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BOACO: INDIGENA  - COLONIAL  - CONTEMPORANEO
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25 de Julio, el Atrio de la Parroquia de Boaco.

Lo más tradicional y folklórico de las Fiestas Patronales de Boaco el 25 de Julio lo constituye la presencia de los Balilantes, que son campesinios promesantes que de generación en generación han venido a rendirle tributo al Patrono, desde el Siglo XVII hasta nuestros días.

La comparsa de Bailantes se compone de 13 morors, 13 cristianos, 7 vareros, 3 cajeros y un bailantito.

Todos ellos han dejado sus labores de labriego para venir y festejar al Santo, acompañándolo en su recorrido por las calles y llevándole de regreso hasta las puertas del templo parroquial.
 

"Los bailantes, caracteriza a los boaqueños y son los que han mantenido esa tradición durante casi 300 años, valía la pena que los boaqueños les rindiéramos un homenaje a esos hombres".

A pesar de que la ciudad ha cambiado de lugar en dos ocasiones, la vieja tradición de Los Bailarines se conserva. Es una comparsa compuesta por 37 personas, entre ellos, 13 moros, 13 cristianos, 7 vareros, 3 cajeros y un bailantito. 

En la principal actividad festiva del municipio dedicada al Apóstol Santiago, en su contenido tradicional y religioso, sobresale la danza de Los Bailarines, que según su creencia ésta es una especie de promesa por los favores recibidos. 

Cuando los españoles vinieron les enseñaron eso para homenajear y reverenciar al patrono Santiago. La manera de hacer la danza es representando la guerra que hubo en España con los moros; representa la lucha, las batallas, eso es lo que significa el origen de los bailantes, sostiene la dama boaqueña. 

Reciben apoyo de los cofrades integrados por boaqueños que viven en Managua. El 22 de julio, en el paseo Tovar, participan con las autoridades e invitados especiales, donde se les entrega todo el atuendo a los bailantes, explica doña Carmen Toledo. 

Después de la investidura, los bailantes salen a la calle en busca del patrono, su misión principal es bailarle al jefe de la policía, al presidente de las fiestas patronales, al alcalde y al cura, el día que ellos lo decidan. 

 


 
Fotografia de Eduardo Manfut 21 de Febrero del 2002.
LOS BAILANTES
Armando Incer Barquero - Breve Historia de Boaco
 Siendo el Apóstol Santiago el Mayor Patrono de España, era lógico que los misioneros venidos de esas tierras, durante la época de la conquista y la colonia, relataran a nuestros pobladores todas las hazañas atribuidas al Santo.

Así pues, el Apóstol Santiago el mayor es el Patrono de Boaco.

El día 25 de Julio de cada año está señalado en el Santoral católico como el día de Santiago y alrededor de ésa fecha, en las ciudades que lo tienen como Patrono, se llevan a efecto un conjunto de fiestas religiosas y profanas.

Todos los días de las fiestas comienzan con una alegre diana, que en horas de la mañanita recorre la ciudad y concluye por la noche con un impresionante espectáculo de fuegos artificiales, que todo el mundo aprecia desde el atrio de la Iglesia Parroquial, el Paseo Tovar y el Parque Central.

Lo más tradicional y folklórico de las Fiestas Patronales lo constituye la presencia de los Balilantes, que son campesinios promesantes que de generación en generación han venido a rendirle tributo al Patrono, desde el Siglo XVII hasta nuestros días.

La comparsa de Bailantes se compone de 13 morors, 13 cristianos, 7 vareros, 3 cajeros y un bailantito.

Todos ellos han dejado sus labores de labriego para venir y festejar al Santo, acompañándolo en su recorrido por las calles y llevándole de regreso hasta las puertas del templo parroquial.

ARGUMENTO

En el trayecto de la procesión, morors y cristianos danzan en sus respectivas filas, al compás de las cajas o tambores. Levantan ritmicamente sus pies, mueven las caderas y los hombros, agitando sus sonajas; hacen contorsiones y simulacros de lucha entrecruzando sus armas con el enemigo, lanzan gritos esporádicos para animarse en el combate.

La danza representa una batalla decisiva entre moros y cristianos. El vigía moro recorre el campo de batalla y considerando que están dadas las condiciones para el enfrentamiento, hace señas a los combatientes para que empiecen a sonar los tambores y las sonajas.

Los movimientos de la comparsa significan desplazamientos de tropas y enfrentamientos continuos.

El caracol es el combate más cruento, sin que ninguno se adjudique la victoria.

Los cristianos raptan al niño. Un caballero moro entrega alhajas a los cristianos, como paga del rescate. El niño, montado en un brioso corcel, es devuelto a su padre.

Ambos reyes dialogan paseando ante sus tropas y los guerreros en señal de respeto y acatamiento al acurdo que se logre con el diálogo, agitan sus sonajas blandiendo sus machetes y culebras.

El rey Moro decide someterse y bautizarse.

Con saltos y contorsiones el diablo demuestra que ha perdido la partida, el ángel inicia un recorrido de paz frente a las tropas.

La danza se ejecutaba acompañada de un pito y los tambores. El pito ha sido olvidado.

Cada uno de los episodios del combate lleva su propio acompañamiento de tambor. son cristiano, son de guerra, desesperado moro, son de paz y despedida.

CONCLUSION

Los bailantes son una lengua de fuego, una estrella de bruma.

Su danza es el eco de un mundo que no se esfuma.

Por eso, cuando los bailantes se van, cuando vuelven a los cerros, es como si la cortina del día se cayera de pronto, para ocultar los sueños de Boaco.

Y quedamos a la espera del año próximo, para que el índice del cielo recién amanecido acaricie y derrita los últimos copos de la noche y brille otra vez la tradición.
 
 

  • De día ó de noche Boaco está repleto de vistas panorámicas muy pintorescas. Esta toma fué tomada desde el Paseo de Los Bailantes.
  • En el 2003, hubo un intento de reforestar los cerros que circundan Boaco, pero otras cosas ocurrieron que evitaron el proyecto
  • "Drama de moros y cristianos" 
    bailantes de Boaco 
    Recopilado por Wilmor López 
    El Nuevo Diario
    17 de Marzo de 2001
    Recopilado por Wilmor López
     

     Constante REY generoso soy, con poder profundo, que en todo el universo mundo, no habrá otro segundo, por eso soy en todo, poderoso OH CAPITAN mío, MINISTRO GENERAL de guerra, arbolea (o enarbola) mi bandera y llega a refundir a toda esa gente que quieRE CONSERVAR MILICIAS. 
    A MARTIN que esté presto a comparecer tan gran caballero. A tomarme a Martín iré, importa mucho su persona y vengo con brevedad porque a su sangre y nobleza importa ver mi gran Majestad. 

    HABLA EL CAPITAN CRISTIANO 

    Martín, gran caballero; el REY mi señor me envía a llamarte con brevedad, porque quiero honrarte y hacerte general de su EJERCITO y Campaña, y que seas guerrero. 

    HABLA EL SANTO. 

    Muy supremo y eminente señor: he venido y manda el Señor lo que fuere servir, pues estoy sujeto a servir al presente. 

    HABLA EL REY CRISTIANO. 

    Quiero, MARTIN, encargaron sea mi Capitán General de mi corona real, y que este cargo honrarás, para que cuando a los herrados quieras darles Combate, les quitarás el valor para rendir a toda esa gente canalla, y luego con esto, presto mostrarás tu pecho y valor, para darle satisfacción, que así pagaré tu servicio. 

    HABLA EL SANTO. 

    Agradezco, como debo, SEÑOR, merced y favor que de tus manos recibo, pues siendo yo como un niño mancebo, en mi cargo tengo de servirte con voluntad y con mis fuerzas y personas, que merece tu corona servirte con voluntad. 

    Toquen luego aquí, esas cajas, a guerra contra los enemigos crueles. 

    HABLA EL REY MORO. 

    Soy MORO VALEROSO, y dejo al pampero valeroso, a la guerra, guerra. 

    HABLA EL SANTO Y SUBE AL CABALLO. 

    A la IGLESIA quiero ir a hacer oraciones, porque quiero ir a ver a DIOS y servirle. 

    (Luego habla el SANTO y se baja del caballo); HOLA PAJE, TIENEME ESTE CABALLO, que me importa mucho ir a ver a DIOS y adorarle) acatamiento al REY. 

    HABLA EL SANTO CON EL CLERIGO. 

    Sacerdote, padre venerable y Magistrado, Sacerdote de Cristo, quiero mucho amarle y que lo hagas así para ejercerlo. 

    HABLA EL CLERIGO. 

    Oh grave, Santo Martín, sí de DIOS fueras discípulo, aréis y seréis reverenciado y su discípulo muy insigne. 

    HABLA EL SANTO. 

    Todo eso irá reverenciado. 

    HABLA EL CLERIGO.

    Por DIOS Santo Martín, socorrednos con limosnas y caridad a mi sinceridad, pues me ves pobre y roto; pero en el cielo me veréis. 

    HABLA EL CLERIGO. 

    Dios te lo pague, MARTIN, por la limosna que me habéis hecho, pues de caridad tu estás lleno, que para tal fin este pobre es vestido con esta media capa de Cristo. 

    HABLA EL SANTO. 

    Pues aunque os veis desnudo, ya sabéis el catecismo, bien merecéis el BAUTISMO que tanto estáis deseando, y luego, al ounto, te bautizo en EL NOMBRE, DEL HIJO Y DEL ESPíRITU SANTO. AMEN. 

    HABLA EL SANTO. 

    Inmensas gracias le doy a JESUCRISTO, mi DIOS que por su preciosísima sangre estoy BAUTIZADO HOY. 

    HABLA EL SANTO CON LA MADRE. 

    Madre Señora mía, le ruego por ley de Cristo procure recibir el BAUTISMO. 

    HABLA LA MADRE. 

    Hijo mío, recibe su consejo y prometo la FE DE CRISTO, y desde luego prometo recibir el bautismo. 

    HABLA EL SANTO 

    Y BAUTIZANDO A LA MADRE dice: TE BAUTIZO EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPíRITU SANTO, AMEN. 

    HABLA LA MADRE. 

    Vive hijo mío, muchos años por la merced tan soberana, pues me habéis hecho cristiana. 

    HABLA EL REY CRISTIANO. 

    JULIANO SOY, REY POTENTE MONARCA PODEROSO EN EL MUNDO VENTUROSO, PUES VIENDO A LA GENTE CANALLA, con esto pido poner la fuerza rigurosa a la gente valerosas, al mundo pienso vencer. A MIS PIES SE RENDIRAN NUMEROSAS NACIONES, CON FIERAS PRIONES LES QUEBRANTARE FURIBUNDO, CON MI EJERCITO, Sea, ha llegado el fin de bárbaras genes, más si yo verlas pudiera, no se me diera cuidado. 

    HABLA EL REY MORO. 

    Hoy, a las bárbaras gentes tus cetros y coros rendirás JULIANO, y tu persona, que no será maravilla, todo el mundo va a acabar, que más puede mi turbante, que el mundo tiembla de verme enojado y riguroso, porque soy muy poderoso y muy valiente, infame, a mi no osas decirle al REY JULIANO QUE CONTRA EL VENGO ENOJADO y contra el vengo armado y de su reino será y a mis pies se rendirán luego que se me entreguen con brevedad, las llaves de esta ciudad, y si no penarán a sangre y fuego.

    HABLA EL SANTO. 

    Ah, triste miserable, qué disparate es ese, conmigo a DIOS ofendiste, pero con tu pecho, infame, enmiendo sin atentar contra tu vida; y pide a DIOS PERDON y que te dé luz en tu alma, pues por esta cruz, el perdón DIOS te convida. 

    HABLA EL DESESPERADO MORO. 

    YO TENGO, MARTIN, trazado mi corazón con tus sanas oraciones, tu fe tengo profesada. 

    HABLA EL OTRO SOLDADO CRISTIANO. 

    Gracias a los cielos infinitos, SANTOS MILAGROS, pues yo conocí tu vos. 

    HABLA OTRO SOLDADO CRISTIANO. 

    Haz abuelo que ore, pobre de mí, la muerte me lleva a esas montañas tristes, a MARTIN, OBISPO suplico y al REY DEL CIELO, para que recibas a mi ABUELO QUE PADECIO TANTO. 

    HABLA EL SOLDADO CRISTIANO. 

    Haz, padre mío, ore pobre de mí, yo en ti y en DIOS CONFIO MARTIN, pues murió mi padre y con él toda mi vida. SEÑOR, yo del dolor y tristeza quiero morir, antes que de él alguien me aparte. 

    HABLA EL SANTO. 

    En nombre de DIOS PADRE te mando, CUERPO MUERTO que te levantes, que de DIOS estoy cierto es de levantar, porque de todo eso estoy rogando. 

    HABLA EL SOLDADO CRISTIANO. 

    Dios me manda que me vuelvas a esta vida vivir, por ruegos de MARTIN a quien le debo servir, pues me lo manda así. 

    HABLA EL SOLDADO MORO. 

    De ti MARTIN queremos saber la LEY DE DIOS, que nosotros no entendemos, no pereceré a vuestra fe y en este nuestro cierto árbol de pino si sobre ti cayera y daño no te hiciere, en tu SANTA FE CREEREMOS. 

    HABLA EL SANTO. 

    Aquí concierto y al respecto, EL NOMBRE DE JESUCRISTO a quién todos estamos sujetos, a vos, árbol, te mando que levantes para bien de esta alma. 

    HABLA EL SOLDADO MORO. 

    Nosotros a tu DIOS compensaremos, pues con fe muy entera al BAUTISMO TE DEMANDAMOS. 

    HABLA EL SANTO. 

    Yo, a todos bautizo, EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPíRITU SANTO AMEN. 

    HABLA LUCIFER. 

    MARTIN, yo soy LUCIFER y por soberanía fui un día desprendido y veo que el día, la hora se acerca.... NO ME AYUDES. ACABA. 

    HABLA EL SANTO. 

    Señor, hasta ahora no he sido soldado en las MILICIAS, estoy resignado y convencido que en mi EJERCITO son otros soldados los prestos a servirte en este cargo tan miliciano. 

    HABLA EL REY CRISTIANO. 

    Ah, Soberbio y malnacido, como temés la refriega canalla fea, y os habéis acobardado. 

    HABLA EL SANTO. 

    Si tiene el REY, mi señor, resto que descargue, yo no lo le admito, sé por la fe del cielo y no por miedo de combatir con mi cuerpo desnudo, y al bárbaro le mostraré la cruz y los venceré sin peto y sin escudo. 

    HABLA EL CAPITAN MORO: 

    Gracias a los Cielos y a las estrellas, que he llegado a pisar las arenas y si tiene alguna verdad. 

    HABLA EL REY MORO.

    Oh REY, no digas eso, porque traigo un disgusto que preciso comunicar contigo, y si posible fuera me matara de hombre a hombre, y con esto no te digo más. 

    HABLA EL CAPITAN MORO Y (pide pase). 

    De paz vengo JULIANO a tu presencia real, que ya la guerra quede en paz, vení, démonos un beso con ellos, conversaremos. 

    HABLA EL REY CRISTIANO. 

    La Paz te doy como Rey, si fueres liberal, yo siempre seré guardado, TU JUEZ Y LEY por la oración de MARTIN, vámonos los dos a sacarle de la cárcel, donde está porque es muy justo, muy petado y muy soldado. 

    Esta paz y victoria, Martín, el DIOS y señor la ha dado, pues vos fuiste la causa o por tus oraciones antes en toda ocasión y Victoria, que él os pagará con la gloria. 

    HABLA EL SANTO. 

    Oh sumo REY de los REYES, he querido compactares y en esta paz dejare. HABLA EL REY Y CRISTIANO. 

    Muy bien, MARTIN, mejor será hacerle saber al OBISPO esta felicidad y prometerle en ella persevere. 

    HABLA EL REY DE LOS DIABLOS. 

    Demonios infernales, mirad bien que es el REY del cielo que tiene al Martín y no por los sueldos, para hacer del mal mil males, cada uno un vicio procura tentar, para que procuréis, sustentar ciertas almas, me ganas con convenios y pecados, que de mi seréis correspondidos, si no tributo me darás. 

    HABLA OTRO DIABLO. 

    Demonio infernal, de más tiempo que todos nosotros, ved como se gana el alma desventurada, que este canalla infernal. 

    HABLA OTRO DIABLO. 

    Martín está dormido y adormecido, no sabe que aquí traigo esta mordaza, para arrancarle la lengua, y le llevaré donde yo vivo y le daré palacio para que seáis REY. 

    HABLA OTRO DEMONIO. 

    Al amigo, al punto te quitaré de vuestra estación y también os quitaré su devoción. 

    PRIMER SOLDADO CRISTIANO. 

    Martín, Santo, yo te ruego en el nombre de JESUCRISTO que le des vista a ese ciego. 

    EL SANTO 

    Dios te salve y te dé vista y la luz de tu alma, ciego. 

    HABLA OTRO SOLDADO CRISTIANO. 

    Ya tengo la vista entera, que DIOS me mandó dar, también pido me llevase a los cielos, que por intersección de Martín besarte quiero los pies, pues ya con vista me voy. 

    HABLA EL SOLDADO MORO. 

    Detente fuerte ladroncillo, pues ya tenemos remedio, pues MARTIN viene rezando sus tiernas oraciones. 

    HABLA OTRO MORO. 

    Detente hermano MARTIN, pues quiero me llenes las bolsas por tu fe, y si no lo hiciéreis, en mis manos morirás, aguárdate un poco y lo verás. 

    HABLA OTRO MORO. 

    Mejor será que le mate con el golpe de mi hacha, y en el monte será enterrado. 

    HABLA OTRO MORO. 

    Dime hombre (dirigiéndose a Martín) de dónde eres, de dónde has venido, de esas montañas, donde por ventura no temiste la muerte, por ese camino donde tantos ladrones viven. 

    HABLA EL SANTO.

    Sabed que soy CRISTIANO, y que sólo la fe mía es JESUCRISTO REY DE LOS CIELOS SOBERANO, nunca yo tuve recelo, porque siempre ando seguro porque DIOS me acompaña. 

    HABLA EL SOLDADO MORO. 

    Perdónanos gran varón nuestro mal y el habernos maltratado. 

    HABLA EL SOLDADO CRISTIANO. 

    Martín varón Santo, yo te ruego en el nombre de JESUCRISTO para que le deis habla a este hombre, para que pueda alabar su SANTO NOMBRE. 

    HABLA EL SANTO. 

    Suplico, gran señor, para que le deis habla a este hombre, para el ejemplo del mundo. 

    HABLA EL DESEPERADO MORO. 

    Yo, DESESPERADO MORO, veo de tantas penas y trabajos por mil caminos y atajos, que ando desatinado, y pagar quiero con la vida y ahorcarme de este palo, el diablo querrá ayudarme, pues le tengo ofrecida la vida. 

    HABLA EL CAPITAN MORO. 

    Ante mí, soy enviado del gran REY, mi señor, con grande furia y valor viene contigo enojado, JULIANO REY, señor eres más ya no lo seréis, pues mando desde luego se me entreguen las llaves de esta ciudad, porque con brevedad, que se rinda a mis pies, porque si no, penarán de sangre y fuego. 

    HABLA EL REY CRISTIANO.

    Gente del que fue motivo vil, vil y muy perro, que en mis manos morirá, aguárdate un poco y lo verás. 

    HABLA EL CAPITAN MORO. 

    Muerto y herido vengo, porque el Rey me manda a matar, y así Oh Rey vengaré sangre, alerta pues, los sentidos me faltan, ayúdame oh SANTO, sin igual. 

    HABLA EL REY CRISTIANO. 

    Capitanes míos, anda a decirle que es un perro, pues cometer la guerra era acometerme a mí. 

    HABLA EL CAPITAN CRISTIANO. 

    El Rey, mi señor, me manda a decirte que eres un perro, pues cometiste tal guerra, que fue como acometerme a mí. 

    HABLA EL REY MORO. 

    Moro valeroso de mi real CORTE, quítale luego la cabeza y llevate el cuerpo muerto, para que entienda este villano soy REY y tengo manos, traémelo aquí presente, que con él me satisfaceré y de su sangre me hartaré. 

    HABLA EL REY CRISTIANO. 

    Anda MORO VIL perro, yo te haré conocer las fieras de mi tierra, pues tuétanos y huesos en polvo los convertiré, el tiempo por mí corre con quienes te socorran, pues en mis manos morirás, aguárdate un poco y lo verás. 

    HABLA EL MORO. 

    Hola paje, id a llamarme a MARTIN mi gran caballero, general de mis ejércitos, que tengo algo que encargarle. 

    HABLA EL PAJE. 

    MARTIN, gran caballero, el gran mi SEÑOR me envía a llamarte con presteza, y aparezca ya tu persona porque así conviene a mi REAL CORONA. 

    HABLA EL REY CRISTIANO. 

    Seas, MARTIN, muy bien venido a mi llamado y llegada conviene estar armado con peto y cola encerada, pues mañana has de salir al campo, a dar refriega a toda aquella gente canalla, que confío en tu persona que a todos los destruirás

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