La Comunidad Indígena de Karatá
Nación Comunitaria de la Mosquitia, RAAN, Nicaragua
Según el título de propiedad a la Comunidad Indígena de Karatá le corresponden 78 hectáreas, 33 áreas y 31 metros cuadrados donde está ubicada la localidad de Karatá; 1,271 hectáreas, 62 áreas, 9 centímetros y 4 décimas, dedicadas a pasto para ganado.

Estas comprenden las tierras donde está la comunidad de Lamlaya y parte de la ciudad de Bilwi. y 2,500 hectáreas para labores de agricultura, comprendiendo las tierras desde las pequeñas localidades desde Kahka hasta Snaki, carretera hacia Waspam.

Las Diez Comunidades Indígenas la componen actualmente una veintena de comunidades que están ubicadas en el llano norte del municipio entre ellas comunidades como Krukira, Tuapi, Kuwi Tingni, Kamla, Sagnilaya, Boom Sirpi, Sisín, Auhya Pihni, Kuakwil cercanas a la ciudad de Bilwi, esta última mencionada también como comunidad integrante de las Diez Comunidades.
 


I. INTRODUCCIÓN

El Municipio de Puerto Cabezas está ubicado en la Región Autónoma del Atlántico Norte, está localizado al noreste del país y a orillas del mar Caribe, tienen una superficie  de 5,787 Km2 equivalente a 578,700 hectáreas.

La ciudad de Bilwi es la cabecera departamental, actualmente es la sede del Consejo y Gobierno Regional Autónomo.

La población es de 46,873 habitantes de ellos se derivan 27,374 personas que viven en el casco urbano y 22,499 personas que habitan el área rural.

La población es multiétnica entre ellos pueblos indígenas miskitos y sumu-mayangna y comunidades creoles y mestizos. Los miskitos tienen una población que se estima en 33,911 habitantes.  Hay 59 comunidades rurales y una urbana. (Herman, 2000:1)

La Comunidad Indígena de Karatá
le compone propiamente tres unidades políticas, y su territorio abarca también el casco urbano de la ciudad.  Las comunidades que la componen son: Dakban, Lamlaya y Karatá cubiertas todas con el título de propiedad.

A partir de la distribución de tierras que hiciera el Estado Nicaragüense en 1905, los límites territoriales de muchas comunidades quedaron incongruentes. Esta situación trajo como consecuencia muchos conflictos intercomunales, en esta situación está la comunidad Indígena de Karatá y las Diez Comunidades Indígenas al incluir Bilwi en el título de propiedad de las Diez comunidades y cederle las tierras a Karatá.

Las tierras de la Comunidad Indígena de Karatá se extienden hasta la ciudad de Bilwi, al igual que otras comunidades recibió el título de propiedad producto del tratado Harrison Altamirano firmado en 1905 entre Nicaragua y Gran Bretaña. El objetivo fundamental de este tratado era ceder definitivamente la reserva de la mosquitia a Nicaragua. Dicho tratado contemplaba dar 8 hectáreas de tierras por cada familia presente en cada comunidad que accedía a un título de propiedad.


Cuando las Diez Comunidades Indígenas solicitaron su título de propiedad, la Comisión Tituladora de la Mosquitia les entregó título en Bloque lograron obtener 10 mil Hectáreas para la agricultura en el bosque, pendientes de completar la titulación; y 10 mil Hectáreas para la ganadería en el llano (CARC 1998:126).  Dicho título de propiedad incluye a la antigua comunidad de Bilwi pero que sus tierras fueron medidas e inscrita a nombre de la Comunidad Indígena de Karatá.

Antes de 1920, Bilwi era una comunidad habitada por miskitos. El único lugar dentro de la actual ciudad de Bilwi era el barrio El Cocal donde habitaba la familia del legendario anciano Noah Colambas, y que en ese entonces se conocía como Bilwi.

Se dice que don Noah era originario de Karatá y su esposa de Kamla y fueron quizá los primeros pobladores de esta comunidad en ese entonces, lo que podría haber sido una extensión de las comunidades en mención.

Este lugar no tenía mucha importancia económica lo que podría ser justificado por el tipo de suelo y la poca productividad de los mismos combinado a la casi ausencia de habitantes en esas tierras.  El Sr. Fruto Ruiz dice en un estudio sobre La Costa Atlántica que este pueblo llegó a figurar en importancia a partir de la presencia de las compañías extranjeras y los que habitaban Bilwi no eran originarios de dicha comunidad sino emigrantes que venían buscando empleo en las compañías. (1925:21)

Todas estas empresas transnacionales se ubicaron en lo que era la comunidad de Bilwi que dicho sea de paso ya en 1929 se eleva a ciudad con el nombre de Puerto Cabezas,  por decreto ejecutivo, publicado en la gaceta diario oficial no. 83. del 15 de Abril.

Así mismo, conflicto con el Estado Nicaragüense que dejó tierras para su uso o con el fin de cederlas en arrendamiento para la explotación de los recursos naturales de la circunscripción.  Estas tierras fueron llamadas “tierras nacionales” fue así como la Empresa Portuaria Nacional llega a inscribir terrenos a su nombre dentro de la ciudad de Bilwi, mismas que habían sido arrendadas a empresas extranjeras por las comunidades indígenas presentes en la zona y el gobierno de Nicaragua.

De acuerdo al título de propiedad las tierras de Karata abarcan también el casco urbano de Bilwi cabecera del municipio y es por la misma razón que el Sr. Henry Herman, alcalde del municipio ha declarado que “la municipalidad se encuentra sin tierras”. Según ellos “existen dos dueños: el municipio y Karata” (Herman, 2000:15) cuestión que ha venido a evidenciar viejos conflictos de propiedad sobre las tierras en el casco urbano ya que la comunidad de Karata declara que todo el casco urbano le pertenece.

El problema se agudiza cuando en muchas regiones del país y con presencia de comunidades indígenas la delimitación territorial de la municipalidad se ha efectuado sobre tierras de comunidades indígenas situación que incluye también al municipio de Puerto Cabezas ya que antes se encontraba asentada la comunidad de Bilwi y a su alrededor actualmente se ubican muchas comunidades indígenas.

Otra dimensión de este conflicto se ha presentado con la Empresa Portuaria Nacional (EPN) que se encuentra ubicada entre los 265 metros de la franja costera que reclama la alcaldía como suya; tanto Karatá como las Diez Comunidades Indígenas declaran que desde los tiempos en que operaba la Standard Fruit Company (1940) ambas comunidades tenían contrato de arrendamiento con dicha transnacional y cuando la Standard abandonó el país en 1960 se canceló el arrendamiento. Sin embargo, la empresa portuaria que es propiedad del Estado, en 1972, inscribió esos terrenos como de su propiedad.  Hasta el momento dicha situación continua sin resolverse.

Un cuarto problema que se expresa por el arrendamiento de las tierras en el casco urbano de Bilwi, ha sido con las Diez Comunidades Indígenas, esta ha declarado en diferentes momentos que la cabecera del municipio les pertenece ya que Bilwi es parte de las Diez Comunidades y así lo expresa su título de propiedad que adquiere a partir del Tratado Harrison Altamirano.

Toda esta complejidad de situaciones expresadas a partir de que se comparten los terrenos con las Diez Comunidades Indígenas, Alcaldía Municipal, la Empresa Portuaria Nacional que se sitúan en tierras del casco urbano resulta interesante para investigar las dimensiones del problema y así poder ordenar información que contribuya a dar respuestas a dicha problemática.

Productos de los conflictos ya señalados, la situación de los arrendatarios en Bilwi es confusa y afecta el sistema de cobro por arrendamiento que efectúa la comunidad indígena de Karata.

Este estudio también buscará dar pautas para mejorar el servicio de arrendamiento que es facilitado por la comunidad indígena de Karata en el mismo proceso de urbanización de la ciudad de Bilwi.

El arrendamiento de tierras en el casco urbano de Bilwi es solamente una de las formas de uso practicadas por la comunidad de Karatá. Ya que, aunque su título de propiedad expresa la cantidad de hectáreas y los tipos de uso que se harían, tienen otras formas de utilización de los recursos que se encuentran en sus territorios, lo que también ha motivado la presente investigación.

Hasta el momento son pocos  los estudios que identifican los criterios de uso de la tierra por parte de comunidades indígenas que obtuvieron título de propiedad a través del tratado Harrison Altamirano. En todo caso, los estudios demuestran contradicciones referente a los criterios que las comunidades tienen respecto al uso de la tierra.

Las formas de distribución de tierras por parte de la Comisión Tituladora de la Mosquitia a partir de 1905, especifican en los títulos de propiedad los criterios de uso para el aprovechamiento de las tierras en ganadería y agricultura. Los  criterios mencionados no fueron las más apropiadas para la zona.

De acuerdo al tipo de suelo existente en la región y a patrones culturales de los indígenas, los criterios de uso difieren al tipo de uso que hacen efectivo muchas comunidades que se encuentran en el Litoral Atlántico.

La investigación busca responder a las preguntas ¿Cuál es el proceso de distribución de terrenos en la Comunidad Indígena de Karatá? y ¿Cómo y qué tipo de relaciones genera la distribución de los terrenos en la ciudad de Bilwi?  Además, interesa conocer los criterios de uso de la tierra establecidos por el título de propiedad en Karatá y la práctica.

Los resultados de esta investigación contribuirán al proceso actual de demarcación y titulación de territorios indígenas para dar solución a los conflictos que viven las comunidades por el uso de los recursos que se encuentran entre las mismas. De igual manera identificará los criterios de uso que las comunidades practican actualmente en el Litoral de la Costa Caribe Nicaragüense.

Este trabajo investigativo se realizó a través de la metodología cualitativa, con técnicas de entrevistas a profundidad, grupales e individuales, dirigidas a las estructuras de poder de la comunidad, jóvenes, mujeres y pobladores de la Comunidad Indígena de Karatá, Síndico de las Diez Comunidades y autoridades de la Alcaldía Municipal.  Observaciones no participante en la Comunidad Indígena de Karatá.

Se realizó visita de campo a las comunidades de Dakban, Lamlaya y Karatá, durante los fines de semana entre los meses de Mayo y Junio, se visitó las oficinas de las Diez Comunidades Indígenas, la Comunidad Indígena de Karatá y la Alcaldía Municipal en Bilwi quienes proporcionaron información valiosa para este estudio.

II. OBJETIVOS

A.- Objetivos Generales

Analizar los criterios de uso de la tierra y elementos asociados a la acción de distribución de terrenos en Bilwi por la Comunidad Indígena de Karatá en el Municipio de Puerto Cabezas-RAAN.

B.- Objetivos Específicos

1. Caracterizar los criterios de uso de la tierra en la Comunidad Indígena de Karatá.

2. Describir la relación existente por las tierras de Bilwi entre la Junta Directiva de la Comunidad Indígena de Karatá, la Alcaldía Municipal, Hijos de la Comunidad, Arrendatarios y las Diez Comunidades Indígenas.

3. Conocer los mecanismos de asignación y distribución de terrenos en el casco urbano de Bilwi y beneficios derivados del arrendamiento de terrenos a los Hijos de la Comunidad indígena de Karatá.

III.  METODOLOGIA

La presente investigación abarcó las fases del trabajo de campo, procesamiento y análisis de la información y redacción del informe final. El tipo de estudio es cualitativo, transversal y analítico.

La comunidad indígena de Karatá la conforman tres comunidades entre ellas: Karatá, Dakban y Lamlaya, estas dos últimas son tomadas en cuenta en todo lo que concierne a derechos de propiedad de la tierra ya que son hijas de Karatá, la comunidad madre.

La recopilación de la información se realizó en el ámbito de la comunidad de Karatá tanto los miembros de dicha comunidad, en la ciudad de Bilwi como los que habitan en las comunidades miembros de la misma.

La visita de campo se llevó a cabo durante un mes y medio en los meses de Abril y Mayo del 2000, los fines de semana.  Se visitaron las comunidades de Karatá, Dakban y Lamlaya y las oficinas de la Comunidad Indígena de Karatá, así mismo las oficinas de las Diez Comunidades y la Alcaldía Municipal de Puerto Cabezas.
 

La selección de la comunidad indígena de Karatá para realizar esta investigación se debe a que parte de las tierras de esta comunidad se encuentran en la ciudad de Bilwi, mismas que son dadas en arrendamiento por la Junta Directiva de la comunidad la cual perciben beneficios; a la vez, producto de la tenencia de un título de propiedad proporcionado a través de la Comisión Tituladora de la mosquitia protege sus derechos que le confieren las leyes.

Las comunidades que componen Karatá son cercanas a la ciudad de Bilwi y los derechos sobre estas tierras lo han venido ejerciendo desde que las compañías extranjeras se establecieron en este sector; con el crecimiento poblacional de la ciudad han cedido terrenos en arrendamiento, así mismo la posesión de tierras de la ciudad de Bilwi ha provocado fuertes tensionamientos entre la comunidad indígena de Karatá y otros agentes que dicen llamarse dueños de estas tierras.

Todos estos elementos ya señalados hacen imprescindibles tomar a Karatá como una comunidad indígena con características para ser objeto de la presente investigación.

Los informantes claves para este estudio la componen las personas miembros de la comunidad indígena de Karatá

  A las autoridades locales tales como el consejo de ancianos, el pastor, el juez de la comunidad de Karatá.
  Personas que habitan en la comunidad de Karatá pero que no son parte de las estructuras de poder dentro de la misma, entre ellos: las organizaciones de mujeres y jóvenes presentes en la comunidad así como también a habitantes de la localidad.
  Ancianos de la comunidad de Dakban y Lamlaya.
  Al síndico y a los miembros de la Junta Directiva de la comunidad indígena de Karatá.

También se realizaron entrevistas al síndico de las Diez Comunidades y con las autoridades de la Alcaldía Municipal de Puerto Cabezas.

Para la recopilación de la información se utilizaron las técnicas siguientes:

  Entrevistas grupales dirigidas a las estructuras de poder de la Comunidad Indígena de Karatá entre ellos a los ancianos, juez, junta directiva y de igual manera a las mujeres y jóvenes de la comunidad de Karatá.
  Las entrevistas individuales a profundidad con esquema se dirigieron a los ancianos de la comunidad de Dakban, Lamlaya; al síndico de Karatá y Diez Comunidades, al secretario del Consejo Municipal y al responsable de Urbanización de la Alcaldía Municipal de Puerto Cabezas.
  Se realizó observación no participante dentro de la comunidad.

Como instrumento se utilizó una guía de entrevista para entrevistas a profundidad y entrevistas grupales; guía de observación (Ver Anexo), y el diario de campo.

La revisión bibliográfica se hizo en todo el proceso de la investigación.
 

El análisis de la información se realizó de la manera siguiente:

  Análisis interpretativo de las frases claves
  Como método de codificación se transcribió entrevistas,
se seleccionaron las frases claves de acuerdo a los descriptores de estudio
  Análisis interpretativo de frases claves por objetivo de estudio.
  Redacción del informe final.

 IV. MARCO TEÓRICO-CONCEPTUAL

En la Legislación nicaragüense existen diversos mecanismos que ya establecen las particularidades de las comunidades indígenas cuando se refiere a las formas de tenencia de tierras, en este particular los artículos 5º. – 89 – y 180 Cn.  Expresan que las comunidades indígenas de la Costa Atlántica tienen derecho a “mantener las formas comunales de sus tierras y el goce, uso y disfrute de las mismas”.

La Ley de Autonomía que se implementa a partir de la lucha de los pueblos indígenas en los años ochenta, se establece como un régimen especial para las comunidades étnicas y pueblos indígenas que habitan la Costa Atlántica de Nicaragua.  Recoge la necesidad que tienen las comunidades a un reconocimiento histórico sobre la tierra, en el capítulo IV, artículo 36  la Ley  de Autonomía o ley número 28 dice: "La propiedad comunal la constituyen las tierras, aguas y bosques que han pertenecido tradicionalmente a las comunidades indígenas de la Costa Atlántica..." (Ley 28-1987)

Sin embargo, estos derechos consignados en las leyes del país han sido un proceso de lucha constante de los pueblos indígenas ya que a través del tiempo, producto del mismo aislamiento estatal, éstos han empleado normas jurídicas posibilitando sanciones y obligaciones, creando sus propias reglas de convivencia.  En esta situación las comunidades son una agencia que se ha venido estructurando con el tiempo y adaptándose a los cambios que han sido sometidas.

En la presente investigación se trabajará desde la visión del derecho consuetudinario o derechos colectivos que tienen los pueblos indígenas y que están amparados por un régimen especial de autonomía; producto de la institucionalización de la autonomía se quiere hacer este aporte para dar pautas al reconocimiento de sus derechos colectivos.

1. Enfoque Teórico

1.1 Derecho Consuetudinario

Diversos autores y diferentes corrientes en Ciencias Sociales han definido de distintas maneras el derecho consuetudinario que conceptualizan las leyes por costumbres en las comunidades indígenas. Entre ellas: normas generales del comportamiento público, orden interno, reglamentación sobre el acceso y la distribución de los recursos escasos, que entre otras cosas definen al derecho en las sociedades indígenas.  Para ello se hará una revisión de lo que dicen diversos autores y definiremos al final, qué se concibe como derecho consuetudinario para enfocar esta investigación desde el derecho colectivo que buscan reivindicar los pueblos indígenas.
 

Bronislau Malinowski desde la Antropología funcionalista clásica habla de las normas y/o leyes por costumbre, cuando dice que "las costumbres en esas sociedades deberían considerarse como normas jurídicas... que se caracterizan por su carácter obligatorio y vinculante..." (1982:54).  Malinowski deja entrever que las comunidades indígenas por ser una “sociedad salvaje” tienen normas de convivencia. Haciéndolos pasar como un pueblo de convivencia armoniosa y sin conflictos internos.  Malinowski estudió una sociedad aislada. Buscando una sociedad pura, donde las normas sociales no habían sido alteradas.

Bronislau Malinowski en su estudio pretende demostrar cómo opera en esa sociedad
“salvaje”,  la cultura en cuanto a la violación de las normas y los mecanismos de restitución del bien dañado por esa violación.

En tanto Rodolfo Stavenhagen conceptualiza el derecho consuetudinario como “un conjunto de costumbres reconocidas y compartidas por la colectividad… para adaptar y reinterpretar las normas positivas estatales de acuerdo a sus propias estructuras, valores e intereses y necesidades. (1999:29,34). Sociedades que interactúan con el Estado y deben buscar sobrevivir en ella.

Rodolfo Stavenhagen también expresa que ambos derechos – positivo y consuetudinario - entran en conflicto cuando una legislación sobre la propiedad de la tierra contradice las normas tradicionales de distribución y usufructo de derechos agrarios… conflictos con las concepciones tradicionales sobre la propiedad agraria prevalecen entre los pueblos indígenas y sus derechos colectivos (1999: 29,40)

Lo que anteriormente señala Stavenhagen tiene que ver con la realidad de las comunidades indígenas asentadas en nuestro país.  La concepción tradicional referente al uso de la tierra en las comunidades que recibieron un título de propiedad bajo el tratado Harrison Altamirano, aun no es congruente con la legislación nicaragüense sobre la tierra por lo que actualmente los Consejos Regionales Autónomos están llevando ante la asamblea nacional la propuesta de
Ley de Demarcación y Titulación de Territorios Indígenas en la Costa Atlántica para resolver dicho conflicto.

A como se demuestra, el concepto de “derecho consuetudinario o derecho indígena” que ha sido definido por Stavenhagen es uno de los más acertados al presente estudio por lo que no habla de una sociedad armoniosa sino una sociedad en conflicto con el Estado Nacional.  La comunidad indígena de Karatá no es un agente homogéneo, ya que está en constante contacto con el mundo externo que define el tipo de relaciones que entablaran con ella.

La comunidad de Karatá se encuentra en dependencia de las otras instancias institucionales tal como el Consejo Regional, Gobierno Regional, instituciones estatales, arrendatarias, con una sociedad multiétnica que  poco entiende de derechos indígenas o colectivos.

A partir del derecho consuetudinario se pretende explicar cómo las comunidades indígenas a través de sus normas han establecidos criterios de uso y distribución de la tierra que no han sido tomadas en cuenta por el Estado Nicaragüense.  Que partir de sus propias tradiciones y costumbres han establecidos sus propias normas en cuanto al uso de los recursos que se encuentran en su territorio. Además, interesa conocer los criterios de uso de la tierra establecidos por el título de propiedad en Karatá y la práctica.

También explicar la manera en que como comunidad a través del título de propiedad proporcionado por la Comisión Tituladora de la Mosquitia ha validado su identidad y sus derechos que no riñen con su cultura.

2. Algunas Conceptualizaciones

2.1 Tierras

Las tierras desde la filosofía de las comunidades es la madre, dadora de vida, es la base de existencia como pueblo, Jorge Jenski M. La define así "la tierra para los miskitus además  de medio de producción y fuente de bienes materiales, es un elemento indisoluble de la cultura y del sistema de valores indígena" (1986:302).

Sin embargo, para el presente estudio se entenderá por tierra “donde los pueblos indígenas cazan, pescan, cultivan donde aprovechan los  recursos naturales,  la tierra donde las poblaciones están ubicadas “ ( Rojas, p.25).  Todo ello circunscribe un territorio donde se encuentran diferentes áreas de uso que clasifica la comunidad.

Nelly Arvelo quien hiciera un estudio entre la sociedad Ye?kuana en Venezuela, expresa que el derecho a la tierra incluye acceso, usufructo, distribución, propiedad y transmisión.  Tradicionalmente entre los pueblos indígenas la tierra es propiedad colectiva de la comunidad. Las áreas agrícolas son consideradas de usufructo exclusivo de quienes la trabajan mientras están en producción, en tanto que las áreas de caza, pesca, recolección dentro del territorio de una comunidad es utilizada por todos sus miembros (1990:106)

Aquí se debe aclarar que cuando las comunidades hablan de la tierra no se delimitar al pedazo de tierra donde habitan, sino a un espacio geográfico que no tiene frontera con lo que estipula él titulo de propiedad que algunas de las comunidades ya tienen en sus manos.

En este concepto, no se hará referencia a “tierras comunales” ya que éstas entran en contradicción con la concepción tradicional sobre la tierra que señalan las comunidades, diferenciándolas entre las tierras comunales y tierras nacionales, tal como el Estado nacional las define.

2. 2 Criterios de uso

2.2.1 Criterios de Uso

En Nicaragua existen diferentes formas de propiedad reconocidas en la Constitución Política de la República, entre ellos: propiedad individual o privada, propiedad colectiva, propiedad asociativa y propiedad cooperativa. En la Costa Caribe Nicaragüense existen todas las formas de propiedad reconocidas por la Constitución.

Los Pueblos Indígenas tienen sus formas propias para normar el uso de los recursos naturales, en especial la tierra; "las normas de derecho comunitario deben expresar... autonomía en el sentido de derechos históricos a la tierra madre, al bosque, al mar..."(Rizo, 1991:81), que deben estar congruentes con la legislación nacional respecto a la tierra.

El tratado Harrison-Altamirano en el artículo 3, inciso c. determina que "... en el caso que no existan tales títulos el gobierno dará a cada familia en el lugar de residencia ocho manzanas de terreno si los miembros de la familia no excedieron de ese número". Con este tratado, la comunidad de Karatá y otras comunidades tuvieron la oportunidad de acceder a un título legal sobre la tierra donde estaban asentados. Sin embargo, se les impuso una manera distinta de circunscribir un territorio;  delimitando las áreas de uso: "2,500 hectáreas para uso agrícola, 1,271 hectáreas para uso de ganadería y 68 hectáreas para el asentamiento de la comunidad siendo un total de 3,839 hectáreas según consta en el título de propiedad de dicha comunidad

Los tipos de uso - Agricultura y Ganadería - en las propiedades cedidas a las comunidades indígenas del caribe definidos a través del tratado Harrison Altamirano, no coinciden con la realidad de las comunidades y obedece a dos razones fundamentales: culturales y  ecológicas.

Debido a Razones Ecológicas, diversos estudios [CATIE (2000), Rivera (1996), Bradford (1997) y la Asociación de Municipios de Nicaragua (AMUNIC  1997)], han expresado que la mayor parte de los suelos del Municipio de Puerto Cabezas son muy profundos, de textura moderadamente fina y buen drenaje; son suelos muy ácidos con un contenido alto de aluminio (50%) y pocos nutrientes; contienen generalmente gran cantidad de piedras y graves silíceas, por lo que son de baja fertilidad y limitan el desarrollo de cultivos a excepción del pino que se desarrolla satisfactoriamente.  Se localiza una microzona en el litoral, de suelos arenosos de playa marina.  La fertilidad es pobre y rápidamente permeable, aprovechable sólo para el cultivo del coco. (AMUNIC 1997: 24).  La mayor parte de las tierras corren el riesgo de degradarse progresivamente si son sometidas a otros usos que no sean los recomendados.

Al sur de Lamlaya, - tierras que circunscriben este estudio - cercanos a la laguna de Kauhra Pura y siguiendo el curso del río Wawa los suelos son extremadamente húmedos por las frecuentes inundaciones y estacionamientos prolongados de agua, no son suelos aptos para muchos usos.  Pueden localizarse microzonas (a orilla de los ríos) para cultivos de granos y pastos resistentes (AMUNIC 1997:24).

El uso de las tierras del sector del Litoral Atlántico, donde se encuentra ubicada la comunidad en estudio, es recomendable desde diferentes estudios, para “conservarse como reserva de flora y fauna” (AMUNIC 1997:24). David Bradford también explica que estas tierras “no presentan mucha utilidad desde el punto de vista agrícola, pero sí para crianza de otro tipo de especies de acorde a la tradición productiva de esta etnia”. (1997:26).

Aunado a las razones ecológicas de la zona, por razones Culturales los miskitos han vivido de la caza, pesca y de la agricultura de subsistencia. De acuerdo a la zona geográfica en que se encuentran, la actividad alimenticia-social, económica y productiva va a cambiar. Germán Romero Vargas se refiere de la siguiente manera a las actividades productivas de los indígenas en décadas anteriores “Los indios obtenían su subsistencia de frutas de toda clase, verduras y vegetales que crecían de forma silvestres, pescados y mariscos si vivían cerca del litoral y caza” (1996:109).
 

Producto de la economía de enclave a que han sido expuestos los miskitos, diversos estudios los han considerado como una “sociedad compradora”. A pesar de ello, las actividades de subsistencia (caza, cultivos y pesca) no han tenido mayor alteración al pasar de los años.

Dora María Téllez afirma que entre 1820-1890, el modelo económico de la república de Nicaragua privilegiaba la articulación con el mercado externo.  Los grupos hegemónicos estaban motivados por las ventajas que veían en esa articulación, por lo que se lanzaron a crear condiciones propicias para el desarrollo productivo extensivo en gran escala. (1999:299). Productos como el café, la ganadería y la producción minera iban a definir la producción exportable en los siguientes años para el país.

Para insertar también las tierras que iban a ser entregadas a los indígenas en el Atlántico se debían insertar al modelo económico de entonces. Los intereses del gobierno, grupos oligárquicos así como también los de las empresas transnacionales  buscaron conceptualizar los tipos de usos que se le dieron a las tierras de los indígenas de la región de la antigua reserva de la mosquitia a través del Tratado Harrison Altamirano.

En un estudio que hiciera Armando Rojas con el apoyo de IPADE y ASDI en las Regiones Autónomas definieron los criterios de uso de la tierra en las comunidades indígenas como:

  Función productiva de las tierras comunales: el lugar de asentamiento influye en el tipo de actividad que lleven a cabo las comunidades, en el caso de las comunidades del litoral (que incluye la comunidad de Karatá), éstas trabajan más la pesca que los otros rubros que son para autoconsumo.
  Criterio histórico-tradicional: puntos de referencia histórico tradicional

  Criterio Político institucional: como la propuesta de MIKUPIA que estableció el criterio histórico cultural, para los límites de las tierras comunales que llegan hasta los sitios donde pescan, cazan, siembran… empalmando una comunidad con otra, eliminando las tierras nacionales definidas después del tratado Harrison Altamirano.
  Crecimiento demográfico: las comunidades indígenas tienen el crecimiento poblacional más alto del país, razón por la que cada comunidad cuenta con un área de reserva.

Ante esta propuesta de criterios básicos para el uso de la tierra en las comunidades indígenas, se considera que las comunidades tituladas como las que no tienen título utilizan los criterios arriba señalados. Se tratará de identificar cuál de estos criterios propuestos por Armando Rojas es posible definir a partir de este estudio.

2.2.2 Áreas de Uso

Dentro de los criterios de uso existen áreas de uso de la tierra en las comunidades indígenas que serán definidos de la siguiente manera: "áreas de cultivo, área de reserva para la siguiente cosecha,  área de tierras en descanso, área de pesca, área de conservación para caza, y recolección de frutos y plantas medicinales, área de bosque, áreas sagradas, área de vivienda" (Rojas, p.25).

En los criterios de uso de la tierra, es necesario dejar claro que se incluirán las tres millas costeras, que incluye el sistema interlagunar. Una de las áreas más importantes que utilizan las comunidades que viven a orillas de los ríos, lagunas y el mar caribe, áreas de uso exclusivo para la pesca artesanal.  (Propuesta de ley de Pesca y Acuicultura, Cap. III Arto. 19. 1994:7)

2.3 Tipos de Relación

La relación entre los diferentes agentes que tienen que ver con las tierras donde se encuentran ubicadas las comunidades indígenas puede ser conflictiva o no.  En muchos de los casos, ante la falta de una demarcación territorial que solucione relaciones beligerantes entre comunidades, con el municipio, con las empresas privadas y con el Estado Nacional. Cada uno con diferentes intereses que buscan concretar.

Se define a este tipo de relaciones como “situación social en la que un mínimo de dos partes pugnan al mismo tiempo por ocupar el mismo espacio, poseer un mismo objeto”. (Ortega, p.1)

2.4 Arrendamiento de terrenos

Comunidades Indígenas como Sébaco y Sutiaba han gozado del derecho del canon de arrendamiento anual que permite la Ley de Comunidades Indígenas. Arriendo efectuado a otros agentes que se encuentran en territorios indígenas y que no son miembros de sus comunidades. Bajo esta ley se cobija Karatá para arrendar las tierras que se encuentran en el casco urbano de Bilwi y otras tierras que le pertenecen.

La Ley de Comunidades Indígenas aprobada en 1914 establece las siguientes cláusulas para el arrendamiento de terrenos:

  Arto. 6. El precio del arrendamiento de las tierras será fijado por las juntas (directivas) pero no podrá ser inferior al del arrendamiento de los terrenos ejidales.
  Arto. 8. Los miembros de la comunidad que actualmente ocuparen terrenos de la misma no pagarán nada de arrendamiento hasta 50 manzanas sino ocuparen mayor cantidad de terreno, solo pagarán por el exceso.
  Arto. 9. Los terrenos de la comunidad que ahora estuvieran ocupadas quedarán como de aprovechamiento común para los miembros de la comunidad, sin embargo, si se presentaren arrendatarios, las juntas podrán dar en arrendamiento hasta la mitad de los terrenos sujetos al canon actual (Arto. 6) reservando la otra para dicho aprovechamiento común.

2.5 Mecanismos de Asignación y Distribución

En la ponencia presentada por Marcos Membreño sobre Mitos y realidades de la nación nicaragüense se pregunta ¿Cómo separar y distinguir lo urbano de lo rural al interior de una misma ciudad? (1999:23) Es importante hacerse la misma pregunta en el caso de la ciudad de Bilwi. Hasta el momento dicha “ciudad” es parte urbana porque se ofrecen servicios básicos necesarios para la vida en las ciudades tales como: agua potable, energía eléctrica, trazado de calles. Además, hay establecimientos comerciales, aunque se carezca del alcantarillado sanitario, agua potable y energía eléctrica; servicios que recibe solamente una parte de la población de Bilwi.

Lo anteriormente señalado entra en contradicción con la realidad de muchas ciudades del país, nuestra ciudad es una de ellas. Eso lo demuestra Membreño al afirmar que el INEC concibe lo urbano con una característica jurídica administrativa porque Bilwi es la cabecera de la región y del municipio, además, la cantidad de habitantes es casi igual en cifras al área rural de nuestro municipio.

Hay que recordar que con la división político administrativo en bastantes áreas del país en el transcurso de los años, se ha hecho, en muchos de los casos, sobre tierras indígenas como ocurrió en Jinotega, Matagalpa, Sébaco y Sutiaba. Mario Rizo expresa que “al conformarse las entidades municipales que envolvieron a estas comunidades siguieron procesos por los cuales los municipios indígenas desaparecieron” (1999:121)

La Comunidad Indígena de Karatá ha sido parte del crecimiento urbano de la ciudad de Bilwi al conceder lotes de terrenos en arrendamiento que no ha sido planificado con la alcaldía municipal para su debida asignación y distribución,  creando un desorden en esta ciudad. Situación que impide que la municipalidad pueda brindar los servicios que están obligados a ofrecer tales como recolección de basura, alcantarillado sanitario, entre otros.

Es necesario recordar que la ciudad de “Puerto Cabezas”  se creó sobre las tierras de una comunidad indígena, tal como sucedió con comunidades indígenas del resto del país. Como por ejemplo edificar el municipio de San Isidro sobre tierras que le pertenecen a la comunidad indígena de Sébaco (Rizo, 1999:122)

En cuanto a los criterios para definir la distribución y asignación de terrenos en Bilwi, Ana Dolka Castro y Javier Cruz refieren que algunos de los criterios establecidos por la comunidad de Karatá entre ellos: “Los hijos Karatá tienen derecho a usufructuar la tierra, en cambio los ciudadanos que viven en Puerto Cabezas que no son descendientes directos de Karatá están obligados al pago de un canon de arriendo anual por el pedazo de terreno donde edificaron sus viviendas” (1996:70).

Dentro de los mecanismos de asignación y distribución de terrenos en Bilwi se considerarán: la manera de asignar los terrenos, criterios de distribución, el tipo de relación con la alcaldía municipal y su relación con los arrendatarios. Permitiendo visualizar el proceso administrativo que se genera a partir de la distribución de terrenos en el casco urbano de Bilwi por la junta directiva de la comunidad; quien es la encargada de regular las tierras de la comunidad cedidas en arrendamiento. Distribución que debe ser transparentes y justas en el beneficio que deriven a sus comunidades miembros.

2.6  Beneficios

Sara Howard señala que “a pesar de los cambios de la vida indígena... todavía queda un sistema indígena de tenencia de tierra distinta, que está basado en los principios del usufructo y colectividad..."El derecho de usufructo es la base del sistema de tenencia de la tierra en las comunidades miskitas" (1993:3-4).

Beneficio que la comunidad deriva de los productos que posee en su territorio hacia ella misma.  En este caso, los recursos naturales que se encuentran en sus linderos, recursos como: pesca, caza, madera, agua, cosechas-tierras  y rentas de tierras.

La Ley de Comunidades Indígenas establece que “El producto del arrendamiento de los terrenos de la comunidad deducidos los gastos indispensables de oficina y para el tesoro, se invertirá integra a la instrucción indígena”. (1914: 3). Aunque actualmente el producto del arrendamiento no solamente se invierte en la educación, sí existe un monto de becas que reciben como beneficios muchos hijos de las localidades miembros de la Comunidad Indígena de Karatá.

En esta investigación se entenderá como beneficios de las comunidades que componen Karatá, el producto del arrendamiento de terrenos en el casco urbano de Bilwi, administrado por parte de la Junta Directiva. Beneficios que pueden ser entre otros: construcciones, apoyo social, proyectos que pueden ser gestionados por el síndico o bien, cubiertos con el dinero obtenido a través del arrendamiento de los terrenos en Bilwi y que han sido solicitados por las localidades que integran Karatá.

V.  MARCO HISTÓRICO REFERENCIAL

Para abordar el problema de la tierra, buscando comprender su particularidad en la situación de las regiones autónomas conviene hacer una referencia mínima en los aspectos más relevantes de la historia reciente sobre la tenencia de la tierra en la costa caribe.

1. Antes de 1894

La Región Atlántica que era conocida como la mosquitia -actual RAAN y RAAS- fue hasta 1894 territorio de la monarquía miskita. Esta monarquía era producto del modelo colonial de la corona británica en la Costa Atlántica que duró casi tres siglos.  La Costa Caribe Nicaragüense ha pasado por diferentes etapas que han tenido consecuencias en los pobladores que ahí habitan. Por mucho tiempo fueron aliado de los ingleses con el método “indirec rule” en donde establecieron relaciones especiales de comercio. Inglaterra les otorgó títulos reales tal como “reyes”, logrando establecer una monarquía miskita a partir del año 1687 gobernando a través de diferentes descendientes hasta 1894. (Romero, 1996:41).

La Convención de París aunada a la Convención de Londres de 1787 se reconoció la soberanía española en la región del Atlántico.  Convención firmada entre España e Inglaterra permitiendo la salida de los ingleses que se encontraban en la zona del caribe nicaragüense pero sin tomar en cuenta a los indígenas que ya habían sentado las bases de la dependencia al comercio que se mantenía entre ellos y la corona inglesa. (Romero, 1996: 73)

La firma del tratado de Managua entre los gobiernos de Nicaragua y Gran Bretaña en 1860 se define el territorio conocido como “Reserva de la Mosquitia” que permitía vivir bajo autonomía a las poblaciones indígenas que ahí se encontraban.  Las autoridades de la reserva entraron en conflicto con Nicaragua, conflicto que solo se resolvería en 1894. (Ibid, p. 105).
 

Monarquía que funcionó en detrimento de la reserva ya que los ingleses buscaban extraer recursos de la zona y terrenos que concedía el “rey mosco”. Luego de la salida de los ingleses, los miskitos fueron dominados por los norteamericanos que extrajeron recursos de la región atlántica sin tomar en cuenta a las comunidades indígenas habitantes de la zona.

Entre 1860 y 1894 se acentuó la tradicional diferencia entra la economía indígena, orientada casi exclusivamente a la subsistencia y la economía en manos extranjera cuyo fin exclusivo era el mercado mundial. (Ibid p.109).

La referencia histórica señala que los hábitos alimenticios de las comunidades indígenas hacia el año 1860 era de subsistencia “Los indios obtenían su subsistencia de frutas de toda clase, verduras y vegetales que crecían de forma silvestres, pescados y mariscos si vivían cerca del litoral y caza” (Romero, 1996:109). Situación que obedecía en gran parte a que el comercio con los ingleses prácticamente había desaparecido y la presencia acentuada y creciente de las compañías extranjeras que se llevaban los recursos naturales presentes en la zona.

La producción de banano, los cortes de caoba y la minería del oro fueron actividades que estuvieron totalmente en manos extranjeras a los habitantes de la Reserva… Como los británicos antes, los norteamericanos consiguieron concesiones  de tierra prácticamente gratuitas. (Romero 1996: 110).

Desde 1860, el tratado de Managua había permitido al gobierno nicaragüense el control directo de gran parte de la región del este.  En 1894, se produjo un hecho de capital importancia en la historia de la Costa Atlántica.  El gobierno de Nicaragua toma el control total de los asuntos de lar región y desapareció el gobierno de la reserva mosquita.

Las razones que incidieron para que el gobierno de la nación nicaragüense incursionar en la reserva fueron varias, entre ellos: los indígenas vivían aislados y fuera de Bluefields, lugar donde se efectuaban diversas actividades de beneficio para la zona del Atlántico; los aliados de los comerciantes ingleses o norteamericanos eran los creoles, habitantes en su mayoría en Bluefields cede del gobierno de la reserva y que aglutinaban a la nueva aristocracia.

El poder económico y comercial lo representaban los norteamericanos que se habían asentado en la región para extraer los recursos naturales de la zona, a quienes les importaba poco la autoridad indígena y mucho menos el arrendamiento de tierras que pertenecían a la reserva, ya que “el sistema de arriendo era de corto plazo”. (Romero, 1996:129).

2. Entre 1894-1935

El 11 de Julio de 1893 el General José Santos Zelaya había entrado triunfante a Managua derrotando a los conservadores que estuvieron gobernando por más de 30 años Nicaragua, encontrando un país “débil y atrasado” pues José Santos Zelaya tenía pensamientos nuevos de cara a modernizar la nación.  El general Zelaya era un liberal convencido, además de ser instruido creía fuertemente en la unión centroamericana.  El uso de la fuerza le parecía correcto si se hacía a favor de las ideas que él sustentaba.

A principio de Enero de 1894, el gobierno Nicaragüense envió a un contingente militar a Bluefields jefeado por Rigoberto Cabezas.  Los extranjeros asentados en la región temían no solo por sus vidas sino por las propiedades cedidas en arriendo al sentir la presencia del gobierno nicaragüense. (Romero. 1996: 131)

En 1894, el gobierno nicaragüense, mediante una acción violenta pudo anexar a su territorio lo que era la antigua Reserva.  En esta acción Nicaragua contó con el apoyo directo de los Estados Unidos, que estaba interesado en ejercer control político militar en la Costa Atlántica de Nicaragua para ampliar posteriormente su hegemonía geopolítica en todo el caribe, siendo fiel a las “virtudes” de la doctrina Monroe que pregonaban entonces: “América para los americanos”.

Tras la incorporación de la antigua mosquitia a la soberanía nicaragüense, el Estado Nacional, controlado por la fracción liberal de la oligarquía de entonces, estableció un sistema de tenencia de tierra basado en criterios y objetivos que distaban mucho de la visión de la comunidad otorgaba a la tierra.  Este sistema estaba diseñado para beneficiar, en la distribución de la tierra, exclusivamente a las empresas transnacionales de origen norteamericano y a los terratenientes de la oligarquía liberal que venían a radicar en la región en carácter de funcionarios del Estado.

La crisis sobre el sistema de tenencia de la tierra tiene un origen histórico que se remonta hacia los años 1905, resultado de la implementaron del tratado Harrison-Altamirano.  Este tratado fue suscrito por el gobierno de Nicaragua y el gobierno de Gran Bretaña, era el reconocimiento internacional  de la “reincorporación” de la mosquitia a Nicaragua.  Ratificado en Londres en 1906 tuvo validez hasta 1955. Mediante este tratado, Nicaragua se comprometía a respetar y reconocer la integridad de las comunidades indígenas de la reserva miskita otorgando títulos de propiedad comunal (Romero. 1996:131-139).

En la práctica la implementación del tratado significó reducir los terrenos comunales a espacios más pequeños, declarando el espacio sobrante como tierras nacionales. Esto da origen al surgimiento de dos categorías de tierras: tierras comunales versos tierras nacionales. La confrontación de estas dos categorías de tierras constituye la contradicción principal aun no resuelta desde 1905 donde las comunidades reivindican espacios en las llamadas tierras nacionales.

Los miskitos nunca aceptaron el hecho de la incorporación.  Su actitud hacia ella, fue de rechazo o como un fenómeno transitorio. El rechazo estaba dirigido directamente a los “interventores” (gobierno de Nicaragua) en la costa caribe ya que fue considerada como autoridad ilegítima e impuesta que no honraba los términos de la convención miskita. (Rossbach 1985: 58-60 mencionado en CARC).

Después de la firma del tratado Harrrison Altamirano, y luego del retiro del poder José Santos Zelaya en 1912, se da una intervención militar por parte de los norteamericanos aunque en la presidencia estaba el Partido Conservador tomó el poder en 1912 y se mantuvo hasta 1928 bajo la protección de la marina norteamericana.

Se dieron diferentes formas de protestas por los indígenas miskitos entre ellos las quejas a escala internacional especialmente al gobierno Británico y el levantamiento armado de Sam Pitts efectuando un enfrentamiento directo con el gobierno de la república.  Aunque estas quejas y levantamiento no prosperaron se denunciaban un sin número de anomalías en contra del gobierno de Nicaragua, deseando volver bajo la protección británica. (Romero, 1996: 157-161)

Uno de los principales problemas  que tuvo que resolver el gobierno  central de Managua fue el de la propiedad de la tierra en el Atlántico como un compromiso posterior al tratado Harrison Altamirano y ante las constantes quejas de las comunidades indígenas.

El trabajo de la comisión tituladora era lento, a principios  de 1916 la comisión había medido tierras comunales. Unos treinta títulos fueron entregados dentro del territorio de la antigua mosquitia.  (Romero. 1996: 167). Sin embargo no todas las comunidades indígenas tuvieron la oportunidad de poder solicitar e inscribir título de propiedad en Bluefields debido a la falta de medios de comunicación que agilizaran el proceso de denuncia de tierras indígenas. Aunque era evidente la resistencia pasiva de parte del gobierno de Nicaragua también se observó el apoyo del gobierno británico a los reclamos de las comunidades. (CARC 1998: 23).

Diferentes autores señalan que (Charles Hale-1992 y CARC-1998) los ingleses propusieron la idea de reclamar por comunidad y que las comunidades presentaron sus reclamos por parcela…aunque no se sabe exactamente si en las comunidades solicitaban títulos de propiedad por familias o áreas de uso de la comunidad. (CARC 1998: 24).

Los representantes de la corona británica estuvieron en Nicaragua hasta finales de la década de 1930, a quienes acudían las comunidades cuando tenían problemas con las autoridades nacionales de diversa índole pero particularmente ante la falta de efectividad de los acuerdos que suscribieron Nicaragua y Gran Bretaña a través del tratado Harrison Altamirano. (1998: 26).

3. Época de los Somozas.

A raíz de que la economía nacional sale a flote al mercado internacional, los cambios socio económicos son evidentes en Nicaragua.  El modelo modernizador capitalista de Anastasio Somoza atrajo a la zona atlántica  a muchos inmigrantes de origen campesino en su mayoría del resto del país (CARC 1998:27).

Esta época también tiene dos migraciones importantes: la primera a partir del fallo emitido por la Corte Internacional de LA HAYA en 1960 que cede el territorio en litigio entre Nicaragua y Hondura, a este último, como consecuencia traslada comunidades del Río Coco a tierras que le pertenece a otras comunidades (Diez Comunidades Indígenas) creando nuevos conflictos. Y el segundo movimiento, está relacionada a los proyectos de colonización que dirigió en esa época el Instituto Agrario Forestal (IAN), con la creación de nuevas comunidades  como las que se encuentran en el sector de Tasba Raya, Municipio de Waspam.

A partir de la creación de diferentes instancias tales como el Instituto Forestal Nacional (INFONAC), compañías extranjeras y el Proyecto Forestal Nacional financiado por la FAO, en ningún momento se consideraron la problemática de la tierra en las comunidades que estaban siendo partes de dichos proyectos, era el período de la integración del Atlántico al resto del país sin importar las diferentes cosmovisiones que existían en la zona.
 

El INFONAC tomó control de un área correspondiente a todos los pinares del nordeste así mismo de bosque latifoliado. El gobierno designó gran parte de las tierras a la Reserva Forestal Permanente, áreas silvestres y parques nacionales, ocupando por las comunidades indígenas alrededor de 8.4% de 632,000 hectáreas que les correspondía. Situación que creando graves conflictos con muchas comunidades que se encontraban dentro del sector que trabajaba el INFONAC. (CARC 1998:32-34).

4.  Los años Ochentas.

En 1980 ALPROMISU (Asociación para el progreso de Miskitus y Sumus) se convierte en MISURASATA (Asociación de Miskitus, Sumus y Ramas Sandinistas Unidos) se unen para reclamar tierras comunales y otros derechos que buscaban reivindicar los líderes indígenas de la época.

En 1981 empieza las contradicciones y el comienzo de hostilidades entre los Miskitos y el gobierno Sandinista financiado por los estados Unidos; el lema de entonces entre los armados indígenas en la guerra era “por nuestra tierra”, en clara alusión a las reivindicaciones y/o usurpación de sus tierras.

En 1985 se dan las primeras conversaciones de paz a favor del proceso autonómico y en 1987 se aprueba el estatuto de autonomía estableciendo por primera vez derechos de los pueblos indígenas a la salud, educación, a gobernarse, a sus prácticas culturales ancestrales y al goce y disfrute de sus recursos naturales; esto permite a muchos regresar nuevamente a sus comunidades de origen que producto de la guerra habían sido evacuadas.

5.  Los años noventas.

En 1990 se instala por primera vez en la historia de la Costa Atlántica de Nicaragua, el primer Consejo Regional Autónomo (CRA) tanto en la RAAN como en la RAAS.  Una de las grandes limitantes en el desarrollo del proceso autonómico es la falta de reglamentación de la ley de autonomía que limita las funciones de los concejales regionales y que permite la continuación del saqueo de los recursos naturales que se encuentran en las comunidades.

La situación de demarcación territorial en las regiones autónomas ha sido muy  conflictiva entre las que se encuentran comunidades indígenas con o sin títulos que reclaman demarcar y/o titular sus tierras.  La inexistencia de límites claros entre comunidades tal es el caso de comunidades con títulos reales, cuya población a sobrepasado los límites originalmente señalados por el tratado Harrison Altamirano y que ocupan nuevos territorios que afectan otras comunidades.  Comunidades sin títulos que no tienen delimitadas sus fronteras.  Comunidades indígenas que tienen fronteras con nuevos vecinos mestizos llegados en años anteriores y comunidades nuevas. (Rivera 1996:114)

Ante la solicitud de demarcación de tierras comunales por las comunidades indígenas del caribe nicaragüense, la Asamblea Nacional mandó a consultar la propuesta de ley de Demarcación y Titulación de las Tierras Comunales de la Costa Atlántica propuesta por el gobierno de Nicaragua pero ha sido una necesidad planteada por los dirigentes comunales y regional en pro del desarrollo de las regiones autónomas en especial las comunidades ya que para ellas es una prioridad.
 

Actualmente dicha consulta ya ha concluido con la participación activa de los diferentes agentes tales como: líderes comunales, profesionales costeños, las universidades y la sociedad civil costeña. Posteriormente las propuestas por separado de los Consejos Regionales y la propuesta que resultó de la reserva de Biosfera BOSAWAS se redactó una sola propuesta aprobada por el pleno del Consejo Regional del Norte y Sur, propuesta que ya ha sido introducida a la Asamblea Nacional esperando ser aprobada.

6. La comunidad indígena de Karatá
 
La comunidad de Karatá se clasifica en la categoría de las comunidades históricas en la tradición miskita, significa que su origen tiene raíces al inicio de las primeras comunidades de la Costa Atlántica.

En evidencia de la antigua existencia de la comunidad se encuentra el testimonio  de los misioneros de la iglesia Morava. En efecto, en el año 1875 los esposos Hall entregan una donación para edificar la primera iglesia en dicha comunidad y fue donde Frederick Smith inició su labor misionera según consta en el libro “Obra Morava en Nicaragua: Trasfondo y Breve Historia” que escribe John F. Wilson. (1990:115)

En el Diagnóstico que hiciera la Central American and Caribbean Research Council (CARC) sobre la tenencia de la tierra en las comunidades indígenas de la Costa Atlántica expresa que “en 1892 cuando se construyó un aserradero en lo que hoy es Wawa Boom, Karatá se convirtió  en una estación de todas las nacionalidades” (1998: 21) Constatando que la comunidad de Karatá, en esos años era un lugar de gran importancia  en la vida económica social y cultural a través de la historia, quizás más relevante que Bilwi.

La comunidad indígena de Karatá está conformada por otras dos comunidades tales como: Dakban y Lamlaya que son parte del bloque que componen un solo territorio y están cobijadas bajo un solo título. La extensión de terreno comunal es de aproximadamente 3,839 hectáreas (CIDCA-UCA.1997), reconocido según títulos del tratado Harrison-Altamirano de 1905.

Según Jorge Jenski Molieri las tres cuartas partes de los linderos de la comunidad de Karatá incluyen el casco urbano de Bilwi, ciudad sede del gobierno regional de la RAAN.  En la historia de Karatá esas tierras urbanas constituyen una importante fuente de ingreso a las áreas de la comunidad, proveniente del cobro de canon anual a familias, empresas privadas e instituciones estatales.

Las características anteriores ligadas a otras igualmente importantes como la tradición de lucha de los comunitarios y sus líderes por hacer defensa colectiva de los intereses comunales cuando sienten amenazados sus intereses por agentes exógenos forman atributos valiosos para seleccionar a esta comunidad  y hacer este estudio.

A nivel del poder local Karatá cuenta con una Junta Directiva presidida por un síndico encargado de velar por la tenencia de la tierra y administrar los bienes de la comunidad. En las distintas localidades existen diferentes estructuras de poder entre ellas, los consejos de ancianos y el wihta (juez) quien resuelve los distintos problemas que enfrentan en sus comunidades.
 

Para ubicarnos en el problema que se pretende abordar desde esta investigación debemos situarnos en el momento histórico del crecimiento y constitución de la comunidad y posterior construcción de un puerto como lo es la hoy ciudad de Bilwi.

Existen muchas versiones  [ Rigby (1999), Roberto Wilson y Orcelo Francis (2000)] que coinciden en señalar que el único lugar dentro de la actual ciudad de Bilwi era el barrio El Cocal donde habitaba la familia del legendario anciano Noah Colambas, en ese entonces se conocía como Bilwi. Anteriormente habitó ese mismo sector, Andrew Wita (1925: 12; citado en Muñoz 1992:259), quien representó al caserío como alcalde en los tiempos de la reincorporación.

Actualmente este barrio se sigue llamando el Cocal y es una jurisdicción más de esta ciudad; pero donde vivía don Noah y su familia actualmente está edificada la extensión de la Universidad BICU.

Antes de 1920, Bilwi era una comunidad habitada por miskitos. Se dice que don Noah era originario de Karatá y su esposa de Kamla y fueron quizá los primeros pobladores de esta comunidad en ese entonces, lo que podría haber sido una extensión de las comunidades en mención. Este lugar no tenía mucha importancia económica así lo expresa el Sr. Fruto Ruiz al decir que este pueblo llegó a figurar en importancia a partir de la presencia de las compañías y los que habitaban Bilwi no eran originarios de dicha comunidad sino emigrantes que venían buscando empleo en las compañías. (1925:21)

La iglesia morava llega a la Costa Atlántica alrededor del año 1847 y se instala en Bluefields, ya entre los años de 1881 con el período del “gran avivamiento” la iglesia tiene presencia en la comunidad de Tuapi pero es hasta el año 1925 que la sede es Tuapi, sin embargo históricamente esta comunidad ha tenido importancia ya que ahí habitaba Covil Britton gobernante de la zona, estos datos expresan que Bilwi era una comunidad de poca relevancia. (Montgomery, 1945:40)

Es importante señalar que la ciudad que hoy se conoce como Bilwi ha sido producto de la presencia de enclaves como las compañías de Banano, Madera, Caucho y pesqueras que se instalaron en esta ciudad y es así como nace. La economía de la misma ciudad ha sido variada dependiendo de la producción que tengan las empresas presentes en la zona. (Rigbi, 1999: 5)

Historiando sobre los distintos nombres que ha tenido Bilwi se podría decir que primero se llamó comunidad de Bilwi, luego con la llegada de empresas foráneas como la compañía Bragman Bluff Lumber Company los emigrantes a esta comunidad le empezaron a llamar “Bragmang Bluff”, y cuando el gobierno lo declara municipio en 1929 le llaman “Puerto Cabezas”, actualmente así lo llaman especialmente la población Creole y mestiza que habita la ciudad pero posteriormente como reivindicación del antiguo nombre, se ha declarado “ciudad Bilwi” como oficialmente se debe llamar, acto ejecutado recientemente por decreto legislativo del Consejo Regional Autónomo del Atlántico Norte.
 
 
 
 

Según nos señala Betty Rigby en la “Historia de la ciudad de Bilwi...” (1999:14); en 1921 llegó el Sr. Leroy T. Milles, de origen norteamericano, celebró contrato con el Sr. Noah Calambas representando a las Diez Comunidades y Witrak Peralta representado a Karatá. A raíz de la llegada de Milles dichos representantes entraron en litigio por el terreno que abarcaría la empresa que representaba el Sr. Milles. Sin embargo, a pesar de que Calambas estaba representado a las Diez Comunidades Indígenas y vivía en ese entonces en Bilwi, él era originario de Karatá y Witrak Peralta era quien representaba los intereses de la Comunidad Indígena de Karatá aunque nacido en Wawa Bar, comunidad vecina de Karatá; el conflicto principal era el límite de tierras entre ambas comunidades, problema que hasta hoy todavía está latente.

Esta misma situación la señala el Sr. Fruto Ruiz y Ruiz en el estudio “La Costa Atlántica de Nicaragua” afirmando que a su llegada ya existían “varios contratos de arrendamiento otorgados notarialmente  por los síndicos de Karatá, primero un lote de trescientas hectáreas. Y después, con fecha de 28 de Julio de 1924 el resto del terreno de la comunidad de Karatá por el término de diez años prorrogables por otros diez años y por el canon anual de C$ 600.00 córdobas.

Luego de asentarse el Sr. Leroy Milles en Bilwi y poner su propia empresa que explotaba los recursos naturales, vinieron otras empresas a asentarse y que según versa la historia también celebraron contrato con Karatá.  Entre las compañías que tuvieron presencia en esta ciudad se puede mencionar a: Bragman Bluff Co (1921-1933), Standar Frut Co.& SS Company (1933)-, Compañía maderera Robinson Lumber Co. (NIPCO) (1945-1963). Todas estas empresas transnacionales se ubicaron en lo que era la comunidad de Bilwi que dicho sea de paso ya en 1929 se eleva a ciudad con el nombre de Puerto Cabezas,  por decreto ejecutivo, publicado en la gaceta diario oficial no. 83. del 15 de Abril, quedando desaparecido el nombre Bragman Bluff, y por ende Bilwi como los indígenas de la zona todavía lo llaman. De igual manera acarreó la inmigración de personas que provenían de poblaciones cercanas y desde otros lugares del país que fueron dándole las características que hoy tiene nuestra ciudad a como lo dice el Sr. Ruiz en su estudio: “el caserío de Bilwi viene levantándose rápidamente pero en forma desordenada sin ningún plan de edificación” (1925:20)

El Sr. Ruiz, hace un acercamiento al conflicto que se vivía entre los distintos agentes que se encontraban reclamando derechos sobre las tierras que se encuentran en el casco urbano de Bilwi.  El conflicto sale a luz a partir de que la compañía pretendía extender sus viviendas hacia el norte, por lo que los habitantes del lugar se resistieron, tanto de la comunidad de Karatá como de las Diez Comunidades Indígenas que alegaban derechos de posesión y arrendamiento sobre el sector de las Diez Comunidades.

Entre los elementos producidos por el litigio de las tierras de Bilwi que encuentra el Sr. Ruiz y Ruiz al llegar a la ciudad de Puerto Cabezas como se le conocía entonces, eran los siguientes:

  “Que los indios de Karatá arrendaron ilegalmente a la Compañía Bragman Bluff que representaba el Sr. Milles, los terrenos de Bilwi... porque los terrenos le pertenecen a los indios de Bilwi según el tratado Harrison Altamirano...”

  “A las 2:00 de la tarde del mismo día se presentaron los indios de Karatá presididos por el síndico Sr. Luta Nelson y el intérprete Sr. Mcdonald reclamando contra los indios de Bilwi su derecho sobre el terreno de Bilwi, según los títulos que presentaron los comisionados de varios indios de Karatá  hicimos en la misma tarde una inspección por la costa del mar al estero del río Bilwi para ver el mojón que ofrecían enseñarnos dichos indios con el fin de comprobar ellos que los terrenos de Karatá  comprendían también a Bilwi.  Llegamos al estero que tiene dos bocas y no pudieron dar con el mentado mojón” (1925: 11)

  El Sr. Fruto Ruiz y Ruiz hizo un examen de los títulos de propiedad para verificar cuál de las comunidades tenía razón y concluyó diciendo:  “Según el titulo de la comunidad de Karatá el agrimensor pasó al este del riachuelo Bilwitigni hasta el mar en vez de pararse al oeste del riachuelo como lo establece el protocolo abarcando el pueblo de Bilwi con su cementerio viejo, los palos de cocos, que sus padres habían sembrado, además encerrando gran cantidad de terrenos que pertenecen a las Diez comunidades, adentro de la medida; pero parece que el titulo que tiene el síndico de Karatá, no está en conformidad con el título que se encuentra en el registro de la propiedad de Bluefields porque el que tiene el síndico dice: “Lamlaya al mar”, y el del registro: de “Lamlaya hasta el mar”... todo fue en aceptar como bien hecha la medida de crear Karatá por el gobierno, porque el agrimensor  no hizo la medida de conformidad con las instrucciones contenidas en el protocolo del tratado” (1925:15)

Se puede observar que el problema está entre las medidas que tomaron los agrimensores y que posteriormente se registraron a nombre de la Comunidad Indígena de Karatá, ya que según hace constar en el protocolo dichas tierras le pertenecen a la comunidad de Bilwi que es parte del Bloque de las Diez Comunidades Indígenas sin embargo, dichas tierras no están registradas en su título de propiedad. El Sr. Fruto Ruiz expresa en el estudio que el problema es enredado y da pautas para que otros reclamen derechos.

Aunque la respuesta del Sr. Fruto Ruiz es anular el título de Karatá y entregar las tierras al municipio ya que según él antes, solamente vivía el Sr. Noah Calambas y su familia y que las personas que entonces habitaban la ciudad eran de diferentes lugares, extrañas a la antigua comunidad de Bilwi. Tampoco opinó a favor de devolver e inscribir las tierras a nombre de las Diez Comunidades, diciendo: “ya que desde el punto de vista legal, ninguno (tiene razón) la tiene, todos están edificando en terrenos nacionales sin título legítimo” (1925:20) Y mucho menos se ha concretado la propuesta del Sr. Ruiz hasta la fecha.

Cuando el Sr. Ruiz explica que “ninguno tiene título legitimo” pero que reclaman derechos de posesión se puede decir que en el título si se concreta que Karatá tiene posesión sobre la ciudad de Bilwi aunque por error del agrimensor no se hacen las mediciones como le corresponde a la Comunidad Indígena de Karatá, pero tampoco las Diez Comunidades Indígenas tiene derechos que reclamar porque aunque aparezcan correctamente la cantidad que les pertenece a esta comunidad, el título no lo dice. Y de esta manera la contradicción entre Las Diez Comunidades y Karatá continúan hasta hoy. Situación que es expresada hasta en otros estudios (CARC, 1998: 129-130) elaborados al respecto, validándolo como uno de los más grandes conflicto por la tierra, específicamente por el casco urbano de la ciudad de Bilwi.

Para el Sr. Fruto Ruiz, “...los indios de Karatá creyeron de buena fe que el título de propiedad de estos se extendía hasta las playas del mar... insistiendo que sus derechos llegaban hasta la playa incluyendo la región de Bilwi...”. (1925: 11) Sin embargo, hasta el día de hoy los indígenas de la comunidad de Karatá expresan que estas tierras les pertenece, arrendando sus tierras a empresas, instituciones estatales y a personas que habitan la ciudad.

Producto del arrendamiento de terrenos en la ciudad de Bilwi por la comunidad indígena de Karatá Ana Dolka Castro y Javier Cruz en 1996 en uno de los estudios más recientes que tiene que ver con Karatá denominado “Régimen Jurídico y de Propiedad de las Comunidades indígenas de la Costa Atlántica”, se identifica la situación siguiente:

  El consejo municipal reclama el derecho de establecer y cobrar las tasas de arrendamiento... argumentando que el administrador de Puerto Cabezas es la municipalidad.
  La municipalidad reclama los 265 metros de la costa del mar hacia las profundidades y las propiedades que adquiriera la Bragman Bluff Co.
  El crecimiento de la ciudad de forma desordenada, creando problemas para la prestación de servicios tales como: alcantarillado, agua potable, energía eléctrica, recolección de basura
  Inexistencia de un plan para arrendar terrenos en la ciudad, tal es el caso de ciudadanos que arriendan el mismo lote de terreno a Karatá, creándose la inseguridad jurídica por parte de los arrendatarios.
  Los habitantes de Puerto Cabezas encuentran inconcebible pagar a Karatá un canon de arriendo sobre las tierras donde nacieron.

La salida que encuentra dicha investigación se centra en tres puntos:

  Que se culmine el proceso de expropiación declarado por el arto. 7 del decreto creador del municipio de Puerto Cabezas del 20 de marzo de 1929 y se indemnice a la comunidad de Karatá.
  Que de acuerdo a la propuesta de la negociación entre le consejo municipal y la Junta Directiva de Karatá, la comunidad continúe arrendando sus tierras, respetando las normas de desarrollo urbano que elabore la municipalidad, estableciendo de previo un canon de arriendo y respetando los contratos de arriendo que otorgue para mayor seguridad jurídica.
  Que los arrendatarios son meros tenedores y a su favor no corre “prescripción extraordinaria”.
  Una de las preocupaciones que deja entrever el estudio es el desconocimiento del uso que se le da al dinero que percibe Karatá por el arriendo de sus tierras. (1996: 76-81)

Probablemente parte de esta problemática haya cambiado, solucionándose o profundizándose.

En el estudio que hiciera Ana Dolka Castro está ausente el problema que hasta el momento se vive entre las Diez Comunidades Indígenas y la comunidad en estudio. También lo que actualmente está pasando con el arrendamiento del muelle, y aunque en esta investigación se dice que son tierras de la municipalidad una vez que la compañía se fuera, lo cierto es que aun se percibe la disputa por las tierras de la ciudad entre la comuna de Puerto Cabezas y la comunidad indígena de Karatá.
 
 
 

Otra situación preocupante y que tiene relación con lo que explica Ana Dolka Castro y Javier Cruz en su investigación, han sido los varios tipos de tenencia que existente en el casco urbano de la ciudad de Bilwi, entre ellos podemos mencionar a los siguientes:

1. A los hijos de Karatá: personas que han nacido en las comunidades de Dakban, Karatá y Lamlaya y también a la descendencia de estas familias que radican en Bilwi.
2. Arrendatarios de la comunidad de Karatá
3. La municipalidad que reclama los 265 metros de la costa para el interior
4. Propiedades que arrendaban a la comunidad de Karatá las compañías extranjeras, Ana Dolka Castro y Javier Cruz agrega que el acto de expropiación para elevar a ciudad lo que luego se llamaría Puerto Cabezas, “dejó a salvo el área que ocupaba la Bragman Bluff y sus sucesores, a quienes les había vendido el congreso” que ahora es ocupada por la iglesia Católica, el comercio y propietarios individuales (1996: 73)
5. La parte costera es área protegida producto de la reserva biológica Cayos Miskitos que es propiedad del Estado.
6. Area del proyecto de arrendamiento del muelle que cubre una basta área que inscribió Empresa Nacional de Puertos (ENP) en el registro de la propiedad de Bluefields.
7. Y por último las Diez Comunidades que reclaman les pertenecen Bilwi.

Producto del arrendamiento del muelle por parte de ENP se cree que el impacto será mayor producto de la creciente ola migratoria de personas en busca de empleo ya que actualmente nuestro país se encuentra con una gran cantidad de población en desempleo y si ya la ciudad no cuenta con los servicios necesarios para brindar a sus conciudadanos mucho menos podrá resistir la presión de la población emigrante ya que la ciudad crecerá sin normas de urbanidad; hasta el momento los esfuerzos por urbanizar Bilwi son escasos.

Otro elemento importante a tomar en cuenta en este recorrido histórico de la tierra en las comunidades indígenas, es que éstas se han ido extendiendo conforme van creciendo en población el Dr. Charles Hale lo sintetiza de esta manera en su investigación sobre “Nociones Contenciosas sobre la tierra”: “En 1985-87 pedí a los comuneros de Sandy Bay que me especificaran los límites de la tierra la cual son dueños, con nombre  de lugares y un mapa de la zona, con variaciones menores, ellos identificaron la tierra comunal que les pertenece de acuerdo al tratado de 1916.  sin embargo, cuando pasaron a especificar dichos terrenos, describían un área unas ocho veces más grandes que lo estipulado en el título original” (1992: 13).

En el caso de las Diez Comunidades a través del tratado Harrison Altamirano lograron obtener 10 mil hectáreas para agricultura que aun están pendiente de titular a como lo expresa el diagnóstico que hiciera CARC sobre la tierra cuando en una de sus parte dice “... la representación Británica siempre reclamó  tanto por el saldo pendiente de 8,908 hectáreas de tierras agrícolas que la comisión otorgó entre otras comunidades a Tuapi, Bilwi...”  (1998:26) y otras  10 mil hectáreas para ganadería que son las que poseen legalmente, sin embargo,  “...ellos como bloque de comunidades reclaman alrededor de 338,300 hectáreas...” (1998: 127) lo que demuestra el crecimiento de estas comunidades y que ya rebasan la cantidad de tierras que estipulaba el título otorgado por la comisión tituladora de la mosquitia.
 
 
 

Esta situación no solamente pasa con las comunidades antes mencionadas, sino con otras comunidades. Comunidades que no han tomado en cuenta la cantidad de hectáreas que estipula su título de propiedad sino que ya ha abarcado terrenos que no le pertenecen legalmente.  Razones que se encuentran sostenida por intereses no solamente de las comunidades sino del municipio y del Estado Nicaragüense alrededor del uso y aprovechamiento que derivan los recursos naturales que se encuentran en sus territorios, como consecuencia los conflictos intercomunales, municipales y con el Estado han ido creciendo.

Luego de la titulación de tierras por la comisión tituladora se dieron diversidad de problemas tales como: las medidas erradas hechas por los agrimensores, áreas extensas que no fueron tituladas totalmente y reclamadas por las comunidades como por ejemplo la comunidad de Wasakin-municipio de Rosita; y comunidades que aun están pendientes que se les haga sus mediciones de tierra tal es el caso de las Diez Comunidades.  Y por último, comunidades que ya han crecido pero que sus títulos no declaran lo que realmente ocupan.

Con la titulación a través del tratado Harrison Altamirano las comunidades sufrieron la pérdida de tierras que abarcaban extensiones más amplias, dando como resultado que muchas comunidades quedaran divididas por las llamadas tierras nacionales que sin embargo, no son reconocidas por las mismas comunidades ya que para éstas sencillamente no existen dentro de sus límites territoriales.

TERRITORIO DE KARATA 1  2  3  4

DESCRIPCION DE LAS COMUNIDADES MISKITAS.
PRECEPTOS ESENCIALES DE LA NACION COMUNITARIA MOSKITIA
LEY ORGANICA DE LA NACION COMUNITARIA MOSKITIA
Nación Comunitaria Miskita de Nicaragüa
BilwiBilwi(urbano)Bihmuna Lapan LayasiksaSanta Isabel  (Awasbila)
 PilphiliaKringkringnia WiwinakSanta Fe
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MUSEO LAKIATAVA
EN BILWI, RAAN, NICARAGUA
PRESENTA :
SOCIEDAD MISKITA EN EL ARTE DE LA GUERRA

SUKIAH !!
MITOS Y CREENCIAS
RESPECTO A LAS ENFERMEDADES
Por Avelino Cox Molina.
KINGS DE LA MOSKITIA
The Miskito Indians, described by William Dampier
Tratado de la
Mosquitia entre Gran Bretaña y Nicaragua
firmado en Managua, el 28 de Enero de 1860,
Tratado de Managua entre su Majestad Británica y la República de Nicaragua,
Ratificacion intercambiadas en Londres.

ESTATUTO DE AUTONOMIA
DE LAS DOS REGIONES DE LA COSTA ATLÁNTICA DE NICARAGUA
Ley No. 28