basados en su severidad, duración, efectos o bien por los daños que ocasionan. Observadas en el tiempo es posible encontrar algunas características comunes. La primera, anotada por Sapper es que los volcanes en Nicaragua, Igual que el resto de Centroamérica, parecen funcionar como una sola unidad: Al ocurrir una excitación en un punto del sistema, siguen muchas veces en cortos intervalos otras similares en diferentes conos. Durante los primeros años de la colonia española -1520-1530-, la mayoría de los volcanes Maribios y el Masaya, reportaron intensa actividad. Nuevamente entre 1680 y 1685, los volcanes Masaya, Momotombo, Telica y San Cristóbal parecieron actuar al unísono. Durante 1848-1852 y 1918-1921, el Cerro Negro, Telica, Momotombo, Masaya, San Cristóbal y Concepción registraron actividades intensas. M s reciente, entre 1948-1952 la actividad de los volcanes Telica, Cerro Negro, El Hoyo, Masaya y Concepción coincide. También, los volcanes de Nicaragua considerados individualmente, parecen obedecer a ciclos eruptivos dominando todo un periodo con su intensa actividad para después entrar en fases m s o menos prolongadas de letargo. El Momotombo registró erupciones violentas y sucesivas entre 1522 y 1529 y por 50 años estuvo silencioso. El San Cristóbal tuvo erupciones intensas entre 1680 y 1685. El Concepción solo se activó hasta 1883 y mantuvo su ciclo eruptivo hasta 1886. A su vez, El Telica que ha tenido una actividad esporádica, registró varias erupciones entre 1935 y 1938. Los ciclos de actividad de estos volcanes tienen una frecuencia variable que va desde las cortas de 5-7 años características de Masaya, Cerro Negro o Telica, hasta las mas espaciadas de 80 y 100 años propias del Momotombo. En los volcanes nicaragüenses las erupciones explosivas, han sido mas numerosas que las de efusiones de lava. De 190 actividades volcánicas registradas sólo 21 corresponden a episodios de efusión lávica. De ellas 10 son del Masaya, 6 del Concepción, 3 del Cerro Negro y 2 del Momotombo. El tipo de erupción mas frecuente en Nicaragua es el stromboliano, consiste en emisiones de humo, cenizas y arena combinados con sismos locales. por otra parte, en el tiempo histórico, la colosal erupción Pliniana del Cosigüina en 1835 ha sido la única en el pasado reciente de tipo vesubiano y de mayor magnitud en Nicaragua. Otra característica interesante del grupo de volcanes nicaragüenses es la superposición de los edificios volcánicos. Sobre los conos antiguos y casi destruidos, en los flancos o a veces encima, nacen recostados conos mas modernos, formando agrupaciones en las que se observa también conos parásitos de poca elevación. Muestra reciente de esta manifestación se produjo con la erupción del Cerro Negro en Septiembre de 1999, cuando surgieron tres nuevos pequeños cráteres adventicios al pie del volcán principal. se ha sugerido que esa multiplicidad de cráteres en los centros volcánicos obedece a desplazamientos paulatinos de la corteza superior respecto al foco desde donde se alimenta la cámara magmática de los conos: una expresión en la superficie de la lenta migración de la cadena volcánica en sentido Oeste. Por último, los volcanes en Nicaragua son responsables de no pocos de los sismos sentidos por la población. Montessus deBallore consideraba que la mayoría de los temblores en Centroamérica eran de origen tectónico. Sapper afirma lo contrario, estimando que los temblores volcánicos jugaban un papel mucho mas grande. Nuevos estudios conducidos por Bolt ayudan a entender mejor la relación entre volcanes y temblores, estableciendo tres categorías de terremotos en asociación con los volcanes. La primera corresponde a los sismos por explosión volcánica. Estos ocurren cuando los gases disueltos bajo presión escapan violentamente del magma produciendo ondas elásticas que causan sismos (Bolt, Geological Journal, 3). Uno de estos, muy intenso, se produjo con la erupción del Cosigüina a la 1am. del 23 de enero de 1835 y fue sentido hasta 450 km de distancia. Un segundo tipo, corresponde a la mayoría de los sismos superficiales que se experimentan en Nicaragua y por lo mismo son los mas frecuentes (Segura y Hernández, 1996:1-2). Estos resultan del movimiento del magma de un sitio a otro produciendo que las rocas calientes de la corteza se deformen y agrieten generando ondas que se propagan como sismos en varias direcciones. Es muy probable que los recientes sismos y fracturas superficiales acaecidos cerca del Momotombo en septiembre de 1999, correspondan a este tipo. El tercero, es el
de los sismos tectónicos afines producidos durante grandes terremotos.
En ellos, ondas intensas compresionan y dilatan la mezcla líquida
y gaseosa en los depósitos del magma, desencadenando la actividad
volcánica. Por las descripción de varios sismos violentos
seguidos de actividad en el, cono, es bastante que la erupción del
Momotombo de 1609 haya sido la secuela de un terremoto con actividad volcánica
afín. Precisamente, Crawford atribuye esta actividad del Momotombo
a un <<megasismo>> desencadenante (Crawford, 1992). Otros sismos
severos como los que dañaron Granada en 1680 y 1772, pudieron causar
actividades eruptivas del Masaya.
Los volcanes mas
activos y erupciones desastrosas
Momotombo:<<Llameando día y noche>> En lo que transcurre del siglo XX, este volcán ha permanecido tranquilo levantándose como paisaje colosal al fondeo del lago Xolotlan. Dice poco de su pasado convulsivo cuando se le percibía como el azote de las poblaciones occidentales durante el siglo XVI. León primera capital de Nicaragua, fue desmantelada poco tiempo después de fundada y luego perseguida y asediada por sucesivas y violentas erupciones del volcán. Fue Pedrarias, primer gobernador de Nicaragua quien en 1525 probablemente por informes de Hernández de Córdoba, dio el reporte mas temprano sobre el Momotombo: <<…cabe esta ciudad de León esta otro cerro muy alto, y por encima de la corona sale del fuego, que se vee a la clara del día ‚ de noche por cinco bocas; a la redonda de este cerro hay muy grande cantidad de azufre…algunos de estos ríos estén muy calientes que apenas los pueden pasasr por el calor del agua, ‚ hay una fuente que a la continua yerbe tanto que en metiendo un ave o otra cosa sale cocida incontinente…>>(DHN., Tomo I:128-9) Durante su estadía en Nicaragua, Oviedo que se extendería hasta 1529 con <<muchos agujeros, por donde sin cessar un momento sale humo>>. Desde entonces el volcán entra en uno de sus prolongados letardos hasta volver a hacer erupción en 1578. El tesoro provincial Álvarez de Toledo se refiere a esta actividad: <<…después
que faltó la dicha enfermedad nos regale el señor con eccesivos
ayres y temblores de tierra, con los cuales despide este bolcán
de la laguna de León ynfinidad de ceniza, y de la que el ayare trae
se cubren los tejados y las calles que no ay quien pueda andar por ellas…>>(Archivo
General de Indias, cit. por Incer, 1993:144)
Fue a partir de 1605
cuando el Momotombo entró en uno de sus violentos ciclos de crisis
que durarían hasta 1610. Durante los dos primeros años de
este episodio, el volcán se manifestó con fuertes retumbos
, violentas sacudidas sísmicas y emisiones de humo y cenizas que
los
vientos del Norte arrojaban sobre León. Vásquez de Espinosa
anoto el fenómeno:
<<…el año
1605 y 606 que el volcán daba tan grandes bramidos y tan espantosos,
con temibles temblores, que me certificaron personas fidedignas…vecinos
de la ciudad que se levantaba la tierra por una partes un estado en alto,
dando grandes oleadas de una parte a otra.>>(Vásquez de Espinosa,
1975:190).
En 1609 se desencadenó la fase mas aguda del ciclo eruptivo, enseñándose sobre León. luego de una serie de sismos violentos, prosiguió una intensa y prolongada erupción que se sostuvo hasta inicios del siguiente año. Para culminar el 11 de 1610, se produjo una sacudida tan violenta que causo derrumbes en las laderas del Momotombo y oleajes que inundaron la ciudad. El Obispo Villareal clamado por el traslado de la cuidad, consiguió que los aterrorizados vecinos decidieran en cabildo abierto la evacuación definitiva de la malograda capital. El siguiente periodo convulsivo del Momotombo, tuvo lugar siglo y medio después, a partir de 1736. De acuerdo al archivo del Museo Naval de Madrid, el Momotombo estuvo lanzando llamas por espacio de 28 años. De acuerdo a Montessus deBallore, fue en el año 1764 cuando se produjo una erupción severa acompañada de intensos movimientos sísmicos que pusieron en zozobra tanto a León como a Managua durante varios meses. Un siglo m s tarde, el 18 de junio de 1870, el Momotombo entro en actividad en medio de movimientos sísmicos de gran magnitud. Unos años antes, en febrero de 1854 se había producido luego de sismos, eyección de cenizas que cayeron sobre León durante tres días dañando a muchas personas causando retumbos que se escucharon hasta lugares alejados. (Leeds, 1973:31). El 11 de Octubre de 1878, se reinició la actividad con tremores que alarmaron Mateare y Managua. En los días siguientes se escucharon ruidos como e artillería pesada, mientras columnas densas de humo se elevaron y bloques oscuros se precipitaron hacia la base. Lluvias de ceniza fueron lanzadas hasta poblaciones distantes. El cuarto ciclo violento tuvo lugar durante 1885 y 1886 y puede considerarse el peor desde 1609. El volcán se reactivó el 16 de Octubre del 85 con temblores sacudiendo el occidente y grandes columnas de humo y cenizas cayendo sobre Puerto Momotombo. Retumbos cada 15 minutos se oyeron hasta Chinandega. La actividad fumarólica se mantuvo junto a las elevadas ráfagas de fuego sobre el cráter. El 20 de mayo de 1886 se inició la fase m s violenta con sismos consecutivos y emisiones de humo y cenizas hacia el lado occidental. El 23 de Mayo fueron lanzadas rocas incandescentes y demás nubes de ceniza sobre Nagarote y La Paz Centro. Ese mismo día se oscurecieron León, Chinandega, El Sauce y Corinto. El 24 del mismo mes en el clímax, una corriente de lava avistada desde Managua fluyó en dirección oeste penetrando la hoyada de Monte Galán: <<Se asegura que el nuevo vapor se est armando en las faldas del volcán… ha quedado cubierto de arna y piedras. La población de Momotombo abandonó el lugar… La ciudad de León estaba consternada porque las nube de cenizas arrojada por el volcán había oscurecido la ciudad desde la una de la tarde… … Nuestro corresponsal en Chinandega nos dice… En este momento óyense grandes retumbos, oscurece y cae arena. El vecindario est en alarma (Ramón Romero)>> <<…se nos envió de Corinto el siguiente telegrama… En este momento hace erupción el Momotombo, empieza a oscurecer por cusa de la ceniza y talvez se repitan efectos del Cosigüina (Agustín Gonzáles)>>.(Diario <<El Nicaragüense>>, 22 y 23 de Mayo 1886). La ultima crisis
se produjo en 1905. Un poco antes entre Marzo y Abril, se había
presentado, después de 18 años de calma, una actividad explosiva
precedida por un sismo y luego por efusiones menores de lava. El 16 de
enero de 1905 y por espacio de siete días continuos, se desarrollo
una violenta erupción con proyecciones de bloques de piedra, ceniza,
arena y escorias. Una gran columna de humo se elevó unos 200 metros
esparciéndose hacia el occidente. Coladas de lava fluyeron desde
la boca del volcán extendiéndose a lo largo de 5 km en dirección
Norte. Esta fue la última actividad intensa del Momotombo y la última
con proyección de escorias. Dos episodios eruptivos posteriores
en 1912 y 1918 se limitaron a columnas menores de humo y cenizas. Desde
entonces el volcán Momotombo est dormido.
Volcán San Cristóbal: <<El Viejo>>. Pertenece a los volcanes activos de la llamada cordillera de los Maribios <<Tepemesquián>> era su nombre prehispánico. Los aborígenes Nahuas que lo tenían como fuente del <<fuego nuevo>> subían a sacar ocotes hasta su cumbre cada 52 años. Durante los primeros tiempos coloniales lo llamaron <<El Viejo>>. La costumbre española de consagrar los volcanes a los santos, como manera de aplacar su furia terrenal, llevo a designarlo como San Cristóbal. Como sus vecinos, estuvo muy activo durante los años 1528 y 1529. La actividad predominante del San Cristóbal ha sido la de emisión de gases, humo y cenizas, acompañada generalmente de temblores no siempre tan violentos como los del Momotombo. Hasta la fecha no se le conocen efusiones modernas de lava, ni desprendimientos rocosos, si bien en las faldas hay evidencias de antiguas coladas. De hecho el edificio volcánico fue formado por estratos intercalados de actividad explosiva con depósitos de piroclastos y lava (Morales, 1999:5). Su actividad suele ser corta y m s bien moderada a diferencia de los otros conos de la cadena Maribia. Hay documentadas 14 erupciones en tiempo histórico. El San Cristóbal es el volcán m s alto de Nicaragua, con 1760 metros y la perfección de su cono ha sido la admiración de cronistas, exploradores y viajeros. Las erupcione del San Cristóbal, no parecen presentarse en ciclos determinados y sus erupciones ocurren entre largos intervalos. Observando con mas detalle su actividad pasada se concentra en cuatro periodos:1528-1529;168-1685; 1971-1976; y las mas recientes de 1993, 1997 y 1999. La frecuencia eruptiva del volcán ha sido bastante espaciada con paréntesis de 150 y 200 años entre cada actividad. Es de notar que cinco erupciones han tenido lugar en los últimos 25 años, lo cual podría dar pistas sobre una probable intensificación e su conducta eruptiva. después de 1528, el San Cristóbal volvió a hacerse notorio hasta fines del siglo XVII, si bien tuvo una actividad breve en 1613 registrada por Vásquez de Espinosa. En 1680 entro en erupción acompañada de temblores y nuevamente en 1684 se lo reportó activo. En 1685 el pirata Dampier merodeando las costas de Nicaragua lo enconito en plena actividad sirviéndose de ésta como guía para alcanzar el puerto del Realejo y asaltar León: <<El Realejo es la mas destacada tierra en toda costa, pues posee una elevada atalaya de montaña humeante que los españoles llaman volcán Viejo. Basta cambiar el rumbo hacia el noreste, con la montaña al frente para encontrar la entrada al puerto… El volcán se reconoce fácilmente por ser una montaña alta en exceso y sin paralelo en toda costa que humea todo el día y lanza fuego por la noche, pudiéndose observar a veinte leguas mar adentro>>(Dampier, cit. Zavala Urtecho RC, 27) Doscientos años
después, en 1892 despierta el San Cristóbal con marcada actividad
eruptiva, coincidiendo con el tiempo con otras erupciones de volcanes Maribios
como Cerro Negro y Momotombo. Nuevamente en 1919 entra en una corta erupción
junto a Telica, Momotombo y Masaya. Cincuentidós años después
en 1961, se registra una nueva actividad, probablemente la m s violenta
después de la erupción de 1685, con gigantes columnas de
humo, cenizas y temblores. Un nuevo cráter se abrió en la
parte superior del cono. después de esta erupción se produjeron
cuatro episodios eruptivos: uno en 1976 considerado violento y en el que
dos conitos concéntricos ocupaban la cumbre, descritos por la expedición
de Alejandro Malaspina a finales del siglo XVIII y luego por Belcher en
1838 -fotografiados por F. Peñalba en 1970-, se derritieron cuando
la lava los alcanzó formándose un solo cráter. Luego
se sucedieron los episodios eruptivos de 1993 y 1997 consistentes en emanaciones
gaseosas y emisión de cenizas con leves -
La historia eruptiva
del San Cristóbal puede considerarse venial y episódica.
no hay reportes de erupciones responsables de daños personales o
materiales considerables. La intensificación de s u actividad el
los ultimas años y la proximidad de poblaciones importante como
Chinandega y El Viejo representan sin embargo un riesgo potencial sensible.
Volcán Masaya: <<El Infierno>>. Es el volcán m s persistente de Nicaragua y el único que permanece en constante erupción en el continente americano. Su historia eruptiva retroceder muy atrás en la memoria de los antiguos pobladores, cuando masas de lava se afirmaba, cubrían los alrededores del edificio volcánico formando lagos hirvientes. Se ha sugerido que producto de antiguas actividades eruptivas se formo gran parte de los terrenos de las Sierras de Managua. Popogatepe (Popocateptl), lo llamaban los Nahuas <<cerro que hierve>> y Masaya o <<cerro ardiente>>, los Chorotegas. A lo largo de cinco siglos de historia documental, el volcán Masaya aparece siempre presente, dando cuenta de sus variadas manifestaciones. Es un volcán de humo u piedras hirvientes, decían los cronistas, entre admirados y temeroso: <<No creo que hay hombre Chrypstiano que acordándose que hay ynfierno, aquello vea que no tema ‚ se arrepienta de sus culpas, en especial trayendo en comparación en este venero de azufre (que tal pienso ques) la infinita grandeza del otro fuego ó ardor infernal, que esperan los ingratos a Dios>> (Oviedo, 1975:388-9). El Masaya es también singular en América por ser el único de tipo hawaiano en el continente que esta elevando o derramando grandes masas de lava. Por su boca siempre abierta, se asoma hasta la superficie magma emergido desde las profundidades de la tierra. Su edificio, mas bien plano y -de tipo escudo-, no es un cono singular, sino un complejo formado por varias calderas, cráteres colapsados y pequeños <<protovolcanes>> incipientes. El tipo de actividad del Masaya puede considerarse mixto: por una parte, emisiones de gases, humo y cenizas acompañados de sismos en ocasiones violentos que han causado daños considerables; y por otra parte, efusiones de lava. De hecho la actividad continua del volcán parece obedecer una secuencia alterna de emisiones fumarólicas y efusiones de lava. Las primeras mucho mas frecuentes, han ocurrido cada 7 o 10 años; las ultimas suceden con intervalos bastante mayores. En realidad la actividad magmática superficial del Masaya, es un fenómeno permanente cuya luminosidad externa deja de percibirse cuando por derrumbes en la caldera se cierra la chimenea. Prosigue entonces la actividad bajo la forma de columnas de humo y gases. Estos se suelen avivar con las aguas subterráneas del invierno hasta que nuevamente rocas del <<tapón>> derretidas por el calor, reabren la caldera. De todas las erupciones del Masaya, hay siete que pueden considerarse mayores: · 1520: Gran colada del Masaya, la primera que se reporta. Sobre ella anota Oviedo: <<Afirman en aquella tierra de los indios, é aun los españoles, que después que se gano aquella provincia, una vez que llovió mucho aquel año, subió crescio aquel licor o metal hasta arriba, é no se sabe de que manera; é con su grand fuego quemó en una legua o más alrededor quanto halló, é que echo un rocio o vapor de si tan caliente, que todas las hojas de los árboles é ramas é hiervas en dos leguas o más alrededor se cocieron en toda aquella tierra>>. (Oviedo:1975, 407). Presencia de lava en el fondo del cráter esta documentada en 1538 (episodio de Fray Blas del Castillo) hasta 1544 (Las Casa y Motolinía). · 1570: erupción con humo y cenizas y sismos muy violentos que destruyen muchas casas y edificios en Granada · 1670: Violenta fase eruptiva con grandes columnas de humo, gases y efusión de extensa de lava por la ladera Norte. · 1772: Precedida por fuertes sismos que agrietan la ladera Norte, se derrama el 16 e marzo, la mas extensa colada de lava que e registra en el área centroamericana. Un río candente alcanza la laguna de Masaya y otro brazo de lava alcanzó hacia el lago de Managua hasta el sitio El Portillo cerca de la costa . · 1852: erupción con detonaciones <<espantosas>>. Un pozo de lava se formo entre dos cráteres históricos para luego desplomarse formando el actual cráter Santiago. Por varios años densas emisiones de gases produjeron <<lluvias de amargas>> que destruyeron la vegetación aledaña . Montessus deBallore reporta que durante el fenómeno se calentaron la aguas de las lagunas de Apoyo, Tiscapa, Asososca y otras del mismo grupo. · 1858: erupción entre el 10 y 11 de Abril causa daños en Granada. Desde el 25 de Abril hasta el 11 de Mayo la erupción se acompaña de temblores en cadena. Un deslizamiento cierra la carretera entre Masaya y Granada. Un sismo asociado a la erupción se sintió el 25 de Abril desde Cojoutepeque, El Salvador, hasta Granada. · 1922: Se produce la última colada de lava, menor que la de 1772, pero con explosiones tan grandes que la arena volcánica lanzada llego a 15 leguas afectando las plantaciones de café hacia el Oeste. Charcos de lava en el cráter estuvieron presentes en 1902, 1919, 1946 y 1965-79. A partir de las emisiones
cíclicas de gases del volcán incrementan sus efectos dañinos
sobre la población y la actividad agrícola en una faja de
rumbo oeste que cruza La Concepción y Las Nubes. Se sugiere
que los gases desde entonces, contienen mayor proporción de anhídrido
sulfuroso que al contacto con el vapor de agua suspendido en la atmósfera,
se convierte el <<lluvias>> de ácido sulfúrico. Este
fenómeno condujo en los años veinte a un ingeniero alemán
Schomberg y Scharfeinberg a practicar un proyecto e extracción industrial
de los gases en 1927 el cual fracasó ulteriormente.
Volcán Cosigüina.- En enero de 1835 se produjo la portentosa erupción del volcán Cosigüina, el m s septentrional de Nicaragua. Por su magnitud excepcional ha sido hasta hoy sin duda, el mayor fenómeno volcánico ocurrido en los últimos 5 siglos. Howell Williams geólogo de la Universidad de California que lo examino en 1949 lo considera como el segundo, entre los tres mayores eventos eruptivos a escala mundial: Tambora en 1815, Cosigüina en 1835 y Krakatoa, en 1883. El geógrafo Eliseo Reclus lo reputa como <<…ejemplo de las mas formidables catástrofes causadas por el desprendimiento repentino de gases aprisionados dentro de montaña alguna.>>. Se estima por la intensidad y el volumen de 10km3 de material arrojado hacia la atmósfera que se trata de la m s violenta erupción ocurrida en el continente americano documentada históricamente. Al Cosigüina no se le conocía un pasado convulsivo. Existen a su alrededor, vestigios de vulcanismo en épocas remotas, en los pequeños cráteres de El Barranco, San Juan, los dos de <<Los Chanchos>> y uno mas a oeste, <<La Salvia>> Creusot reporta la existencias de depósitos de antiguos lahares y avalanchas ardientes. Materiales recogidos en el sitio que fueron sometidos a datación por radiocarbono presentan indicativos de erupciones considerables de lava y cenizas mas recientes -1580-1680-, pero no esta comprobado. Se ha especulado con la existencia de otras actividades por 1709. Parece mas probable una erupción referida por Batres Jáuregui el 16 de Mayo de 1809. En todo caso, hasta 1835, el Cosigüina parecía un volcán tranquilo, no demasiado alto y nunca mayor de 1.200 metros, al punto de tenérselo como un elevación de escasos meritos eruptivos. Dampier y Wafer que observaron la zona en 1684 y 85 no lo incluyeron entre los volcanes occidentales. Esto ayudaría a refutar la creencia de que el Cosigüina antes de la erupción, era el volcán mas alto de Nicaragua tanto que su cumbre permanecía coronada con penachos de nieve. Karl von Seebach lo describe como una copa cubierta de selva, un poco m s alta que la actual: <<…era entonces mas elevado que hoy y no representaba un cono, sino una cima arqueada y redonda que no era considerada como un volcán>> (Incer:1993:598). Un año antes de la explosión, emitía el volcán frecuentes retumbos subterráneos, según lo recogió de testigos Carl Scherzer cuando exploró el sitio en 1855. A finales de 1834 se sintieron temblores en Chinandega con retumbos que sucedieron hasta mediados de Enero. Eran probables las señales premonitorias de aquel suceso que nadie esperaba pudiese ocurrir. La erupción del Cosigüina se desarrollo entre el 20 y el 24 de Enero, manifestándose a través de tres fases: precursora, de desarrollo y cataclísmica. La fase precursora se inició en la madrugada del 20 de Enero con retumbos poderosos que lograron escucharse 270 kilómetros distante, en Olancho, Honduras. Se sintieron en Tegucigalpa, durando hasta las 8 a.m. Desde media madrugada en lugares próximos al volcán comenzó a caer ceniza. Hasta ese momento nadie sabia lo que estaba ocurriendo. La segunda fase se desencadenó el mismo 20 de Enero a las 8 a.m. con el retumbo estremecedor de la explosión inicial del volcán. Una nube gigantesca se elevo sobre la cumbre, tomando la figura de un hongo expansivo. Entre material proyectado siguió creciendo y expandiéndose. <<como una pirámide invertida>>, decían los que presenciaban el fenómeno desde Chinandega y la Isla del Tigre en el Golfo de Fonseca. Una oscura lluvia de arena comenzó a caer sobre las laderas del cerro, mientras el interior de la columna fue cambiando de tonos, pasando desde un blanco brillante , liego gris y amarillo hasta un color rojizo. Arrastrada por los vientos la columna creció lateralmente hacia el norte como extensa sombra, mientras una lluvia de pómez y arena se precipitó sobre el Golfo de Fonseca. A las 9:30 a.m. el <<aguacero>> de pómez alcanzó su apogeo. A las 10 a.m. se oscureció Nacaome en Honduras. Una hora más tarde todo el Golfo estaba en tinieblas. Por el mediodía la densa nube de cenizas alcanzó Nueva Segovia y Tegucigalpa y avanzó acelerada mente hacia El Salvador y Guatemala. A las 3 p.m. se oscureció San Miguel en El Salvador. A las 4:20 p.m. se produjo un fuerte sismo que alcanzó a sacudir el Puerto de la Unión. Una nueva oleada de arena baño los alrededores del cerro y la Isla del Tigre y desde entonces y durante toda la noche, se sucedieron temblores cada hora mientras seguía la lluvia de cenizas. El día 22 una alfombra siniestra de arena cubría vastas extensiones en Honduras El Salvador y el Noreste de Nicaragua. En Nacaome el manto tenia 4 ó 5 pulgadas de espesor. A mediodía los temblores y retumbos cesaron y ventanas de claridad aparecieron entre las sombras sulfurosas, como indicativo de que la catástrofe parecía animar. La tercera fase llego el 23 a la una de la madrugada con una explosión horrorosa que hizo volar la mitad del cono volcánico: <<Un retumbo tan enorme que no hay con que compararlo, al que siguió un ruido muy grande parecido a las avenidas de un gran río y por intervalos cortos repitió cuatro veces el mismo trueno acompañado de violentos temblores; la obscuridad volvió a ser total.>> (Testimonio de Manuel Romero Comandante de la Isla del Tigre, cit. Incer, 1993:581). Una avalancha de gases o nubes ardientes rodó por las laderas calcinando en un radio de 15 kilómetros todo lo que encontró a su paso. Enormes masas de cenizas se proyectaron con descargas sucesivas, sumiendo en la oscuridad mas completa a Nicaragua, Honduras y El Salvador: <<Parecía un mar tragándose el firmamento>>. Los bramidos ensordecedores duraron tuda la madrugada pero la tormenta de ceniza suspendida en la atmósfera mantuvo a oscuras a esos tres países durante todo el día 24. En las primeras horas de la mañana la actividad comenzó a declinar. Incluida la fase cataclísmica, las cenizas siguieron todavía el 27. los retumbos se escucharon aun el 31 de Enero. La erupción del Cosigüina es un fenómeno excepcional en Nicaragua. Se trata de acuerdo a H. Williams, de una explosión volcánica del tipo pliniano, similar a la del Vesubio ocurrida en el año 79 AC, pero muy rara también en Centroamérica donde predominan las erupciones strombolianas, -emisiones de gas, cenizas y bombas de escorias. Es también rara por su magnitud espectacular. Se cree que arrojo 10 km3 de material, si bien Sapper considera la masa expulsada cinco veces mayor. La proyección de material fue tan extensa que logro alcanzar Verapaz e Izabal en Guatemala; Trujillo y Omoa en Honduras; Ciudad de México distante 1,500 millas hacia el Norte. Por efectos de los vientos contarios, las cenizas solo llegaron por el Sur hasta Costa Rica, pero hacia el Este, alcanzaron lugares tan distantes como Jamaica. Escorias de pómez cubrieron con un manto cerrado 100 millas a la redonda las aguas del Pacífico, habiéndose encontrado abundancia de este material hasta distancias de 1.000 millas mar adentro, desde las Islas Galápagos hasta Veracruz en México. Los retumbos de las explosiones fueron escuchados en Veracruz, Haití, Belice y Jamaica; en dirección Sur se escucharon el localidades colombianas como Cartagena, Bogotá, y Sta. Marta; y aun en Guayaquil, Quito, y en las Antillas Menores: distancias de 2,500 km. Sorprende de tan espectacular erupción las pocas perdías humanas que causó: ocho muertos en las haciendas Cosigüina y Sapasmapa y varios pescadores de una embarcación que desapareció tras la erupción. Es probable que las bajas hayan sido mayores. La poca población de Cosigüina favoreció sin duda esta baja mortalidad. Pero las perdías fueron severas par la ganadería y los cultivos de banano, plátano y azúcar, tanto en Chinandega como en León. La geografía próxima al cerro fue también modificada: aparecieron dos nuevos islotes de pómez y arena; en aguas del Golfo se formaron bajíos arenosos; la fisonomía del Estero Real y el curso de varios ríos fueron modificados. Como producto de la erupción, el edificio volcánico se redujo a la mitad dejando abierto un cráter de 3.75 km. de diámetro, según lo apreció Belcher durante su exploración de 1838. J.L. Stephens observó en 1840, la falda completa del volcán cubierta con escombros de la erupción en tres millas alrededor. Desde 1835 el Cosigüina
ha permanecido en calma a excepción de retumbos como los reportados
por Sapper, durante los sismos que afectaron Chinandega en 1898. No obstante
, alguna actividad de fumarolas al interior de sus laderas y leves
sismos repentinos, son avisos de que el volcán apenas duerme. La
erupción del Cosigüina marco el siglo XIX. El año 1835
fue conocido en adelante como <<el año del polvo>>.
<<Cerro Negro>>. El 10 de Abril de 1850 un chorro de fuego y columnas de humo elevándose tras explosiones seguidas, fueron vistas desde la ciudad de León en dirección de los volcanes Pilas y Orota. Se creyó que uno de los dos volcanes estaba nuevamente en erupción. Pronto se constató un nuevo cráter que a los pocos días había formado un edificio aunque pequeño todavía, diferente a los dos volcanes vecinos: Era e Cerro Negro. <<El 11 y 12 de abril de 1850 se oyeron retumbos como de trueno en León y se le supuso proceder del Momotombo…Los ruidos s hicieron mas fuertes y frecuentes en la noche del 12, y en León hasta se sintieron temblores que, cerca de los montes fueron tan recios que aterrorizaron a los campesinos. El domingo 13, en las primeras horas de la mañana, se habrió un respiradero cerca de la base del por mucho tiempo extinto volcán Las Pilas…Las convulsiones terrestres a la hora de la erupción fueron tremendas y según los relatos parecían violentas sacudidas. podría decirse que el punto exacto de la abertura esta en la planicie; sin embargo la lava arrojada siglos antes la elevó un poco, y que bajo ese manto que tuvo efecto la erupción… La erupción presentó con fuertes llamaradas y que al principio arrojaba por todos lados marejadas de materia derretida…En una gran extensión veianse como lajas de lava dispersas semejantes a laminas de hierro recién fundido…El 14 comenzó una serie de vómitos de tres minutos de duración… A cada uno acompañaban remezones seguidos de llamaradas de cien pies de alto. Cada vómito lanzaba además lluvias de Piedras al rojo vivo que se elevaban varios centenares de pies…las violentas emisiones continuaron sin interrupción por siete días…>>(Squier:1970:427). El Cerro Negro es por hoy el volcán de mayor intensidad eruptiva de Nicaragua. Desde 1850 han sido reportadas 17 actividades, un promedio de una convulsión cada 9 años. Casi todas sus manifestaciones han sido explosivas, muy violentas y con gran emisión de gases humo y cenizas, así como rocas incandescentes. De cráteres laterales suelen producirse efusiones de lava, si bien no tan copiosas como las del Masaya. El Cerro negro es probablemente también el mas dañino. Sus prolongadas erupciones ha llegado a extenderse durante varios meses. Sus densas columnas de cenizas al ser dispersadas por los vientos hacia el Oeste, causan destrucciones extensas de cultivos, infraestructura, casas, calles y viviendas en una amplia faja donde se localizan importantes ciudades como León, Telica, Chinandega, El Viejo y Corinto. Después de su primera actividad, el Cerro Negro volvió a eruptar violentamente 15 años mas tarde, el 14 de Noviembre de 1867, mostrando la apertura de dos nuevos cráteres. Durante este episodio ocurrieron sucesivas explosiones con explosión de arena y bloques de grandes dimensiones lanzados a alturas de 900 metros. La arena baño occidente, llegando hasta el Pacífico. Un manto destructivo de escorias cubrió los suelos de León y Chinandega dañándolas cosechas. Luego de esta actividad volvió a manifestarse en 1889, 1914, 1919, 1922, 1929 y 1947 con intervalos irregulares de 5 a 25 años. Desde 1947 las erupciones del Cerro Negro se volvieron mas frecuentes con intervalos e 5 años. Las mayores crisis ocurrieron entre 1947 y 1951 y luego en 1968 y 1971. Durante el mes de Julio de 1947 grandes llamaradas y densas columnas de humo anunciaron la erupción, mientras se escuchaban fuertes retumbos subterráneos. Una lluvia de cenizas cayo sobre León. Fuertes sismos y columnas de fuego de 200 metros de altura intensificaron la actividad, teniendo que abandonar el lugar de los pobladores de las comarcas Tololar, Santo Cristo, San Jacinto, El Marañonal y otros. A partir del 23 de Julio mientras prosiguió la erupción se desataron sismos sucesivos que culminaron el 29 de Julio con un a sacudida violenta que estremeció León y Chinandega. Nuevamente en 1948, el cerro se reactivó lanzando cenizas y humo acompañados de temblores. Pero es el 20 de Noviembre de 1950 cuando se desencadenó una violenta erupción. Fuertes retumbos se escucharon en Orota, Malpaisillo y Los Pocitos. Densas cortinas de humo se elevaron entre ráfagas de fuego a mas de 300 metros y en pocas horas una lluvia de arena alcanzó León, Es Sauce, Malpaisillo, Telica y otros pueblos. El 8 de Diciembre se intensifico la erupción alcanzando las cenizas la población de Los Brasiles muy próxima a Managua. El día 14, nubes de ceniza oscurecen León y Chinandega, alcanzando Corinto. El día 18 se siente fuertes sacudidas sísmicas en las ciudades del Pacífico. Para el día 28 un manto de 3 pulgadas de arena cubría León y una extensa área de lo llano occidentales. La intensa lluvia de arena obligó la suspensión de las actividades escolares. El 8 de Diciembre se reanudó la intensidad de la erupción y para e1 14 el cielo de occidente se había oscurecido tanto que la población busco refugio en otras ciudades. El 18 de Diciembre violentas sacudidas alarman el pacífico desde Rivas a Corinto. Después de una corta pausa, el 4 de Enero tuvo lugar una inmensa descarga eruptiva que envolvió de cenizas Occidente. El día 5 la erupción culminó con violentas sacudidas sísmicas que alarmaron todo el litoral y llenaron de pánico a Managua. Las erupciones de
1968 y 1971, siguieron los mismos patrones de actividad. El volcán
tras sucesivas sacudidas sísmicas y retumbos, levantó
una enorme columna de humo y cenizas, manteniéndose en intensa y
destructiva actividad por varias semanas. Durante la actividad de 1968,
el Cerro Negro causó perdidas de vidas. Los damnificados se elevaron
a 7.500 personas. Los daños a la activad agrícola en particular
al cultivo algodonero fueron enormes. Asimismo la capa de cenizas que cayo
sobre León fue mas espesa que en ninguna precedente, llegando a
derribar por su peso varias casas. Como secuela de estas erupciones –repitiéndose
los episodios de 1609-, parte de la población damnificada de León
fue trasladada definitivamente a la zona de Nueva Guinea, 350 km al Este
del país. Las ultimas actividades del Cerro Negro, menos violentas
tuvieron lugar en 1992, 1995 y 1999.
Volcán Concepción.- Hasta 1883 no se le conocía mayor actividad, llegándose a creer que era uno con el Maderas, un volcán extinto. Su actividad en el pasado remoto no pasó desapercibida para los indígenas que lo llamaron Omeyaticahua, <<montaña de la Señora Dual>>. De hecho ambos volcanes llegaron a formar la isla de Ometepe. Sus largos períodos de inactividad pudieron permitir que florecieran centro de población que prosperaron en medio de suelos naturalmente fertilizados y aguas de pesca abundante. Oviedo contabilizó al menos nueve núcleos poblacionales en el Ometepe prehispánico. Casi siempre rodeado de brumas, en medio del lago y con la cima cubierta por nubes permanentes, este volcán pasó por largo tiempo desapercibido. Se cree que por 1772 estuvo retumbando y que sus bramidos obligaron al párroco de la isla, Fray José de Fernández a intentar tranquilizarlo dedicándolo a la virgen de la Concepción. No obstante, su primera actividad documentada se remonta a 1800, cuando arrojó por un tiempo breve, columnas densas de humo y cenizas. Con 1670 metros de altura, el Concepción es uno de los volcanes m s altos de Nicaragua. Su naturaleza eruptiva puede considerarse mixta, con emisiones de gases, piedras incandescentes y cenizas, pero también con efusiones m s o menos frecuentes de lava. Contadas desde 1883 hasta la fecha, el Concepción registra 23 actividades, bastante m s que el Cerro Negro, pero no tan violentas. M s de la mitad de éstas se concentran en dos períodos de gran intensidad - 1921 a 1928 y 1944 a 1957-, el resto se distribuye esporádicamente intercalado con prolongados paréntesis de entre 20 y 70 años de inactividad. En cuatro ocasiones el Concepción hizo erupciones de magnitud considerable. Cuando se despertó con violencia en 1883 y luego en los 1922, 1944 y 1957. En todas, su comportamiento fue bastante parecido: Sismos violentos, retumbos, columnas gigantes de humo y cenizas y coladas de lava. La erupción de 1922 se inició con una formidable sacudida sísmica el día 15 de febrero que provocó daños en muchas casas de Granada, remeciendo también los departamentos de Masaya, Managua, Carazo, Rivas, Chontales, León y Estelí. El 16 del mismo mes, otro sismo intenso a las 1:45 de la madrugada, derrumbó casas en el sector del Meno, frente a la Isla Zapatera. El día 17 a continuación de fuertes retumbos y temblores que se sienten en Granada, tuvo lugar la explosión del volcán. Esta erupción se prolongó hasta el mes de Mayo. La erupción de 1944 se inició el 20 de Diciembre y se prolongó hasta Agosto del siguiente año. Las primeras señales fueron retumbos seguidos de una alta columna de cenizas que fue arrastrada por el viento a gran distancia. El 11 de enero de 1945, se intensificó la actividad; fuertes explosiones se produjeron con intervalos de un minuto, mientras una sucesión de temblores remeció Granada. Bloques de piedra incandescentes rodaron desde la cumbre del volcán; es entonces cuando el cono salió una correntada de lava. El 25 de abril nuevos temblores desplomaron varias casas en Buenos Aires, sintiéndose intensamente en Rivas y San Juan Del Sur. Corrientes de lava volvieron a fluir en el mes de Agosto cuando el volcán en violenta convulsión sacudió Ometepe con un potente sismo. Después de
dos episodios eruptivos en 1951 y 1955, el 14 de Marzo de 1957 se produjo
otra erupción violenta. Luego de varios sismos que estremecieron
la isla, fluyó un río de lava por la ladera occidental. Llamaradas
se observaron en el cráter, mientras una extensa cortina de cenizas
cubría la parte occidental de la isla hasta alcanzar Rivas. Parte
de la población salió del lugar despavorida. Fue la última
actividad del Concepción con efusión masiva de lava. Las
erupciones posteriores de 1961, 1984 y 1986/7, se limitaron a retumbos,
emisión de humo y cenizas y temblores de moderada magnitud. El 23
de Diciembre de 1999 el concepción se unió al Telica y san
Cristóbal, lanzando gases y cenizas durante varios días.
Volcán Telica.- Es uno de los volcanes de la cadena Maribia. Comparado con los edificios del San Cristóbal y Momotombo, resulta mas bien pequeño. Estuvo bastante activo en los primeros años coloniales, pero solo se le volvió a mencionar hasta 1613 cuando Vásquez de Espinosa lo encontró echando <<…grandes llamaradas de fuego que parece un campo cuando se quema.>> (Vásquez de Espinosa: Tomo 231, Libro V. Núm.758-764). Se le vuelve a mencionar en 1685 cuando se manifestó con humo y cenizas junto al San Cristóbal. Después de una larga pausa, tras la erupción de 1765 reportada por el Archivo Naval de Madrid, aparece reactivándose hasta 1902. Durante el siglo XX ha presentado varios ciclos eruptivos, algunos de ellos tan prolongados como los de 1935 a 1941; 1946 a 1951 y 1973 a 1982. Su actividad antes del siglo XX lo había caracterizado como un volcán esporádico, no obstante desde 1900 ha registrado 58 actividades Los reportes indican que no tiene un historial de desastres considerables, si bien sus cenizas han molestado a la población de León y dañado zonas de cultivos vecinas. Su erupción mayor fue la de 1948, cuando se manifestó violentamente desde enero a junio de ese año. A mediados de enero el Telica comenzó a lanzar humo y cenizas en grandes cantidades por espacio de 11 días. El 8 de junio se desencadenaron temblores, retumbos subterráneos y actividad eléctrica; una lluvia de arena comenzó a caer sobre poblaciones vecinas. El 13 de junio potentes explosiones hicieron vibrar edificios y viviendas en León, mientras una fina lluvia de arena y cenizas, cayo sobre el Viejo y Chinandega. En la medianoche del 18 de junio el volcán convulsionó con retumbos y temblores que sacudieron edificios en Chinandega. La lluvia de cenizas se incremento. Durante este episodio se desató una pavorosa rayería y altas lenguas de fuego se avistaron en la cima del cráter. Es de notar que si bien el Telica ha tenido un comportamiento eruptivo irregular visto en el largo plazo, se ha intensificado en el ultimo siglo. Aun en el presente, se encuentra activo. Su última manifestación se inició el 24 de Noviembre de 1999. por estar rodeado de varios núcleos poblacionales este volcán presenta una amenaza permanente. Cerremos esta sección de los volcanes con la advertencia del Cronista Oviedo, escrita hace cinco siglos: <<No busquemos
historias passadas ni antiguas, ni comparaciones fuera de nuestras Indias,
pues que en Nicaragua…hay una provincia que llaman Maribios, donde están
tres montes juntos…de que sale continuamente grandissimo humo, e acaesce
baxar de aquellas cumbres tal tempestad dello ‚ defuego…que abrasa ‚ destruye
todos los heradamientos ‚ hace grandes daños en aquella tierra;…‚
suele acaescer que con tempestad ‚ terremotos saltan pedazos grandissimos
de piedra ‚ tierra del mismo monte, ‚ destruye parte de la tierra. Todos
estos terremotos ‚ tempestades… en las partes que les he dicho se han visto…podriamos
traer consequencia: donde hay las disposiciones dessos montes o assientos
peligrosos; porque aunque tarde subcedan semejantes daños, d‚bese
de considerar que qualquier tiempo que ello sea, es detruycion ‚ desolación
de los hombres ‚ provincias, donde tales ormentas intervienen>> (Oviedo,
1973:301-2).
* Nicaragua tiene
11 volcanes activos que han ocasionado pérdidas humanas y materiales
considerables a lo largo de la historia.
Síntesis cronológica de la actividad volcánica 1500: circa: volcán
Masaya: Gran colada de Lava forma laguna
1825: Telica gran
columna de humo avistada por Darwin
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Jaime Wheelock Roman, Jaime Incer Barquero, Lorenzo Cardenal, Alejandro Rodriguez Desastres Naturales de Nicaragua Versión
internet: Eduardo Manfut P.
Historia
de Nicaragua,
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